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Asunto:[GAP] Paz Interior
Fecha:Lunes, 21 de Abril, 2003  13:28:56 (-0700)
Autor:Giovanni Villarino <gio_villarino @.......com>

He caminado 25,000 millas como una peregrina que no posee ni un centavo. Poseo sólo la ropa que tengo puesta y lo que llevo en mis pequeños bolsillos. No pertenezco a ninguna organización. He dicho que cada vez caminaré hasta que se me ofrezca techo y ayunaré hasta que se me dé alimento, peregrinando hasta que la humanidad haya aprendido el camino de la paz. Y realmente puedo decirte que, sin haber jamás pedido nada, se me ha suplido todo lo que he necesitado en mi peregrinaje, lo que demuestra cuán buena es la gente en realidad.

Siempre llevo conmigo mi mensaje de paz: "Este es el camino de la paz: vence al mal con el bien, a la falsedad con la verdad y al odio con el amor". Nada nuevo hay en este mensaje, excepto su práctica. Ponerlo en práctica es necesario, no sólo en la problemática internacional sino también en la personal. Creo que la situación del mundo es un reflejo de nuestra propia inmadurez. Si fuéramos gente madura y armoniosa, la guerra no sería ningún problema: sería imposible.

Todos podemos trabajar por la paz. Podemos trabajar por ella dentro de nosotros mismos donde estemos, puesto que mientras más paz tengamos dentro de nuestras vidas, tanto más podremos reflejarla en la realidad externa. De hecho, creo que el deseo de sobrevivir nos va a empujar hacia algún tipo de paz mundial intranquila, la cual, si es que ha de perdurar, necesitará ser apuntalada por un gran despertar interior.
Creo que cuando descubrimos la energía nuclear entramos en una nueva era, y que esta nueva era exige un nuevo renacimiento que nos eleve a un nivel más alto de comprensión, para que seamos capaces de hacer frente a los problemas de esta nueva época. Así, primordialmente, mi tema es la paz dentro de nosotros mismos como paso hacia la paz en nuestro mundo.

A l observar el mundo, en tan gran parte reducido a la pobreza, me sentía más y más intranquila por tener tanto mientras mis hermanos y hermanas padecían hambre. Yo tenía que llegar a encontrar otro camino. La crisis llegó cuando, desesperada y tras profunda búsqueda de un modo de vida significativo, caminé toda una noche por una arboleda. Llegué a un claro iluminado por la luna y oré. Me sentí decidida completamente, sin reserva alguna, a dar mi vida -- a dedicar mi vida -- a servir. `¡Usame, te lo ruego!' imploré a Dios. Y una sensación de gran paz me sobrevino. Puedo decirte que esto es un punto sin retroceso. Después de ello, nunca podrás volver a una vida sólo centrada en ti mismo.

Y así pasé a la segunda fase de mi vida. Comencé a vivir para dar todo lo que pudiera en vez de recibir todo lo que pudiera, y entré a un mundo nuevo y maravilloso. Mi vida comenzó a tener sentido. Recibí la gran bendición de una buena salud; no he tenido un resfriado ni un dolor de cabeza desde entonces (la mayoría de las enfermedades son inducidas psíquicamente). Desde entonces he comprendido que mi misión de por vida sería el trabajo en pro de la paz; que abarcaría toda la problemática de la paz: paz entre naciones, paz entre grupos, paz entre individuos, y la muy, muy importante paz interior. Sin embargo, existe una gran diferencia entre el estar dispuesto a entregar tu vida y el realizar esa entrega en la práctica, y para mí hubo entre ambos quince años de preparación y búsqueda interior.

En esta época conocí eso que los psicólogos llaman el Ego y la Conciencia. Empecé a comprender que es como si tuviésemos dos yoes, o dos naturalezas, o dos voluntades con enfoques distintos. Debido a que esos dos enfoques eran tan diferentes, sentí una lucha en mi vida, durante este período, entre los dos yoes con los dos enfoques. Así es que tuve altibajos, muchos altibajos. Entonces, en plena lucha, me ocurrió una experiencia extraordinaria, y por primera vez supe cómo era la paz interior. Sentí una unidad, unidad con todos mis semejantes, los seres humanos, unidad con toda la creación. Desde entonces nunca me he sentido realmente aislada. Podía regresar una y otra vez a esta excelsa cumbre y, además, podía quedarme ahí por períodos cada vez más prolongados y sólo ausentarme una que otra vez. Finalmente llegó una maravillosa mañana cuando desperté sabiendo que jamás tendría que descender de nuevo. Supe que para mí la lucha había terminado, que finalmente había logrado entregar mi vida, o sea, encontrar paz interior. Nuevamente éste es un punto del cual no se regresa. No se puede ya volver a la lucha. La lucha ya ha terminado porque tú deseas hacer lo correcto, sin necesidad de ser presionado.

