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Asunto:[GAP] ¿Viene Nesara?
Fecha:Miercoles, 23 de Junio, 2004  10:24:57 (+0200)
Autor:Guillermo <guillermo @.....es>

(Reenvío a las redes esta interesantísima noticia que me ha enviado
Jorge Arias.)

Rumores sobre un posible ‘golpe de estado’
constitucional para destituir a George Bush

Preparativos parlamentarios para poner en
marcha la impugnación o revocación de Bush

Crisis en el Gobierno republicano por el fracaso
evidente de la política de Bush en la guerra de Irak

Es posible que Bush se enfrente a un juicio por
mentiras y manipulaciones con respecto a Irak

----- Mensaje original -----
De: <NoticiasHmrDiarias@...>
Para: <jearias@... >
Enviado: Martes, 22 de Junio de 2004 06:10 p.m.
Asunto: Noticia Solicitada:

Los demócratas temen que Bush gane
las elecciones con un atentado terrorista

HMR/Not. - (IAR-Noticias -Por Manuel Freytas) - En Washington corren por
estas horas inquietantes versiones sobre un posible "golpe de Estado"
institucional en marcha para destituir a Bush y a su Administración
antes de las elecciones de noviembre.

Se esgrimen diversas teorías, entre ellas la posibilidad de que Bush
enfrente un juicio por un crimen de Estado equivalente a "traición a la
patria" por sus mentiras y manipulaciones respecto del inexistente
arsenal nuclear del exgobierno de Irak que sirviera de justificación
para la invasión a ese país.

Los medios norteamericanos -junto con la apabullante catarata de
denuncias contra Bush por el caso de las torturas- hablan cada vez más
de una crisis en el Gabinete republicano, del "fracaso" de la política
de Bush en Irak, y de un cisma volcánico en la CIA, pieza maestra de la
política exterior norteamericana, que se desató con la renuncia del
director y subdirector, George Tenet y James Pavitt, respectivamente.

Se habla incluso de una división tajante entre republicanos "duros" que
apoyan a Bush y republicanos "moderados" que viran a hacia una alianza
táctica con los demócratas para expulsar a Bush y al secretario de
Defensa, Donald Rumsfeld, de todos los lugares que suelen frecuentar.

También corren rumores de que a las dimisiones de Tenet y de Pavitt en
la CIA seguirán la de Colin Powell y de su adjunto Richard Armitage, lo
que detonaría el proceso de enjuiciamiento a Bush y a algunos
funcionarios de su gabinete que podría terminar con el presidente
destituido, en el mejor de los casos, o en prisión, en el peor de los
casos.

Se habla de planes y preparativos parlamentarios para poner en marcha la
impugnación o revocación de Bush y su vicepresidente, Dick Cheney, que
abarcaría a otros miembros del gabinete, y que toda esa maquinaria se
pondría en funcionamiento después de la Convención Nacional Republicana
de agosto, en la cual sería rechazada o impugnada la candidatura de Bush
a la reelección.

Sin embargo, y paralelo a esta escalada de versiones sobre el "fin de
Bush", otras hipótesis en sentido contrario comienzan a desplegarse en
el escenario de Washington, sede central del imperio norteamericano.

Una de las versiones que va cobrando cuerpo por estas horas habla de que
los demócratas lanzaron el rumor de la "destitución de Bush" con la
intención de presentarlo ante la opinión pública como un presidente con
los "días contados", débil, aislado, sin poder, y a punto de ser
expulsado del gobierno.

Esto apuntaría no solo a "desprestigiar" la imagen de Bush, sino también
a triturar su "imagen ganadora" en las encuestas sacándolo de la carrera
electoral por medio del rumor del "golpe latente" contra su
administración.

