Inicio > Mis eListas > gap > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 10275 al 10314 
AsuntoAutor
EL COLMO Web Mast
Las verdaderas pro Red Iber
Enfrentando la Dep Susana P
LM-9-06 - USTEDES Graciela
Recuerdan a Chico Red Iber
Re: EL COLMO Jesus Ci
Eugenio Siracusa d Red Iber
Reconfiguración de Susana P
Jesús el Cristo y helenare
re EL COLMO mas pa enteogen
Está hecho Guillerm
Zer Zambrana <jebz Jebner Z
A quien correspond Guillerm
Curaciones Guillerm
September will be Red Iber
Revista SOMOS UNO Red Iber
Mensaje de Diana - helenare
Mensaje de Avenda helenare
Mensaje de Hatonn helenare
El Grito de nuestr Red Iber
Merlín, El Mago - helenare
Los Faros de Luz - Susana P
Sananda - Agosto 1 helenare
Mensaje de Ker-On helenare
Guerra fiscal Guillerm
El Amor y los tali Red Iber
Vive el planeta en Red Iber
Hermanos mayores Guillerm
Grave acusación Guillerm
Mensaje de Atmos - helenare
Mensaje Ag-Agria - helenare
Sananda - Agosto 2 helenare
Sananda - Agosto 2 helenare
ARGENTINA - ESTREN Graciela
¿Qué Pasa en el Pl Graciela
St. Germain - Sept helenare
LAS ENERGÍAS DE SE Graciela
St. Germain - Agos helenare
St. Germain - Agos helenare
(Interredes] Mayor Red Iber
 << 40 ant. | 40 sig. >>
 
FORO GAP INTERNACIONAL
PŠgina principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 12209     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[GAP] Eugenio Siracusa descanse en paz.
Fecha:Domingo, 3 de Septiembre, 2006  15:52:27 (-0500)
Autor:Red Iberoamericana de Luz <ricardoredluz @.....com>

Inicio del mensaje reenviado:
De: Santiago Merino 
Fe: 1 de se septiembre de 2006 11:51:33 
AM GMT-05:00
Asunto: Eugenio Siracusa descanse en paz.



 Nuevatlantida ha cambiado su dirección Web:
 www.nuevat
lantida.es


 EUGENIO SIRACUSA
 ESPECIAL SOBRE EUGENIO SI
RACUSA EN LA WEB DE NUEVATLANTIDA

 EDITORIAL


 En el tr
anscurso de un a√Īo y medio se nos han ido, Luis Jimenez

Marguenda, Fernando Jimenez del Oso, Paco Padrón y ahora
 mismo Eugenio
Siragura.
 Realmente toda una generación 
de pioneros dentro de la fenomenología
ovni se han march
ado dej√¡ndonos la nostalgia de su genio, su valent√≠a
y 
de sus ense√Īanzas.
 En este caso ha sido Eugenio Siragus
a, el famoso contactado de los
70, quien a sus 87 a√Īos d
e edad, ha podido finalmente reunirse con sus
hermanos de
l Cosmos. Eugenio creo el Centro Studi Fratellanza Cosmic
a,
siendo este centro un lugar de encuentro de muchos inv
estigadores que
se asomaron tímidamente al fenómeno del
 contacto extraterrestre.
 Se pueden decir muchas cosas d
e este gran hombre, pero sin duda todos
estar√¡n de acuer
do, en que su valentía, propició una apertura mental y

de conciencia hacia el fenómeno extraterrestre, como nad
ie en Europa
lo había logrado. En su día llegó a reuni
r cerca de 50.000 personas en
torno a si, pues su fama y 
sus menajes llegaron a todas las latitudes
del mundo.
 Ap
rendimos mucho de él y con él. Tuvo el mérito de abrir
 caminos , se sembrar
 inquietud, de enfrentar las viejas
 ideas con postulados sorprendentes
que formaron en nosot
ros un nuevo concepto de Dios, de la doctrina, de
la Fís
ica, del espíritu y del porqué de la vida misma.
 Fue h
onesto. Durante toda su vida, no pidió nada a cambio de 
su
ense√Īanza. No sectariz√≥, no sac√≥ partido econ√≥mico
 ni rendimiento
alguno a sus mensajes,
 conferencias e in
tervenciones. En este sentido fue simplemente ejemplar.



 Gracias, querido Eugenio por tu ense√Īanza, por tu gene
rosa entrega y
por tu espíritu de servicio hacia todos n
osotros. Nos abriste las
puertas para poder hoy volar con
 nuestra imaginación al encuentro de
tus hermanos Cósmi
cos. Gracias de todo corazón.
 Se que este peque√Īo info
rme se queda muy por debajo de cuanto
podríamos haber co
ntado de ti, pero se trata de darte un peque√Īo
testimoni
o p√≥stumo de nuestro cari√Īo y reconocimiento.


 Gracia
s, maestro…..
 Lice Moreno







 La noche del 16 de M
arzo de 1916 el príncipe Youssoupov, vertía un
poderoso
 veneno en la copa de Grirgori Rasputín. El monje que ha
bía
traído en jaque a toda la aristocracia rusa. Amigo 
personal de los
zares, intrigante personaje, con don de p
rofecía y con un inmenso
carisma espiritual. Era de una 
u otra manera, debido a su influencia
el verdadero Zar de
 Rusia.
 Los comensales esperaban de un momento a otro qu
e el santón cayera
postrado entre las viandas de la cena
, pero lejos de esto, el propio
veneno parec√≠a darle a√ļ
n m√¡s √¡nimo y m√¡s fuerza. Convencidos de que no
morir√
≠a, el pr√≠ncipe dispar√≥ a bocajarro varias veces sobre 
Grigori,
pero los proyectiles mezclados con el vino que h
abía ingerido dieron
a√ļn m√¡s fuerza al monje. Desesper
ado, Youssoupov, terminó por
apu√Īalarle entre las sombr
as de la noche. Ni así pudo terminar con
Rasputín. Fina
lmente optó por tirarle por el puente al río helado del

