Inicio > Mis eListas > gap > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 7041 al 7080 
AsuntoAutor
Mateo: ¡No se desa Guillerm
Libro libre / Va d Anahuak
Una breve reflexió Anahuak
Hatonn: medidas co Guillerm
Elena: 'retraso in Guillerm
AMOR UNIVERSAL Edith Oc
La Hidra de Lerna Edgar Je
Hatonn: 'no es lo Guillerm
Germain: 'adelanto Guillerm
No hay mal que por Guillerm
L@s jovenes: pilar Anahuak
AGENDA PREVIOS INT Anahuak
FW: Hospitalidad A Anahuak
El Caso Kati por J Jordi Vi
Para participar en Anahuak
Disidente del Band Anahuak
Censura valida y n Anahuak
Elecciones USA en Anahuak
Amaneció gris, Anahuak
Elena: 'todo se ac Guillerm
Onda de la Serpien Anahuak
EL GUERRERO DESPIE Anahuak
La Verdad Maya om hue
Ishayas en España/ Esther M
LA RUEDA DE LA VID Anahuak
¿Estrategia del Ci Guillerm
Otra tormenta sola Guillerm
Educando a los Edu Susy Per
El Séptimo Portal Anahuak
Re: ¿Estrategia de Pilar Ni
Boletín Informativ Susy Per
SOBRE LOS SUEÑOS / Anahuak
De Michael Moore: Anahuak
Conferencia de Six Anahuak
Previos Interredes Anahuak
Grupos mistico-esp Anahuak
PARA RECUPERAR Y M Anahuak
Kryon - El Desafío Susy Per
La incesante agoní Pilar Ni
Re: 11:11 / NOVIEM Anahuak
 << 40 ant. | 40 sig. >>
 
FORO GAP INTERNACIONAL
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 9007     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[GAP] La incesante agonía del mundo indígena...
Fecha:Lunes, 8 de Noviembre, 2004  08:43:47 (-0300)
Autor:Pilar Nieto Gigirey <vidaspasadas @...............ar>

----- Original Message -----  
From: Cora 
Sent: Saturday, November 06, 2004 11:54 AM 
 
 
 
LA INCESANTE AGONÍA DEL MUNDO ÍNDIGENA  
 
Eran los dueños de paraísos terrenales definitivamente perdidos. Eran unos 250
millones de aborígenes repartidos en cinco mil culturas que vivían en armonía con
la Tierra, una forma de vida que el hombre ha perdido. Todo fue así durante miles
de años hasta que los "blancos" descubrieron la riqueza de sus patrimonios y se
lanzaron sobre sus bosques, construyeron minas y caminos, asesinaron en masa e
importaron enfermedades. En cien años sólo sobrevivirá la mitad de estos pueblos.

 
  
 
"Los indios son unos imbéciles y unos holgazanes que ocupan demasiada tierra. Un
lujo folklórico que ninguna nación moderna, con aspiraciones de desarrollo, puede
permitirse". Estas palabras, pronunciadas hace no mucho tiempo por un secretario
de Justicia de la región brasileña de Mato Grosso, resumen cuál es la situación
de los pueblos aborígenes.  
 
En los últimos meses han sido asesinados 55 indios asháninka en Perú, setenta
yanomamis en Brasil, más de mil indígenas de las colinas Cittagone (Bangladesh),
casi cincuenta en Sudán...  
 
La veda está abierta. Los aborígenes sobran. Son perseguidos como animales y se
encuentran en grave peligro de extinción.  
 
El hombre olvida muy de prisa sus errores. Cuando la biblioteca de Alejandría se
consumió entre las llamas, los cimientos de la cultura occidental se conmovieron.
Se había perdido gran parte de la memoria de un pueblo; 1.600 años después la
biblioteca de Sarajevo ha corrido igual suerte, destruida esta vez por una guerra
entre hermanos. Es la fragilidad con que se conserva el archivo de la vida.  
 
Una tragedia que se repite todos los días. Cada vez que en un pueblo indígena
muere un anciano, una biblioteca se quema. Un vasto registro de sabiduría y
conocimientos que, lamentablemente no merece la atención del resto del mundo. Los
aborígenes son demasiado insignificantes para la sociedad moderna.  
 
