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Asunto:[gap-argentina] HUMANIDAD: Un momento de reflexión.....y d e oración / SEGUNDA PARTE
Fecha:Sabado, 12 de Enero, 2002  19:42:30 (-0300)
Autor:Adrian Garcia <adriandanielgarcia @.......com>

Quisiera compartir con Uds este mensaje que nos llego de otras listas y que 
se adapta a lo que como pueblo Argentino  estamos viviendo.

Que la Paz sea en cada corazon de este pueblo.

Un abrazo de Luz
Somos Uno!

Adrian Garcia

------------------------------------------------------------
From: guillermo cruz <temas_2001@...>

HUMANIDAD: Un  momento  de  reflexión.....y de oración
SEGUNDA PARTE


LA ORACIÓN COMO INTERCESIÓN

¿Os duele verdaderamente la situación que atraviesa la humanidad? ¿Siente 
vuestro corazón el dolor de las naciones que se destrozan con la guerra? 
Pues haced méritos por ellas, orad y enviadles con vuestros pensamientos la 
paz. Si os conmueve el dolor de los enfermos que han sufrido las 
inclemencias de la guerra y queréis enviarle un poco de paz y de consuelo, 
buscad al enfermo más próximo, tomadlo como una representación de aquellos 
ausentes y depositad en él vuestra caridad en nombre mío, y Yo estaré 
acariciando y sanando a multitud de enfermos, en esas naciones adoloridas. 
En este tiempo de la gran lucha espiritual, acompañad a los hombres con 
vuestra oración. Si los veis llorar, no unáis vuestro llanto a la causa que 
a ellos hace llorar, pero llorad por ellos, porque son vuestros hermanos,  y 
que vuestras lágrimas de amor sean bálsamo y consuelo. Si los miráis 
intranquilos, no participéis de su intranquilidad, porque vosotros sois los 
hijos de la paz; pero velad por ellos y convertios todos en ángeles de paz; 
dejad caer como un rocío de vuestro espíritu, la paz: que es fruto del amor, 
sobre todo el Universo. ¡Orad por el mundo que se encuentra  también al 
borde de una gran prueba! No  dejéis pasar un solo día sin elevar vuestro 
espíritu y considerar todas estas pruebas.

Escucho vuestra oración y por vuestra sentida petición  extiendo mi caridad 
sobre la humanidad, para que toda criatura humana sienta espiritualmente mi 
caricia. No quiero que ante vosotros pase desapercibido el dolor de la 
humanidad; quiero que sintáis su menesterosidad. Elevad vuestro espíritu y 
pensad en los enfermos del mundo, a los que podéis contar por millones y 
sobre todos ellos derramad el bálsamo de vuestra oración. Orad, que Yo 
recibo vuestros pensamientos, y mientras dure vuestra plegaria, Yo derramaré 
mi bendición en la humanidad.  Que vuestras penas no os hagan olvidar a los 
que viven en continua desesperación y angustia. Grandes son vuestras 
aflicciones y dificultades en la vida diaria, mas no podéis compararlas con 
aquellas que agobian a algunos de vuestros hermanos.

No seáis indiferentes al dolor, que vuestra oración llegue a Mí, y por ella 
se enjugarán muchas lágrimas y alcanzarán paz y bendición vuestros hermanos. 
Antes de que la humanidad desfallezca bajo el peso de su cruz, Yo seré su 
Cirineo y tomaré su pesado fardo para que siga adelante.No os hablo de 
enviar el pensamiento a vuestros semejantes con mala intención, porque nunca 
os he dado armas para emplearlas en fines mezquinos, ya que cuando os ciega 
la ambición o el odio, hacéis uso de lo más sagrado para vosotros y lo 
empleáis en heriros y aun en mataros. Os inspiro la verdadera lucha en 
contra del mal y os revelo cuál es el arma más poderosa e invencible, para 
que triunféis, aconsejándoos que primero limpiéis vuestro corazón para que 
luego os elevéis hacia Mí, os llenéis de luz y de fortaleza, para luego 
enviar vuestros pensamientos como destellos luminosos entre los pueblos sin 
paz y los hombres sin esperanza. Hombres y mujeres para los que han sido muy 
crueles estos últimos tiempos; hogares en los que ha hecho presa el dolor, 
sentid mi paz, en donde el pan de cada día se ha tornado en hiel, sentid la 
dulzura de mi caricia.

  Cuando uno de vosotros ora, no se da cuenta de lo que con su pensamiento 
alcanza en lo espiritual, y es menester que sepáis que cuando oráis por 
vuestros hermanos, por aquellos pueblos que están destrozándose en la 
guerra, en esos instantes vuestro espíritu libra también una batalla mental 
en contra del mal y que vuestra espada que es paz, razón, justicia y anhelo 
de bien para ellos, choca contra las armas del odio, de la venganza, del 
orgullo.  Si oráis bien, yo haré que vuestro espíritu se desprenda y llegue 
hasta ellos como alondra de paz, como un mensajero de salud y de luz. Cuando 
no podáis acercaros a un ser que sufre para ungirlo y consolarlo, orad, y 
vuestro espíritu llegará a él y así podréis cumplir vuestra bendita misión. 
Por los esforzados, alcanzarán los negligentes y por un justo será salva una 
nación.  Pensad en que hay muchos de vuestros hermanos que no oran y sí 
sufren, para que oréis por todos ellos, con la fe plena de que mi bálsamo 
será derramado sobre todos los dolientes y necesitados.

Quien no sienta el dolor de su semejante, no podrá aliviarlo. Por eso quiero 
que en vuestras oraciones meditéis en vuestros semejantes, porque son los 
instantes en que vuestro espíritu puede recoger muchas lágrimas, haciendo 
que el corazón despierte a la piedad, a la comprensión, a la caridad y a la 
ternura. El bien, como el mal, puede ser transmitido a distancia; por eso os 
he enseñado a socorrer con el espíritu preparado a los que  necesitan 
vuestra ayuda, ya estén cerca o distantes. Mas cuidaos de enviar 
pensamientos que provoquen la guerra. No deseéis la caída de una nación y el 
triunfo de otra, porque esa influencia llegará y causará trastornos. Ante 
todo amad y sed indulgente con todos vuestros hermanos. Las naciones están 
luchando por una paz que aún no han conseguido; en algunas partes del mundo, 
las guerras se han detenido, pero en otras, el caos sigue envolviendo a los 
hombres en sus luchas fraticidas; en vano quieren que la paz reine en este 
mundo, porque les falta amor y caridad. Los hombres tiemblan de temor ante 
las nuevas armas creadas por la inteligencia humana. Ayudadlos,  extended 
hacia ellos mi mensaje de amor que he venido a confiaros, no sintáis 
preferencia por razas, lenguas o ideologías, ved tan solo en ellos a 
vuestros hermanos necesitados de consejo y de amor.

