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Asunto:[GAP] Alternativa Extraterrestre
Fecha:Jueves, 9 de Marzo, 2006  21:24:48 (-0600)
Autor:Ricardo Ocampo <aina @...............mx>

From: Santiago Merino <vozdeestrellas@...> 
Date: Fri, 10 Mar 2006 03:02:06 +0000 
To: vozdeestrellas@... 
Subject: Alternativa Extraterrestre II 
 
  
"La Tierra no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la Tierra. 
El hombre no ha tejido la red de la vida, es sólo una hebra de ella. Todo lo 
que haga a la red se lo hará a sí mismo. Lo que ocurre en la Tierra, 
ocurrirá a los hijos de la Tierra. Lo sabemos. Todas las cosas están 
relacionadas como la sangre que une a una familia". 
Jefe Seattle, SWAMISH 
  
 
 
 
 
Alternativa Extraterrestre II 
  
NACIMIENTO 
  
 
Con vivo recuerdo llega a mi memoria aquella mañana, que tanta satisfacción 
me produjo. Me tocó vivir la experiencia más simple y grandiosa de la 
creación en forma de protagonista. Acompañaba a Manor hacia un edificio más 
grande de lo normal. En aquel lugar y en su entrada, antes de franquear la 
puerta de color que se encontraba en el centro exacto de la antesala, fuimos 
requeridos por un niño que nos introdujo a una pequeña sala lateral en la 
que nos lavaron las manos y los pies, dándonos posteriormente una túnica sin 
ceñir que ajustamos a nuestros cuerpos. Todo aquello me parecía enigmático, 
y mucho más que me lavaran no sólo las manos sino los pies, pero una vez más 
mi maestro me dijo: 
 
-La polaridad negativa del hombre radica en sus pies. Aquello que asciende a 
las alturas engrandece, y lo que disminuye en sentido contrario se hace 
pequeño. Este principio era conocido por vuestros antiguos y previamente a 
cualquier ceremonia, lavaban sus manos y sus pies. Las manos son el polo 
captador positivo de la energía, y los pies el negativo. Por este motivo 
Jesús-Cristo lavó los pies a los Apóstoles en la Última Cena, no como un 
signo de reconocimiento solamente sino para purificar el cuerpo ante la 
comunión.  
 
- ¿Por qué me has traído aquí?, ¿qué vamos a hacer? 
 
-Hoy es un día de fiesta para nosotros, un niño está por nacer en estos 
momentos y asistirás como protagonista al nacimiento para que vivas la 
sensación de esta experiencia y quede grabada en tu espíritu 
 
Quiero recordar ahora que he mencionado las fiestas, que a mi pregunta sobre 
este particular, obtuve como respuesta ésta sencilla: -"Cada día es una 
fiesta para nosotros. Vosotros celebráis y conmemoráis en vuestros festejos 
a los muertos, mientras que nosotros amamos la vida y la celebramos a cada 
instante".  
 
- ¿Por qué de protagonista? Siempre he pensado que el protagonista de un 
nacimiento es el niño, el padre, y más que éste, la madre. 
 
-En nuestros nacimientos querido Juan, somos todos y cada uno protagonistas. 
Como te he dicho anteriormente, se trata de nuestra continuidad armónica y 
asistimos al mismo para potenciar con nuestra animosidad, la vida que un día 
encarnará los valores que ahora deseamos transmitir en forma participativa y 
real.  
 
Las experiencias que debes vivir en nuestra compañía, te darán la medida 
exacta de la transmisión sensitiva que deseamos fecunde en tu espíritu, y no 
en el razonamiento lógico que sólo llena parcelas limitadas de tu entidad. 
 
Es muy frecuente ver en vuestra sociedad, distintas ideas que circulan por 
doquier, haciendo adeptos un día y adversarios al día siguiente. Y esto es 
porque asistís simplemente a los efectos externos de las cosas que 
satisfacen sólo a vuestro razonamiento. El hombre debería seguir lo que su 
espíritu siente y no lo que otros elaboran para él. Se debe sentir y luego 
discernir, antes de realizar con cordura. 
 
- ¿El nacimiento es para vosotros un acto vital?... 
 
-La concepción de una vida es un acto total v absolutamente responsable 
cargado de motivaciones espirituales, y no el resultado de un juego erótico 
como resulta ser en la mayoría de los casos de vuestra sociedad. 
 
¿Qué opináis del aborto? 
 
-Es un planteamiento aberrante que prefiero desechar simplemente porque no 
es natural amar a la muerte o amar a lo que sólo busca apagar el latido de 
la naturaleza. Deseo que a tu regreso, repares en lo siguiente: cuando una 
mujer concibe en sus entrañas una vida, su naturaleza se divide y se delega 
en la vida del niño de tal forma, que la madre presta su cuerpo y su corazón 
en un sólo latido de existencia; pero no sabéis que también el alma se 
comparte con el niño concebido y éste ama, piensa, sufre, razona y se 
motiva, por este alma. Con frecuencia vemos que desde los más altos 
peldaños, defendéis el aborto cínicamente sin pensar en sus consecuencias. 
Si teóricamente una mujer pudiera abortar cien veces, se volvería amorfa y 
carente de alma; es decir, sin razón, sin voluntad, sin sentimientos..., 
exactamente como un animal, puesto que en cada muerte de lo concebido, se 
muere a su vez una centésima parte de su alma. 
 