Sin embargo, el progreso no termina allí. Un gran avance ha habido en esta tercera fase de mi vida, pero es como si la figura central del rompecabezas de tu vida estuviera completa, clara e invariable, pero que por los bordes otras piezas siguiesen encajando. Siempre hay un borde creciente, pero el progreso es armonioso. Existe la sensación de estar siempre rodeado por todas las cosas buenas, tales como el amor, la paz y la alegría. Es como si te rodease una atmósfera protectora; y dentro de ti aparece algo inconmovible, que te hace pasar a través de cualquier situación que necesites enfrentar.

El mundo puede observarte y creer que arrostras grandes problemas, pero siempre estarán los recursos internos para vencer fácilmente esas dificultades. Nada parece difícil; hay en ti calma y serenidad y una falta de prisa; no más afán ni ansiedad por nada. La vida es plena, la vida es dichosa; pero la vida nunca más estará sobrecargada. Eso es algo muy importante que he aprendido: si tu vida está en armonía con tu labor en el Esquema de la Vida, y si eres obediente a las leyes que gobiernan este universo, entonces tu vida será plena y dichosa, pero no sobrecargada. Si es sobrecargada, es que estás haciendo más de lo que es correcto que hagas, más de lo que te toca hacer en el cuadro total de las cosas.

Ahora se vive para dar, en vez de para recibir. En la medida en que te concentras en dar, descubres que así como no puedes recibir nada sin dar, tampoco puedes dar sin recibir, incluso las cosas más maravillosas tales como la salud y la felicidad y la paz interior. Da la sensación de una energía inagotable, que simplemente nunca se acaba; pareciera ser tan sin límites como el aire. Es como si estuvieras conectado a la fuente de energía universal.

Ahora posees el control de tu vida. ¿Sabes? el ego nunca más tiene el control. El ego está controlado por deseos de comodidad por parte del cuerpo, por exigencias de la mente y por explosiones de las emociones. Pero tu naturaleza superior controla al cuerpo, a la mente y las emociones. Puedo ordenarle a mi cuerpo: "Echate en ese piso de cemento y duerme" y lo hace; puedo decirle a mi mente: "Olvida todo lo demás y concéntrate en el trabajo que tienes ante ti" y ella obedece; puedo decirle a mis emociones: "Cálmense, aún frente a esta situación terrible", y ellas se calman. Es un modo diferente de vivir. El filósofo Thoreau escribió: "Si un hombre no marcha al compás de sus compañeros, tal vez está oyendo el ritmo de otro compás". Y ahora estás siguiendo el ritmo de un compás distinto: la naturaleza superior y no la naturaleza inferior.

Fue solo entonces, en l953, que me sentí guiada, llamada o motivada a comenzar mi peregrinaje por la paz en el mundo, un viaje emprendido según la tradición. La peregrinación tradicional es un viaje emprendido a pie y en la fe, en oración y como una oportunidad de comunicarse con la gente. Con este fin, me visto con una túnica. Por delante lleva la inscripción "PEREGRINA DE PAZ" (siento que tal es ahora mi nombre; le da énfasis a mi misión, no a mí), y por la espalda reza: "25,OOO MILLAS A PIE POR LA PAZ". El propósito de la túnica es simplemente que ésta haga los contactos por mí. Constantemente, mientras camino por las autopistas y a través de las ciudades, las personas se me acercan y tengo la oportunidad de conversar con ellas acerca de la paz.

He caminado 25,000 millas como una peregrina que no posee ni un centavo. Poseo sólo la ropa que tengo puesta y lo que llevo en mis pequeños bolsillos. No pertenezco a ninguna organización. He dicho que cada vez caminaré hasta que se me ofrezca techo y ayunaré hasta que se me dé alimento, peregrinando hasta que la humanidad haya aprendido el camino de la paz. Y realmente puedo decirte que, sin haber jamás pedido nada, se me ha suplido todo lo que he necesitado en mi peregrinaje, lo que demuestra cuán buena es la gente en realidad.

