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Asunto:[gap-argentina] Otro fracaso del diablo
Fecha:Viernes, 8 de Diciembre, 2006  21:37:17 (-0300)
Autor:Monica Barbagallo <monicaba @..........ar>

Nuevo golpe contra el Presidente
de EE.UU. por su fracaso en Irak

El Comité Baker afirma que la estrategia
de G.H. Bush para Irak «ya no funciona»

Jueves 7 de diciembre de 2006

Washington (ABC).- Un nuevo mazazo ha golpeado de lleno al presidente de Estados Unidos, George Bush, en lo que se refiere al avispero en que se ha convertido Irak desde que Estados Unidos diera luz verde a la invasión militar en marzo de 2003. Una comisión de alto nivel, responsable del estudio y evaluación de la zona, dio a conocer ayer las conclusiones del conocido como «informe Baker» que, una vez más, distan de la línea de pensamiento que viene siguiendo la Casa Blanca en los últimos meses y afirman que la estrategia en el país árabe «no funciona».

A falta de una «fórmula mágica» que solvente la situación en la zona, el uso de la diplomacia y la salida de la mayor parte de las tropas de combate a partir de 2008 parecen ser las armas más efectivas para estabilizar el país y permitir un pleno traspaso de poderes al Gobierno Irakuí. En una clara advertencia, el documento asegura que «el enfoque actual de EE.UU. en Irak no funciona. La habilidad del país para resolver la crisis e influir en los acontecimientos está disminuyendo y los costes podrían superar el billón de dólares». Además, apostilla que tras casi cuatro años y la muerte de más de 2.900 militares norteamericanos la actualidad en el país es «grave y sigue deteriorándose».

Una evaluación «muy dura»

La comisión independiente, liderada por el excongresista demócrata Lee Hamilton en colaboración con exsecretario de Estado James Baker, apuesta por reducir el «apoyo militar, económico y político» a Bagdad si el Gobierno Irakuí no hace progresos sustanciales a la hora de proveer seguridad a la nación.

Otro de los consejos que se ofrece al mandatario estadounidense es dejar de lado las rencillas con Siria e Irán para comenzar a tender puentes que involucren a los gobiernos de ambos países en el futuro de Irak, en el que también los líderes de la insurgencia deberían tener la oportunidad de opinar. Esta recomendación debería llevarse a cabo de forma inmediata antes de que termine el año para reavivar las brasas de un posible proceso de paz en Oriente Próximo. De no tenerse en cuenta esta consideración, se podría desatar un verdadero «caos» en la región.

El presidente Bush recibió el «informe Baker» a primera hora de la mañana de ayer durante una reunión con los diez miembros de dicha comisión en la Casa Blanca, en la que estuvo flanqueado por Baker y Lee, copresidentes del grupo de estudio, y no dudó en afirmar que tomará cada una de las 79 recomendaciones y advertencias «muy en serio» e intentará ponerlas en práctica «en un tiempo prudencial». El mandatario no dudó en calificar la evaluación presentada como «muy dura».

El documento también dio un duro golpe al Pentágono por estar «infravalorando» y dando a conocer información «poco precisa» sobre el nivel de violencia que azota la zona. Cómo no, los servicios de Inteligencia estadounidenses también fueron protagonistas de severas críticas al «no terminar de entender el papel que las milicias y los grupos insurgentes juegan en Irak».

El grupo recomienda además el incremento de las tropas de EE.UU. dedicadas a entrenar a las fuerzas de seguridad Irakuíes.

http://www.abc.es/20061207/internacional-estados-unidos/comite-baker-afirma-estrategia_200612070251.html
 

EL Grupo de Estudio sobre Irak recomienda a Bush
la retirada gradual de las tropas estadounidenses

Miércoles 6 de diciembre de 2006

Washington (EFE).- La comisión independiente sobre Irak entregó al presidente de EE.UU., George W. Bush, su informe, que califica la situación en este país como "grave y que se deteriora" e insta al gobierno a comenzar la retirada de las tropas de combate.

La comisión, conocida como "Grupo de Estudio sobre Irak" y que encabezan el exsecretario de Estado James Baker y el excongresista demócrata Lee Hamilton, presentó el informe a Bush pocas horas antes de difundirlo directamente al público, algo que hará en una rueda de prensa a las 11 de la mañana (16.00 GMT).

