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Asunto:[GAP] respuesta a la protesta del embajador norteamericano en M ontevideo ante la comparación del presiente Bush con Hit ler
Fecha:Martes, 8 de Abril, 2003  11:24:21 (-0500)
Autor:Alfredo Jaramillo <alfedo @...........co>

Equipo Nizkor - Derechos Human Rights - Serpaj Europa
Información  - [Va i) msjes] -  08abr03

i) RESPUESTA A LA PROTESTA DEL EMBAJADOR NORTEAMERICANO EN MONTEVIDEO
ANTE LA COMPARACIÓN DEL PRESIDENTE BUSH CON ADOLF HITLER.
Por Federico Fasano Mertens
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/fasano.html

Respuesta del director del diario la República del Uruguay al embajador
norteamericano en ese país, Martin Silverstein, que protestó por la
comparación entre Hitler y Bush publicada en ese diario.

El señor embajador de los Estados Unidos de Norteamérica en Uruguay,
Martin Silverstein, hace unos pocos días me envió un comunicado acusando
al diario La República, publicación que me honro en dirigir, de carecer
"de toda medida de integridad periodística" por comparar a su
presidente, George Bush con el canciller del Tercer Reich alemán, Adolfo
Hitler.

No pude contestarle antes porque el acto de piratería internacional que
su país cometió al atacar con la más formidable maquinaria de matar que
recuerde la historia universal, a un pueblo indefenso y casi desarmado,
me obligó a destinar más tiempo que el rutinario en la preparación de
las ediciones especiales sobre la matanza. También me encontraba ocupado
en hacer condenar penalmente a torturadores uniformados que fueron
entrenados en EEUU y que me estaban calumniando, tarea esta que llevé a
cabo con éxito en estos días.

Cuando el embajador me visitó hace no mucho tiempo en mi despacho
comenté con mis colaboradores que él era el embajador de EEUU más
inteligente, perspicaz y humorista que había conocido. "Por fin -dije-,
un representante del imperio con el que se puede discutir ideas fuera de
los insulsos y aburridos clichés con que nos intoxican en las reuniones
que nos toca compartir".

Pero, lamentablemente para el embajador, su sagacidad no le impidió la
desdicha de tener que representar al presidente 43 de su nación, George
Bush (hijo), un fanático paranoico, intoxicado de mesianismo, con menos
luces que una babosa, borracho de poder como antaño fue borracho de
alcohol y condenado legalmente por ello el 4 de setiembre de 1976 cuando
conducía ebrio y a toda velocidad su automóvil, amonestado también por
el famoso predicador Graham que le dijo: "Quien eres tú, para creerte
Dios", militante de la Christian Right, la derecha cristiana tejana y
sudista, un racista enamorado de la pena de muerte, sobre todo contra
los negros, en fin, el peor presidente norteamericano de la última
centuria, el que mayores tragedias desencadenará sobre su propio pueblo,
la contracara del homo sapiens, la encarnación del homo demens. Y además
misógino, como buen racista. Nadie puede olvidarse de las humillaciones
públicas a las que somete a su esposa Laura Bush. No es fácil de olvidar
el malestar de Laura cuando el presidente explicó a la prensa que su
esposa no lo estaba acompañando ese día "porque ha llovido y ella
necesitaba barrer la entrada, porque mañana recibiremos al presidente de
China, Jiang Zemin, en nuestro rancho de Crawford (Texas)". Su
compatriota, el anciano escritor Kurt Vonnegut no dudó en calificarlo
del "más sórdido y patético golpista de opereta que es dable imaginar".

Pero vayamos al corazón del incidente. Que se quede el embajador de EEUU
con su patética desventura de tener que defender al más delirante de los
habitantes de la Casa Blanca y a mí con el honor de procesarlo con las
armas de la palabra.

El tema es la comparación entre Adolfo Hitler y George Bush. Obvio es
que existen diferencias. La primera de ellas es que el criminal de
guerra, genocida del pueblo judío y del pueblo soviético, ganó por
abrumadora mayoría los comicios alemanes, mientras que el criminal de
guerra, genocida del pueblo iraquí llegó al poder en forma fraudulenta,
en medio del mayor escándalo electoral de la historia norteamericana.

Desde el punto de vista teórico la comparación entre Bush y Hitler es
correcta. Los cientistas han definido al nazismo como la dictadura
terrorista del capital financiero en expansión. Bush al ponerse al
margen de la ley e invadir a una Nación indefensa que no lo agredió,
para quedarse con su riqueza petrolera, la segunda mayor del mundo, y
anunciar que después le seguirán otras Naciones petroleras, se acercó a
la definición de dictadura terrorista del capital financiero. Aunque no
le guste aceptarlo. George Bush ya llevaba en sus genes la raíz nazi. Su
abuelo, Prescott Bush, era socio de Brown Brothers Harriman y uno de los
propietarios de la Unión Banking Corporation. Ambas empresas jugaron un
papel clave en la financiación de Hitler en su camino hacia el poder
alemán. El gobierno norteamericano ordenó el 20 de octubre de 1942 la
confiscación de la Unión Ranking Corporation propiedad de Prescott Bush
e incautó además la Corporación de Comercio Holando-Estadounidense y la
Seamless Steel Corporation, ambas administradas por el banco
Bush-Hamman. El 17 de noviembre de ese mismo año, Franklin Delano
Roosevelt confiscó, por violación a la ley de comercio con el enemigo,
todos los bienes de la Silesian American Corporation administrada por
Prescott Bush. El bisabuelo de nuestro George, el guerrero de Dios,
Samuel Bush, padre del nazi Prescott Bush, fue la mano derecha del
magnate del acero Clarence Dillon y del banquero Fritz Thyssen, quien
escribió el libro I Paid Hitler (Yo financié a Hitler), afiliándose en
1931 al partido nazi (Partido Obrero Nacional Socialista Alemán).