Viven en armonía con los animales y las plantas, en plena naturaleza, y no
desean mantener relaciones con la supuesta civilización. No compran automóviles.
No ven la televisión. No siguen las imposiciones de las modas. No tienen
farmacias. No confían sus ahorros a los bancos. No votan. Son los últimos hombres
libres. Los dueños del paraíso. Son distintos, y están condenados a desaparecer. 

 
En el mundo "civilizado" no hay lugar para aquellos que no se someten a la
esclavitud del dinero.  
 
Aquel que no "consume" comprando lo que no necesita, no merece existir.  
 
Aquel que no se somete a la esclavitud del "empleo" desperdiciando la mayor
parte de su vida en tareas que no le agradan y que sólo benefician a otros: es un
vago indeseable, no merece existir.  
 
La meditación, la contemplación de la naturaleza y el disfrutar la vida son
delitos censurables y penados por las leyes como vagancia. ¿ Los "blancos" se han
olvidado de ser humanos, convirtiéndose en máquinas?. Los aborígenes son los
últimos HUMANOS. 
 
La ONU ha declarado a 1993 Año Internacional de los Pueblos Indígenas, pero no
parecen buenos tiempos para confraternizaciones. El genocidio cultural y físico
continúa.  
 
De los más de cinco mil millones de personas que viven en el mundo, 250 millones
son aborígenes. En total son cinco mil culturas indígenas, casi el 95 por ciento
de la diversidad cultural del planeta. La deforestación, la minería, la
contaminación, la construcción de represas, los gobiernos intransigentes y sus
todopoderosos ejércitos...  
 
Demasiados enemigos para unas gentes que basan su fortaleza en el contacto
directo con la naturaleza y la espiritualidad. Algunos antropólogos son
pesimistas: dentro de cien años sólo habrá sobrevivido la mitad de estos pueblos.

 
¿Por qué se les llama indígenas? Porque fueron los primeros en vivir en unas
tierras libres, posteriormente colonizadas por extranjeros. Ahora son prisioneros
en sus propias casas. Richard Nerysoo, inuit, da una explicación aún más
sencilla: "Ser indio es importante, porque hay que ser capaz de vivir de una
manera muy especial. Quiere decir vivir en armonía con la tierra, con los peces y
los pájaros, como si fueran nuestros hermanos. La tierra es una vieja amiga, lo
fue de tu padre y lo será de tus hijos. Es el centro de nuestras vidas".  
 
Desde 1900, noventa de las doscientas tribus de indios norteamericanos han
desaparecido. No son tan lejanos los días en los que los grandes militares
norteamericanos cabecillas de un expolio histórico, consideraban que el único
indio bueno era el indio muerto (Sherman). Tampoco son lejanos aquellos en que un
"civilizado" presidente argentino llamado Sarmiento sostenía que: la sangre
de indios y gauchos, los "bárbaros", sólo sirve para regar la tierra.  
 
Los indios de Tierra del Fuego fueron totalmente exterminados para quitarles sus
tierras por estancieros como los Menéndez, que organizaban cacerías humanas
promocionadas en periódicos de Francia. Parece que todo sigue igual. Algunos
presidentes de Argentina toman como modelo al etnocida Julio Argentino Roca,
exterminador de millares de mapuches, tewelches, guaraníes y tobas. 
 
Es un hecho que la "justicia" de los blancos, subordinada a los intereses del
poder, es arbitraria e inicua con los mismos blancos. ¿Qué pueden esperar
entonces de ella los aborígenes, los "salvajes" "primitivos"?... 
 
Una parte demasiado grande de la historia se ha escrito sin tener en cuenta a
los aborígenes. Cuando Cristóbal Colón creyó haber llegado a las Indias por una
nueva ruta, bautizó a los habitantes del lugar, el Caribe, como indios. Desde
entonces, los errores se han sucedido. "Con sólo cincuenta hombres podríamos
dominarlos y obligarles a hacer lo que deseemos", acertó a decir el almirante a
su regreso a España, y se convirtió junto a sus hermanos en el primer "blanco"
genocida... 
 
"Les dimos montañas cubiertas de bosques y valles llenos de caza", recordaba un
líder indio hace casi doscientos años. "¿Y qué dieron ellos a nuestros guerreros
y a nuestras mujeres? Ron, baratijas y una tumba".  
 
