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Asunto:[GAP] 8° Trabajo de Hércules
Fecha: 4 de Noviembre, 2006  15:24:13 (+0100)
Autor:Edgar Jerezano <torasyah @.......com>

Destruyendo la Hidra de Lerna
Trabajo interior de crecimiento espiritual correspondiente al transito del Sol
por el signo de Escorpio.
Astrología: Escorpio - Plutón.
Tarot: Claves XIII "La Muerte" y XX “El Juicio”
QaBaLaH. Sephiroth: Daath y Geburah. Letra Nun. 
Sepher Yetzirah: “Inteligencia Imaginativa”
Alquimia: la 8ª etapa de la Gran Obra “Putrefacción”. (La podredumbre del oro)
Tribu de Israel: Dan.


Por el Tibetano a través de Alice A. Bailey.

El Mito*
El Gran Presidente, vestido de radiante calma, dijo solamente una
palabra. El Maestro oyó la orden de oro, y convocó a Hércules, el
hijo de Dios que era también el hijo del hombre.
"La luz brilla ahora en el octavo Portal", dijo el Maestro. "En el
antiguo Argos hubo una sequía. Amimona suplicó la ayuda de Neptuno.
Éste le ordenó que golpeara una roca, y cuando ella lo hizo,
brotaron tres corrientes cristalinas; pero prontamente una hidra
hizo allí su morada.
"Junto al Río Amimona, está el infesto pantano de Lerna. Dentro de
esta fétida ciénaga yace la monstruosa hidra, una calamidad en la
comarca. Esta criatura tiene nueve cabezas, y una de ellas es
inmortal. Prepárate a combatir con esta repugnante bestia. No
pienses que pueden servirte, medios ordinarios; destruyes una
cabeza, dos crecen aceleradamente". Hércules esperaba con
expectación.
"Yo sólo puedo dar una palabra de consejo", dijo el
Maestro. "Ascendemos arrodillándonos; vencemos cediendo; ganamos
renunciando. Ve. ¡Oh, hijo de Dios e hijo del hombre, y vence!"
Entonces, Hércules pasó a través del octavo Portal.
El estancado pantano de Lerna era una mancha que desalentaba a todos
los que llegaban a sus confines. Su hedor contaminaba toda la
atmósfera en un espacio de siete millas. Cuando Hércules se
aproximó, tuvo que detenerse, pues sólo el olor casi lo venció. La
cenagosa arena movediza era un peligro, y más de una vez Hércules
rápidamente retiró su pie temiendo que fuera succionado por la
tierra floja.
Finalmente encontró la guarida donde moraba la monstruosa bestia.
Dentro de una caverna donde reinaba perpetua noche, la hidra estaba
oculta. De día y de noche Hércules rondaba el traicionero pantano,
esperando el momento propicio en que la bestia saliera. Vigilaba en
vano. El monstruo permanecía dentro de su fétida ciénaga.
Recurriendo a una estratagema, Hércules sumergió sus flechas en brea 
ardiendo y las hizo llover directamente dentro de la bostezante
caverna donde moraba la horrible bestia. Una agitación y conmoción
sobrevino al punto.
La hidra emergió, con sus nueve encolerizadas cabezas exhalando
llamaradas. Su escamosa cola azotaba furiosamente el agua y el barro
salpicando a Hércules. A tres brazas de altura se levantó el
monstruo, una cosa de tal fealdad que parecía como si hubiera sido
hecha con los más impuros pensamientos concebidos desde que empezó
el tiempo. La hidra se abalanzó sobre Hércules y buscó enrollarse
alrededor de sus pies. El se apartó y le asestó un golpe tan
demoledor que una de sus cabezas fue inmediatamente separada. Apenas
había esta horrible cabeza cayo dentro del pantano, dos crecieron en
su lugar. Una y otra vez Hércules atacó al furioso monstruo, pero
con cada asalto se volvía más fuerte, no más débil.
Entonces Hércules se acordó que su Maestro había dicho, "nos
elevamos arrodillándonos". Arrojando a un lado su garrote, Hércules
se arrodilló, agarró a la hidra con sus manos desnudas y la levantó
en el aire. Suspendida en medio del aire, su fuerza disminuyó. De
rodillas entonces, él sostuvo a la hidra alto por encima suyo para
que el aire y la luz purificadoras pudieran tener su esperado
efecto. El monstruo, fuerte en la oscuridad y el pantanoso barro,
pronto perdió su poder cuando los rayos del sol y el contacto del
viento cayeron sobre él.
Se esforzó convulsivamente, pasando un estremecimiento a través de
su repugnante figura. Más y más desfallecida se hizo su lucha hasta
que fue vencida. Las nueve cabezas se inclinaron, luego con
jadeantes bocas y vidriosos ojos cayeron flojamente hacia adelante.
Pero sólo cuando ellas yacían sin vida, Hércules percibió la mística
cabeza que era inmortal.
Entonces Hércules cortó la cabeza inmortal de la hidra y la enterró,
silbando todavía ferozmente, debajo de una roca.
Retornando, Hércules se paró delante de su Maestro. "La victoria ha
sido lograda", dijo el Maestro. "La luz que brilla en el octavo
Portal está ahora mezclada con tu propia luz".
Francis Merchant

