Inicio > Mis eListas > gap-argentina > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 6741 al 6760 
AsuntoAutor
Dossier 31 de ago Monica B
RECETAS CURATIVAS Monica B
Dossier 1 de seti Monica B
LM-9-2010 - "RESPL Graciela
Estalla otra plata Monica B
Calendario Romanic Monica B
BUENOS AIRES - Edi Monica B
Recetas de la Sema Monica B
LIBROS - LOS PUEDE Monica B
Si durás mas de 18 Monica B
Sinfonia Ballenas. Monica B
Informe completo d Monica B
Dossier 2 de seti Monica B
Kryon - EL COLOMBI Graciela
Dossier 3 de seti Monica B
Serie El Próximo N Graciela
Rompecabezas Monica B
Dossier 6 de seti Monica B
Filosofía favorita Monica B
Tour Argentina Monica B
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
Gap-Argentina
PŠgina principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 6724     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[gap-argentina] =?UTF-8?Q?=C2=BFPOR_D=C3=93NDE_ANDA_EL_HOMBRE_NUEVO=3F?=
Fecha:Sabado, 28 de Agosto, 2010  17:04:07 (-0300)
Autor:Monica Barbagallo <monica.barbagallo @.....com>

ÔĽ¿

 
----- Original Message -----
From: Omar

 



                          ¬¿POR D√ďNDE ANDA EL HOMBRE NUEVO?

 

En numerosos congresos y encuentros a lo largo y ancho de Am√©rica Latina se habla y reconoce el momento que est√¡ viviendo la regi√≥n. La irrupci√≥n de presidentes que reflejan una mayor consonancia con las necesidades de sus pueblos, los logros locales y generales, y los esfuerzos por fortalecer la democracia en el continente.

 

Se muestran n√ļmeros, medidas y acciones que ejemplifican como los gobiernos nacionales, populares y progresistas, adem√¡s de ser representativos, son eficientes y eficaces; pero poco se habla del sujeto social que est√¡ construyendo este proceso; es decir raspar un poquitito la piel de eso que llamamos ‚Äúpueblo‚ÄĚ y encontrar y analizar que est√¡ pasando con la gente, con el hombre com√ļn, con los ciudadanos, al decir de Jos√© Mujica: "‚Ķ los fen√≥menos de integraci√≥n son sentidos y discutidos por los intelectuales en Am√©rica Latina, pero esto no ocurre con los de overol, los sin dientes, los pobres, porque hemos fallado, en los partidos, en trasmitirle a nuestras masas".

 

M√¡s all√¡ de coincidir total o parcialmente con los conceptos del presidente uruguayo; cuando hacemos menci√≥n a esa mujer y a ese hombre latinoamericano no podemos olvidarnos de Ernesto Guevara y del hombre nuevo. Un ser de carne y hueso, absolutamente colectivo, en elaboraci√≥n permanente, en b√ļsqueda de concretar una sociedad distinta, mas justa, solidaria y socialista, que tambi√©n estaba en  proceso de construcci√≥n.

 

Y si hoy hacemos referencia a que convivimos en un escenario impensado hace diez a√Īos atr√¡s, de transformaciones y de realizaciones in√©ditas, debemos convenir que necesariamente tendremos que  analizar cual es el sujeto social latinoamericano que est√¡ produciendo centralmente esos cambios. Un sujeto que viene de un pasado de resistencia, de luchas, de paradigmas ideol√≥gicos; de precisas formas  de hacer pol√≠tica, de una determinada visi√≥n del mundo y de su entorno; que vivi√≥ la experiencia de los a√Īos 60 y 70, y que pari√≥ la generaci√≥n de los 90; es decir desde las experiencias guerrilleras hasta la resistencia al modelo neoliberal.

 

No es un conjunto en abstracto, de laboratorio; recrea pr√¡cticas, derrotas, aprendizajes, pues en muchos casos fue reprimido y perseguido por el Estado; es decir ese sujeto tiene una historia, una vivencia, una pertenencia organizacional y  una percepci√≥n del mundo que lo rodea. Desde all√≠ tambi√©n se forjaron, en muchos casos, quienes hoy son presidentes, ministros, legisladores y funcionarios en la mayor√≠a de las naciones de Am√©rica Latina.