"Los consideramos como hermanos, abrimos nuestros pechos y les entregamos
nuestro corazón. Y ellos ¿que hicieron?, se aprovecharon de nuestra nobleza y nos
lo arrancaron y se lo dieron a comer a sus perros", decía un cacique mapuche "¿
Qué se puede esperar del blanco? Mentiras, robo, opresión y la muerte". 
 
Los indios han sido utilizados por el hombre blanco para los fines mas diversos.

 
Los primeros antropólogos los consideraron simples salvajes, caníbales sin
escrúpulos capaces de las mayores atrocidades. Pero eran eran perfectos para
posar junto a ellos y hacerse magníficas fotografías, que sin duda engrandecieron
las paredes de sus bibliotecas y sociedades geográficas.  
 
Posteriormente, los misioneros trataron de librarles de sus depravadas
costumbres, dignas de animales y no de personas, pero no pudieron hacerles ver
con el ejemplo que el buen camino pasaba por la religión.  
 
Los filósofos del siglo XVIII fueron los primeros en descubrir en ellos rastros
de primitiva sabiduría. Su relación con la naturaleza les pareció admirable.
Actualmente, muchos ecologistas los han convertido en bandera de sus
reivindicaciones.  
 
La naciones americanas en su período de independencia los usaron como símbolo de
esta tierra contraponiéndolos a la Metrópoli, para después -cuando ya no eran
útiles- destrozarlos en atroz genocidio.  
 
Hoy los partidos políticos los usan en sus campañas electorales, y una vez
recogidos los votos ya no recuerdan las promesas efectuadas ni aplican o
reglamentan las "leyes indígenas" promulgadas. 
 
Invadidos, pero no conquistados. Esta frase resumió la opinión indígena durante
la celebración del V Centenario. Para muchos de ellos han sido quinientos años de
resistencia. Heridos para siempre, se enfrentan ahora a lo que puede ser el
holocausto. Es la desesperada defensa de unos pueblos que tienen derechos a
dirigir sus vidas simplemente porque estaban aquí primero. 
 
Russell Means, jefe de los sioux de las Colinas Negras (Black Hills) de Dakota
del Sur, aprovechó una visita a España para confesar que estaba cansado "de ser
considerado un salvaje primitivo". "No soy un objeto turístico", continuó
diciendo "...soy una persona".  
 
Faltaban sólo unos días para que fuese el Año Internacional de los Pueblos
Indígenas. Se celebraba el V Centenario, "un insulto para los pueblos indios".
Cuando llegó Colón a América vivían en Estados Unidos y Canadá alrededor de diez
millones de indígenas. Han sobrevivido menos de un millón y medio. Cuatrocientos
mil viven en reservas, y un millón han tenido que abandonar sus tierras y
repartirse por los barrios marginales de las grandes ciudades. "Los indios viven
peor que cualquier otra etnia. Tenemos los mayores límites de desempleo,
mortalidad, alcoholismo...".  
 
"¿Qué es una "reserva" indígena, una "comunidad" o una "reducción"? Es el
término eufemístico que usan los blancos para llamar a los CAMPOS DE
CONCENTRACIÓN donde nos han metido prisioneros, una forma de matarnos lentamente"
nos decía un ilustrado mapuche. 
 
En África, Asia y Oceanía, la situación aborigen no es mucho más optimista. 
 
Pigmeos (Zaire, Congo, Gabón), bosquimanos (Botsuana y Namibia), vedas (Sri
Lanka), karen (Birmania y Tailandia), kalingas y bontoc (Filipinas), sarawak
(Malasia), maoríes (Nueva Zelandia) y tasmanios (Tasmania), entre otras muchas
etnias, se han convertido en supervivientes.  
 
En Chile se debaten en una supervivencia cada vez más arriesgada cerca del
millón de mapuches. En Argentina sobreviven algo más de quinientos mil
aborígenes, tomando en cuenta los que viven en comunidades con identidad
definida. Alrededor de 150 mil kollas conforman el pueblo más numeroso. Le siguen
los tobas (unos 78 mil), los mapuches (72 mil) y los matacos (47 mil) (cifras
oficiales). Luego, hay grupos más pequeños, y entre todos, reúnen un espectro de
más de media docena de etnias diferentes El gran problema de todos ellos es la
tierra que pisan, el lugar donde vivieron sus antecesores, el sitio donde ellos
desean criar a sus hijos y morir.  
 