Siempre llevo conmigo mi mensaje de paz: "Este es el camino de la paz: vence al mal con el bien, a la falsedad con la verdad y al odio con el amor". Nada nuevo hay en este mensaje, excepto su práctica. Ponerlo en práctica es necesario, no sólo en la problemática internacional sino también en la personal. Creo que la situación del mundo es un reflejo de nuestra propia inmadurez. Si fuéramos gente madura y armoniosa, la guerra no sería ningún problema: sería imposible.

Todos podemos trabajar por la paz. Podemos trabajar por ella dentro de nosotros mismos donde estemos, puesto que mientras más paz tengamos dentro de nuestras vidas, tanto más podremos reflejarla en la realidad externa. De hecho, creo que el deseo de sobrevivir nos va a empujar hacia algún tipo de paz mundial intranquila, la cual, si es que ha de perdurar, necesitará ser apuntalada por un gran despertar interior. Creo que cuando descubrimos la energía nuclear entramos en una nueva era, y que esta nueva era exige un nuevo renacimiento que nos eleve a un nivel más alto de comprensión, para que seamos capaces de hacer frente a los problemas de esta nueva época. Así, primordialmente, mi tema es la paz dentro de nosotros mismos como paso hacia la paz en nuestro mundo.

A hora bien, cuando hablo acerca de los pasos hacia la paz interior, los presento dentro de un esquema, pero nada arbitrario hay en cuanto al número de pasos: pudieran aumentarse o reducirse; es simplemente una manera de presentar este tópico. Pero una cosa sí debe tenerse presente: los pasos hacia la paz interior no se toman en un orden predeterminado. El primer paso para uno puede ser el último para otro. Así, toma simplemente cualesquiera que te parezcan más fáciles, y en cuanto des algunos pasos te será más fácil dar algunos más. En esta área podemos en verdad compartir experiencias. Ninguno de ustedes posiblemente se sentirá llamado a caminar en peregrinación (y no estoy tratando de inspirar a nadie a emprender un peregrinaje), pero en cuanto al modo de encontrar armonía en nuestras vidas, podemos compartir experiencias. Me imagino que cuando me oigas exponer algunos de los pasos hacia la paz interior, los vas a reconocer como pasos que también tú has dado.

En primer lugar, me gustaría mencionar algunas preparaciones que me fueron exigidas. La primera fue asumir una actitud correcta frente a la vida. Lo que significa: ¡Deja de ser una persona evasiva! Deja ya de hacer una vida vacía, como quien se queda en la espuma superficial. Hay millones de personas así y éstas jamás encuentran nada que valga la pena. Disponte a hacerle frente a la vida y sumérgete por debajo de su superficie; sólo allí podrás encontrar las verdades y realidades. Eso es precisamente lo que estamos haciendo aquí ahora.

Hay la cuestión de asumir una actitud significativa frente a los problemas que la vida te pueda presentar. Si pudieras contemplar el panorama total, si pudieras conocer la historia completa, te darías cuenta de que ningún problema se te puede presentar jamás que no tenga un propósito en tu vida, que no pueda contribuir a tu desarrollo interior. Cuando logres percibir esto, reconocerás los problemas como oportunidades disfrazadas. Si no enfrentaras problemas, sólo flotarías a la deriva por la vida y no logarías un desarrollo interior. Es precisamente resolviendo problemas de acuerdo con nuestra luz más elevada, que logramos el crecimiento interior. Ahora bien, los problemas colectivos deben ser resueltos por nosotros colectivamente (y nadie encuentra la paz interior si está evitando hacer su parte en la solución de los problemas colectivos, tales como el desarme y la paz mundial). Así es que siempre, ante tales problemas, reflexionemos juntos, hablemos y trabajemos colectivamente para su solución.

La segunda preparación tiene que ver con lograr que nuestras vidas estén en armonía con las leyes que gobiernan este universo. Creados fueron no sólo los mundos y los seres, sino también las leyes que los gobiernan. Aplicándose tanto a la esfera física como a la esfera psicológica, estas leyes rigen la conducta humana. En la medida en que seamos capaces de comprenderlas y poner nuestras vidas en armonía con estas leyes, nuestras vidas estarán en armonía. En la medida en que desobedecemos estas leyes, nos creamos dificultades por causa de nuestra desobediencia. Nosotros somos nuestros peores enemigos. Si estamos desarmonizados por ignorancia, sufrimos un poco; pero si conociendo dichas leyes nos empeñamos en desarmonizar con ellas, entonces sufrimos mucho. Admito que dichas leyes son bien conocidas y también bien creídas; por lo tanto, sólo faltaba que fueran bien vividas.

