Inicio > Mis eListas > gap > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 10056 al 10095 
AsuntoAutor
Costos Aguascalien Ricardo
Intervención divin Guillerm
CO-CREACIÓN pablo201
Regeneración de la Guillerm
Cuidado con los te Guillerm
Pleito Tíbet Guillerm
Está sucediendo Guillerm
Meditación Grupal pablo201
En este parteaguas Ricardo
Latinoamerica libr Ricardo
Cumbre Social por Ricardo
charla y meditacio pedro
RAMTHA Ricardo
Mensaje del Maestr Nady
Mensaje de Atmos d Nady
LAS ENERGIAS DE JU Graciela
Transtibetano Guillerm
Nuevo fracaso del Guillerm
Extremismo religio Guillerm
Pacto ET-Vaticano Guillerm
Imágenes e ïconos Susana P
MEDITANDO CON LOS Sorem
charla y meditació pedro
¿Qué oculta el Dis Guillerm
Magnified Healing, Ricardo
A los hermanos de Ricardo
INTENCIÓN pablo201
Mensaje del Maestr Nady
Mensaje de Diana d Nady
Fuerte tormenta so Guillerm
Que hacer? La hora Ricardo
Eventos en la Conc Ricardo
ME DUELE MI PAIS. Esther M
UNIPAZ: "Vocación Ricardo
Crisis internacion Guillerm
Mensaje del Maestr Nady
Mensaje de Atmos d Nady
RE: MEDITANDO CON Esther M
Falsa alarma Guillerm
Batallas finales Guillerm
 << 40 ant. | 40 sig. >>
 
FORO GAP INTERNACIONAL
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 12002     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[GAP] Extremismo religioso
Fecha:Lunes, 3 de Julio, 2006  18:14:13 (+0200)
Autor:Guillermo <guillermo @.....es>

Artículo de opinión publicado en la Red Voltaire

Cristianismo extremista

La Administración de Bush se
identifica con la 'justicia divina'

Más 18.000 'mensajeros de Dios' participaron en la
Convención Anual de la Iglesia de los Bautistas del Sur

Bush explicó que gobierna 'en aras de propagar la justicia
divina, con vistas al advenimiento del fin de los tiempos'

'Sí, -dijo Bush- tenemos que hacer algo más que capturar
y matar individualmente a los terroristas, y lo hacemos'

Por Thierry Meyssan
Periodista y escritor
Presidente de la Red Voltaire
Autor de La gran impostura y del Pentagate

Lunes 3 de julio de 2006

George W. Bush y la secretaria de Estado Condoleezza Rice participaron,
el primero de manera privada y la segunda de forma oficial, en la
Convención Anual de los Bautistas del Sur. Allí explicaron a más de
18.000 «mensajeros de Dios» que gobiernan en aras de propagar la
justicia divina con vistas al advenimiento del Fin de los Tiempos.

Más 18 000 «mensajeros de Dios» participaron en la Convención Anual de
la Iglesia de los Bautistas del Sur durante el 13 y el 14 de junio de
2006, en Greensboro (Carolina del Sur). Se trataba de uno de los sucesos
más importantes de la vida política y social de Estados Unidos ya que
esa denominación religiosa representa la principal reserva electoral del
presidente George W. Bush. Por consiguiente, los discursos que allí se
pronunciaron no deben ser vistos como simples anécdotas folclóricas.
Tampoco tienen nada de tradicional en lo tocante a la historia de
Estados Unidos, aunque tienen ella sus raíces. Son representativos de la
manera de pensar de una mayoría relativa y no dejan de tener
consecuencias, implican que la teología de los Bautistas del Sur rige el
Partido Republicano y sirve de fundamento popular a la guerra que se
desarrolla en Irak.