Neva. El cuerpo del monje loco nunca fue encontrado. Al 
a√Īo de su
desaparición, tal y como él mismo había pro
fetizado comenzó la
Revolución Rusa.
 El 25 de Marzo de
 1919, en la ciudad de Catania, en la isla de
Sicilia enc
arnaba entre los hombres el mismo monje ruso, pero con ot
ro
cuerpo, con otro nombre y con otra misi√≥n. El ni√Īo n
acido se le puso
por nombre Eugenio y tomó el apellido d
e su padre Siragusa. Este ni√Īo,
adem√¡s de ser la reenca
rnación de Rasputín, habría sido en otras
tantas vidas
, el Conde Cagliostro, Giordano Bruno, el apóstol Juan; 
el
disc√≠pulo amado de Jes√ļs y en el tiempo de la Atl√¡n
tida el propio
Hermes Trimegistro.
 Tal era la historia q
ue circulaba entre los miembros del "Centro
studi de la F
ratellanza Cósmica" en relación a su fundador y maestro

Eugenio. Se estimaba que el n√ļmero de seguidores direct
os e indirectos
de dicho centro podría alcanzar la cifra
 de cincuenta mil personas en
todo el mundo. Sin duda Eug
enio Siracusa y la "Fratellanza Cósmica"
fueron uno de l
os fen√≥menos de contactismo m√¡s importantes de la
Histo
ria.
 Eran cerca de la seis de la ma√Īana del d√≠a 25 de 
Marzo del a√Īo 1952.
A√Īo de la desintegraci√≥n del √¡tom
o de hidr√≥geno. A√Īo en que las
fuerzas extraterrestres 
habían vuelto locos a los diversos gobiernos
del mundo e
ntero, con sus apariciones. Eugenio se disponía como cad
a
día a acudir a la oficina de arbitrios donde trabajaba
. Estaba
esperando al autob√ļs, mientras el fr√≠o y la hu
medad del mar se le
met√≠an entre los huesos. ¬¡Un d√≠a m
√¡s! ‚ÄďDec√≠a para si- Y adem√¡s
cumpliendo treinta y tr
es a√Īos. Su mujer y sus hijos se hab√≠an quedado
dormido
s mientras √©l, en la soledad de aquella madrugada, sent√
≠a una
tremenda soledad en la desierta y monótona parada
 de autob√ļs.
 Un extra√Īo reflejo atrajo su atenci√≥n. P
arecía venir del mar. Poco a
poco el reflejo se hizo m√¡
s grande hasta el punto de salir del agua,
pero no como u
na luz, sino como un disco volador plateado que con
suave
 zumbido, se puso encima de su cabeza. Eugenio se quedó

petrificado. No podía reaccionar. Luego un rayo de luz s
alió del Ovni
y le golpe√≥, compenetr√¡ndolo totalmente.

 Subi√≥ al autob√ļs, pero unas terribles nauseas hiciero
n que desistiera
de ir a la oficina. Retornó a casa con 
un estado de ansiedad y de
desasosiego tremendo. Se meti√
≥ en la cama sin que su esposa Sarina y
sus hijos pudiera
n comprender lo que le había sucedido.
 Al día siguient
e comenzó a sentir una voz en su cabeza. El cerebro
pare
c√≠a ir m√¡s r√¡pido. Miles de conceptos flu√≠an en su in
terior.
Conocimientos superiores a su escasa formación d
e escuela primaria.
¬¿De qui√©n era aquella misteriosa vo
z que todo lo llenaba, que todo lo
respondía, que todo l
o sab√≠a? Sali√≥ de casa y compr√≥ l√¡pices y
cuadernos d
e dibujo. En forma totalmente autom√¡tica, comenz√≥ a dib
ujar
la estructura de la formación de la tierra  desde e
l periodo anterior
a la aparición del hombre.
 Dibujó e
l m√≠tico continente Mu, la sumergida Atl√¡ntida y las ma
sas
continentales evolucionando en el tiempo.
 Durante di
ez a√Īos fue instruido por diversas entidades y diversas

voces en Cosmogonía, Teología, Universalismo y conocimi
entos que
superaban, no sólo su propia comprensión, sin
o el conocimiento del ser
humano.
 Le fue revelado que el
 Hombre no viene del mono, sino de una
serpiente emplumad
a dorada que viv√≠a hace millones de a√Īos en el fondo
ma
rino. Le dijeron asimismo, que antes de que los dioses el
igieran a
la serpiente como el primate sobre el que volca
rían la inteligencia,
fue intentado el mismo programa so
bre el delfín.
 Pudo saber nuestro personaje que los ext
raterrestres, llamados por
las distintas religiones como 
dioses o √¡ngeles, hab√≠an creado un ser
andrógeno, lueg
o hab√≠an separado los sexos y en una √ļltima etapa le
ha
brían insertado la inteligencia. Adoniesis; su maestro i
nvisible le
había también hablado de nuevas inserciones
 genéticas sobre
determinados individuos de la raza de e
sta manera:
 GEN√ČTICA G. N. A.
 ¬¿No os ha sido dicho qu
e est√¡is en el mundo y no sois del mundo?
Vuestra estruc
tura informativa genética no es D.N.A., sino G.N.A.
gen√
©tica c√≥smica pose√≠da por los "titanes".
 Coordinadores
 de la idea creativa.
 Observad bien el siguiente gr√¡fic
o y estudiarlo seria y profundamente
7.465.006 es el n√ļm
ero de los destinados a poseer la genética G.N.A.,
es de
cir, nuestra genética que no es, ciertamente, de este mu
ndo. No
os sorprend√¡is y no os aflij√¡is si sois rechaza
dos por los que poseen
la genética D.N.A.
 La din√¡mica 
evolutiva material en fase creciente es la resultante de