Fue así que empecé a ocuparme de un proyecto muy interesante: llevar a la vida práctica todas las cosas buenas en que creía. No me confundí tratando de hacer todo de una sola vez, sino más bien, cuando veía que estaba haciendo algo que no debía hacer, me detenía y siempre renunciaba en seguida. Verás, ésa es la manera fácil. Disminuir de a poco es duro y se tarda demasiado. Si no estaba haciendo algo que sabía que tenía que hacer, me ocupaba de ello. Me llevó bastante tiempo el poder hacer vida lo que creía, pero por supuesto que sí se puede; y ahora, si yo creo en algo, lo vivo en la práctica. De otra manera no tendría sentido. Cuando empecé a vivir de acuerdo a mi más elevada luz, descubrí que otra luz me era concedida; y que me abría para recibir más luz, en la medida en que vivía la luz que tenía.

Estas leyes son las mismas para todos nosotros, y éstas son las cosas que podemos estudiar y reflexionar juntos. Pero existe también una tercera preparación relacionada con algo que es único para cada vida humana, puesto que cada uno de nosotros tiene un lugar especial en el Esquema de la Vida. Si todavía no sabes con claridad cuál es tu lugar en dicho Esquema, te sugiero que intentes buscarlo en silencio receptivo. Yo solía hacer largas caminatas, simplemente receptiva y silenciosa, por entre las bellezas de la naturaleza: así surgían en mí comprensiones internas maravillosas. Comienzas a cumplir tu parte en el Esquema de la Vida, haciendo todas las cosas buenas hacia las cuales te sientes motivado, aún cuando al principio sean sólo pequeñas cosas. A éstas das prioridad en tu vida, por encima de todas las superficialidades que habitualmente recargan las vidas de los humanos.

Hay quienes saben y no actúan. Esto es sumamente triste. Recuerdo un día en que, mientras caminaba por una autopista, un flamante automóvil se detuvo y el hombre me dijo: "¡Qué maravilloso que estés respondiendo a tu llamada!" Respondí: "Ciertamente creo que todos deberían hacer lo que sienten que es correcto". Entonces, él comenzó a contarme hacia qué se sentía motivado, y era algo bueno que se necesitaba hacer. Yo me entusiasmé bastante al respecto y dí por sentado que él lo estaba haciendo. Dije: "¡Eso es maravilloso! ¿cómo te ha ido?". Y él contestó: "Oh, no lo estoy haciendo. Ese tipo de trabajo no paga nada". Jamás olvidaré lo desesperadamente infeliz que ese hombre era; pero tú ves, en esta era materialista tenemos criterios tan falsos para medir el éxito. Lo medimos en términos de dinero, en términos de cosas materiales. Pero la felicidad y la paz interior no se hallan en esa dirección. Si tú sabes lo que deberías hacer pero no lo haces, eres en verdad una persona sumamente infeliz.

Hay también una cuarta preparación, y es la simplificación de la vida para llevar al bienestar interno y al externo -- al bienestar material y al psicológico -- a la armonía en tu vida. A mí me resultó muy fácil. Poco después de haber dedicado mi vida al servicio, sentí que no podía ya aceptar más de lo que me hacia falta, mientras otros en el mundo tenían menos de lo que necesitaban. Esto me llevó a reducir mi vida a nivel de necesidad. Pensé que sería difícil, que eso significaría muchas privaciones graves, pero estaba muy equivocada. Ahora que poseo solamente la ropa que tengo puesta y las cosas que llevo en mis bolsillos, no me siento privada de nada. Para mí, lo que quiero y lo que necesito son exactamente lo mismo, y nadie podría darme nada que no necesite.

Descubrí esta gran verdad: las posesiones innecesarias son simplemente cargas innecesarias. Ahora bien, no quiero decir que las necesidades de todos sean idénticas; tus necesidades pueden ser mucho mayores que las mías. Por ejemplo, si tienes una familia, necesitarás la estabilidad de un centro familiar para tus hijos. Pero sí quiero decir que todo lo que esté más allá de lo necesario (admitiendo que las necesidades incluyen algunas veces cosas además de las necesidades físicas), todo aquello que sobrepase tus necesidades, tiende a volverse una carga.