Introducción
De nuevo encontramos variaciones en las versiones del mito y no
tenemos el relato del mito hecho por El Tibetano para guiarnos. La
historia de que la novena cabeza era la cabeza inmortal, parece
descartada por la sencilla afirmación de El Tibetano de que eran
tres veces tres, o nueve pruebas. La versión usada por Francis
Merchant en el mito, parece más precisa, es decir, que nueve cabezas
fueron destruidas, y entonces apareció la mística, inmortal cabeza.
Además, el relato de que esta gran cabeza fue "enterrada bajo una
roca" da motivo para mucha reflexión. Tal vez el uso de la
frase "escondida bajo la roca de la voluntad", es revelador. Todas
las versiones dicen que fue pues, enterrada.
En algunos relatos se dice que Hércules quemó completamente las
cabezas, y que el fuego divino sería ciertamente necesario para
esta destrucción. De cualquier modo, es imposible negar la poderosa
descripción del mundo del discípulo en esta prueba suprema,
sumergiéndose hasta las rodillas en la humanidad y levantando al
monstruo (todos los males acumulados, errores, fracasos de su largo
pasado) en el aire del espíritu, donde por su verdadera naturaleza,
la hidra no podía vivir, y así se consumió y murió. El uso del
fuego, en el esfuerzo preliminar, contiene no obstante este símbolo
en la descripción.
Mientras el sexo, bajo la prueba de la compensación de los opuestos
y la doble soberanía de Marte, tiene su lugar especial, el excesivo
énfasis de esta sola faceta no es suficientemente inclusivo. Todos
los pares de opuestos tienen que ser compensados en este gran signo,
un signo avanzado del integrado, consciente discípulo; no un signo
sórdido del hombre no evolucionado, como se piensa a menudo. De
nuevo se debe leer cuidadosamente y distinguir entre gente en la
rueda ordinaria y discípulos en la rueda revertida. Todo lo cual es
presentado para el estudio del lector.

