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Asunto:[GAP] La cuenta tolteca del tiempo del 11 al 17 de febrero 2004
Fecha:Jueves, 12 de Febrero, 2004  20:28:38 (-0600)
Autor:Anahuak Home <redanahuak @...............mx>

* * * * * * * * * * 
 
Foro SER TIERRA 
Tradiciones ancestrales amerindias... 
http://groups.msn.com/SERTIERRA 
 
From: Gabriela Gómez Junco <gabiota@...> 
Date: Wed, 11 Feb 2004 23:57:31 -0600 
Subject: La cuenta tolteca del tiempo del 11 al 17 de febrero 2004 
 
CUENTA TOLTECA DEL TIEMPO 
Año cuatro cañavera 
 
Tlacatzin Stivalet Corral 
www.anahuac2000ac.org 
 
miércoles 11 de febrero de 2004, 12:43 horas 
 
axcan ticateh mahtlactlihuan yei olin ilhuitl ipan tititl metztli ipan nahui 
acatl xihuitl  
 
'hoy somos trece movida (retorno) en estiramiento encogimiento (mes) en 
cuatro cañavera (año)' 
 
El numeral mahtlactlihuan yei 'trece' aporta únicamente acompañante diurno, 
que es Zitlalin icue 'estrella su falda', la fuerza femenina del universo, 
también llamada Omezihuatl 'mujer dual', lo cual nos da una gran fuerza 
engendradora, que nos impele a hacer propio lo ajeno para darle vida 
independiente, para propiciar su autonomía. No se presenta acompañante 
nocturno. El ave presente es toznenetl 'loro amarillo'. 
 
El retorno olin 'movida' llega con el rumbo tlahuilcopa 'hacia el lugar de 
la luz', el oriente, eñ rumbo del color cozauhqui 'amarillo, dorado', el 
rumbo de Quetzalcohuatl 'gemelo verdeazul', nuestro instinto de pervivencia, 
nuestra identidad «yo género», que madura entre los 12 y los 18 años de edad 
para manifestarse como nuestra «gemelidad», esa fuerza instintiva que nos 
invade de un fuerte sentimiento de pertenencia colectiva. Es rumbo femenino, 
por lo cual manifestamos una gran disponibilidad para asumir como propio lo 
que nace de los demás, para vigorizarlo y darle vida autónoma. Por ser olin 
'movida', mostramos una gran energía de acción, nos interesa mucho complir 
con nuestra tarea diaria, mostramos una gran diligencia para nuestras 
actividades cotidianas. Por también ser Xolotl 'acompañante', Venus en su 
fase de lucero de la tarde, mostramos mucho interés en colaborar, en 
completar la tarea de otros, así como el "lucero de la tarde" complementa la 
tarea que inicia el "lucero de la mañana". 
 
La dualidad mahtlactlihuan yei olin 'trece movida' la vivimos como un fuerte 
impulso a acoger las propuestas ajenas para hacerlas propias y convertirlas 
en actividad personal, en diligencia activa para cumplir las tareas de otros 
haciéndolas nuestras. Es la última «casa» del noveno trecenario, ze cohuatl 
'uno serpiente', los ilhuicapohtzitzintin 'compañeros celestes' de este 
trecenario son Tlahuizcalpantecuihtli 'protector de la alborada' y 
Xiuhtecuihtli 'protector del año', representante del fuego sagrado. En esta 
trecena «casa» nos llega como identidad nocturna Tlaloc 'licor fecundante de 
la tierra', lo que nos hace renovar nuestra aptitud para fecundar los 
pensamientos ajenos para que germinen como palabra: escrita o hablada. 
 
El mes tititl 'estiramiento de lo encogido', el decimoséptimo, en el que los 
antiguos anahuacas festejaban a Ilamatecuihtli 'protector vieja', cuya 
identidad parece ser con la tierra ya reseca y encogida por la falta de 
agua. La imagen que representa a este mes es dos o tres leños atados con una 
cuerda, la cual es asida por una mano, que da imagen de tirar fuertemente la 
cuerda. En este mes se hacía, durante lo cuatro primeros meses después del 
fallecimiento, una ceremonia a los difuntos. Para este fin se usaba un 
madero de ocote al cual se le ponían las ropas del difunto o de la difunta, 
el cual madero se colocaba sentado sobre un petate y ponían también mucha 
comida, todos los reunidos le cantaban durante un largo tiempo, al final 
prendían fuego al ocote para que todo fuese consumido por las llamas. En la 
ceremonia "oficial" se quemaba una troje sobre un cuauhxicalco 'en la jícara 
de madera', que simboliza la época de la migración de los mexihtin, cuando 
guardaban a los difuntos en las trojes. 
 
