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Asunto:[gap-argentina] Para que los niños lean 1
Fecha:Lunes, 28 de Febrero, 2011  22:30:56 (-0300)
Autor:Monica Barbagallo <monica.barbagallo @.....com>

----- Original Message -----
From: Ana Carolina

Una razón fundamental para que convenzamos a todo el mundo de la necesidad de leer en profundidad es que nuestra inteligencia es lingüística. Una inteligencia llena de imágenes y vacía de palabras es una inteligencia pobre. Ese es problema fundamental derivado de la excesiva utilización de la imagen sin que sea equilibrada con un vocabulario amplio que permita describir sentimientos, sensaciones, pensamientos, etc. Es decir, cualquier concepto abstracto. Quica Ripoll.
Para que los niños lean

ESTIMULACIÓN DE LA LECTURA EN NIÑOS Y RECOMENDACIONES LITERARIAS.

 

 

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE QUE LOS NIÑOS LEAN?

Porque leer es fundamental en su desarrollo:

  • Favorece el aprendizaje y desarrolla la capacidad de atención y expresión.
  • Mejora el rendimiento académico y la creatividad.
  • Ayuda a relacionarse con el entorno y con las otras personas.
  • Ayuda a identificar los sentimientos propios y a madurar emocionalmente.
  • La lectura compartida con los hijos refuerza vínculos afectivos y es una excelente vía de comunicación.

 

¿DESDE CUÁNDO PODEMOS COMENZAR A INTRODUCIR HÁBITOS DE LECTURA?

En realidad, desde antes de nacer ya podemos ser “oyentes” de historias.

  • Dentro del útero, aunque el líquido amniótico haga de aislante para los sonidos externos, somos capaces de percibir la voz de nuestra madre transmitida por vibración.
  • Se ha comprobado que las canciones y nanas que las madres cantan a sus hijos antes de nacer tienen efectos tranquilizantes sobre los niños durante el período de la lactancia.
  • Aunque el feto no pueda entender las palabras, el tono de la voz transmite afecto, estimula el sentido del oído y ya marca la musicalidad del lenguaje.

 

¿CÓMO SE PUEDE ESTIMULAR LA LECTURA EN UN BEBÉ?

La manera más interesante de estimular la lectura de un bebé, y de cualquier niño en general, es a través del juego. Puedes utilizar canciones, nanas y libros de peluche, tela o plástico con o sin otros añadidos (música o sonido, texturas...) que estimularán la vista, tacto y oído del niño además de su coordinación y psicomotricidad. Permite que los toquen, muerdan, tiren... Además, aunque el bebé aún no entienda el mensaje de pequeñas historias, seguro que disfrutará con las modulaciones de voz que hagas y la atención que le prestes.

 

¿CUÁNDO APRENDE UN NIÑO A LEER POR SÍ MISMO?

  • La adquisición del lenguaje es un proceso paulatino que comienza entre los 10 y 30 meses de edad.
  • En torno al año, el niño comienza a poder realizar abstracciones mentales. Por ejemplo, es capaz de reconocer una fotografía de sus padres o un dibujo de una cuchara sabiendo que representa la cuchara que él ya conoce. De este modo, comenzará a interesarse primero por los libros de dibujos sencillos que representan figuras conocidas y después incluso desconocidas.
  • A los tres años se produce la llamada “explosión del habla” y el vocabulario del niño comienza a incrementarse a una gran velocidad. Es a partir de entonces y progresivamente que suelen comenzarse a identifican las letras y, a los cinco años, que el niño ya sabe relacionar cada una de ellas con el sonido correspondiente.
  • Además de esta capacidad para interpretar los signos gráficos, hemos de añadir que a los cuatro años el niño siente la necesidad de entender todo cuanto le rodea. “¿Qué es eso?”, “¿Para qué?” y “¿Por qué?” son preguntas que no pararán de repetirse a esta edad. De este modo, sumada la destreza mental a una curiosidad insaciable por aprender, los niños suelen ser capaces de leer en voz alta con cierta soltura en torno a los seis años.

 

¿QUÉ TIPO DE LIBRO ES EL ADECUADO PARA CADA EDAD?