la din√¡mica espiritual en fase creciente ascensional pro
yectada m√¡s
all√¡ de los valores primordiales creativos.
 A.B.C.D. con el desarrollo
de la genética G.N.A. vuestr
a consciencia viene empujada fuera de la
consciencia C.D.
 (hombre-animal),asumiendo características
sustancialmen
te diferentes y manifestando calidades espirituales,
mate
riales y morales en contraste con C.D.
 Vuestra historia 
est√¡ tejida de flujos y reflujos, no ciertamente
compren
sibles por la ínfima capacidad de la inteligencia vincul
ada a
los valores creativos y organizaciones primordiales
 y a todos los
otros valores políticos, científicos, re
ligiosos y morales surgidos y
que son el ajuar evolutivo 
inicial.
 Para los que han alcanzado el pelda√Īo de esta 
nueva actividad
genética, comprender lo que expongo no e
s difícil, aun si no creo el
momento justo para ampliarl
o ulteriormente.
 Sobre este argumento todavía hablaremo
s.
 Mientras tanto os invito a estudiar seria y profundam
ente el gr√¡fico
que os he expuesto.
 PAZ
 Las voces le h
abían dicho también que el motivo de su compenetración

se debía a que se había puesto en marcha un programa s
obre nuestro
planeta llamado "Saras", que en el lenguaje 
"solex-mal" (idioma que
hablaba el hombre antes de la Tor
re de Babel) significa repetición. Es
decir, repetición
 en los errores. Errores que partían no tanto del
actual
 periodo de la Tierra sino de la Humanidad que habría vi
vido en
un planeta llamado Mallona o Tir, que orbitaba en
tre J√ļpiter y Marte,
hace millones de a√Īos, y que sus p
obladores habrían destruido por su
inconsciencia en guer
ras at√≥micas. Seg√ļn sus maestros, aquellos seres
habrí
an reencarnado en la Tierra con el mismo pecado original;
 es
decir, con el uso de la energía atómica, capaz de d
estruir su morada
cósmica.
 Como he citado previamente, 
el a√Īo 1952 se hacen los primeros ensayos
con la escisi√
≥n del √¡tomo de hidrogeno y miles de naves
extraterrestr
es invaden la Tierra, contactando a militares y jefes de

Estado con el fin de disuadirles en dicha carrera armamen
tística. En
América George Adamski se hace portavoz de 
los hermanos del espacio,
al igual que en Europa Eugenio 
Siracusa sigue el mismo programa de
advertencia sobre los
 peligros de las explosiones atómicas.


 ¬¡REPETIMOS PO
R EN√ČSIMA VEZ¬¡
 Nuestra misión en vuestro planeta mira
, principalmente, vigilar la
involución científica nucl
ear cada vez m√¡s amenazadora para la
evolución natural 
del geoide y, por consiguiente, para la estabilidad
del s
istema solar al que la Tierra pertenece.
 Hubiésemos tam
bién querido ayudaros a resolver los angustiosos
problem
as que minan vuestra precaria existencia, pero notamos la
 fría
y hostil indiferencia que os anima.
 No queremos, 
ni podemos, imponeros vuestra colaboración, el aceptar
n
uestros v√¡lidos consejos y nuestras previsiones sobre el
 inmediato
futuro que os atiende si continu√¡is en este l
oco sendero, pero no
podemos, ni debemos, permanecer pasi
vos e inertes ante vuestras
crecientes veleidades destruc
tivas capaces de transformar vuestro
planeta en un globo 
pestilente, emanador de energías mortales,
disgregantes,
 en todo el espacio del sistema solar.
 Vosotros, terrest
res, sois libres de escoger vuestro destino, pero
sin com
prometer o arbitrar el destino de los otros seres que qui
eren
existir y que han realizado cuanto vosotros no habé
is querido
realizar: "la justicia, la paz y el amor unive
rsales".
 !Ello no os ser√¡ permitido jam√¡s¬¡ Os confirm
amos que, en caso de un
conflicto nuclear, nuestra interv
enci√≥n ser√¡ inmediata y con medios
para vosotros imprev
isibles.
 Nuestro solícito embajador ya ha hecho algunas
 menciones bastante
claras al respecto.
 Deseamos que pre
valezca el buen sentido corroborado de sabiduría y de
sa
piente responsabilidad.
 Desde la Cristal-Bell saludan.
 
Victorino del Pozo describe este momento histórico del p
rograma
extraterrestre "Saras" sobre los peligros de la e
nergía atómica, en
forma magistral en su libro "Siracus
a; el Anunciador".
 PRIMER ENCUENTRO CON EXTRATERRESTRES 
EN EUROPA.
 Al comenzar la operación, había tenido luga
r en Norteamérica el
encuentro físico de los tripulante
s de una nave con George Adamski y
el encargo de llevar u
n determinado mensaje a los Jefes de Gobierno de
su país
.
 Aquel punto operacional seguía su curso y volveremos 
sobre él.
 Paralelamente había comenzado otro contacto 
programado con un
siciliano llamado Eugenio Siragusa. Del
 encuentro de Adamski al de
Siragusa habían mediado unos
 diez a√Īos, tiempo exacto que los Hermanos
del Espacio h
abían necesitado para redimensionar la mente y la psique

del empleado de arbitrios catanés.
 Durante estos a√Īos
, Eugenio Siragusa, había creado un Centro de
Investigac
iones denominado ¬ęCentro Studi Fratellanza Cosmica¬Ľ.