El año nahui acatl 'cuatro cañavera', del rumbo tlahuilcopa 'hacia la luz', 
el oriente, tiene como identidad externa, por el nahui 'cuatro', a Tonatiuh 
'va calentando, nombre del sol, lo cual nos hace manifestarnos a lo largo de 
todo el año como el «centro protector» de nuestro entorno, tal como lo hace 
nuestro astro rey; como identidad interna somos Zenteötl 'fuerza armonizante 
unificante', la identidad volante es zolin 'codorniz'. Por el retorno acatl 
'cañavera', poseemos la «identidad» de Tezcatl ipoca 'espejo su humear', 
nombre nahua de nuestra conciencia ética. La dualidad nahui acatl 'cuatro 
cañavera' nos hace manifestar la identidad de Itztli 'obsidiana'. Por todo 
esto, a lo largo del año manifestamos el deseo de proteger nuestro entorno 
investigando todo lo que está fuera de la ética para impedir que nos dañe: 
cortándolo.  
 
síntesis: en el ilhuitl 'retorno' mahtlactlihuan yei ollin 'trece movida' 
nos asumimos como receptores de las tareas ajenas para hacerlas propias y 
llevarlas a su feliz conclusión. 
 
jueves 12 de febrero de 2004, 12:43 horas 
 
axcan ticateh ze tecpatl ilhuitl ipan tititl metztli ipan nahui acatl 
xihuitl  
 
'hoy somos uno pedernal (retorno) en estiramiento encogimiento (mes) en 
cuatro cañavera (año)' 
 
El numeral ze 'uno' tiene doble identidad de fuego, como acompañante diurno 
se nos presenta Xiuhtecuihtli Tletl 'fuego protector de hierba', lo cual nos 
da intuición del tiempo para fortalecer aquello que nace, como acompañante 
nocturno llega Huehueteötl 'pupila antigua', lo cual renueva nuestra 
capacidad de propiciar lo que inicia. El ave presente es nexhuitzilin 
'colibrí cenizo'.   
 
El retorno tecpatl 'pedernal' pertenece al mictlanpa 'hacia entre difunto', 
el norte, el rumbo del color yayauhqui 'ennegrecido', el rumbo de Tezcatl 
ipoca 'espejo su esplender', nuestra conciencia ética, manifestación de 
nuestro instinto de espacio, de nuestra identidad «yo cuerpo», que madura 
entre los seis y los doce años para autoexigirnos una comportamiento que 
fortalezca lo vivo, que fortalezca lo cierto, que fortalezca lo ajeno, que 
fortalezca lo débil y que fortalezca lo armonioso. Es rumbo masculino, lo 
que que nos hace ser audaces, arrojados, intrépidos, resueltos. Por ser 
tecpatl 'pedernal', somos muy dados a examinar cuidadosamente los asuntos 
que nos ocupan, a hacer luz sobre ellos, a descubrir su esencia. Por también 
ser Chalchiuhtotolin 'guajolota de jade' somos dados al autosacrificio, a 
esforzarnos más allá de nuestras fuerzas, a vencernos a nosotros mismos, 
para trascendernos. 
 
La dualidad ze tecpatl 'uno pedernal' nos hace ser iniciadores de proyectos 
muy razonados, muy observadores de los asuntos que nos ocupan para arrojar 
luz sobre su esencia, lo cual abona en su éxito futuro. Es la primera «casa» 
del décimo trecenario, ze tecpatl 'uno pedernal', cuyos ilhuicapohtzitzintin 
'compañeros celestes' de este son Tonatiuh 'va calentando', el Sol, y 
Mictlantecuihtli 'protector de entre los muertos', y simboliza el trabajo 
nocturno del Sol, desde que se oculta en la tierra al ponerse hasta que 
emerge al ilhuitl 'retorno' siguiente. Al inicio de la trecena, en la 
antigua Anáhuac, se ofrendaba a Huitzilopochtli 'zurdo colibrizado' y a 
Camaxtli, nombre que los tlaxcaltecas dieron a Tlatlauhqui Tezcatl ipoca 'su 
humear rojo del espejo'. Durante todo este ilhuitl 'retorno', se tendían al 
Sol, sobre mantas, muchas mantas ricas; se decía que era para ofrendarlas al 
Sol, también llamado Huitzilopochtli. También se ofrendaban flores de muchas 
clases. En la antigua Anáhuac, durante el quinto «sol» tolteca, todas las 
casas de este signo eran consideradas prósperas. Esta primera «casa» nos 
hace asumir como identidad nocturna a Huehueteötl 'pupila antigua', con lo 
cual se renueva nuestra fuerza generadora de inicio. 
 
