Inicio > Mis eListas > gap > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 801 al 840 
AsuntoAutor
LA DUALIDAD ETERNA princesa
FW: BIENVENIDO A L Ricardo
Bienvenido Alan Majury y
Esos locos bajitos Luciana
Re: FW: BIENVENIDO nino tav
Crecimiento Interi Alejandr
El Nuevo Lider / W Ricardo
FELICIDADES GAP Bu Malena S
MISION GAIA SUR 2 Ami
La Paz / Mensaje d Ricardo
Mensaje de YANTA / Malena S
Quieren e-mail's p Josue
Marcha Blanca por Ricardo
FW: MENSAJES DE AL Ricardo
RE: Meditación Mun Edgar Pa
FW: Poblacion de A Ricardo
Celebremos la Vida Ricardo
FW: FELICIDADES .. Ricardo
Plenilunio de Libr Ricardo
sabias... Alejandr
Fox y Marcos, Secr Ricardo
Mensaje de Qwan Yi Adrian G
Solucionemos nuest Ricardo
11 del 11 a las 11 Familia
FW: Solucionemos n Ricardo
Domingo 7/10 en ER Adrian G
laura be
el humano de la nu Malena S
proyecto Plantacio Malena S
CUANDO Y COMO me c Malena S
FW: BIENVENIDOS GA Ami
Las Raices de la I Ricardo
FW: La Flor de la Ricardo
La Flor de la Vida Claudia
¿Qué realidad quer rene lop
Despertando otras Malena S
La Flor de la Vida Ricardo
Carta de Rigobert Norma Cr
7 de Octubre 2001 Alejandr
LLAMADO de ultimo Malena S
 << 40 ant. | 40 sig. >>
 
FORO GAP INTERNACIONAL
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 2726     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[GAP] El Nuevo Lider / Wilhelm Reich
Fecha:Jueves, 27 de Septiembre, 2001  17:58:05 (-0700)
Autor:Ricardo Ocampo-Anahuak Networks <anahuak @.............mx>

 
EL NUEVO LIDER 
Por Wilhelm Reich 
 
Este texto de Reich cierra su libro The Murder of Christ (El Asesinato de 
Cristo) escrito en los primeros años de la década del 50. Teniendo en cuenta 
su posterior encarcelación y muerte entre rejas (1957), constituye un 
verdadero testamento profético que se ha ido filtrando, aun sin saberlo 
muchos, en el pensamiento y el accionar de las generaciones posteriores 
venidas y por venir. 
 
* * * 
 
Una de las características de nuestro tiempo es que está naciendo un nuevo 
tipo de movimiento social, y que los líderes de los gobiernos no tienen la 
más mínima sospecha de lo que está ocurriendo; estos líderes han moldeado 
sus ideas según pautas de pensamiento antiguas y persisten rígidamente en el 
error. 
A primera vista es sorprendente, aunque totalmente lógico, que ninguno de 
los problemas básicos que generan los movimientos y levantamientos populares 
se mencionen en parte alguna del batifondo gritón, aullador, gesticulante 
que se ha apoderado de nuestras vidas. 
Es de conocimiento público, y no necesita de mayores pruebas, el hecho de 
que la actual conmoción de la sociedad humana no tiene verdaderos líderes; 
en otras palabras, en el horizonte visible no hay nadie que pueda 
constituirse en lo que Cristo llegó a significar para la era cristiana o en 
lo que fue Confucio para la cultura asiática. Los líderes contemporáneos no 
son más que agentes de la seguridad de este o aquel aspecto del statu quo, o 
simplemente piratas en mares sin ley. Son como los saqueadores de 
mercaderías que campean en los tumultos que siguen a una inundación o un 
terremoto. 
Veamos ahora un perfil del tipo dc líder que podría surgir del caos actual y 
que fuera capaz de advertir y manejar las principales corrientes del clamor 
social. ¿Qué tarea, qué fatal decisión habrá de enfrentar un líder así? 
A menudo se dice que en nuestra época un líder tendría que ser muy parecido 
a un superhombre, un hombre nietzscheano que supere en mucho a sus 
semejantes. En consecuencia, tal tipo de líder es difícil de imaginar. 