-Pero una mujer no puede abortar cien veces... 
 
-Efectivamente no puede hacerlo cien veces, pero debes contabilizarlo en 
otro orden progresivo, y a través de la degeneración genética que la raza 
produciría en el tiempo. 
 
-Pero tu sabes muy bien que la sexualidad puede producir hijos que no se 
desean, por miles de circunstancias no precisamente egoístas. 
 
- ¡Qué poco os conocéis!, ciertamente la sexualidad es necesaria porque se 
debe renovar la vitalidad que se crea constantemente, y no seríais culpables 
por la sexualidad misma, sino por degenerarla, poniéndola al servicio de 
vuestro egoísmo. Algunos científicos vuestros han establecido calendarios 
propicios para regular la fecundidad, y esto no es negativo. 
 
-Conocemos estos métodos, pero son poco seguros. 
 
-No Juan, no son inseguros los métodos, sino las personas. Educaros primero, 
y luego asimilar el método. El cuerpo posee una mente instintiva capaz de 
crear un orden perfecto hasta en la fecundidad. 
 
-Pienso que os reiteráis excesivamente en la naturaleza, parece como si todo 
lo resolvierais en esta consulta constante. ¿Cómo es posible? 
 
-Vosotros no sois como afirman los científicos, el resultado de un montón de 
combinaciones físicas y químicas. Cada una de vuestras células está 
absolutamente programada para asumir un papel conforme a unos estímulos 
exteriores y otros interiores, que hacen al cuerpo armónicamente funcional. 
Estos estímulos externos provienen de la fuerza que mueve billones de 
universos y trillones de galaxias. ¿Crees que una fuerza de tal naturaleza, 
puede dejar algo al azar? ¿No crees que tiene los recursos necesarios para 
enseñar perfectamente un código de vida y de armonía? Los estímulos 
interiores a su vez, son absolutamente desconocidos para vosotros, puesto 
que no queréis penetrar en la motivación primaria del hombre, que tiene su 
origen en el principio hermético de la Divinidad por expresar su identidad 
potencial.  
 
Tomó   una pequeña pausa y con animosidad de penetración interior, añadió: 
 
-Los más profundos pensamientos, las más grandes definiciones y lo más 
potente, se pueden contener en un solo latido o un simple gesto de amor. 
Debes acostumbrarte a mirar lo pequeño, y verás cuán grande se hace en el 
tiempo de tus descubrimientos. 
 
Por fin penetramos a otra sala en la que junto a una camilla amplia, se 
encontraban otras personas, cinco exactamente, que sonreían a nuestra 
llegada y que se apartaron delicadamente para dejarnos acercar al lecho 
sobre el cual se encontraba reposada, una bella mujer de cabellos negros y 
rasgos especialmente maternales, si es que puede valer esta definición. Yo 
esperaba encontrar una mujer jadeante y llena de dolores, pero simplemente 
estaba sonriendo y por su rostro asomaban lágrimas de felicidad. Su esposo, 
mejor dicho su compañero (puesto que no existe el matrimonio como lo 
entendemos nosotros), tomó su mano derecha y parecía infundirla todo el 
contacto y animosidad de su corazón expectante. Todos los presentes juntamos 
nuestras manos a partir de las dos de la madre, y nos centramos en ella para 
observar como la pequeñísima cabeza salía de su madriguera materna, seguida 
de todo su cuerpo, sin que nadie le ayudara en su maniobra. La madre no 
dejaba de sonreír, y no acusaba ningún dolor. Me quedé perplejo ante la 
felicidad del nacimiento, y miré al niño chiquitín que gateaba desde el 
principio para acercarse al pecho de su madre. En ese momento, un médico 
rompió el círculo humano y se puso a atender convenientemente al nacido y a 
la madre, conforme a la técnica que él parecía dominar con soltura. La madre 
entrega posteriormente el niño al padre, que pone su mano derecha sobre su 
frente y se lo entrega al inmediato siguiente, y así hasta retornar a la 
madre después de pasar por todos. Acto seguido me es entregado a mí, y en 
ese momento siento el latido de toda la naturaleza vibrar en el respiro de 
aquel insignificante ser que me acerca a la sublime sensación de tener a 
Dios entre mis manos. Recuerdo ahora, como todo mi cuerpo y toda mi alma, 
gritaban silenciosamente de alegría dándome a la vida que tenía entre mis 
manos. Quise darle todo y me sentí en él, hasta que las lágrimas irrumpieron 
inconsolantes. Su madre me miró con ternura y me dijo: 
 
-Juan, hermano mío, los ojos de mi hijo mirarán entre las estrellas a tu 
espíritu, que ahora le acoge feliz y le reconoce como hermano por siempre. 
Le llamaremos Juan para recordarte en él. 
 
Salimos de la sala y enfilamos el sendero blanco, con una experiencia que no 
sólo dejó huella en mi corazón, sino que ha motivado intensamente la 
comprensión de otros porqués hasta ahora intrascendentes para mí. Era 
siempre inevitable abstenerse de preguntar y me dirigí a mi maestro como 
tantas veces:  
 
-Lo que más me ha impresionado es que la madre no se quejó en ningún 
momento.  
 
