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Asunto:[GAP] Venezuela-Argentina Unidas Contra Neoliberalismo
Fecha:Miercoles, 20 de Agosto, 2003  13:33:50 (-0500)
Autor:RedLUZ/LUXWeb <redluz @...............mx>

Venezuela-Argentina Unidas Contra Neoliberalismo


ENCUENTRO DE LOS PRESIDENTES EN LA CASA ROSADA
CHAVEZ Y KIRCHNER CONTRA LAS POLITICAS NEOLIBERALES
(Fecha publicación:19/08/2003)
http://www.argenpress.info/nota.asp?num=004615
Información Adicional
Tema: Integración latinoamericana
País/es: Argentina - Venezuela

Los presidentes Hugo Chávez Frías de la República Bolivariana de Venezuela y Néstor Kirchner de Argentina, se pronunciaron en contra de las políticas neoliberales aplicadas por los distintos gobiernos en sus respectivos países, las cuales fueron creadoras de las crisis económicas y la desigualdad social. En la nota se transcriben los discursos de ambos mandatarios.

DISCURSO DE HUGO CHÁVEZ FRÍAS

Excelentísimo señor Néstor Kirchner, presidente de la República Argentina, querido amigo; excelentísimo señor Rafael Bielsa, ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la República Argentina y querido amigo; embajador Roy Chaderton, canciller de la República Bolivariana de Venezuela; más integrantes, compañeros venezolanos; excelentísimo señor Eduardo Sodouza, embajador Extraordinario Plenipotenciario de la República Argentina, acreditado ante el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela; ciudadano Freddy Balzán, embajador de la República Bolivariana de Venezuela en la República Argentina; distinguidas autoridades, ministros y funcionarios del alto Gobierno de la República hermana de Argentina; invitados especiales; periodistas, camarógrafos y fotógrafos; amigos de los medios de comunicación; señoras y señores: hacía un buen tiempo que no sentía una compenetración tan intensa y tan profunda con un discurso presidencial, con un discurso humano, real, concreto como el que usted, querido amigo, está lanzando no sólo a los argentinos sino a todos nosotros los sudamericanos, y más allá, al mundo entero.

Nos sentimos en casa en verdad, y ciertamente es la misma patria la que estamos transitando, la que estamos viviendo. Creo que son signos muy alentadores, no sólo el discurso sino la acción, la coherencia entre la teoría y la praxis, entre lo que se dice y lo que se hace, claras señales de que hay seriedad, voluntad, coraje, firmeza para enfrentar ese gran desafío al que
usted se ha referido, querido amigo Presidente.

No tiene usted 90 días aún en esta casa. Conversábamos en su toma de posesión, en ese encuentro latinoamericano que aquí ocurrió, y nos dijimos mutuamente qué necesario es acelerar nuestros intercambios, nuestra interacción, nuestros esfuerzos conjuntos. Creo que hemos comenzado muy bien, menos de tres meses y estamos aquí en un intercambio profundo, sentido, concreto y con resultados que conforman sin duda un piso y un marco para el edificio de integración binacional que ahora comenzamos a construir.

Comenzamos a construir ese edificio con unas raíces, con unas columnas muy profundas bajo la tierra. Ya usted se refería, querido amigo, a esos dos colosos de Sudamérica, a esos dos inmensos e infinitos hombres que supieron interpretar en su momento a sus pueblos, y supieron colocar por delante el sueño y la utopía para llevar a cabo las gestas que condujeron desde el norte de Sudamérica Simón Bolívar, y desde el sur de Sudamérica José de San Martín. Como sabemos, coincidieron en Guayaquil, nos lo recordaba esta mañana el excelentísimo Canciller argentino en sus palabras, en aquel acto tan hermoso de honores al Libertador San Martín. En el encuentro de Guayaquil, el encuentro de los dos colosos, de alguna manera San Martín le dijo a Bolívar y se lo refirió por escrito: 'usted será el continuador de mi obra'. Bolívar asumió entonces el reto de la integración de Sudamérica, alimentado por la experiencia y la fuerza que había creado José de San Martín. Y unieron no sólo el gran ejército libertador que luego en el año '24 dio la estocada final al imperio español que azotó estas tierras durante 300 años. Allá en Ayacucho. El año próximo habrá que conmemorar 180 años de Ayacucho, como símbolo querido amigo de lo que la unidad significa, sólo unidos aquellos hombres y aquellas mujeres pudieron derrotar al imperio de 300 años. Sólo unidos nosotros de ahora en adelante podremos derrotar las grandes amenazas que tenemos y podremos crear un nuevo modelo, un nuevo proyecto liberador que genere igualdad y justicia para nuestros pueblos, sólo unidos podremos hacerlo.

