Inicio > Mis eListas > gap > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 11041 al 11080 
AsuntoAutor
Mensaje del Maestr Nady
ACTUAR asumiendo e HIJODELA
Chicanos ignored i Proyecto
Retiro Kundalini Y Proyecto
Nace en Ecuador 'A Proyecto
VIII Encuentro de Proyecto
Mensaje de SaLuSa, Nady
UN AÑO DE AYUDANTE Sorem
Primero y Segundo galeon
Antiquísima ciudad Guillerm
Asteroide Guillerm
Kryon Sudáfrica - Graciela
14 y 15 de Abril - Graciela
Actividades Dr. Ca marina
Sabado 3 de Marzo Proyecto
Historia oculta Guillerm
Mensaje de Atmos, Nady
Taller de comunica Proyecto
Agua Viva Proyecto
Mensaje de Ag-agri Nady
Serie del Maestro Graciela
Un Gran Esclarecim Susana P
Taller de campanas Oswaldo
¿Tumba de Jesús? Guillerm
Alerta del 26 de F Graciela
La otra campaña, o Proyecto
Senadora italiana Proyecto
Mexico: Inauguran Proyecto
Milagro Divino Guillerm
Tecnología ET Guillerm
Serie de las Perso Susana P
Mensaje de Diana, Nady
APRENDIENDO A SER Sorem
#66 Informe Actual algthe
Confirman la Tierr Guillerm
Semana negra en la Guillerm
Extraño feng sui Guillerm
Eclipse Guillerm
Los "pilares del S jose
Observatorio solar Guillerm
 << 40 ant. | 40 sig. >>
 
FORO GAP INTERNACIONAL
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 12996     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[GAP] Historia oculta
Fecha:Lunes, 26 de Febrero, 2007  21:19:52 (+0100)
Autor:Guillermo <guillermo @.....es>

La historia oculta de las
'caricaturas de Mahoma'

Por Thierry Meyssan
(Periodista y escritor, presidente de la Red Voltaire con sede en
París, Francia. Es el autor de La gran impostura y del Pentagate.)

Lunes 26 de febrero de 2007

Usted cree conocer a fondo el escándalo de las «caricaturas de Mahoma» y
piensa haber formado su propia opinión con pleno conocimiento del
asunto. El hecho es que usted ignora la realidad sobre esa importante
operación de propaganda tendiente a promover la «guerra de
civilizaciones», empezando por el hecho que ninguna de esas caricatures
representa a Mahoma. Thierry Meyssan analiza aquí los lazos que vinculan
a los diferentes protagonistas con la administración Bush y el método
utilizado para envenenar el debate público, tanto en Oriente como en
Occidente.

El 7 de febrero de 2007 comenzó en París el juicio contra el semanario
satírico francés Charlie Hebdo por el llamado escándalo de las
«caricaturas de Mahoma». En plena campaña electoral presidencial,
importantes personalidades comparecieron para ofrecer su testimonio a
favor «del laicismo y de la libertad de expresión».

La prensa y los dirigentes políticos son casi unánimes. Marcando la
pauta en su editorial, el diario atlantista Le Monde escribe: «El juicio
contra Charlie Hebdo pertenece a otra era, a otra época. Aunque no fue
este el argumento presentado por la parte acusadora, hay que recordar
que lo que desencadenó la polémica fue la representación [gráfica] del
profeta Mahoma, que, para el Islam, constituye una blasfemia. Estamos
por tanto ante una querella oscurantista» [1].

Sin prestar oídos a la queja de los reclamantes, y sin esperar por el
veredicto del tribunal, la palabra pública equipara a las asociaciones
de musulmanes con grupos oscurantistas, incompatibles con la República
laica y moderna. En nombre del laicismo se estigmatiza a los fieles de
una gran religión. Esta paradoja debe ser para nosotros una señal de
alerta: en nombre del laicismo, se nos empuja a perder el sentido de la
tolerancia. Tenemos que razonar antes de dejar que nos empujen a la
«guerra de civilizaciones» [2].

El laicismo, cuando es de verdad, es hijo de la Razón. Dediquemos un
poco de tiempo al análisis del origen y de las consecuencias de este
conflicto. Veremos entonces que todo fue cuidadosamente organizado. A
pesar de las apariencias, quienes publicaron las caricaturas y quienes
organizaron las manifestaciones en el mundo musulmán no son en realidad
adversarios. Todos actúan de forma organizada y con el objetivo de
enemistarnos.

