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Asunto:[GAP] Masacre en Tíbet
Fecha:Sabado, 15 de Marzo, 2008  12:46:07 (+0100)
Autor:Guillermo <guillermo @.....es>

Los informes del Gobierno Tibetano en el
exilio cifran en cien los muertos en Lhasa

Nueva Delhi, 15 mar (EFE).- El Gobierno Tibetano en el exilio dispone de
"informes no confirmados" que señalan que unas cien personas murieron en
los disturbios registrados ayer en Lhasa y otros puntos del Tíbet,
informó un portavoz de la Administración Central Tibetana, Thupten
Samphel.

El ejecutivo de la región tibetana en el exilio, con sede en la ciudad
de Dharamshala, en el norte de la India, ha recibido "informes no
confirmados procedentes del Tíbet" que contradicen la versión ofrecida
por las autoridades chinas que cifra el número víctimas mortales en
diez.

Según Sampel, ese informe añade que el Ejército chino desplegó tanques
en la capital para reprimir las manifestaciones de monjes tibetanos y
población civil que protestaban por la ocupación china del Tíbet.

Asimismo, explicó que el líder espiritual del Tíbet, el Dalai Lama,
comparecerá mañana en una rueda de prensa en Dharamsala para comentar
los disturbios vividos en Lhasa, los más violentos acaecidos en la
región en las dos últimas décadas.

Por su parte, la vicepresidenta de la Asociación de Mujeres Tibetanas,
B. Tsering Yeshi, condenó duramente los incidentes de ayer
calificándolos de "muy graves" y aseguró que la información facilitada
por las autoridades chinas "carece de credibilidad".

La activista, quien citó a testigos, aseguró que las autoridades chinas
infiltraron a miembros de las fuerzas armadas disfrazados de monjes
budistas entre los manifestantes y añadió que la Policía reprimió las
protestas de ayer a disparos.

Los incidentes en la capital tibetana llegan en medio de las protestas
que desde el pasado día 10 protagonizan monjes budistas y que se
iniciaron para recordar el aniversario de la fracasada rebelión tibetana
contra el mandato chino en 1959, que causó la huida al exilio del Dalai
Lama.

En 1950, el Tíbet fue ocupado militarmente por China. El gobierno de
Pekín asegura que ése territorio forma parte de su país desde hace
siglos debido a uniones dinásticas.


Son los peores disturbios
de los últimos veinte años

Pekín, 15 mar (EFE).- Tíbet permanece en el caos tras los disturbios
registrados en los últimos días, los peores en los últimos veinte años,
y que ya se han cobrado la vida de al menos diez personas, según la
versión oficial china.

Pekín indicó además que un número indeterminado de personas resultaron
heridas en la revuelta, entre ellas varios policías que están en estado
grave, y que un total de 580 personas fueron evacuadas de la ciudad por
las fuerzas de orden público.

Las autoridades, que no facilitaron la cifra de detenidos, afirmaron que
todos los fallecidos son "civiles inocentes" de nacionalidad china, que
fueron "quemados hasta morir" por los manifestantes independentistas, y
mantuvieron, por otra parte, que la Policía "no disparó ningún arma"
durante la revuelta.

Pekín aseguró que la "calma" reina hoy en la capital tibetana, sin
embargo, según pudo saber Efe, se escucharon disparos en Lhasa, una
ciudad sitiada y ocupada por tanques y otros vehículos militares chinos
donde la comunicación telefónica continúa interrumpida.

"Desde ayer hay estado de sitio y no podemos salir a la calle, al menos
quienes vivimos en el centro de Lhasa", explicó un testigo de los
hechos, quien no descartó que se estén produciendo registros "casa por
casa" en busca de los participantes en las protestas, en las que,
agregó, la Policía disparó balas de sal desde el primer momento para
hacerse con la situación.

Las manifestaciones comenzaron el pasado lunes en el monasterio de
Deprung, cuando 500 monjes quisieron conmemorar de un modo pacífico el
49 aniversario de la rebelión de 1959 contra el dominio de China, que
sofocó el levantamiento que concluyó con el exilio de 100.000 Tíbetanos,
entre ellos su líder espiritual, el Dalai Lama.

Las protestas, no obstante, fueron adquiriendo intensidad a lo largo de
la semana y se prolongaron hasta ayer, jornada en la que alcanzaron su
máxima magnitud al sumarse civiles a las manifestaciones de los monjes y
protagonizar enfrentamientos con la Policía e importantes disturbios.