Los que sostienen la "contra-versión" del "golpe de Estado" contra Bush
afirman que ese rumor fue lanzado por dos razones principales:
- A) proyecciones que indican que la figura de John Kerry "no mide lo
suficiente" para ganarle en condiciones normales las elecciones a Bush
en noviembre, pese a las campañas mediáticas en su contra con las
torturas y las "mentiras" sobre la ADM de Saddam.
- B) el temor a que los halcones organicen (días antes de las
elecciones, o en un ciclo escalonado de aquí a noviembre) nuevos
atentados terroristas demoledores con "Al Qaeda" en Europa o en EE.UU.

Estos dos puntos son señalados como la razón principal de la aparición
de las hipótesis del "golpe de Estado" contra el presidente y su
administración, cuyo objetivo principal apunta a restarle legitimidad y
capacidad de maniobra y al frente de la Casa Blanca.

La estrategia, cuyo aspecto esencial pasa por mostrar el "aislamiento" y
la "debilidad" que padece Bush, apuntaría a destruir o a contrarrestar
su imagen electoral construida sobre la base del presidente "fuerte" de
la guerra contra el terrorismo, el sentimiento predominante en el
electorado norteamericano.

Los sondeos en ese sentido son reveladores: a partir de la campaña
mediática con las torturas en Irak, la imagen del presidente
norteamericano cayó en todos los rubros menos en uno: la conducción de
la guerra contra el terrorismo.

La sociedad estadounidense es mayoritariamente "nacionalista" y
partidaria de la "mano dura militar contra el terrorismo", sentimiento
que se potenció a escalas increíbles después del atentado del 11-S. A
punto tal, que los expertos en medición de opinión publica sostienen que
la "guerra contra el terrorismo" ocupa la prioridad número uno del
estadounidense nivel promedio estadístico a la hora de votar.

Este es el punto en el cual la imagen de Kerry, el adversario demócrata
de Bush, "no cierra".

Quien lea atentamente las mediciones electorales en EE.UU., observará
que, incluso entre los que se muestran partidarios del candidato
demócrata, optan por Bush a la hora de elegir quien es el más apto para
conducir la guerra contra el terrorismo.

Según la mayoría de esos sondeos, Kerry es visualizado como "indeciso" y
"fluctuante" frente a las cuestiones militares, creencia que se acentuó
cuando se conoció su comportamiento en la guerra de Vietnam, donde
después de combatir como un héroe se plegó a las campañas contra esa
guerra liderada por pacifistas de izquierda.

El estadounidense prioriza el "peligro del terrorismo" a cualquier otra
cuestión, incluida la economía, a la hora de expresar su voto, y esto, a
partir de los acontecimientos del 11-S es una tendencia que no cambia y,
por el contrario, se afianza cada vez más con cada "aparición de Al
Qaeda" en acción.

Razón por la cual el grupo de asesores de Bush convirtió a las
manipulaciones mediáticas con el "terrorismo de Al Qaeda" en una
estrategia de Estado. Y eso explica también porqué en el centimetraje de
la prensa internacional las "noticias" sobre Al Qaeda, sus amenazas,
atentados, superan en cantidad y extensión a cualquier otra información
existente en el planeta.

Y esto justifica , entre otras cosas, porqué Bush, que perdía por 9
puntos con Kerry, pasó a superarlo por 7 puntos inmediatamente después
del atentado terrorista del 11 de marzo en España.

Allí se probó, mediante la psicosis terrorista que se desató tras el
atentado en Madrid, que un acto terrorista con muertos "occidentales" ,
en Europa o en EE.UU., paraliza al mundo y hace que cualquier otro tema
se convierta en irrelevante.

Esta situación se mantiene vigente hoy (lo prueban las mediciones): si
Al Qaeda cometiese un nuevo atentado terrorista, en Europa o EE.UU., de
la magnitud del 11-M español, toda la estrategia electoral de los
demócratas se desmoronaría, Bush pasaría a liderar las encuestas y
probablemente sería reelegido por una mayoría abrumadora en las urnas.