En términos generales, las recomendaciones podrían ser las siguientes:

  • De cero a seis años: libros con muchas imágenes o dibujos, poco texto y pocas páginas (de cinco a treinta dependiendo de edades).
  • De siete a nueve años: libros de aventuras, magia y misterio. Los dibujos serán bien recibidos aún en esta franja de edad y, según el lector, podemos llegar hasta las cien páginas de extensión.
  • A partir de los diez años ya no hacen falta ilustraciones y se pueden leer tranquilamente libros de más de cien páginas.

 

¿QUÉ SE PUEDE HACER PARA DESPERTAR EL INTERÉS DE UN NIÑO POR LA LECTURA?

Aunque, evidentemente, no existen recetas mágicas, hay algunas directrices que pueden servirnos de utilidad.

  • Los niños copian lo que ven. “Si tú lees, ellos leen”, que decía el eslogan de una campaña televisiva. Del mismo modo, es importante que haya libros en casa para que los niños tengan acceso fácil a ellos.
  • Presenta el libro al niño como un juego, desde pequeño. Libros de peluche, de tela, de plástico para meter en la bañera, desplegables... Si te paseas por cualquier tienda especializada verás la gran variedad que existe.
  • No sólo a los niños más pequeños y que aún no saben leer solos les ha de leer un adulto. La lectura compartida puede ser un momento de relación padres-hijos muy especial y que sirva además para reforzar este vínculo. No desaproveches las oportunidad, por ejemplo, cuando el niño se ponga enfermo.
  • Leer, al menos en casa, debería ser una diversión y no una obligación. Si un libro no le gusta al niño, no se lo hagas leer. Es más, si en el colegio le obligan a leer alguno que se le “atraviesa”, léelo con él.
  • Deja que el niño juegue con el libro: poniendo voces mientras lee en voz alta, haciendo dibujos sobre la historia o teatro... Incluso puede inventar él mismo un final alternativo pata la historia (a partir de 6 años).
  • Cuando sea suficientemente grande, lleva al niño a las bibliotecas y las librerías para que conozca todos los rituales que rodean a la lectura. Que vea que es él quien escoge (supervisado, por supuesto) entre una infinidad casi inagotable. Además, en estos lugares el niño puede encontrar otras actividades relacionadas con la lectura: talleres infantiles, cuentacuentos...
  • Cuando el niño se porte bien y quieras darle un premio, regálale un libro de un tema que le guste. Dinosaurios, fútbol, vikingos, vampiros, astronautas... las posibilidades son muchísimas, pero esfuérzate por conocer al niño para dar en el clavo.
  • Cuando veas que un libro le ha gustado al niño, pídele que te lo explique. No sólo estarás ejercitando su memoria y capacidad de síntesis sino que, además, le estás permitiendo compartir su entusiasmo y ésta es la mejor manera de que crezca. Demuestra interés y hazle preguntas para ver qué opina de los personajes, del final...
  • Si conoces alguna historia interesante sobre el autor o sobre el libro, explícasela al niño. Contextualizar una historia puede hacerla más interesante.

 

¿QUÉ PUEDE LEER UN NIÑO?

Pues, por supuesto, libros. En cuanto a su temática y contenido habrán de ser los padres quienes decidan, en función de sus valores y creencias, cuáles son los adecuados. Aunque tampoco son los libros la única lectura posible para un niño. También disponemos de un amplio abanico de cómics y revistas infantiles que pueden ser igualmente válidos para ejercitar este hábito. Entre los primeros hay títulos ya clásicos, y que habrá que adecuar a cada edad, como “Mortadelo y Filemón”, “Astérix y Obélix”, “Tintín”, “Spiderman”... Y en cuanto a revistas infantiles tenemos, por ejemplo, el también clásico “Don Miki” de la Disney a partir de los cinco años y, ya en catalán, la revista “El Tatano” (para niños entre cuatro y ocho años) y “Cavall Fort” (para niños entre nueve y quince años).

 

¿Y SI NO TENGO CLARO QUÉ ES LO MÁS ADECUADO PARA LA EDAD DEL NIÑO?

En caso de duda lo más sensato es dejarse asesorar. En cualquier librería especializada estarán encantados de aconsejarnos y sugerirnos algún título y, sino, a malas, siempre tenemos los sellos de grandes colecciones con una gran experiencia a sus espaldas, como por ejemplo “Barco de Vapor” de “SM”, que ya clasifican sus libros por edades: serie blanca de 5 a 6 años, serie azul de 7 a 8 años, serie naranja de 9 a 11 años y serie roja a partir de 12 años.