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Asunto:[GAP] RE: Las multinacionales farmaceuticas controlan el mundo
Fecha:Miercoles, 1 de Marzo, 2006  10:05:37 (-0600)
Autor:Ricardo Ocampo <aina @...............mx>

From: a0767120@... 
Date: Wed, 01 Mar 2006 09:30:03 -0600 (CST) 
To: Ricardo Ocampo <aina@...> 
Subject: Re: [RedLuz] Las multinacionales farmaceuticas controlan el mundo 
 
Interesante!!, se dice que tienen la cura para el cancer, diabetes y otras 
muchas enfermedades, solo que los laboratorios farmaceuticos no lo quieren 
dar a conocer para tener mas ganacias!!! 
 
Saludos 
Gabriel Ramirez P. 
Aguascalientes, Ags. Mexico 
 
 
 
From: Santiago Merino <smerinog55@...> 
Date: Tue, 28 Feb 2006 16:06:54 +0100 
Subject: Las multinacionales farmaceuticas controlan el mundo 
 
 
Seremos más felices cuando prime la Salud, la Ecologia y la Humanidad  sobre 
el dinero 
 
De: benevol <mailto:benevol@...> 
 
 
"SON LAS MULTINACIONALES FARMACÉUTICAS LAS QUE    CONTROLAN EL MUNDO" 
 
MATÍAS RATH 
 
El perfil del doctor Matías Rath no responde al del médico habitual. Sus 
trabajos de investigación sobre la influencia positiva de la lisina y la 
vitamina C como alternativa al tratamiento farmacológico de algunas de las 
más graves enfermedades que afronta la Humanidad -incluido el cáncer-le han 
enfrentado abiertamente con los guardianes de la ortodoxia médica y la 
industria farmacéutica. Sobre sus terapias hablamos el mes pasado. En esta 
ocasión hemos conversado con él para que nos explicara su denuncia de las 
maniobras de algunas grandes multinacionales para conseguir eliminar los 
productos naturales como alternativa a los productos farmacéuticos a través 
del llamado Codex Alimentarius que próximamente va a regularse así como 
sobre su decisión de denunciar ante el Tribunal Internacional de La Haya al 
presidente norteamericano George Bush y a las grandes corporaciones 
farmacéuticas por "crímenes contra la Humanidad". 
 