Mantener "viva" a Al Qaeda, implica para el lobby que rodea a Bush
conservar su propia supervivencia política al frente de la
administración norteamericana, y seguir controlando la infinita fuente
de negocios que representa la Casa Blanca.

Los gigantescos negocios que rondan alrededor de la administración
norteamericana de turno, convierten a la Casa Blanca en el bocado más
apetecible para los grupos capitalistas imperialistas, tanto
armamentistas, como petroleros o financieros, que quieren contar con sus
propios hombres en la presidencia de los EE.UU.

La hipótesis de conflicto con el "enemigo externo" desapareció con el
fin de la URSS, y hoy la CIA y el resto de la comunidad de inteligencia
estadounidense, con un presupuesto de 40.000 millones de dólares
anuales, dedican sus esfuerzos y sus operaciones a volcar la opinión
pública a favor de uno u otro bando.

La parte de la CIA y de la inteligencia que opera para Bush y los
halcones cuenta con un as de espada siempre listo en la manga: el
fantasma terrorista de Al Qaeda.

Los grupos de la CIA y de la inteligencia estadounidense que trabajan
para la causa electoral de los demócratas operan en tres flancos bien
definidos: las torturas en Irak, las "mentiras sobre las armas de
Saddam", y, últimamente, los rumores sobre el "golpe de Estado" contra
Bush.

Y hay convencimientos firmes: los demócratas saben que si no lo
desestabilizan a Bush (o incluso si no lo destituyen antes de noviembre
con alguna argucia legal) van a perder inexorablemente las elecciones en
noviembre.

Los halcones republicanos y sus asesores siguen teniendo en claro que si
no se produce algún acontecimiento internacional relacionado con la
presencia del "terrorismo" en el mundo, el presidente Bush, acorralado
por las operaciones de inteligencia y las campañas mediáticas de los
demócratas, puede perder su reelección a manos de Kerry en la
presidenciales del 4 de noviembre.

La competencia electoral entre la administración Bush y los demócratas,
es básicamente una guerra por el poder. ¿Cómo se gana una guerra? De una
sola manera: destruyendo, controlando o sometiendo al enemigo.

Una guerra como la que sostienen Bush y los demócratas por el control de
la Casa Blanca, no es una guerra militar, sino una guerra planteada en
el terreno de las operaciones psicológicas y las campañas mediáticas.

En este caso los tanques, portaaviones y aviones son sustituidos por
televisores, diarios y radios, y los misiles son reemplazados por
estrategias de comunicación y de acción psicológica orientadas a crear
consenso y apoyo público para destruir al contrario.

Hoy en el Imperio ya no se venden campañas internacionales y acción
psicológica para imponer una invasión militar, como las de Irak o
Afganistán, sino para dirimir que sector del poder norteamericano se va
a quedar con la administración y los negocios de la Casa Blanca.

Esto indica claramente lo siguiente: Si a Bush y a los halcones
(principalmente al bando de Rumsfeld) los ponen "contra las cuerdas",
uno o varios atentados terroristas tipo 11-S (o más graves) van ser
ejecutado por "Al Qaeda" en Europa o EE.UU.

El momento de su concreción, está asociado con la medición de Bush en
las encuestas, o con su estado de salud política después de ser sometido
a nuevas operaciones de prensa con las torturas o con su gestión en
Irak.

Si los demócratas consiguen doblegarlo, va a aparecer Al Qaeda con sus
demoliciones, sin ninguna duda.

Las dos preguntas del millón:
- A) ¿Que actitud tomarán los que hoy intentan derrocar a Bush ante una
repetición a gran escala del 11-S español en EE.UU.?
- B) ¿Que actitud tomarán los líderes europeos "anti-Bush" en caso de
que Europa sea nuevamente blanco de Al Qaeda?

La respuesta al punto B hay que buscarla en lo que hicieron los jefes
políticos de Europa después del atentado a los trenes en Madrid:
aggiornaron rápidamente el "plan contraterrorista" y se sumaron a la
guerra internacional de Bush contra el "terrorismo internacional".