Y si el señor embajador tiene alguna duda sobre la espuria alianza de
los Bush con Hitler le ruego leer el lúcido ensayo de Víctor Thorn. Dice
Thorn: "Una parte importante de los cimientos financieros de la familia
Bush fue constituida por medio de su ayuda a Adolfo Hitler. El actual
presidente de Estados Unidos, así como su padre (ex director de la CIA,
vicepresidente y presidente), llegaron a la cumbre de la jerarquía
política norteamericana porque su abuelo y padre y su familia política
ayudaron y alentaron a los nazis". Todo esto sin contar las estafas y
desfalcos de la familia Bush por cuatro millones y medio de dólares al
Broward Federal Savings en Sunrise, Florida, o la estafa a millones de
ahorristas del Banco de Ahorros Silverado (Denver, Colorado).

Bisabuelo nazi, abuelo nazi, padre que no tuvo tiempo de ser nazi porque
ya Hitler se había suicidado en los jardines de la Cancillería en
ruinas, aunque se benefició de la fortuna mal habida de sus ancestros.

Pero no condenemos a nuestro homo demens por sus genes siniestros.
Juzguémoslo sólo por sus obras. Y comparemos. Sólo comparemos. ¿Cómo
cree el señor embajador, que el delirante cabo austríaco alcanzó la suma
del poder público? Porque Hitler llega al poder en elecciones limpias
pero se encuentra con la Constitución de Weimar que le impone límites
que su omnipotencia le impide aceptar. Planifica entonces el incendio
del Reichstag y en una sola noche es ungido el decisor de la guerra o la
paz. ¿No le resultan conocidos esos hechos al señor embajador? La
criminal demolición de las Torres Gemelas trajeron los mismos lodos que
el incendio del Reichstag. Obviamente no voy a cometer la osadía de
afiliarme a la tesis de los que acusan al grupo belicista bushiano de
haber orquestado esa masacre o no haberla impedido cuando sabían que se
preparaba. No hay pruebas contundentes para tamaña afirmación aunque sí,
múltiples indicios de negligencia culpable o vastas sospechas que son
alimentadas por una férrea censura, sin precedentes en la democracia
norteamericana moderna. Algún día, cuando el pueblo norteamericano
recupere totalmente la libertad de información e investigación sobre el
martes negro del 11 de setiembre, hoy acotadas por la ley patriótica
aprobada con el único voto en contra de una mujer, símbolo de la
dignidad nacional norteamericana, se podrá saber por qué desoyeron los
numerosos indicios y huellas dejadas por todo el país anunciando el
magnicidio. Se podrá saber por qué demoraron 80 minutos en despegar los
aviones militares para interceptar las aeronaves secuestradas cuando de
inmediato se supo que los aviones comerciales que habían despegado de
Boston habían sido secuestrados y se dirigían a Washington, cuando el
manual prevé la intervención de la Fuerza Aérea en caso de secuestros,
en menos de 5 minutos. Se podrá saber por qué se ocultaron los restos
del presunto avión que impactó en el Pentágono. Se podrá saber por qué
el director del servicio secreto paquistaní inmediatamente después de
reunirse en Washington con Tenet, el jefe de la CIA norteamericana,
dispuso, y así lo informa el diario conservador The Wall Street Journal,
que Islamabad girara a EEUU la suma de cien mil dólares para Mohammed
Atta, jefe del operativo suicida contra las Torres Gemelas de Nueva
York. Sobre este dato aterrador está prohibido investigar al suspenderse
las libertades civiles en EEUU a partir de la Ley Patriótica. Se podrá
saber, en fin, por qué 15 de los 21 integrantes de los comandos suicidas
eran originarios de Arabia Saudita, el principal aliado de los EEUU en
el golfo Pérsico. No había ni un sólo iraquí. Ni por casualidad. Pero
más allá de las sospechas, no hay duda que el descontrolado presidente
número 43 de EEUU, ungido en elecciones fraudulentas, en medio de una
impresionante recesión sin salida a la vista, con el más bajo nivel de
popularidad inicial en un mandatario, pasó a dominar todo el escenario,
a recibir poderes inconcebibles en una democracia, siendo coronado
Emperador vindicator para lavar la afrenta que los bárbaros infringieron
a su pueblo. El incendio del Reichstag americano del 11 de setiembre
brindó la gran oportunidad de su vida a George Bush. La peor victoria
electoral en EEUU de un presidente desde 1876 hasta nuestros días se
transformó en la mayor posibilidad histórica recibida por belicista
alguno para imponer al mundo el nuevo orden norteamericano.

Así como Hitler lo primero que hizo fue rodearse de una pandilla de
fascinerosos como él, fanatizados por el poder de la fuerza, como
Goering, Goebels, Himmler, Mengele, Eichman, el presidente texano buscó
la coraza protectora de una guardia de hierro, por momentos más
belicista que él, que le impiden la tentación de la duda y que portan
como él una marca en el orillo: todos son petroleros. El vicepresidente
Dick Cheney estuvo en el grupo Halliburton Oil, el jefe del Pentágono,
Donald Rumsfeld en la petrolera Occidental, la Consejera de Seguridad
Nacional, la solterona despiadada Condoleeza Rice, que por una broma de
la vida su nombre significa "con dulzura", integró el directorio de
Chebron y tiene buques petroleros con su nombre. También la secretaria
del Interior, Gale Norton está vinculada al petróleo como Bush padre
también lo estuvo en el grupo petrolero Carlyle y el actual presidente
Bush hijo en la Harkins Oil. Este quinteto de la muerte que rodea al
guerrero Bush, una verdadera mafiocracia, al igual que el quinteto que
se fusionó con Hitler, se nutrió de una Biblia muy especial.En este caso
la filosofía de Hegel, Nietzsche, Schopenhauer, que le dio vida y pasión
al creador del holocausto del siglo XX fue sustituida por especímenes
menos cultos y de menor prosapia intelectual, pero más pragmáticos para
el Hitler del siglo XXI.

