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Asunto:[GAP] La Ley del Karma
Fecha:Domingo, 20 de Abril, 2003  12:10:10 (-0500)
Autor:Edgar Jerezano <torasyah @.......com>

La Ley del Karma

Muchas personas se sienten atraídos al budismo por la doctrina del Karma porque ésta explica cosas como las diferencias individuales entre los seres humanos y, también, porque las buenas personas sufren en esta vida.


El Karma no es justicia moral. Si uno considera la ley de Karma como justicia moral, entonces está sugiriendo que alguien está sentado juzgando a los seres. No hay nadie que juzga las acciones de los seres; la ley del Karma simplemente existe. Así como Karma no es justicia moral tampoco es premio y castigo. De acuerdo a la ley de Karma, si uno realiza buenas acciones, uno obtiene buenos resultados; y si uno realiza malas acciones, uno obtiene malos resultados. Sin embargo, los buenos y malos resultados no están dados por alguien y no están dados como premio o castigo. El Karma es una ley moral que no requiere un legislador; es una ley que opera naturalmente.
Las desigualdades entre los seres humanos (las diferencias individuales entre la gente) han preocupado a muchos pensadores en el pasado y también en el presente.

 

Durante el tiempo de Buddha, había un brahmán llamado Todeyya. Él era un hombre muy rico, un millonario. Pero no creía en la generosidad, en dar. Él decía: "Si uno da, se empobrece; por lo tanto no hay que dar nada." Fue tan mezquino que se enriqueció y murió millonario. Pero el apego a sus riquezas fue tal que, después de morir, renació como un perro en su propia casa. Un día, Buddha visitó la casa y cuando el perro lo vio, le ladró. Buddha dijo: "¡Oh!, Todeyya, usted se mostró irrespetuoso cuando fue ser humano y ahora usted muestra falta de respeto al ladrarme. Usted renacerá en el infierno." Cuando Buddha dijo esto, el perro pensó: "¡Oh!, el monje Gotama me conoce." Y se sintió tan deprimido que se fue a acostar sobre una pila de cenizas.
El brahmán tenía un hijo llamado Subha, y el perro, su padre, era su favorito. Él tenía preparado un lugar especial para el perro, y vio que el perro había ido a acostarse sobre la pila de cenizas. Subha se sintió alarmado. Alguien le informó que Gotama le había dicho algo al perro que deprimió al animal. Entonces, Subha fue a Buddha y le preguntó sobre esto. Buddha le dijo lo que había ocurrido. Subha se dijo a sí mismo: "De acuerdo a las enseñanzas de los brahmanes, mi padre debería haber renacido como un Brahma (dios). Pero Gotama me ha dicho que él ha renacido como un perro. Gotama habla imprudentemente." Y Subha decidió argüir con Buddha. Buddha preguntó por riquezas no reveladas por su padre y Subha respondió que, realmente, una gran cantidad de dinero estaba faltando y que su padre no había revelado donde estaba. Buddha le dio instrucciones de alimentar al perro por la noche, cerca de la hora de dormir y luego preguntarle dónde estaban las riquezas. Subha pensó que si lo que Buddha decía era verdad, él recobraría las riquezas; si era falso, lo acusaría de mentir.
Subha alimentó al perro a la hora de dormir y le preguntó sobre las riquezas no reveladas. El perro se levantó y lo llevó al lugar donde las riquezas estaban escondidas. Subha cavó y recobró el tesoro.

Después Subha fue a ver a Buddha y le preguntó porque las personas son diferentes, porque algunos tienen larga vida y otros vida corta. También interrogó porque algunos son enfermos, propensos a la enfermedad, y otros sanos; porque algunos son feos y otros bellos; porque algunos tienen muchos amigos y otros pocos; porque algunos son ricos y otros pobres; porque algunos nacen en circunstancias favorables y otros no; porque algunos nacen muy inteligentes y otros no. Buddha respondió a sus preguntas:

 

"¡Oh!, joven, los seres son propietarios de sus acciones, herederos de sus acciones, tienen las acciones como sus padres, sus familiares, su refugio. Las acciones dividen a los seres en inferiores y superiores." Buddha dio esta corta respuesta, pero Subha no comprendió. Entonces, Buddha elaboró sobre la ley de Karma.

A algunos seres les gusta matar y tienen el hábito de matar a otros seres. Después de la muerte, ellos renacen en los cuatro planos del sufrimiento (mundo animal, espíritus, demonios e infierno). Pero si ellos renacen como humanos, sus vidas son cortas. Aquellos que no matan seres, que tienen compasión hacia ellos, podrían renacer en el mundo de las devas (divinidades). Si renacen como humanos, sus vidas son largas.