Los Bautistas del Sur son actualmente la expresión colectiva más
importante de la cultura sureña (en referencia a la Guerra de Secesión)
y no vacilan en enarbolar las banderas de los confederados. En el plano
teológico, consideran La Biblia como un almanaque que describe los
tiempos futuros y defienden las teorías dispensacionalistas del
Armagedón y del Fin de los Tiempos. Se oponen resueltamente a toda forma
de ecumenismo.

Un almuerzo de oración con el general Douglas L. Carver, comandante
adjunto de los capellanes de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, tuvo
lugar antes de la Convención. Las fuerzas armadas estadounidenses, que
tenían la reputación de componerse de borrachos y violadores, fueron
objeto del trabajo de pastores de diversas denominaciones evangélicas
que, en 50 años, elevaron su grado de moralidad e instauraron incluso
cierto puritanismo. Dirigido por una congregación secreta en el seno del
Pentágono (la Fellowship Foundation), este trabajo privilegió la
influencia de las diferentes denominaciones evangélicas, en particular
la de los Bautistas del Sur, en detrimento de los sacerdotes católicos,
que perdieron el tradicional control de las capellanías militares. Poco
a poco, las fuerzas armadas estadounidenses se reafirmaron como el
ejército de Dios. El Pentágono incorporó así misioneros evangélicos a
sus tropas en Irak y el subsecretario de Defensa encargado de la
Inteligencia, el general Boykind confirió a la conversión de iraquíes el
rango de objetivo estratégico.

Poco después de su inauguración, la Convención fue interrumpida por la
sorpresa de un mensaje no programado de George W. Bush que se dirigió en
video a los participantes desde Bagdad, en tierra bíblica. El presidente
se expresó a título personal ya que su intervención no aparece en el
sitio web de la Casa Blanca. Después de saludar al presidente de la
Convención, en la doble condición de pastor y veterano de la guerra de
Vietnam que ostenta este último, Bush recordó que numerosos bautistas
del sur son actualmente miembros de las fuerzas armadas estadounidenses.
También rindió homenaje al pastor Billy Graham (una estatua de este fue
develada durante la Convención). Seguidamente, Bush recordó a los
«mensajeros de Dios» su proyecto de modificar la Constitución de Estados
Unidos para impedir que «jueces militantes» autoricen los matrimonios
entre homosexuales. Finalmente, Bush enumeró un conjunto de decisiones
presidenciales inspiradas en su fe: limitaciones al derecho de aborto,
eliminación de subvenciones a las asociaciones favorables al aborto,
campañas a favor de la abstinencia sexual entre los jóvenes solteros,
prohibición de investigaciones científicas sobre las células madres y,
por supuesto, privatización masiva de los servicios sociales y de salud
a favor de las organizaciones religiosas.

El segundo día los «mensajeros de Dios» fueron invitados a escuchar a
Condoleezza Rice, quien se expresó a la vez a título personal y como
secretaria de Estado por lo que su intervención aparece en el sitio web
del Departamento de Estado y fue reflejada en los despachos del Servicio
de Información de Estados Unidos.

Primero que todo, Condoleezza Rice se puso en sintonía con su auditorio
recordando la educación que recibió de su padre presbiteriano. Mostró
claramente su adhesión a la creencia de la «rupture» haciendo alusión a
la inminencia del Fin de los Tiempos. Retomando las expresiones de los
pastores evangélicos, identificó el actual período como el tiempo de
prueba durante el cual los cristianos tienen que reafirmar su fe en
Cristo antes que Él venga a elevarlos a Su gloria. Después de establecer
ese principio, la secretaria de Estado definió la misión de Estados
Unidos en el plano divino, misión que constituye el objeto de la acción
diplomática y militar estadounidense. Por el camino sorprendió a su
auditorio, tradicionalmente aislacionista y racista, pronunciándose a
favor del intervencionismo evangelizador y de la igualdad racial.
Reproducimos seguidamente los fragmentos esenciales de su intervención,
que duró media hora.