¿Paraíso o infierno? La pregunta no tiene respuesta. Viven en lugares
maravillosos, pero no son libres. No pueden decidir sobre lo que es suyo. Dominan
la tierra, y saben utilizar sus recursos sin llegar jamás a esquilmarla. Son
capaces de identificar los diferentes tipos de suelo, de forma que evitan los más
débiles y aprovechan los fértiles. Además, cada cierto tiempo cambian de cultivos
y de terrenos, permitiendo que la naturaleza se recupere. Todo esto no sirve de
nada. Los gobiernos de los países en los que les ha tocado vivir los consideran
prehistóricos, y piensan que su presencia es un paso atrás en el camino hacia un
futuro occidental.  
 
El derecho a la libre determinación de los pueblos y la soberanía no existen
para las naciones indígenas. Muchos países le asignan por la fuerza la
nacionalidad del estado invasor. No son tobas, mapuches o guaraníes, son
argentinos, paraguayos o chilenos; perversa forma de negar la existencia de
naciones soberanas preexistentes, malicioso proceder de los Estados "blancos"
para evitar cuestionamientos a su legitimidad.  
 
En Bangladesh, las fuerzas políticas creen "que la raza no puede ser fuerte si
se continúa mezclando con esos indios tan feos". Racismo en estado puro.  
 
En el mes de abril del pasado año, un grupo de militares de ese país realizó una
nueva incursión en un pueblo de la región de las colinas de Chittagong, la
reserva para indígenas creada en la frontera entre Bangladesh, India y Birmania.
Entraron en una aldea llamada Logang y obligaron a todos los habitantes a entrar
en sus casas. Después prendieron fuego a las viviendas. Alrededor de 1.200
personas, la mayoría mujeres, niños y ancianos, fueron quemadas vivas, lo mismo
se hizo muchas veces en la Argentina y Chile con los mapuches. Los supervivientes
de este pueblo-colmena, en el que estaban reunidos desde el año 1989 indígenas de
veinticinco etnias diferentes, no podían ocultar su dolor: "No tienen suficiente
con arrojarnos fuera de nuestras tierras, y se divierten matándonos con sistemas
que nosotros seríamos incapaces de utilizar para capturar animales". El gobierno
de Bangladesh tiene prohibida la entrada a esta región a los extranjeros. Los
periodistas no visitan jamás la zona, y las autoridades informan sólo cuando no
han podido silenciar la noticia. Violaciones, torturas, asesinatos. El horror no
quiere testigos. Nadie sabe cuántos indígenas han muerto en Chittagong, pero las
organizaciones humanitarias hablan de decenas de miles. 
 
Hasta sus voces están condenadas a muerte. Un estudio del Instituto de
Tecnología Lingüística de Massachusetts confirma que tres mil de las seis mil
lenguas que se hablan en el mundo se perderán porque los jóvenes no las hablan.
"Nos prohiben enseñar a nuestros niños nuestra hermosa lengua en la escuela"
dice el cacique mapuche Amaranto Aigo de Ruka Choroy. Una tragedia que no viene
sola: al ser culturas no escritas, perderán para siempre sus tradiciones, sus
conocimientos sobre medicina y naturaleza... Sólo trescientas lenguas tienen el
futuro asegurado.  
 
Los indígenas son los más discriminados, la discriminación sufrida por los
judíos y las mujeres es mínima al lado de la que sufren los aborígenes. En Perú,
en Bolivia, en Ecuador, en Brasil, en México son considerados menos que animales.
En Argentina, país con aspiraciones raciales nórdicas, se niega que haya
indígenas. Los anuncios publicitarios en los medios de comunicación siempre
muestran personas rubias y de ojos celestes, y sin embargo la mayoría de los
habitantes de ese país son de piel cobriza, pelo y ojos obscuros. Sólo cuando se
mezclan los colores de las razas, se obtiene el verdadero color de la tierra  
 
En ese mismo país el Registro de las Personas se niega a registrar los recién
nacidos con nombres indígenas, a pesar de existir una ley que ampara ese derecho.
Sin embargo no se pone el menor reparo cuando se los inscribe con nombres
exóticos y grotescos. Allí también, las religiones indígenas no está inscriptas
en el Registro de Culto, por lo tanto jurídicamente su ejercicio no está
permitido. Cientos de sectas de incierto origen y nebulosa calidad, en cambio,
están matriculadas y protegidas. En Paraguay se prohibe a los indios en muchos
sitios, manejados por misioneros cristianos, la práctica de su religión
ancestral.  
 