El informe recomienda el comienzo de un diálogo "constructivo" entre Estados Unidos y los vecinos de Irak -Siria e Irán-, dentro de una intensificación de los esfuerzos diplomáticos para resolver el problema de la violencia en el país árabe.

Estos esfuerzos deben incluir asimismo una nueva iniciativa para resolver el conflicto árabe-israelí, insiste el documento.

"Nuestras recomendaciones más importantes piden nuevos esfuerzos políticos y diplomáticos, más intensificados, en Irak y la región, y un cambio en la misión básica de las fuerzas estadounidenses en Irak que permitan que EE.UU. pueda comenzar a sacar a sus fuerzas de combate de Irak de manera responsable", explica el documento.

"Para el primer trimestre de 2008, siempre y cuando no se produzcan situaciones inesperadas en lo que respecta a la seguridad sobre el terreno, todas las brigadas de combate que no sean necesarias para tareas de protección podrían haber salido de Irak", explica.

La comisión Baker-Hamilton no fija un calendario para la retirada de las tropas, pero sí recomendó que las fuerzas militares de EE.UU. enfaticen las misiones de instrucción de las fuerzas militares del gobierno de Irak para que éste se haga cargo de la seguridad en el país.

En este sentido, alega que el gobierno Irakuí debe adoptar medidas que demuestren que se debe confiar en él e insta a Washington a evitar "compromisos sin fecha de caducidad" sobre la permanencia de las tropas estadounidenses.

El informe, uno de los textos más esperados en los últimos tiempos en Washington, apremia al Gobierno a tomar medidas cuanto antes.

Si el deterioro de la situación en el país árabe continúa, advierte, Irak se "deslizará hacia un caos que podría precipitar el derrumbamiento del gobierno Irakuí y una catástrofe humanitaria".

En ese caso, explica la comisión, "los países vecinos podrían intervenir" y como resultado "la posición de Estados Unidos en el mundo podría verse menoscabada. Los estadounidenses podrían verse más divididos".

Tras la reunión con los diez miembros de la comisión esta mañana en la Casa Blanca, Bush reconoció que la evaluación que ofrece el Grupo de Estudios "es muy dura".

"Tomaremos con igual seriedad cada una de las propuestas y actuaremos de manera oportuna", dijo el presidente, y añadió que "el país está cansado de las posturas puramente políticas".

Aunque Bush ha prometido estudiar atentamente cada propuesta, ya había dejado claro previamente su rechazo a entablar un diálogo con Siria o Irán, lo que, según él, sólo serviría para premiar el "mal comportamiento" de países díscolos.

Estados Unidos tiene actualmente casi 150.000 soldados en Irak, la mayor parte de ellos en misiones de vigilancia y combate.

El informe de la comisión Baker-Hamilton es paralelo a otra evaluación que ha ordenado Bush a los departamentos de su gobierno y que coordina el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.

Una vez que haya recibido las conclusiones de ambos estudios, Bush decidirá en cuestión de "semanas, no meses", según la Casa Blanca, qué correcciones aplica a su estrategia en la guerra en Irak.

Hasta el momento, más de 2.900 soldados estadounidenses han muerto en Irak desde el comienzo de la guerra, en marzo de 2003.

http://es.news.yahoo.com/06122006/185/grupo-estudio-irak-recomienda-bush-retirada-gradual-tropas.html
 

Baker amarga el
desayuno de Bush

Por Jim Lobe
Miércoles 6 de diciembre de 2006

Washington (IPS).- Expertos designados por el Congreso legislativo de Estados Unidos y encabezados por el exjefe de la diplomacia James Baker, un connotado oficialista, consideraron que la situación en Irak es "grave" y está en "deterioro".

Como se preveía desde hacía meses, el Grupo de Estudios sobre Irak (ISG) de 10 miembros, copresidido por Baker y el exdiputado del opositor Partido Demócrata Lee Hamilton, reclamó una reducción gradual de la presencia militar estadounidense en ese país hasta el primer trimestre de 2008.

Las 79 recomendaciones, entregadas por el ISG a Bush en el desayuno de este miércoles, también propone intensificar los esfuerzos de capacitación, entrenamiento y despliegue de fuerzas Irakuíes en el territorio de ese país, invadido por Estados Unidos y otros países en marzo de 2003.