Semejante imagen para el liderazgo de nuestro tiempo deriva evidentemente de 
la antigua, deteriorada necesidad del hombre por la mistificación del 
liderazgo, necesidad aún anterior a que el líder haya aparecido en la escena 
pública. Con ello ya se ha promovido y trasladado al líder desde el caos de 
nuestros días hacia una región donde nadie lo puede alcanzar, de modo tal 
que ninguno pueda siquiera aproximarse a ser como él. 
Si aprendimos bien la lección del Asesinato de Cristo, un líder así 
seguramente fracasaría en dirigir los movimientos de las masas de gentes 
conmocionadas para sacarlas del pasado y llevarlas a una futura existencia 
racional. Necesariamente debería fracasar, ya que apenas estaría haciendo 
algo más que suministrar otro símbolo místico a las multitudes frustradas 
sexualmente, hambrientas de amor, desprovistas de las seguridades vitales 
básicas. 
Si hemos aprendido bien, como creo que lo hemos hecho, nuestra lección del 
Asesinato de Cristo, un líder popular moderno debería ser casi el opuesto 
exacto de lo que la gente tanto ansia ver y aclamar como su líder. Debería 
apartarse poco, en su vida cotidiana, de los estilos de vida habituales de 
la gente. Ha de ser un hombre que se sumerja una y otra vez en la corriente 
de la vida y en los movimientos populares, aprendiendo sus sangrientas 
lecciones de los repetidos fracasos; ha de cometer las equivocaciones más 
estúpidas y ha de aprender a corregir sus tontos errores sin sucumbir. 
Tendría que atravesar todas las salas de tortura del infierno humano que 
estén a su alcance para conocer la naturaleza humana práctica y 
eficientemente, tanto al derecho como al revés. Tendría que haber vivido con 
el lumpenaje, pecadores y putas y criminales, para conocer el suelo del que 
crece la esperanza humana así como también la miseria. (Si fuese un líder 
como la gente quiere que sea, sólo estaría agregando otro payaso a la masa 
de pequeños y grandes hacedores de ruido que no tuvieron significación 
alguna en la historia humana vista con amplitud). 
Un líder así debería poseer o desarrollar una cualidad extraordinaria, nunca 
conocida anteriormente, inimaginable para la óptica corriente de lo que 
tendría que ser el liderazgo humano. 
El tendría que rechazar toda tentación de ser un líder y evitar toda camada 
que le ponga la gente para seducirlo al liderazgo. Su primera gran tarea 
deberá ser negarse a ser un líder. 
Tal líder debería percibir inmediatamente el peligro que amenaza con 
sumergir a todo líder popular, esto es, el peligro de convertirse en un mero 
objeto de admiración y en un proveedor de salvación y esperanza para la 
gente. Tal líder debería dar el primer paso en guiar al pueblo tomando a la 
gente seriamente y dejándolas que se salven a si mismas, con las necesarias 
salvaguardas sociales, económicas y psicológicas, defendiéndolas y 
apoyándolas. 
Tal líder debería por cierto haber leído la historia del Asesinato de Cristo 
o si no pronto deberá aprender, por experiencia propia, que la gente crea 
sus Cristos vivos con el fin de someterlos, o, si los Cristos rehúsan 
transformarse en Barrabases, para matarlos sin miramientos, cosa de 
promoverlos al cielo para la salvación, sin mover ellos un dedo. 
(...) Nuestro líder, naturalmente, si ha de llenar su función, tiene que 
saber cómo trabajar, cómo cumplir una tarea determinada, cómo hacer cosas 
practicas, cómo construir una mesa, o curar una herida, o detener en un niño 
un ahogo por ansiedad, o arreglar una complicada situación familiar, o 
manejar un helicóptero, o pulir un cristal para hacer una lente, o talar un 
árbol, o pintar un cuadro, o solucionar el enigma de una enfermedad, o 
diseñar un experimento para resolver un problema de la naturaleza, o cómo 
atender a un adolescente en la agonía de la frustración genital, y muchas 
otras cosas semejantes de alto desinterés para el alma de un dictador. 