Hay una gran libertad en la simplicidad de vida. Después de que empecé a sentir esto, encontré armonía en mi vida entre el bienestar interior y el bienestar exterior. Habría mucho que decir todavía respecto a tal armonía, no sólo para la vida de un individuo, sino también para la vida de una sociedad. Es debido a que la humanidad ha llegado a estar tan fuera de armonía, tanto hacia lo material, que cuando descubrimos algo como la energía nuclear, somos aún capaces de ponerla en una bomba y usarla para matar gente. Esto se debe a que nuestro bienestar interior va muy retrasado respecto a nuestro bienestar exterior. La investigación válida para el futuro está en el lado interior, en lo psicológico, de manera que seamos capaces de poner ambos lados en equilibrio y así sepamos cómo usar bien el bienestar externo que ya poseemos.

L uego descubrí que había algunas purificaciones que me eran requeridas. La primera de ellas es una cosa tan simple: la purificación del cuerpo. Esto tiene que ver con tus hábitos físicos de vida. ¿Comes con sensatez, comiendo para vivir? Conozco personalmente gente que vive para comer. ¿Y sabes cuándo debes parar de comer? Eso es algo muy importante de saber. ¿Tienes hábitos sensatos de dormir? Yo trato de acostarme temprano y duermo un suficiente número de horas. ¿Recibes bastante aire puro, sol, ejercicio y contacto con la naturaleza? Se podría creer que ésta sería la primera área en la cual la gente estaría dispuesta a trabajar; mas por experiencia práctica he descubierto que es frecuentemente la última, porque puede significar el tener que desembarazarnos de algunos de nuestros malos hábitos, y a ninguna otra cosa nos aferramos tan tenazmente.

A la segunda purificación no le podría dar más énfasis, porque es la purificación del pensamiento. Si te dieras cuenta de cuán poderosos son tus pensamientos, jamás albergarías un pensamiento negativo. Ellos pueden ser un poderoso factor para el bien cuando están del lado positivo; pero pueden enfermarte, y de hecho lo hacen, cuando están del lado negativo.

Recuerdo un hombre que tenía 65 años de edad cuando le conocí, que manifestaba síntomas de lo que parecía ser una enfermedad física crónica. Le hablé y me dí cuenta de que había alguna amargura en su vida, aunque no pude encontrarla en un principio. Se llevaba bien con su esposa y sus hijos ya crecidos, se llevaba bien en su comunidad, pero la amargura estaba ahí de todos modos. Encontré que estaba albergando rencor en contra de su padre (el cual había muerto hacía mucho tiempo), debido a que éste había provisto para la educación de su hermano, pero no para la de él. Tan pronto como fue capaz de renunciar a ese rencor, la llamada enfermedad crónica comenzó a desvanecerse y pronto desapareció.

Si albergas el menor rencor contra alguien, o cualquier tipo de pensamiento no bondadoso, debes librarte de él inmediatamente; no está dañando a nadie sino a ti mismo. Se dice que el odio daña al que odia, no al que es odiado. No basta hacer lo correcto y decir lo correcto; también debes pensar lo que es correcto, antes de que tu vida pueda armonizarse.

La tercera purificación es la purificación del deseo: ¿Qué cosas deseas? ¿Deseas ropas nuevas, o placeres, o nuevos artículos para tu casa, o un nuevo automóvil? Puedes llegar al punto de tener un solo deseo: conocer y hacer tu parte en el Esquema de la Vida. Pensándolo bien, ¿hay alguna otra cosa verdaderamente tan importante de desear?

Hay una purificación más, y es la purificación de las motivaciones. ¿Qué motivo tienes para lo que sea que estés haciendo? Si es pura codicia o egoísmo o el deseo de autoglorificación, yo diría, no hagas tal cosa. No hagas nada con tales motivaciones. Pero no es tan fácil, porque tendemos a hacer cosas por motivos muy mezclados, buenos y malos motivos mezclados. Por ejemplo, un hombre de negocios: sus motivaciones pueden no ser las más elevadas, pero a la vez le motiva proveer a su familia y quizás hacer algún bien a su comunidad: ¡motivaciones mezcladas!