Buddha luego explicó sobre la enfermedad y la salud. Algunos causan daño a otros seres, les gusta causar daño. Debido a esto, renacen en los cuatro planos de sufrimiento. Pero si renacen como humanos, son enfermizos, propensos a la enfermedad. Aquellos que no causan daño a los demás, renacen como devas; y si renacen como humanos, están dotados de buena salud.

¿Por qué algunos son feos mientras que otros son bellos? Buddha explicó que algunas personas se enojan muy fácilmente, y debido a este enojo, renacen en los cuatro planos de sufrimiento. Pero si ellos renacen como seres humanos, son feos. (El enojo lo hace feo a uno; cuando esté enojado, mírese en el espejo y vea cuán bello o feo usted es.) Algunas personas no tienen enojo, no se enojan fácilmente, y tienen pensamientos de amor o metta hacia la gente. Estas personas renacen como devas; y si renacen como humanos, ellos son bellos. Entonces, si desea ser bello, al menos en la próxima existencia, controle su enojo ¡no se enoje!

¿Por qué hay personas que no tienen amigos y otros que tienen muchos? Algunos son celosos, y debido a los celos, renacen en los cuatro planos de sufrimiento. Pero si renacen como seres humanos, ellos tienen pocos o ningún amigo. Aquellos que no son celosos renacen como devas; y si renacen como seres humanos, tienen muchos buenos amigos. Nosotros podemos decir, de acuerdo a la ley de Karma, que aquellos que no pueden tener amigos fueron celosos en las existencias pasadas.

¿Por qué hay personas ricas y otras pobres? Algunos son mezquinos, no quieren dar nada. Siendo mezquinos, no siendo generosos, ellos renacen en los cuatro planos de sufrimiento. Pero si renacen como humanos, ellos son pobres. Aquellos que dan y son generosos serán ricos. Entonces, si desea ser rico, ¡DE!

Buddha también explicó porqué algunas personas nacen en buenas circunstancias mientras que otros nacen en circunstancias desafortunadas. Algunos son muy orgullosos, desprecian a otras personas, tienen poco respeto hacia los demás. Debido a este falso orgullo, tales personas renacen en los cuatro planos de sufrimiento; pero, si renacen como humanos, ellos renacen en circunstancias desfavorables. Aquellos que no tienen falso orgullo, que tienen humildad, renacen como devas. Si renacen como humanos, en este caso, lo hacen en circunstancias favorables.

¿Por qué hay personas que son estúpidas y otras inteligentes? Buddha explicó que algunos no tienen deseo por el conocimiento, no tienen deseo de hacer preguntas, no tienen deseo de conocer sobre la naturaleza de las cosas. Sin conocimiento de la conducta correcta, estas personas ignorantes realizan malas acciones y de esta forma podrían renacer en los cuatro planos de sufrimiento. Si ellos renacen como humanos, son estúpidos. Aquellos que desean conocimiento, que hacen preguntas sobre la naturaleza de las cosas, renacen en el mundo de los devas. Pero si ellos renacen como humanos, son inteligentes. Entonces, si desea ser inteligente en la próxima existencia, no vacile en hacer preguntas.

Buddha dio estas respuestas a las preguntas de Subha. De acuerdo a la ley de Karma podemos inferir sobre las vidas pasadas de las personas. Buddha dijo que los seres son los propietarios de sus acciones, propietarios de su Karma. Sólo el Karma es su propiedad, nada más. El Karma es un tema muy importante en el budismo.

En la Biblia esta ley está formulada así: “No os engañéis, lo que sembrareis, eso recogeréis”, “El que a hierro mata, a hierro muere”, “ojo por ojo y diente por diente”, “El que siembra tormenta, cosecha tempestades”, etc.

 

¿Qué es el Karma? Buddha dijo: "¡Oh!, monjes, es la volición lo que llamo Karma." El sentido popular de Karma es acción o hacer, pero como término técnico, Karma significa volición, voluntad, o intención. Cuando uno hace algo, existe la volición - intención detrás de la acción, y esa volición, la intención mental, se denomina Karma. Buddha explicó que, habiendo deseado algo, uno después actúa con el cuerpo, las palabras y la mente. En cualquier cosa que uno hace, hay algún tipo de Karma, intención mental, voluntad, volición.

En consecuencia, el Karma es la causa y no el efecto. Algunos dicen que Karma significa la causa, las acciones, y también los efectos. Pero en el Budismo Theravada, Karma nunca significa el efecto o el resultado. Karma significa únicamente la causa.

Uno realiza Karma aquí y ahora, pero los resultados podrían ser experimentados en esta existencia, en la próxima o en alguna existencia después de la próxima.