Las apariencias

En septiembre del año 2005, la prensa danesa reporta que un autor de
literatura para niños trata infructuosamente de encontrar un ilustrador
para un volumen sobre Mahoma ya que los ilustradores tienen miedo de
criticar el Islam. En reacción, el redactor jefe del más importante
diario danés lanza un concurso de ilustradores dentro de su publicación.
Muy pronto, se publican doce caricaturas.

En noviembre, la Sociedad Islámica de Dinamarca, estimándose insultada,
exige excusas y organiza una manifestación ante las oficinas del diario.
Las partes endurecen sus posiciones y varios periodistas declaran haber
recibido amenazas de muerte. Una delegación de la Sociedad Islámica de
Dinamarca redacta un informe sobre el caso y lanza un llamado de alerta
a la Liga Árabe y a la Organización de la Conferencia Islámica. Once
embajadores acreditados en Copenhague piden una reunión con el primer
ministro danés con vistas a resolver la naciente crisis, pero el primer
ministro argumenta que él no tiene autoridad sobre la prensa y no acepta
el encuentro.

La prensa reporta en noviembre que un partido político paquistaní ofrece
una recompensa a quien asesine a uno de los dibujantes. El primer
ministro danés condena la iniciativa pero pronto se sabe que la noticia
era falsa.

En diciembre, la reunión cumbre de la Conferencia Islámica, y más tarde
la reunión de ministros de Relaciones Exteriores de la Liga Árabe,
aborda el asunto. La Alta Comisionada de las Naciones Unidas abre una
investigación sobre el racismo en la prensa danesa. El consejo de
ministros del Consejo de Europa toma nota de la actitud dilatoria del
gobierno danés sobre el asunto señalando que no se trata de una cuestión
ligada a la libertad de prensa sino de un problema de racismo.

En enero de 2006, el primer ministro danés insiste, en su mensaje de año
nuevo, en su preocupación por la libertad de expresión. El fiscal de
Viborg anuncia el sobreseimiento de la denuncia por blasfemia e
incitación al odio presentada por las organizaciones musulmanas.

En febrero, numerosas manifestaciones contra las representaciones y los
intereses daneses tienen lugar a través del mundo. Se producen quemas de
banderas y embajadas así como un boicot contra productos daneses. La
condena del mundo musulmán se extiende a Francia, donde un diario
publicó las caricaturas, y más tarde a toda Europa, que parece ser
cómplice.

En París, las caricaturas aparecen publicadas en France Soir y, más
tarde, en Charlie Hebdo lo cual da lugar a una denuncia penal por parte
de la Gran Mezquita de París (GMP) y de la Unión de Organizaciones
Islámicas de Francia (UOIF). Mientras que la clase dirigente cierra
filas con estas publicaciones, el presidente francés Jacques Chirac
recibe a los denunciantes en el palacio del Elíseo y recuerda que la
libertad de expresión constituye una responsabilidad.

Las contradicciones

Hasta aquí parece tratarse de una historia simple en la que la sucesión
de hechos parece coherente. Hay, sin embargo, una serie de detalles que
suenan falso.

Si el redactor jefe de un importante diario danés estaba tan preocupado
por la imposibilidad de encontrar un ilustrador para un libro destinado
a los niños, ¿cómo fue que acabó publicando una serie de caricaturas que
no tienen nada que ver con ningún tipo de literatura infantil?

El Jyllands-Posten es el diario de más amplia difusión en Dinamarca.
Posicionado a la derecha, el diario realiza desde hace 3 años una
violenta campaña contra los inmigrantes. En el marco de esta campaña ha
publicado constantemente artículos y editoriales en los que insinúa que
el Islam es incompatible con la democracia y que es imposible que los
musulmanes se integren a la sociedad danesa. El objetivo de esa intensa
campaña es apoyar la reelección de la coalición gubernamental de Anders
Fogh Rasmussen. En 3 años, el Jyllands-Posten inundó Dinamarca con su
retórica islamófoba, de la que el propio primer ministro se ha
convertido en vocero.

La coalición liberal conservadora sacó del poder a los socialdemócratas,
quienes habían dominado el escenario político durante 80 años. También
llevó al país a cuestionar el Estado-providencia y a lanzarse en una
desenfrenada política de privatizaciones y de desregulación. Siguiendo
una técnica electoral clásica, ante una población que acepta
difícilmente estos bruscos cambios, Anders Fogh Rasmussen ha tratado de
evitar el debate sobre las cuestiones sociales mediante la búsqueda de
chivos expiatorios: los extranjeros.