Cuando uso esta expresión de sólo unidos, recuerdo en esta casa a ese gran argentino el general Juan Domingo Perón, quien cien años después de San Martín y Bolívar levantó aquellas banderas también del nacionalismo verdadero y auténtico, supo recoger en un grano de maíz -como alguien dijo- el corazón del pueblo argentino. El dijo y alertó aquello que ustedes conocen hermanos de argentina mejor que nosotros los venezolanos: el siglo XXI nos concebirá o unidos o dominados. Aquí estamos, entramos al siglo XXI dominados, con modelos económicos todavía colonialistas y con amenazas de mayor colonialismo, con sociedades divididas y fragmentadas, minorías privilegiadas y mayorías empobrecidas, con unas naciones destruidas por el atraso, naciones que al decir de Eduardo Galeano, no somos subdesarrolladas realmente si no hemos sido arrolladas, somos la otra cara del desarrollo de las naciones que sí lograron mayores niveles de vida. Hemos sido saqueados por 500 años y se pretende seguirnos saqueando. Sólo unidos, querido amigo, como usted lo ha dicho, podemos lograrlo; creo que llegó la hora.

Hay buenos aires no sólo en Buenos Aires, hay buenos aires no sólo en la Argentina, hay buenos aires en América del Sur, usted es parte de esos buenos aires que nos alientan, que nos refrescan y que nos hacen sentir ya no tan solitarios en algunos niveles, sobre todo en los altos gobiernos del continente; que nos hacen sentir que sí es posible, que ha valido la pena a veces cruzar desiertos y aguantar arremetidas de los sectores más poderosos del continente, que vale la pena la lucha que emprendimos en Venezuela hace una década aproximadamente. Porque eso es lo que ha ocurrido en Venezuela. Allá nació un proyecto nacional que luego se hizo constitución y hoy es bandera del pueblo venezolano. En Argentina también ha nacido un proyecto nacional, se está conformando y consolidando.

Nosotros los venezolanos hemos venido muy agradecidos por su invitación, señor Presidente, a ese contacto directo con el pueblo argentino. Agradezco su cooperación, agradezco el gesto hermoso y profundo de habernos abierto las puertas de la casa de par en par; nos sentimos en verdad en casa, estamos en casa. Además ese contacto profundo, alentador, fortalecedor con los jóvenes de Argentina, con los campesinos de Argentina, con los barrios de pie, con los piqueteros, con los intelectuales, con los dirigentes políticos, con los diputados, las diputadas, con los empresarios, con los pensadores, con los creadores, con la bandera argentina, con las raíces de la Argentina, además de eso nos ha permitido hoy llegar a la concreción de un conjunto de acuerdos y convenios. Ya nos hemos comprometido nosotros en privado a lo que tenemos que hacer.

Le decía a Néstor, el Presidente, mi buen amigo, cuántos convenios he firmado en casi 5 años, pero muchos de ellos fueron engavetados y comenzaron a dormir el sueño de los justos, como dijo alguien. Estos no van a ser así, no, esos convenios de cooperación firmados toman vida a partir de hoy y tendrán vida; estaremos los dos muy pendientes, y estos dos señores cancilleres también, de darles concreción y forma.

Creo a groso modo que abría tres grandes canales para construir una verdadera integración binacional entre Argentina y Venezuela. Una vía por supuesto es la económica, en dos variantes: en primer lugar la cooperación que nosotros podemos prestar en el sector energético petrolero. Con la experiencia que tenemos y ahora con la particularidad de que hemos recuperado o hemos tomado por primera vez el control de PDVSA después del golpe de Estado, y ahora PDVSA, Petróleo de Venezuela, sí es verdaderamente de Venezuela, porque estaba dominada por una elite tecnocrática conectada con intereses transnacionales hegemónicos. No era Venezuela dueña de su petróleo realmente, ahora sí lo es después de que hemos salido de 17 mil tecnócratas, saboteadores y golpistas. Hemos reestructurado a fondo nuestra empresa petrolera.