Nuestro líder debería saber, en síntesis, cómo trabajar y lo que realmente 
significa el trabajo; cuanto esfuerzo, detallado, minucioso esfuerzo se pone 
hasta en la menor realización. Ha de tener la percepción de esto. Y esta 
percepción tarde o temprano le hará darse cuenta que lo que la gente hace 
sólo es charla hueca. En el momento que intente poner a la gente en marcha 
para hacer cosas practicas, ellos empezaran a disgustarse con él, o sólo 
charlaran, charlaran, charlarán sobre el alto ideal de la carpintería o la 
medicina o la educación o la industria o el vuelo. Pero, en verdad, no 
moverán un dedo, sólo hablarán y se sentaran en manadas alrededor de mesas 
agradablemente preparadas con alimentos y bebidas encima, o simplemente se 
sentarán inmóviles. 
(...) El nuevo líder tendrá que elegir entre el aplauso de la gente y la 
adhesión a su comprensión de lo que la gente se hace a si misma con su 
eterno sentarse. En consecuencia, lo que el haga se parecerá poco a las 
acciones de los políticos actuales. No complacerá para lograr la aprobación 
pública. Se dará cuenta que tal aplauso, siendo cómodo y agradable como es, 
dando el "reconocimiento" que parece dar, es el primer paso seguro hacia la 
extinción de lo que el representa y defiende. Por lo tanto, no tendrá que 
preocuparse, o hasta tratara de evitar tanto como se pueda, lo que se llama 
reconocimiento público. La pretensión de ''reconocimiento'' es, de parte del 
pionero, miedo a tener que quedarse sois, y, de parte de la gente en general 
es cobardía a pensar por si mismos. La pretensión de reconocimiento es 
básicamente miedo al no conformismo y a su consecuencia, el ostracismo 
social. 
Esto no quiere decir que el nuevo líder representar el rol de una muchacha 
que nadie saca a bailar. Por el contrario: sentirá la mayor independencia en 
la prosecución de sus tareas. Esto requerirá mucha mayor determinación y 
genuina fortaleza que la que requiere un político para trepar alguno de los 
arboles sociales. Lo cual propenderá a que haya mucha mayor solidez en los 
cimientos de la actividad del nuevo líder. 
Esto no quiere decir que este nuevo líder menospreciara a la gente, o que él 
no deseara la aprobación pública. Si ha de cumplir su función seguirá siendo 
humano hasta el fin. Pero, sabiendo por qué la gente confiere honores a las 
víctimas de su adoración, eludirá silenciosamente esta trampa como un buen 
educador evita ciertas acciones si sabe que éstas no servirán a su propósito 
último de ayudar a los adolescentes bajo determinadas condiciones. 
El nuevo líder, en consecuencia, no "irá hacia la gente"; no "escribirá para 
la gente" y no tratara de "convencer a la gente" de la verdad o la 
importancia social de su saber. Escribirá acerca de cosas que cree que son 
verdaderas, y no para la gente. Es asombroso descubrir cómo las enseñanzas 
humanas más elaboradas y más realistas caen presa de los viejos hábitos de 
hacer las cosas "para las gentes" o de "colocarse entre las gentes" para 
enseñarles lo que parece ser bueno para ellas. 
Si la gente necesita lo bueno y lo provechoso y lo clarificador, dejad que 
ellos lo busquen; que ellos lo descubran por si mismos. Dejad que ellos 
mismos desarrollen la habilidad de discriminar entre las palabras de un 
bribón o el vano parloteo de un político o el mercachifle de la libertad y 
las enseñanzas de un hombre serio. El problema no es que Hitler deseaba el 
poder, sino que lo consiguió. Es un gran problema: cómo millones de mujeres 
y hombres grandes, trabajadores, eficientes, serios permitieron que él 
tuviera poder sobre sus vidas. 
Es con estos cambios de perspectiva básica acerca de la gente que el nuevo 
líder desplegara su tarea. Se esta generando una nueva regia que al 
principio suena rara: 
Si oyes que se proclama la salvación de un modo que pertenece al pasado, 
puedes sospechar que la verdad se encuentra exactamente en el extremo 
opuesto del camino. 