Investigar... pero no a cualquier precio. Encontrar el éxito, sí; claudicar 
ante el dinero y el poder, no. Es evidente que el doctor Matías Rath es 
digno discípulo de Linus Pauling, único científico que ha recibido dos 
premios Nóbel no compartidos. Primero recibió el premio Nóbel de Química y 
después el de la Paz por su compromiso para conseguir el primer acuerdo de 
desarme, el Tratado de Prohibición Parcial de los Ensayos Nucleares de 1963. 
Pauling un auténtico gigante de la ciencia, encontraría la solución a la 
estructura molecular de incontables moléculas orgánicas e inorgánicas y 
descubriría las propiedades estructurales de las proteínas y de la primera 
enfermedad genética. Hace más de 20 años, cuando Rath se empezaba a 
significar como portavoz de los estudiantes de Medicina en Alemania y 
formaba parte del consejo de la Asociación de Estudiantes de Medicina de la 
Organización Mundial de la Salud (OMS) conoció a Linus Pauling. En esa 
primera época su relación no estuvo basada en la ciencia sino más bien en el 
mutuo interés para lograr la paz y el desarme nuclear. Años más tarde, sin 
embargo, las investigaciones de Rath en el campo de la salud cardiovascular 
le llevaron a constatar el importante papel de las vitaminas. Informado, 
Pauling le propondría convertirse en el primer director de investigación 
cardiovascular de su instituto en California. Desde entonces Pauling y Rath 
fueron más que colegas científicos: compartían una visión común de un mundo 
más sano y pacífico en el que los intereses comerciales no primaran sobre la 
salud de sus habitantes. Por tanto, no fue ninguna sorpresa que poco antes 
de morir Linus Pauling manifestara que, sin duda alguna, su sucesor era 
Matías Rath. De sus teorías científicas les hablamos ya en nuestro número 
del mes pasado; esta vez sabremos de su lucha contra los gigantes 
farmacéuticos. 
-Primero se permitió usted echar por tierra lo que "oficialmente" se afirma 
sobre los ataques al corazón y después descubrió la eficacia de los 
tratamientos naturales, especialmente el uso de dos aminoácidos -la lisina y 
la prolina- y la vitamina C contra el cáncer y otras enfermedades. ¿Cuál ha 
sido el impacto de sus investigaciones en la industria farmacéutica? 
-Comencé en la investigación convencional profundizando en las causas de las 
enfermedades cardiovasculares. En esa época aún se pensaba que un nivel alto 
de colesterol constituía la principal causa de las mismas. Bajo la 
influencia de los fabricantes de fármacos que disminuyen los niveles de 
colesterol se "enseñó" a los médicos que un alto nivel del mismo daña las 
paredes de los vasos arteriales y, junto a los depósitos de calcio y tejido 
fibroso, es la principal causa de la formación de los ateromas que llevan a 
obstruirlas provocando los infartos y derrames. Hoy sabemos que eso era sólo 
otro cuento más del márketing de la industria farmacéutica. Si el colesterol 
alto dañase las paredes de los vasos arteriales lo haría también en otros 
lugares de nuestro sistema circulatorio sanguíneo. El sistema se obstruiría 
en todas partes y no sólo en el corazón o en el cerebro. En otras palabras, 
también tendríamos infartos de la nariz, la oreja, las rodillas, los codos, 
los dedos y cualquier otro órgano del cuerpo. Y es evidente que ese no es el 
caso. 
Después descubrí que las enfermedades cardiovasculares son prácticamente 
desconocidas en el mundo animal mientras que entre los seres humanos es la 
principal causa de muerte. Fue un gran avance para la salud natural en todo 
el mundo. Los animales producen su propia vitamina C, necesaria para 
producir las moléculas de refuerzo de nuestro cuerpo y de su sistema 
circulatorio, llamadas colágeno. Cuanta más vitamina C, más colágeno, más 
estabilidad para las paredes de nuestros vasos sanguíneos, menos infartos. 
Los animales raramente tienen infartos porque producen cantidades 
suficientes de vitamina C en sus cuerpos. Los seres humanos no podemos 
producir ni una sola molécula de esta vitamina y normalmente obtenemos muy 
pocas vitaminas de nuestra dieta con el consiguiente riesgo de que nuestro 
sistema circulatorio se debilite. Esta serie de descubrimientos fue tan 
convincente que no sólo explicaba por qué los animales no sufren infartos y 
las personas sí, sino también por qué sufrimos ataques al corazón y no de 
nariz. Posteriores investigaciones y estudios clínicos confirmarían más allá 
de toda duda tan impresionante hallazgo. 
-Y fue cuando usted denunció lo que sucedía en su libro Por qué los animales 
no sufren infartos y las personas sí. 