Ponemos a la orden esa experiencia y esa oportunidad para cooperar en todo lo que podamos con Argentina y su desarrollo energético petrolero y gasífero. Se nos ha ocurrido dentro de ese nuevo esquema de integración en el que creemos profundamente, más allá del marco neoliberal de las áreas de libre comercio, que es necesario un nuevo modelo de integración endógeno, por dentro, que se base en nuestro potencial interno. Hemos dicho: ¿por qué no podemos pensar y más adelante lograr, los sudamericanos, conformar una Petrosur? Alguien me preguntó una vez si sería una OPEP sudamericana; pudiera serlo y por qué no, con las empresas petroleras públicas de nuestros estados, de nuestras naciones. En esa área, se lo dije al señor Presidente, lo hemos firmado y lo digo al pueblo argentino, estamos a la orden para cooperar en todo lo que Argentina pudiera necesitar.

En el sector agroalimentario: Argentina, granero del mundo; en Venezuela lamentablemente todavía importamos más del 80 por ciento de lo que consumimos, 23 millones de habitantes. Pero nosotros estamos dispuestos, no sólo estamos dispuestos sino que estamos aquí para ratificarlo y ya estamos trabajando, aquí con nosotros está el ministro de Agricultura y Tierras, el presidente de la Corporación Agrícola Venezolana del Estado, que importa alimentos. Estamos haciendo un diseño para elevar la reserva de alimentos del país. No teníamos reserva, en diciembre pasado 4 ó 5 oligarcas golpistas tomaron la decisión de ahogar a Venezuela para producir una ruptura constitucional de esa manera, ya que militarmente no habían podido. La desestabilización económica-social incluía lo alimentario, derramaron millones de litros de leche, no quisieron llevar ganado al matadero, cerraron las grandes plantas procesadoras de maíz, de arroz, para rendirnos por hambre. Bloquearon el país en un autobloqueo que nos hizo rememorar aquel de hace 100 años, cuando las potencias europeas bloquearon a Venezuela para cobrar una deuda externa que no se podía pagar.

Usted recordaba, señor Presidente y amigo, a aquel brillante canciller, Drago, y la doctrina que surgió de aquí, de Argentina, en defensa de Venezuela y de nuestros países ante el atropello imperial. Nunca olvidaremos los venezolanos aquel gesto, aquel apoyo en defensa de los intereses de Venezuela y de la existencia misma de Venezuela.

Cien años después la oligarquía venezolana autobloqueó a Venezuela, saboteando los puertos, anclando grandes barcos cargados de combustible delante de los puertos. Todo un plan para rendirnos por hambre. No se rinde un pueblo con dignidad, no se rinde un gobierno que tiene dignidad y que tiene una responsabilidad con su pueblo. Pero aquel plan perverso nos sirvió para descubrir y poner en la superficie cuántas debilidades estructurales había. Una de ellas, producto de todo un modelo capitalista neoliberal aplicado al país, es que Venezuela no tenía reservas alimentarias de ningún tipo, dependíamos de la llegada de un barco; un huracán en el Caribe que retardó un barco por dos días y comenzaban los problemas en Venezuela, que si no llegó la harina para el pan, que si no llegaron las caraotas negras para el pabellón criollo, que si no llegó la leche para los niños. Así hemos estado en Venezuela, con qué grado de dependencia, de vulnerabilidad y de inseguridad alimentaria. Ahora hemos decidido activar y tener en depósitos una reserva de alimentos para el país. Estamos recuperando instalaciones, depósitos, silos, vamos a construir algunos nuevos. Qué gran ayuda puede prestarnos Argentina con su gran capacidad agroproductora para ir surtiendo y elevando los niveles de una gran reserva alimentaria que tendrá el pueblo venezolano antes de que este año termine.

Es una manera de adelantar los mecanismos de cooperación y de darle concreción a lo que hemos firmado. Se trata de retomar, querido amigo, como usted decía, el sueño de San Martín y Bolívar, el sueño de Perón. Estamos en el siglo XXI, divididos y dominados, pero estamos dando camino hacia la integración libertadora. Sólo la unión nos hará libres, conscientes estamos, usted y yo, ustedes y nosotros, el pueblo argentino y el pueblo venezolano, cada día más de esta necesidad, de una unión constructora, endógena, de una unión no para arrodillarnos ante el poderoso, sino una unión digna para libertarnos, para construir patrias nuevas.