El Consejo de la Prensa de Dinamarca ya había amonestado al
Jyllands-Posten, en marzo de 2002, por violación de la deontología
periodística cuando el diario subrayó de forma injustificada el origen
étnico de personas implicadas en un caso criminal. En aquel entonces, el
primer ministro no dejó de aprovechar la ocasión para apoyar a este
diario afirmando que el sector periodístico cedía a la corriente de lo
políticamente correcto.

La violencia del Jyllands-Posten también había sido señalada en el
informe sobre el caso de Dinamarca que presentara el European Network
Against Racism, la federación de asociaciones antirracistas europeas
[3]. El informe describía al Jyllands-Posten como una publicación de
extrema derecha. Este observatorio antirracista de la prensa europea
realizó un análisis del contenido de los materiales publicados en ese
periódico durante el transcurso de tres meses. Señaló que el 53% de las
crónicas, el 55% de los artículos, el 70% de las noticias cortas, el 73%
de las tribunas libres, el 79% de los editoriales y el 81% de las cartas
de los lectores sobre las minorías extranjeras presentan a estas últimas
de forma negativa.

En otras palabras, el Jyllands-Posten no publicó las caricaturas para
liberar a los ilustradores daneses de una autocensura sino en el marco
de una gran campaña de incitación al odio.

Segunda incoherencia: ¿Por qué dibujos cuyo objetivo es ridiculizar una
religión tratan de hacerlo vinculándola al terrorismo?

El concurso de caricaturas fue iniciativa del responsable del suplemento
cultural dominical del diario, Fleming Rose. Este último se define a sí
mismo como «judío sionista» y no se inmuta en lo más mínimo cuando se le
señala que durante los años 1930-40 el Jyllands-Posten fue partidario
del fascismo y del nazismo. Al recibir amenazas de muerte, luego de la
publicación de las caricaturas, Fleming Rose prefirió buscar refugio en
Estados Unidos, a pesar de la protección de la policía danesa.

Fleming Rose es amigo del teórico de la islamofobia Daniel Pipes [4]. En
un artículo fechado el 29 de octubre de 2004, Rose cuenta sus
conversaciones con Pipes y apoya las tesis de este último. «Pipes está
sorprendido de que no haya en Europa una alarma más acentuada ante el
desafío que representa el Islam en el contexto de la caída del índice de
fecundidad y del debilitamiento de la identidad histórica y cultural»,
escribe Rose en ese artículo.

Daniel Pipes es el autor de esta célebre fórmula: «Todos los musulmanes
no son terroristas, pero todos los terroristas son musulmanes ».
Partiendo de esa base, Pipes aconseja una vigilancia policíaca
sistemática sobre todos los musulmanes en Estados Unidos y en Europa.
Los dibujos publicados por Fleming Rose van más lejos aún: insinúan que
todos los musulmanes son potencialmente terroristas.

La directora del Jyllands-Posten, Merete Eldrup, está casada con Anders
Eldrup, director de la compañía nacional de hidrocarburos, la Danish Oil
and Natural Gas (DONG). Desde hace 5 años, o sea desde la llegada de la
coalición liberal conservadora al poder, Anders Eldrup y el primer
ministro participan en las reuniones anuales del Grupo de Bilderberg.
Este club, extremadamente cerrado, es una emanación de la OTAN y es esta
última quien se encarga de invitar, poner a prueba y aprobar a los
mensajeros de Estados Unidos en Europa.

Desde la primera guerra del Golfo, en 1991, y más aún desde los
atentados de septiembre de 2001, los servicios de la OTAN desarrollan
estudios sobre el tema del enemigo interno. Los suburbios islamizados de
Europa son considerados madrigueras de terroristas. Inmersos en esa
atmósfera, Fleming Rose y Merete Eldrup sólo ven a los musulmanes como
potenciales terroristas.

Tercera incoherencia: ¿Por qué el primer ministro danés desechó la
mediación cuando esta aún era posible?