¿Cuáles son los autores de cabecera de esta pandilla belicista? El
bostoniano Henry Cabot Lodge afirmando que "en el siglo XIX ningún
pueblo igualó nuestras conquistas, nuestra colonización y nuestra
expansión y ahora nada nos detendrá". Marse Henry Watterson declarando
que EEUU es "una gran república imperial destinada a ejercer una
influencia determinante en la humanidad y a modelar el futuro del mundo
como no lo ha hecho nunca ninguna otra nación, ni siquiera el imperio
romano". O Charles Krauthammer quien hace muy poco, en 1999 escribió en
The Washington Post: "EEUU cabalga por el mundo como un coloso. Desde
que Roma destruyó Cartago ninguna otra gran potencia ha alcanzado las
cimas a las que hemos llegado. EEUU ha ganado la guerra fría, se ha
puesto a Polonia y a la República Checa en el bolsillo y después ha
pulverizado a Serbia y Afganistán. Y de paso ha demostrado la
inexistencia de Europa". O Roberto Kaplan señalando que "la victoria de
los EEUU en la segunda guerra mundial, al igual que la de Roma en la
segunda guerra púnica, la convirtió en una potencia universal". O el
conocido historiador Paul Kennedy explicando que "ni la Pax Británica,
ni la Francia napoleónica, ni la España de Felipe II, ni el Imperio de
Carlomagno, ni siquiera el Imperio romano pueden compararse al actual
dominio norteamericano. Nunca ha existido una tal disparidad de poder en
el sistema mundial". O el director del Instituto de Estudios
Estratégicos Olín de la Universidad de Harvard, profesor Stephen Peter
Rosen afirmando que "nuestro objetivo no es luchar contra un rival,
porque éste no existe, sino conservar nuestra posición imperial y
mantener el orden imperial". O el inefable Zbigniew Brzezinski
declarando que "el objetivo de EEUU debe ser el de mantener a nuestros
vasallos en un estado de dependencia, garantizar la docilidad y la
protección de nuestros súbditos y prevenir la unificación de los
bárbaros". O el Presidente Wilson declarando en pleno Congreso de la
Unión que "le enseñaría a las repúblicas sudamericanas a elegir buenos
diputados". O el célebre Billy Sunday quien definía a un izquierdista
latinoamericano como "un tipo con hocico de puerco espín y un aliento
que haría huir a un zorrino", agregando que si él pudiera "los
amontonaría a todos en prisiones hasta que se les salieran los pies por
las ventanas".

Escuchemos ahora al actual vicepresidente de los EEUU Dick Cheney y al
secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, que junto con Dulzura Rice,
forman el triángulo belicista, más temible que el de las Bermudas. Dijo
el vicepresidente Cheney ante esta guerra santa: "EEUU no tiene que
enrojecer por ser una gran potencia y tiene el deber de actuar con
fuerza para construir un mundo a imagen de EEUU". Mientras que el jefe
del Pentágono fue más claro, por si no lo entendimos. Rumsfeld dixit
citando la frase preferida de Al Capone: "Se consigue más con una
palabra amable y un revólver que con sólo una palabra amable". Este
lenguaje que nutre la epidermis y las neuronas de Bush es un lenguaje
encrático, autoritario, intimidante que conduce inevitablemente a la
perversión moral del fin justificando los medios. La característica
esencial del lenguaje de la banda Bush, similar al lenguaje nazi, es la
simplificación, el reduccionismo y la intimidación. El lenguaje de este
grupo depredador es un lenguaje esquemático, emocional, cargado de
prejuicios que incita a la exaltación de los sentimientos más nobles del
pueblo. No tengo dudas que Bush se nutre del lenguaje nazi.

Bush no cree, como Hitler, en el Estado de Derecho que no es el Estado
que posee leyes sino el Estado que se somete, él mismo, al imperio de la
ley y no puede transgredirla por ninguna causa, y menos aún por la razón
de Estado. En nombre de la razón de Estado o de la Patria o de la
seguridad nacional se han cometido crímenes abominables.

¿Qué diferencia entre el edificio intelectual de Bush y el de Hitler,
existen en el escenario de la razón de Estado? No creo que muchas. Salvo
diferencias de estilos, épocas y magnitud de fuerza y poder. El discurso
de la banda Bush es el discurso del amo y del esclavo. No hay
diferencias con el discurso de la pandilla hitleriana. Uno es más amable
que el otro. Aunque la historia está probando que el menos amable fue
menos mortífero.

Civilización, barbarie, pacificación de los bárbaros, pueblo elegido y
de ahí a la raza elegida un solo paso. En fin ¿no nos hace acordar todo
esto al sicópata del bigotito?

Y hablando del bigotito, es aleccionador el relato que un influyente
asesor de seguridad que vive en Washington le contó a la revista
argentina "Noticias": "Para bien o para mal, George Bush Jr. es el
hombre indicado para esta guerra. Nació para esto. La potencia que le
viene de adentro lo hace temblar. Cuando uno está hablando con él en su
despacho parece que se va a comer al que tiene enfrente. Se sienta en el
borde del sillón, casi sin apoyarse y mueve los brazos como si no
supiera qué hacer con ellos. Necesita acción". Vaya imitación de la
gestualidad del dictador nazi. Aunque nunca es lo mismo la flema de un
vaquero texano pistola al cinto que la de un teutón cuasi epiléptico que
se atraganta con su furia y escupe al hablar y gesticular. El cuerpo de
Bush no escupe al hablar. Su alma, sí escupe, odio y violencia y genera
terror. Mas no le importa. Debe haberse aprendido el "oderint dum
metuant" del emperador Calígula. ("Dejen que nos odien, basta con que
nos tengan miedo"). La incontinencia emocional de Bush ya es un clásico
y como el Adolfo, no admite un NO. Su esposa Laura Bush recordó a la
prensa que la primera vez que le dijo a su esposo que no le gustaba uno
de sus discursos, éste, muy enojado, chocó su auto contra el muro de
entrada del garage de su casa. Se siente como el numen nazi, un enviado
de Dios, a quien convoca en cuanta oportunidad se presenta. Decretó que
todas las reuniones de su Gabinete se inicien con una oración religiosa.
Y dice haber consultado a Dios para atacar a Irak despreciando la
posición de la mayoría de las naciones del planeta y del 90% de los
seres humanos. Trata de imitar al presidente William McKinley invadiendo
Filipinas para evangelizar a los nativos y culpando a Dios que le dio la
orden de entrar a patadas en ese país.