Las autoridades señalaron que se produjeron saqueos y asaltos por parte
de manifestantes armados con cuchillos, botellas, barras de hierro,
piedras, palos y líquidos inflamables que provocaron cuarenta fuegos de
importancia en los que ardieron vehículos, tiendas, centros comerciales,
hoteles, bancos, escuelas, hospitales, viviendas particulares, mercados
y una mezquita.

El Gobierno chino ha guardado silencio sobre el desarrollo de los
acontecimientos a lo largo de la semana, por lo que las noticias han ido
apareciendo con cuentagotas.

La censura ha alcanzado incluso a la señal de cadenas de televisión
extranjeras, como la CNN, cuando informan sobre la actualidad de Lhasa.

Las autoridades han calificado los sucesos de "sabotaje separatista" y
han acusado al Dalai Lama y a "su camarilla" de ser los instigadores de
la revuelta.

"Trataremos con severidad y de acuerdo con la ley a aquellos que se
involucren en actividades que busquen la división de la nación", subrayó
el presidente del Gobierno Tibetano, Qianba Puncog.

Otras autoridades judiciales y policiales como el Alto Tribunal de
Tíbet, la Fiscalía Regional y el Buró Regional de Seguridad Pública,
anunciaron hoy en una nota que "eximirán de castigo" a quienes depongan
su actitud y "den información" sobre otros manifestantes.

El Dalai Lama, por su parte, en declaraciones recogidas por la emisora
Radio Free Asia, hizo dos llamamientos: uno, "a los líderes chinos para
que interrumpan el uso de la fuerza y reconduzcan el largo resentimiento
del pueblo tibetano a través del diálogo con él" y otro a "sus
compatriotas tibetanos para que no recurran a la violencia".

La Embajada de España en Pekín confirmó la presencia de un ciudadano de
nacionalidad española en Tíbet que se encuentra en perfecto estado,
estimó que la situación en Lhasa está bajo control y sostuvo que no se
plantea pedir a los turistas españoles que no viajen a la región, algo
que, añadió, no planea hacer ningún país de la Unión Europea.

Las tropas chinas ocuparon Tíbet en 1951 y en 1989 Pekín ordenó la ley
marcial en Lhasa tras las manifestaciones de los Tíbetanos en demanda de
su independencia, una protestas que, como las de esta semana, comenzaron
un 10 de marzo, aniversario de la revuelta de 1959.

Los sucesos de Lhasa tienen lugar a menos de cinco meses del inicio de
los Juegos Olímpicos de Pekín, una cita en la que China quiere mostrar
al mundo la mejor de sus imágenes, por lo que trata por todos los medios
de que no se politice.

Sin embargo, conflictos como los de Tíbet, Xinjian y Darfur y la
recurrente problemática de la situación de los derechos humanos en China
amenazan con echar por tierra los esfuerzos de Pekín.


Continúan los
disparos en Lhasa

Pekín, 15 mar (EFE).- Los disparos y enfrentamientos continúan en Lhasa,
una ciudad sitiada por los tanques, vehículos blindados y autobuses del
Ejército chino y donde ya han muerto, al menos diez personas.

"El centro histórico tibetano donde se encuentra el templo Jokang,
símbolo del budismo y donde ayer manifestantes tibetanos (monjes y
civiles) prendieron fuego a más de la mitad de las tiendas de chinos
allí instaladas, permanece sitiado", dijo desde Lhasa un testigo que
prefirió guardar el anonimato.

"Tiendas, bares y todo tipo de negocios regentados por población china
instalada en el Tíbet y compañías de telefonía móvil de China recibieron
los ataques de manifestantes tibetanos que se quejan por la falta de
empleo, el deficiente acceso a servicios como la Sanidad y la subida de
los precios", añadió.

Al confirmar hoy la muerte de al menos diez personas en los disturbios
de ayer, la agencia oficial Xinhua informó de que se trataba de
"comerciantes".

Desde ayer hay estado de sitio en Lhasa, según dijo la fuente informante
bajo cobertura del anonimato, la cual especuló con la posibilidad de que
las fuerzas chinas hayan "entrado ya en la fase de represión y búsqueda
casa por casa de los participantes" en los disturbios de ayer,
considerados como los peores de las dos últimas décadas.

La violencia que estalló la víspera era el culmen de las protestas
protagonizadas por cientos de monjes budistas, que comenzaron el pasado
10 de marzo para recordar el aniversario de la rebelión tibetana contra
Pekín en 1959, que fue aplastada por el Ejército chino y acabó con la
huida al exilio del Dalai Lama.