El Karma, la volición o la intención tiene la potencialidad de dar resultados, y esta potencialidad es de una fuerza tremenda. El Karma no se extingue con la vida presente, continúa después y después. El Karma deja su potencialidad y cuando las circunstancias son favorables para que aparezcan los resultados, éstos aparecen. De la misma manera, podemos decir que un árbol tiene la potencialidad de dar frutos. Al comienzo no hay frutos en el árbol, pero oportunamente dará frutos.

Otra ilustración que podemos usar es la del viejo símil budista del sol, la paja y la lupa. Cuando hay sol y uno enfoca una lupa en la paja, se produce fuego. No puede decir que el nuevo fuego está almacenado en la paja o en el sol o en la lupa. Pero cuando estas cosas entran en conjunción, se produce fuego. Las circunstancias son favorables para que exista el fuego. De la misma manera ocurre con los resultados del Karma.
Los resultados tienen su origen enteramente en el Karma realizado en el pasado; y cuando las circunstancias son favorables para que aparezcan los resultados (como el sol, la paja y la lupa), éstos aparecerán.

 

El nombre técnico para los resultados del Karma es vipaka, que llamamos fruto del Karma. El Karma, la volición o intención del pasado deja la potencialidad de dar frutos o vipaka en el presente. Pero el Karma pasado no influencia la volición presente. Nuestras reacciones a los resultados pasados producirán buenos o malos resultados en el futuro, dependiendo de la naturaleza de la volición. Si reaccionamos con lo que denominamos correcta atención, el resultado o fruto futuro será bueno. Pero si nuestra reacción es con incorrecta atención, el resultado o fruto de tal volición en el futuro será malo. Entonces, uno no puede hacer mucho con respecto a los frutos del Karma pasado, pero uno puede reaccionar con respecto a estos frutos con correcta atención y por lo tanto tener buenos resultados en el futuro. La correcta atención nos permitirá realizar buen Karma mientras que la incorrecta atención producirá mal Karma. Los resultados o frutos futuros dependen de nuestra volición o Karma en el presente.

No todo es debido al Karma. Solemos decir que todo es debido al Karma: "Éste es su Karma y usted debe experimentar esto debido al mismo." Si bien el Karma es una ley que gobierna todo el universo, es sólo una de las leyes. Hay otras leyes que gobiernan las vidas de los seres.

 

El Karma se clasifica en diferentes grupos y clases. Una de las clasificaciones del Karma es en buen Karma y mal Karma. Hay diez tipos de buen Karma, diez buenas voliciones o acciones. Son buenas porque están asociadas con buenos estados mentales, buenos componentes mentales y dan buenos resultados.

 

El primer buen Karma es generosidad o dar. Practicamos generosidad porque dando lo que tenemos a los demás adquirimos mérito. Este Karma dará resultados en las vidas futuras. La generosidad también nos ayuda a practicar el desapego.

El segundo buen Karma es actuar con ética. Significa tener principios y observarlos. Para los budistas laicos, los cinco preceptos son el requerimiento mínimo: no matar, no robar, no tener conducta sexual inapropiada, no mentir y no tomar alcohol e intoxicantes. La impecabilidad, conocida como sila, es la base del Samadhi o meditación.

El tercer buen Karma es meditación, cultura mental. Este es el mejor Karma que uno puede realizar en esta vida: practicar meditación.

El cuarto buen Karma es reverencia, dar respeto a los demás, especialmente a los mayores. En Oriente las relaciones se gobiernan por las leyes de la reverencia.

El quinto buen Karma es servicio, hacer algo bueno por los demás, dar desinteresadamente.

El sexto buen Karma es compartir méritos. Cuando uno ha adquirido méritos, uno debe compartir estos méritos con otros seres. Compartir méritos es un mérito en sí mismo y nosotros compartimos méritos con todos los seres. Una vez un hombre le preguntó a un Pacceka Buddha si el mérito compartido con otros disminuye. El Pacceka Buddha respondió: "Si usted tiene una vela y con ésta enciende otra vela, la luz de la primera vela no disminuye cuando enciende la otra. De hecho brilla más con la ayuda de la nueva vela encendida. De la misma forma, cuando comparte méritos, sus méritos no disminuyen sino que aumentan porque uno adquiere nuevos méritos."

El séptimo buen Karma es regocijarse de los méritos de los demás. Esto significa decir: "sadhu, sadhu, sadhu," lo que quiere decir "muy bien," cuando los demás realizan acciones meritorias. Cuando otras personas comparten méritos con usted, dice: "sadhu, sadhu, sadhu" Esto significa que se regocija de los méritos de ellos y regocijándose de sus méritos, usted obtiene méritos.

El octavo buen Karma es escuchar el Dharma (enseñanza espiritual). Escuchando el Dharma, uno comprenderá la Doctrina y cuando esto ocurre usted puede evitar acciones insanas y en su lugar realizar acciones sanas.