 El símbolo del Centro llevaba como prototipo un platill
o del tipo de
los encontrados y fotografiados por Adamski
. Debajo, dos manos se
estrechaban fraternalmente y un ve
rs√≠culo de Isa√≠as rezaba: ¬ę¬¿Qui√©nes
son estos que co
mo nube vuelan?¬Ľ
 En estos a√Īos, Eugenio Siragusa, hab√
≠a realizado dise√Īos de los
continentes perdidos, Mu, Le
muria, Atl√¡ntida.
 Sobre papiros dedicó semanas enteras
 a realizar dise√Īos que en otro
tiempo hubiera sido inca
paz de sospechar.
 En su mente iban apareciendo im√¡genes
 de un pasado remoto del mismo
modo que surgen las im√¡ge
nes de la televisión, y el cine. Al amanecer
iniciaba su
 trabajo en un estado de absoluta concentración, como si

fuese teleguiado, copiando aquello que se le había hech
o ver en estado
de relajaci√≥n o sue√Īo.
 Recibi√≥ tambi√
©n informes sobre biolog√≠a, biodin√¡mica y cosmogon√≠a. 
En
su interior sabía que estos aconteci­mientos parcial
es tenían un
objetivo y también que le acercaban a los 
Hermanos del Espacio de un
modo definitivo.
 Eugenio Sira
gusa sabía que había entrado en un camino sin retorno. 
Y
no porque le hubiesen obligado, sino porque desde siemp
re él lo había
elegido como camino propio. Paulatinamen
te, esta conciencia iba
ascendiendo a los niveles conscie
ntes desde las capas m√¡s profundas de
su historia indivi
dual; de su ser libre.
 Su mujer, Sarina, no lo entendía
. Tampoco era comprensible para la
mayoría de los paisan
os y amigos, aquello que Eugenio Siragusa decía
sentir y
 hacer. En ocasiones tomaba una mochila y sub√≠a al volc√
¡n Etna
para continuar su preparación, fiel a la voz que
 había comenzado a oír
en su interior y que le impulsab
a en determinada dirección.
 En una de estas ocasiones, 
.Eugenio Siragusa se dirigió a Sarina y le dijo:
 ‚ÄĎ Pr
ep√¡rame ropa y algo de comer, tengo que irme al Etna.
 ‚
ÄĎ ¬¿C√≥mo te vas a ir? Nos vamos a quedar solos ¬¿No pod
emos ir contigo?
 ‚ÄĎ No os interpong√¡is en mi camino. D
ejadme ir. Cuando haya aprendido
y cumplido lo que debo c
umplir, descenderé a vosotros. Estad
tranquilos.
 Y esa 
misma noche Eugenio Siragusa partió solo hacia uno de lo
s
cr√¡teres apagados del Etna, un cr√¡ter gemelo que tien
e una peque√Īa
gruta en el fondo entre rocas. Allí se ac
omodó sobre una manta, .con
un saco de dormir y pasó, c
omo los viejos ascetas del desierto, como
Elías antes de
 ser arrebatado o cuando viajaba, m√¡s de un mes a pan y

agua.
 Eugenio Siragusa nunca contó a nadie lo que le su
cedió en ese mes de
aislamiento y soledad, pero cada vez
 que ha tenido que encontrarse con
los Hermanos del Espac
io en físico, ha vuelto a aquel mismo lugar en
que estuv
o aislado. Allí también tendría lugar el primer encuen
tro
físico entre el catanés y los tripulantes de una na
ve.
 Este encuentro fue narrado oficialmente por el propi
o Eugenio
Siragusa en el boletín que el Centro Studi Fra
tellanza Cósmica
publicaba periódicamente en numerosos 
idiomas, y que se distribuía
gratuitamente entre quien l
o pedía.
 Este es su propio relato, contado en primera p
ersona:
 Mi ense√Īanza telep√¡tica se hizo cada d√≠a m√¡s
 intensa. Un día sentí
repentinamente la necesidad de s
ubir al Etna. En aquellos días tenía
yo un Seat 600‚ÄĎD
, que había con­seguido vendiendo una finca de un
amigo
. Yo, que nunca me había dedicado a la venta de fincas. 
En
anteriores encuentros telep√¡ticos se me hab√≠a indica
do que debía subir
solo al monte. El dinero que mi amigo
 me dio por esta gestión, me
permitió comprar el coche 
y salir aquella tarde, una vez caído el sol,
en direcci√
≥n a las faldas del Etna, que miran a la ciudad de Catani
a.
 Mientras ascendía por la carretera que zigzaguea a p
artir de los 800
metros hasta una altura de 3.000 metros,
 y ya cerca de la cumbre, tuve
la sensación de que no er
a yo quien guiaba el coche, sino que era una
fuerza super
ior. Iba como teledirigido. Dejé el coche al borde de la

carretera, a una altura de casi 1.500 metros sobre el ni
vel del mar.
Después seguí a pie por un sendero que con
ducía hacia uno de los
cr√¡teres menores apagados del vo
lc√¡n. Era una noche estrellada y
transparente. Salí de 
la espesura y alcanc√© la base del cr√¡ter
apagado. El cr
√¡ter tiene una vegetaci√≥n baja y algunas encinas
disemi
nadas en toda la ladera. Mis pies se hundían en la lava 
arenosa
dificult√¡ndome el avance. Al llegar aproximadame
nte a la mitad de la
ladera escarpada del volc√¡n, mir√© 
instintiva­mente hacia arriba y vi
en lo alto de la coli
na la silueta de dos individuos cuyo traje
plateado brill
aba bajo los efectos luminosos de la luna llena. Eran
alt
os y de aire atlético, con los cabellos rubios que caía
n lisos
sobre sus hombros. Llevaban unas mu√Īequeras y to
billeras brillantes
que parecían de oro. Tenían un cint
urón luminoso en la cintura y unas
placas extra√Īas en e
l pecho.
 Viéndolos, mi sangre se heló en las venas. Me
 sentí inundado de un
sudor frío. Nunca las anteriores 
veces que estuve solo de noche en el
volc√¡n, hab√≠a teni
do tal sensaci√≥n. Hac√≠a once a√Īos que esperaba
ardient
emente este momento, pero el sitio aislado, la oscuridad