Orad por las naciones que se debaten en guerra. Compartid vuestro pan y 
vuestro vestido con aquellos que han caído en desgracia. Abrid vuestros 
graneros y dadles de comer con verdadero amor. Demostrad vuestra fraternidad 
en esta hora de angustia para el mundo. Practicad la caridad con los 
enfermos, preparad al espíritu que ha de partir al más allá, levantad la fe 
de los tristes y llevad a todos la paz. Orad por las naciones que no tienen 
mi palabra. Orad por los pueblos que sufres las amarguras de la guerra; orad 
por los que no tienen un rincón de paz espiritual. También Por las mujeres 
indefensas, por los hombres que son arrastrados sin  piedad a la guerra, 
orad, es grave la hora que vivís y sólo vuestra unificación os salvará.

  No tratéis de sentir piedad por Mí, porque no existe nada en Mí que pueda 
inspirar lástima a los hombres; pero en cambio, inspiraos en aquel amor, que 
a través de una vida os probé y aplicad esa piedad, ese pesar de ofender y 
esos remordimientos, a vuestros semejantes, entre los que existen millares, 
que sí son dignos de toda compasión y toda piedad; unos, porque sufren 
intensamente; otros, porque se han hundido en el cieno del vicio; otros, 
porque no conocen la luz de la verdad y otros porque viven huérfanos de amor 
o porque tienen hambre y sed de justicia y de paz.

Por todos ellos sí sentid piedad y caridad; por ellos llorad y rogad; pero 
sobre todo, haced algo que alivie su dolor o mejore su vida. Entonces sí, 
estaréis entendiendo mi Doctrina, comprendiendo mi sacrificio e 
interpretando mi voluntad. Yo os he dicho que no me pidáis por determinadas 
naciones, sino por el Universo, por todos vuestros hermanos, sin contemplar 
razas, nacionalidades ni clases y vuestro espíritu elevado, habitando por 
momentos en el Más Allá, desde allí contemple solamente la gran familia 
universal del Padre, contemple el sufrimiento, la miseria, el dolor de todos 
y por ellos me pidáis; que desde allí podáis contemplar aquellos seres que 
están más elevados que vosotros, en mundos espirituales mas altos y a ellos 
pidáis la ayuda, como Yo os he enseñado a invocar con respeto al Mundo 
Espiritual de luz , para recibir de él inspiraciones y protección, y así, 
estaréis amando con amor universal.

Orad por todos los seres, anhelad la armonía y comprensión de todos hacia 
Mí, y que vuestra oración se eleve como un canto, como un himno ferviente 
que ilumine a los espíritus y les señale el camino por el cual llegarán al 
final de su destino. Elevad vuestra oración espiritual, pero no por vos ni 
por los vuestros; si no por toda la humanidad que sufre y que rechaza mi 
amorosa caricia; pero ese amor vosotros lo sabéis sentir mejor y aun cuando 
grandes pruebas vais encontrando a vuestro paso, no pereceréis. Hay pruebas 
que os las envía mi justicia, pero la mayor parte de ellas vosotros os las 
vais labrando con vuestras flaquezas; mas en unas y en otras, os fortalece 
mi amor y os ayuda para que sigáis hasta el final del camino. Pedid la paz 
para las naciones, atraedla con vuestras oraciones; enviad bálsamo a través 
de vuestros pensamientos y transmitid luz al entendimiento de vuestros 
hermanos. De cierto os digo que vuestras peticiones jamás dejarán de ser 
escuchadas y atendidas por vuestro Padre.

Dejad que vuestro corazón sienta todo cuanto afecta o aflija a la humanidad. 
Orad por la paz de todos, haced brillar vuestros pensamientos en la mente de 
los demás, Yo de antemano bendigo a quienes cumplan con su misión de amar y 
servir a sus hermanos. Orad por todos,  no eludáis vuestra responsabilidad, 
argumentando que no oráis por las naciones que sufren, porque en ese dolor 
se están purificando. Ciertamente ese dolor las purifica, pero comprended 
que vuestras oraciones y vuestros pensamientos ayudan a que ellas acepten 
con amor su cáliz de amargura, para que comprendan el sentido que encierra 
su dolor y para que de su espíritu brote el propósito de enmienda y la 
inspiración que les mueva a la fraternidad. Orad, porque de cierto os digo 
que mi paz, venciendo el egoísmo y las flaquezas humanas, llegará a todos 
los pueblos de la Tierra. Orad, porque en los instantes de vuestra oración 
la guerra se apacigua, los corazones descansan, las madres encuentran 
consuelo y los niños refugio

Es tiempo de orar. Los hogares que viven en paz, deben orar por los hogares 
destrozados. Las viudas que han encontrado la resignación y consuelo, 
acompañen en pensamiento a las que van sin rumbo enloquecidas de dolor. 
Madres que os recreáis al veros rodeadas de vuestros hijos, enviad vuestro 
consuelo a las que los han perdido en la guerra. No importa que vuestros 
ojos no vean el resultado, os bastará vuestra fe y que queráis compartir el 
dolor de vuestros hermanos, para que Yo envíe a aquellos por quienes oráis, 
paz, mi consuelo y mi caricia, el pan y el perdón, vuestra oración hará 
prodigios, siempre que sepáis unir vuestros pensamientos y tomar como si 
fuesen propios los casos de vuestros hermanos. Entonces sentiréis cómo se 
derrama sobre ellos el consuelo, la salud para su cuerpo o su espíritu, la 
paz para su corazón, la luz que les levante a la vida verdadera. Pensad que 
mientras no os unáis en una verdadera espiritualidad, vuestra oración no 
tendrá la fuerza suficiente para hacerse sentir sobre vuestros hermanos.