«El presidente Bush y yo misma compartimos la convicción que tienen
ustedes de que América puede y debe ser una fuerza del Bien en el mundo.
El presidente y yo creemos que Estados Unidos tiene que mantener su
compromiso como líder de acontecimientos fuera de nuestras fronteras. Lo
creemos porque nos guía el mismo principio persistente que dio lugar al
nacimiento de nuestra nación: la dignidad humana no es un don del
gobierno a sus ciudadanos ni un don que los hombres se otorgan entre sí.
Es una gracia divina para toda la humanidad.

Vivimos momentos críticos e importantes, incluso tiempos de pruebas para
América, pero se trata de un momento en que tenemos que reafirmar por
qué nos levantamos como nación y cuál es el papel que tenemos que
desempeñar en el mundo. De eso quiero hablarles esta mañana.

En América, estamos bendecidos con vidas de increíble libertad: la
libertad de gobernarnos nosotros mismos y de elegir a nuestros líderes,
la libertad de la propiedad, la libertad de educar a nuestros hijos,
niños y niñas, y por supuesto la libertad de pensar como queremos y de
celebrar el culto que queramos. América representa esas libertades pero
América no es dueña de estas. Nos levantamos en aras de esas ideas, que
son más grandes que nosotros mismos, y recorremos el mundo, no para
saquear sino para proteger, no para someter sino para liberar, no como
los amos de otros sino como servidores de la libertad».

Es en este punto, señoras y señores, que una disyuntiva se presenta ante
nuestro país, ante nosotros todos como americanos. ¿Debemos guiar al
mundo o debemos retirarnos de él? ¿Debemos ponernos a la altura de los
desafíos de nuestro tiempo o debemos apartarnos de ellos? Es cierto que
América es un país rico y poderoso. Pero, y esto es tan importante como
lo anterior, somos una nación de gran compasión y conciencia, movida por
principios democráticos. Considerando nuestro futuro papel en el mundo,
tenemos que reflexionar también sobre algunas cuestiones importantes.
Tenemos que preguntarnos, si no es América ¿quién unirá las demás
naciones a la conciencia de la defensa internacional de la libertad de
religión?

El presidente Bush definió claramente que Estados Unidos reserva las
mejores relaciones a los gobiernos que respetan las creencias de su
pueblo. Cuando uno va, como yo lo he hecho, a una región como China y se
sienta en una iglesia al lado de cristianos chinos, uno no puede
ayudarlos, pero sí maravillarse de su fe y de su coraje. Si América no
reúne apoyo para la gente de todas partes que desea celebrar el culto
libremente y en paz, entonces yo les pregunto: ¿Quién lo hará?

¿Saben? La libertad religiosa es un objetivo que exige claridad moral.
Y, señoras y señores, el mensaje de América no puede ser más claro: los
gobiernos no tienen ningún derecho a interponerse entre los individuos y
el Todopoderoso.»

Sin embargo, siguiendo la doble tradición de los «padres peregrinos»
(los adeptos de sectas puritanas expulsados del Reino Unido y de Holanda
que fundaron las colonias del Nuevo Mundo) y de la filosofía de la
religión natural, los estadounidenses tienen una definición particular
de la neutralidad del Estado. Se trata por una parte de rechazar los
privilegios otorgados a una Iglesia en detrimento de las demás, por
tanto, de denunciar las Iglesias de Estado pero también de fundar el
vínculo social entre el ejercicio del culto y el derecho al
proselitismo. Mientras que los volterianos franceses distinguen un
espacio público regido por la Razón, de un espacio privado donde se
desarrollan las convicciones particulares, los seguidores americanos de
Rousseau desplazan la línea de separación entre, de un lado, un espacio
público que comprende a la vez la Razón y el culto y, por otro, un
espacio privado limitado a las creencias. El sistema laico francés
garantiza la libertad de conciencia, o sea la libertad de creer o de no
creer, mientras que el sistema estadounidense defiende la libertad
religiosa, que no se aplica a los agnósticos, libre pensadores y ateos.