Esto es completamente natural vista la característica básica del hombre para 
evitar lo esencial y quedarse fijado a lo superfluo. Si toda una generación 
de psiquiatras trabajara arduamente sobre el núcleo energético de las 
confusas ideas del hombre acerca de su existencia y encontrara que la 
frustración sexual es el común denominador de todo ello, estén seguros que 
la gente en general tratará de huir de esto y fomentará y hará famosas 
aquellas escuelas psiquiátricas que eliminan este fragmento crucial de 
conocimiento y lo reemplazará por algún babélico balbuceo banal de hace cien 
años, emperifollado como un nuevo muñeco con el cual juguetearán haciéndole 
alrededor una inocente ronda. Ese balbuceo en encontrará sus apóstoles que 
así cabalgarán bien alto sobre las olas de la aprobación pública. ¡Dejadlos! 
Ellos no harán mucho daño mientras existan centros que mantengan limpios y 
claros los problemas. Vendrán sin duda tiempos de zozobra cuando la evasiva 
doctrina calga como una hoja podrida y cuando lo que había estado creciendo 
en silencio durante muchas décadas, listo para emerger dentro de la 
corriente general de la época, sea buscado con avidez. 
El nuevo líder se sentirá impaciente pero aprenderá a esperar 
interminablemente. Sabrá o aprenderá por experiencia que en la vida las 
cosas buenas no pueden remontarse al cielo como cohetes, que deben crecer 
lentamente, que en los desarrollos cruciales no se puede saltear ningún paso 
sí poner en peligro todo el conjunto, y que las cosas duraderas deben probar 
sus alas en peligros menores mucho antes de transformar el mundo en sentido 
amplio, creciendo por los peligros. Sólo es posible esperar pacientemente si 
no se tiene ambición de liderar o salvar a la gente. Que la gente se salve a 
si misma. Les hará muchísimo bien finalmente aprender que se siente al 
sucumbir debido a la propia estupidez. Tales lecciones nunca se olvidan y 
son muy productivas de nuevas posibilidades. 
(...) El nuevo líder no habrá de tener miedo a hacerse de enemigos, si fuera 
necesario. No cejara de pensar correctamente porque alguien pueda odiarlo 
por ello. Tarde o temprano aprenderá que algunos de estos enemigos son 
amigos muchísimo más cercanos y más conocedores de su esencia que muchos 
amigos que están junto a él. No tratara de demostrar su verdad ofendiendo a 
la gente, pero distinguirá la ofensa por la ofensa misma de la ofensa que 
resulta de decir lo que es cierto. Aquello que seguramente matara a la plaga 
política superabundante en este siglo veinte es la manera como los fascistas 
atacaron a sus adversarios con una verdad profunda: la fuerza del ardiente 
anhelo por la Vida; empero, esta fuerza se usó solamente en sentido 
negativo, no en forma positiva. Ellos en realidad no tenían nada para 
ofrecer y cayeron presa de la debilidad de la gente por la exhibición de la 
fuerza y la rigidez. El nuevo líder habrá de ser naturalmente firme, pero no 
deberá tener en si trazas de showman en cuanto a rigidez se refiere. Deberá, 
por necesidad, golpear fuerte pero siempre honradamente. 
Después de numerosas y peligrosas experiencias con la fijación del hombre 
hacia el más fuerte, el nuevo líder desarrollará poco a poco un sentido 
aguzado para descubrir a la gente que es capaz de adherirse como un piojo al 
pelo o como una sanguijuela a la piel. Percibirá al amigo que lo acompañara 
un trecho y luego se quedará sentado en el camino como una mula, sin moverse 
una pulgada, forzando así al que hace cosas a disminuir su marcha o a 
detenerse del todo. El nuevo líder también conocerá bien el odio que 
fatalmente desarrollará la gente que es dejada atrás, sentada. Se precaverá 
cuidadosamente contra tales posibilidades mencionando continuamente esta 
característica prominente de los hombres que son sanguijuelas. Les aplicara 
una especie de inyección mental profiláctica diciendóles de antemano lo que 
más probablemente serán proclives a hacer en su contra si él los deja atrás, 
sentados, no haciendo nada. Para sufrir menos la pérdida del líder, lo harán 
aparecer mal, menos importante, hasta lo presentaran como de mal carácter. 