Otra coincidencia en estas vidas paralelas, que hubiera hecho la delicia
de Plutarco, es que Bush y Hitler se hubieran salvado de ingresar a la
galería de los grandes bufones de la historia, de haber tenido un
sicoanalista a mano. A ambos un buen sicoanalista les habría ayudado a
canalizar su libido hacia menesteres más normales, sublimando el único
afrodisíaco que tanto Hitler como Bush conocen, que es el poder omnímodo
y cruel sobre los demás.

Sigamos viendo las similitudes entre el guerrero de la raza aria y el
guerrero de Dios como bien calificara Telma Luzzani, al exaltado texano.
Bush proclama urbi et orbe la guerra preventiva. Dwight Eisenhower
en1953 no dudó al respecto: "La guerra preventiva es un invento de
Adolfo Hitler, francamente yo no me tomaría en serio a nadie que me
viniera a proponer una cosa semejante". Pero ¿guerra preventiva contra
quién? Bien es sabido que la primera víctima de una guerra es la verdad.
Y Bush lo primero que hace para fabricar su guerra preventiva, tras el
incendio del Reichstag, es mentir a lo Goebels a un grado tan primitivo
que nadie terminó creyéndole algo. Primero dijo que Irak apoyaba a Al
Qaeda. Cuando se comprobó el odio irreconciliable entre Saddam Hussein y
el ex empleado de EEUU, Osama Bin Laden, Bush apeló a incluir a Irak en
la corriente fundamentalista musulmana. Difícil de creer en el país más
laico del mundo árabe. Apelaron entonces a la existencia de armas de
destrucción masiva. Afirmaron que Irak no iba a permitir las
inspecciones y cuando las permitió, aseveraron que no iba a dejar entrar
a la ONU en los Palacios y otros lugares preservados. Cuando también se
reveló que tal negativa era falsa, dijeron que las armas estaban bien
ocultas. Finalmente no encontraron ni una sola. Cuando todos los
argumentos fueron sepultados pidieron la renuncia o el exilio de Saddam
Hussein y admitieron la única verdad real: queremos ocupar el territorio
iraquí pese a quien pese y decidir quién lo va a gobernar. Democracia
planetaria que le dicen. La misma operación de desinformación que Hitler
lanzó contra Checoeslovaquia, Austria y Polonia. Las mismas excusas que
iban cambiando a medida que se derrumbaban.

Otra similitud es el desprecio por la comunidad internacional y por la
opinión pública mundial. Hitler destruyó la Sociedad de Naciones creada
en 1919. Bush hizo trizas las Naciones Unidas, concitando en su contra
la mayor oposición a un país desde la fundación de la ONU: 170 países no
apoyan la guerra contra sólo 30, la mayoría de éstos sin peso alguno y
procedentes de la desarticulada Unión Soviética, que se venden al mejor
postor. A Bush, como a Hitler, no lo paró ni la mayor derrota
diplomática de los EEUU desde que se fundó la ONU. A Hitler jamás le
importó el odio y el rechazo de los pueblos del mundo entero. Bush
intenta superar al teutón. Las manifestaciones en su contra sin
precedentes en el planeta, son música guerrera para sus oídos
wagnerianos. Lo enfrenta el espíritu de Seattle que fundó en 1999 el
movimiento antiglobalizador y pacifista más imponente de la

historia universal. Nada lo detiene. Indignaba ver el destrato de que
hacía objeto al jefe de inspectores de la ONU, Hans Blix, con sus 75
años a cuestas, nacido en la maravillosa y helada Uppsala de la Suecia
socialdemócrata, un digno seguidor de las tradiciones democráticas del
mártir, Olof Palme. El desprecio hacia la gente y sus derechos es el
motor de su humanismo. Escuchemos al mariscal Goering en el juicio de
Nuremberg: "Naturalmente la gente común no quiere la guerra, pero
después de todo, son los dirigentes de un país los que determinan la
política y siempre es un asunto sencillo el arrastrar al pueblo. Ya sea
que tenga voz o no, al pueblo siempre se le puede llevar a que haga lo
que quieren sus gobernantes. Es fácil. Todo lo que uno debe hacer es
decirles que están siendo atacados y denunciar a los pacifistas por su
falta de patriotismo y porque exponen el país al peligro". Fue el nazi
Goering el que lo dijo en 1945, no fue George Bush. La diferencia entre
Goering y Bush es que el nazi lo dijo en alemán y Bush lo dijo en
inglés. La invasión de una nación soberana que no lo agredió necesitaba
una legitimación ética aunque ilícita: derrocar al tirano Hussein e
imponer a sangre y fuego un gobierno democrático y popular. Suena lindo,
aunque la comunidad internacional y sus normas sea el precio que haya
que pagar. Pero no es cierto. Nadie duda que Saddam Hussein es un
dictador siniestro que ha asesinado a su pueblo y que su partido
socialista Baath, de socialista no tiene nada. Pero quién puede creerle
a Bush que va a instaurar la democracia iraquí cuando sus predecesores
menos nazis que él, invadieron y ocuparon durante años y años naciones
soberanas e instalaron dictaduras feroces que defendieron contra sus
propios pueblos como Somoza en Nicaragua, Duvalier en Haití, Trujillo en
República Dominicana. Tanto como los regímenes títeres y despóticos que
impusieron los nazis en los países que ocuparon, incluida la Francia
antigaullista del mariscal Petain.