-No tenía que hacerlo, pues no sentía ningún dolor. E1 dolor sólo está 
latente en vuestras mujeres, por ser fundamental en la ascensión evolutiva 
que acerca al bien y a la perfección por medio del sufrimiento. Dicho está: 
"Parirás con dolor...", y esto por la dualidad que forma vuestro devenir. 
Nosotros sólo ascendemos en la polaridad del bien por el bien, y no 
conocemos el mal ni el dolor, puesto que no es operante en nuestra 
naturaleza ya experimentada y concienciada. 
 
- ¿Cómo es posible que el niño gateara al nacer? 
 
-Es el primer reflejo de autosuficiencia que nuestra raza produce en su 
evolución. Es una señal importante que denota autonomía, autodiscernimiento 
e impulso de vida.  
 
- ¿Por qué pusimos la mano en el niño? 
 
-En nosotros estaba potenciada y delegada la esencialidad del cosmos a 
través de las siete ideas primordiales, que se canalizaban en nuestras manos 
hacia el niño. Además, el primer alimento que el nacido recibe a su 
alumbramiento, es el testigo de nuestra vivencia y de nuestro ánimo de 
continuidad.  
 
-En vuestra ciudad no he visto malformaciones en las personas... 
 
-Lo normal es que no se den tales anomalías en la evolución ordenada de todo 
cuanto existe. Vosotros ahora, recogéis los frutos de una ruptura de valores 
que a través de miles de años ha degenerado el árbol genético y moral que 
sólo podía dar el fruto de vuestra desarmonía. 
 
Seguido por mi maestro, me acerco al lago que rodea la ciudad, donde se 
reflejan las infinitas formas de los rayos del Sol ardiente. Parecía un 
espejo lleno de colores, como si cada rayo se multiplicara en miles de 
aspectos luminosos que producían más y más resplandor sobre el agua y en la 
vegetación que rodeaba al lago. Me dejé caer en el suelo, y todo mi cuerpo 
parecía buscar inconscientemente la tierra para fundirse con ella en un 
eterno y sincero abrazo de participación, pero un extraño pudor me obligaba 
a ponerme en pie y me esforzaba por parecer normal en este estado tan raro. 
Manor como adivinando mi pensamiento, me dijo: 
 
-Tu cuerpo no es más que el resultado y la traducción de la naturaleza, y 
como ser material has de sentir el abrazo de ella; por tanto, no debes 
avergonzarte por poseer y ser poseído por lo que te identifica y se asemeja 
a ti.  
 
Haciendo una flexión, Manor se arrodilla sobre la tierra sembrada de 
vegetación, y pone sus palmas sobre la misma mientras sus ojos parecen 
taladrar la corteza que pisamos y nos sostiene. 
 
- ¡Abraza la tierra Juan!, ¡siéntela vivir y palpitar!, ¡ámala en esta 
comunión!... ¡ámala Juan! 
 
Totalmente liberado me dejo caer sobre la misma, que siento tira de mí con 
gran fuerza, y todo mi cuerpo se mueve acunado con un sentimiento de 
participación indescriptible. Parecía que mis brazos se habían alargado 
hasta la montaña, y que la montaña la sentía al borde de mis dedos. Los pies 
me parecían húmedos del agua del lago que se juntaba con mi sangre. Un gran 
mareo me adormeció para sentir impetuosamente 1a fuerza dinámica de un 
universo que bullía en mi interior. Es inenarrable la potencia que sentí en 
mí mismo, pensé por un momento ser Dios pues todo estaba pleno en mí y era 
sólo yo el que se conjugaba en primera persona. Ahora sentía la energía 
impulsora de los vientos y de los mares, la violencia de la tormenta, la 
calma del atardecer y el ímpetu de los volcanes. Parecía que todo y yo, 
oramos una sola cosa y que nada podría hacerme regresar a mi consciencia o 
realidad.  
 
Me senté junto a mi hermano y me pregunté cómo no se puede amar a la 
naturaleza. Sólo tiene el pecado de darnos mil por uno y producir miel y 
leche, alimentando nuestro paso y dando sentido a cada sueño que elaboramos 
y vivimos.  
 
Ahora en las ocasiones en que la fatiga física y moral ha alejado mis pasos 
del bullicioso mundo que nos envuelve, y mi frente se ha erguido al paso de 
mi cuerpo entre los árboles y las rocas de los montes, he llamado a cada 
duende de este maravilloso orden natural. Todo me ha alimentado y enseñado 
su saber, y pleno de esta sensibilidad he encarnado el dolor de la Tierra 
herida por el hombre, y he recibido de sus finos labios, la enseñanza 
inmaterial e irrazonable de sus demandas amorosas. He comprometido mi 
espíritu en un futuro de justa valoración y restitución hacia la naturaleza; 
y ella y yo, nos hemos amado y sentido uno en este compromiso transformador. 
Ahora sé muy bien, que será ella la que tutelará cada una de mis células y 
cada una de mis potencias, por obligarse y obligarme en este compromiso 
futuro.  
 
Manor proseguía:  
 
-Si el hombre arriara la naturaleza sacaría de sus secretos, el saber 
necesario para erradicar la enfermedad y escalar el bienestar de su vida. 
¿Te has preguntado, cuántas reacciones físicas y biológicas se dan 
simplemente bajo tus pies?, sólo para explicarlas necesitarías miles de 
libros, y sin embargo creéis haber llegado al summun de la sapiencia y la 
tratáis como elemento de segundo orden. 
 