Análisis psicológico del Mito
A Hércules se le dijo que encontrara la hidra de nueve cabezas que
vivía en un pantano inundado de hedor. Este monstruo tiene su
contraparte subjetiva. Mora dentro de las cavernas de la mente. En
la oscuridad y el fango de los huecos mentales no iluminados,
prospera.
Profundamente alojada dentro de las regiones subterráneas del
subconsciente, ya quieta o explotando en tumultuoso frenesí, la
bestia establece su residencia permanente. Su existencia no se
descubre fácilmente. Pasa un largo tiempo antes de que el individuo
se dé cuenta que él está alimentando y sustentando a una criatura
tan feroz. Las ardientes flechas de la inflamada aspiración deben
ser descargadas antes de que su presencia se revele.
Combatir a tan formidable enemigo es ciertamente una heroica tarea
para un hijo de hombre, aún cuando él sea también un hijo de Dios.
Cercena una cabeza, y otra crece en su lugar. Cada vez que un deseo
o un pensamiento bajos son vencidos, otros toman su lugar.
Hércules hace tres cosas: se da cuenta de la existencia de la hidra,
la busca pacientemente, y finalmente la destruye. Se necesita la
discriminación para darse cuenta de su existencia; la paciencia,
para descubrir su guarida; la humildad, para sacar los viscosos
fragmentos del subconsciente a la superficie, y exponerlos a la luz
de la sabiduría.
Mientras Hércules luchó en el pantano, en medio del fango, el cieno,
y la arena movediza, fue incapaz de vencer a la hidra. Tuvo que
levantar al monstruo en el aire; esto es, trasladar su problema a
otra dimensión, para poder resolverlo. Con toda humildad,
arrodillándose en el fango, tuvo que examinar su dilema a la luz de
la sabiduría y en la atmósfera elevada del pensamiento escrutador.
De estas consideraciones podemos deducir que las soluciones a muchos
de nuestros problemas vienen sólo cuando se logra un nuevo foco de
atención, cuando se establece una nueva perspectiva.
Se nos dice que una de las cabezas de la hidra es inmortal, esto
implicaría que toda dificultad, con todo lo terrible que parezca
ser, contiene una joya de gran valor. Es siempre fútil no intentar
dominar la naturaleza inferior y descubrir esa joya.
La cabeza inmortal separada del cuerpo de la hidra, es enterrada
debajo de una roca. Esto significa que la energía concentrada que
crea un problema todavía permanece, purificada, dirigida de nuevo y
acrecentada, después que la victoria ha sido ganada. Tal, poder debe
entonces ser rectamente controlado y canalizado. Debajo de la roca
de la persistente voluntad, la cabeza inmortal se vuelve una fuente
de poder.

Las Nuevas Cabezas de la Hidra
La tarea asignada a Hércules tiene nueve facetas. Cada cabeza de la
hidra representa uno de los problemas que acosan a la persona
valerosa que busca lograr el dominio de sí misma. Tres de estas
cabezas simbolizan los apetitos asociados con el deseo, la comodidad
y el dinero. El segundo grupo de tres concierne a las pasiones del
temor, el odio y el deseo de poder. Las últimas tres cabezas
representan los vicios de la mente no iluminada: el orgullo, el
separatismo y la crueldad.
(Ver Astrología Esotérica, p. 143 y sig.)
Las dimensiones de la tarea que Hércules emprendió son así
evidentemente claras. Él tenía que aprender el arte de transmutar
las energías que tan frecuentemente precipitan a los seres humanos
en catastróficas tragedias. Las nueve fuerzas que han producido
indecibles estragos entre los hijos de los hombres desde el
principio del tiempo, tenían que ser redirigidas y transmutadas.
Los hombres hoy en día están aún esforzándose para lograr lo que
Hércules tuvo éxito en llevar a cabo. Los problemas que surgen del
abuso de la energía conocido como sexo, atraen nuestra atención por
todas partes. El amor a la comodidad, al lujo y a las posesiones
exteriores, prevalece todavía con fuerza en la raza humana. La
búsqueda del dinero como un fin en lugar de un medio, reduce la vida
de incontables hombres y mujeres. Así, la tarea de destruir las tres
primeras cabezas continúa desafiando los poderes de la humanidad,
miles de años después que Hércules realizó su extraordinaria proeza.
Las tres cualidades del carácter que Hércules tenía que expresar,
eran humildad, coraje y discernimiento. Humildad, para ver su
condición objetivamente y reconocer sus defectos; coraje, para
atacar al monstruo que permanece enroscado a las raíces de su
naturaleza; discernimiento, para descubrir una técnica para
habérselas con su mortal enemigo.
Destapar el pozo de los bajos deseos y los impulsos egoístas que
supuran en la naturaleza subconsciente, ha sido el trabajo del
moderno psicoanálisis. La técnica más reciente lleva los
desagradables datos de los impulsos reprimidos a la superficie, es
verdad, pero a menudo se detiene en ese punto. El individuo se da
cuenta que un monstruo yace oculto en las áreas subterráneas de la
conciencia de sí mismo, pero se siente desconcertado y perplejo
tratando de habérselas con este formidable enemigo.
Hércules invoca una luz más brillante que la de la mente que
analiza. Busca elevar su problema a una dimensión superior, no
remover perpetuamente en el lodazal del subconsciente. Esforzándose
para ver su dilema a la luz de esa sabiduría que llamamos el alma,
él lo confronta desde un nuevo ángulo de visión. Haciéndolo así,
rompe el apretón de la hidra, y eventualmente somete a la bestia.