síntesis: este ilhuitl 'retorno' ze tecpatl 'uno pedernal' nos imbuye un 
ímpetu de iniciación, de lucidez para descubrir los detalles finos de los 
proyectos para garantizar su éxito. 
 
viernes 13 de febrero de 2004, 12:43 horas 
 
axcan ticateh ome quiyahuitl ilhuitl ipan tititl metztli ipan nahui acatl 
xihuitl  
 
'hoy somos dos pedernal (retorno) en estiramiento encogimiento (mes) en 
cuatro cañavera (año)' 
 
El numeral ome 'dos' llega con la identidad diurna de Tlaltecuihtli 
'protector terreno', la fuerza cósmica de nuestro planeta, lo cual nos da 
una gran fuerza protectora de quienes nos rodean, también llega con la 
identidad nocturna de Itztli 'obsidiana', con esto se renueva nuestra 
capacidad de cortar d cuajo con lo que no encaja en nuestros principios 
éticos. El ave presente es el quetzalhuitzilin 'colibrí verdeazul'. 
 
El retorno quiyahuitl 'lluvia' llega con el zihuahtlanpa 'hacia entre 
mujeres', el poniente, el rumbo del color tlatlauhqui 'enrojecido', el rumbo 
de Xipeh Totec 'dueño de sexo, nuestro protector', nuestro instinto de 
placer, nuestra identidad «yo eros», que madura entre los 24 y los 30 años 
de edad para generar nuestra «nupcialidad», potente fuerza genética que nos 
impele a unirnos permanentemente con alguien de sexo complementario para 
disfrutar cotidianamente de manera péntica: con la vista, con el oído, con 
el olfato, con el tacto y con el gusto. Es un rumbo femenino, con lo que 
sentimos una gran disposición para hacer propias las propuestas de otros y 
darles vida autónoma. Por ser quiyahuitl 'lluvia' somos muy cambiantes, del 
carácter amable podemos cambiar a un gran enojo y volver a ser apacibles. 
Por también ser Tonatiuh 'va irradiando', el sol, generamos una gran 
protección hacia quienes conviven con nosotros. 
 
La dualidad ome quiyahuitl 'dos lluvia' nos hace ser protectores y 
nutrientes de quienes nos rodean, ya que somos doblemente Tonatiuh 'va 
irradiando', el sol, tanto por el trecenario cuanto por el ilhuitl 'retorno 
día noche'. Es la segunda «casa» del décimo trecenario, ze tecpatl 'uno 
pedernal', cuyos ilhuicapohtzitzintin 'compañeros celestes' de este son 
Tonatiuh 'va calentando', el Sol, y Mictlantecuihtli 'protector de entre los 
muertos', y simboliza el trabajo nocturno del Sol, desde que se oculta en la 
tierra al ponerse hasta que emerge al ilhuitl 'retorno' siguiente. En la 
antigua Anáhuac, durante el quinto «sol» tolteca, todas las casas de este 
signo eran consideradas prósperas. En la segunda «casa» nos llega la 
identidad nocturna de Itztli 'obsidiana', de esta manera se refuerza la 
renovación de nuestra capacidad para cortar con lo que se aparta de lo 
ético.  
 
síntesis: en el ilhuitl 'retorno' ome quiyahuitl 'dos lluvia' nos surge una 
gran fuerza protectora que perciben quienes nos rodean, también propiciamos 
que expresen con palabras su sentir y su pensar. 
 
sábado 14 de febrero de 2004, 12:43 horas 
 
axcan ticateh yei xöchitl ilhuitl ipan tititl metztli ipan nahui acatl 
xihuitl  
 
'hoy somos tres flor(retorno) en estiramiento encogimiento (mes) en cuatro 
cañavera (año)'  
 
El numeral yei 'tres' tiene como identidad diurna a Chalchiuhtlicue 
'esmeralda su falda', el agua que corre horizontalmente mientras se 
autopurifica, lo cual nos renueva ética mientras realizamos nuestras tareas 
diarias. Como indentidad nocturna se presenta Piltzintecuihtli 'protector 
hijo precioso', el sol naciente, con lo cual se renueva nuestro potencial de 
influir en los demás para que descubran su entorno, tal como hace el sol 
naciente cada mañana. Como ave se presenta cuixin 'milano'. 
 