En otros términos, los gobiernos que se interponen entre Dios y los
hombres son tanto las teocracias que no son ni judías ni cristianas, por
ejemplo Arabia Saudita, como los Estados laicos, por ejemplo Francia.
Así, recordamos, declaraciones del Departamento de Estado de condena a
la ley francesa que prohíbe el uso de símbolos religiosos ostensibles en
las escuelas.

Un amplio dispositivo se creó durante la presidencia de Clinton por
instigación de los neoconservadores y de la mayoría parlamentaria de la
época. Comprende una Comisión para la libertad internacional de
religión, presidida inicialmente por Elliott Abrams [1] (actual
consejero adjunto para la Seguridad Nacional), y un buró especial del
Departamento de Estado. Este presenta al Congreso un informe anual sobre
la situación de la libertad religiosa en el mundo. Además de ese
dispositivo público existe otro de apariencia no gubernamental. La
Freedom House, seudópodo de la CIA, lleva a cabo sus propios estudios
sobre la libertad de religión, estudios que son tomados en cuenta a la
hora de otorgar la ayuda estadounidense para el desarrollo. La Freedom
House estigmatiza como violadores de la libertad a 21 Estados, entre los
cuales se encuentra Francia, en cuyo caso la clasificación no tiene
consecuencias concretas.

«En definitiva, señoras y señores, tenemos que considerar otra cuestión
más. ¿Quién si no América unirá a las naciones que aman la libertad para
defender la libertad y la democracia en el mundo? A casi cinco años de
la tragedia del 11 de septiembre, Estados Unidos dirige una gran
coalición de Estados en una guerra global contra el terrorismo. Cuando
es posible, llevamos a los terroristas ante la justicia. Y cuando es
necesario, hacemos justicia con los terroristas. Fue ese el destino que
nuestras tropas reservaron la semana pasada al terrorista Zarkaui y
ahora él no hará más daño, no matará más, no aterrorizará nunca más a
gente inocente.

Sí, tenemos que hacer más que capturar y matar individualmente a los
terroristas, y lo hacemos. Golpeamos en la verdadera fuente del terror
haciendo aparecer una visión de esperanza que sobrepasa las ideologías
del odio. Estados Unidos apoya las aspiraciones democráticas de todos
los pueblos, sean cuales sean su cultura, su raza y su religión. No
dirigimos la causa de la libertad porque creamos que los pueblos libres
estarán siempre de acuerdo con nosotros. No será así. Ese es su derecho
y América defenderá ese derecho. Lo hacemos porque creemos, y porque
vemos que nuestra creencia es válida, que la gente merece y desea vivir
en libertad.»

Según esa óptica, Estados Unidos niega ser el gendarme mundial encargado
de que se respete el derecho internacional. Simplemente, Dios dio a ese
país la misión de hacer justicia.

No siga preguntándose con qué base legal Estados Unidos se tomó la
atribución de bombardear la casa donde se encontraba Zarkaui en Irak.
Los militares estadounidenses no eran más que el instrumento de Dios en
la ejecución del castigo supremo. Pregúntese más bien lo que harán
mañana en ese estado de exaltación.

Es hora ya de que los aliados de Washington se cuestionen la
irracionalidad del gobierno de Estados Unidos y tengan en cuenta sus
consecuencias.

[1] Ver Elliott Abrams, le «gladiateur» converti à la «théopolitique»,
por Thierry Meyssan, Voltaire, 14 de febrero de 2005.

http://www.voltairenet.org/article141544.html


-~--------------------------------------------------------------------~-

-~--------------------------------------------------------------------~-
         Compra o vende de manera diferente en www.egrupos.net



-~--------------------------------------------------------------------~-

-~--------------------------------------------------------------------~-
         Compra o vende de manera diferente en www.egrupos.net