 

Ante la pregunta sobre ‚Äú¬¿qu√© cambi√≥ en Bolivia con la llegada de Evo Morales?‚ÄĚ, una compa√Īera de una  red de mujeres que trabajan el tema comunicacional cont√≥ en Asunci√≥n la historia del portero del edificio de la instituci√≥n, un hombre que a√Īos atr√¡s era muy parco, generalmente de mal humor, que no cumpl√≠a con sus obligaciones adecuadamente, que no entregaba mensajes o efectivizaba pedidos que le hac√≠an. El conjunto de los inquilinos resolvi√≥ echarlo y en la organizaci√≥n se discuti√≥ el tema y le encomendaron a un psic√≥logo que hablara con √©l. La consulta fue clara y contundente: el portero no sab√≠a leer ni escribir. Hoy no s√≥lo aprendi√≥, sino que est√¡ integrado a las actividades sociales y culturales que desde la red organizan. Ese trabajador, ese ind√≠gena y su proceso de alfabetizaci√≥n no tendr√≠an la simbolog√≠a que hoy poseen si se hubiese efectuado en otro modelo de pa√≠s, con otro rol de los pueblos originarios, o como un simple respuestismo institucional. Sigue siendo indisoluble la relaci√≥n de ese hombre nuevo con el proyecto pol√≠tico.

 

En Argentina, un dato que comienza a ser visible es que los j√≥venes vuelven a participar en la vida pol√≠tica, en las organizaciones sociales, en las marchas, manifestaciones, y  asambleas.

 

Pasaron m√¡s de 30 a√Īos desde aquella juventud militante de los a√Īos 70 que fue, por su compromiso de vida, salvajemente reprimida, asesinada y desaparecida. Una generaci√≥n a la cual le quitaron toda posibilidad de expresarse, que recorri√≥ las c√¡rceles, la autocensura y el exilio sin medias tintas.

 

A partir de  aquellas derrotas la participaci√≥n juvenil pas√≥ a transformarse en una mala palabra, y se gestaron miles de pibes y pibas pendientes de la sociedad de consumo sin el m√¡s m√≠nimo sentido de la solidaridad y del compromiso social.

 

No puede desprenderse este fen√≥meno del contexto de pa√≠s que se vive despu√©s del a√Īo 2001 y de los hechos sociales, pol√≠ticos y electorales que desde all√≠ se sucedieron. ¬¿Pero con qu√© demandas vienen esos chicos? ¬¿Qu√© pretenden de la pol√≠tica, de los gobiernos, de los m√¡s grandes?

 

¬¿Y los j√≥venes incluidos en el programa de entrega de computadoras en Uruguay y Argentina? El wi fi en las villas y los espacios verdes. La relaci√≥n entre las nuevas tecnolog√≠as, los adolescentes y el Estado forjador de pol√≠ticas p√ļblicas, aparece entonces como una necesidad imperiosa a la hora de redefinir las tareas en  la coyuntura, pero m√¡s espec√≠ficamente las l√≠neas a largo plazo, las estrat√©gicas.

 

Es necesario, entonces, discutir si toda esta potenciaci√≥n de derechos, de reivindicaciones, en muchos casos ancestrales, basta por s√≠ misma o se correlaciona y contiene en un proyecto pol√≠tico en general; y en lo particular, como los pueblos se est√¡n apropiando de esas experiencias viejas y nuevas, para resignificarlas.

 

Hoy se producen leyes, escritos, movilizaciones, actos que reconocen una multiplicidad de tem√¡ticas: g√©nero, afro, diversidad sexual, tierra, etc. que en muchos casos se enuncian  o directamente est√¡n totalmente desligadas de los procesos transformadores que se vive en cada pa√≠s y en regiones o subregiones. Evidentemente no es una contradicci√≥n menor. ¬¿Qu√© sujeto deviene de una u otra postura? ¬¿Qu√© l√≠mites y alcances tienen los proyectos que cada una de estas concepciones representa?

 

Pensamos todos igual sobre ese horizonte? ¬¿D√≥nde y c√≥mo hemos socializado estas ense√Īanzas? Por ejemplo dice Milagro Sala  en un reportaje: ‚Äú‚Ķquiero hacer la revoluci√≥n, pero no con armas ni con violencia, quiero la revoluci√≥n en las cabezas para que el compa√Īero que vive en la villa cambie de mate (se toca la sien derecha), que entienda que puede salir de la villa si se prepara, si estudia, y que puede tener la misma camioneta que aquella persona que trabaja las 24 horas‚Ķ‚ÄĚ

 

¬¿Qu√© est√¡ pasando por la cabeza de la gente? ¬¿C√≥mo valora y reelabora hechos que la involucran directamente? ¬¿Qu√© comportamientos ha modificado?