El ISG también llamó a convocar urgentemente a todos los vecinos de Irak, incluidos Siria e Irán, en el marco de una exhaustiva "nueva ofensiva diplomática" tendiente tanto para estabilizar el país ocupado como para atender "asuntos regionales clave", incluido el conflicto árabe-israelí.

"Estados Unidos debe asumir una voluntad renovada y sostenida hacia una paz árabe-israelí completa y en todos los frentes: Siria, Líbano y el compromiso del presidente (George W.) Bush de junio de 2002 con una solución de dos estados para Israel y Palestina", indica el documento de 142 páginas.

Estas alusiones constituyen un implícito cuestionamiento a la indolencia de Bush ante estos conflictos.

El informe, aprobado por la unanimidad del Grupo, reclama a Washington "acciones audaces". "Estados Unidos no le hace ningún favor a Israel al evitar un involucramiento directo para resolver el conflicto árabe-israelí", advirtió.

"No se puede mirar hacia esa parte del mundo y elegir con qué países te vas a relacionar", dijo Hamilton, director del Centro Internacional Woodrow Wilson, en la conferencia de prensa realizada para presentar el informe.

"Todo en Medio Oriente está conectado con el resto, y estas iniciativas diplomáticas en las que estamos avanzando lo reconocen", agregó el exlegislador demócrata.

El ISG fue creado por el Congreso y discretamente apoyado por la Casa Blanca en abril, a sugerencia del legislador del gobernante Partido Republicano Frank Wolf.

Además de Baker y Hamilton, lo integran cuatro republicanos y cuatro demócratas, entre quienes figuran exprominentes funcionarios de las presidencias de Ronald Reagan (1977-1989), George Bush (padre del actual mandatario, 1989-1993) y Clinton (1993-2001).

La variedad de ideas oscila entre las del halcón republicano Clifford May, experto de la derechista Fundación para la Defensa de las Democracias, y el presidente del Consejo de Políticas para Medio Oriente y embajador retirado Charles Freeman.

Más de 60 expertos en Medio Oriente asisten al Grupo de Trabajo, que en septiembre visitó Irak durante cuatro días.

Baker y Hamilton ordenó a todos los miembros del Grupo y a sus colaboradores no hablar con nadie sobre las deliberaciones hasta que su trabajo haya concluido, para no influir en las elecciones legislativas de noviembre.

Por fin, el informe final, que también recomienda aumentar la ayuda militar y para la reconstrucción dirigida a Afganistán, fue entregado por el ISG en pleno a Bush en el desayuno de este miércoles, en la Casa Blanca.

Bush agradeció al Grupo por su trabajo y se comprometió a analizar sus ideas "muy seriamente". Pero el monto de "seriedad" con que el presidente considerará las propuestas del ISG es objeto de intensa especulación en Washington.

La semana pasada, por ejemplo, Bush pareció descartar la posibilidad de un diálogo directo con Siria e Irán. Pero este miércoles, la Casa Blanca se manifestó dispuesta a comprometer a los dos países en el diálogo del denominado Grupo Compacto Irak, foro de países que prestan asistencia económica a la nación ocupada.

De todos modos, la última reunión de ese Grupo se celebró en 2004.

La mayoría de los analistas políticos consideran que la respuesta de Bush dependerá de la unidad que muestren los demócratas en apoyo del informe del ISG y de la reacción de legisladores republicanos clave, escaldados por el efecto que tuvo la guerra en Irak en las elecciones de noviembre.

Además de ofrecer recomendaciones, el principal propósito del Grupo de Estudio sobre Irak fue el de despolitizar un debate cada vez más conflictivo y formar un consenso que convoque a las alas más centristas de los dos partidos.

"Este país no puede estar en guerra y sufrir las divisiones que observamos hoy", dijo uno de sus integrantes, el demócrata Leon Panetta, exjefe del equipo presidencial de Clinton.

El informe no deja plenamente satisfecha al ala menos belicista del Partido Demócrata. Advierte, por ejemplo, que una "retirada precipitada de las tropas" de Irak derivaría en "un significativo vacío de poder, un mayor sufrimiento humano, desestabilización regional y amenazas a la economía mundial".