Tu motivación, si es que has de encontrar paz interior, debe ser hacia fuera de ti mismo, debe ser de servicio. Debe ser dar, no recibir. Conocí a un hombre que era un buen arquitecto; ése era, obviamente, el trabajo apropiado para él; pero lo estaba haciendo por motivaciones erróneas. Su motivación era hacer mucho dinero y mejorar su status social. Trabajó hasta caer enfermo, y poco después llegué a conocerlo. Logré que hiciera pequeñas cosas para servir; le hablé del gozo del servicio, sabiendo yo que después que hubiera experimentado ese gozo, jamás podría volver a vivir realmente centrado en sí mismo. Mantuvimos alguna correspondencia después de eso. Durante el tercer año de la ruta de mi peregrinaje, caminé por su pueblo. Casi no le reconocí cuando me detuve a visitarlo: ¡era un hombre tan cambiado! Pero todavía era un arquitecto. Estaba dibujando un plano y me hablaba de ello: "Como ves, lo estoy diseñando de este modo para que se ajuste al presupuesto, y luego lo adaptaré a la parcela para que se vea bien". Su motivación era prestar servicio a las personas para quienes diseñaba algo. Era una persona radiante y transformada. Su esposa me dijo que sus negocios habían aumentado porque le estaban viniendo clientes desde lejos para encargar planos de sus casas.

He encontrado algunas personas que para poder modificar su vida han tenido que cambiar de oficio; pero he conocido muchas más que simplemente han tenido que reemplazar su motivación a servir para lograr cambiar su vida.

A hora la última parte. Se trata de las renuncias. Una vez que logras la primera de las renuncias, has hallado la paz interior, porque es la renuncia a la voluntad propia. Puedes trabajar en esto, absteniéndote de hacer algo que no sea bueno, hacia lo cual te sientes motivado, ¡pero nunca lo suprimas! Si estás impulsado a hacer o decir una cosa poco amable, siempre puedes pensar en algo bueno. Deliberadamente da un vuelco y usa esa misma energía para decir o hacer una cosa buena. ¡Esto funciona!

La segunda es la renuncia al sentimiento de separación. Comenzamos sintiéndonos muy separados y juzgando todo en relación a nosotros como si fuéramos el centro del universo. Aún después de lograr un mejor conocimiento intelectual, seguimos juzgando las cosas de esa manera. En realidad, por supuesto, todos somos células en el cuerpo de la humanidad. No estamos separados de nuestros congéneres humanos; todo forma una totalidad, es sólo desde ese punto de vista más elevado que puedes comprender lo que es amar a tu prójimo como a ti mismo. Desde ese punto de vista más elevado emerge sólo una manera realista de trabajar, y ésa es por el bien de la totalidad. Mientras sigas trabajando por tu pequeño yo egoísta, eres sólo una célula en contra de todas las otras células, y estás bastante lejos de la armonía. Mas tan pronto como comienzas a trabajar en pro del bien de la totalidad, te encuentras en armonía con todos tus congéneres humanos. Ves, es la manera fácil, armoniosa, de vivir.

Luego está la tercera renuncia, y ésta es la renuncia a todos los apegos. Las cosas materiales han de ser puestas en su debido lugar. Están ahí para ser usadas, está bien usarlas; para eso están ahí. Pero cuando han rebasado su utilidad, debes estar presto a renunciar a ellas, y quizás pasarlas a alguien que las necesite. Cualquier cosa a la cual no puedas renunciar cuando ha rebasado su utilidad, te posee; y en esta era materialista muchísimos de nosotros estamos poseídos por nuestras posesiones. No somos libres.

Existe otro tipo de posesividad. Tú no posees a ningún otro ser humano, no importa cuán íntima sea tu relación con ese otro. Ningún esposo posee a su esposa; ninguna esposa posee a su esposo; ningún padre posee a sus hijos. Cuando creemos que poseemos a las personas, tenemos la tendencia a dirigir sus vidas y de ahí surge una situación en extremo inarmoniosa. Sólo cuando nos damos cuenta de que no los poseemos, que ellos tienen que vivir de acuerdo a sus propias motivaciones internas, es que dejamos de tratar de dirigir sus vidas, y entonces descubrimos que somos capaces de vivir en armonía con ellos.