La última "insurrección" en el Tíbet contra el Gobierno chino tuvo lugar
en 1989 y comenzó también un 10 de marzo en honor de la fallida revuelta
de 1959, la cual dejó más de 10.000 muertos y obligó a emigrar a unos
cien mil tibetanos junto al Dalai Lama.

La rebelión de 1989, que dejó varias decenas de muertos, llevó al
Gobierno chino a declarar la ley marcial durante trece meses.


China fija un plazo para que se
rindan los manifestantes en Tíbet

Pekín, 15 mar (Reuters).- China fijó el sábado un "plazo de rendición",
entregó un informe sobre la cantidad de muertos y mostró las primeras
imágenes de televisión de las manifestaciones en Lhasa, dando señales de
que tomará medidas después de los peores desórdenes en el Tíbet en dos
décadas.

Sin embargo, una fuente cercana al autoproclamado gobierno en el exilio
del Tíbet sugirió que la cifra oficial de 10 muertos entregada por
China, sólo meses antes de los Juegos Olímpicos de Pekín, podría ser
sólo una parte de la historia.

La agencia de noticias Xinhua dijo que 10 "civiles inocentes" murieron
en incendios durante enfrentamientos del viernes en la remota capital en
las montañas. La agencia dijo que no murieron extranjeros, pero dio
pocos detalles, y la información no pudo ser verificada.

La fuente cercana al Gobierno Tibetano en el exilio en India dijo que al
menos cinco manifestantes murieron por disparos de soldados, y otros
grupos que apoyan la independencia del Tíbet sostienen que muchos más
podrían haber fallecido.

"Las autoridades del orden público en la región Autónoma del Tíbet de
China emitieron un aviso el sábado (...) exigiendo que los infractores
se entreguen antes de la medianoche del lunes, y prometieron que se
daría mitigación e indulgencia a quienes se rindan", señaló Xinhua.

China ha acusado a seguidores del líder espiritual exiliado del Tíbet,
el Dalai Lama, de organizar los disturbios, que han dañado la imagen de
armonía nacional en la antesala de los Juegos Olímpicos de Pekín y ya ha
iniciado rumores sobre un boicot.

La antorcha olímpica llegará a Lhasa dentro de algunas semanas.

Las multitudes tibetanas en la remota ciudad en las montañas atacaron el
viernes oficinas del Gobierno, quemaron vehículos y tiendas y lanzaron
piedras a la policía en sangrientos enfrentamientos que dejaron muchos
heridos.

Una imagen de Reuters mostraba a un manifestante quemando bicicletas y
una bandera nacional china. Otra mostraba a personal de seguridad
protegiéndose con escudos de las piedras que lanzaban los manifestantes.

Imágenes de televisión mostraban columnas de humo de subían desde Lhasa
y algunos edificios en llamas.

Qiangba Puncog, presidente del Gobierno Regional Autónomo del Tíbet,
dijo a periodistas en Pekín que las autoridades Tíbetanas no han
realizado disparos para calmar la violencia en Lhasa, que según Xinhua
ha "regresado a la calma".

Pero International Campaign for Tíbet, un grupo de partidarios que exige
la autonomía tibetana, citó informaciones no confirmadas que afirmaban
que decenas de tibetanos han muerto y cientos de estudiantes
universitarios locales han sido arrestados.


Las autoridades chinas ofrecen clemencia a los
manifestantes que se rindan y den información

Pekín, 15 mar (EFE).- Las fuerzas policiales y judiciales de la Región
Autónoma del Tíbet anunciaron hoy a través de una nota que "eximirán de
castigo" a aquellos manifestantes que "se rindan" y "aporten información
sobre otros infractores", informó la agencia oficial china, Xinhua.

La nota está firmada por el Alto Tribunal del Tíbet, la Fiscalía
Regional y el Buró Regional de Seguridad Pública, quienes instaron en
ella a los manifestantes a que depongan su actitud antes de las 00.00
horas del martes (16.00 horas del lunes, hora GMT) si quieren que sean
"indulgentes" con ellos.

Las tres instituciones añadieron que los disturbios registrados en Lhasa
son "una conspiración tramada por la camarilla del Dalai Lama para
separar al Tíbet de su patria y sabotear la pacífica y armoniosa vida
que disfrutan todas los grupos étnicos en Tíbet".

Pekín confirmó hasta el momento la muerte de diez personas, todas de
nacionalidad china y "civiles inocentes", así como un número
indeterminado de heridos, entre ellos varios policías en estado grave,
en los disturbios registrados ayer en Lhasa, los peores en los últimos
veinte años.