También alerta que dividir Irak en tres regiones autónomas, como propone el próximo presidente de la Comisión de Relaciones Internacionales, el demócrata Joseph Biden, podría "derivar en un desastre humanitario o en una guerra civil amplia".

Pero, además, descarta un enfoque de "mantener el rumbo" --es decir, mantener la enorme presencia militar estadounidense en Irak--, por considerarla "inviable".

"La situación en Irak es muy, muy seria", observó Hamilton. "No sé si podemos dar un viraje, pero creo que tenemos la obligación de intentarlo. Si nuestras recomendaciones son implementadas, tenemos, al menos, la posibilidad de instalar un gobierno estable en Irak y calmar la región."

En cuanto a la presencia militar estadounidense en Irak, el informe propone retirar prácticamente todos los soldados combatientes en los próximos 15 meses, al mismo tiempo que se elevaría la cantidad de entrenadores y uniformados adjuntos al ejército Irakuí de los actuales 4.000 a 20.000.

El estudio del ISG no descarta un aumento importante de los actuales 140.000 soldados apostados en Irak con la pretensión de abatir la violencia --como indican algunos republicanos belicistas y algunos militares retirados--, pero advierte que ningún incremento será sustentable en el mediano o en el largo plazo.

Por otra parte, propone al gobierno de Bush involucrar en el diálogo a todos los bandos en pugna en Irak, con excepción de la red terrorista Al Qaeda, y garantizar a la población de ese país que Washington no pretende instalar bases militares permanentes en su territorio ni controlar su petróleo.

http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=39570
 

El candidato al Pentágono reconoce
que EE.UU. ha fracasado en Irak

Miércoles 6 de diciembre de 2006

Washington (AFP).- El candidato a suceder a Donald Rumsfeld como secretario de Defensa de EE.UU., Robert Gates, admitió el martes que su país no está ganando la guerra en Irak y abogó por entablar una comunicación con Irán y Siria. La Comisión de las Fuerzas Armadas del Senado aprobó por unanimidad su candidatura.

Ésta debe ser ahora confirmada por la Cámara alta del Congreso estadounidense, que votará sobre el asunto esta misma semana. Gates, en la audiencia ante la citada comisión previa a su confirmación, mostró un delicado equilibrio al evitar un discurso tranquilizador sobre Irak, a la vez que advirtió sobre las consecuencias de una retirada que dejaría al país en el caos y desencadenaría un conflicto regional.

Consideró que EE.UU. no está ganando la guerra, pero también se manifestó de acuerdo, "por el momento", con el panorama descrito recientemente por el jefe del Estado Mayor Conjunto, Peter Pace: "No estamos ganando, pero tampoco estamos perdiendo".

Y a continuación manifestó su inquietud por el riesgo de un "conflicto regional" que implique a Irán, Siria y Turquía, en caso de un caos en Irak. Gates estimó que "la presencia de fuerzas estadounidenses es vista como una provocación por aquellos que están implicados" en la violencia, a la cual rehusó a calificar como una guerra civil.

No obstante, se mostró opuesto a atacar Irán, excepto como "último recurso absoluto", y dijo que no apoyaría ningún ataque contra Siria. También estimó útil abrir canales de comunicación directa con estos países, aunque se mostró escéptico de que Teherán acepte una mesa del diálogo.

En la audiencia, que ocurrió en la víspera de la esperada publicación de las recomendaciones del Grupo de Estudio sobre Irak -copresidido por el exsecretario de Estado James Baker-, Gates indicó que está abierto a considerar "ideas alternativas sobre las próximas tácticas y estrategias en Irak". No obstante, subrayó que la decisión de una futura estrategia depende del presidente George W. Bush, como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.

Bush nominó a Gates como próximo jefe del Pentágono el 8 de noviembre, al día siguiente de la derrota de su Partido Republicano en las elecciones legislativas. Gates, quien fue director de la CIA desde 1991 hasta 1993, durante la presidencia de George Bush padre (1989-1993), se distanció del gobierno de Bush hijo en varios aspectos.

Se negó a calificar a Irak como un "frente de la guerra contra el terrorismo", uno de los dogmas del gobierno de Bush. También estimó que el jefe de la red terrorista Al Qaeda, Osama bin Laden, era una amenaza más grave para Estados Unidos que el expresidente Irakuí Sadam Hussein.