El nuevo líder enfrentara la dolorosa tarea de amar a los seres humanos y al 
mismo tiempo de no quedar ligado a ellos del modo habitual; deberá conocer 
sus flaquezas sin despreciarles ni temerles. Antes que nada deberá enfrentar 
la soledad, viviendo solitario en vastos espacios y sólo con pocos amigos. Y 
hasta estos amigos pueden volverse una molestia o un estorbo, ya que todos 
quieren la salvación. 
Todo el mundo quiere algo de el, sea lo que fuere. Poco a poco comprenderá 
con asombro cuán infinitos son los deseos de la gente de obtener cosas. No 
importa qué quieren. Lo que importa es el querer y el obtener. Y se dará 
perfectamente cuenta del precio que le pagarán por la obtención: admiración 
hueca. Por consiguiente, no deberá caer presa de la tentación, tan común en 
los políticos, de chupar esa admiración como una esponja. 
El nuevo líder tendrá que vérselas sin muchas de las cosas que comúnmente 
componen las diversas opresiones del liderazgo. No disfrutará de muchas de 
las facilidades con que los movimientos comúnmente se difunden por la vía de 
ensalzar al líder. Sabrá siempre que lo que cuenta es aquello que el líder 
descubre o dice o propone y no lo que a él en particular le gustaría 
disfrutar. Habrá aprendido de la historia pasada que el precio que hay que 
pagar por el éxito formal es el sacrificio de la esencia de los rigurosos 
trabajos propios. En síntesis, en todo momento sabrá de la bien oculta 
tendencia de la gente a ver las cosas únicamente en el espejo, a adueñarse 
de las grandes cosas para tornarlas impotentes, a ocuparse muchísimo más por 
la admiración de alguien que por lo que éste tiene para ofrecer, a 
congregarse alrededor de lo trivial y a constreñir la cuestión crucial a la 
impotencia. 
El nuevo líder tendrá que arriesgarse a permanecer en la ignominia durante 
su existencia. Pero también estará seguro de que es muchísimo mejor para su 
causa y para el bien público quedarse solo que ver a su correcta causa tomar 
posesión del mundo de un modo incorrecto, de un modo contrario a lo que se 
pretendía, distorsionada hasta tal punto por la gente que lo único que puede 
acarrear es el desastre. Esto especialmente se aplicara en aquellos casos 
que involucren cuestiones referentes a la vida sexual. El animal acorazado 
esta compelido a hacer una religión de malas palabras sexuales negando la 
tremenda realidad de la potencia orgástica*, del mismo modo que ha hecho el 
más elaborado, infernal sistema de espionaje y pillaje contra la libertad 
negando la buena conspiración tradicional de los luchadores revolucionarios 
por la libertad. 
El nuevo líder se sentirá algo confortado por la convicción de que la verdad 
y lo que es útil a la gente acaecerá obligatoriamente aunque tenga que pasar 
un millón de años. No obstante, no hará nada por la gente sino que 
simplemente hará cosas, cosas que estén bien hechas. Nuevamente, dejará que 
la gente se salve a sí misma. Sabrá que ningún otro podrá hacerlo por ellos. 
Sencillamente vivirá a la vanguardia de la gente y dejara que ellos decidan 
si se unen a él o no. más que un líder será un guía. El guía sólo lo indica 
cómo llegar en forma segura a la cumbre de la montaña. No determina cual es 
la montaña que cl turista quiere escalar. El nuevo líder puede estar 
perfectamente liderando todo un mundo sin saber él mismo que lo esta 
dirigiendo, o sin darse cuenta el mundo que está siendo dirigido por ese 
líder. Cristo fue un líder de este tipo. El modo de ser del nuevo líder, sus 
ideas, su conducta y sus metas pueden haber penetrado imperceptiblemente en 
el espíritu público sin que nadie lo advirtiera. Hasta puede tener que 
sobrellevar la culpa por distorsiones de las que no es responsable o por 
malas acciones que nunca propuso, y al final puede ser puesto en la cruz 
como lo hicieron con Cristo. El nuevo líder habrá de saber que esto 
perfectamente le puede pasar a él. No se siente responsable por la gente 
sino por lo que esta ocurriendo en el mundo, al igual que todo ciudadano del 
mundo se siente responsable por los acontecimientos mundiales. Esta, 
también, es una nueva característica del nuevo liderazgo: El sentimiento de 
responsabilidad en todo ciudadano del mundo por todo lo que está ocurriendo, 
aun en los más remotos rincones del planeta. 