Anders Fogh Rasmussen no sólo es el autor de Fra socialstat til
minimalstat (Del Estado socialista al Estado mínimo). Es también el hijo
espiritual de Uffe Ellemann-Jensen, ex presidente de su partido. Este
último fue durante mucho tiempo el hombre de Washington en Dinamarca.
Ministro de Relaciones Exteriores y viceprimer ministro desde 1982 hasta
1993, elaboró la doctrina que lleva su nombre y según la cual un pequeño
Estado como Dinamarca puede desempeñar un papel importante en el
escenario internacional, abriéndole la puerta a Estados Unidos. En 1991,
logró convencer a la muy reticente opinión pública danesa de participar
en la guerra del Golfo.

También reconoció, antes que cualquier otro país, la independencia de
los Estados del Báltico, provocando así el desmembramiento de la Unión
Soviética ante la onda expansiva de la explosión del bloque del este. En
1995, se postuló para el puesto de secretario general de la OTAN pero
encontró la rotunda oposición del presidente francés Jacques Chirac
quien señaló el total alineamiento de Ellemann-Jensen con la política de
Washington. Uffe Ellemann-Jensen, quien ya no está oficialmente
vinculado al gobierno, se pronunció contra las caricaturas.

Anders Fogh Rasmussen aplica la «doctrina Ellemann-Jensen», tendiente a
servir de caballo de Troya de Estados Unidos en Europa. Así que, cuando
ejerció la presidencia rotativa de la Unión Europea durante el segundo
semestre del año 2002, fue él quien preparó les acuerdos secretos entre
la Unión Europea y Estados Unidos en el marco de la Nueva Agenda
Transatlántica, acuerdos que fueron firmados el 22 de enero de 2003 y
que autorizaron el secuestro, la detención y la tortura por la CIA y el
MI6 de sospechosos en cualquier lugar de la Unión Europea [5].

Según un informe del Consejo de Europa, la práctica de secuestros,
detenciones y torturas se ha desarrollado considerablemente. Más de un
centenar de víctimas han sido identificadas. Se trata exclusivamente de
musulmanes.

Mientras tanto, Rasmussen publica en el diario londinense The Times una
tribuna libre que firma junto a otros 7 jefes de gobiernos europeos para
tratar de enrolar a la Unión Europea en la guerra de Irak [6]. En
definitiva, Rasmussen acabará enviando a Irak más de 500 hombres,
estacionados en Camp Denevang, cerca de Basora. Al confirmarse que Irak
no disponía de armas de destrucción masiva, una comisión investigadora
del parlamento danés comprueba que ?al igual que George W. Bush y Tony
Blair? Anders Fogh Rasmussen mintió de forma intencional a sus
conciudadanos para empujarlos a entrar en la guerra.

No sólo el primer ministro danés no tenía la más mínimas ganas de
aplacar la crisis de las caricaturas sino que esta última sirve a sus
objetivos políticos en la medida en que profundiza la separación entre
las civilizaciones. La tensión fortalece su posición en el ámbito
nacional y favorece la estrategia internacional de sus aliados. Es
verdad que el boicot le costó a Dinamarca pérdidas ascendentes a mil
millones de coronas (134 millones de euros), pero Estados Unidos sabrá
seguramente cómo resarcirla.

Un libro publicado por el periodista Toger Seidenfaden (también miembro
del Grupo de Bilderberg) y el historiador Rune Engelbreth Larsen
demuestra efectivamente, basándose en 4 000 documentos oficiales, que el
primer ministro danés hizo todo lo posible por provocar la crisis. Para
ello le mintió deliberadamente a la opinión pública haciéndole creer que
los embajadores de la Liga Árabe exigían una censura religiosa cuando en
realidad pedían un diálogo tendiente a limitar la propagación del
racismo [7].

En su informe anual sobre Dinamarca, el Comité Europeo Contra el Racismo
y el Antisemitismo (que no depende de la Unión Europea sino del Consejo
de Europa) expresa su «gran preocupación» ante el desarrollo de un «
clima de intolerancia y de xenofobia hacia los refugiados y los
solicitantes de asilo así como hacia los grupos minoritarios en general,
y los musulmanes en particular». Menciona al primer ministro danés y al
Partido Popular, miembro de la coalición gubernamental, como
responsables directos de ese fenómeno. Denuncia además la no aplicación
sistemática de ley de represión contra el racismo [8].

