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Asunto:[gap-argentina] 10 razones para integrar espiritualidad y =?UTF-8?B?cG9sw610aWNh?=
Fecha:Viernes, 17 de Octubre, 2014  14:45:15 (-0300)
Autor:Monica Barbagallo <monica.barbagallo @.....com>


Gracias César

10 razones para integrar espiritualidad y política

Publicado julio 18, 2013
meditaUna espiritualidad que est√¡ fuera de la pol√≠tica, constituye meramente una teor√≠a o una l√≥gica mental. Y una pol√≠tica vac√≠a de espiritualidad es totalmente ileg√≠tima. Y es en el fondo esta ilegitimidad por lo que nuestra poblaci√≥n ve en la pol√≠tica, y decide no votar.
La mayor parte de los chilenos, y también muchos ciudadanos del mundo, manifiestan su desagrado abierto en contra de la política y los políticos. Simplemente, la forma en que se practica la política hoy en día no satisface a nadie.
Esto se manifiesta de muchas maneras, pero la m√¡s clara es la abstenci√≥n de millones de votantes. Esta abstenci√≥n masiva es la fuente m√¡s fuerte de debilitamiento de nuestra democracia. Si la abstenci√≥n en las pr√≥ximas elecciones presidenciales es igual a la de las elecciones de alcaldes y concejales, una mayor√≠a solamente significar√≠a un poco m√¡s del 20% del electorado. Una soberan√≠a ileg√≠tima.Esta situaci√≥n tiene que cambiar de ra√≠z. Debemos humanizar a la pol√≠tica, y debemos hacer que los procesos pol√≠ticos sean realmente ciudadanos.
Personalmente pienso que debemos poner mucha m√¡s atenci√≥n a nuestra espiritualidad como naci√≥n: nuestra conciencia colectiva, sentido de identidad, sentimiento de pertenencia, reconocimiento de qui√©nes somos y hacia d√≥nde vamos, pr√¡cticas de crecimiento interior, reconocimiento de que buscamos un bienestar tanto material como espiritual, y mucho m√¡s.
En nuestro caso como chilenas y chilenos, debemos saber que nuestra Constituci√≥n Pol√≠tica, en su Art√≠culo 1¬ļ establece que el Estado debe ‚Äúcrear las condiciones sociales que permitan a todos y cada uno de los integrantes de la comunidad nacional su mayor realizaci√≥n espiritual y material posible, con pleno respeto a los derechos y garant√≠as‚Ķ‚ÄĚ. Es decir, debemos tener un sistema pol√≠tico que asegure la realizaci√≥n material y espiritual de todos los chilenos. Esta es una garant√≠a constitucional b√¡sica para nuestro mundo multi-religioso y el mundo de importantes grupos de b√ļsqueda interior.
Para eso debemos integrar a la espiritualidad y la pol√≠tica. Una espiritualidad que est√¡ fuera de la pol√≠tica, constituye meramente una teor√≠a o una l√≥gica mental. Y una pol√≠tica vac√≠a de espiritualidad es totalmente ileg√≠tima. Y es en el fondo esta ilegitimidad por lo que nuestra poblaci√≥n ve en la pol√≠tica, y decide no votar.
En la pr√¡ctica cotidiana, hay muchas razones por las cuales debemos integrar la espiritualidad y la pol√≠tica:
1 . La mayor parte de las decisiones y desaf√≠os que confrontan los gobiernos y los gobernantes poseen una gran dimensi√≥n de car√¡cter √©tico o moral. Es muy poco usual ver a los pol√≠ticos envueltos en decisiones meramente de contenido t√©cnico. A√ļn m√¡s, muchas decisiones que aparecen estar dentro del √¡rea econ√≥mica, son en la pr√¡ctica de tipo humanistas, institucionales, de derechos, sociales, √©ticas, morales y espirituales.
