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Asunto:[gap-argentina] =?utf-8?Q?El_Watergate_clim=C3=A1tico:_la_farsa?= =?utf-8?Q?_del_calentamiento_global=2C_al_de?= =?utf-8?Q?scubierto?=
Fecha:Martes, 24 de Noviembre, 2009  11:49:38 (-0300)
Autor:Monica Barbagallo <monica.barbagallo @.....com>

ÔĽ¿

El escudo antimisilístico de USA toma energía de la Ionósfera.
Simplemente, si se achica el espesor de la capa protectora, el filtro es menor.
 
----- Original Message -----
From: Carlos Chettick

El Watergate clim√¡tico: la farsa del calentamiento global, al descubierto

*Al parecer al fin ser√¡ m√¡s masiva la exposici√≥n de esta farsa del calent√≥n carb√≥nico, creada por el Establishment, para robarnos dinero.

Un hacker desvela documentos y correos electr√≥nicos de la elite cient√≠fica vinculada al Panel Intergubernamental sobre Cambio Clim√¡tico de la ONU (IPCC). Los calent√≥logos  admiten que manipulan datos, destruyen pruebas, ejercen fuertes presiones para acallar a los cient√≠ficos esc√©pticos‚Ķ

¬∑         Un cambio clim√¡tico en s√≥lo seis meses

¬∑         Al Gore admite que el CO2 no es el principal culpable del calentamiento global