Cuarta incoherencia: Las caricaturas son tan espantosamente mediocres
que, al principio, suscitaron más desprecio que cólera. Entonces, ¿cómo
es posible que las caricaturas provocaran en el mundo musulmán más
cólera que la ocupación de Palestina, la invasión de Afganistán y los
bombardeos contra el Líbano?

Ante la publicación de las caricaturas, varias organizaciones musulmanas
danesas se reunieron para definir una estrategia común. Presentaron
entonces una denuncia por blasfemia (artículo 140 del Código Penal
danés) e instigación al odio y la discriminación contra un grupo de
personas por causa de su creencia religiosa (artículo 266b).
Paralelamente a esa acción colectiva, ciertos participantes de esa
asamblea organizaron manifestaciones y una acción de cabildeo dirigido a
los embajadores de Estados musulmanes acreditados en Copenhague, acción
nucleada alrededor de Ahmad Abu Laban [9], imam de la grupuscular
Sociedad Islámica de Dinamarca (Islamik Trossamfund) y de su amigo Ahmed
Akkari, autodesignado vocero de un Comité Europeo de Defensa del Profeta
creado a raíz de todo este asunto. Según ellos el objetivo era ampliar
el debate a la cuestión general de las muestras de discriminación de las
que son víctimas los musulmanes en Dinamarca. Para ello montaron un
expediente de 43 páginas, expediente que ilustraron con caricaturas,
entre las que se encontraban las del Jyllands-Posten.

Pero el llamado «Expediente Akkari» también contiene dibujos mucho más
insultantes que los del Jylands-Posten, como por ejemplo uno en el que
se ve un musulmán arrodillado en posición de orar mientras que es
sodomizado por un perro. Fue la lectura de ese documento lo que dio
lugar a la movilización de numerosas autoridades árabes y musulmanas,
civiles y religiosas. Así que fue aquel expediente lo que convenció a
los representantes de la opinión del mundo musulmán de que las
caricaturas eran sobre Mahoma y el Islam.

Abu Laban y Ahmed Akkari emprendieron una gira internacional durante la
cual se reunieron con el secretario general de la Liga Árabe, con el
gran mufti del Cairo, con el director de la universidad Al-Azhar, con el
gran mufti de Beirut, con el jeque Faldlalah del Hezbollah, con el
cardenal Sfeir y el gran mufti de Damasco.

Esa gira resulta tanto más sorprendente cuanto que Abu Laban no debiera
haber podido visitar Egipto, país que anteriormente le había prohibido
la entrada a su territorio, al igual que los Emiratos Árabes Unidos.
Laban es, en efecto comandante de un movimiento parcialmente
clandestino, el Hizb ut-Tahrir (Partido de la Liberación), organización
que los nacionalistas árabes no tienen en gran estima.

Creado por el jurista Taqiuddin al-Nabhani en 1953, el Hizb ut-Tahrir
afirma querer restablecer el califato otomano que dominó y oprimió al
mundo árabe. Este movimiento tiene muy mala reputación en los Estados
árabes, que lo consideran, con razón o sin ella, como un grupo de locos
manipulados por la inteligencia británica para mantener su influencia en
la región. Su fundador murió en Beirut, en 1977. Aunque este partido se
presenta como una organización no violenta, su programa no deja lugar a
dudas sobre las intenciones que abriga. Prevé la creación de un Estado
islámico único bajo el mando dictatorial de un califa y la aplicación de
una interpretación severa de la shariah. El califa gobernaría con ayuda
de un emir de la Jihad encargado de movilizar a todos los hombres de más
de 15 años para hacerle la guerra a todos los no musulmanes.

Contrariamente a lo que usted pudiera creer, el cuartel general del Hizb
ut-Tahrir no está en Estambul sino en Londres, donde goza de una fuerte
protección policial, a pesar de que el primer ministro Tony Blair lo ha
calificado de organización terrorista. Los principales dirigentes
londinenses del movimiento reciben remuneraciones similares a las de
altos responsables de multinacionales anglosajonas de la informática, a
pesar de que ese tipo de empleo exige una acreditación clasificada como
secreto militar.

A falta de ser populares en el mundo árabe, los partidarios del
restablecimiento del califato otomano sí lo son en el seno de ciertas
poblaciones de lengua turca de Asia central. El Hizb ut-Tahrir fomenta
el desorden por toda esa región, incluyendo la zona china de Xin Kiang,
sin distinción de los regímenes en el poder. La compasión se impone
cuando sus miembros son arrestados y torturados por el régimen de
Karimov, en Uzbekistán, pero nada indica que ellos mismos serían más
compasivos que sus torturadores si lograran llegar al poder.