 

M√¡s all√¡ de que el desarrollo es desigual en cada territorio, ¬¿c√≥mo est√¡n procesando estos nuevos tiempos el campesinado del interior brasile√Īo, paraguayo, o argentino? ¬¿Ha cambiado su relaci√≥n con el Estado? ¬¿Son partes de estos cambios que se vienen sucediendo en la regi√≥n?

 

La Asignaci√≥n Universal por Hijo ha producido un fuerte impacto en la reducci√≥n de la pobreza y la indigencia particularmente  en numerosos barrios del Gran Buenos Aires. Lo dicen los porcentajes y lo reconocen propios y extra√Īos. ¬¿Qu√© transformaciones en las relaciones sociales y comunitarias se est√¡n manifestando all√≠ en el ‚Äúconurbano profundo‚ÄĚ, donde conviven la droga, el delito, la concreci√≥n de obras de infraestructura que jam√¡s se hicieron, el plan ‚ÄúArgentina Trabaja‚ÄĚ, los chicos volviendo a la escuela, la inflaci√≥n, y a√Īos de abandono? En este sentido podr√≠amos contar situaciones parecidas en San Pablo, Caracas o Santiago.

 

Seguramente en muchas instituciones y despachos oficiales estar√¡n las respuestas y los recientes desaf√≠os que las mismas plantean, pero parece imprescindible socializarlos, compartirlos a√ļn m√¡s, pues all√≠ radica la posibilidad de conocer si los horizontes est√¡n lejanos o m√¡s cerca; si hay una comprensi√≥n acabada de lo que est√¡ en juego y del rol a asumir frente a ello.

 

En tiempos del Che, -dec√≠amos- el militante social y pol√≠tico ten√≠a modelos y paradigmas muy concretos, los elementos para alcanzar esos objetivos y calificativos estaban explicitados de una manera muy cierta. Hoy la vor√¡gine de iniciativas y acontecimientos, a veces, parece no darnos el tiempo suficiente para reflexionar, para analizar dial√©cticamente la profundidad y alcance del momento que vivimos y sus consecuencias en el ciudadano com√ļn, en el habitante de las grandes urbes y del interior de cada pa√≠s.

 

Se est√¡ produciendo un proceso de cambios culturales, sociales y por ende pol√≠ticos que merecen una lectura mas pormenorizada, no s√≥lo como ejercicio intelectual, sino fundamentalmente para ver como desde los partidos, las organizaciones y el propio Estado se potencian y enriquecen pol√≠ticas, programas y acciones; como se interactua, en donde las instancias de capacitaci√≥n y comunicaci√≥n sean elementos centrales de la misma y no simples  tareas, anexos o l√≠neas de trabajo de esas estructuras.

 

Hay un hombre y una mujer latinoamericano que est√¡n, lenta pero paulatinamente, transformando su entorno, cuya concreci√≥n no se manifiesta s√≥lo en los procesos electorales.

 

Mientras tanto, ¬¿tenemos real comprensi√≥n del momento en que vivimos,  de las clases y sectores de clase que est√¡n imprimiendo una din√¡mica transformadora a la coyuntura continental? ¬¿Cu√¡les son los valores y contravalores que hoy constituyen la esencia de este sujeto latinoamericano en proceso de construcci√≥n? En el caso argentino, ¬¿qu√© reflexiones, en esta direcci√≥n, nos dejan los actos del Bicentenario de la patria? ¬¿Puede medirse el mismo s√≥lo por la cantidad de gente que particip√≥, o merece otras lecturas?; es decir, m√¡s all√¡ de los porcentajes y resultados, que concepciones e ideas son las que est√¡n expres√¡ndose en las pr√¡cticas partidarias y sociales a lo largo del continente?

 

Desde la metodolog√≠a de la pregunta que le expropiamos a Paulo Freire, hemos disparado una serie de interrogantes, para no olvidarnos de que ese ‚Äúhombre nuevo‚ÄĚ que pusiera en la agenda Ernesto Guevara ‚Äď mas all√¡ de los contextos y caracterizaciones - hace ya 50 a√Īos, sigue, en muchos casos silenciosamente, construyendo la patria grande  y una sociedad mas justa.

 

 

 

                                                           CARLOS BORGNA


 

 
 




Crea tu propia Red Social de Noticias
O participa en las muchas ya creadas. ¡Es lo último, es útil y divertido! ¿A qué esperas?
es.corank.com