Las autoridades afirmaron que durante la revuelta se produjeron cuarenta
incendios de entidad en los que ardieron centros comerciales,
hospitales, escuelas, una mezquita, viviendas privadas y tiendas.


Los disturbios en Tíbet marcan el
aniversario de la ocupación china

Lynette Lee Corporal. Asia Media Forum. Dharamsala, India, 14 mar
(IPS).- La luz de las velas iluminaba el mar de túnicas rojas de monjes
y monjas budistas que marcharon al atardecer de este viernes por la
calle principal de McLeod Ganj, el suburbio de esta ciudad donde se
encuentra el gobierno de Tíbet en el exilio.

El sonido de los cantos entonados por monjes, residentes locales y
turistas colmaba la estrecha avenida de este distrito conocido como
Pequeña Lhasa, por su gran población Tíbetana.

La vigilia se realizó un día después de que centenares de tibetanos
realizaran una simbólica marcha de regreso a su país mientras en Lhasa,
la capital de Tíbet, continuaban las protestas callejeras contra la
anexión del territorio por parte de Pekín.

La de este viernes en Dharamsala fue la segunda vigilia de esta semana,
parte de las actividades programadas para conmemorar el 49 aniversario
de la rebelión contra China iniciada el 10 de marzo de 1959.

La protesta en Tíbet, la mayor de los últimos dos decenios, se
ensombreció por choques entre manifestantes y policías, el arresto de
monjes y la muerte de al menos dos personas, según los observadores.

Negocios y propiedades de ciudadanos chinos fueron blanco de ataques, y
hubo saqueos.

"Intentaremos realizar demostraciones más pacíficas en el futuro para
protestar contra el arresto de monjes que conmemoraban en Lhasa el
alzamiento de 1959. Demandaremos su inmediata liberación", dijo Dhondup
Dorjee, vicepresidente del Congreso de Jóvenes Tibetanos.

Según informes, unos sesenta monjes fueron arrestados el lunes por
intentar marchar desde el monasterio de Drepung hasta el Palacio de
Potala, residencia en Lhasa del Dalai Lama, líder espiritual Tíbetano
exiliado en Dharamsala.

En 1950, China envió tropas a Tíbet, que había mantenido durante años
como parte de su territorio. En 1959 aplastó la insurrección, en la que
murieron decenas de miles de personas.

Los manifestantes que marchan desde Dharamsala intentarán alcanzar la
frontera china en agosto, en coincidencia con el inicio de los Juegos
Olímpicos en Pekín. Los organizadores no han revelado en qué punto
exacto planean cruzar la frontera.

La policía india detuvo la marcha el lunes, tal como hizo en varias
ocasiones en el pasado. La cuestión de Tíbet es extremadamente delicada
para China e India, que en los últimos años suavizaron un vínculo
históricamente conflictivo.

"Esta es una gran oportunidad que se nos presenta para dar a conocer las
injusticias que sufren los Tíbetanos, en especial porque China será el
centro de la atención internacional", escribió, en referencia a los
Juegos Olímpicos, el activista Tenzin Tsundue en Contacto, una
publicación mensual gratuita de Dharamsala.

Aunque el Dalai Lama no brindó su apoyo explícito a la marcha, estuvo
presente en la manifestación de McLeod Ganj y habló con los que
participarían en el periplo antes de su inicio.

Durante décadas, el Dalai Lama ha reclamado a China la autonomía de
Tíbet, pero las negociaciones fracasaron sistemáticamente.

"La posición del Dalai Lama ha sido muy clara. Busca la autonomía de
Tíbet y la preservación de su cultura, de su ambiente y de su libertad
religiosa. También defiende el derecho de cada tibetano de reclamar la
independencia, porque es nuestro derecho de nacimiento, y nos ha animado
a luchar por él", dijo Dorjee.

La identidad tibetana, agregó, está estrechamente ligada a la religión,
por lo que es muy difícil para los monjes no reaccionar cuando la
vertiente lamaísta del budismo se ve amenazada.

"Cuando nuestra cultura y religión están en peligro de aniquilamiento,
es natural que los monjes actúen", dijo.

Según Thupten Pema Lama, director fundador del monasterio de
Tsechokling, en McLeod Ganj, no existe conflicto entre los reclamos de
independencia para Tíbet y la demanda de autonomía por parte del Dalai
Lama.

"Practicamos la democracia y la gente es libre de expresar sus ideas. Su
Santidad busca una forma práctica que beneficie tanto a los tibetanos
como a los chinos", afirmó.