El parloteo, el palmoteo en la espalda, el chismorreo, los chistes verdes, 
las malas palabras de un ciudadano irresponsable de un país libre son cosa 
del pasado. Sin ninguna duda. 
El nuevo líder tendrá más enemigos entre sus amigos más cercanos, y menos 
enemigos aunque más peligrosos entre las multitudes. Todo místico 
esquizofrénico, todo fanático religioso, todo borracho de poder político es 
su enemigo potencial o su probable asesino. No se adherirá a la creencia en 
el martirio. Querrá vivir y no morir por su causa. Y se preparará 
cuidadosamente contra el desastre. 
(...) El nuevo líder deberá cuidarse del que se sube al tren de su causa, 
aquel que se cuela en tu coche que esta repleto con los valiosos frutos de 
tu ardua tarea, llenándose hasta el tope sólo para acuchillarte después, o 
para hacerse más grande que vos y chupar poder sobre la gente a partir de 
tus enormes esfuerzos sin mover un dedo. Cuidate de aquel que no se atreve a 
mirarte de frente y simplemente a los ojos, de aquel que siempre te vuelve 
la cara por miedo a que lo veas y lo conozcas. Será el próximo presidente de 
tu organización y se apoderara de todo y te expulsara a patadas, por mucho 
que hayas hecho para promocionarlo. Y él no se interesara en cuidar lo que a 
ti te preocupó durante muchos años. Sólo quiere llenar su ego vacío, 
interminablemente, sin esfuerzo. Y lo peor de todo es que ni siquiera 
sospecha que te esta traicionando. 
(...) El nuevo líder tendrá que aprender a dar sabiamente y con 
circunspección. De lo contrario la gente lo tomara por una persona fácil de 
engañar y hará de él un tonto con profundo desprecio por sus métodos. Lo 
llamaran como a la "gallina de los huevos de oro" para tragárselo dentro de 
sus estómagos vacíos. A menos que estés preparado para sufrir aun más de lo 
que alguna vez te hayas atrevido a imaginar, nunca trates de salvar vidas o 
de proteger a los niños. Aparecerás a los ojos de muchos jueces sólo como un 
tonto o, peor aún, como un criminal. "Eso no hay que hacerlo". El amor 
desinteresado simplemente no es de este mundo; pero el nuevo líder tendrá 
que reunir una inmensa cantidad de amor. El amor quedó desamparado en un 
tiempo desamorado donde la política es la que manda. El nuevo líder tendrá 
que conocer y sufrir todo esto. 
Alrededor suyo se formara un espacio vacío cuando la gente sienta que el 
representa la Vida y es dador de Vida. Se sentirá herido, atravesará la 
agonía de haber sufrido odio por actos de amor; y el mismo estará tentado de 
odiar por toda esta asquerosa situación. Su alma correrá el peligro de ser 
envenenada por la desconfianza en la gente y la necesidad de venganza. Es de 
esta manera como muchos caerán y serán perdidos como líderes. La misma gente 
le habrá hecho esto a sus líderes, quienes se sentirán como ratas en trampas 
bien tendidas, como tontos e inútiles. Solamente unos pocos sobrevivirán a 
este infierno. 
La gente aislará y pondrá en cuarentena al líder de muchos modos. Un modo de 
conducirlo a la soledad es adorándolo, amontonándose a su alrededor, 
colgándose de sus labios y bebiendo la menor palabra que pronuncia. Algunos 
líderes aman esto. Otros huyen cuando lo encuentran. Se sienten como 
animales en el zoológico a los que las multitudes les clavan las miradas de 
asombro por no haber desarrollado vergüenza por sus genitales. La gente es 
capaz de desvestir al líder cuando se amontonan a su alrededor, de averiguar 
cada uno de sus secretos: cuantas mujeres se come en la cena, si va a nadar, 
si juega al bridge, si tiene hijos ilegítimos, o si su mujer tiene un 
amante. 