Nunca esperéis que el resultado de vuestras oraciones sea inmediato. A veces 
tendréis que esperar un poco, a veces tendréis que esperar mucho y en 
ocasiones ni siquiera podréis ver la realización de aquello que me 
pedisteis. Pero vuestra misión quedó cumplida. A quien viva para servir a su 
propio hermano, sintiendo y aliviando su dolor, le bastará una breve oración 
a Mí, para que Yo por su conducto haga prodigios. Podréis dar, no solamente 
los bienes que poseéis en la Tierra, sino los que posee vuestra mente, 
corazón y espíritu. Lo que no podáis hacer con vuestra palabra, con vuestra 
persona material, hacedlo con la oración. Conversad conmigo, elevándoos a Mí 
y desde allí podréis ejecutar grandes obras de caridad y de amor. Mas cuando 
vuestra conciencia os diga que tenéis que despojaros de algo material para 
entregarlo al necesitado, no queráis sustituir aquella caridad con una 
oración. No queráis ocultar o disimular vuestro egoísmo con oraciones 
espirituales, no queráis que aquello que vosotros podéis hacer, lo haga el 
Padre. Os doy en esta palabra, la paz y la dulzura que os haga olvidar 
vuestros dolores. Fortalezco vuestra fe y os doy luz para que sigáis el 
camino que conduce a Mí. Esa luz os inspira, os invita a orar por los que 
sufren, presentes o ausentes, os acerca a vuestros hermanos desconocidos que 
viven lejos de vosotros, a quienes no podéis palpar o acariciar 
materialmente. Mi Doctrina os enseña a pedir por todos y a sentir lo que 
pasa en el corazón de vuestros semejantes. Os he dicho que Yo soy todo 
presencia, que nadie está ausente o distante de Mí, y vengo a daros la 
facultad de transportaros para ir en pos de los que necesitan ayuda, 
consuelo o compañía.

¿Como poder penetrar en la intimidad de aquellos corazones, sin lesionarlos 
y sin profanar sus secretos? ¿Cómo descubrir esas penas ocultas que 
ensombrecen la vida de vuestros hermanos? Ya os lo he dicho: La intuición, 
ese don que es parte de la vista espiritual y que tendrá en vosotros pleno 
desarrollo por medio de la oración, os señalará la forma de calmar el dolor 
de cada uno de vuestros semejantes. A vosotros os toca orar por el perdido, 
Pedir que la luz de mí Espíritu ilumine a su espíritu, para que despierte, 
rompa los lazos de tentación Y aparte la tiniebla que le ha cegado. Orad y 
vuestra oración convertirá a los pecadores, y convencerá de su error al que 
por ignorancia ha pecado y no sabe cuánto ha faltado delante de Mí. Yo 
aparto el germen de maldad y os hago conocer los beneficios de la 
regeneración y del cumplimiento.

Si anheláis paz para un pueblo, no es necesario que vayáis hasta él. haced 
la paz en vuestro corazón  o en vuestro hogar y esto bastará para que 
reflejéis en el espíritu de ese pueblo la concordia y la unificación. Cuando 
los elementos se desencadenen dando muestras de justicia, orad, permaneced 
serenos y no lloréis por vosotros, sino por los demás; mas, a quien os 
buscare, secadle su llanto, escuchad su queja y dadle el bálsamo. Os he 
enseñado a orar para que os libréis de riesgos y tropiezos, de acechanzas y 
tinieblas; os he dicho que hasta los elementos escucharán vuestra oración 
cuando sean desatados por mi justicia; pasarán sobre vosotros sin tocaros, 
porque supisteis orar con fe y limpidez.

Por ahora, orad por los distantes y en los cercanos desbordad vuestro 
corazón; sanad a los enfermos, derramad consejo en los necesitados, volveos 
todo consuelo y bálsamo entre la humanidad doliente. Cuando paséis junto a 
un extraño a quien no podáis dirigir palabra alguna, pero sintáis conmovido 
vuestro corazón y vuestro espíritu eleve su oración, presentándome el 
sufrimiento de aquel hermano vuestro, Yo le daré lo que necesita, porque 
habéis depositado en Mí su dolor. Cuando encuentro que alguno de vosotros 
está ocupado en la ejecución de una buena obra, elevado en oración, pidiendo 
por algún hermano necesitado y me hace presente su corazón lleno de angustia 
por el dolor de su semejante, mi divino amor deposita en aquél una gota de 
mi bálsamo de curación y le concedo el prodigio que ha estado pidiendo. Así 
quiero contemplaros y en la fuerza de vuestra oración he encontrado también  
motivo para perdonar. Por vuestra intercesión  Yo me sentiré también 
conmovido en  mi corazón, para detener mi justicia. En vuestras peticiones 
Yo encontraré bálsamo para llevarlo a los que lloran; en vuestra elevación 
de espíritu Yo encontraré también motivo para detener la destrucción que 
hacen los hombres. Ahora, que todavía no os consagráis a vuestra misión 
espiritual, pero que tenéis el anhelo de hacer algo en beneficio de vuestros 
semejantes, Yo os aconsejo que oréis, para que lleguéis a conocer la virtud 
y el poder que tiene la oración, y esta luz la adquiráis desde antes de que 
empiece vuestra lucha.

Este es un tiempo propicio para que seáis caritativos, por lo tanto, orad, 
pedid y trabajad, los campos son fértiles y os esperan.  Id en alas de la 
oración a difundir entre vuestros hermanos la luz. Penetrad en cárceles y 
hospitales y dejad ahí vuestro consuelo. A los corazones que no tengáis 
cerca, preparadlos con vuestra oración. Todo lo que no este a vuestro 
alcance confiadlo al Mundo Espiritual y esos seres completarán vuestra obra 
y todo será orden, armonía y cumplimiento.. Orad, pueblo, orad por la 
humanidad; con vuestra oración o sin ella Yo estoy con todos, pero anhelo 
que florezca entre mis hijos el precepto de amarse los unos a los otros.

Todo aquello que vosotros no alcancéis a hacer, todo el tropiezo que 
vosotros encontréis me lo dejaréis a Mí y Yo todo lo haré posible y entonces 
la humanidad contemplará que lo que es imposible para los seres humanos, se 
convierte en realidad por conducto de vosotros y esos prodigios no los 
podrán atribuir a los humanos y en su asombro tendrán que ir hacia el Más 
Allá, para pensar en un poder supremo y soberano.  ¡La verdadera oración 
espiritual!