Ahora, la última: la renuncia a todo sentimiento negativo. Quiero mencionar sólo un sentimiento negativo que aún las personas más buenas albergan, y ese sentimiento negativo es la preocupación. Preocuparse no es ocuparse, lo cual te motivaría a hacer lo posible para resolver una situación. Preocuparse es un inútil afanarse sobre cosas que no podemos cambiar. Voy a mencionar sólo una técnica. Muy rara vez te preocupas acerca del momento presente; frecuentemente todo está bien. Si te preocupas sufres por el pasado, el cual debías haber olvidado hace mucho tiempo, o sientes aprensión por el futuro, el cual ni siquiera ha llegado todavía. Tendemos a pasar por alto el momento presente. Puesto que éste es el único momento que puede ser vivido, si no lo vives ahora, jamás llegarás a vivir realmente de ningún modo. Si en verdad vives este momento presente, tenderás a no preocuparte. Para mí, cada momento es una nueva oportunidad de prestar servicio.

Un último comentario acerca de los sentimientos negativos, algo que me ayudó muchísimo en una ocasión y que ha ayudado a otros. Ninguna cosa externa, nada ni nadie de afuera, puede herirme en lo interno, psicológicamente. Me di cuenta de que sólo podía ser dañada psicológicamente por mis propias acciones erróneas, sobre las cuales tengo control; o por mis propias reacciones equivocadas, las cuales son sutiles y engañosas, pero también las puedo controlar; o por mi propia inacción en algunas situaciones, por ejemplo la actual situación mundial, la cual necesita de mi acción. Cuando tomé conciencia de todo esto, ¡qué libre me sentí! y simplemente dejé de hacerme daño. Ahora alguien podría hacerme la acción más baja y yo sólo sentiría compasión profunda por esa persona fuera de armonía, por esa persona psicológicamente enferma, que es capaz de hacer cosas poco amables. Ciertamente no me haría un daño a mí misma con una reacción equivocada de ira o amargura. Tú tienes control completo en cuanto a ser o no ser herido psicológicamente, y en el momento que lo quieras puedes dejar de hacerte daño.

Estos son los pasos hacia la paz interior que yo quería compartir contigo. No hay nada nuevo acerca de esto, pues es verdad universal. Simplemente he expresado estas cosas en mis palabras corrientes y en base a mi propia experiencia con ellas. Las leyes que gobiernan este universo obran por el bien tan pronto como las obedecemos, y cualquier cosa contraria a estas leyes no durará mucho, pues contiene dentro de sí el germen de su propia destrucción. La bondad en toda vida humana hace siempre posible que obedezcamos esas leyes. Tenemos libre albedrío acerca de todo esto, por lo que depende de nosotros cuán pronto obedezcamos y por lo tanto encontremos armonía, tanto dentro de nosotros como en nuestro mundo.

[From a KPFK radio talk, Los Angeles]

* * * * * * * * * *
RESUMEN


-- CUATRO PREPARACIONES --

1. Toma actitudes correctas hacia la vida.

Deja de ser evasivo, o alguien que vive en la espuma superficial, puesto que estas actitudes sólo pueden causar desarmonía en tu vida. Dale la cara a la vida sin miedo y sumérgete por debajo de su espuma superficial para descubrir sus verdades y realidades. Resuelve los problemas que la vida te proporciona y encontrarás que el resolverlos contribuye a tu crecimiento interno. Ayudar a resolver problemas colectivos también contribuye a tu crecimiento, y estos problemas nunca deben eludirse.

2. Vive tus buenas creencias.

Las leyes que gobiernan la conducta humana se aplican tan inexorablemente como la ley de la gravedad. La obediencia a esas leyes nos empuja hacia la armonía, la desobediencia nos empuja hacia la desarmonía. Puesto que muchas de esas leyes ya son comúnmente creídas, puedes comenzar poniendo en práctica todas las cosas buenas en que ya crees. Ninguna vida puede ser armoniosa a menos que creencia y práctica estén en armonía.

3. Encuentra tu sitio en el Esquema de la Vida.

Tú tienes una parte en el esquema de las cosas. Qué parte es ésa sólo lo sabrás yendo adentro de ti mismo. Puedes buscarla en silencio receptivo. Puedes comenzar a vivir de acuerdo con ella haciendo todas las cosas buenas hacia las que te sientes motivado, dando a estas cosas prioridad en tu vida por encima de las cosas superficiales que habitualmente ocupan las vidas humanas.