-Exacto. En él enumeraba, por primera vez, las "leyes de la industria 
farmacéutica". Unas leyes que identifican el negocio farmacéutico de la 
enfermedad como una industria de inversión y no como una industria para la 
salud. Desenmascaré el principio de patentabilidad con el que se rigen 
porque sustituía el objetivo de investigar para solucionar problemas de 
salud por el de investigar para ganar dinero. Y responsabilicé abiertamente 
a la industria farmacéutica de la muerte prematura de cientos de millones de 
personas de todo el mundo en las últimas décadas y de la ruina económica de 
naciones y personas a consecuencia del gigantesco gasto en medicamentos. 
-Extraña que la industria farmacéutica no reaccionara contra usted... 
-La única razón por la que la industria farmacéutica no tomó represalias 
contra mí es porque vinculé ese "negocio de la enfermedad" sin escrúpulos 
con los mayores crímenes cometidos contra la humanidad en el siglo XX: el 
asesinato masivo durante la Segunda Guerra Mundial. Es un hecho histórico 
que el mayor cártel europeo petroquímico y farmacéutico financió la toma de 
poder de Hitler hace 70 años. La Segunda Guerra Mundial fue primordialmente 
una guerra por la conquista de los recursos naturales de Europa del este y 
Asia. El Tribunal de Guerra de Nüremberg (1946/47) declaró que la Segunda 
Guerra Mundial no hubiera sido posible sin ese cártel petroquímico llamado 
I. G. Farben. Como resultado de ese tribunal I. G. Farben fue dividido en 
Bayer, BASF y Hoechst, y algunos de sus directivos fueron sentenciados por 
comenzar una guerra en contra del Derecho Internacional, por el asesinato 
masivo y la explotación y saqueo de la propiedad pública y privada en países 
extranjeros y otros crímenes contra la humanidad. La historia de la 
actuación empresarial que había detrás de la Segunda Guerra Mundial está 
documentada en un libro de Joseph Borkin, El crimen y el castigo de I. G. 
Farben" (The Crime and Punishment of I.G. Farben), que se encuentra 
documentado en la página web de nuestra fundación. Por eso desde el comienzo 
mismo de mi estrategia de desenmascaramiento la industria farmacéutica ha 
estado a la defensiva. Por eso no es ninguna sorpresa que nunca se hayan 
atrevido a tomar represalias o a comenzar un pleito por injurias y 
calumnias. No puede aceptarse que unos cuantos inversionistas que apoyan a 
políticos sin escrúpulos, incluidas las administraciones actuales de Estados 
Unidos y Gran Bretaña, sacrifiquen la salud de millones de personas y la 
economía de los países del mundo con el propósito principal de seguir 
manteniendo este multimillonario fraude en nuestro planeta. 
-Viviríamos entonces la culminación de un proceso que nace con la propia 
industria. ¿Son opuestos los términos negocio y salud, al menos tal y como 
han sido interpretados hasta ahora? 
-La industria farmacéutica no es una industria que haya crecido de forma 
natural. Fue creada artificialmente por inversionistas que, para poder ganar 
dinero con las enfermedades, tuvieron que bloquear los tratamientos médicos 
naturales y no patentables de forma que no estuvieran disponibles en ninguna 
parte del mundo. Al comienzo del siglo XX el grupo Rockefeller ya controlaba 
la mayor parte del negocio petrolero de Estados Unidos y muchos otros 
países. Y con la ayuda de esos billones de dólares en ingresos ese grupo de 
inversión decidió convertir la salud en un nuevo mercado. Sólo que el 
beneficio o rendimiento de esa inversión dependía de las patentes 
comerciales de los medicamentos farmacéuticos inventados. Así que los 
beneficios de la nueva industria se usaron sistemáticamente para convertir 
la medicina en un negocio manejado sólo por las farmacéuticas. Y en sólo 
unas décadas la medicina pasó a estar controlada por estos grupos de interés 
a través de la influencia que ejercían en las escuelas o facultades de 
Medicina, en los medios de comunicación y en el ruedo político. 
Obviamente, uno de los principales problemas a los que esa industria tenía 
que hacer frente era la competencia de los productos naturales para la 
salud. Ya entre 1920 y 1935 se descubrieron la mayor parte de las vitaminas 
y de los nutrientes esenciales que eran necesarios para el metabolismo 
básico de las células. Para el mundo científico estaba claro que, sin esas 
moléculas esenciales en su metabolismo, las células no funcionarían 
adecuadamente y serían el origen de las enfermedades. Los estrategas de la 
industria farmacéutica se percataron de ello y se embarcaron en una campaña 
mundial para impedir que esa información vital estuviera a disposición de 