Soplan buenos aires en Buenos Aires, hemos venido a respirarlos, los llevamos hasta lo más hondo del espíritu y esos buenos aires siguen y seguirán soplando en toda esta América nuestra.

Presidente, amigas, amigos, créanme del corazón se los digo: nos sentimos inmensamente felices de estar en esta casa, Argentina. Muchas gracias.

DISCURSO DE NÉSTOR KIRCHNER

Señor presidente de la República Bolivariana de Venezuela, mi querido amigo don Hugo Chávez; señores ministros y secretarios de Estado de la República Bolivariana de Venezuela; señores ministros del Gobierno Nacional; señoras, señores: en nombre del pueblo argentino y en el mío propio quiero transmitirle a usted y a quienes lo acompañan una cordial bienvenida y la más cálida estadía en nuestra patria.

Venezuela y Argentina han sido cuna de dos grandes libertadores, Simón Bolívar y José de San Martín, sacrificados padres de la libertad sudamericana; son recordados en la historia por la inquebrantable vocación de construir una patria grande. No les fue simple enfrentar el dominio realista de España en una Sudamérica naciente y consecuentemente débil. Si ellos en su tiempo pudieron superar todo tipo de adversidades, no podemos nosotros no ser capaces de enfrentar la realidad que nos aplasta para cambiarla a favor de nuestra gente. Es nuestra misión sobreponernos a las dificultades del presente y avanzar en la unidad latinoamericana hacia un mañana mejor, cumpliendo así el sueño de nuestros padre fundadores.

En el año 2003 conmemoramos el primer siglo y medio de la instauración de nuestras relaciones diplomáticas. Para cualquier argentino es esta una buena ocasión para afianzar nuestra amistad con nuestros hermanos venezolanos, profundizando el intercambio comercial y desarrollando la mejor integración política y cultural de nuestros pueblos. Al cabo de estos 150 años es fácil observar los incontables gestos con los cuales el pueblo venezolano demostró su amistad fraternal para con nosotros. En los años ´70, cuando los argentinos nos debatíamos ante el peor terrorismo de Estado que la memoria del continente recuerda, fue Venezuela una de las tierras que generosamente abrió sus puertas a muchos perseguidos políticos que escapaban a la violencia establecida.

No fue un simple acto de asilo; se trató de una integración social auténtica en la que los venezolanos abrieron sus puertas y ofrecieron su mano amiga a quienes eran condenados a un inmerecido destierro. En aquellas tierras caribeñas se consolidaron familias de compatriotas de las que nacieron hijos argentinos.

Tampoco podemos olvidar el apoyo que el gobierno y el pueblo venezolano brindaron a nuestra patria frente al conflicto bélico del Atlántico Sur. Sepa que este sentido reconocimiento, señor Presidente, lo está expresando un patagónico que vive el reclamo soberano sobre nuestras Islas Malvinas como un deber inquebrantable.

Venezuela en todos estos acontecimientos nos demostró la verdadera esencia de al hermandad y solidaridad latinoamericana. Nosotros, argentinos, parte de esta Latinoamérica por la que tantos murieron, por la que tantos sufren y por la que tantos luchan, queremos reafirmar la decisión de unir nuestra marcha a la del pueblo venezolano en pos de un continente que en paz se integre para dar a sus hijos la vida digna que merecen.

No es este mundo que nos toca vivir el mejor escenario para alcanzar el objetivo. El fenómeno de la globalización parece querer condenar a nuestros pueblos al olvido y a la marginación. Las ironías de este tiempo cívico nos muestran que mientras se nos demandan mercados libres para la competencia internacional, el mundo central se cierra a nuestras ofertas en protección a sus productores.

Conseguir que nuestras economías crezcan en armonía distribuyendo el ingreso con equidad para no postergar las legítimas aspiraciones de desarrollo social; hacer que el mercado regional prospere e incremente su participación en el comercio internacional y equilibrar nuestras cuentas públicas sin condenar a nuestros hermanos al hambre y a la desocupación, son desafíos que la hora nos reclama.

Sé muy bien que no es simple la tarea; sé también cómo el peso del endeudamiento externo hace lento el viaje que nos lleva al mañana tan ansiado. La deuda externa que abruma nuestros pueblos es por cierto otro de los componentes de esta realidad que nos circunda. La República Argentina, en este año del centenario del bloqueo dispuesto por países europeos contra las costas venezolanas, se enorgullece del papel que desempeñó un ilustre hijo de nuestro país, el canciller Luis María Drago, quien consagró la doctrina que lleva su nombre ante el atropello que sufría entonces Venezuela, instalando como principio del derecho internacional el no cobro compulsivo de la deuda externa.