-No es que no la amemos, es que no tenemos tiempo para sentir estas cosas 
que ahora puedo vivir contigo. 
 
- ¿Cuántas veces has visto al Sol o a la Luna con prisa?, ¿acaso el hombre 
es más que el Sol? Sólo en el equilibrio del tiempo y del espacio se puede 
saborear el encanto de la vida. 
 
- ¿Que es la vida para vosotros? 
 
-La vida es la expresión máxima de la existencia; todo instante está lleno 
de motivaciones, realidades y esperanzas. Aprovechamos enérgicamente cada 
momento, y ya desde el nacimiento, nos proyectarnos en las funciones del 
jardinero, médico, biólogo, o cualquier otra profesión. Queremos escalar 
todas las columnas del conocimiento. Amamos entrar en el fondo de las 
naturalezas muertas, y en el dinamismo de las cosas vivas. Cada página es un 
aprendizaje que deseamos guardar como experiencias eternas en nuestro 
espíritu, las cuales delegamos en la continuidad de nuestra raza, que es a 
su vez nuestro soporte físico y psíquico para nuestro retorno. No entendemos 
cómo puede haber seres que se quiten la vida. 
 
Mis ojos se posaron sobre las aguas del lago, y pregunté a cada pliegue de 
sus movimientos sobre el sentido de la vida. Y de cada pliegue y de cada 
rincón, salió una bella respuesta que anegó mis razones creando un 
sentimiento de plenitud y de vida. Todas las contestaciones que el hombre 
necesita conocer, están impresas en los millones de vidas que alimentan y 
que fortifican su ánimo y su vida misma. 
 
-Te contaré una bella leyenda que nuestros antepasados transmiten y que 
habla del nacimiento del hombre: "Se dice que en el tiempo remoto, sólo 
existía Tierra; Dios hizo la luz para poder ver esta Tierra y una vez 
contemplada, sembró muchas semillas sobre ella regándolas posteriormente 
hasta que comenzó a germinar y a asomar el hombre sujeto por los pies al 
suelo. Y era tan perfecta la semilla, que pidió a su sembrador libertad para 
multiplicarse por medio de la siembra, Dios se compadeció y mandó a unos 
bellos jardineros, que cortaron suavemente los tallos y raíces que le 
sujetaban a la Tierra...". 
 
En nuestra información instintiva está viva esta dependencia terrena, y 
procuramos en todo momento dinamizarnos y vivir intensamente, hasta que el 
tiempo y la Tierra misma nos atrapan de nuevo en la vejez, por pertenecerla 
y ser imposible escapar de su abrazo final. Está dicho:"E1 polvo al 
polvo...".  
 
-Es una leyenda llena de sentido y de reflexión, sin duda tu pueblo ha 
vivido siempre muy unido a esta realidad de dependencia. 
 
-Como te he dicho querido hijo, nuestro cuerpo es el espejo de la naturaleza 
a la vez que la expresión o semejanza del cosmos que nos contiene. Si miras 
tus células, verás los planetas; los centros nerviosos serán los Soles; los 
tejidos serán las galaxias y los músculos y nervios, las líneas de dinamismo 
y magnetismo: "Todo lo que es arriba, es abajo", decía el antiguo escrito, y 
es realmente cierto que sólo observándose en sí mismo, se puede acercar el 
hombre a la comprensión del universo y del cosmos. Vuestros biólogos deberán 
reconocer que en el hombre se dan todas y cada una de las sustancias 
naturales que os rodean y por tanto mirando en vosotros mismos veréis la 
enorme realidad que os forma y sostiene. 
 
Yo dudaba de todas estas afirmaciones y aunque comprendía bien y aceptaba lo 
de la naturaleza contenida en nosotros mismos, no veía la relación del 
cosmos y el universo; pero una vez más el maestro me atajó en el pensamiento 
y me dijo severamente: 
 
-Nunca o muy pocas veces ejercitáis esta potencia maravillosa de la 
imaginación, es más, cuando los niños en su infancia comienzan a hacerlo, 
los castigáis por creerlo malo o innecesario. No te das cuenta que mi 
imaginación es tanto como mi garantía de eternidad y de futuro. 
 
-No te entiendo bien, ¿por qué de futuro y de eternidad? 
 
-Haz un pequeño esfuerzo y comprende lo que ahora te voy a decir, porque es 
parte de una verdad liberadora que el hombre debería vivir. Puedo imaginarme 
que viviré 100.000 años, ¿quién puede impedirme creer que al final de este 
tiempo, yo reencarnaré de nuevo?, ¿quién?... 
 
-Nadie, la imaginación es una potencia en nosotros que goza de libertad 
auténtica.  
 
-Es cierto, pero ahora te pregunto: ¿Acaso puedo yo imaginar algo que no sea 
realizable por Dios, o que no tenga sentido en su naturaleza?, si así fuera; 
es decir, si soy capaz de crear un principio que no esté previsto en la 
Divinidad, yo sería más que Ella. 
 
-Supongo que todo está previsto y programado para que sólo podamos imaginar 
aquello que tiene sentido o realidad en Dios. 
 