La estrategia del Dalai Lama promueve el renacer del budismo en China,
el desarrollo económico de Tíbet, su declaración como una "zona de paz",
la protección de su ambiente, la libertad para la práctica del budismo y
la preservación de su cultura y tradiciones.

Al igual que sus compatriotas exiliados, Thupten Pema Lama sueña con el
día en que pueda volver a Tíbet. Es por eso que realizaron las vigilias
y oraron por quienes participan en la marcha.

Tashi Tsering, joven monje que se exilió en 1990, dijo que la marcha "es
un paso importante para que el mundo tome conciencia de lo que está
pasando en Tíbet. Aunque decidí no participar, quienes lo hacen cuentan
con mi apoyo".

Dorjee enfatizó la importancia de que más gente se una a las actividades
de los exiliados en el futuro.

"Una gran participación enviará un fuerte mensaje a China e India.
Tenemos la esperanza de que, en su momento, tendremos apoyo suficiente
para volver a Tíbet y estamos dispuestos a sacrificar nuestras vidas por
esto", concluyó.

http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=87794


Vuelve la calma a Lhasa
tras las manifestaciones

Pekín, 15 mar (AFP).- Tras una jornada de enfrentamientos entre policía
y manifestantes opuestos a China que se saldó con un número
indeterminado de muertos y heridos, la agencia oficial Nueva China
anunció la vuelta a la calma este sábado en Lhasa, la capital del Tíbet.

Según la agencia, que citó a testigos, coches y motos calcinados cubrían
las calles de la ciudad, donde fueron incendiados comercios y saqueada
una mezquita el viernes.

Un testigo contactado la mañana del sábado describió una ciudad en calma
y patrullada por las fuerzas del orden.

"Hay muchos policías armados y soldados en las calles. He visto tanques
y vehículos de patrulla", indicó ese testigo chino, que requirió
anonimato.

"Las fuerzas del orden bloquean las calles y controlan los vehículos
pero los automóviles son muy escasos, no hay taxis", añadió por
teléfono.

"Los habitantes chinos no se atreven a salir, todos los comercios están
cerrados", agregó el testigo.

Varios recepcionistas de hoteles dijeron que "todo estaba en calma",
mientras la agencia China Nueva afirmaba que "el viernes por la noche se
calmó la violencia tras una jornada tumultuosa en la que se rompieron
cristales, se saquearon tiendas, se quemó una mezquita y varias personas
resultaron heridas". Unos incidentes cuya responsabilidad recae en el
entorno del líder espiritual Dalai Lama, según las autoridades chinas.

Se trata de las manifestaciones más importantes en Lhasa desde el último
levantamiento de marzo de 1989 y prometen acrecentar la presión al
gobierno chino para que mejore su historial en derechos humanos, tal y
como se comprometió a hacer al obtener la organización de los Juegos
Olímpicos de este verano (boreal).

"El complot de los separatistas va a fracasar", declaró el presidente de
la Región Autónoma de Tíbet, Qiang Ba, al margen de la sesión
parlamentaria en Pekín. Citado por la agencia Nueva China, Qiang Ba negó
que las fuerzas del orden hubieran disparado contra los manifestantes el
viernes en Lhassa.

"Es seguro que hay muertos", declaró a la AFP vía telefónica un empleado
del centro de urgencias médicas de la ciudad.

"Estamos muy ocupados con los heridos. Hay muchos", añadió.

La violencia afectó sobre todo al casco viejo de Lhasa, en particular en
el área circundante al célebre monasterio de Jokhang, tras varios días
de manifestaciones de los monjes.

La emisora Radio Free Asia (RFA), citando testigos en Lhasa, informó de
al menos dos muertos en el centro histórico y aseguró que la policía
china disparó contra los manifestantes Tíbetanos, que anteriormente
habían saqueado tiendas de propietarios chinos.

La agencia oficial China Nueva reconoció que la policía disparó salvas
de advertencia y utilizó gases lacrimógenos para dispersar a los
manifestantes y de que había varios policías heridos.

"Numerosos policías resultaron heridos gravemente", afirmó el medio
oficial.

El Dalai Lama, de 72 años, líder espiritual de los budistas tibetanos,
pidió el viernes a China en un comunicado que deje de usar la fuerza
para reprimir las manifestaciones y se mostró "profundamente preocupado"
por la situación.

"Estoy profundamente preocupado por la situación que se vive en Tíbet",
declaró el premio Nobel de la paz desde su exilio.

"Estas protestas son una manifestación del profundo resentimiento del
pueblo Tíbetano ante el actual poder. Pido a los líderes chinos que
paren de usar la fuerza".