todos. Aunque silenciar esa información fue sólo el primer paso. Con 
posterioridad adoptaron otras medidas estratégicas para fortalecer el 
fraudulento plan del negocio farmacéutico como desacreditar la información 
sobre terapias naturales y no patentables y, finalmente, tratar de prohibir 
cualquier declaración sobre prevención y terapias naturales. 
Todas esas medidas tenían únicamente un propósito: proteger a la industria 
farmacéutica basada en fármacos patentables -que solamente palian síntomas- 
de las terapias naturales y no patentables que son esenciales para el 
mantenimiento de la salud celular. Sencillamente, una enfermedad prevenida o 
erradicada no permite obtener beneficios. 
-Es decir, que a su juicio los propios médicos han estado siendo sometidos 
desde hace décadas a una especie de lavado de cerebro o de programación de 
"conocimientos" para que creyeran lo que a la industria le interesa.. 
-Evidentemente. Es especialmente importante reflexionar acerca de la 
influencia de la industria farmacéutica en la profesión médica. A través de 
la creación de universidades de medicina privadas en Estados Unidos, 
incluidas las llamadas universidades "Ivy League" como Harvard, Yale, la 
Clínica Mayo y otras, la industria farmacéutica simplemente compró la 
opinión médica en todo el mundo. La enseñanza de las terapias médicas se 
centró cada vez más en los medicamentos farmacéuticos a la vez que 
consideraban los tratamientos de salud naturales "anticuados". 
Casi ningún médico que se haya licenciado en una universidad de Medicina 
durante las últimas décadas sabe que el primer premio Nóbel por el papel de 
la vitamina C en el metabolismo celular se concedió en 1937. Así, durante 
más de medio siglo, generaciones de médicos -millones en todo el mundo- se 
licenciaron en Medicina sin saber nada del papel vital de las vitaminas y 
los minerales. Y cualquiera puede entender de inmediato las consecuencias 
devastadoras de esa estrategia para la salud humana en todo el mundo. 
Especialmente porque de los miles de millones de personas que viven en la 
actualidad poquísimas saben que el cuerpo humano es incapaz de producir por 
sí mismo vitamina C. Cuando es un hecho científicamente demostrado que la 
vitamina C no sólo protege de la llamada "enfermedad de los marineros", el 
escorbuto, sino que es el factor principal para prevenir los problemas 
cardiovasculares y muchas otras patologías. Así que la simple decisión de 
que este conocimiento vital llegase a la profesión médica posibilitó 
deliberadamente la actual epidemia de enfermedades cardiovasculares, causa 
número uno de muerte en el mundo industrializado así como en las zonas más 
urbanizadas del mundo en vías de desarrollo. 
Apenas sabe nadie tampoco que el cuerpo humano no produce el aminoácido 
natural lisina, un bloque de proteínas esencial. Y resulta que esa molécula 
natural, la lisina, es uno de los factores más importantes a la hora de 
impedir la propagación del cáncer por el cuerpo. El cáncer es la segunda 
epidemia más numerosa en el mundo industrializado y los fármacos vendidos 
durante el último mes de vida de un paciente con cáncer conforman uno de los 
mercados más rentables del negocio farmacéutico de las enfermedades. 
Ahora, a comienzos del siglo XXI, la humanidad empieza a despertar de esta 
pesadilla. Sin embargo, dos de cada tres personas del mundo industrializado 
y del tercer mundo se habrían salvado probablemente de la muerte en las 
últimas décadas sólo con que se hubiera propagado la información sobre las 
moléculas necesarias para el buen funcionamiento celular que nuestro cuerpo 
no produce. Y la razón de que tantas personas hayan estado "dormidas" 
durante todo un siglo no es que sean poco inteligentes sino que se debe al 
hecho de que para que el fraudulento y engañoso negocio de las farmacéuticas 
funcione éstas se gastan miles de millones de dólares cada año en crear una 
fachada artificial que las muestre como "benefactoras de la humanidad". Y 
para alcanzar ese objetivo la industria farmacéutica se gasta en marketing 
el doble de lo que gasta en investigación. 
Donald Rumsfeld, actual Secretario de Defensa de Estados Unidos, ha sido 
consejero delegado de varias multinacionales farmacéuticas. Y recibió varios 
"premios" por sus "servicios" en esta industria antes de que lo designaran 
para su cargo actual en la administración Bush. No hay duda de que Rumsfeld 
y todos los ejecutivos de la industria farmacéutica, incluido el grupo de 
inversión Rockefeller, conocen estos hechos. Y como podrá imaginar, tiemblan 
ante la idea de que la verdad sobre el negocio farmacéutico de las 