Pero sí se alineó a una postura central del gobierno de Bush: es peligroso fijar un calendario de retirada de las tropas, dado que esto le permitiría a los insurgentes calcular con exactitud el tiempo que les resta para resistir a los militares estadounidenses.

Por otro lado, estimó que Estados Unidos debería mantener durante "mucho tiempo" una presencia militar en Irak, aunque los efectivos sean "drásticamente inferiores" a los que están desplegados hoy en día (unos 140.000).

http://es.news.yahoo.com/06122006/159/candidato-pentagono-reconoce-eeuu-gana-irak.html
 

Cheney espera paciente el
fracaso de Condoleezza Rice

Análisis de Gareth Porter
Martes 5 de diciembre de 2006

Washington (IPS).- La resistencia de China y Rusia condena al fracaso los esfuerzos de la jefa de la diplomacia estadounidense, Condoleezza Rice, por la aprobación de sanciones contra Irán en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Los beneficiarios del fracaso en Washington serán el vicepresidente Dick Cheney y otros miembros del ala más conservadora del gobierno, que se aprestan para presionar al presidente George W. Bush para que dé vía libre a la planificación de un ataque aéreo contra Irán.

Durante más de siete meses, Rice basó su estrategia sobre la consolidación de una alianza que integrara a los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) --China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia-- más Alemania.

La secretaria de Estado (canciller) suponía que tan amplia coalición podría alcanzar un acuerdo para castigar a Irán por su negativa a poner fin a su programa de desarrollo nuclear, que incluye el enriquecimiento de uranio.

Rice y el subsecretario de Estado para Asuntos Políticos Nicholas Burns, quien coordina la política sobre Irán, expresaron públicamente en septiembre su confianza en que la coalición permanecería unida.

Pero la estrategia multilateral de Rice flota sin rumbo preciso en medio de una poderosa marea geopolítica. Rusia y China no tienen ningún interés en debilitar a Irán, y durante meses habían señalado que no se sumarían a la estrategia de Rice.

En mayo, Rice propuso una concesión: participar en negociaciones directas con Irán a cambio de que las otras cinco potencias de la coalición aprobaran sanciones previstas en el Capítulo VII de la Carta de la ONU.

Pero Rusia y China bloquearon ese plan. La propuesta presentada a Irán por los cinco miembros permanentes del Consejo más Alemania no contuvo ninguna referencia a tales sanciones.

Ahora, Moscú y Beijing insisten en que cualquier resolución sobre el programa nuclear de Irán las excluya.

El mes pasado, los europeos hicieron circular un proyecto que habría prohibido a los países de la ONU la venta y suministro de una larga lista de equipamientos y tecnología a los programas nucleares y de misiles balísticos de Irán, así como su financiamiento.

La iniciativa habría estipulado que los estados también impidieran los viajes de funcionarios iraníes vinculados con esos programas y que, además, congelaran sus bienes.

Pero el proyecto no calificaba el programa nuclear de Teherán como una amenaza a la paz y la seguridad internacional, como pretendía Rice. Además, habría permitido a Moscú continuar cooperando con la construcción del reactor nuclear de la sudoccidental ciudad iraní de Bushehr.

El diario estadounidense The Washington Post informó el 25 de octubre que Rice propuso enmiendas en ese sentido. Pero los europeos las rechazaron, y el entonces embajador estadounidense en la ONU John Bolton --quien acaba de renunciar al cargo-- amenazó con retirar el apoyo a la iniciativa.

Británicos, franceses y alemanes mantuvieron el proyecto de resolución en el Consejo de Seguridad. Sin embargo, los rusos insistieron en imponer sanciones menos gravosas que las incluidas en el proyecto europeo.

A comienzos de noviembre, las negociaciones entre las seis naciones llegaron a un punto muerto.

Ahora la Unión Europea hizo circular un proyecto que prohibiría la exportación a Irán de elementos utilizables en un arma nuclear o un misil balístico, según informó la semana pasada el periodista Bill Varner, de la agencia de noticias Bloomberg.

Pero el texto presentado mantiene la prohibición a los viajes y el congelamiento de bienes de funcionarios iraníes que Rusia había objetado antes.