 

Y relacionado con el octavo buen Karma es el noveno, enseñar el Dharma, dar charlas sobre la Doctrina. Entonces, tanto ustedes como yo ahora estamos realizando un buen Karma.

El décimo y último buen Karma se denomina rectificar nuestras concepciones. Esto significa tener el conocimiento de que el Karma es enteramente nuestra propiedad, que nosotros únicamente somos los propietarios de nuestras acciones y que nadie más es responsable de nuestras acciones, nuestro Karma.

 

Estos diez buenos Karmas, pueden ser agrupados en tres: generosidad, moralidad y meditación. Dar respeto y servicio se incluyen en la moralidad; compartir méritos y regocijarse de los méritos de los demás se incluyen en la generosidad o dana; escuchar el Dharma, enseñar el Dharma y rectificar nuestras concepciones se pueden clasificar como meditación o cultura mental.

Veamos ahora los malos Karmas. Los malos Karmas son aquellas acciones que dan malos resultados, acciones que están asociadas con estados mentales insanos.

El primero de estos malos Karmas es matar, matar seres.

El segundo es robar, tomar aquello que no nos ha sido dado.

El tercero es conducta sexual inapropiada.

El cuarto es mentir.

El quinto es calumniar, difamar (hablar mal del ausente).

El sexto es lenguaje áspero, decir palabras crueles, todo es mal Karma.

El séptimo es lenguaje frívolo, o superficial, lenguaje infructífero que no tiene valor o sentido.

El octavo es desear poseer aquello que es propiedad de los demás.

El noveno es mala voluntad; es desear herir a las personas, causar daño a los demás.

Finalmente, el décimo mal Karma es concepción errónea. La concepción errónea es tener la creencia de que las cosas son permanentes, satisfactorias y que poseen un alma o sustancia.

Éstos son los diez malos Karmas que dan malos resultados y que debemos evitar si nosotros no deseamos estos resultados. Abstenerse de estos Karmas es un buen Karma; abstenerse de matar, robar y de los otros malos Karmas es en realidad un buen Karma.

 

Tener conocimiento de la ley de Karma es conducente a la tranquilidad, uno de los siete factores de la iluminación. Uno no puede hacer nada para cambiar el Karma del pasado. Uno debe soportar aquello que merece como resultado de las voliciones pasadas, el Karma pasado. Pero si podemos cambiar la forma en que tomamos lo que nos sucede actualmente, para no crear más karma.
Si siento resentimiento hacia otra persona, estoy realizando un Karma akusala (insano), que me dará malos resultados." Reflexionando de esta forma, puede eliminar el resentimiento.

 

El conocimiento del Karma también promueve que uno dependa de uno mismo. Debido a que el Karma es nuestra propiedad, uno es el arquitecto de su vida. Uno debe depender de uno mismo, no de los demás, para obtener buenos resultados; es uno mismo el que debe realizar buen Karma. Y debido a que los seres obtienen los resultados de acuerdo a su propio Karma, no hay nadie que los pueda ayudar para obtener estos resultados. Y además de depender de uno mismo, el conocimiento del Karma, enseña responsabilidad individual. Nosotros somos responsables de nosotros mismos, y cualquier cosa que tenemos o hemos hecho en esta vida, sólo nosotros somos responsables de esto. Cuando nos encontramos con buenas circunstancias, esto es el resultado de lo que hemos hecho en el pasado. De la misma forma, cuando nos encontramos en circunstancias desfavorables, nosotros somos responsables, nosotros inconscientemente lo originamos.

 

El conocimiento del Karma da consuelo y esperanza porque nosotros podemos confiar en nosotros mismos para dar forma a nuestras vidas futuras realizando buen Karma aquí. Así el Karma no es destino, porque podemos evitar los resultados del mal Karma realizando buen Karma en esta vida. No tenemos que temer de alguien que nos juzgue o que nos pueda enviar al infierno. De acuerdo al budismo, nadie nos puede enviar al infierno, únicamente nosotros mismos; pero también nos podemos enviar al mundo de las divinidades.

Si uno trae a la mente el conocimiento del Karma cuando realiza acciones meritorias, se dice que éstas tienen tres raíces sanas, no apego, no enojo y no ignorancia. Cuando las acciones meritorias están acompañadas por tres raíces sanas, darán resultados en las vidas futuras y uno renacerá como un ser dotado con estas raíces. Aquellos que renacen con tres raíces sanas tienen la capacidad de alcanzar el Nirvana en la existencia presente. Así es muy importante tener conocimiento del Karma en el momento de realizar acciones meritorias.

 

Fraternalmente.

Torasyah



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