enfermedades se propague por todo el mundo como un reguero de pólvora. Si 
eso pasa la suerte estará echada. Serán considerados los responsables de la 
muerte de millones de personas a causa de enfermedades que se podrían haber 
prevenido si no hubiera sido por sus decisiones totalmente intencionadas. 
Ellos lo saben: o aplastan a la humanidad en una guerra de implicación 
mundial tipo Gran Hermano o un día la humanidad los aplastará a ellos. No 
hay punto medio. Ese es el trasfondo de la guerra de Irak. Por eso se 
enfrentan a todo el planeta. 
-¿Y que papel juega en todo este entramado de intereses la Organización 
Mundial de la Salud? ¿No debiera ser la primera interesada en promover la 
nutrición como elemento de salud preventiva? 
-La Organización Mundial de la Salud (OMS) se creó hace más de 50 años con 
el fin de mejorar la salud en todo el mundo. Y uno de sus principales 
objetivos iniciales fue la difusión de información sobre nutrición. Junto 
con la Organización para la Agricultura y la Alimentación (OAA), la OMS 
publicó informes anuales durante una década a los que adjuntaba Reportes 
conjuntos sobre Nutrición. Pero después de ese período la industria 
farmacéutica tomó ya el control absoluto de la OMS. Desde ese momento se 
convirtió en lo opuesto a lo que era. En 1963, sólo 15 años después de que 
se fundase la OMS para servir a los habitantes del mundo, se había 
convertido en un instrumento del cártel farmacéutico mundial. Ese año se 
creó una nueva comisión para luchar específicamente contra los 
micronutrientes (vitaminas, minerales y aminoácidos) e impedir que se usasen 
para prevenir, curar y erradicar enfermedades. El propósito del llamado 
Codex Alimentarius (estándar alimentario) de esa comisión de la OMS / OAA 
era el de imponer "límites superiores" artificiales para impedir que la 
gente usase estos componentes naturales para la salud con fines 
terapéuticos. Esa comisión también se embarcó en una "guerra santa" contra 
la propagación de la información sobre los beneficios científicos de estos 
micronutrientes para la salud. De esta forma, el farma-cártel utilizó a la 
OMS como su instrumento mundial para dar el empujón a la primera legislación 
de la globalización, leyes proteccionistas para asegurar artificialmente el 
monopolio mundial de la salud de los fármacos patentados. 
Y así, durante los últimos 40 años la organización creada para mejorar la 
salud se ha utilizado para satisfacer los intereses de un puñado de 
inversionistas haciendo exactamente lo opuesto: mantener a los habitantes 
del mundo ignorantes de una información vital para prevenir las enfermedades 
más comunes de la actualidad. 
-Su campaña de denuncia de todo esto parece haberse acentuado a partir del 
verano del pasado año... 
-La publicación de mi Programa de 10 puntos. Salud para todos en el año 2020 
que se presentó en la cumbre mundial de Johannesburgo en agosto del 2002 
fue, efectivamente, un punto de inflexión para la OMS. Con más de 100 jefes 
de estado a quienes se les hizo tomar conciencia de la naturaleza 
fraudulenta del negocio farmacéutico y las alternativas naturales para la 
salud comenzó la batalla para recobrar la OMS y usarla para beneficio de los 
habitantes del planeta. Los países en vías de desarrollo de África, 
Sudamérica y Asia están dirigiendo esta batalla histórica. Pero que no haya 
confusiones: las fuerzas del cártel farmacéutico consolidadas en la OMS no 
se darán por vencidas voluntariamente. Los intereses que convirtieron la OMS 
en lo opuesto de lo que debía ser son los mismos intereses que han forzado 
la guerra contra Irak y la actual crisis internacional. Por tanto, la guerra 
por el control de la OMS se llevará a cabo con la misma brutalidad que 
cualquier batalla militar. La comparación es válida ya que, después de todo, 
las víctimas en ambos casos son millones de personas. 
El resultado de esta batalla por el control de la OMS es seguro: los 
habitantes del mundo, por su propio bien y por el bien de las generaciones 
futuras, la ganarán y retomarán el control de ese organismo mundial. Cuánto 
tiempo lleve dependerá en última instancia de que se informe a la gente de 
estos acontecimientos y de que se comunique a sus gobiernos que han de tomar 
medidas tanto a nivel nacional como internacional. Mientras tanto, es 
esencial que haya organizaciones que no se puedan comprar, sobornar o 
influenciar de ninguna manera. La Fundación para la Salud Dr. Rath se fundó 
como una contribución a ese propósito. 
-En los primeros días de este mes de noviembre se celebra en Alemania una 