Sed constantes en vuestra oración por la paz, porque ésa será, la forma de 
que os unáis a todos aquellos que de la misma manera estén orando. Sostened 
el manto de paz sobre el ambiente de guerra que envuelve a la humanidad, y 
en las horas de lucha extendedlo sobre de vuestros hermanos.  Vuestras 
oraciones harán que alcancen la paz los que necesitan luz en su espíritu. La 
oración espiritual es una misiva que llega al corazón de aquellos por 
quienes se pide y es como un manto de paz sobre los necesitados, cuando 
varios corazones se han unido para pedir por ellos. Yo estoy recibiendo de 
muchos puntos de la Tierra esa oración que elevan los que están velando por 
la paz del mundo.  No temáis no llegar a conocer en esta vida el resultado 
de vuestras peticiones y de vuestras lágrimas por aquellos a quienes ni 
siquiera conocéis. El cincel del dolor está puliendo vuestro corazón y mi 
palabra os inspira a cada instante la caridad. Hoy comprenderéis la fuerza 
que poseéis por el pensamiento, así como por otros dones que hasta ahora no 
habéis cultivado. Dentro de vosotros existe una vida aún desconocida.

He venido a revelaros en este tiempo, que el hombre posee potestad sobre los 
elementos, una potestad que hasta hoy no habíais descubierto. Os he enseñado 
que quien ora y vive en armonía con mis leyes, puede ser obedecido por los 
elementos y escuchado por la naturaleza. ¿Os parece extraño? Recordad cómo 
Jesús entre sus lecciones, os dio aquella de someter a la naturaleza a su 
mandato. No olvidéis que cuando el Maestro, junto con sus discípulos 
navegaba en una barca en el mar de Galilea, éste de pronto se encrespó; El, 
viendo el temor en sus apóstoles, extendiendo su mano ordenó a las aguas que 
se apaciguaran, y éstas al instante, como mansas siervas, obedecieron.

Dios, el Ser Supremo, os creó "a su imagen y semejanza", no por la forma 
material que tenéis, sino por las virtudes de que está dotado vuestro 
espíritu, semejante a las del Padre. En este tiempo, os vais a maravillar, 
cuando veáis los prodigios que, podéis hacer con vuestros dones, entonces ya 
no os sentiréis pobres ni desheredados, porque a cada paso tendréis pruebas 
de que os amo y de que he puesto en vosotros mi mirada.

ORACIÓN POR LOS GOBERNANTES DE ESTE PLANETA

¿Veis esos hombres que tan sólo viven para satisfacer desmedidas ambiciones, 
pasando sobre la vida de sus semejantes, sin respetar los derechos que Yo, 
su Creador, les he concedido? ¿veis cómo sus obras sólo hablan de envidia, 
de odio y de codicia? Pues es por ellos por los que debéis orar más que por 
otros, que no están tan necesitados de luz. A estos hombres perdonadles todo 
el dolor que os causan y ayudadles con vuestros pensamientos limpios a 
razonar. No hagáis en torno a ellos más densa la niebla que les rodea, 
porque cuando tengan que responder de sus actos también llamaré a responder 
a quienes en vez de orar por ellos, sólo les, enviaron tinieblas con sus 
malos pensamientos.

Velad e interceded por vuestros gobernantes. Si en vez de cumplir en esta 
forma les abandonáis y os dedicáis sólo a criticar sus determinaciones, 
dejaréis que su ánimo decaiga en la lucha y queden expuestos a influencias 
nocivas.  Quiero también enseñaros a cumplir vuestros deberes para con los 
que gobiernan en el mundo: Si queréis que sus determinaciones sean 
favorables y justas para sus pueblos, debéis ayudarlos con la oración.


LA ORACIÓN PARA COMBATIR LAS INFLUENCIAS NEGATIVAS

Hay fuerzas invisibles a la mirada humana e imperceptibles a la ciencia del 
hombre, que influyen constantemente en vuestra vida.  Las hay buenas y las 
hay malas, las hay de luz y también obscuras. ¿De dónde surgen esas 
influencias? Del espíritu, de la mente, de los sentimientos,  Unas y otras 
vibraciones invaden el espacio, luchan entre sí e influyen en vuestra vida, 
esas influencias lo mismo brotan de espíritus encarnados que de seres sin 
materia, porque lo mismo en la Tierra que en el Más Allá, existen espíritus 
de luz así como turbados.

Para que esta humanidad pueda defenderse y librarse de las malas 
influencias, necesita tener conocimiento de la verdad que le rodea, necesita 
aprender a orar con el espíritu y también saber de cuantos dones está 
revestido su ser, para poder emplearlos como armas en esta gran batalla del 
bien contra el mal, de la luz contra las tinieblas, de la espiritualidad 
contra el materialismo.

Os digo que oréis, porque aquel que no ora, se entrega a pensamientos 
superfluos, materiales y a veces insanos, con lo cual, sin darse cuenta 
fomenta y alimenta las guerras homicidas; mas cuando oráis, vuestro 
pensamiento como si fuera espada de luz, rasga los velos de oscuridad y los 
lazos de la tentación que hoy están aprisionando a muchos seres, satura de 
espiritualidad el ambiente y contrarresta las fuerzas del mal.  ¡Cuán 
diferente es la conducta del que se olvida de orar y de velar! 
Voluntariamente renuncia a defenderse con las mejores armas que en el hombre 
he puesto, que son la fe, el amor y la luz del saber. Es el que no escucha 
la voz interior que le habla a través de la intuición, de la conciencia y de 
los sueños; pero el corazón y la mente no entienden ese lenguaje y no dan 
crédito al mensaje de su propio espíritu.

Sólo el que por medio de la oración haya aprendido a elevarse en pensamiento 
y espíritu a las regiones de la luz, a las moradas de la paz, podrá penetrar 
en el mundo de contiendas, donde se reflejan todas las humanas pasiones, sin 
salir vencido y dejando en cambio algo de provecho para los que han menester 
de la luz del espíritu. El espíritu, cuando ha logrado armonizar con la 
mente para alcanzar la verdadera oración, se convierte en un soldado 
invisible, el cual, apartándose momentáneamente de lo que a su ser toca, se 
traslada a otros sitios, se liberta de la influencia de la materia y se 
entrega a su lucha de hacer el bien, de conjurar males y peligros, de llevar 
un destello de luz, una gota de bálsamo o un hálito de paz a los 
necesitados. Lleváis potestad para apartar de vuestros hermanos a los seres 
en tiniebla, para que  vuestros semejantes no se arrebaten el hilo de la 
existencia.