nocturna, el encuentro repentino, no estimularon precisam
ente mi
valor.
 Uno de los extraterrestres dirigió hacia
 mí un rayo de luz verde,
proyectado por un objeto que t
en√≠a en la mano, e instant√¡neamente me
sentí recorrido
 por una sensaci√≥n extra√Īa que me tranquiliz√≥ de
s√ļbi
to, d√¡ndome una paz indescriptible. Mi coraz√≥n, que al 
principio
parecía querer explotar en el pecho, volvió a
 latir regular y
pausadamente.
 Me quedé mirando a los d
os seres como embobado. A la luz de la luna
pude distingu
ir sus facciones delicadas y su mirada penetrante,
sobrec
ogedora. Uno de los dos me dirigió la palabra en italian
o: ¬ęLa
paz sea contigo, hijo. Te est√¡bamos esperando. G
raba en tu mente
cuanto te digamos.¬Ľ
 La voz no tenía t
imbre humano, parec√≠a met√¡lica, como si saliera de
un r
egistrador. Me dieron el mensaje y yo intenté retenerlo 
en la
memoria para escribirlo cuando llegase a casa.
 Ele
vando sus manos como en un gesto de bendición, me dijero
n: ¬ęLa paz
sea contigo, hijo¬Ľ, y se dirigieron hacia el
 disco, que se encontraba
al lado de uno de los cr√¡teres
.
 Yo estaba tan estupefacto que no pude articular palabr
a. Algunos
instantes después me repuse del estado de inm
ovilidad en que había
caído.
 El mensaje contenía una 
invitación a la paz mundial y al desarme
nuclear. Este m
ensaje fue el primero que Eugenio Siragusa tuvo orden
de 
enviar a todos los Jefes de Gobierno del Planeta. Y lo hi
zo, lo
mismo que con los siguientes. En los archivos del 
Centro Studi
Fratellanza Cósmica de Valverde, en Catania
, pudimos ver el resguardo
de los certificados que se hic
ieron en cada ocasión, así como extraer
estos p√¡rrafos
 del mensaje que fue enviado a todos los Jefes de
Gobiern
o. Decía así:
 ¬ę... Con desagrado debemos advertiros n
ecesariamente sobre el peligro
de vuestros experimentos n
ucleares. Nos duele afirmar que nada se
podr√¡ hacer para
 evitar que vuestro mundo sufra un duro golpe de
naturale
za catastrófica y mortal. Si queréis que vuestro Planet
a no se
convierta en el cuerpo doliente de un lejano tiem
po, debéis abandonar
de un modo definitivo y para siempr
e vuestros deletéreos experimentos
nucleares. Hemos sido
 encargados para vigilar vuestro destino, porque
tenemos 
confianza en vuestro porvenir. Estad completamente seguro
s de
que si tenéis la fuerza y el coraje para realizar u
na sólida unión
entre todos los habitantes de la Tierra
 y llev√¡is a cabo la completa
destrucción de los armame
ntos nucleares, que ahora m√¡s que nunca os
hacen orgullo
samente da√Īinos y morbosa¬≠mente agresivos, todo ser√¡
p
osible.
 Este mensaje que hemos dictado con tanto amor y 
no menos
preocupaci√≥n, es uno de los m√¡s sentidos que h
emos transmitido, dada
la gravedad de los actos que os pr
oponéis cometer. Hemos hecho mucho y
continuaremos haci√
©ndolo para evitar lo peor. Vosotros, gobernantes y
hombr
es de ciencia, hab√©is elegido el camino m√¡s negativo. S
ed cuerdos
y responsables si queréis sobrevivir. Haced q
ue no sea in√ļtil la
condonación celeste que os consigui
√≥ Jes√ļs por gracia del Padre
Creador...¬Ľ
 Sólo un Jef
e de Gobierno se dignó responder a este envío. Fue el
g
eneral De Gaulle, en la persona de su jefe de Gabinete. E
l texto de
esta carta original, también en los archivos 
del Centro Studi
Fratellanza Cósmica, de Italia, decía 
así:
 ¬ęSe√Īor:
 Su carta del 30 de abril de 1962, ha ll
egado al Primer Ministro,
general De Gaulle, y me ha enca
rgado acusar recibo.
 Os la agradezco en su nombre y reci
bid mis m√¡s distinguidos saludos.
 Por el Primer Ministr
o De Gaulle, el jefe del Gabinete.¬Ľ
 El encuentro de Ast
har Sheran e Ithacar con Eugenio Siragusa, marcaba
una fe
cha importante en la segunda d√©cada del ¬ęPrograma Saras
¬Ľ.