Los Estados de la región no tardaron en comprender el peligro que
representa el Hizb ut-Tahrir. De hecho lo consideran un instrumento de
la CIA y del MI6, como antes lo fueron los muyahidines contra la URSS
[10] y se han unido para combatirlo, siendo este uno de los objetivos de
la Organización de Cooperación de Shangai, la nueva alianza ruso-china.

Incitaciones al odio

France Soir fue la primera publicación que reprodujo las caricaturas en
Francia. Este diario, que en aquel momento se encontraba en quiebra, era
entonces objeto de feroces luchas de influencia entre los financistas
que aspiraban a apoderarse de su control. El personal encargado de tomar
las decisiones editoriales en el seno de la publicación está ligado en
aquel entonces a un misterioso posible comprador del diario cuyo nombre
sólo saldrá a relucir varios meses más tarde. Se trata del comerciante
de armas Arcadi Gaydamak, presidente de Betar (la milicia del Likud) y
del club de fútbol que también lleva ese nombre y candidato a la
alcaldía de Jerusalén. Su identidad se mantuvo en secreto durante el
mayor tiempo posible debido a la existencia de una orden internacional
de arresto por fraude fiscal contra este personaje.

Una semana más tarde, las caricaturas aparecen de nuevo, en Charlie
Hebdo. Como ya demostrara anteriormente en nuestras páginas Cedric
Housez, el semanario satírico viene concentrándose, desde finales del
año 2003, en la denuncia del peligro musulmán tomando posición contra la
participación de Tariq Ramadan en el Forum Social Europeo, por la
prohibición del velo, contra la política de Francia hacia el mundo
árabe, a favor de la política de Israel, etc. [11]

Tanto en el caso de France Soir, como en el de Charlie Hebdo, la
publicación de las caricaturas es la prolongación de ya viejas campañas
de prensa al servicio de la ideología neoconservadora de la «guerra de
civilizaciones». Y resulta eficaz ya que la clase dirigente francesa
finge, de forma casi unánime, no ver el aspecto antimusulmán del asunto
y expresa su apoyo a tan “bella” manifestación de la libertad de
expresión. La única voz discordante será la de Jacques Chirac, quien
subraya que «Francia, país laico, respeta todas las religiones y todas
las creencias».

Yendo un poco más lejos aún en el campo de la hipocresía, Charlie Hebdo
publica El mafiesto de los doce . Este documento denuncia el islamismo
como el nuevo totalitarismo [12] que se opone a la libertad de
expresión. Entre sus firmantes se encuentran, además del propio director
de Charlie Hebdo, Philippe Val, la diputada mitómana holandesa Ayaan
Hirsi Ali, los periodistas Carolina Fourest y Antoine Sfeir y el
ensayista Bernard Henry-Levy.

La Gran Mezquita de París y la Unión de Organizaciones Islámicas de
Francia (UOIF) presentaron ante la justicia una denuncia contra Charlie
Hebdo. Varios candidatos a la presidencia de Francia expresaron su apoyo
al semanario satírico, en nombre de la «libertad de expresión». Primero
fueron Corinne Lepage (Cap 21) y Dominique Voynet (de los Verdes),
mediante una petición. Más tarde lo hicieron François Bayrou (UDF) y
François Hollande (representante de Segolene Royal, Partido Socialista),
al comparecer como testigos durante la vista de la causa. Y finalmente,
también lo hizo Nicolas Sarkozy (UMP) en carta dirigida al tribunal.
Jacques Chirac, cuya intervención había tenido lugar al principio de la
polémica, no se expresó de nuevo, pero ofreció su abogado a la GMP y a
la UOIF. La justicia dará su veredicto el 15 de marzo de 2007.

Nicolas Sarkozy (candidato presidencial francés por la derecha en las
elecciones de 2007) desempeñó un papel sui generis. En el momento de la
publicación de las caricaturas, en su calidad de ministro del Interior y
de Cultos, se negó a tomar medidas de carácter jurídico y aconsejó a las
asociaciones que forman parte del Consejo de los Musulmanes de Francia
que se encargaran de hacerlo. Posteriormente, para sorpresa de estas
asociaciones, envió en el último minuto a los abogados de Charlie Hebdo
una carta de apoyo a la publicación. Lo cual explica las dudas del
Consejo de los Musulmanes de Francia ante la posibilidad de renunciar en
masa.