(...) El aislamiento que sufre en manos de la gente que lo rodea amenazara 
su salud y su capacidad de trabajo. Perderá el derecho a vivir una vida 
normal entre las demás personas. Si bien la gente tolera perfectamente los 
secretos de las parejas, casadas o no, miraran con mala cara el cambio de 
pareja del líder o que éste no viva conforme a ciertos rígidos y molestos 
estándares de conducta. El líder pronto aprenderá que a él se le niega lo 
que se acepta en el caso del ciudadano medio. Encontrara que cada vez le es 
más difícil andar libremente con sus parejas. Tendrá que empezar a 
ocultarse. Y el ocultamiento ahuyentará a muchas de sus parejas que querrán 
desfilar entre las multitudes con el amante, que es un "líder". 
Cosas como éstas amenazaran toda la estructura del trabajo del líder. Se 
hallara en peligro de volverse moroso o de achancharse, incapaz de seguir 
produciendo ideas, convirtiéndose así en un Calígula o en un vociferador 
proletario de frívolos slogans sobre la libertad. Los líderes verdaderos 
tendrán que vivir una vida amorosa plena, sana y gratificante con mujeres 
que comprendan los funcionamientos vitales. Si el líder ha de cumplir su 
tarea deberá mantenerse libre de los embrollos de una vida familiar 
adormecida, ruidosa. Coincidirá con Cristo, quien dejó a su familia y pidió 
a sus seguidores que hicieran lo mismo. Pero bajo ningún concepto pregonará 
la disolución de la familia, como son tan proclives a hacer algunos 
mercachifles de la libertad. Tendrá hijos y disfrutará de ellos, ya sean 
propios o ajenos. Sabrá que lo que es valido para su vida no siempre es 
valido para la vida de los demás. El nuevo líder tendrá que conservar a toda 
costa un sistema emocional puro, y hará todo lo necesario para escapar de la 
suciedad espiritual que acompaña al hambre sexual. Sus sentimientos y 
pensamientos deben estar libres de los estragos que produce la abstinencia 
de gratificación del amor corporal. 
Es manteniendo constantemente a altas revoluciones el núcleo de su ser vivo 
como podrá penetrar a través del chismerío y las reuniones sociales y el 
palmoteo en la espalda y los chistes verdes y las malas palabras de los 
hombres y las mujeres de la calle y de los palacios, llegando hasta el 
núcleo de las emociones vivas de ellos. Con el tiempo descubrirá por qué 
tanta gente dotada con todo tipo de potencialidades tarde o temprano cae en 
la rutina de una vida adormecida. Por qué emanan de la gente tan poca acción 
y pensamiento productivos; cómo toda la fertilidad que hay en la gente se 
aniquila de tan variados modos y tan temprano en la vida, casi en el 
instante que salen del útero. 
(...) El nuevo líder le dirá a la gente que votar no es suficiente, y que 
amonestar a la gente para que participe en el gobierno tampoco es 
suficiente. Todo ha de iniciarse en el medio ambiente de la temprana 
infancia y en las escudas de nurses y en los jardines de infantes y en las 
escudas. Los directores de escuda valientes y conocedores han de ser 
apuntalados contra las maestras/os de escuda osificados. Se detectarán y 
combatirán los métodos y medios de la plaga que aleja a la Vida de las 
escudas del mismo modo que hoy día se combaten el robo y el homicidio. 
Una vez que se haya identificado a la gran evasión de lo esencial como el 
enemigo más peligroso de la humanidad, se encontrarán los medios para 
matarlo - a la evasión, no al evasor - adondequiera que se lo encuentre. El 
problema no es el problema a resolver. El problema es la decidida evasión de 
cualquier problema importante. 
Muchos verdaderos líderes se enfrentarán con la muerte y la extinción de un 
modo u otro. La plaga (emocional) se enfurecerá como nunca. Pero, una vez 
arrastrada de los pelos hacia el aire libre y hacia la brillante luz del 
sol, poco a poco se irá disipando la perversa y nociva fuente reproductora 
de daño monstruoso y de pensamientos perniciosos de todos los tiempos. En la 
misma medida que esto ocurra, la Vida comenzará a avanzar. 