Luchando con la Hidra, Moderna Versión
Una consideración de los nueve problemas que confronta la persona
que busca matar a la hidra en este tiempo y época, deberá arrojar
luz en las fuerzas extrañas que trabajan en ese barril de explosivo,
la mente humana.

1. El sexo. La gazmoñería victoriana y el prurito psicoanalítico,
son ambos indeseables. El sexo es una energía. Puede ser inhibido,
desenfrenadamente ejercitado, o sublimado. La represión o la
inhibición no son verdaderamente soluciones; la promiscuidad hace la
vida vulgar, y hace de un hombre el esclavo de una pasión
dominadora. La sublimación implica el uso de la energía del sexo en
esfuerzo creador.
La transmutación de las energías humanas abre un campo de
especulación y experimento. En la ciencia física, la energía del
movimiento puede ser transformada en electricidad, y la del calor,
en movimiento. ¿Hasta qué punto, entonces, pueden las energías
humanas ser reorientadas? En primer lugar, la energía de la materia,
representada por el alimento, es obviamente usada para producir la
del movimiento. ¿Puede la energía impulsora de las emociones ser
análogamente reencauzada en la actividad del pensamiento? ¿Puede la
energía de las pasiones agitadas encontrar expresión como
aspiración? ¿Pueden las tendencias y las compulsiones de la
naturaleza humana ser transmutadas en forma tal, que se vuelven
poderes benéficos? ¿Puede la energía que produce el pensamiento ser
utilizada como el poder de síntesis que resulta en un sentimiento de
identificación con todas las cosas vivientes?
La experiencia de Hércules indica que tales posibilidades existen, y
que el que someta a la hidra de las pasiones y de la mente
separatista debe resolver problemas de esta naturaleza.

2. La comodidad. Un eterno sentimiento de insatisfacción, aguijonea
al hombre a buscar siempre más grandes alturas de realización. El
confort es a menudo un freno sobre tales esfuerzos. Cargado con
posesiones y embotado por la seductora sensación del confort, el
espíritu se marchita y se debilita. El prisionero de la comodidad se
sume en la apatía, olvidando las luchas y pruebas que templan la
afilada hoja del esfuerzo espiritual. La voluntad de buscar, la
tendencia impulsora de resolver el misterio en la bellota de la
vida, es ajena a la inclinación narcisista de hacer del confort un
motivo central de la vida.

3. El dinero. La acumulación de dinero es una pasión dominante que
yace detrás de las actividades de los pueblos y las naciones. Se
hace caso omiso de los valores éticos y morales, en el loco esfuerzo
por reunir el poder que confiere el oro. Inevitablemente, las
elecciones están determinadas por las consideraciones del dinero,
antes que por las convicciones espirituales o los principios éticos.
El impulso de acumular riqueza es insaciable. No importa cuánta
tenga una persona, ávidamente aún desea más.
Un deformado efecto de esta forma de distorsión mental es el
egocentrismo. El individuo que sufre de esta aflicción, desea muy a
menudo recibir todo y no dar nada. El estado del Universo está
determinado para él por lo que él logra adquirir. Se mira a sí mismo
como un punto terminal, y no se reconoce la responsabilidad de
otorgar a otros los beneficios que él mismo ha recibido. ¿No son los
bienes intelectuales y el tesoro espiritual aspectos de la riqueza
que deberían pretender nuestros esfuerzos? Ellos pueden ser
compartidos con todos, y el que da todo lo que tiene, se encuentra a
sí mismo más rico de lo que era antes. El impulso de adquirir bienes
materiales puede algún día ser transmutado en el deseo de acumular
conocimiento y la voluntad de adquirir las joyas de espíritu.