En Estados Unidos la Casa Blanca "lamentó" lo ocurrido y reclamó a China
que respete la cultura Tíbetana.

"Pekín necesita respetar la cultura tibetana. Necesita respetar la
multietnicidad de su sociedad", dijo el portavoz de la Casa Blanca
Gordon Johndroe.

Reunidos en Bruselas, los líderes europeos también instaron a las
autoridades chinas a mostrar "moderación".

Estas protestas en Lhasa se suman a las manifestaciones recientes de
tibetanos en India y Nepal con motivo del 49º aniversario del
levantamiento que condujo al exilio al Dalai Lama.


Los tibetanos exiliados en India organizan
una nueva marcha tras los disturbios

Nueva Delhi, 15 mar (EFE).- Organizaciones de tibetanos exiliados en la
India han organizado una nueva marcha de protesta después de los
disturbios que ayer causaron la muerte de al menos diez personas en
Lhasa, capital del Tíbet, informó la vicepresidenta de la Asociación de
Mujeres Tibetanas, B. Tsering Yeshi.

Dijo que se trata de una "marcha pacífica y sin violencia" en la que los
participantes intentarán llegar al Tíbet desde territorio indio.

Asimismo, condenó duramente los incidentes de ayer calificándolos de
"muy graves" y aseguró que la información facilitada por las autoridades
chinas "carece de credibilidad".

Según la activista, quien citó a testigos, el Ejército chino desplegó
tanques en la ciudad de Lhasa e infiltró a miembros de las fuerzas
armadas disfrazados de monjes tibetanos entre los manifestantes.

Tsering precisó que las protestas de la jornada de ayer estuvieron
lideradas por monjes tibetanos a los que posteriormente se sumó la
población civil.

Fuentes oficiales chinas confirmaron hoy que diez personas perdieron la
vida durante la jornada de ayer en los disturbios más violentos
acaecidos en el Tíbet en las dos últimas décadas.

También ayer, unas cuarenta personas que se manifestaban cerca de la
Rmbajada de China en Nueva Delhi en solidaridad con los tibetanos
muertos en Lhasa fueron detenidos por la Policía india, dijo una fuente
de las autoridades tibetanas en el exilio.

En 1950, el Tíbet fue ocupado militarmente por China. El gobierno de
Pekín asegura que ése territorio forma parte de su país desde hace
siglos debido a uniones dinásticas.

El Dalai Lama, el líder espiritual tibetano, se exilió a la India en el
año 1959 y fue nombrado jefe de Gobierno en el exilio en Dharamsala, una
ciudad situada en las estribaciones del Himalaya.


Detenidos cincuenta manifestantes tibetanos
frente a la Embajada China en Nueva Delhi

Nueva Delhi, 15 mar (EFE).- Unos cincuenta tibetanos fueron detenidos
cuando se manifestaban frente a la Embajada de China en Nueva Delhi para
protestar por los disturbios que han causado la muerte de al menos diez
personas ayer en Lhasa, informó una fuente policial.

Según la fuente, citada por la agencia PTI, los manifestantes, entre los
que había mujeres, intentaron entrar a la fuerza en el edificio que
alberga la legación diplomática china en la zona de Chanakyapuri, donde
también está la Embajada de EE.UU.

Los detenidos, que gritaban consignas en contra de China, intentaron sin
éxito romper el cordón policial que protege la embajada sobre las 11.00
hora local (05.30 GMT), agregó la fuente.

Anoche, la Policía detuvo a otras 40 personas que se manifestaban cerca
de la Embajada de China en Nueva Delhi, informó una fuente de las
autoridades tibetanas en el exilio.

Aunque el Ejecutivo liderado por el Dalai Lama, tiene su sede en
Dharamsala, en el estado indio septentrional de Himachal Pradesh, en el
norte de Nueva Delhi se encuentra un barrio habitado en su mayoría por
refugiados tibetanos.

Tras los disturbios de ayer, organizaciones de tibetanos exiliados en la
India han organizado una nueva marcha de protesta en la que los
participantes intentarán llegar al Tíbet desde territorio indio, dijo la
vicepresidenta de la Asociación de Mujeres Tibetanas, B. Tsering Yeshi.

Según la activista, se trata en cualquier caso de una "marcha pacífica y
sin violencia".

Asimismo, condenó duramente los incidentes de ayer calificándolos de
"muy graves" y aseguró que la información sobre los hechos facilitada
por las autoridades chinas "carece de credibilidad".

