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Asunto:[gap-argentina] Estudiarán Júpiter
Fecha:Jueves, 19 de Febrero, 2009  22:27:27 (-0300)
Autor:Monica Barbagallo <monica.barbagallo @.....com>

La Nasa y la Agencia Espacial Europea
se alían para enviar una misión a Júpiter

Washington, 18 feb (EFE).- La Nasa y la Agencia Espacial Europea (ESA) reafirmaron su decisión de poner en marcha estudios para enviar una misión conjunta a Júpiter y a las lunas mayores de ese planeta, informó una fuente oficial.

El Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, en inglés), organismo de la agencia espacial estadounidense, añadió en un comunicado que ambas entidades también analizan la posibilidad de enviar otra misión de estudio a Titán y Enceladus, las dos lunas más grandes de Saturno.

Agregó que la decisión fue tomada durante una reunión que sostuvieron en Washington la semana pasada representantes de las dos agencias espaciales.

"Ambas misiones propuestas son empresas ambiciosas que allanarán el camino para la futura investigación científico-planetaria", dijo el JPL.

Explicó que, en última instancia, esas misiones podrían responder interrogantes sobre la formación del sistema solar y la existencia de vida en alguna otra parte del universo.

El JPL indicó que los proyectos, llamados Misión al Sistema Europa-Júpiter y Misión al Sistema Titán-Saturno, son resultado de una fusión de los conceptos de ambas agencias espaciales.

"La decisión supone una situación de ganancia para todas las partes involucradas", afirmó Ed Weiler, administrador adjunto del Directorio de Misiones Científicas de la Nasa.

Sin embargo, el comunicado advirtió de que ambos organismos deberán tomar una serie de medidas previas y realizar estudios antes de poner en marcha los proyectos de manera oficial.

"Esta empresa conjunta es un nuevo y maravilloso desafío de exploración, y será un hito en la ciencia planetaria del siglo XXI", dijo David Southwood, director de Ciencia y Exploración Robótica de la ESA.

De acuerdo con los planes preliminares, la Misión al Sistema Europa-Júpiter utilizará dos orbitadores robóticos (no tripulados) con los que se harán los primeros estudios sobre ese gigantesco planeta gaseoso y sobre las lunas Europa, Ganimedes y Calisto.

Uno de los orbitadores, inicialmente llamado Júpiter-Europa, sería diseñado y construido por la Nasa. El otro estaría a cargo de la ESA y se llamaría Júpiter-Ganimedes.

Ambas naves partirían al espacio en 2020 desde diferentes puntos de lanzamiento y llegarían al sistema de Júpiter en 2026 para realizar observaciones científicas durante tres años.

La luna Europa está cubierta de hielo y los científicos creen que bajo esa masa gélida existe un océano que podría albergar algún tipo de vida.

Por otra parte, Ganimedes es la luna más grande del sistema solar, la única que tiene un campo magnético propio, y también se sospecha que bajo su superficie hay un océano.

Según los planes, la nave de la ESA orbitaría Ganimedes para realizar investigaciones sobre la superficie y el interior de esa luna con el fin de aclarar los conocimientos sobre la formación y evolución del sistema de Júpiter.

La Misión al Sistema Titán-Saturno, que está en una etapa preliminar de formulación, consistiría en un orbitador de la Nasa, una nave de descenso y un globo de investigación científica de la ESA.

Según el boletín, la misión conjunta a Saturno enfrenta una serie de desafíos técnicos que exigirán estudios intensivos y un importante desarrollo tecnológico en los próximos años.
 

La Nasa estudia los efectos de una super llamarada
solar seguida de una severa tormenta geomagnética

La Nasa ha desplegado una flota de naves espaciales
con el propósito de estudiar el Sol y sus erupciones

Washington, 21 ene (Nasa).- Un nuevo estudio financiado por la Nasa detalla lo que podría sucederle a nuestra moderna sociedad si se produjera una super llamarada solar seguida de una severa tormenta geomagnética. Algunas de las conclusiones del estudio podrían sorprenderles.

Esa es la sorprendente conclusión a la que se arribó en un estudio financiado por la Nasa, y llevado a cabo por la Academia Nacional de Ciencias, denominado “Eventos del Clima Espacial Severo.- Entendiendo los Impactos Sociales y Económicos”. En el informe, que consta de 132 páginas, expertos en el tema detallaron lo que le podría suceder a nuestra sociedad, moderna y con alta tecnología, en el caso de que se produjera una "super llamarada solar" seguida por una tormenta geomagnética extrema. Ellos descubrieron que prácticamente nada es inmune al clima espacial —ni siquiera el agua de su baño.