importante reunión del Codex Alimentarius. ¿Cómo funciona la cuestión? 
-El Codex Alimentarius es una comisión conjunta integrada por personas de la 
OMS y de la OAA. Y alrededor de la mitad de sus miembros están relacionados 
-directa o indirectamente- con la industria farmacéutica. Por eso, a la vez 
que en ella se trata de numerosas cuestiones relacionadas con la seguridad 
de los alimentos, la mayor parte de su tiempo lo dedican, atendiendo a los 
intereses del cártel farmacéutico, a impedir que se difunda información 
sobre cómo mejorar la salud de forma natural con vitaminas, minerales y 
otros nutrientes esenciales. 
Tras mis descubrimientos sobre la conexión entre la vitamina C y las 
enfermedades del corazón, del éxito de mi libro Por qué los animales no 
tienen infartos y después de que fracasase en 1994 su primer intento de 
ilegalizar las terapias naturales en Estados Unidos las multinacionales 
farmacéuticas revitalizaron el Codex Alimentarius en 1995. Desde entonces 
han dirigido una enérgica campaña para proteger el negocio farmacéutico de 
los micronutrientes, eficaces, seguros y no patentables. En la actualidad 
esa comisión se reúne todos los años a puerta cerrada. Su objetivo principal 
no confesado es prohibir todo aquello que tenga que ver con las vitaminas, 
los minerales y otros nutrientes esenciales para la prevención de 
enfermedades. Luego intentarán, sin escrúpulos, que esas recomendaciones 
pasen a la Asamblea General de Naciones Unidas para que se conviertan en ley 
vinculante para todos los países miembros; es decir, para todo el mundo. Ese 
es, por lo menos, el plan del cártel farmacéutico. 
-Que ustedes no están dispuestos a consentir... 
-En los últimos años hemos organizado regularmente protestas contra ese 
plan, incluidas conferencias científicas, concentraciones y campañas de 
protesta dirigidas a los miembros de la comisión del Codex Alimentarius y a 
los gobiernos que aún la apoyan. Durante la última campaña se logró hacer 
llegar millones de cartas de protesta a los gobiernos y a los miembros de 
los parlamentos de los países que aún apoyan tan vergonzoso intento. La 
víspera de la reunión del Codex Alimentarius que tuvo lugar en noviembre del 
2002 en Berlín tuvimos una conferencia de expertos en salud de todo el 
mundo, incluidos sudafricanos. Y fue precisamente en esa reunión cuando la 
delegación oficial de Sudáfrica desenmascaró por primera vez la hipocresía 
existente tras el Codex Alimentarius. 
Para comprender la importancia de este paso se deben entender los siguientes 
hechos: nadie en su sano juicio apoyaría una prohibición por las buenas. Por 
tanto, el cártel farmacéutico necesitaba proporcionar un pretexto a los 
políticos aún indecisos acerca del motivo por el que deberían ilegalizar las 
terapias naturales. Y como pretexto inventaron la existencia de efectos 
secundarios en las vitaminas, lo que es falso. Tales efectos secundarios 
sólo existen en la imaginación de los grupos que sostienen los intereses 
farmacéuticos y en las mesas de diseño de su maquinaria mundial de 
relaciones públicas. Las vitaminas, los minerales y los aminoácidos son los 
bloques de construcción de la vida y el cuerpo puede eliminar cualquier 
excedente de ellos sin problema. 
Una situación diametralmente opuesta a los medicamentos farmacéuticos 
sintéticos. Precisamente porque los fármacos son sintéticos y no naturales 
el cuerpo no los reconoce y esa es la razón por la que casi todos ellos 
causan graves efectos secundarios. Según la edición del 15 de abril de 1998 
del Journal of the American Medical Association -publicación de la 
Asociación Médica Americana- los efectos secundarios mortales de los 
medicamentos se han convertido en la cuarta causa principal de muerte en el 
mundo industrializado. Bueno, pues a pesar de tal evidencia la maquinaria de 
relaciones públicas farmacéutica intenta manipular a la opinión pública 
mundial y presionar a los políticos para que aprueben las recomendaciones 
sin escrúpulos del Codex Alimentarius. 
Es desde esta posición desde la que tenemos que valorar la postura que el 
Gobierno de Sudáfrica tomó en la reunión del 2002 apoyando nuestros 
argumentos oficialmente y desenmascarando la hipocresía de la campaña que 
durante décadas ha realizado el cártel farmacéutico. Claro que no se trató 
de una coincidencia. Dos años antes el gobierno sudafricano se había 
enfrentado al cártel farmacéutico negándose a pagar los derechos de los 
fármacos para el SIDA. Su argumento era sencillo: pagar tan exorbitantes 
derechos por esos fármacos los dejaría fuera del alcance de la mayor parte 