Velad y orad, no sólo por los peligros materiales, sino también por las 
acechanzas que vuestros ojos no alcanzan a distinguir, aquellas que 
provienen de seres invisibles. Las grandes legiones de espíritus turbados, 
aprovechando la ignorancia de la humanidad, su insensibilidad y su falta de 
vista espiritual, le hacen la guerra, y los hombres no han preparado sus 
armas de amor para defenderse de sus ataques, por lo que ante esa lucha, 
aparecen como seres indefensos. Era menester que llegara a vosotros mi 
Doctrina Espiritual, para enseñaros cómo debéis prepararos para salir 
victoriosos en esa contienda.  De aquel mundo invisible que palpita y vibra 
en vuestro propio mundo, parten influencias que tocan a los hombres, ya sea 
en su mente, en sus sentimientos o en su voluntad, convirtiéndolos en 
siervos sumisos, en esclavos, en instrumentos, en víctimas. Por doquiera 
surgen manifestaciones espirituales y sin embargo, el mundo sigue sin querer 
darse cuenta de lo que rodea a su espíritu.

Es necesario entablar la batalla, destruir las tinieblas, para que cuando se 
haga la luz en los hombres, todos se levanten unidos en una verdadera 
comunión y con la oración triunfen en la lucha que emprendan contra las 
fuerzas que por tanto tiempo los han tenido dominados.  Hombres y pueblos 
han sucumbido bajo el poder de esas influencias sin que la humanidad repare 
en ello. Enfermedades raras y desconocidas, que son producidas por ellas, 
han abatido a los hombres y han confundido a los científicos. Cuánta 
discordia, cuánta confusión y dolor ha acumulado el hombre sobre sí. La 
falta de oración, de moral y de espiritualidad, han atraído a los seres 
impuros y turbados, y ¿Qué se puede esperar de los que han partido sin luz y 
sin preparación?

  Ahí están aquellos a quienes habéis engañado y oprimido, a los que habéis 
confundido y humillado. Sólo confusión y tinieblas os pueden enviar, sólo 
venganzas pueden ejercer y sólo reclamos es lo que vienen a haceros. Ahora 
llamadme brujo y hechicero porque os hablo de estas revelaciones. Yo sólo 
vengo a salvar a unos y a otros de las tinieblas, del dolor y de la muerte, 
porque Yo soy la luz que brilla delante de los hombres y delante de las 
legiones de espíritus turbados. ¿Quienes me reconocerán primero? En aquel 
Tiempo, habiendo liberado a un poseído, los que miraban aquello, decían que 
Jesús tenía pacto con el espíritu del mal; en cambio el espíritu que 
atormentaba a aquel hombre me habló diciéndome: Yo te conozco quién eres: el 
Santo de Dios.

Sin embargo, también había quienes maravillados por esas obras, decían: ¿Con 
qué autoridad y potencia manda a los seres inmundos y ellos le obedecen? No 
sabían que ese don está en todos, que esas armas todos las lleváis. Mas 
tarde, mis discípulos repitieron las obras de su Maestro, demostrando con 
ello que Cristo vino a enseñar a los hombres, que no sólo vino a mostrar su 
poder, sino a revelarle a la humanidad los dones y la potestad que todos 
poseen.

RECLAMO A LA HUMANIDAD

Mucho te has acostumbrado  ante la maldad existente, que ya no te detienes a 
meditar en las causas que la originan. El mundo se agita en medio de una 
tempestad y ha perdido el rumbo. La niñez ya conoce la amargura y pronto 
endurece su corazón, los adultos son atraídos por los placeres y los vicios, 
también los adolescentes y hasta los niños, a todos les ha llegado el veneno 
acumulado a través de los tiempos. Y los que han logrado escapar de la 
funesta influencia de maldad ¿Qué hacen por los que se han perdido? 
Juzgarles, censurarles y escandalizarse de sus actos. Las flores se 
marchitan en plena juventud, los vicios toman fuerza, se atenta contra la 
vida, existe soledad en el espíritu y tristeza en el corazón, hay luto y 
lágrimas, pobreza material y espiritual, el materialismo, la envidia, el 
rencor, el egoísmo, la soberbia, la vanidad. la falta de verdadero amor y de 
fe han invadido lo más íntimo de la vida de los hombres.  ¡El mal se ha 
multiplicado, ofuscando la mente y el corazón! Humanidad: Yo sé que te 
sientes muy distante de la paz, de la armonía, de la fraternidad, y tienes 
razón porque es tan diferente en cada hombre el concepto sobre Dios, sobre 
la vida, y sobre la verdad, que tal parece que hay muchos dioses o  que 
existe un dios para cada hombre.

Millones de enfermos del cuerpo y del espíritu, pueblan la Tierra, niños que 
andan abandonados a sus propias fuerzas, multitudes de ancianos sin conocer 
el consuelo, viudas y mujeres desamparadas que ignoran las delicias del 
calor de un verdadero hogar, seres recluidos en el olvido y la guerra que va 
dejando luto en cada pueblo. ¿Acaso han olvidado la magnitud de sus faltas? 
Es necesario que comprendan lo que significa ante la Divina Justicia, 
arrebatar la vida a un semejante, destruir la fe, engañar, traicionar un 
corazón, profanar la inocencia, causar una deshonra, robar, mentir, humillar 
y tantas imperfecciones que pasan inadvertidas, porque es tanta la 
familiaridad con  este dolor, que lo ven como parte de su vida.

Pero lucháis por parecer felices; meditáis la forma de disimular vuestros 
contínuos fracasos; ponéis ante vuestro rostro una máscara sonriente para 
fingir que sois felices y hacéis alarde de fuerza y de valor para ocultar el 
miedo que tenéis ante el abismo que habéis abierto bajo vuestros pies. Yo 
les dejo andar su senda, porque sé que si hoy se alejan, me olvidan y hasta 
me niegan, pronto, cuando la realidad llegue a despertarles de su sueño de 
grandeza en la Tierra, comprenderán la insignificancia de las riquezas, de 
los títulos, de los placeres y honores del mundo, cuando el hombre tiene que 
enfrentarse ante la verdad espiritual, ante la eternidad, y ante la justicia 
divina, de las que nadie puede escapar.

Ahora el hombre se siente grande, sabio, fuerte, poderoso y absoluto. El 
posee la luz de la ciencia, ¿Para qué ha de desear la luz del espíritu? El 
es dueño de las fuerzas de la Naturaleza, ¿Para qué esperar a que venga Yo a 
libertarle de sus enemigos si él puede hacerlo con sus armas? Llenas de 
orgullo se levantan las grandes naciones pregonando su poderío, amenazando 
al mundo con sus armas, haciendo alarde de inteligencia y de ciencia, sin 
darse cuenta de lo frágil que es el mundo falso que han creado, pues bastará 
un débil toque de mi justicia para que ese mundo artificioso desaparezca. Y 
será la mano del hombre la que destruya su propia obra, será su mente la que 
invente la forma de exterminar lo que antes creó. Yo haré que sólo queden en 
pie aquellas obras humanas que hayan dado buen fruto a los hombres para que 
sigan siendo cultivadas en bien de las generaciones venideras, mas todo lo 
que encerrase un fin perverso o egoísta será destruido en el fuego de mi 
justicia inexorable.