-Ciertamente Juan, puesto que en caso contrario crearíamos otro principio 
antagónico y opuesto a la Unidad Existencial. Luego, si yo imagino que al 
final del tiempo viviré, es un futuro perfectamente realizable al 
condicionarlo y proyectarlo en el tiempo. 
 
-Bueno, pero lo que imaginamos y la realidad misma, son absolutamente 
diferentes; no necesariamente se tiene que dar aquello que he imaginado 
previamente.  
 
- ¿Qué realidad es distinta que esa imaginación?, ¿la realidad relativa a 
ese momento de reflexión?..., pero no tienes en cuenta las realidades que yo 
sumaré en el tiempo que me he proyectado. 
 
-Ahora sí que no entiendo nada. 
 
-Cuando tú estás comiendo un plato de sopa, ¿qué momento es más real?, ¿el 
de la primera cucharada, o la que hace el número diez?, ¿no te das cuenta 
que el acto de "imaginar comer sopa", el tiempo tardado y el devenir del 
acto en sí, es sólo una auténtica realidad, y que ésta está repleta de otras 
pequeñas realidades, otros pequeños tiempos y otras pequeñas imaginaciones? 
E1 hombre tiende a separar la imaginación de sí mismo y esto es un error, 
porque tiene la función de continuidad y creatividad constante. No os dais 
cuenta que es la herramienta más grande que tenéis para vuestra proyección. 
¿Qué hubieran hecho vuestros sabios sin esta herramienta?..., entonces, ¿por 
qué condenáis a los que dan sentido a esta realidad en su interior? 
 
Yo no salía de mi asombro, pero me parecía demasiado seguir hablando de 
tantas cosas grandes y pensé que en adelante tendría en cuenta este sentido 
de la imaginación. Manor no obstante, quería impulsarme este conocimiento e 
insistió:  
 
-Cuando tu cuerpo y tu ánimo reposen en la noche después de la jornada, reza 
intensamente con la imaginación a tu Dios. Hazlo grande y píntalo de 
millones de colores, traspasa las formas, dibújate un libro y abre sus 
páginas repletas de secretos. Habla a tu alrededor de aquello que tu 
imaginación dibuja en tu interior, es muy probable que los semejantes no te 
comprendan, pero tú vivirás en la libertad de crear y edificar 
constantemente.  
 
Cuando regreses a tu civilización hablarás sin parar, de este principio y 
dirás a la gente que imagine el amor, la paz, la justicia y el bienestar; 
que los invade enérgicamente para que su alma se llene de esperanza y su 
vida adquiera un nuevo sentido de espera y de progreso. Cuando tú dices que 
has visto un universo verde ¿quién puede negártelo?, ¿por qué no puede 
existir? Si el hombre penetra en la realidad que le envuelve y le contiene, 
asistirá a la proyección de una película de ciencia-ficción inimaginable. 
 
¿De qué color son el amor, la justicia y la paz?... 
 
-No tienen color.  
 
-No Juan tienen color, sólo depende del pintor y del lienzo donde lo pinte. 
Muéstrame tus ojos y yo veré en ellos el color de tus sentimientos; es 
precisamente en este lienzo, donde los sentimientos adquieren color y son 
percibidos por el sentido del observador con perfecta nitidez interior. ¿De 
qué color es la tristeza?, ¿no lo sabes verdad?, pero lo sé mirando a los 
ojos tristes de un niño; comprendes e identificas su estado. 
 
¡Imagina, Juan!, ¡Imaginad cada cosa nueva y bella!, ¡pintadla en vuestro 
interior, dadle forma con vuestras manos y con vuestra naturaleza!, 
¡Encontrad a Dios en esta potencia maravillosa de la imaginación! 
 
-Debo reconocer que tienes razón, no la usamos con frecuencia si no es para 
preveer desastres, negatividad y dolor, en mil formas y modos. 
 
-Es precisamente esta negatividad que imagináis, la que os lleva a la 
situación que habéis fabricado previamente. Fíjate si es resolutiva y 
operativa la imaginación que inevitablemente os lleva a los efectos que 
habéis edificado en vuestro interior. Revisa la creatividad de la raza; 
comprueba la de los artistas y creadores que sólo buscan lo grotesco, lo 
ambicioso, lo absurdo y lo violento; son incapaces de imaginar la paz, el 
amor, la justicia.... Revisa el pensamiento de los militares, de los 
tiranos, de los insaciables. ¿Qué crees tú que pueden imaginar estos seres? 
 
-Supongo que aquello con lo que sueñan. 
 
-Sí Juan, sí, sólo con ello; y por tal motivo vuestro futuro deviene al 
camino que construís. 
 
Todo este día era escalar y edificar nuevos conceptos. La presencia de mi 
maestro en cada inquietud y en cada demanda era constante. Sólo debía vivir 
para escucharle y aprender. Me habló durante mucho tiempo de la imaginación 
y de su función específica, pero no podría describir los conceptos, que sólo 
tienen sentido en la participación interior y en la convivencia absoluta de 
la fuerza creante viva en tu alma. 
 
Es curioso, después del tiempo sólo pido tener preguntas que hacerme, y 
recuerdo las palabras de Manor, que me aseguraban con firmeza: 
 
-Recuerda bien Juan, que la medida de tu sabiduría, no se dará por el número 
de respuestas que sepas darte; sino por el número y calidad de las 
cuestiones que tu evolución pueda plantearte. 
 