4. El miedo. En innumerables formas los fantasmas del miedo
atormentan a los hijos de los hombres. Estas formas ilusorias los
confunden y los amedrentan, actuando como grilletes en sus pies y
como una piedra de molino alrededor de su cuello. Muchas personas se
agachan cobardemente, cuando son obsesionadas por los agudos miedos
al ridículo, al fracaso, a lo desconocido, a la vejez, al peligro o
a la muerte.
¿Pueden estos miedos ser eliminados? La experiencia de Hércules
sugiere que ellos pueden ser vencidos elevando la conciencia a un
punto más alto de integración. Cuando la vida de una persona es
reenfocada alrededor de un propósito superior, a las sombras
amenazadoras del miedo, se las hace retroceder a la periferia del
pensamiento. Mientras los monstruos indeterminados del miedo acechen
en el crepúsculo del subconsciente, tendrán el poder de hacer
palidecer las mejillas y helar el corazón.
Un soldado, intentando derrotar al enemigo, arriesga la vida misma.
Una madre, arrebatando su hijo al peligro, olvida sus propios
temores. El automovilista, lanzándose autopista abajo a gran
velocidad, arriesga su vida y sus miembros por amor a la aventura.
Estas personas han enfocado su atención por encima del punto donde
se encuentra el miedo. El individuo espiritualmente orientado, ha
centrado su pensamiento a un nivel demasiado purificado para que el
miedo llegue hasta allí.

5. El odio. El odio tiene sus raíces en la negación. Es lo opuesto
al deseo de la unión. Elevado a una dimensión superior, el odio se
transmuta en el repudio de todo lo que es irreal. Cuando el odio es
despojado de todo contenido emocional, se puede transformar en una
energía que causa que un hombre regenere la forma, por el amor de
vida que en ella vierte. Sobre el arco inferior, es con toda
seguridad, destructivo; sobre el superior, cuando es completamente
purificado, se le puede ver como el lado positivo del amor.

6. El deseo de poder. Durante los últimos cien años el hombre ha
liberado la energía de poder mucho más que la del amor. El resultado
es la inestabilidad y el desequilibrio. El poder, cuando no está
relacionado con el amor, es una fuerza corruptora. Muchas tragedias
en las relaciones humanas, resultan del incontrolado deseo de
dominar la verdad de los otros, de dictar y regular su conducta. El
que substituye los principios éticos por consideraciones de poder,
engendra perpetua lucha. Los altos ideales que han servido como
faros a través de los siglos, la hermandad, la cooperación, el
idealismo, brillan oscuramente mientras el poder es el factor
determinante en la sociedad.
Cuando es transmutada, sin embargo, la voluntad de poder se
convierte en la voluntad de realizar y la voluntad de sacrificio. La
rigurosa, egocéntrica voluntad, se transforma en un agente
dispensador de dones benéficos. Entonces, realmente, el poder sirve
al amor y el amor glorifica al poder.

7. El orgullo. Los muros construidos por el orgullo encarcelan al
hombre más seguramente que los barrotes de una prisión. Sujeto por
las pesadas cadenas de pensamientos auto enaltecedores, él mira a los
otros seres humanos con condescendencia. Así debilita el vínculo que
unifica a todos los hombres en indisoluble hermandad. Colocándose
aparte, él se aleja progresivamente, más allá del círculo de las
simpatías humanas.
Hércules cae de rodillas mientras lucha con la hidra, simbolizando
con esta postura el espíritu de humildad que se debe lograr. La
exaltación de las inclinaciones personales debe ser reemplazada por
la expresión de las tendencias al auto sacrificio.