Fuentes oficiales chinas han cifrado en diez el número de víctimas
mortales en los altercados de Lhasa, capital de la región tibetana,
mientras que un informe no confirmado del Gobierno Tibetano en el exilio
asegura que al menos cien personas perdieron la vida durante esos
disturbios.


Tres detenidos en Sidney tras disolver la policía
las protestas de tibetanos ante el Consulado chino

Sídney (Australia), 15 mar (EFE).- Tres personas fueron detenidas
después de que la Policía dispersara un acto de protesta de miembros de
la comunidad tibetana delante del Consulado chino en Sídney, la mayor
ciudad australiana.

Las fuerzas de seguridad emplearon porras y gas lacrimógeno para
disolver la manifestación, ya bajo control y organizada por el Consejo
Tibetano de Australia con motivo de la actual situación en Lhasa,
informó la agencia AAP.

En la capital del Tíbet, al menos diez personas han muerto en las
últimas 24 horas y se ha declarado el estado de sitio tras la mayor
movilización contra el régimen comunista desde 1989.

Australia espera la visita el próximo junio del líder espiritual
tibetano, el Dalai Lama, que ya estuvo en el país el año pasado, cuando
fue recibido por el entonces primer ministro John Howard pese a las
fuertes protestas de China.

Sin embargo, el nuevo jefe del Ejecutivo australiano, el laborista Kevin
Rudd, tiene mejores relaciones con Pekín e incluso habla mandarín.

Lhasa es ahora una ciudad sitiada por los tanques y vehículos blindados
del Ejército chino y se teme que en cualquier momento pueda comenzar la
represión de los disturbios.

Cientos de monjes budistas tibetanos salieron a la calle el pasado 10 de
marzo para recordar el aniversario del levantamiento contra el régimen
comunista de 1959.

En aquella ocasión, la rebelión fue aplastado en apenas unos días por
los militares chinos y dejó más de 10.000 muertos y obligó a emigrar a
unos 100.000 Tíbetanos, entre ellos el Dalai Lama, quien desde entonces
vive en el exilio en la India.

También un 10 de marzo pero en 1989, Pekín tuvo que declarar la ley
marcial para contener las manifestaciones a favor de la independencia
del Tíbet, ocupado por las tropas chinas desde 1951.

Los sucesos de Lhasa ocurren a menos de cinco meses del inicio de los
Juegos Olímpicos de Pekín, una cita en la que China quiere presentarse
al mundo como un país moderno y desarrollado, por lo que trata por todos
los medios de que no se politice.


Occidente llama a China
a contenerse en Tíbet

Washington, 14 mar (AFP).- La comunidad occidental, especialmente
Estados Unidos y la Unión Europea (UE), pidieron este viernes a China
contención y respeto de la cultura de Tíbet, tras los altercados
ocurridos en la capital, Lhasa.

Desde Dharamsala, en el norte de India, el Dalai Lama, líder espiritual
en el exilio de los tibetanos, exigió a Pekín "renunciar al uso de la
fuerza" contra los manifestantes. "Estas protestas son una manifestación
del profundo resentimiento del pueblo Tíbetano ante el actual poder.
Pido a los líderes chinos que paren de usar la fuerza y pongan fin a
este resentimiento a través del diálogo", declaró.

Las manifestaciones de los últimos días en diferentes puntos de Tíbet
culminaron este viernes en un estallido de violencia en la capital,
Lhasa. La policía china respondió con disparos a los manifestantes que
saqueaban y atacaban intereses chinos, provocando al menos dos muertos y
varios heridos.

El embajador estadounidense en Pekín, Clark Randt, demandó al gobierno
chino que "dé pruebas de moderación" en Tíbet y que no recurra al uso de
la fuerza. Poco antes, la Casa Blanca "deploró" los episodios de
violencia y reclamó a China que respete la cultura tibetana. "Pekín
necesita respetar la cultura Tíbetana. Necesita respetar la
multietnicidad de su sociedad", dijo el portavoz de la Casa Blanca,
Gordon Johndroe. "Deploramos las tensiones entre los grupos étnicos y
Pekín. El presidente ha dicho sistemáticamente que Pekín necesita
entablar un diálogo con el Dalai Lama", agregó.

Los líderes europeos reunidos en cumbre en Bruselas instaron a las
autoridades chinas a mostrar "moderación" tras los actos de violencia en
Tíbet y aprobaron un texto que exige la liberación de los manifestantes
detenidos. "Hemos pedido claramente que se garantice el respeto de los
derechos humanos. La condena es fuerte y procede del conjunto del
Consejo Europeo y de los 27 países miembros", apuntó el ministro de
Relaciones Exteriores de Francia, Bernard Kouchner.