2. La espiritualidad dentro de la pol√≠tica, y los valores colectivos que la envuelven, representan un freno a las p√©rdidas cuantiosas de los recursos destinados al desarrollo econ√≥mico y social. Estudios internacionales sobre la productividad de los recursos asignados al desarrollo demuestran que cerca del 25% de todos esos recursos financian distintas formas de corrupci√≥n. Esto lo sabe y lo siente la mayor√≠a de los ciudadanos (‚Äúellos est√¡n en la pol√≠tica para robar‚ÄĚ).¬† ¬¡La ciudadan√≠a quiere ver otra manera de hacer pol√≠tica!¬† Una pol√≠tica transparente y responsable envolviendo los valores de interdependencia, cooperaci√≥n, solidaridad, justicia, equidad, amor y compasi√≥n.
3. Las distintas formas de hacer pol√≠tica ‚Äďcon o sin espiritualidad- conllevan diferentes formas de liderazgo. A medida que la conciencia humana evoluciona tambi√©n evolucionan las formas de liderazgo. Es as√≠ como las definiciones de un buen l√≠der, o de lo que constituye un buen liderazgo, han cambiado. Se busca al l√≠der pol√≠tico integrador¬† y no separador, con un alto car√¡cter colectivo para todos ‚Äďuna esencia fundamental de la pol√≠tica-. Es un liderazgo de naci√≥n y no s√≥lo de partidos pol√≠ticos. La semilla espiritual de la pol√≠tica es el servicio.¬† La espiritualidad y el desarrollo interno de los ciudadanos son esenciales para una nueva forma de hacer pol√≠tica.
4. La espiritualidad solamente tiene sentido cuando est√¡ inmersa en la realidad humana y los seres vivientes. La espiritualidad no puede estar separada o ser practicada como algo ajeno a la pobreza, desigualdad, destrucci√≥n ambiental, marginalizaci√≥n‚Ķ¬† Como la espiritualidad es la cuna de nuestra identidad y su autorrealizaci√≥n individual y colectiva, la espiritualidad es y debe ser el centro neur√¡lgico de todas las decisiones pol√≠ticas/p√ļblicas, y transformarse en el camino a la integraci√≥n de las necesidades que van m√¡s a all√¡ de lo material. No somos n√ļmeros, ni debemos ser tratados simplemente como factores de la producci√≥n (mano de obra).
5. Las tendencias que se necesitan hoy marcan una evoluci√≥n pol√≠tica que debe ir en la direcci√≥n de un sistema pol√≠tico y social basado en los valores que le ganan al poder y el ego. No podremos concebir en el futuro una pol√≠tica vac√≠a de valores. Todos debemos estar envueltos en crear esta arquitectura de valores, d√¡ndole una prioridad a los valores colectivos, internos, y espirituales.¬† Estos valores de naturaleza colectiva no son solamente palabras sino ‚Äúestados del ser‚ÄĚ que debemos auto realizar; de lo contrario perdemos el verdadero norte de la pol√≠tica.
6. La realidad es que nuestro pueblo demanda una nueva forma de gobernar, que sea m√¡s compasivo, humanitario, justo, protector, solidario,‚Ķ, particularmente cuando se promueve un sistema de econom√≠a neo-liberal. La frustraci√≥n ciudadana aparece como resultado de ver que la pol√≠tica no se ve como la forma m√¡s eficaz para combatir, por ejemplo, la pobreza y desigualdad, integraci√≥n, respeto a los pueblos originarios, realizaci√≥n de los derechos humanos y apoyar fuertemente la protecci√≥n social y la defensa ciudadana. Queremos ver a la pol√≠tica m√¡s all√¡ de la econom√≠a y finanzas. Se requiere un cambio del saber, tener y hacer pol√≠tica al SER de dicha pol√≠tica.
 