En un mundo convertido en una gran aldea, en que las barreras ceden ante el desenvolvimiento del comercio, el endeudamiento de las naciones con el sistema financiero internacional se convierte en un ancla que las inmoviliza en lo más injusto del presente.

Debemos ser capaces de agudizar el ingenio; es el tiempo de atrevernos a encontrar soluciones nuevas para hacer frente a problemas conocidos. Sabemos de la insuficiencia de las recetas ya aplicadas para salir de esta crisis que desde tanto tiempo nos aqueja y conocemos también que seguir transitando la senda de siempre no puede conducirnos a un destino diferente al que lamentablemente ya conocemos.

Seguir la lógica impuesta va a terminar por desalentarnos y convertir este instante de esperanza en una nueva frustración. Es imperioso que todos entendamos la disyuntiva y es necesario también llevar este mensaje al mundo desarrollado para que de una vez y para siempre se comprenda que no se puede seguir condenando a nuestros pueblos a la pobreza y a la marginación para simular el cumplimiento de una deuda impagable.

Aquí estamos nuestros pueblos, estamos nosotros y esperamos todos mucho más que la declamación de postulados que pretenden que llevemos a la práctica los ambiciosos proyectos de integración regional. Queremos comprometernos a cumplir el acuerdo de libre comercio CAN - MERCOSUR, para fortalecer una unión regional indispensable para negociaciones con terceros países a través de la coordinada voz de América del Sur. También alentamos con creciente expectativa el avance de la integración de la infraestructura continental y la concreción de un futuro no muy lejano del eje fluvial Orinoco - Amazonas - Paraná - Río de la Plata, columna vertebral de nuestro continente.

En estos pocos meses de trabajo hemos logrado identificar y definir programas conjuntos en lo político, económico, industrial, comercial, científico, técnico y cultural, poniendo especial énfasis en los aspectos sociales y en la lucha contra la pobreza y la exclusión. Como resultado de nuestros trabajos y en el marco de los instrumentos que hoy refrendamos, impulsaremos en beneficio de nuestros respectivos pueblos la cooperación en áreas básicas que hacen a nuestro desarrollo independiente, tales como la energía, la agricultura, la alimentación, la aeronáutica, el uso pacífico del espacio intraterrestre y la medicina nuclear.

Señor Presidente: esta es la agenda que nos toca afrontar. Tengo la convicción de que compartimos, como naciones hermanas que somos, los mismos valores, la misma percepción del hombre como sujeto histórico, dotado de responsabilidades y obligaciones para con su prójimo y su ambiente, y las mismas aspiraciones de progreso, justicia e igualdad para nuestros pueblos.

Tenemos una historia común y un mismo escenario en el que debemos desarrollarnos; comunes son nuestros desafíos, pero por sobre todas las cosas cargamos con la obligación de hacer común el destino de grandeza de nuestros pueblos, algo que sin lugar a dudas estamos hoy comenzando a edificar de una vez y para siempre.

Señor Presidente: para nosotros es profundamente gratificante que usted nos esté visitando, es profundamente gratificante que haya podido conversar y relacionarse con todas las entidades sociales, políticas, agrupaciones gremiales y empresariales que así lo hayan deseado en su visita en nuestra Argentina. Y también para nosotros el espíritu suyo de profundizar una fuerte integración comercial, de profundizar una fuerte integración socio-cultural y definitivamente entrar a sembrar las semillas que constituyan de una vez por todas la unidad latinoamericana, es tomado por el pueblo argentino en toda su pluralidad con una absoluta voluntad de acompañar fuertemente y de sintetizar en forma conjunta esas ideas de la Latinoamérica y el mundo que pretendemos.

Sé que son momentos difíciles, sé que son momentos absolutamente comprometidos para nuestra región, pero creo que es hora de que quienes representamos nuestros pueblos estemos a la altura de lo que nos demanda la historia.

Sé que con racionalidad, con gran equilibrio y entendiendo como pocos el mundo contemporáneo, vamos a tener la respuesta alternativa que nuestra sociedades está necesitando.

Señor Presidente; señores integrantes de su comitiva: están en su casa, esta patria Argentina. Gracias.
 

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