Su homólogo británico, David Miliband, también hizo un llamamiento a la
"moderación de todas las partes" y mostró su "inquietud" por la
situación. "La situación de los derechos humanos en Tíbet es de gran
preocupación para nosotros. Deseamos que la cuestión se resuelva de
manera pacífica", añadió.

Alemania también reclamó el fin de la violencia. "Los manifestantes
pacíficos son a los ojos del gobierno alemán la expresión legítima del
derecho a la libertad de opinión", declaró un portavoz del ministerio de
Relaciones Exteriores.

En Ginebra, Louise Arbour, la Alta Comisionada de la ONU para los
Derechos Humanos, expresó su "inquietud" e instó a las autoridades
chinas a "permitir a los manifestantes ejercer su derecho a la expresión
y a la reunión".

Suiza se mostró "profundamente preocupada" por la situación y pidió la
liberación de todos los detenidos, dijo a la agencia de prensa ATS el
portavoz del ministerio suizo de Relaciones Exteriores, Jean-Philippe
Jeannerat.


Tíbet, primer gran problema para
China a cinco meses de los Juegos

Pekín, 14 mar (AFP).- Con el estallido de la violencia en Tíbet, que ya
ha provocado los primeros muertos, China se enfrenta a la primera gran
crisis a tan sólo cinco meses de la cita olímpica en Pekín.

Las manifestaciones de monjes budistas de los últimos días para celebrar
el 49oaniversario de la sublevación contra China que acabó con el
destierro del Dalai Lama derivó en las últimas horas en saqueos de
tiendas, incendios provocados y ataques de todo tipo contra intereses
chinos en la capital Tíbetana, Lhasa.

La policía china respondió este viernes a los ataques con disparos sobre
los manifestantes, provocando, al menos, dos muertos y varios heridos,
según informó la emisora Radio Free Asia.

Estos episodios de violencia en una zona extremadamente sensible, bajo
dominio chino desde 1951, provocarán un aumento de la presión
internacional sobre las autoridades chinas para que mejore la situación
de los derechos humanos en Tíbet, condición impuesta en su día para
otorgarle los Juegos Olímpicos.

"El efecto JJOO se vuelve contra ellos. No podemos decir ahora que nada
saldrá bien y que será una catástrofe absoluta, pero pienso que los
chinos deben entender que si en 2001 obtuvieron los JJOO fue porque en
esa época todo el mundo hablaba de China en términos extremadamente
positivos", aseguró la directora del centro Asia del Instituto Francés
de Relaciones Internacionales, Valérie Niquet. Actualmente, el mundo ha
cambiado, se espera mucho más de China y los chinos no han hecho aquello
que se esperaba de ellos. La gente ya no entiende la naturaleza del
régimen chino y los JJOO le colocará en el punto de mira", añadió.

Según la experta en China de Amnistía Internacional, Corinna-Barbara
Francis, "el incremento de la represión estos últimos años hacia toda
forma de disidencia significa que, para numerosos ciudadanos en China,
los JJOO han hecho sus vidas aún más difíciles".

Este estallido de la violencia en Tíbet se produce, además, a escasas
semanas del paso de la antorcha olímpica por el Everest, "una operación
peligrosa para las autoridades chinas, quienes temen manifestaciones de
militantes Tíbetanos", agregó.

Nepal anuncio este viernes que cerrará en mayo, por solicitud de China,
el acceso a la cumbre más alta del mundo con el fin de evitar cualquier
perturbación en la región del Himalaya, zona fronteriza entre los dos
países, aunque esta medida, según los expertos, no garantizará que no se
produzcan incidentes.

"Creo que los monjes tibetanos conocen sobradamente el exterior como
para darse cuenta de que los JJOO constituyen una oportunidad
formidable" para sus reivindicaciones", según Valérie Niquet. China, por
tanto, deberá hacer frente a la contestación política de los disidentes,
pero la represión no hará más que aumentar las protestas de la comunidad
internacional.

El caso de Hu Jia, una de las voces más críticas contra el régimen de
Pekín y su no respeto a los acuerdos en favor de los derechos humanos
(condición impuesta para otorgarle los JJOO), amenaza con convertirse en
otra gran polémica. El activista será juzgado en breve por "incitación a
la subversión". El Parlamento Europeo, Estados Unidos y la Comisión
Europea han intercedido ante las autoridades chinas, sin éxito por el
momento.


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