 Para Eugenio Siragusa, este encuentro físico, fue
 la iniciación de
una nueva etapa operativa dentro de su
 programa. Cuando descendió del
monte, fue enviado a las
 gentes con un mensaje concreto que
transmitir, y no sól
o a las gentes, sino a los poderosos de la Tierra:
 ¬ęDet
ened las pruebas nucleares y la carrera de arma­mentos. 
Venimos
en son de ayuda.¬Ľ
 Curiosamente, los contenidos 
de este y los posteriores mensajes que
le fueron entregad
os, coincidirían con los recibidos y transmitidos en
su 
día por Adamski.
 SEGUNDO ENCUENTRO F√ćSICO: LA CRISIS D
E CUBA
 Al hacer p√ļblico el mensaje y las circunstancias
 del primer encuentro
físico con los extraterrestres, Eu
genio Siragusa fue consciente de que
se había cortado la
 retirada, de que el camino ya no tenía regreso, de
que 
había quemado las naves, como Cortés.
 No era important
e, porque su espíritu había emprendido siempre
caminos 
sin regreso y √©ste era uno m√¡s del programa. En el prim
er
contacto recibi√≥ algo m√¡s que el mensaje sobre prueb
as nucleares. Pero
dicho contenido era exclusivamente per
sonal y por tanto secreto e
intransferible bajo ning√ļn c
oncepto. M√¡s tarde confesar√≠a que entre
las cosas que l
os Hermanos del Espacio le dijeron, estaba la fecha
aprox
imada para un futuro encuentro físico exigido por el pro
grama.
 Durante cuatro meses, a partir del primer encuent
ro, esperó
impacientemente que se produjese la se√Īal in
dicada para subir al monte
y encontrarse de nuevo con sus
 interlocutores del espacio.
 Durante este tiempo se hab√
≠a corrido la voz de las raras excursiones
nocturnas que 
Eugenio Siragusa y sus seguidores hacían a las laderas
d
el Etna.
 Estando en su despacho de la calle Juan XXIII, 
en Valverde, volvió a
sentir en su mente la clara llamad
a telep√¡tica que le indicaba el
lugar del encuentro y la
 hora precisa.
 En estos a√Īos de aprendizaje, Eugenio Si
ragusa había aprendido a
diferenciar objetivamente los m
ensajes de sus guías y sus
interlocutores por v√≠a de ¬ę
compenetraci√≥n¬Ľ y ¬ęsondeo mental¬Ľ. No le
quedó ningu
na duda de que la se√Īal era la que esperaba.
 Al anochec
er, como otras veces, se despidió de su esposa y sus hij
os
y subi√≥ una vez m√¡s al monte, en direcci√≥n al Etna,
 por la cara
Sur‚ÄĎEste.
 Como la vez anterior, partió s
olo, guiando su Seat 600. Llegó al
desvío de Ragalna an
tes de las 12 de la noche. Se dirigió al lugar
indicado.

 A las 12 y pocos minutos, una enorme nave apareció en 
el cielo,
iluminando toda la zona de lava y escorias que 
cubren las laderas del
Etna. La zona que le hab√≠an se√Īa
lado estaba muy próxima a la de la vez
anterior. Era una
 zona de bosque bastante tupido, próxima a un claro.
El 
bosque ten√≠a casta√Īos seculares, robles, encinas, retam
as. La nave
se quedó suspendida en el aire, levitando, a
nte su vista atónita.

 Eugenio Siragusa sintió menos a
prensión que la vez primera, pero no
pudo contener su ne
rviosismo. Por segunda vez, la cita se había
cumplido. P
arado, expectante, vio cómo del centro de la nave descen
día
un cilindro met√¡lico y brillante como si fuese un e
je. Descendió hasta
tocar el suelo. Seg√ļn sus c√¡lculos
, el cilindro podría tener unos tres
metros de di√¡metro
. El cilindro aparentaba ser una pieza √ļnica, de
duralum
inio o bien de acero inoxidable... De improviso, en el ce
ntro
del cilindro se abrió una puerta silenciosa­mente 
dejando aparecer a
dos seres de enorme estatura. Seg√ļn d
iría después Eugenio Siragusa, de
unos 2 metros y 15 ce
nt√≠metros. Iban vestidos con una t√ļnica espacial
brilla
nte y plateada, con ajuste en los tobillos y en las mu√Īe
cas. Del
cinturón emanaba una luz verdosa que le calmó 
nuevamente los nervios.
 Los dos extraterrestres se aprox
imaron a él hasta una distancia de un
metro solamente. L
e saludaron con el saludo de la paz, le entregaron
un men
saje en mano y le contestaron telep√¡ticamente a las preg
untas
que él se había planteado hacer al subir a su enc
uentro.
 Eugenio Siragusa estuvo en su presencia paraliza
do durante todo el
tiempo. Sin embargo su mente y su esp√
≠ritu se mov√≠an √¡gilmente y
dialogaban de un modo insta
nt√¡neo con los dos extraterrestres: Eran
Woodok y otro t
ripulante que en numerosas ocasiones firmaron los
mensaje
s que debían ser dirigidos a los Jefes de Gobierno.
 Ter
minado el encuentro, los extraterrestres regresaron hasta
 la nave
y penetraron en el cilindro, cerr√¡ndose la port
ezuela tras ellos.
Otros tripulantes, dentro de la nave, 
le hicieron se√Īas de
 despedida con los brazos. El cilin
dro fue reabsorbido. La nave
aumentó de luminosidad, se 
envolvi√≥ en un halo rojo‚ÄĎazulado y dej√≥ o√≠r
un sonid
o casi imperceptible y agudísimo. Luego comenzó a eleva
rse,
primero lentamente, y despareció a velocidad de vé
rtigo, como chupada
por el espacio cósmico. En el moment
o en que Eugenio Siragusa la vio
parada sobre su cenit co
mo una estrella m√¡s, recuper√≥ su movilidad y
su liberta
d de expresión. Volvió a su coche, y descendió a Catan
ia
impresionado por el encuentro y la segunda operación 
que le habían
encargado realizar a nivel de Jefes de Est
ado y científicos.
 Nuevamente, transcribió el mensaje 
certificado con destino a los
Jefes de Estado y personali
dades que le habían sido designadas.
 El mensaje reitera
ba que se cortasen de modo urgente y definitivo las
prueb
as nucleares y la carrera de armamentos.
 Pero este encue
ntro, adem√¡s de reiterar los objetivos del ¬ęPrograma
Sa
ras¬Ľ en su segundo tiempo operativo, avanzaba algunos as
pectos m√¡s,
y levantaba el velo de su modo de actuar e i
ntervenir en los
acontecimientos terrestres.
 En este tie
mpo Eugenio Siragusa había adquirido una cierta notoried
ad
en determinados sectores p√ļblicos y medios de comunic
ación. Con motivo
de este segundo encuentro, y a causa d
e algunas filtraciones del
contenido de los mensajes, los
 periodistas fueron a ver y buscaron
saber.
 La primera s
emana de octubre de 1962, el periódico La Sicilia hizo
p
√ļblico el siguiente reportaje relativo a Eugenio y sus m
ensajes.
 LA CRISIS CUBANA NO PROVOCAR√Ā UNA GUERRA AT√ďM
ICA ENTRE LAS NACIONES
 Y el artículo continuaba:
 Lo da
 por cierto el se√Īor Siragusa, corresponsal terrestre de
 los
Hermanos Cósmicos que con la aviación magnética c
ontrolan, en su
interés, los puntos estratégicos de nue
stro Planeta.
 Los que temen que haya una guerra atómica
 pueden estar tranquilos,
porque seg√ļn el mensaje enviad
o por sondeo mental desde la Conciencia
Cósmica y recibi
do ayer noche, jueves, por el se√Īor Siragusa, la
aviaci√
≥n magn√©tica extraterrestre est√¡ preparada para entrar 
en acción
y oponerse a un conflicto atómico.
 Nuestro c
onciudadano Eugenio Siragusa es uno de los pocos habitant
es
de nuestro Planeta elegido por los Hermanos Cósmicos 
como
representante en la Tierra, con el trabajo o misión
 de difundir
periódicamente los mensajes que le son envi
ados. Tales mensajes son
recibidos por el se√Īor Siragusa
 por sondeo mental o por escritura
autom√¡tica.
 El √ļlti
mo mensaje recibido es de total actualidad. Dice así:
 N
uestra aviaci√≥n magn√©tica est√¡ permanentemente sobre l
os objetos y
controla todos los puntos estratégicos de v
uestro Globo, pronta para
interceptar cualquier medio que
 transporte una bomba atómica contra
cualquier objetivo.
 Nuestra acci√≥n tendr√¡ un √©xito absoluto porque
nuestr
os progresos científicos superan a los vuestros en vario
s
milenios. Nosotros conocemos mejor que vosotros, por ha
berlo visto,
los apocalípticos efectos que un tal confli
cto provocaría tanto a la
precaria estabilidad de vuestr
o Planeta como al sistema solar entero.
Por esta razón d
esde hace mucho tiempo vigilamos con mucho cuidado el
des
arrollo político, militar y sobre todo científico de lo
s
terrestres. Nuestros controles se dirigen especialmente
 a los
establecimientos atómicos de los Estados Unidos y
 la Unión Soviética y
sobre su desarrollo en el campo d
e los misiles. No pocas veces hemos
intervenido entorpeci
endo maniobras con nuestros superaparatos, pues
estamos c
onvencidos de que vuestra preparación intelectual no ha