¿Blasfemia o incitación al odio?

Reproducimos aquí la caricatura más polémica. En ella se puede un hombre
que lleva un turbante que en realidad una bomba. Según el
Jyllands-Posten, el personaje es Mahoma y la caricatura ridiculiza a los
extremistas que invocan al Profeta en la práctica del terrorismo. Sin
embargo, el turbante del personaje lleva inscrita la profesión de fe de
los musulmanes: «Dios es grande y Mahoma es su profeta». Por
consiguiente, el personaje no es el propio Mahoma sino un musulmán
emblemático. El objetivo del turbante-bomba es asociar su imagen con la
de un terrorista. Este mensaje estigmatiza a los musulmanes en su
conjunto y constituye una instigación al odio castigada por la ley en
cualquier sociedad democrática.

O sea, se habla indebidamente de las «caricaturas de Mahoma» cuando en
realidad se trata de caricaturas sobre los musulmanes [13].

En un primer momento, parecía indudable para el tribunal que no se
trataba de una crítica hacia una religión sino de una injuria y/ó
difamación contra un grupo de personas por causa de la supuesta
pertenencia de estas últimas a una religión. En efecto, el tribunal no
aceptó una denuncia de una asociación religiosa que quería defender a
las personas que creen en el Islam, pero si aceptó las de la GMP y la
UOIF ya que los estatutos de esas dos asociaciones incluyen la defensa
de los derechos de sus miembros como miembros de la sociedad y no como
creyentes. Sin embargo, en un segundo tiempo, el presidente del tribunal
dejó que la vista se desarrollara como si se tratara de un juicio sobre
el derecho de criticar el Islam.

En este caso, ya se sabe, en este momento, que los principales
protagonistas mintieron (el Jyllands-Posten en cuanto a sus objetivos,
el primer ministro danés en lo tocante a los reclamos de los embajadores
árabes, la Sociedad Islámica de Dinamarca sobre el carácter de las
caricaturas y Abu Laban sobre su propio compromiso político). También se
sabe que todos estos protagonistas están vinculados a la administración
estadounidense, que se dedica a promover la «guerra de civilizaciones».

[1] «Procès d’un autre âge», editorial, Le Monde, 7 de febrero de 2007.

[2] «La "Guerre des civilisations"» por Thierry Meyssan, Réseau
Voltaire, 4 de junio de 2004.

[3] ENAR Sshadow report 2004 Danemark, ENAR, pp. 40-43.

[4] «Daniel Pipes, expert de la haine», Voltaire, 5 de mayo de 2004.

[5] «L’Union européenne a autorisé par écrit les prisons secrètes de la
CIA dès janvier 2003», Voltaire, 13 de diciembre de 2005.

[6] «Europe and America must stand united», The Times, 29 de enero de
2003. Ver análisis en «La crise irakienne divise l’Europe entre
atlantistes et indépendantistes», Voltaire, 30 de enero de 2003.

[7] Karikaturkrisen. En undersøgelse af baggrund og ansvar por Toger
Seidenfaden y Rune Engelbreth Larsen, Gyldendal, København 2006.

[8] Tercer informe sobre Dinamarca, aprobado el 16 de diciembre de 2005
y dado a conocer el 16 de mayo de 2006, ECRI, Consejo de Europa.

[9] Ahmad Abu Laban murió de cáncer el 1º de febrero de 2007.

[10] «Enemies bought, friends sold: John Laughland The Uzbek upheaval is
seen as a ’people power’ movement but is likely to cement US control of
the region», The Guardian, 19 de mayo de 2005

[11] «Vendre le "choc des civilisations" à la gauche» por Cédric Housez,
Voltaire, 30 de agosto de 2005.

[12] «Choc des civilisations: la vieille histoire du "nouveau
totalitarisme"» por Cédric Housez, Réseau Voltaire, 19 de septiembre de
2006.

[13] Sólo uno de los dibujos del Jyllands-Posten representa a Mahoma.
Pero no se trata de una caricatura. Es el único dibujo destinado a
ilustrar un libro para niños.

http://www.voltairenet.org/article145558.html


-~--------------------------------------------------------------------~-

-~--------------------------------------------------------------------~-



-~--------------------------------------------------------------------~-

-~--------------------------------------------------------------------~-