D. R. Herrera / M. Llamas

Algunos ya lo califican como el mayor esc√¡ndalo cient√≠fico del siglo. Este fin de semana la red se ha convertido en un aut√©ntico hervidero tras la publicaci√≥n de toda una serie de documentos comprometedores pertenecientes a la c√ļpula cient√≠fica del calentamiento global antropog√©nico (causado por el hombre).
Acuerdos para manipular datos, destrucci√≥n de pruebas, conspiraciones para evitar que los esc√©pticos publiquen en revistas cient√≠ficas, dudas privadas sobre sus propias aportaciones a la teor√≠a del calentamiento global que no se reconocen en p√ļblico, ocultamiento del ‚ÄúPeriodo C√¡lido Medieval‚ÄĚ, alegr√≠a por la muerte de un esc√©ptico‚Ķ
Todo ello forma parte de una serie de documentos y correos electr√≥nicos privados que han sido desvelados bien por un hacker externo o bien por una fuente an√≥nima interna de uno de los templos de la calentolog√≠a. Pueden encontrarse ya en las redes P2P, buscando en Google ‚ÄúFOI2009.zip‚ÄĚ, y ya existe incluso un buscador.
Se trata de la Unidad de Investigaci√≥n del Clima (CRU, por sus siglas en ingl√©s), perteneciente a la brit√¡nica Universidad de East Anglia, uno de los centros de investigaci√≥n m√¡s activos en sus esfuerzos por demostrar la teor√≠a del calentamiento global de origen antropog√©nico. En septiembre se vio envuelto en una pol√©mica con el think tank norteamericano Competitive Enterprise Institute por destruir datos originales de toma de temperaturas por ‚Äúfalta de espacio‚ÄĚ.
Sus datos han sido empleados en muchos estudios alarmistas, pero son datos ‚Äúcocinados‚ÄĚ, y el problema es que ya no es posible saber si esa ‚Äúcocina‚ÄĚ ha sido hecha correctamente tras la destrucci√≥n de los originales.
¬¿Y qu√© dicen esos correos?
Lo principal que se extrae de la lectura de estos correos electr√≥nicos es, en palabras del blogger norteamericano John Hinderaker, una mentalidad de bunker asediado por los enemigos, esto es, los esc√©pticos. Estos cient√≠ficos creen sinceramente en la teor√≠a del calentamiento global, de un modo tan fan√¡tico que les lleva a alegrarse de la muerte en 2004 del esc√©ptico John Daly o desear ‚Äúdarle una paliza‚ÄĚ al tambi√©n esc√©ptico Patrick Michaels.
Pero, sin duda, lo m√¡s importante es que parecen plenamente dispuestos a maquillar sus datos para que se ajusten a la teor√≠a. As√≠, en un correo del pasado 28 de septiembre, uno de estos cient√≠ficos anuncia su intenci√≥n de bajar 0,15 grados la temperatura registrada del oc√©ano para que se ajuste a sus modelos clim√¡ticos.
Otro cient√≠fico, David Parker, discute en otro email la posibilidad de cambiar el per√≠odo de referencia para elaborar el √≠ndice de temperatura global. Se opone afirmando que tal cambio podr√≠a confundir al p√ļblico y, sobre todo, reflejar√≠a que el actual per√≠odo es menos c√¡lido de lo que pretenden hacer creer.
Tim Osborn describe c√≥mo algunos datos son manipulados para ocultar que los resultados de un estudio muestran una aparente tendencia al enframiento de la temperatura del planeta. El propio Michael Mann, uno de los climat√≥logos del cabecera del IPCC de la ONU, afirma en otro correo que ser√≠a bueno ‚Äúcontener‚ÄĚ la temperatura del ‚ÄúPer√≠odo C√¡lido Medieval ‚Äú.
Manipulación de informes
Por su parte, Tom Wigley le comenta a otro colega que el calentamiento en la superficie terrestre desde 1980 ha sido casi el doble que en los océanos, un dato que no se debe salir a la luz, ya que podría ser utilizado por los científicos escépticos como prueba de que los centros urbanos constituyen auténticas islas de calor, sin que esto nada tenga que ver con el calentamiento global.
Tambi√©n existe otro de 1999 en el que un cient√≠fico reconoce haber usado el ‚Äútruco de Mike‚ÄĚ (Michael Mann, el del Palo de Hockey) en Nature para ‚Äúocultar el descenso‚ÄĚ de temperaturas. El ‚Äútruco‚ÄĚ en cuesti√≥n consiste en ocultar la divergencia entre las temperaturas de 1960 en adelante y los registros de los anillos de los √¡rboles empleados para reconstruir el clima pasado. ¬¿C√≥mo? Eliminando esos registros en los resultados durante los a√Īos problem√¡ticos, es decir, aquellos que no se ajustaban al modelo.
Tambi√©n se observa la paranoia del propio Mann, uno de los art√≠fices de los informes del IPCC. As√≠, en un correo reciente, este gur√ļ del calentamiento global protesta por la ‚Äúm√¡quina de ataque pagada por las multinacionales‚ÄĚ, pese a que fluyen muchos, muchos m√¡s fondos hacia los cient√≠ficos que defienden el cambio clim√¡tico causado por el hombre que hacia los esc√©pticos.
De hecho, en otro de los correos un climat√≥logo brit√¡nico se queja de un art√≠culo cuestionando la teor√≠a del calentamiento porque es justo ‚Äúlo que no necesita‚ÄĚ en sus esfuerzos para sacarle dinero a Siemens. Un correo reconoce que est√¡n negociando con Esso, una de las subsidiarias de Exxon. Y uno de los documentos muestra que el director del CRU ha recaudado 13,7 millones de libras desde 1990.
Ocultación de datos
Tambi√©n existe algo m√¡s grave. Las leyes brit√¡nicas obligan a desvelar todos los archivos de las investigaciones financiadas con dinero p√ļblico, como son las del CRU. Un correo pide a varios cient√≠ficos de diversas universidades que borren ciertos mensajes, lo que ha sido interpretado como un posible intento de evitar verse obligados a desvelar contenidos ‚Äúinc√≥modos‚ÄĚ para la teor√≠a del calentamiento ante una posible petici√≥n bajo las leyes brit√¡nicas.
Uno de los correos, de hecho, reconoce que de verse obligado a dar los datos de las estaciones de temperatura del CRU preferir√≠a borrarlos, lo cual podr√≠a estar relacionado con esa ‚Äúfalta de espacio‚ÄĚ que adujo en septiembre para no revelarlos.
Conspiración para no dejar publicar a los escépticos
Uno de los m√¡s repetidos mantras de los climat√≥logos creyentes consiste en que los esc√©pticos no publican en revistas cient√≠ficas respetables, las llamadas peer-reviewed, y ellos s√≠. Pero parece que en parte esto sucede por un esfuerzo concertado para que as√≠ sea. Uno de los intercambios de correos desvelado se indigna ante la publicaci√≥n de un par de papers cient√≠ficos de los esc√©pticos en la revista Climate Research y promueve un boicot contra la misma.
Ese intento de acallar las publicaciones cient√≠ficas esc√©pticas alcanza al IPCC, el macroinforme de la ONU que se supone contiene toda la informaci√≥n relevante sobre la ciencia del clima. Pues bien, otro de los correos muestra a estos cient√≠ficos indicando que har√¡n todo lo que puedan para que un estudio contrario a sus teor√≠as llegue al IPCC, incluso aunque sea a costa de ‚Äúredefinir lo que significa un estudio peer-reviewed‚Äú.
Phil Jones escribe a la Universidad de Hull para intentar detener a su colega esc√©ptica Sonia Boehmer Christiansen; Michael Mann explica c√≥mo destruir una revista que ha publicado documentos cient√≠ficos sobre el clima elaborados por esc√©pticos; en otro correo, el propio Mann dice que se pondr√¡ en contacto con la cadena brit√¡nica BBC para averiguar por qu√© permiti√≥ la publicaci√≥n de un art√≠culo vagamente esc√©ptico; otro correo desvela que una carta de calent√≥logos enviada a The Times fue redactada con la inestimable ayuda de Greenpeace‚Ķ
Siempre se ha alegado desde el campo esc√©ptico que no es necesaria ninguna conspiraci√≥n para explicar el elevado n√ļmero de cient√≠ficos que apoyan la teor√≠a del calentamiento global. Existen suficientes intereses acad√©micos, ideol√≥gicos y hasta pecuniarios que permiten explicar acciones de distintas personas en la misma direcci√≥n. Pero eso no significa que no puedan existir conspiraciones como √©sta, con la intenci√≥n de acallar a algunos cr√≠ticos, que pueden haber logrado alg√ļn √©xito.
El material tardar√¡ en ser examinado, pues incluye cientos de correos, documentos cient√≠ficos, datos contables sobre los fondos recibidos para la investigaci√≥n y hasta el c√≥digo empleado para las reconstrucciones del clima pasado, √©se que siempre se han negado a enviar a los esc√©pticos para su examen y ha tenido que ser reconstruido por los estad√≠sticos McIntyre y McKitrick.
No existe una seguridad al 100% de que todos los correos electr√≥nicos y documentos publicados sean ciertos, pues son demasiados como para que se haya podido verificar, por el momento, uno a uno. Sin embargo, la propia Universidad ha reconocido la veracidad de su origen y ha cambiado los claves de acceso de su personal para evitar m√¡s filtraciones. De hecho, algunos afectados han reconocido la autor√≠a de algunos de los correos m√¡s sorprendentes del lote.

Tras saltar a la red, el esc√¡ndalo ya ha sido recogido por algunos medios, tales como New York Times,  Washington Post o el alem√¡n Die Welt.






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