8. La separatividad. La mente analítica divide y subdivide,
apreciando la parte por encima de todo. Se coloca mayor énfasis
sobre las indicaciones de la diversidad que en el hecho
sobresaliente de la unidad. Tal pensamiento fragmentado se opone al
impulso hacia la síntesis.
La actitud separatista es más consciente de las diferencias entre
los hombres que de las similitudes; concibe a la religión como una
serie de unidades antagónicas antes, que como una simple expresión
del impulso espiritual; considera la oposición de las clases en la
sociedad como más importante que la sencilla humanidad que hace
hermanos a los hombres; ve a la tierra como una serie de naciones
diferentes antes que como un mundo.
Hércules tenía que ver a la hidra como a un monstruo, no como una
bestia con nueve cabezas diferentes. Mientras él buscó separar las
cabezas una por una, no tuvo éxito. Cuando finalmente se ocupó de
ella como de una unidad, logró la victoria.

9. La crueldad. La satisfacción que experimentan los hombres en
herir a los otros, es un testimonio de la existencia de tendencias
perversas que corroen la mente. El deleite en causar sufrimiento a
nuestros semejantes es una enfermedad. Esta repugnante cabeza de la
hidra debe ser destruida de una vez por todas antes de que un hombre
pueda proclamarse como humanizado. La vida moderna ofrece muchos
ejemplos de brutalidad y desenfrenada crueldad. En muchas familias
los niños sensibles son reprendidos, ridiculizados y menospreciados
por aquellos que rehúsan tomarse la molestia de comprenderlos; los
esposos y las esposas están diariamente proclamando al mundo en
instancias de divorcio, que ellos son víctimas de tortura mental;
las cortes judiciales y los hospitales muestran evidencias
acumuladas del placer irracional que los seres humanos tienen en
atormentarse mutuamente. "Lo hacemos por entretenernos", dijo un
gangster juvenil recientemente, "no por dinero".
Cuando este monstruo de la crueldad es elevado en el aire a la luz
de la razón y la compasión, pierde su poder. La tarea de transformar
la energía de la crueldad en la de una activa compasión, aún
permanece. En dos pruebas Hércules "mató" cuando debería haber
amado, pero en Escorpio él realizó esta transformación, extirpando
de su propia naturaleza una tendencia que lo habría perjudicado en
toda empresa futura.
Tal es el logro de Hércules, psicológicamente hablando, en este
trabajo. Ha dado entrada a la luz dentro del oscuro retiro del
subconsciente, ha luchado con las fuerzas monstruosas que se
revuelcan en el fango subliminal, y ha vencido a los enemigos de su
propia casa. Un proceso purificador ha tenido lugar, y Hércules está
ahora listo para aventurarse en el próximo trabajo, en el que tendrá
que demostrar su habilidad para controlar los poderes y potencias de
la mente.