¿Por qué entonces el mundo no supo esperarme? La humanidad apura el cáliz 
más amargo de cuantos el hombre ha bebido en el mundo, ¿Por qué entonces no 
me ha deseado ni me ha llamado? Porque su materialismo ha llegado a tal 
grado, que me ha excluído de su vida, me han arrojado de su corazón, porque 
ya no son los humildes, aquellos que sabían inclinarse ante su Señor para 
orar y obedecer su voluntad.

EL HOMBRE ES EL CAUSANTE DE LAS GUERRAS

¡Cuán lejos de la armonía ha vivido el hombre desde que inició si tránsito 
sobre la tierra! De ello dan prueba sus incesantes tropiezos, e inagotable 
cáliz de sufrimientos que ha padecido, su falta de paz.  Mirad la guerra, el 
hambre, la peste y la muerte como un tétrico cortejo que va de pueblo en 
pueblo sembrando el luto, la desolación y el exterminio. ¡Cuánto daño se 
hacen los hombres con sus guerras fratricidas! Los días, los meses y los 
años pasan sin tener un poco de paz en el corazón, viviendo en constante 
zozobra; bajo amenaza de sus propios hermanos convertidos en enemigos. ¿Es 
vivir esto o por lo menos, luchar por un ideal elevado? No,  los hombres se 
matan por sus humanas ambiciones que valen mucho menos que su vida; pero no 
quieren conocer el precio de una vida; no quieren saber que la existencia de 
un hombre es sagrada y que sólo puede disponer de ella Aquél que la creó.

Las guerras continúan en el mundo, la amenaza de la muerte y del exterminio 
se cierne sobre los pueblos; es que los hombres empeñados en conservar sus 
filosofías, y doctrinas, no quieren contemplar la verdad.  ¿Por qué existe 
el pecado, predomina el mal y se desatan las guerras? Porque el hombre no 
escucha los dictados de la conciencia y hace mal uso de su libre albedrío.

¿No creéis que la división de la humanidad en pueblos y razas, es algo 
primitivo? ¿No meditáis que si vuestro adelanto en vuestra civilización, de 
la que tanto os enorgullecéis, fuese verdadera, no estaría aún imperando la 
ley de la fuerza y la maldad, sino que estarían regidos todos los actos de 
vuestra vida por la ley de la conciencia? ¿Cuál es el adelanto moral de esta 
humanidad, y cuál es el desarrollo de sus más nobles sentimientos? En la 
época en que el hombre vivió en cuevas, también se arrebataban  el alimento 
los unos a los otros; y los más fuertes se llevaban la mayor parte; también 
el trabajo de los débiles fue en provecho de los que se imponían por la 
fuerza, y se mataban pueblos con pueblos.  ¿En dónde está la diferencia 
entre la humanidad de ahora y la humanidad de aquellos días?

La humanidad  no ha querido comprender, que su felicidad y su progreso sólo 
puede encontrarlos en la paz, y va tras de sus ideales de oído,  perversidad 
  y de falsa grandeza derramando sangre hermana, arrancando vidas y 
destruyendo la fe de Ios hombres. Mirad la estela de dolor que va dejando la 
guerra y los hombres no quieren despertar de su letargo, mas pronto surgirán 
en el mundo sucesos que conmuevan a la humanidad y la hagan cambiar de ruta.

Cuántas y espantosas guerras esperan a la humanidad, mucho más aterradoras 
que las que han pasado: en las que el furor de los elementos desencadenados, 
se confundirá con el estruendo de vuestras armas; el mundo será pequeño para 
contener en su seno tanta destrucción. Todo ello traerá como consecuencia 
que los hombres, habiendo llegado al máximo de su dolor y de su 
desesperación, se dirijan suplicantes al Dios verdadero, al que no quisieron 
llegar por el camino del amor, para pedirle su divina paz. Entonces Yo, 
Cristo, el Verbo, resucitaré en los corazones, porque ese tiempo será el 
Tercer día, en el cual cumpliré la promesa de salvación al construir el 
templo como os lo prometí.

Del oriente al occidente se levantarán  las naciones desconociéndose y del 
norte hacia el sur también se levantarán para encontrarse todas en la 
encrucijada,  con cuyo choque se producirá una inmensa hoguera en la que 
arderá el odio, se extinguirá el orgullo y se consumirá la mala yerba. Si mi 
presencia entre vosotros en este tiempo, coincide con las grandes 
calamidades y con las terribles guerras que ahora os afligen, no me 
atribuyáis a Mí ese cáliz que beben los hombres. Los sufrimientos son el 
fruto de vuestros pecados y éstos no han brotado de Mí. Si os anuncié que en 
el tiempo en que os hablaría como Espíritu Santo el dolor se encontraría 
desatado entre la humanidad, con ello no dicté vuestra sentencia, es que Yo 
sabía que cuando esas pruebas llegaran, me necesitaríais; sólo os lo anuncié 
para que estuviéseis velando y orando, en espera de mi llegada.

Mientras el mundo se agita, la sombra del caos aparece sobre las naciones y 
la guerra estremece a la humanidad, escucho a los que decís: Si para Dios no 
hay imposibles ¿Por qué no detiene la guerra y crea un mundo nuevo lleno de 
paz? Y Yo os digo que así como en el hombre está la guerra también está la 
paz. Cada hombre posee una conciencia severa y sabia y por ella sabrá 
escoger el camino que le conviene. La humanidad me pide tranquilidad 
teniendo en ella el  don de la paz que se alcanza con el cumplimiento de sus 
deberes; Mas Yo os pregunto:  ¿Es preciso que para tener paz debáis pasar 
antes por la guerra? Mirad cómo la buena simiente ha sido arrasada  por la   
  maldad. Unas naciones destruyen a las otras, las que hoy son fuertes, 
mañana quedarán aniquiladas. No soy Yo el que debe decir que la paz sea en 
el mundo, sino el hombre,  cuando haya convertido su corazón al amor y a la 
humildad.