Por otra parte, la experiencia del 11-S y sus secuelas posteriores
sirvieron -más que ninguna experiencia de campo- para demostrar que la
llamada "opinión pública internacional" (que no es otra cosa que la
opinión fabricada por los medios masivos de comunicación) es sensible y
maleable a la aparición de cualquier "amenaza terrorista" o concreción
de un atentado.

Como nadie "contrainformó" masivamente (salvo IAR-Noticias y otros
medios alternativos por Internet) que las amenazas y los atentados
"terroristas" son manejados por los expertos de la CIA, y que el único
beneficiario estadístico de esas amenazas y atentados es la
administración estadounidense que está en el poder, las mayorías,
alienadas y masificadas por la prensa internacional compran el "terror
Bin Laden-Al Qaeda" con la misma unción que compran Coca-Cola o un
cantante de moda por televisión. (Ver: Bin Laden un soldado de la CIA).

En cuanto al establishment de poder y los políticos norteamericanos que
hoy conspiran para derrocar a Bush como sea, frente al hecho consumado
de una masacre terrorista, se callarán la boca y se sumarán a la "guerra
contraterrorista" conducida por la Casa Blanca. Si hacen lo contrario,
la sociedad estadounidense los lincha.

Por otra parte, está lo suficientemente probado que la opinión pública
estadounidense, que funciona con el cerebro del Pato Donald y la
psicología de Homero Simpson, compra la guerra y el "nacionalismo" cada
vez que le presentan en riesgo la "seguridad nacional de Estados
Unidos", que es como decir que está en riesgo su propio patrimonio en
dólares.

Después de la voladura de las Torres Gemelas, las campañas pacifistas
contra la guerra digitadas internacionalmente por algunos países
europeos, sobre todo, por Francia, salvo en las minorías "progresistas"
de EE.UU., no hicieron ninguna mella en el conjunto de la sociedad
estadounidense que solicitó masivamente a Bush que invada Irak y mate o
encarcele a Saddam Hussein.

Esta experiencia fáctica, más que ningún análisis estratégico, es la que
los especialistas tienen en cuenta a la hora de evaluar las posibles
derivaciones y los resultados finales de la competencia entre Bush y los
demócratas por el control de la Casa Blanca en el próximo período
presidencial.

Y una pregunta clave: ¿qué podría impedir hoy que los Rumsfeld,
Wolfowitz o Feith, el corazón estratégico del "lobby judío" que hace
negocios con Bush, implementen otra operación de acción psicológica
terrorista teniendo a Bin Laden y a Al Qaeda como protagonistas
principales?

¿Quién podría acusarlos con pruebas ante la "opinión pública
internacional" si los sectores de la CIA y de la comunidad de
inteligencia que les responden hicieran estallar nuevamente -por medio
de sus grupos islámicos infiltrados- blancos estratégicos en las
principales ciudades de Europa o -quizás- de EE.UU. antes de las
elecciones de noviembre?

¿Que razón de tipo moral, religioso o social podría impedir que esta
facción del capitalismo salvaje judeo-norteamericano utilizara la
herramienta de poder que tiene en sus manos para "aterrorizar" de nuevo
-por medio de atentados reales- a la sociedad norteamericana y conseguir
que Bush sea reelegido como el "presidente de la guerra" por un nuevo
periodo?

El 'lobby' (o grupo de presión) judío de Washington y el Pentágono que
rodea y planifica la política y los negocios de Bush, que invadió
Afganistán e Irak por negocios y petróleo, no es un hueso fácil de roer,
y su experiencia en la inteligencia y las operaciones militares va a
jugar, sin ninguna duda, de contrapeso al aparato comunicacional masivo
controlado por los demócratas estadounidenses (...)

Hay suficiente historia y estadística que avalan -más que ningún
análisis- este proceder compulsivo de los halcones criminales de la Casa
Blanca con la herramienta terrorista "Al Qaeda".




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