Yo no entendía muy bien aquella afirmación y el me explicaba sus palabras: 
 
-Las respuestas están en el espacio, en el tiempo, en los libros, en las 
experiencias y en las vivencias, pero las preguntas sólo pueden nacer y 
crearse de tu inquietud. 
 
La pregunta del pájaro no es igual que la tuya, ni la del viento, ni la de 
tu prójimo. Sólo en tu evolución y en tu motivación, podrás preguntar y 
preguntar, hasta el final del tiempo y del espacio. La última pregunta se la 
harás al mismo Dios vivo y entero. 
 
Tenías razón Manor, ahora desde mi reflexión sólo puedo reconocer aquella 
enseñanza, pues la tristeza me invade el día que ninguna cuestión ha llamado 
a mi inquietud. Hoy quiero saber una cosa, mañana otra y así cada día me 
mido en esta inquietud que sólo me anuncia mi vida y mi paso. 
 
  
  
LAS ENERGÍAS 
  
 
Lo más curioso de entre la mole de edificaciones y casitas que formaban la 
ciudad, eran sus siete torres. Mi vista se posó sobre cada una de ellas y 
pude observar que de sus cimas salían colores semejantes a los del arco 
iris, los cuales confluían en el centro exacto de la ciudad, formando en 
dicho punto un rubí en forma de corazón de profundo color rojo inmaterial y 
vaporoso. Ese corazón era el pulsador y catalizador de las frecuencias y 
ritmo del pueblo. Ante esta perspectiva, comencé a preguntar: 
 
-Manor, me gustaría que me explicases la función exacta de estas torres y 
sus colores, que me parece se forman en su interior y en su entorno. 
 
-Lo que ahora te voy a describir, trata de encerrar el principio motivador 
de la existencia. Nosotros somos el resultado de siete emanaciones 
coordinadas por una Superior Inteligencia, que ha instrumentalizado dichas 
fuerzas en función de nuestra vida. Y es precisamente a través de estas 
potencias, que nosotros recibimos el alimento psico-espiritual y material 
para nuestro devenir. Su funcionamiento a grandes rasgos es el siguiente: La 
Suprema Inteligencia residente en un emanador central de naturaleza ideal, 
ingrávida y sutil, delega su sustancialidad en otra escala que la sostiene 
más elemental y contenedora no obstante de su principio creador. Nuestro 
Sol, es un receptor de estas energías ya transformadas, para que en su 
interior sean psiquizadas y canalizadas a la naturaleza, que las recibe en 
millones de matices y expresiones. Nuestras torres son receptoras de estas 
energías vitales que repercuten en nosotros y en nuestra naturaleza 
bio-física, psíquica y espiritual, que a semejanza de un computador, las 
recibe como alimento o maná preciso para nuestra existencia. 
 
Todas las alteraciones del alma psíquica y espiritual, son registradas 
instantáneamente por los paneles centrales que controlan constantemente 
nuestra salud y nuestro paso correcto. 
 
Los cristales receptores de las torres son instalados en un estado de pureza 
absoluta y fueron entregados por los patrones o seres patronímicos de 
nuestra existencia a los antiguos habitantes, con un programa bien preciso e 
inalterable.  
 
La energía psíquica (como ellos la llamaban), no era una energía que yo 
pudiera identificar y le pregunté sobre la misma, obteniendo esta respuesta: 
 
-No es como vosotros pensáis. Vuestros eruditos hablan de la "psiqui" como 
un elemento segregado y adicionado al pensamiento o a la vitalidad interior 
del individuo; pero tal afirmación se escapa rotundamente de la verdadera 
naturaleza de esta energía que está segregada por el Sol, con objeto de 
incidir en los circuitos orgánicos e inorgánicos de los seres haciéndolos 
productivos y operantes. Es el Sol quien coordina la vitalidad total del 
planeta a través de sus energías diferenciadas, siendo una de las más 
importantes ésta psíquica que se traduce en el maná o alimento de vuestra 
alma y vuestro cuerpo. 
 
Se detuvo durante un buen rato y prosiguió explicándome las características 
e incidencias de esta energía psíquica, pero su complejidad y naturaleza 
hacen imposible explicarlo con la simple palabra o con la descriptiva 
necesaria que mi pobre intelecto carece. Me hablaba de las torres y de su 
funcionamiento:  
 
-Los colores que puedes ver son exactamente la resultante visual de estas 
fuerzas coordinadoras y generadoras, que sólo son percibidas por aquellos 
que están directamente influenciados por este sistema. 
 
- ¿Debo entender que un extraño a la ciudad no podría percibir estos 
colores?  
 
-No sólo no podría ver las líneas luminosas, sino nada de lo que tus ojos 
contemplan; seguramente para ese extraño toda la ciudad se tornaría en una 
estepa árida y no identificable. 
 
En vuestra civilización y en torno a vosotros, existen millones de 
dinamismos motivadores que sois incapaces de captar, porque sólo podéis 
percibir aquello que vibra en vuestra frecuencia. No obstante con la mayor 
arrogancia, aseguráis que no existe vida, al no percibirla por vuestros 
sentidos. ¿Existe o no mi pensamiento?, ¿puedes tú acaso verlo?, ¿puedes 
sentirlo?, ¿puedes contenerlo?..., sin embargo no sólo existe, sino que es 
absolutamente operante y definitivo. 
 