Así como Hitler invadió Europa en busca de su Lebensraum, de su
expansión territorial y de las urgentes materias primas que necesitaba
para el desarrollo alemán y la construcción del nuevo imperio germano
que vengara la afrenta del Tratado de Versalles, Bush va en busca
también de su propio Lebensraum. Un Lebensraum que en el mundo
globalizado de hoy no se mide más por kilómetros de territorios
físicamente ocupados sino por el dominio económico y político que se
ejerce sobre ellos dirigido a distancia desde los centros financieros
internacionales. Los objetivos del nuevo Hitler son múltiples. En primer
lugar apoderarse del tanque de gasolina del capitalismo mundial que no
otra cosa es el Golfo Pérsico. Bush sabe que en 10 años el petróleo que
produce su país, locomotora productiva del mundo, se agotará
irremediablemente. En 40 años no existirá más petróleo en el planeta. Es
una carrera contra reloj. Según Statistical Review disminuye en forma
alarmante el descubrimiento de reservas energéticas. La última década
creció sólo un 5% contra el 45% de la década anterior. El 65% de las
reservas están ubicadas en Medio Oriente. EEUU consume 20 millones de
barriles por día de los 77 millones que se producen a diario en el
mundo, de los cuales sólo 10 millones es producido por los propios
norteamericanos, que dependen de los demás para seguir siendo una
potencia imperial. El objetivo del ataque a Irak, segunda reserva
mundial de petróleo, es controlar esos depósitos, controlar su precio y
controlar su producción. Qué armas ocultas ni qué otra cosa. Como dice
Galeano, si Irak produjera rabanitos en lugar de petróleo, ¿a quién se
le ocurriría invadir ese país? Para Bush el petróleo está servido. Falta
sólo tomarlo. No sabe aun que puede atragantarse. La segunda jugada de
Bush es disciplinar a su aliado, Arabia Saudita, primer productor
mundial de petróleo y máxima reserva energética del mundo, cuyos precios
no le sirven a EEUU. El tercer objetivo como reveló en febrero de este
año el subsecretario de Estado, John Bolton, es invadir a Irán y a
Siria, que forman junto con Corea del Norte el "eje del mal", y si la
coyuntura es favorable, incluir a Libia en el santa santorum. El cuarto
paso es destruir la OPEP y apoderarse de los combustibles fósiles del
mundo. Si no expropia los fósiles y no encuentra a tiempo alternativas
energéticas, el capitalismo norteamericano deberá modificar el modelo de
consumo de su pueblo y con ello puede perder el punto de apoyo de su
hegemonía mundial. El quinto objetivo son los suculentos negocios de la
reconstrucción de Irak sobre el que se lanzaran muchas de las 500
transnacionales que dominan el mundo, la mayoría norteamericanas. No
menos importante es el sexto objetivo, que se nutre en las enseñanzas de
lord Keynes, utilizando la industria bélica para superar la honda
recesión en que está hundida la economía norteamericana, con crecimiento
cero. No olvidemos que una guerra se gana no cuando se impone la
supremacía militar sobre el adversario sino cuando se obtienen los
réditos económicos que son la razón última de su desencadenamiento. No
podemos dejar de mencionar un último objetivo y quizás el más importante
de esta guerra: imponer la supremacía del dólar frente al euro que en
los últimos tiempos le está dando una paliza al dólar en frentes
inesperados, poniendo en peligro el privilegio del peso norteamericano
en la comercialización del crudo. El dólar se depreció en los últimos
meses con relación al euro, un 17%, cifras inimaginables desde la
creación de la moneda única europea. Incide en esta depreciación la
decisión iraquí de pasar 10 billones de dólares de sus reservas a la
moneda común europea, provocando un sismo en el dólar. Esta es otra de
las razones del ataque a Irak, intentando que un gobierno títere haga
retornar los 10 billones de dólares iraquíes al área del dólar. También
Rusia está operando el petróleo en euros y además Irán y varios países
de la OPEP están analizando si también abandonan el dólar y se pasan al
euro. Los economistas estiman que si esto ocurre se producirá una
depreciación inusitada del dólar, desplomándose el valor de los activos
norteamericanos, acercando al gigante con pies de barro a un colapso
económico como en la década de los 30. La invasión tiene su antecedente
más raigal en la necesidad de un nuevo reparto del mundo al fracasar los
acuerdos de la tríada (EEUU, Europa y Japón) en 1998 en la reunión de la
OCDE en París y en 1999 en la reunión de la OMC en Washington. No hubo
acuerdo en el reparto del mercado mundial asediado por la disminución
del porcentaje del Producto Mundial Bruto que llegó hasta el 50%
concentrado en las manos de la tríada y sus transnacionales al finalizar
el siglo. El fracaso del neoliberalismo en seguir manteniendo la máxima
tasa de explotación de las naciones dependientes, la fatiga y la
decadencia de la hegemonía unipolar y la posibilidad no muy lejana de
una crisis mundial que transforme a la arrogante dominación de hoy en
una hegemonía en harapos, se encuentra en las raíces de este acto de
piratería internacional. Europa no aceptó los términos del reparto y
embistió con su euro. EEUU replicó con la razón de las bestias y si
logra el control de los lagos negros tendrá crudo barato y abundante
mientras sus aliados lo recibirán caro y en cuentagotas haciendo sufrir
a sus economías. Ese es el plan guerrero. La misma razón de dominio
económico que lanzó a Hitler en los brazos de Marte, al grito de
"ocupar, administrar, explotar". De ahí a que Bush pueda cumplirlo hay
un gran trecho. Sobre todo teniendo en cuenta que esta guerra por
primera vez la afrontará económicamente solo. La anterior invasión a
Irak, legitimada por la comunidad internacional, la pagaron todas las
naciones. Esta invasión ilícita, crimen de lesa humanidad