El retorno xöchitl 'flor' pertenece al huitztlanpa 'hacia entre espina', el 
sur, el rumbo del color xoxouqui 'azul cielo', el rumbo de Huitzilopochtli 
'zurdo colibrizado', nuestro instinto de tiempo, nuestra identidad «yo 
mente», que madura entre los 18 y los 24 años de edad para transformarse en 
nuestra «impetridad», ese potente instinto que nos permite manejar la 
secuencia de los tiempos para lograr aquello que nuestro corazón se ha 
propuesto. Es rumbo maculino, lo cual nos hace ser audaces, iniciadores, 
impetuosos. Por ser xöchitl 'flor' sentimos deseos de coronar exitosamente 
aquello que está en curso, de culminarlo. Por también ser Xöchiquetzalli 
'preciosidad florida' nos interesa que lo que hacemos sea estético, 
armonioso.   
 
La dualidad yei quiyahuitl 'tres flor' nos aporta la fuerza autorrenovadora 
que nos lleva a culminar hermosamente aquello en lo que estamos 
involucrados, a completar exitosamente nuestras tareas. Es la tercera «casa» 
del décimo trecenario, ze tecpatl 'uno pedernal', cuyos ilhuicapohtzitzintin 
'compañeros celestes' de este son Tonatiuh 'va calentando', el Sol, y 
Mictlantecuihtli 'protector de entre los muertos', y simboliza el trabajo 
nocturno del Sol, desde que se oculta en la tierra al ponerse hasta que 
emerge al ilhuitl 'retorno' siguiente. En la antigua Anáhuac, durante el 
quinto «sol» tolteca, todas las casas de este signo eran consideradas 
prósperas. Esta tercera «casa» nos trae la identidad nocturna de 
Piltzinteötl 'pupila hijo precioso', el sol naciente, con lo cual se renueva 
nuestra capacidad de inspěrar a los demás para que descubran la belleza de 
su entorno.  
 
síntesis: en este ilhuitl 'retorno' yei xöchitl 'tres flor' nos da fuerza 
para automejorarnos éticamente, lo que nos permite la iniciativa para 
completar hermosamente nuestras tareas cotidianas. 
 
domingo 15 de febrero de 2004, 12:43 horas 
 
axcan ticateh nahui zipactli ipan izcalli metztli ipan nahui acatl xihuitl 
 
'hoy somos cuatro iguana (retorno) en crecimiento (mes) en cuatro cañavera 
(año)'   
 
El numeral nahui 'cuatro' tiene como acompañante diurno a Tonatiuh 'va 
irradiando', el sol, lo cual nos imbuye de un sentimiento de protección 
hacia quienes nos rodean. Como acompañante nocturno se presenta Zenteötl 
'fuerza armonizante que unifica', lo que renueva nuestro potencial 
armonizante de neustro entorno. Como ave se presenta zolin 'codorniz'. 
 
El retorno zipactli 'iguana' pertenece al tlahuilcopa 'hacia el lugar de la 
luz', el oriente, el rumbo del color cozauhqui 'amarillo dorado', el rumbo 
de Quetzalcohuatl 'gemelo verdeazul', nuestro instinto de pervivencia, 
nuestra identidad «yo género», que madura entre los 12 y los 18 años de edad 
para transformarse en nuestra «gemelidad», este poderoso instinto de 
pertenencia colectiva que nos une a los demás para actuar políticamente. Por 
ser rumbo femenino somos dados a acoger las propuestas de los demás para 
hacerlas propias, para fortalecerlas y así hacerlas autónomas. Por ser 
zipactli 'iguana', sentimos deseos de iniciar proyectos que ya han madurado 
en nuestro ser interno. Por también ser Tonacatecuihtli 'protector de 
abundancia' y Tonacazihuatl 'paridora de abundancia' sentimos inspriación 
para dar fuerza a nuestros proyectos y llevarlos hacia la abundancia. 
 