La Constitución de la Argentina, en uno de sus artículos, señala que se
promoverá la conversión de los indígenas a la religión católica. A los indios se
les arrebató todo su patrimonio material, ahora se les pretende destruir lo
último y lo más valioso que les queda: su patrimonio espiritual. 
 
Si un judío o un negro es discriminado se alzan cientos de voces en protesta, si
un indio es apaleado e insultado todos callan y miran hacia otro lado. Si se
habla de genocidio, solo se recuerdan los seis millones, mayoritariamente judíos,
exterminados por los nazis; pero nadie menciona los 60.000.000, (SÍ USTED LEYÓ
BIEN 60 MILLONES) de indígenas americanos exterminados por los blancos, sin la
menor exageración numérica, ¡un verdadero holocausto hitleriano pero con un 1.000
% más de víctimas!. 
 
La opresión transforma a los hombres en supervivientes. Y algunos se niegan a
aceptar ese papel. Por primera vez en la historia, los indios se están
suicidando. Un yanomami de veinte años se quitó la vida la pasada primavera
comiendo frutos venenosos. Había perdido a su mujer y a sus hijos, víctimas de
una enfermedad introducida por los mineros. Marcos Pellegrini, médico durante
diez años en tierras yanomamis, está convencido de que "no es una muerte
accidental". "Conocen desde muy pequeños las plantas y los animales venenosos",
continúa diciendo, "y nunca cometen errores de este tipo. Además, no es el único
caso. Lo que sucede es que no soportan la presión a que les están sometiendo...".

 
Muchos indígenas ya han dicho basta. Están dispuestos a morir por su tierra. Un
total de 22.500 familias del valle Narmada, en la India, han asegurado que no
quieren abandonar sus casas para que el gobierno construya el embalse de Sadar
Sarovar. Pero los muros miden ya sesenta metros y provocarán graves inundaciones
con las primeras lluvias monzónicas. 
 
"Somos hombres, no animales o cosas que el gobierno pueda mover a su voluntad",
afirmó un habitante del valle Narmada. Prefiere morir ahogado, en su casa, a
hacerlo de hambre, sed o enfermedades en los lugares asignados para su
asentamiento.  
 
Una vez finalizada, la obra habrá desplazado a sesenta mil nativos, y sus aguas
beneficiarán principalmente a industrias y a núcleos urbanos.  
 
Los mapuches pewenches del valle del Alto Bío-Bío, en Chile, se encuentran en
una lucha similar. Ya hay 144 mapuches en prisión por defender las tierras donde
reposan los huesos de sus padres y preservar el vital ecosistema. Pero los
intereses económicos no entienden otra cosa que no sea la ganancia y los
gobiernos hacen oídos sordos. 
 
¿Es un pecado querer vivir en paz con el planeta? Acorralados por la cultura
dominante, y empujados de sus territorios por ambiciones sin escrúpulos, los
indígenas del mundo y su amplio espectro de etnias continúan marchando por el
camino de una lenta agonía que los lleva hacia el abismo de la extinción. Pero
aún siguen siendo libres a su modo: son los últimos HOMBRES en armonía con la
Naturaleza. 
 
(basado en un artículo publicado en El País, de Madrid)  
 
Por AUKANAW 
 
 
 
------------------------------------------------------------------------ 
  Algunos de los cientos de artículos en venta/subasta en eGrupos.net 
------------------------------------------------------------------------ 
 * Camara Canonet QL17 (90 USD) 
   -->> http://www.egrupos.net/artid/226 
 
 * buzos de friza estampados,nuevos  para chicos (15 ARS) 
   -->> http://www.egrupos.net/artid/203 
 
 * Lavadora Whirpool 11 kg Automatica Nueva (4500 MXN) 
   -->> http://www.egrupos.net/artid/204 
 
 ¿Tienes algo que deseas vender? ¿O comprar? Visita ya WWW.EGRUPOS.NET 
------------------------------------------------------------------------ 
 
 
_______________________________________________________________________ 
http://www.eListas.net/ 
El sistema de Listas de correo y Newsletters más completo de la Red