contra el mundo civilizado, la pagará sólo EEUU y un pequeño porcentaje,
la Inglaterra del renegado Blair. Y es mucho dinero. Suficiente como
para desestabilizar aún más al dueño de la maquinita de fabricar
dólares, instalada en el Departamento del Tesoro de la nación más
endeudada del planeta: los EEUU de Norteamérica. Trazados los objetivos
reales, Bush y su banda de halcones patentaron la estrategia militar
nazi: la famosa "Blitzkrieg" con que los nazis asolaron Europa, en la
modalidad de guerra relámpago con ataques combinados de divisiones
enteras de tanques Panzers apoyados por oleadas de aviones y piezas de
artillería. Los tiempos cambiaron y la blitzkrieg nazi se transformó en
hiperblitzkrieg norteamericana, pero la modalidad inventada por los
mariscales de Hitler es la misma que aplica Bush, aunque con una
potencia de fuego mil veces superior.

Otra similitud es la desproporción de fuerzas. La invasión nazi a
Checoeslovaquia o a Polonia donde la caballería polaca se enfrentaba a
los tanques alemanes y era diezmada previamente por la aviación, no es
nada comparado con el poder de fuego infernal de la más poderosa
trituradora tecnológica de la historia. Es como si los polacos se
defendieran con hondas frente a la Luftwage de Goering. En la primera
invasión a Irak, los iraquíes tuvieron 120 mil bajas contra sólo 137
norteamericanos muertos y 7 desaparecidos. Salvo la Guardia Republicana
de Saddam, el resto del ejército iraquí son famélicos campesinos sin
entrenamiento, ni tecnología, ni armamento adecuado, el que se
enfrentará a más de 300 mil soldados entrenados año tras año para matar
sin dudar. ¿Qué puede hacer un país que tiene un presupuesto militar de
1.400 millones de dólares contra otro que destina 400.000 millones de
dólares anuales en sus Fuerzas Armadas? Y por si fuera poco Bush acaba
de pedir otros 75.000 millones de dólares para la propina de esta
masacre. Promete a cambio que el botín de guerra compensará con creces
la inversión. Antes de comenzar la matanza el ejército iraquí fue
desangrado como se hace con los toros de lidia por los piqueteros apenas
entran en la arena, para que el matador corra menos riesgos. Una década
de sanciones económicas, de embargos, carente de repuestos, sin aviones,
con escasos tanques, con pocas baterías antiaéreas y sólo equipado con
los viejos fusiles de asalto AK 47, ha puesto de rodillas al toro
iraquí. El torero sólo tiene que hundir su espada hasta el fondo y
esperar la agonía. Las últimas noticias del frente, sin embargo, revelan
que desangrado y todo, el toro está dispuesto a vender cara su vida.

El vagabundo vienés devenido en profeta de la raza aria, Adolfo Hitler,
embistió sin respetar los grandes tesoros de la humanidad, destruyendo
ciudades prodigiosas, culturas irrecuperables y fantásticos monumentos
creados por el hombre a lo largo de los siglos. Imitando al protegido de
su familia, George Bush entra a sangre y fuego en la cuna de la
humanidad, en el Mesos Potamos que así se llamaba Irak hace 8 mil años,
"tierra entre ríos", donde se fundó el primer estado, la primera
civilización agraria y se inventó la escritura cuneiforme. En la tierra
de la legendaria biblioteca de Nínive, la de la Torre de Babel, la de
los jardines colgantes de Babilonia, entre el Eufrates y el Tigris, Bush
se lanza inmisericorde en la primera guerra preventiva del siglo XXI.
Deberá responder también por los tesoros culturales que arrase. Su homo
demens tendrá que rendir cuentas al homo sapiens. Como Hitler la tuvo
que rendir ante la historia y sus secuaces ante Nuremberg.

El señor embajador de los EEUU en Uruguay, dice en su comunicado contra
el diario LA REPUBLICA, que está consternado por la comparación de su
presidente con Hitler, explicando que lo que está haciendo Bush en Irak
es lo mismo que hizo EEUU al liberar a Europa del nazismo. Creo que es
un insulto a la inteligencia comparar al brillante creador del New Deal,
Franklin Delano Roosevelt, con este energúmeno del poder que en nombre
de las ideas mata las ideas, pero con los hombres adentro. Roosevelt
ingresó a la guerra con la legitimidad que le daban todos los pueblos
que se enfrentaron a la barbarie nazi, el primero de ellos el pueblo
soviético que ofrendó en el altar del Moloch germano, 30 millones de sus
mejores hombres, mujeres y niños, que dieron su vida para cambiar el
curso de la guerra, hasta ese momento victoriosa para el Tercer Reich.
Bush hace lo mismo que Hitler no lo mismo que Roosevelt. Bush viola
todas las leyes internacionales, se enfrenta a las Naciones Unidas e
invade al igual que Hitler a una nación cuasidesarmada que no lo agredió
en momento alguno. Conviene precisar además ante la afirmación de que
EEUU liberó Europa y más allá de la heroica entrega de vidas de los
soldados norteamericanos en guerra con el Führer alemán, que el ingreso
a la conflagración fue muy tardío, casi al final del conflicto cuando ya
Alemania estaba desgastada por la resistencia soviética que enfrentó
sola al 95% del potencial bélico nazi concentrado en el frente oriental.
EEUU fue el único beneficiado con la segunda guerra mundial. Durante y
después del conflicto. Durante, como bien explica Heinz Dieterich en LA
REPUBLICA, porque desarrolló lejos de los campos de batalla su industria
y agricultura aumentando los salarios reales de 1941 a 1945 en un 27%
generando 17 millones de nuevos puestos de trabajo y ofreciendo en 1944
más productos y servicios a su población que antes de la guerra.