La dualidad nahui zipactli 'cuatro iguana' nos hace ser protectores de todo 
lo que inicia, para hacerlo culminar en la abundancia. Es la cuarta «casa» 
del décimo trecenario, ze tecpatl 'uno pedernal', cuyos ilhuicapohtzitzintin 
'compañeros celestes' de este son Tonatiuh 'va calentando', el Sol, y 
Mictlantecuihtli 'protector de entre los muertos', y simboliza el trabajo 
nocturno del Sol, desde que se oculta en la tierra al ponerse hasta que 
emerge al ilhuitl 'retorno' siguiente. En la antigua Anáhuac, durante el 
quinto «sol» tolteca, todas las casas de este signo eran consideradas 
prósperas. En esta cuarta «casa» nos llega como indentidad nocturna 
Zentecuihtli 'protector que unifica', lo que hace renovarnos internamente 
para regenerar nuestro potencial unificante. 
 
El mes izcalli 'crecimiento', 'renacimiento', el decimooctavo, tiene como 
regente a Xiuhtecuihtli Tletl 'fuego protector hierba'. El décimo ilhuitl 
'retorno día noche', itzcuintli 'perro', todos los jóvenes salían a cazar 
animales y aves. Durante este mes se hacía en la antigua Anáhuac una 
ceremonia en la cual tomaban a cada niño o niña con ambas manos puestas en 
sus sienes y los levantaban en alto, con la intención de que crecieran, 
asimismo se les estiraban el cuello, las orejas, la nariz, las manos, los 
pies, et cetera. El ilhuitl 'retorno' 16 se apagaba el fuego en todas las 
casas y se hacía fuego nuevo enfrente de la figura de Xiuhtecuihtli Tletl 
'fuego protector de hierba', con lo cazado por los jóvenes se hacía un 
holocausto, también se comía parte de la caza, acompañándola con tamales de 
huauhtli 'amaranto'. También se hacía una ceremonia a Tlaloc 'licor 
fecundante de la tierra' a fin de pedirle agua para las siembras que se 
hacían ya desde este mes, principalmente en las laderas de montes y cerros. 
 
síntesis: el ilhuitl 'retorno' nahui zipactli 'cuatro iguana' nos hace ser 
muy fuertes, muy iniciadores, capaces de echar a andar proyectos que 
generarán abundancia. 
 
lunes 16 de febrero de 2004, 12:43 horas 
 
axcan ticateh macuilli ehecatl ilhuitl ipan izcalli metztli ipan nahui acatl 
xihuitl  
 
'hoy somos cinco viento (retorno) en crecimiento (mes) en cuatro cañavera 
(año)'  
 
El numeral macuilli 'cinco' llega con la identidad diurna de Tlazolteötl 
'fuerza armonizante de basura', lo que nos hace sentir deseos de renovarnos 
éticamente, para transformar nuestros principios éticos ya desgastados y 
revitalizarlos. Como identida nocturna llega Mictlantecuihtli 'protector de 
entre difuntos', lo que renueva nuestro potencial de protección de nuestro 
patrimonio cultural. El ave presente es cacalotl 'cuervo'. 
 
El retorno ehecatl 'viento' pertenece al mictlanpa 'hacia entre difunto', el 
norte, el rumbo del color yayauhqui 'ennegrecido', el rumbo de Tezcatl ipoca 
'espejo su humear', nuestro instinto de espacio, nuestra identidad «yo 
cuerpo», que madura entre los seis y los doce años para generar nuestra 
conciencia ética, esa fuerza instintiva que nos impele a fortalecer: lo 
vivo, lo cierto, lo ajeno, lo débil y lo armonioso. Es rumbo masculino, lo 
cual nos hace ser impetuosos, audaces, emprendedores. Por ser ehecatl 
'viento' somos muy adaptables, muy inquietos, siempre ayudando a los demás a 
cumplir con su tarea cotidiana. Por también ser Quetzalcohuatl 'gemelo 
precioso', somos muy solidarios con quienes nos rodean, siempre apoyando a 
otros.   
 