¿Queréis dejar de sufrir, humanidad? Amad, haced el bien a vuestro paso, 
reconstruíd vuestra vida. ¿Queréis ser grandes, ser felices? Amad mucho, 
amad siempre. ¿Queréis llorar, deseáis que la amargura os invada, queréis 
guerras y desolación? Continuad como estáis viviendo, dejad que en vuestra 
vida siga enseñoreándose el egoísmo, la hipocresía, la vanidad, la 
idolatría, el materialismo. Ahora veis sólo guerras y clamáis que es castigo 
de Dios, cuando os he enseñado que Dios, que es Padre, no. castiga; que los 
acontecimientos se suceden por causa de los hombres

Yo sólo os he dado pruebas de amor; os envié a la Tierra que era semejante a 
una madre fecunda, amorosa y tierna; os di el fuego de la vida, el aire, que 
es aliento del Creador y el agua que es fecundidad y frescura y todo lo 
habéis tomado para sembrar la destrucción y la muerte; todo ha sido 
profanado y lo será más todavía, vuestros ríos serán de sangre, vuestro 
fuego será de exterminio, el aire estará saturado del aliento de la muerte, 
y toda la Tierra se convulsionará. En la hora de la justicia muchos me 
dirán: "Señor, perdón, tenía sobre mis ojos la venda de oscuridad".

Yo soy la paz, en mi sabiduría infinita existe cuanto podáis desear, mas 
¿Cuándo han orado los pueblos para alcanzar mi paz? ¿Cuándo han puesto sus 
ojos en Mí los hombres que conducen y gobiernan a los pueblos? ¿Cuándo se 
han postrado los ejércitos a pedir perdón a su Padre Celestial después de 
haber dado muerte a sus semejantes? Y es tan sutil la paz, que es necesario 
velar y prepararse para saberla retener, para no dejar que retorne a Mí. 
Mirad cómo vosotros quedáis llenos de paz después de escucharme, ¡Cuán 
breves son los instantes en que lográis retener en el corazón esa paz!

Desde el principio de la humanidad, han sido pocos los que han buscado la 
paz o los que han permanecido en ella una vez que la han alcanzado, porque, 
el hombre sólo la busca cuando el dolor lo ha vencido. Por eso véis como 
después de cada una de vuestras guerras inhumanas, fratricidas e injustas, 
se levantan millares de seres sedientos de la paz, que antes no supieron 
estimar, porque no se habían dado cuenta del valor que tiene ese don divino. 
  No esperéis que se multipliquen las lamentaciones en la Tierra y aumenten 
los rumores de guerra para levantaros, orad y haced obras de caridad en cada 
día, que con esto contrarrestaréis la fuerza del mal.

Ya se ha desatado en el mundo una nueva contienda. Naciones enteras luchan 
con el afán de vencer a sus enemigos, otros buscan la superioridad para 
avasallar pueblos y tener esclavos, y otros para que su raza demuestra que 
es la más elevada entre todas, y no comprenden en su ceguedad el abismo que 
a todos espera.

Orad, para que ayudéis a los representantes de las naciones que se reunen 
para resolver, los conflictos entre los pueblos. ¿Creéis que todos ellos 
tienen un concepto diferente a cada solucion? No,  ellos se engañan, 
interiormente Son los intereses materiales los que les hacen pasar sobre sus 
propias convicciones. Cuán fácil sería la solución de todos Ios conflictos, 
si cada quien obrase de acuerdo con su conciencia; entonces el mundo estaría 
en paz. Los hombres que rigen  los destinos de los pueblos, lejos de pensar 
en su propia grandeza, pedirán en el bienestar de todos, mas nada de esto 
existe, y la desconfianzas hace a los hombres estar siempre en acecho.

Nuevamente os digo: Cuando el mundo vuelva sus pasos sobre mi sendero y 
ponga en práctica mi doctrina, resolverá sus problemas y vivirá en paz.  
Orad,  y pensad en la soberbia y la ambición que germina en los cerebros de 
los hombres que han llevado a la ruina, a la desolación y a la muerte a 
otros hombres que no tienen ninguna culpa. Orad por la paz de las naciones; 
he hablado a los hombres a través de la conciencia, a los que gobiernan 
estos pueblos y he visto que su corazón es reacio, que de él no retiran su 
odio y su ambición.

Si en vez de piedad, sentís cólera o desprecio hacia quienes causan tantos 
sufrimientos a la humanidad, en verdad os digo que os despojáis de toda 
elevación espiritual y de toda comprensión. Cuando logréis elevar vuestros 
sentimientos por encima de tanta miseria humana, brotará de vosotros la más 
sentida y sincera petición en favor de vuestros hermanos y esa vibración de 
amor, esa pureza de vuestros sentimientos, serán las espadas más poderosas 
que destruyan las tinieblas, que las guerras y las pasiones de los hombres 
han venido formando. (I-9.32)

¿Cuál será la deuda de esos hombres delante de Dios y cómo tendrán que 
pagarla? Eso sólo Yo lo sé, pero de cierto os digo que ninguno escapará a la 
ley de restitución; por eso os digo: mientras ellos siguen destrozando el 
mundo que Dios les dio para vivir, velad y orad por vuestros hermanos, 
porque no saben lo que hacen; porque de saberlo, tiempo ha que con sus 
lágrimas, con su sangre y aun con su vida, estarían reconstruyendo todo lo 
que han destruido. El ruido y los horrores de las guerras fratricidas han 
apagado la sensibilidad del corazón humano, han impedido la manifestación de 
todo sentimiento elevado, como son la caridad y la comprensión.

HABRÁ PAZ, SI LO DESEA LA HUMANIDAD

Así como os he anunciado la guerra y los desastres que separan a la 
humanidad, también os digo que llegará un día en el cual todas las naciones 
de la Tierra disfrutarán de paz, en el que los hombres se amarán en Mí, y su 
vida, su trabajo, sus obras en el mundo, serán el culto agradable que como 
incienso perfumado se eleve de este planeta hacia Mí. La mala hierba será 
cortada de raíz del corazón de los hombres y la buena simiente será 
conservada, para formar con ella una nueva humanidad.

Haré que las banderas de las naciones, destrozadas por el combate, se unan 
todas hasta formar un estandarte de paz. Os hablo de esta manera, porque soy 
el Dios de la paz, el Padre que quiere la alegría en el corazón de sus 
hijos.