Y después de la guerra cobró diez por uno su participación, y en Yalta
se erigió como la potencia más fuerte del planeta, desplazando a
Inglaterra, aunque temiendo a la Unión Soviética, su nuevo contrapeso
histórico. Y así como decimos que es un insulto comparar a Bush con
Roosevelt conviene precisar que tampoco confundimos a los padres
fundadores de la democracia norteamericana, esos héroes de la libertad,
a George Washington, a Abraham Lincoln, a Thomas Jefferson, con este
pedagogo del crimen, patán de la muerte, que al hablar por televisión no
puede ocultar el gesto taimado de los cobardes.

Charles De Gaulle, ese valiente rebelde de la Francia antinazi, le
preguntaba al gran filósofo Jean Guitton. ¿Qué es la cobardía maestro? Y
ese nido de sabiduría le contestaba: "La cobardía, general, es buscar la
aprobación y no la verdad; las condecoraciones y no el honor, el ascenso
y no el servicio; el poder y no la salud de la humanidad". ¡Qué bien se
le aplica esta respuesta a nuestro nuevo Hitler que dice defender los
derechos humanos de los iraquíes mientras se especializa en convertirlos
en desechos humanos!

Qué nos puede extrañar esta conducta en un gobernante que se resiste a
salvar al planeta de la devastación negándose a firmar los protocolos de
Kyoto aprobados unánimemente por la comunidad internacional. Un
gobernante que rechazó el control de armas bactereológicas porque estimó
que el acuerdo para evitar la proliferación de estos arsenales era
perjudicial para su país. Un gobernante que exige a las naciones
independientes que firmen un documento en el cual renuncian a su derecho
a juzgar a ciudadanos norteamericanos por delitos cometidos en el
extranjero. Un gobernante que se niega a firmar y a participar en la
Corte Penal Internacional creada recientemente por la comunidad mundial
para juzgar los crímenes de lesa humanidad. En este rechazo a una
institución aprobada por más de 190 países y sólo 7 en contra coincidió
su voto con el del invadido Irak quien tampoco quiere que exista en el
mundo una Corte Penal integrada por 18 juristas independientes para
impedir legalmente que se sigan cometiendo los crímenes de guerra que
tanto los gobiernos de EEUU y de Irak han cometido. ¿Qué se puede
esperar de un gobernante que en su propio país, cuna de tradiciones
democráticas, ha suspendido los derechos civiles, ha instaurado la
censura, las listas negras, la eliminación del habeas corpus, derecho
por el que dieron la vida tantas generaciones, imponiendo los juicios
clandestinos, las cárceles secretas y el delito de opinión, aproximando
a su sociedad a la noche negra del macartismo más anacrónico?

Pese a todo logra hoy una importante mayoría silenciosa en su propio
país a favor del horror de la guerra, en medio de un gigantesco apagón
intelectual en la sociedad norteamericana, empujada por la
desinformación, la deformación de la realidad como sistema, el legítimo
dolor del ataque criminal contra las Torres Gemelas que segó la vida de
4 mil seres humanos, y por un nacionalismo atizado por el tartufo de la
Casa Blanca. El nacionalismo y el falso patriotismo es otro de los
eslabones que unen a Bush y a Hitler. Ese tipo de nacionalismo es el
último refugio de los canallas y se apoya en la cultura de los incultos.
Albert Einstein lo describía bien: "El nacionalismo es una enfermedad
infantil, el sarampión de la humanidad". Pero ya comienza a crecer,
desde el pie, desde la raíz, un movimiento popular, en las mejores
tradiciones civilistas del pueblo norteamericano, para expresarse en las
grandes ciudades, para parar con la energía moral que da la razón, a
este asesino serial que está construyendo la mayor iniquidad bélica de
las últimas décadas. Y el pueblo norteamericano, aunque lentamente,
comienza a comprender que "la libertad no puede ser fecunda para los
pueblos que tienen la frente manchada de sangre".

¿Quién se anima a parar a este sicópata? Es la pregunta que circula por
todo el planeta. Las Naciones Unidas no pudieron. La OTAN tampoco. Sus
aliados europeos fueron desairados y humillados. Pero, desde el fondo
mismo de la historia comienza a incubarse el antídoto. Todos los
imperios y sus profetas se han ido deslizando de victoria en victoria
hacia su derrumbe final. Y este imperio y su emperador, al que poco le
importa ganarse la mente y los corazones de los pueblos del mundo, que
es sordo o finge demencia ante la inmensa rebelión del sentido común,
ante ese gran aullido de las sociedades surgido del vientre exasperado
de las multitudes que se han lanzado a las calles en todo el mundo
clamando por la paz y el cese de la matanza, no tendrá finalmente más
remedio que entender que en esta cruzada, al vencedor sólo le
pertenecerán los despojos.

Los hombres como Bush creen que los crímenes se entierran. Está
equivocado. Los sobreviven. La gente está harta de violencia. Harta de
las vendettas miserables de unos contra otros. Y quiere poner fin al
tiempo de los asesinos. Y si la llevan a callejones sin salida,
reaccionará. El discurso siniestro del amo y del esclavo termina casi
siempre con la ferocidad del esclavo que ya nada tiene que perder.
Espartaco dixit. La protesta no cede en todos los rincones del planeta.
No ha habido un imperio tan huérfano de apoyo como el que encarna hoy
este morfinómano del poder.