Cuando vuestros científicos envían un satélite explorador a otro planeta, 
afirman que no existe vida ni inteligencia al no reflejarse en los aparatos, 
previamente programados para observar sólo una forma particular de vida y no 
todas.  
 
Memoriza el impacto de los infrarrojos, del rayo láser, de los rayos X, en 
fin, cualquiera de los hallazgos en el tiempo. Ante estos descubrimientos, 
cualquier persona que hablara de estas hipótesis estaba necesariamente 
condenada a la hoguera. E1 hombre debe liberar sus sentidos si quiere 
conquistar 1a verdadera naturaleza de la poliédrica existencia universal. 
 
De las declaraciones de mi maestro se podía pensar que eran seres sin 
libertad, sujetos a estas energías tiranas que ataban su voluntad, pero mi 
hermano me dijo con una sonrisa en sus labios: 
 
-Tal supuesto se daría según vuestra lógica, si se tiene en cuenta que sois 
libres de practicar el bien o el mal. Pero en nuestra civilización conocemos 
el mal y todo lo que lo produce, y procuramos experimentar y evolucionar en 
un solo signo y sentido. La supuesta represión de las torres no es tal sino 
que por el contrario, son nuestras muletas o motivos que nos empujan sin 
limitación en la escala de los valores absolutos. 
 
Durante mucho tiempo me planteé la vida en un paraíso, donde todo se hacía y 
se programaba en un solo signo de evolución. Tal planteamiento sería dispar 
para cada individuo. Si yo no me he satisfecho del robo, vivir en un mundo 
donde no existe tal delito, sería un tormento. Si no me he satisfecho del 
odio, de la crítica, o de la mentira; si me gusta con exceso el vicio de la 
droga, del alcohol o las mujeres, mi vida en ese supuesto paraíso sería un 
suplicio. Pero si por el contrario mi cuerpo y mi alma sólo se resisten y 
piden a gritos, paz, justicia y amor, aspirar a esta vida sería la mayor 
esperanza e ilusión. 
 
La forma de vida de estos seres podría llegar a ser monótona y le pregunté a 
Manor:  
 
-Con esta forma de vida, no tendréis necesidad de represión o de castigo... 
 
-Lógico, puesto que al no producirse el mal, no tiene sentido el castigo y 
por tal motivo no existirán elementos castigadores o represivos. 
 
Nuestros códigos informativos a nivel espiritual y biológico sólo producen y 
empujan al bien por el bien. De la misma forma este empuje radica latente en 
todos los elementos existenciales del cosmos, que son creados con solución 
de continuidad y por tanto, nuestro futuro se ve condicionado por este 
empuje. En vuestro caso y en vuestra particular civilización, el empuje 
evolutivo hacia el bien es de una débil naturaleza e influenciable por 
cualquier elemento perturbador. 
 
-Si dices que hay elementos perturbadores o de signo contrario, ¿éstos no 
tienen impreso el empuje de la evolución? 
 
-No es cierto Juan, los unos y los otros devienen al mismo fin, pero con 
lógicas diferentes y con programaciones complementarias. 
 
- ¿Cuál es el elemento contrario en nuestra dimensión y en nuestro mundo?, 
¿acaso el Diablo?... 
 
-No es el Diablo como tú afirmas, puesto que Él sólo tiene la función de 
motivaros y de empujaros al bien por medio de las pruebas que os impone y de 
las tentaciones que os ofrece. Vuestro verdadero problema está en el mal que 
constantemente producís y que engordáis, hasta formar un tirano que os 
domina y os instrumentaliza en los fines más perversos. 
 
Los asesinos que condenáis no son culpables más que de dejarse atrapar e 
instrumentalizar por este mal que gravita sobre vuestras cabezas. 
 
-Tú me dices que no tenéis políticos, ni ejércitos, ni policías, pero 
supongo que tendréis alguna forma de orden social o coordinador de vuestras 
tareas.  
 
-Efectivamente la tenemos, pero de una naturaleza propia a nuestra 
metodología.  
 
Me acercó enseguida a una sala espaciosa que se encontraba en el centro de 
una casa con un sólo piso, su techumbre era muy rudimentaria. En su interior 
se veían unos grandes paneles, repletos de colores y rayas luminosas 
alineadas con un orden extraño y que intermitentemente se encendían y se 
apagaban, siguiendo un compás oculto en el interior de una máquina que 
colgaba de dichos paneles y que era a su vez manejada por un hombre alto, 
que constantemente ponía sus manos sobre una pantalla llena de luz, con sus 
ojos fijos en el tablero. 
 
-Lo que estás viendo es simplemente una computadora que recoge los estímulos 
psico-físicos y biológicos de todos los seres coordinados por nuestro 
sistema. Todas las carencias o excesos producidos por dichos entes tanto 
individual como colectivamente, son captados y registrados en los paneles y 
estimulados energéticamente por el operador. 
 
El hombre que atendía la máquina, volvió la cara y pude apreciar una tez 
aceitunada, con cejas pequeñas y ojos de intenso color azul. Su pelo, rubio 
de fuego, caía sobre sus hombros, revestidos de túnica amarilla, y que me 
dijo:  
 
- ¿Ves estos colores azules en el lado superior de esta pantalla?, están 
denunciando una carencia de dinamismo vegetal en una determinada zona de la 
ciudad, que habrá que equilibrar con nuestra labor de reposición. 
 