El problema comienza con la red de electricidad. "La electricidad es la tecnología que representa la piedra angular de la sociedad moderna, de la cual dependen, prácticamente, todas las demás infraestructuras y servicios", destaca el informe. Sin embargo, es particularmente vulnerable al mal tiempo en el espacio. Las corrientes en tierra, inducidas durante las tormentas geomagnéticas, pueden derretir las bobinas de cobre de los transformadores, justo en el corazón de muchos sistemas de distribución de corriente eléctrica. Las líneas de electricidad diseminadas actúan como si fueran antenas, recogiendo las corrientes y esparciendo el problema sobre una vasta área. El apagón más famoso producido por una tormenta geomagnética tuvo lugar durante una tormenta espacial, en marzo de 1989, cuando seis millones de personas en Quebec quedaron sin electricidad durante nueve horas.

Según el informe, las redes de electricidad podrían estar más vulnerables que nunca. El problema es la interconexión. En los últimos años, las empresas de servicios públicos han unido las redes para poder transmitir electricidad a bajo costo y a largas distancias, en áreas de demanda repentina. En un día caluroso en California, por ejemplo, los aparatos de aire acondicionado de los habitantes de Los Ángeles podrían estar funcionando con electricidad enviada desde Oregón. Esto tiene sentido desde el punto de vista económico, pero no necesariamente desde el punto de vista geomagnético. La interconexión hace que el sistema se torne susceptible de experimentar una "cascada de fallas" de largo alcance.

Para estimar la escala de dicha falla, el co-autor del informe, John Kappenmann, de la compañía Metatech, estudió la gran tormenta geomagnética que tuvo lugar en mayo de 1921 y que produjo corrientes en tierra con una potencia 10 veces mayor que la de la tormenta de Quebec, en 1989; asimismo, realizó una representación de su efecto sobre la red de electricidad moderna. Kappenmann descubrió que habría más de 350 transformadores con riesgo de daño permanente y 130 millones de personas sin electricidad. La pérdida de electricidad se extendería a lo largo de la infraestructura social, "la distribución de agua se vería afectada durante varias horas; habría pérdida de alimentos y de medicamentos perecederos en 12-24 horas y también pérdida de acondicionadores de aire y aparatos de calefacción, además de problemas en los drenajes, en el servicio telefónico, en el suministro de combustible, etc.".

"El concepto de interdependencia", destaca el informe, "es evidente en la no disponibilidad de agua producida por un prolongado apagón, y en la incapacidad para reanudar el funcionamiento de un generador eléctrico sin agua en el lugar".

La tormenta geomagnética más fuerte que se ha registrado es la del Evento Carrington, en agosto-septiembre de 1859. Se la nombró de esa manera en honor al astrónomo británico Richard Carrington, quien fue testigo de la incitante llamarada solar mientras proyectaba una imagen del Sol sobre una pantalla blanca. La actividad geomagnética provocada por la explosión electrificó los cables telegráficos, electrocutando a los técnicos e incendiando el papel de los telégrafos; las auroras boreales se extendieron hasta regiones en el sur tan lejanas como Cuba y Hawai; las auroras sobre las Montañas Rocosas fueron tan brillantes que su resplandor despertó a los acampantes, quienes comenzaron a preparar el desayuno porque pensaron que ya era la mañana. Las mejores estimaciones calculan que el Evento Carrington fue hasta un 50% más poderoso que la super tormenta que se produjo en mayo de 1921.

"Una repetición del Evento Carrington en nuestros días causaría... grandes trastornos sociales y económicos", advierte el informe. Los apagones estarían acompañados de interrupciones en la transmisión de radio y de fallas en el funcionamiento de los satétiles; asimismo, las telecomunicaciones, la navegación por medio del GPS (Global Positioning System o Sistema de Posicionamiento Global, en idioma español), los sistemas bancarios y financieros y todo el transporte se verían afectados. Algunos problemas se corregirían solos a medida que la tormenta disminuye: las transmisiones de radio y las efectuadas por medio del GPS podrían volver a la normalidad relativamente rápido. Pero otros problemas perdurarían: por ejemplo, podría tomar semanas o meses reparar un gran transformador absolutamente calcinado. El impacto económico total podría llegar a ser de 2 billones de dólares solamente durante el primer año, lo que representa 20 veces el costo de los daños causados por el huracán Katrina o, para ejemplificarlo en términos de tiempo, unos cuantos TARPs (Troubled Assets Relief Program - Programa de Alivio de Activos con Problemas).