Y este inmenso movimiento mundial contra Bush sólo comparable al
movimiento mundial contra Hitler, tiene a su favor el clásico estrabismo
de los mesiánicos, que les impide ver la realidad. El estrabismo es una
disposición viciosa de los ojos por el cual los dos ejes visuales no se
dirigen a la vez al mismo sujeto. Ven la realidad deformada. El murmullo
de millones puede transformarse en el brazo que pare esta locura. No hay
que tenerle miedo a estos gigantes que ignoran las leyes de la historia.
Aplican la astucia más que la inteligencia. Ello los remite al mundo
dinosáurico. Esos gigantescos animales que desarrollaron cuerpos enormes
y una cabeza diminuta. Cuando vino la hecatombe sus pequeñas cabezas no
pudieron inventar la mutación. Sí lo hicieron los mosquitos. Hay un
refrán alemán que refiriéndose a Hitler decía que "cuando veas a un
gigante, examina antes la posición del sol, no vaya a ser la sombra de
un enano". No sabemos aún cuánto de gigante y cuánto de enano tiene
nuestro nuevo Hitler.

Recuerden a Gandhi, ese incendio moral que alertó a las conciencias.
Sólo con su voz y su conducta por la no violencia puso de rodillas al
mayor imperio de su época. Gandhi decía que lo más atroz de las cosas
malas de la gente mala es el silencio de la gente buena. Ese silencio
hoy no existe. Todos los pueblos, de los países ricos y de los países
pobres, gobernados por la derecha o por la izquierda, todos, todos, con
excepción del que habita en el país agresor, que comienza ya a
desperezarse, han tomado conciencia de que por primera vez en el siglo
XXI la guerra como una cruzada irracional puede cambiar la humanidad.
Sabe que una guerra injusta es una catástrofe que paraliza el encuentro
del hombre con la humanidad. Y une sus manos planetarias para decirle al
sicario de la Casa Blanca, que hay una vida y una raza menos sórdida que
la suya. Y que vale la pena ponernos de pie para defenderla. Esa es mi
respuesta, señor embajador.
Dr. Federico Fasano Mertens,
director del Diario La República,
Montevideo, Ury, 30mar03.
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MAS INFORMACION EN:
Guerra en Iraq y estado de excepción global
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/
La guerra y el totalitarismo globalizado.
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/ape1.html
Carta de Adolfo Perez Esquivel al Secretario Gral de la ONU.
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/ape2.html
Juan Pablo II se equivoca.
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/serna.html
Declaración contra los autores del delito de conspiración contra la paz.

http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/asamb.html
El mundo entero, es un grito unánime, es la globalización de un clamor.
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/fedefam.html
Presidente Lula se dispõe a colaborar com
iniciativas da Igreja em favor da paz.
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/lula1.html
El sentido de lo nuestro: La educación en derechos humanos, después del
primer cañonazo, en un lugar del mundo.
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/abraham.html
Por el Derecho a la Paz y la Vida: No a la Guerra.
http://www.derechos.org/nizkor/chile/propazchl.html
Instan a convocar a la Asamblea General de ONU en
base a la Resolución Unión Pro paz.
http://www.derechos.org/nizkor/chile/doc/kofichl.html
¡Saquemos ya, al agresor de Iraq!
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/andas.html
Reiniciar condena la agresión a Irak y exige que Uribe Vélez explique a
los colombianos su apoyo a Bush.
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/reiniciar.html
Solidaridad con el pueblo de Irak
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/quibdo.html
Carta a Monseñor Romero: "En nombre de Dios y en nombre de este sufrido
pueblo"
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/sobrino.html
El Pleno de Justicia y Paz declara su rechazo  a la guerra.
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/jypesp.html
UGT de España condena la guerra contra Irak.
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/ugt1.html
El Consejo de Seguridad debería cumplir con su responsabilidad.
Por Kofi Annan
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/kofi2.html
La guerra tiene como finalidad la declaración de un  estado de excepción
global que desmantele el
Sistema de Naciones Unidas.
http://www.derechos.org/nizkor/excep/manif.html
Gracias a Dios por la muerte de las Naciones Unidas. Su abyecto fracaso
sólo nos ha traído anarquía.
El mundo necesita orden. Por Richard Perle
http://www.derechos.org/nizkor/excep/perle1.html
Ante el evidente bloqueo del Consejo de Seguridad debe convocarse la
Asamblea General bajo el mecanismo "Unión pro Paz".
http://www.derechos.org/human-rights/irak/doc/nizkorirq.html
Texto completo de la resolución 377, "Unión pro Paz".
http://www.derechos.org/human-rights/irak/doc/377onuesp.html
Texto completo de la Resolución 378 (V), "Unión pro Paz".
http://www.derechos.org/human-rights/irak/doc/378onuesp.html
Declaración frente a la guerra en Iraq y la actitud
del estado peruano.
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/cndhper.html
Declaración de líderes de Partidos Verdes de Europa el dia después del
comienzo de la guerra.
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/verdes.html

**War in Iraq and Global State of Exception
Ex-CIA director: U.S. faces 'World War IV'.
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/wwiv.html
Kucinich Takes to the House Floor to Call For An End to The War.
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/kucinich.html
US Forces´ Use of Depleted Uranium Weapons is íllegal´.
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/uranium.html
>From Gunboat Diplomacy to Gunpoint Democracy.
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/gunboat.html
Keeping Hope Alive.
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/unilat.html
The weird men behind George W Bush's war.
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/lind.html
The president's real goal in Iraq.
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/bookman.html
Will the Security Council live up to its responsibility?
By Kofi A. Annan.
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/kofi1.html
Thank God for the death of the UN. Its abject failure gave us only
anarchy. The world needs order.
By Richard Perle.
http://www.derechos.org/nizkor/excep/perle2.html
United Nations General Assembly Resolution 377, "Uniting For Peace".
http://www.derechos.org/human-rights/irak/doc/377uneng.html
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DEL MESSAGGIO ENDE NACHRICHT FIN DEL MENSAJE END OF MESAGGE
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