de la gente de Sudáfrica y del mundo en vías de desarrollo. Y acusó a la 
industria farmacéutica de que, al insistir en mantener sus enormes márgenes 
de beneficios, estaba deliberadamente poniendo en peligro la vida de 
millones de personas de África y de todo el mundo. El cártel farmacéutico, 
es decir, la Federación Internacional de Fabricantes Farmacéuticos, fue lo 
suficientemente arrogante como para denunciar al Gobierno sudafricano ante 
los tribunales en Pretoria. Y no es de extrañar que esta guerra no se ganase 
en los juzgados pero sí en el tribunal de la opinión pública. Manifestantes 
en todo el mundo contra la "matanza por los intereses del negocio 
farmacéutico de las enfermedades" hicieron imposible que el cártel 
farmacéutico continuase con el litigio. En enero del 2001, sólo unas semanas 
después de haber desafiado al Gobierno sudafricano en los tribunales, el 
cártel farmacéutico admitió su derrota y retiró el litigio. El Gobierno 
sudafricano había ganado una victoria histórica contra el cártel 
farmacéutico. Mientras, los gobiernos de otros muchos países han seguido su 
ejemplo y están fabricando sus propios fármacos sin tener que pagar tasas 
estranguladoras de patentes. 
-En la reunión que va a celebrarse este mes las vitaminas y minerales 
vuelven a estar sobre la mesa junto a una propuesta sobre los requisitos que 
debe cumplir todo producto que afirme poseer "propiedades saludables". 
-Bajo el paraguas de Naciones Unidas, la comisión del Codex Alimentarius 
-que se reunirá en Bonn del 4 al 7- mantendrá una reunión decisiva a la luz 
de los acontecimientos de los últimos doce meses, máxime teniendo en cuenta 
que todas las decisiones que emanan de ella son directamente incorporadas 
por la OMS y acaban repercutiendo finalmente en las legislaciones 
nacionales. La nueva amenaza puede proceder de la Unión Europea que ha 
decidido adoptar nuevas directivas que terminarían por suponer de hecho la 
prohibición final de todas las terapias naturales. Es probable que los 15 
miembros de la Unión Europea formen un bloque de poder que esté frente a los 
pocos estados miembros que demandan un acercamiento más libre a las terapias 
naturales. Bien es verdad que también podría suponer una nueva oportunidad 
para los países en vías de desarrollo. El empujón histórico de Sudáfrica en 
la reunión de Berlín demandando abiertamente un acceso sin restricción para 
su población supuso mucho más que una controversia feroz dentro de la 
comisión. Activó un mecanismo de apoyo que puede muy bien derivar en la 
resistencia de todos los países en desarrollo a la prohibición de las 
terapias naturales porque son la llave para librar a sus economías de la 
carga del negocio farmacéutico "con la enfermedad". 
-Sudáfrica se ha distinguido también desde el año 2000 por su batalla 
permanente contra la industria farmacéutica y sus carísimos fármacos contra 
el SIDA. La decisión recientemente adoptada sobre los genéricos supone de 
hecho una victoria pero siguen siendo medicamentos. ¿Hay alternativas 
naturales a esos fármacos? 
-Es un hecho científico que prácticamente todos los virus se pueden 
bloquear, total o parcialmente, con terapias naturales. El ascorbato 
(vitamina C) reduce la multiplicación (replicación) de los virus. Un estudio 
publicado en 1990 en la influyente revista norteamericana Proceedings of the 
National Academy of Science (Procedimientos de la Academia Nacional de la 
Ciencia) mostró que la vitamina C, en cantidades que una persona puede tomar 
a diario, ¡podía bloquear la replicación del VIH en más de un 99,9%! Y 
hablamos de una de las publicaciones científicas más leídas en el mundo. 
Mire, la industria farmacéutica, la Organización Mundial de la Salud y los 
dirigentes médicos saben que existen alternativas naturales a los fármacos 
que además no son patentables. Y que son más eficaces además que cualquier 
otro enfoque farmacológico actual para controlar una enfermedad. 
Una segunda sustancia crítica para bloquear la propagación de los virus es 
el aminoácido lisina. Como todos los virus se propagan destruyendo el tejido 
que los rodea -el colágeno- con la ayuda de enzimas (colagenasas), la 
neutralización de esas enzimas reduce o impide la propagación del virus. 
Bueno, pues se ha demostrado que los aminoácidos naturales lisina y prolina 
consiguen precisamente este efecto. Aún más, se ha documentado que la 
vitamina A y otros nutrientes esenciales mejoran el sistema inmunológico y 
de ese modo contribuyen a una prevención y tratamiento eficaz del SIDA. 
-¿El programa de la ONU para el SIDA beneficia a la industria farmacéutica? 