Aplicaciones a la Vida
(Condensación de una conferencia de A.A.B.)
El de Escorpio es el trabajo que desde ciertos ángulos nos ha
preocupado y nos preocupará por largo tiempo porque, a diferencia de
Hércules, nosotros no hemos triunfado sobre la hidra. La mayoría de
nosotros está ocupada con los métodos fútiles empleados primero por
él en esta prueba.
Este es principalmente el problema de la humanidad, pero
individualmente estamos tan profundamente interesados en nuestra
propia evolución que olvidamos el panorama más amplio. Si alguna vez
vamos a trepar la cima de la montaña en Capricornio, debemos perder
de vista la personalidad y empezar a funcionar como almas.
En mis momentos supremos yo sé teóricamente lo que deberían ser mi
actitud y mis acciones, pero sigo confundida. ¿Por qué? A causa de
una ley fundamental de que todo en la naturaleza evoluciona
secuencialmente, paso a paso, línea sobre línea, precepto sobre
precepto. Podría ser una experiencia devastadora si yo limpiara más
rápidamente mi personalidad, para que toda la fuerza de mi alma
pudiera fluir. Yo sería arrastrada de mis pies por el poder y la
luz, la omnisciencia y la omnipotencia de mi alma. No sabría qué
hacer con lo que tuviera. Esto no significa que todo lo que tengo
que hacer es sentarme y dejar que la ley trabaje, descansar del
trabajo y que la evolución me lleve consigo hasta que en cierto
momento me realice. Esto significa que en este momento estoy en el
campo de batalla, Kurukshetra, y que voy a habérmelas con la hidra
en Escorpio, pues es este trabajo el que está preocupando a la
humanidad hoy en día.
La verdadera prueba de Escorpio nunca tiene lugar hasta que uno está
coordinado, hasta que la mente, la naturaleza emocional y la
naturaleza física están funcionando como una unidad. Entonces el
hombre pasa a Escorpio donde su equilibrio es trastornado y el deseo
parece excesivo, cuando había pensado que estaba equilibrado. La
mente, que él estaba completamente seguro que estaba empezando a
controlar su personalidad, parece no funcionar. A medida que
estudiamos a Hércules, nos vemos a nosotros mismos.
Recuerda que hay tres cosas que el discípulo debe hacer en Escorpio.
Él tiene que demostrar, no a la Jerarquía, no al observador, sino a
sí mismo, que ha vencido a la gran ilusión; esa materia, esa forma
no puede retenerlo más. Hércules tiene que demostrarse a sí mismo,
que la forma es simplemente un canal de expresión por medio del cual
él se pone en contacto con un gran campo de la manifestación divina.
Leyendo algunos libros de religión uno podría llegar a la conclusión
de que la forma, la emoción y la mente son todas malas, cosas
indeseables de las que hay que liberarse. A mi juicio, es
fundamental entender el pensamiento de que si yo me libero de la
forma física no tengo medios de hacer contacto con la expresión
divina, porque Dios está en mi prójimo, en este mundo físico,
tangible, en el que vivo, y que si yo no tengo forma, no tengo
ninguno de mis cinco sentidos, le impido la entrada a mi Dios
interno de alguna manera. La personalidad no debe ser matada, no
debe ser suprimida, debe ser reconocida como un triple canal de
expresión para los tres aspectos divinos. Todo depende de si
nosotros usamos esa triple personalidad por egoísmo o para fines
divinos. La gran ilusión es la utilización de esa personalidad para
fines egoístas. Para resumir toda la historia, en este signo de
Escorpio, el Yo está determinado a matar al pequeño yo, para
enseñarle el significado de la resurrección.

¿Qué es la Muerte?
Hay tres signos de muerte en el zodíaco; tres grandes muertes tienen
lugar a medida que progresamos alrededor del campo de la vida. En
Cáncer, tenemos la muerte del ser elemental (es decir, el hombre)
para que el ser humano pueda llegar a existir. A través del zodíaco
nosotros siempre podemos decir: "Aquí está la muerte para..."
Siempre, la muerte es una entrada a una vida más plena, a una
experiencia más plena, a un alcance y realización más plenos. Es la
muerte de la personalidad para que el alma pueda hacerse cargo de la
personalidad y expresar la vida a través de ella. En Piscis tenemos
la crucifixión, la muerte de un salvador del mundo, porque él ha
cumplido perfectamente su función.
La muerte en astrología puede significar muchas cosas. Tal vez ella
puede querer decir que vamos a morir. Esa es una interpretación. Tal
vez vamos a morir a una vieja emoción. Ha llegado "la muerte".
Algunas ideas cristalizadas, sostenidas durante mucho tiempo,
algunos dogmas, que han gobernado nuestras actividades hasta ahora,
han llegado simplemente a un fin, y nosotros nos preguntamos cómo
pudimos haber pensado de la manera en que lo hicimos. Esa línea de
pensamiento ha muerto. Es valioso lograr el gran cuadro y aprender a
interpretarlo en los variados aspectos de la personalidad.