7. La pol√≠tica es el espejo directo de la conciencia colectiva, la que juega un rol preponderante en la vida y el bienestar de una naci√≥n. La conciencia colectiva determina la agilidad, el flujo, la calidad y la sabidur√≠a de la pol√≠tica, la cual no es solamente el poder de un grupo pol√≠tico. Esto llama a la no-discriminaci√≥n e inclusi√≥n, y abrazar formas diferentes y beneficiosas de interacci√≥n humana para todos y no para una elite. La espiritualidad fortalece la identidad colectiva y act√ļa como un veh√≠culo eficaz para aumentar nuestra consciencia colectiva.
8. Las personas saben que los resultados materiales de las propuestas hechas por la mayor parte de los pol√≠ticos no han dado los resultados esperados. Este es casi un fen√≥meno universal. Hay un descontento generalizado que se ha traducido en m√¡s estr√©s social, enfermedades derivadas de ese estr√©s y contaminaci√≥n ambiental, violencia y muchos otros efectos negativos de la pol√≠tica. La soluci√≥n a este fen√≥meno es traer a la pol√≠tica nuevas formas de identidad, un nuevo sentido de pertenencia, mejores plataformas de nuestra ciudadan√≠a, y una interacci√≥n amplia y colectiva. Muchas de las soluciones a problemas cr√≠ticos como son la inseguridad, violencia, drogas, paz, etc., tienen sus fundamentos en las conciencias de la ciudadan√≠a y no en el poder pol√≠tico.
9. La integraci√≥n de la pol√≠tica y la espiritualidad conlleva cambios profundos en las definiciones y nociones de bienestar humano y de todos los seres vivos.¬† En una pol√≠tica sin espiritualidad prima una noci√≥n estrictamente aritm√©tica y material del ser humano y de los procesos de gobernabilidad traducida, por ejemplo, en puntos de producto geogr√¡fico bruto per-c√¡pita, asignaciones presupuestarias y nociones tradicionales de eficiencia econ√≥mica y competitividad.¬† Esta noci√≥n material no es suficiente para saber c√≥mo est√¡ la poblaci√≥n como resultado de la pol√≠tica.¬† √ćndices de satisfacci√≥n, felicidad, pertenencia, integraci√≥n y otros, deben ser incorporados a la pol√≠tica.
10. La esencia es que una pol√≠tica con espiritualidad debe imperar sobre una pol√≠tica sin espiritualidad. La pol√≠tica con espiritualidad pondr√¡ atenci√≥n a la creaci√≥n, al vecino, a las generaciones futuras, a los de la tercera edad, a las mujeres, a la naturaleza, y a los valores colectivos. Esa pol√≠tica vac√≠a de la espiritualidad es responsable de: la pobreza profunda en nuestros pa√≠ses; la exclusi√≥n de nuestros pueblos originarios y otras etnias, profesiones y g√©neros; la discriminaci√≥n de varias formas incluyendo lo econ√≥mico, social, institucional y pol√≠tico; la violaci√≥n constante de los derechos humanos y de los animales; la destrucci√≥n ambiental acelerada; la falta de justicia en todos los √¡mbitos; la inseguridad y falta de oportunidades; la violencia de todo tipo y las violaciones del protocolo de la vida; y mucho m√¡s. Es imposible practicar la pol√≠tica sin espiritualidad. No todo es materia.
La política separada de la espiritualidad nos lleva a una dualidad entre lo que hacemos, sabemos, y tenemos, con lo que somos. Somos seres espirituales viviendo una experiencia material y no seres materiales viviendo una experiencia espiritual.  Hoy sabemos que lo de afuera refleja mucho nuestro estado interno, y vice-versa. Una nación libre y soberana debe alcanzar altos niveles de libertad y soberanía externa e interna de sus ciudadanos.
No todo es dinero. La materia y el dinero representan energ√≠as espirituales profundas como son la confianza, el intercambio y el bienestar que arrojan. No hay ning√ļn acervo material que no tenga una contrapartida espiritual.
La pol√≠tica sin espiritualidad aliena al individuo, conlleva sufrimiento y dolor, destruye la familia y divide nuestra sociedad. Pol√≠tica con espiritualidad unir√¡ a Chile, fortalecer√¡ todas nuestras instituciones y nutrir√¡ la felicidad de todos. Sin una espiritualidad colectiva podemos seguir siendo un pa√≠s pero nunca seremos una¬† naci√≥n. Necesitamos una forma de pol√≠tica que asegure una transici√≥n pac√≠fica cuando Chile experimente un cambio en los patrones de la globalizaci√≥n y la forma actual de hacer econom√≠a.
Chile debe alcanzar un balance entre la transformación material y la transformación espiritual, entre la transformación individual y colectiva, y entre la transformación externa e interna.
No queremos un Chile que sea materialmente rico y espiritualmente pobre.

Alfredo Sfeir Younis
Economista y miembro del Partido Ecologista Verde








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