¿Cuál es la solución? El informe finaliza con un llamado a construir una infraestructura diseñada para soportar mejor las alteraciones geomagnéticas, a mejorar los códigos y frecuencias del GPS y a realizar avances en el pronóstico del tiempo en el espacio. Resulta crucial contar con un pronóstico confiable. Si las compañías de servicios públicos y los operadores de satélite saben que se aproxima una tormenta, pueden tomar las medidas necesarias para reducir los daños —por ejemplo, pueden desconectar cables, proteger los circuitos electrónicos vulnerables, apagar los aparatos importantes. Es mejor estar unas cuantas horas sin electricidad que unas cuantas semanas.

La Nasa ha desplegado una flota de naves espaciales con el propósito de estudiar el Sol y sus erupciones. El Observatorio Solar y Heliosférico (SOHO, por su sigla en idioma inglés), las sondas gemelas STEREO, ACE, Wind y otras naves se encuentran en funcionamiento las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Los físicos de la Nasa usan los datos enviados por estas misiones para comprender la física que yace detrás de las llamaradas y de las tormentas geomagnéticas; el personal del Centro de Pronósticos del Clima Espacial de la NOAA, a su vez, emplea estos descubrimientos para refinar sus pronósticos.

Por el momento, nadie sabe cuándo se producirá la siguiente super tormenta solar. Podría ser dentro de 100 años o solamente dentro de 100 días. Eso es algo para pensar la próxima vez que haga correr el agua del baño.

http://ciencia.nasa.gov/headlines/y2009/21jan_severespaceweather.htm?list1298185
 

Puede haber grandes reservas de
agua líquida en la superficie de Marte

Londres, 18 feb (EFE).- El descubrimiento de compuestos de percloratos en Marte por la sonda Phoenix, de la Nasa, hace posible que haya agua líquida en casi toda la superficie del planeta a pesar de las bajísimas temperaturas, según la revista New Scientist, que publica una fotografía que sugiere la existencia de gotas de agua.

Los percloratos tienen en efecto la capacidad de mantener el agua en estado líquido muy por debajo de los 0 grados centígrados y aunque la sonda no distinguió entre los distintos tipos de esas substancias, lo más probable es que los presentes en Marte sean percloratos de magnesio y sodio.

Las soluciones concentradas de esas sales pueden mantenerse en estado líquido hasta temperaturas de menos 72 y menos 37 grados centígrados, respectivamente, por lo que el agua líquida podría desempeñar un papel más importante en el futuro de ese planeta de lo que se creía hasta ahora.

"Es posible tener líquido en casi todos los lugares donde hay hielo y las temperaturas rebasan esos umbrales, lo que significa prácticamente en la mayor parte de la superficie de Marte", afirma Nilton Renno, de la Universidad de Michigan en Ann Arbor (EE.UU.) y miembro del equipo de la Phoenix.

Ese hecho explicaría los barrancos detectados en las laderas marcianas similares a los producidos por la acción del agua en la Tierra y que parecen haberse formado recientemente.

"Algunos creen que esos barrancos se deben a la acción de aguas salobres, pero nada de lo que hemos podido observar antes permite deducir que puedan formarse esas soluciones salinas a tales temperaturas", explica por su parte Michael Hecht, del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la Nasa en Pasadena (California).

Es posible que haya también una acumulación de aguas con percloratos debajo de los glaciares y que los ayuden a deslizarse, lo que permitiría entender ciertos signos de que los glaciares más rígidos del manto de hielo del norte de Marte se han desplazado a lo largo del tiempo, según un estudio de David Fisher, de la Gwological Survey of Canadá (Ottawa).

"El hielo apenas se deforma, pero se desplaza sobre ese lecho movedizo", señala Fisher, que presentará los resultados de su estudio este mes de marzo en la Conferencia de Ciencias Planetarias y Lunares que tendrá lugar en Houston (Texas).

En opinión de Fisher, el agua rica en perclorato que hay debajo de los glaciares podría filtrarse a gran profundidad por las hendiduras en la roca y constituir una fuente importante para el reabastecimiento de los depósitos de aguas subterráneas.

Estas aguas parecen haber salido a la superficie en numerosos episodios ocurridos a lo largo de la historia de Marte y han dejado canales secos y otras huellas de antiguos manantiales de aguas calientes.

Gotitas de agua ricas en percloratos podrían explicar incluso algunas protuberancias que han aparecido de pronto en las patas de la sonda Phoenix, según un estudio dirigido por el citado Nilton Renno, que se presentará también en la conferencia de Houston.

Otros expertos consideran, sin embargo, más probable que sean trocitos de hielo y que la luz cambiante es la que da la ilusión de que se comportan como líquidos.

Según Renno, si existen bolsas de agua en el Marte actual, podrían incluso soportar la vida en el planeta.

Las soluciones de perclorato más concentradas no lo harían, pero otras menos densas posibilitarían la existencia de agua líquida y por tanto de la vida.
 

 





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