4. Simplifica tu vida para lograr que tu bienestar interior y tu bienestar exterior estén en armonía.

Las posesiones innecesarias son cargas innecesarias. Muchas vidas están recargadas no sólo de posesiones innecesarias, sino también de actividades sin sentido. Vidas recargadas son vidas inarmónicas y requieren simplificación. Los deseos y las necesidades pueden llegar a ser lo mismo en la vida del ser humano, y cuando eso ocurra, habrá un sentido de armonía entre el bienestar interior y el exterior. Tal armonía es necesaria no sólo en la vida individual sino también en la vida colectiva.

-- CUATRO PURIFICACIONES --

1. Purificación del templo del cuerpo.

¿Estás libre de todos los malos hábitos? ¿En tu dieta le das énfasis a los alimentos vitales: frutas, granos enteros, legumbres y nueces? ¿Te acuestas temprano y duermes lo suficiente? ¿Tienes bastante aire puro, sol, ejercicio y contacto con la naturaleza? Si puedes responder "sí" a todas estas preguntas, has andado un buen trecho hacia la purificación del templo del cuerpo.

2. Purificación de los pensamientos.

No es suficiente hacer y decir las cosas correctas: necesitas también pensar lo que es correcto. Los pensamientos positivos pueden tener influencias poderosas para el bien. Los pensamientos negativos pueden llegar a enfermarte físicamente. Asegúrate de que no existe ninguna situación conflictiva entre tú y algún otro ser humano, porque sólo cuando has cesado de albergar pensamientos hostiles lograrás la armonía interior.

3. Purificación de los deseos.

Ya que estás en este mundo con el fin de ponerte en armonía con las leyes que gobiernan la conducta humana y con tu parte en el esquema de las cosas, tus deseos deben enfocarse en esta dirección.

4. Purificación de las motivaciones.

Obviamente, tus motivaciones nunca deberán ser la codicia, o egoísmo o el deseo de autoglorificación. No deberías tener siquiera la motivación egoísta de lograr la paz interior para ti. El rendir servicio a tus congéneres debe ser tu motivación, antes de que tu vida pueda llegar a la armonía.

-- CUATRO RENUNCIAS --

1.Renuncia a la voluntad propia.

Tú tienes, o es como si tuvieras, dos yoes: el yo inferior, que generalmente te gobierna egoístamente, y el yo superior, que está presto a hacer de ti un glorioso instrumento. Debes subordinar el yo inferior, evitando hacer las cosas que no son buenas hacia las cuales te sientes motivado, no suprimiéndolas sino transformándolas, de manera que tu yo superior pueda tomar el control de tu vida.

2. Renuncia al sentimiento de separación.

Todos nosotros, en todo el mundo, somos células en el cuerpo de la humanidad. No estás separado de tus congéneres y no puedes encontrar armonía para ti solo. Puedes encontrar armonía solamente cuando te percatas de la unidad del todo y trabajas por el bien de todos.

3. Renuncia a los apegos.

Sólo cuando has renunciado a todos los apegos puedes ser realmente libre. Las cosas materiales están aquí para ser usadas, y cualquier cosa a la cual no puedas renunciar cuando haya rebasado su utilidad, te posee a ti. Sólo puedes vivir en armonía con tus semejantes si no sientes que los posees y, por tanto, no tratas de gobernar sus vidas.

4. Renuncia a todos los sentimientos negativos.

Trabaja por deshacerte de los sentimientos negativos. Si vives en el momento presente, que es realmente el único momento que tienes para vivir, tenderás a preocuparte menos. Si te das cuenta de que los que hacen acciones poco amables están psicológicamente enfermos, tus sentimientos de ira se convertirán en sentimientos de compasión. Si reconoces que todas tus heridas internas son causadas por tus propias acciones erróneas o tus propias reacciones equivocadas o tu propia inacción errónea, entonces dejarás de hacerte daño a ti mismo.


Presentado por:

FRIENDS OF PEACE PILGRIM
(Amigos de Peregrina de Paz)
mas info: <http://www.peacepilgrim.org>

Special thanks to Ricky Fuster of Amigos de Peregrina de la Paz (Spanish Peace Pilgrim Center) for converting this translation into HTML format.

Amigos de Peregrina de la Paz
Finca "La Escorzonera"
Av. Victoria s/n, El Plantío
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