llegado al extremo de saber controlar con conciencia la i
nmensa fuerza
que tales adelantos proporcionan al hombre.
 Esta convicci√≥n est√¡
corroborada por la reciente situa
ción creada en Cuba, situación que
controlamos ya, por 
lo cual queda excluido un conflicto bélico que,
adem√¡s 
de destruiros, provocaría desarreglos en la paz del espa
cio.


 Cuando "Il Tempo y La Sicilia" difundieron estos 
mensajes de Eugenio
Siragusa, la crisis Cubana acababa de
 empezar y el mundo estaba
espantado ante la posibilidad 
de una guerra nuclear. La crisis de Cuba
se resolvió pac
√≠ficamente. Justo un a√Īo despu√©s del segundo encuentro

de Eugenio Siragusa con los extraterrestres en el Etna, 
el día 5 de
agosto de 1963, Kennedy y Kruschev firmaban 
el tratado de ¬ęNo
proliferaci√≥n de armas nucleares¬Ľ.
 
De un solo trazo, Eugenio Siragusa, recibió dos confirma
ciones de su
papel operativo a nivel planetario. Sus prim
eros mensajes a los Jefes
de Gobierno, tenían como objet
o n√ļmero uno la supresi√≥n de las pruebas
nucleares. En 
el mensaje referente a la crisis cubana, Eugenio
Siragusa
 avanzaba un pronóstico qué se cumplió meses después.

 ¬¿Qu√© hab√≠a hecho cambiar tan radicalmente de actitud
, en unos meses,
a las dos superpotencias? Tan sólo los 
mensajes enviados por un
humilde catanés empleado de Arb
itrios, conmin√¡ndoles a terminar con la
carrera de armam
entos. Los extraterrestres apoyaron los mensajes de
Eugen
io Siragusa con alguna demostración o prueba concluyente
 y
terminante. Estos aspectos también formaban parte del
 programa
¬ęOperaci√≥n Saras¬Ľ.
 El propio Eugenio Siragu
sa, el 25 de octubre de 1962, recibió otro
mensaje por s
ondeo Pes‚ÄĎSolex a las 5,45 de la madrugada, que hemos
e
ncontrado en los archivos del Centro Studi Fratellanza C√
≥smica y
transcribimos a continuación por su interés.
 
LOS EXPERIMENTOS NUCLEARES HAN PUESTO EN ALARMA A LOS HAB
ITANTES DE
OTROS PLANETAS.
 Esta es la principal causa qu
e les ha movido, como han hecho en
remotos tiempos, a vis
itar con mayor particular actividad de
observación el Pl
aneta Tierra. Esta vez para ellos la misión es
particula
rmente gravosa, pero no por ello imposible de ser resuelt
a
por completo.
 Ellos conocen muy bien la particular sit
uación de nuestro Globo y
saben también que las desgrac
ias periódicas han sido extremadamente
violentas y mucha
s veces demasiado preocupantes para la continuidad de
su 
existencia y del equilibrio del sistema solar. Los trasto
rnos
apocalípticos que en determinados periodos se verif
icaron, han dejado
en la faz del mundo profundas cicatric
es que, todavía hoy, cuentan la
gravedad de las convulsi
ones padecidas. Y de esto no hace mucho tiempo
si medimos
 los 12.000 a√Īos que han transcurrido desde entonces con
 su
medida cósmica y no con la nuestra. Conocer el mundo
 en que se vive no
es cosa f√¡cil para una sola generaci√
≥n, pero s√≠ lo fue para aquellos
cuyos antepasados habí
an transmitido toda su experiencia trabajosa en
una Tierr
a en ocasiones sana, en ocasiones despedazada, en ocasion
es
libre de las aguas y en otros momentos sumergida. Los 
Aztecas,
conocedores de lo que habían visto y vivido sus
 padres, prefirieron
construir sus casas en las cimas de 
las monta√Īas, a m√¡s de 3.000 y
4.000 metros de altura, 
por temor a quedar prisioneros del agua del
mar que habí
a sido capaz, muchas veces, de levantarse de su propio
le
cho y avanzar con paso lento, pero inexorable, y sumergir
lo todo. En
aquellos tiempos tan lejanos de nuestro pensa
miento, estuvieron
presentes los hijos del espacio, quiz√
¡s nuestros hermanos, hijos de
aquellos que renunciaron a
 permanecer en este mundo.
 Hoy nuevamente est√¡n detr√¡s
 de nosotros con medios m√¡s poderosos y
científicamente
 m√¡s evolucionados, animados de un gran amor por
nosotro
s, que somos sus semejantes, agonizantes en sanguinarias