Escorpio, el Signo de la Magia
Magia no significa hacer cosas curiosas: la verdadera magia es la
expresión del alma por medio de la forma. La magia negra es el uso
de la forma para ganar lo que queremos para la forma. La magia negra
es puro egoísmo. La magia blanca es el uso del alma con propósitos
de elevación humana, utilizando la personalidad. ¿Por qué es
Escorpio el signo de la magia? Un antiguo libro dice: "Virgo es la
hechicera, ella prepara los ingredientes que son pesados en la
balanza en Libra, y en Escorpio el trabajo mágico es llevado
adelante". En los términos del aspirante esto quiere decir que en
Virgo yo descubrí al Cristo en mí misma, que a través de los años mi
naturaleza forma ha nutrido un Cristo; en Libra fluctuó entre los
pares de opuestos, la forma y la naturaleza de Cristo, hasta que
logré el equilibrio y el Cristo y la materia están en un estado de
equilibrio. En Escorpio, soy probada, en cuanto a cual triunfará, la
forma o el Cristo, el Yo superior o el yo inferior, lo real o lo
irreal, lo verdadero o la ilusión. Esa es la historia fundamental de
Escorpio.

Las Constelaciones y las Estrellas
Tauro, que es el opuesto de Escorpio, es el signo del deseo
expresado predominantemente en el plano físico, como sexo. En el
corazón de Escorpio encontramos a Antares, una de las cuatro
estrellas reales, una estrella roja. Rojo es el color del deseo, y
ésta es la estrella más roja en los cielos, ella simboliza ese rojo
del deseo que sostiene toda manifestación de la vida divina.
En Géminis, en la recolección de las manzanas de oro, Hércules luchó
también con Antares. Aquí nuevamente en Escorpio tenemos que luchar
con la estrella roja. ¿Por qué? Porque el problema de la humanidad
en este nuestro gran sistema solar, es el de la atracción entre los
opuestos (significando el deseo). Siempre hay dualidad, lo que es
deseado y el que desea. Aquila, el águila, es intercambiable con
Escorpio. El águila tiene mucho que ver con los Estados Unidos y la
flecha de Sagitario, el signo siguiente, es también dominante en el
sello de los Estados Unidos. Aquila, el águila, es el pájaro fuera
del tiempo y el espacio, y así como Hércules lucha con la hidra que
ve arriba, ve al águila, y se le recuerda que él ha venido a la
encarnación y que retornará al lugar de donde vino.
Hay tres constelaciones conectadas con este signo que son sumamente
interesantes. Primero, está Serpens, la serpiente de la ilusión, la
serpiente con la que nos encontramos en el Génesis, que engañó a
Eva. La segunda es Ophiuchus, el hombre que lucha con la serpiente.
El antiguo zodíaco representa a la serpiente en las manos de este
hombre. Él la apresa con ambas manos y pisa sobre su corazón, que es
la estrella roja del deseo. Mientras hace esto, mira hacia la
constelación que vemos en Libra, la corona. Así, tenemos la
personalidad, simbolizada por Ophiuchus, luchando con la serpiente
de la ilusión, con la corona a la que él aspira, sostenida delante
suyo.
La tercera constelación es llamada Hércules y representa al
aspirante, mirando no a la corona sino al águila. Aquila. La
personalidad mira la corona pero dice: "Estoy pasando por un momento
muy difícil, mi ambiente está en mi contra, las condiciones de mi
hogar son penosas, pero algún día obtendré una corona". Hércules, el
discípulo, no está interesado en la corona, está mirando al águila,
el aspecto espíritu. Está ocupado con ese maravilloso símbolo de luz
que brota, que hace posible toda victoria.
Mantén tu ojo en el águila; haz descender el fuego; no mires a la
tierra; céntrate en la divinidad.
A.A.B.

* Empezando con Escorpio, el relato del mito será escrito por el Dr.
Francis Merchant, ya que ninguna copia adicional del Tibetano se
encontró entre los papeles de A. A. B. Él ha usado el mejor material
disponible para los detalles de la historia, vertiéndola en la
cadencia yámbica de El Antiguo Comentario. Otro material de A.A.B.
es usado como antes, con algunas condensaciones y reescrituras
necesarias.


Saludos fraternales
Edgar Jerezano A.
Grupo G.E.M.A. de Xalapa, Ver. Mex.


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