Este mundo, convertido por la ambición y el egoísmo humano, en manzana de 
discordias, será al fin compartirlo por todos, aun sin ser sus dueños, 
porque al haceros el llamado el Dueño de todo lo creado, obedientemente 
Alejaréis todos vuestros bienes. Sólo la espiritualidad salvará de su caos a 
esta humanidad, no esperéis otra solución, ¡Oh pueblos y naciones de la 
Tierra! ¡Podréis hacer tratados de paz, pero mientras esa paz no tenga por 
base la luz de la conciencia, seréis necios, porque estaréis edificando 
sobre arena!

Sobre las ruinas de un mundo creado y destruído por una humanidad 
materialista, se levantará un nuevo mundo, cuyos cimientos serán la 
experiencia y tendrá por finalidad el ideal de su elevación espiritual.  
Pensad en el adelanto de una humanidad cuya moral proceda de la 
espiritualidad; imaginad una humanidad sin limites ni fronteras, 
compartiendo fraternalmente todos los medios de vida que la Tierra ofrece a 
sus hijos. Tratad de imaginar lo que será la ciencia humana, cuando ella 
tenga por ideal el amor de los unos a los otros, cuando el hombre obtenga a 
través de la oración los conocimientos que busca. Pensad en lo grato que 
será para Mí recibir de los hombres el culto del amor, de la fe, de la 
obediencia y la humildad, a través de su vida, sin que tengan que recurrir a 
ritos ni a cultos externos.

Esa sí será vida para los hombres, porque dentro de ella respirarán paz, 
gozarán de libertad y se sustentarán solamente con aquello que encierre 
verdad.  A los que hayan comprendido mi palabra y la vayan aplicando a su 
vida, os encargo orar por todos los que en su  materialismo alteran el 
sentido de la verdad, y que orgullosos y envanecidos en su ciencia han 
llegado a creerse sabios, creadores y fuertes y se ríen de los que aún, 
acordándose de Dios, elevan a El sus oraciones. Creen tener en sus manos el 
destino de la humanidad ignorando que también se encuentran bajo mi divina 
justicia. Ellos necesitan como nadie de vuestras oraciones y de vuestra 
ayuda espiritual.

Orad, discípulos, enviad vuestro pensamiento como un mensaje de paz, hacia 
aquellos que con su inteligencia están transformando vuestra vida, para que 
los frutos que alcancen, sean como bálsamo para las penas de la humanidad. 
Si sabéis comprender mi Doctrina, ella os ofrecerá muchas satisfacciones, 
muchas oportunidades de poderos elevar, Aprended a orar antes de tomar 
cualquiera determinación, porque la oración es la forma perfecta de pedir a 
vuestro Padre, ya que en medio de ella estaréis demandando luz y fortaleza 
para salir avante en la lucha. Os pido la oración y la meditación en vuestra 
vida, para que podáis comprender mi palabra y no solamente la oigáis: 
Estudiadla, mas no solamente la estudiéis, sino practicadla, para que 
comprendáis su valor.

El que diariamente se examina, tendrá que mejorar su manera de pensar, de 
vivir, de hablar y de sentir. Oración, meditación, serenidad y elevación, 
son bienes que ya deben de incorporarse a vuestra vida diaria como parte 
esencial de ella, para que así nada pueda sorprenderos.

Unios fuertemente con los lazos de amor, de fraternidad, de perdón, de 
intercesión, porque la tentación está al acecho, la guerra anda en busca de 
una puerta, en donde el guardián duerma, para que penetren al seno de esa 
nación la peste, el hambre y las enfermedades con nuevas modalidades 
extrañas.  Oid mis consejos de Padre, no huyáis de Mí, Yo os he dicho que 
por un justo se salvará una comarca, mas si no llegáis a ser justos, al 
menos enmendaos, trabajad, que así recobraréis la gracia y seréis mis 
emisarios en todas las naciones. No seáis indiferentes al dolor, que vuestra 
oración llegue a Mí, y por ella se enjugarán muchas lágrimas y alcanzarán 
paz y bendición vuestros hermanos. Antes de que la humanidad desfallezca 
bajo el peso de su cruz, Yo seré su Cirineo y tomaré su pesado fardo para 
que siga adelante.

Pedid y Yo haré prodigios entre la humanidad., con la que he estado en todas 
las eras, porque si pensáis que he dejado mi trono por venir a comunicarme 
con vosotros estáis en un error, porque ese trono que vosotros imagináis, no 
existe; los tronos son para los hombres envanecidos y orgullosos. Comprended 
que mi Espíritu no habita en un lugar determinado; siendo infinito y 
omnipresente, está en todas partes, en todos los sitios, en lo espiritual, 
en lo material y en todo lo creado.

CONCLUSIÓN

Si  esta humanidad estuviera ya unificada en la verdadera oración, le 
bastaría unos momentos cada día de  meditación, para detener la maldad 
manifestada en tantas y diversas formas, Les inspiro la verdadera oración. 
Como único camino, no esperen otra solución,  Pueblos y naciones del mundo, 
porque la verdadera paz, la tranquilidad y la seguridad, no se logra con 
mandatos, ni decretos, ésta solamente proviene de Dios.

La humanidad sufre estas consecuencias, porque a través de los tiempos ha 
hecho mal uso del libre albedrío, desoyendo la voz de la conciencia y 
alterando la Ley, en su forma de actuar, de pensar y de vivir. Esto ha 
traído como resultado la presencia de insanas influencias que vuestros ojos 
no contemplan, las cuales se manifiestan en la vida de muchos seres 
induciéndoles al odio, al rencor, a la venganza, al suicidio,  e inspiran a  
muchos a permanecer en los vicios y a quitarle la vida a sus semejantes ¿Es 
esto la verdadera vida? Se arrebatan el pan los unos a los otros, los 
ambiciosos no pueden ver que los demás posean algo, porque lo quisieran para 
sí; los fuertes se apoderan del pan de los débiles y éstos se concretan a 
ver comer y gozar a los poderosos. La tristeza de esta humanidad, se ha 
convertido en un clamor que ha llegado a la altura de los cielos. Y se 
pregunta: ¿Cuándo viviremos libres de esta oscuridad, cuando habrá verdadera 
comprensión y amor entre los seres de este planeta, cuando podremos vivir en 
verdadera paz, cuando dejará de haber suicidios, asesinatos, vicios, 
secuestros, violaciones cuando habrá justicia en los jueces, magnanimidad en 
los gobernantes, cariño, y amor a la creación? Yo le digo a la humanidad: 
Cuando el orden de su vida cambie, y sepan mirar fuera de ustedes mismos 
cuando desparezca la soberbia, el orgullo, la vanidad, cuando la mentira no 
sea tomada como verdad.


¡ MI PAZ SEA CON VOSOTROS!


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