luchas, privados de comprensi√≥n, √¡vidos de poder y de c
onquista,
autores de una tit√¡nica fuerza que no sabemos 
utilizar de modo
pac√≠fico y para el progreso. Ellos est√
¡n aqu√≠, junto a nosotros,
prontos a. intervenir con tod
os los medios a su disposición para
impedir lo irreparab
le, vigilando el Geoide y en particular su Eje
magnético
, que con los experimentos nucleares en cadena efectuados
 en
este corto espacio de tiempo ha sido sacudido con tal
 intensidad, que
est√¡ en serio peligro su ya precaria es
tabilidad.
 Si se muestran complacientes con el esfuerzo 
que la Humanidad est√¡
haciendo por llevar al exterior de
l cerco estratosférico masas cada
vez m√¡s pesadas, es p
orque saben que un gran satélite artificial de
contrapod
er o mitigador de la atracción lunar, remediaría, al me
nos en
parte, uno de los m√¡s graves males de nuestro Pla
neta y lo alejaría de
la crisis en que lamentablemente, 
pero de modo inexorable, se
encuentra, con perspectivas, 
si no peores, por lo menos idénticas a
las del pasado.
 
Como primer remedio imprescindible, es necesario impedir 
ulteriores
experimentos nucleares, tan da√Īinos a la huma
nidad como letales para
el desarrollo equilibrante de la 
masa magnética de nuestro Planeta y
de los dem√¡s del si
stema solar. En segundo lugar, es necesaria la
unión pac
ífica de toda la Humanidad para apoyar la supervivencia 
y
provocar los presupuestos ideales para un intercambio d
e conocimientos
científicos con habitantes de otros mund
os de nuestro sistema solar y
de otros sistemas solares, 
mucho m√¡s avanzados en todos los campos.
Nosotros afirma
mos que un gran evento est√¡ a las puertas de nuestro
tie
mpo y, como en todos los grandes acontecimientos de la Hi
storia,
subsiste tambi√©n la presi√≥n del ¬ęno creo¬Ľ de 
los superhombres y de
aquellos que no quieren saber los p
orqu√©s del ¬ęno ver¬Ľ y ¬ęno tocar¬Ľ.
 Nosotros creemos 
en los √¡ngeles tutelares que gu√≠an y vigilan la
existen
cia terrena y con no menos fervor nos dirigimos a Dios a 
fin de
que estos hijos del Espacio, traigan en su excelsa
 luz creativa la
c√¡lida y eterna amable palabra: amaos t
odos como hermanos."
 Este nuevo mensaje contenía en sí
 mismo una explicación suficiente de
la presencia de los
 seres del espacio sobre el Planeta. Y al mismo
tiempo da
ba las claves de investigación en el campo de los satél
ites
que permitirían emprender un camino positivo de equ
ilibrio. Siempre
contando con que previamente fueran remo
vidos los obst√¡culos creados
por las pruebas nucleares.

 Como dijimos m√¡s arriba, cuando estos mensajes vieron l
a luz p√ļblica,
el mundo desconocía el desenlace de la c
risis de Cuba. Kennedy impuso,
con un golpe maestro de fu
erza, la cuarentena naval a Cuba para
obligar a la URSS a
 retirar los misiles de la isla. La cuarentena tuvo
lugar
 a partir del 24 de octubre y llegaría hasta el 20 de no
viembre.
Antes de que Kennedy declarase p√ļblicamente el 
comienzo de la
cuarentena, Eugenio Siragusa había dado a
 conocer su pronóstico sobre
el desarrollo de los aconte
cimientos de modo positivo en la crisis
cubana. Los hecho
s le dieron la razón. Antes del 20 de noviembre,
Krusche
v accedió a retirar los proyectiles a cambio de una gara
ntía
formal de no invasión de la isla de Cuba".



 Fun
dación Nuevatlantida

 M√¡s informaci√≥n sobre Eugenio S
iracusa en la sección "revistas" de esta web:
 www.nueva
tlantida.es


------------------------------
Nuevas fotos
 de
LA CASA DE LA RED
www.lacasadelared.com
Conocenos!
RE
D MEXICANA DE CONCIENCIA
www.redconciencia.org.mx
RED IBE
ROAMERICANA DE LUZ
www.redluz-ci.org
www.elistas.net/list
a/redluz
www.mind-surf.net/redluz.htm
www.mind-surf.net/c
omunidad.htm
www.mind-surf.net/redluzcalendario.htm
PROGR
AMA INTERREDES
www.interredes.org
RED ANAHUAK
www.laneta.
apc.org/redanahuak
www.elistas.net/lista/redanahuak
Conta
cto: programainterredes@...
Recursos digitales para
 tu organizacion: www.activarte.org.mx
------------------
-----------