No hay por qué preocuparse acerca de cuáles serán las formás que la Vida en 
su marcha elegirá para su existencia. Puede elegir cualquiera; en cuanto sea 
liberada del crónico Asesinato de Cristo, elegirá lo que es bueno para día, 
y aprenderá por su propia experiencia lo que tiene que abandonar. La Vida es 
productiva, la Vida es flexible, la Vida es decente. Por consiguiente, no 
hay por qué preocuparse de lo que la Vida elegirá hacer. La única 
preocupación es cómo liberarla para la acción contra el asesinato de Cristo, 
contra aquellos que han perdido la percepción de la Vida en sus cuerpos. 
Ningún trueno ni ningún terremoto acompañará al despertar de la Vida en 
nuestros niños. Será un lento proceso de crecimiento, franco y limpio si es 
que la plaga ha de ser eliminada, difícil y tortuoso si la plaga escapa a la 
total extinción. 
Es absolutamente evidente que en ningún caso la Vida deberá o podrá elegir 
una forma de existencia que sea anti-Vida, contra los niños, contra el 
deleite de vivir feliz, contra la realización y el pleno florecimiento de la 
iniciativa innata de cada portador de la chispa de la Vida. El primer paso 
hacia la libertad y la paz sobre la tierra será dejar a la corriente de la 
Vida libre y sin los impedimentos de las distorsiones que la hacen perversa 
y asesina. Este pedacito de comprensión en si mismo hará que la libertad se 
encienda en acción. La preocupación por el bienestar del bebé recién nacido 
que trae, del ciclo a la tierra, a Cristo dentro suyo, es demasiado general 
y nada hay que pueda superarla; demostrará tener un poder de tremendas 
dimensiones, dejando atrás todo aquello que los perversos han tratado de 
inventar para matar a la Vida. 
Crecerá un nuevo tipo de hombre y transmitirá sus nuevas cualidades, que 
serán las cualidades dc la Vida sin restricciones, a sus hijos y a los hijos 
de sus hijos. Nadie puede decir cómo será esta Vida. No importa cómo sea, 
será ella misma y no el reflejo de una madre enferma o de un pariente 
pestilente. Será día misma, y tendrá el poder de desarrollar y corregir lo 
que impidiere su propio desenvolvimiento. 
Nuestra tarea es proteger este proceso de la plaga dañina, salvaguardar su 
crecimiento, aprender a tiempo qué es lo que distingue a un niño que crece 
como la Vida manda de un niño que crece como el interés de esta o aquella 
Cultura o Estado o Religión o Costumbre o extravagante idea de la vida 
manda. A menos que esto se cumpla, no habrá esperanza alguna de dar fin a la 
matanza masiva. 
En síntesis, el nuevo líder se negará a cabalgar hacia Jerusalén para vencer 
al enemigo. Se volverá hacia la corriente de la Vida, que es Dios, en los 
cuerpecitos de los no nacidos hijos e hijas del hombre. Sobre ellos se 
asentará su propósito sin ceder a la tentación de la gente por convertirlo 
en el líder que ha de perpetuar sus ya rancios estilos dc vida; sin ceder 
ante la misma gente cuyas vidas han de ser cambiadas desde la base para 
permitir que los niños crezcan como el Dios de la Vida los ha creado. 
Todavía no hemos tenido cultura ni civilización. Recién ahora están 
empezando a aparecer en el escenario social. Es el comienzo del fin del 
crónico Asesinato de Cristo. 
 
* Ver Mutantia 1, pág. 76, para la definición del concepto reicheano de 
"potencia orgástica", así como también para el concepto de "plaga emocional" 
que figura más adelante en el texto (N.de R.). 
 
------------------------------------------------------------------------ 
Mutantia21 na NET:  
Dê uma olhada em: http://www.mutantia.21.freeservers.com/ 
e-mail: mutantia21@... - grinbere@...  
 
 
 
 
_______________________________________________________________________ 
http://www.eListas.net/ 
Crea y administra tus propias listas de correo gratuitas, en español.