El canciller ruso Sergei Lavrov aclaró el viernes 1 que Moscú apoyaría "sanciones para impedir que materiales nucleares y tecnologías delicadas ingresen a Irán", pero objetó sanciones dirigidas a individuos. "Rusia está en contra de castigar a Irán", declaró.

La posición rusa implica que, de ser aprobada, la resolución ni siquiera sería tan tajante como el compromiso ya asumido por el Grupo de Proveedores Nucleares, organización multilateral integrada por los 45 países que poseen la tecnología necesaria para fabricar armas atómicas o misiles balísticos.

El inminente colapso de la coalición de Rice sobre las sanciones a Irán refleja el conflicto de intereses entre los gobiernos de Bush y Vladimir Putin, no sólo relativos al programa nuclear de Irán sino a asuntos geopolíticos más amplios.

Moscú no tiene intención de cooperar con el surgimiento de arsenales nucleares en países que hoy no los tienen, pero no "pondrá en riesgo el vínculo político con potencias regionales" para apoyar los esfuerzos de Washington, sostuvo Celeste A. Wallander, de la estadounidense Universidad de Georgetown.

El conflicto por el desarrollo nuclear de Irán es visto por 20 funcionarios rusos del área de defensa entrevistados por la experta, retirados y en actividad, como un asunto geopolítico. Los informantes de Wallander dudan de que la verdadera preocupación de Estados Unidos sea la no proliferación de armas atómicas.

Washington debería atender las preocupaciones de Teherán --la inseguridad de ese país y el temor que le despierta la agresiva política exterior estadounidense-- en vez de concentrarse en su desarrollo nuclear.

China tiene intereses paralelos a los de Rusia al respecto. Cercada por las alianzas de Estados Unidos con Japón, India y Corea del Sur, procura fortalecer su asociación estratégica con el gobierno de Putin, particularmente desde la invasión a Irak.

Tanto China como Rusia parecen ver a la Organización de Cooperación de Shanghai como un vehículo para contrarrestar el poder de Estados Unidos en Asia.

En 2005, Moscú y Beijing señalaron su interés conjunto en cooperar con Teherán en contra de las presiones de Washington al invitar al régimen islámico a integrarse a la Organización de Cooperación de Shangai.

Rice pareció admitir el viernes 1 que Estados Unidos no conseguirá un acuerdo sobre la clase de sanciones que pretende. En ese sentido, se manifestó dispuesta a "mantener la unidad". Pero también exhortó a actuar. "Simplemente tenemos que mirar cuáles son las opciones", agregó.

Rice recibió el conflicto con Irán entre las tareas pendientes cuando asumió como secretaria de Estado, en enero de 2005, y al parecer procuró eliminar la opción militar de la agenda del gobierno.

A comienzos de este año dijo en privado a unas pocas figuras ajenas al gobierno que esperaba alcanzar negociaciones con Irán sobre un amplio espectro de problemas a través de su oferta de un diálogo directo.

Pero las posibilidades de Rice estaban muy limitadas por la intención del gobierno de Bush de rechazar la posibilidad de cualquier concesión diplomática a Irán.

Cheney y el entonces secretario de Defensa Donald Rumsfeld acordaron dejar a Rice seguir su camino a comienzos de 2005, porque sabían que cualquier esfuerzo diplomático en el Consejo de Seguridad para sancionar a Irán terminaría en un fracaso que sería el preludio necesario para cualquier uso de fuerza.

Los colaboradores de Cheney saben desde el principio de la gestión de Rice que su estrategia hacia Irán no obstaculizaría los planes del vicepresidente, porque sabían que fracasaría, según informó el periodista neoconservador Lawrence F. Kaplan el 2 de octubr en la revista The New Republic.

En el entorno de Cheney se evalúa que el gobierno no está todavía políticamente preparado para un viraje al terreno militar, pero la presión sobre Bush aumentará cuando el fracaso diplomático de Rice quede en evidencia, según Kaplan.

(*) Gareth Porter es historiador y experto en políticas de seguridad nacional de Estados Unidos. "Peligro de dominio: Desequilibrio de poder y el camino hacia la guerra en Vietnam", su último libro, fue publicado en junio de 2005.

http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=39548