-La mayoría de los programas de Naciones Unidas están dominados por grupos 
de interés farmacéutico. Y eso incluye el programa de la ONU para el SIDA. 
Debemos entender que para la industria farmacéutica ha comenzado una batalla 
sobre su credibilidad tanto en los países en vías de desarrollo como en los 
industrializados. Más y más países se percatan de que hay alternativas 
naturales a los medicamentos que no sólo son más eficaces sino que además 
están disponibles a mucho menor coste y sin pagar derechos de patentes 
prohibitivos. Y muchos gobiernos del mundo se han dado cuenta de la 
naturaleza sin escrúpulos y del plan fraudulento de las farmacéuticas que 
"negocian con las enfermedades" por lo que ahora vuelven a centrar 
nuevamente sus estrategias nacionales en enfoques naturales de salud. 
Tenemos que comprender que cualquier país que decida apartarse del negocio 
farmacéutico de las enfermedades es un clavo en el ataúd de esa industria. Y 
que una decisión así no sólo significa que la industria farmacéutica 
obtendrá una fracción mucho menor de sus ingresos en ese país sino que hay 
una consecuencia aún mejor: cada estado que de la espalda al negocio 
farmacéutico hace una contribución para que el mundo abra los ojos ante el 
viejo negocio fraudulento de más de un siglo, mantenido y promovido por los 
grupos farmacéuticos. Las consecuencias, a medida que más y más países se 
liberen del yugo del cártel farmacéutico, serán devastadoras para esa 
industria. Imagine lo que pasará cuando cada vez más países del mundo se 
percaten de que la epidemia de SIDA se puede contener mediante el suministro 
a los enfermos de suficiente vitamina C y otras terapias naturales no 
patentables en cantidades óptimas. Imagine la reacción de la gente cuando se 
de cuenta de que la industria farmacéutica ha retenido deliberadamente 
información vital de esos ingredientes naturales para que no llegase a 
ellos. 
Por eso comenzamos a ser testigos de cómo se empieza a volver la espalda a 
las empresas farmacéuticas a escala mundial. Los gobiernos de Jordania, 
Emiratos Árabes Unidos, Nigeria, Sudáfrica, Angola, Malawi y muchos otros 
gobiernos africanos así como la República Popular de China han decidido 
embarcarse en estrategias naturales para el cuidado de la salud. Los 
inversionistas de la industria farmacéutica no sólo se enfrentan al "efecto 
dominó", es la caída del "muro de Berlín" del "negocio farmacéutico mundial 
con las enfermedades". 
-¿No se ha arrepentido nunca de atacar a grupos con intereses tan poderosos 
como los representados en la industria farmacéutica? 
-He hecho frente a esos poderes desde que recogí la antorcha del dos veces 
ganador del premio Nóbel, Linus Pauling. Desde el principio fui totalmente 
consciente de que sólo el descubrimiento de la conexión entre la vitamina C 
y las enfermedades del corazón incinera un multimillonario mercado 
farmacéutico para siempre. Así que retomar esta batalla para liberar a la 
humanidad del yugo de esa industria inmoral y engañosa fue una decisión 
voluntaria y meditada. 
En todos estos años en los que me he enfrentado a la industria farmacéutica 
acusándola públicamente de cometer fraude y arriesgar la vida de millones de 
personas nunca se han atrevido a contraatacar abiertamente. Ni a cuestionar 
mis descubrimientos científicos. Sin embargo, algunos formadores de opinión 
médica y distintos medios de comunicación farma-dependientes sí han tratado 
de desacreditarme como persona. Pero eso forma parte del sino de cualquiera 
que se atreva a hacer frente a lo que no está bien. Espero que muchos 
jóvenes aprendan también a hacerlo en el futuro y tengan el coraje de 
enfrentarse a lo que reconozcan como incorrecto cuando llegue el momento. 
En cuanto a mi seguridad personal mucha gente me pregunta si no temo por mi 
vida. Hacen referencia a la última novela de John le Carré, El jardinero 
constante, en la que el modelo de negocio de la industria farmacéutica no 
respeta la vida. El propio John le Carré escribió en el epílogo de su libro 
que mientras trabajaba en su obra se dio cuenta de que "comparada con la 
realidad farmacéutica, su novela se lee como una postal de vacaciones". 
Si uno está en una posición privilegiada -como es mi caso- y sabe que puede 
influir positivamente en la vida de millones de personas y en las de 
generaciones futuras debe tomar la decisión correcta. Decir la verdad en 
alto y en todas partes se convierte además en la mejor protección frente a 
esos grupos. 
 
 
Antonio Muro 
 
 
 
Fuente: 
http://www.nuevatlantida.com 
 
 
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