La dualidad macuilli ehecatl 'cinco viento' nos impele a renovarnos 
éticamente, a restaurar nuestros principios éticos ya desgastados, con lo 
cual nos solidarizamos con los demás para ayudarlos a completar sus tareas 
diarias. Es la quinta «casa» del décimo trecenario, ze tecpatl 'uno 
pedernal', cuyos ilhuicapohtzitzintin 'compañeros celestes' de este son 
Tonatiuh 'va calentando', el Sol, y Mictlantecuihtli 'protector de entre los 
muertos', y simboliza el trabajo nocturno del Sol, desde que se oculta en la 
tierra al ponerse hasta que emerge al ilhuitl 'retorno' siguiente. En la 
antigua Anáhuac, durante el quinto «sol» tolteca, todas las casas de este 
signo eran consideradas prósperas. En esta quinta «casa» asumimos la 
identidad nocturna de Mictlantecuihtli 'protector de entre difuno', de esta 
manera se renueva nuestra aptitud para asumir nuestra identidad cultural 
ancestral.  
 
síntesis: en este ilhuitl 'retorno' macuilli ehecatl 'cinco viento' nos hace 
renovar nuestros principios éticos, lo que nos hace ser solidarios con los 
demás, colaboradores para completar sus tareas. 
 
martes 17 de febrero de 2004, 12:43 horas 
 
axcan ticateh chicoaze calli ilhuitl ipan izcalli ipan nahui acatl xihuitl 
 
'hoy somos seis casa (retorno) en crecimiento (mes) en cuatro cañavera 
(año)'  
 
El numeral chicoaze 'seis' llega con la identidad diurna de Mictlantecuihtli 
'protector de entre difunto', lo cual nos hace asumir nuestra identidad 
cultural ancestral, la que heredamos de los antiguos anahuacas, para 
protegerla. Como identidad nocturna llega Chalchiuhtlicue 'esmeralda su 
falda', la fuerza renovadora del agua horizontal, que nace pura de las 
montañas y se autopurifica mientras fluye al mar. Como ave está presente 
itzchicuahtli 'lechuza obsidiana'. 
 
El retorno calli 'casa' pertenece al zihuahtlanpa 'hacia entre mujeres', el 
poniente, el rumbo del color tlatlauhqui 'enrojecido', rumbo de Xipeh Totec 
'dueño de sexo, nuestro protector', nuestro instinto de placer, nuestra 
identidad «yo eros», que madura entre los 24 y los 30 años para generar 
nuestra «nupcialidad», la potente fuerza instintiva que nos impele a 
establecer un vínculo permanente con alguien de sexo complementario para 
disfrutar cotidianamente de lo que percibimos con la vista, con el oído, con 
el olfato, con el tacto y con el gusto. Es rumbo femenino, lo que nos hace 
receptivos, siempre dispuestos a acoger lo que viene de otros, para hacerlo 
propio, para darle fuerza, para darle autonomía. Por ser calli 'casa' somos 
muy hogareños, muy dados al arreglo de nuestro cuerpo, de nuestra casa. Por 
también ser Tepeyollohtli 'corazón de montaña' somos muy dados a la 
introspección, para descubrir nuestro sentir profundo, nuestra verdad 
interna, respecto a los asuntos en curso. 
 
La dualidad chicoaze calli 'seis casa' nos hace fortalecer nuestra identidad 
cultural autóctona, a cuidar del arreglo de nuestro cuerpo, de nuestra casa, 
de nuestro entorno, a reflexionar sobre lo que nos ocurre para descubrir 
nuestro verdadero sentir, nuestra verdad interna. Es la sexta «casa» del 
décimo trecenario, ze tecpatl 'uno pedernal', cuyos ilhuicapohtzitzintin 
'compañeros celestes' de este son Tonatiuh 'va calentando', el Sol, y 
Mictlantecuihtli 'protector de entre los muertos', y simboliza el trabajo 
nocturno del Sol, desde que se oculta en la tierra al ponerse hasta que 
emerge al ilhuitl 'retorno' siguiente. En la antigua Anáhuac, durante el 
quinto «sol» tolteca, todas las casas de este signo eran consideradas 
prósperas. En esta sexta «casa» nos llega la identidad nocturna 
Chalchiuhtlicue 'esmeralda su falda', esto hace que renovemos nuestra 
capacidad de limpiar nuestros principios éticos. 
 
síntesis: el ilhuitl 'retorno' chicoaze calli 'seis casa' nos hace apegarnos 
a nuestra identidad cultural, a nuestro cuerpo, a nuestra casa, a 
introspeccionar nuestro ser interno, para descubrir nuestra verdad. 
 
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