Un hermano salió de una sala contigua y presuroso se encaminó a ordenar los 
elementos y los hombres precisos en la tarea de reposición con los medios 
más rudimentarios y las herramientas más tradicionales que pudiéramos 
imaginar.  
 
Por un lado la computadora, y por otro, las herramientas y las pautas tan 
sencillas de estos seres.... Yo no podía explicarme este dispar y anárquico 
proceder, pero una vez más mi hermano me decía: 
 
-No terminas de entender la simbiosis de lo nuevo y lo viejo en nuestra 
civilización. Ahora verás cómo en el extremo de la ciudad, otros hermanos se 
acercan a manipular la vegetación de dicho lugar consiguiendo así dos 
efectos: primero, nutrir la naturaleza vegetal residente en el hombre por 
medio del contacto físico, y segundo; percibir y manipular los elementos 
naturales, que sensibilizan nuestro lenguaje con la tierra que habitamos. 
 
-Entonces, ¿esta máquina establece y programa la cantidad de alimentos que 
necesitáis, las cosechas que debéis de realizar y cuanto os es necesario en 
vuestras vidas?  
 
-No sólo eso Juan, sino que capta los estados más elevados de las constantes 
psíquicas y físicas de cada individuo; los accidentes metereológicos, 
condicionando su intensidad y frecuencia; los más complicados y sofisticados 
cálculos provisorios necesarios en nuestro futuro, así como el estado 
general del pueblo. Mide la intensidad dinámica del centro emisor central de 
la Tierra y las frecuencias sísmicas de la corteza planetaria. Recoge 
también datos espaciales y extragalácticos que inciden de diversas maneras 
en nuestro orden y evolución. 
 
-Es realmente maravilloso poseer una máquina así de completa. Si fuera 
posible trasladarla a mi sociedad, la vida sería maravillosa. 
 
-Si el hombre aprendiera y asimilara los ritmos latentes en la naturaleza 
física y psíquica de este planeta; si observara el devenir del universo que 
le envuelve, comprobaría que todo está coordinado por una macro-computadora 
similar a ésta que tú ahora has visto. Si analizaras simplemente el cuerpo 
humano, observarías el mismo ejemplo de coordinación y de mandato. 
 
-Pero todo lo que me dices y he observado no deja de ser un tópico. 
 
- ¿Te imaginas el trauma que causarías a cualquier antiguo guerrero romano o 
a cualquier contemporáneo, si les explicases los procesos simples de la 
electricidad?, ¿te imaginas su asombro si les enseñaras solamente una 
sumadora eléctrica, o una cámara de rayos X? 
 
Movido por el interés de asimilar más y mejor de su orden social y de sus 
vivencias, pregunté a Manor que caminaba junto a mí serenamente: 
 
- ¿Dónde está vuestra iglesia?, no he visto ninguna en el tiempo que 
permanezco junto a vosotros. 
 
Esta pregunta debió causar un impacto terrible en mi hermano, porque comenzó 
a reírse como un niño pequeño. Yo me quedé un poco pensativo; sin duda, algo 
de mi comentario habría llevado cierto divertimento. 
 
 ¡Juan...Juan!, ¿qué es, para ti una iglesia?, ¿acaso la simbiosis de los 
espíritus que operan en una misma dirección y con una meta y esperanza?, te 
pregunto a mi vez: ¿Necesita el espíritu de edificios grandes o simples?, 
¿necesita de templos? 
 
-Tienes razón, el espíritu no necesita de tales edificios. 
 
--No querido Juan los necesita, y no de piedra cono habéis hecho en vuestra 
civilización, sino de carne y hueso. Jesús dijo: "Derribaré el templo y lo 
edificaré en tres días". ¿Acaso no se refería a su cuerpo resucitado el 
tercer día?  
 
Habéis fabricado un Dios que se acerca más a una pobre naturaleza humana, 
que a la realidad de su potencia. 
 
¿Habéis preguntado a vuestros niños cómo entienden ellos a Dios?, 
seguramente os avergonzaríais al comprobar que hablan de un Dios injusto, 
vengativo, tirano e intolerante. En definitiva más semejante a un hombre 
próximo, que a la realidad. Tratáis por todos los medios de contenerle en 
los libros, en los ritos y en la lógica que luego adquieren los niños, con 
una debilidad manifiesta y que les lleva a la larga a rechazarlo como Divino 
y Sobrenatural. ¿Quién puede contener a Dios? E1 no necesita de ritos 
pasivos y estúpidos, sino de consciencias operantes y reconocedoras de su 
verdadero poder creativo y omnipotente. 
 
-Tu imagen de Dios es un poco irreverente 
 
-La vuestra es diabólica. Habéis convertido a Dios en un ser débil, 
tolerante, que se sienta como una ramera entre los políticos, los tiranos y 
los asesinos. Vuestros ministros de la ley divina son los más culpables por 
haberlo dibujado y utilizado a sus fines egoístas. 
 
Escucha la paradoja de vuestra religión: "En el tiempo pasado, fueron 
vuestros enviados para hacer prosélitos entre los salvajes, procurando que 
éstos abandonasen sus ritos, como la danza al fuego o la adoración al Sol". 
Pero vosotros les habéis impuesto otros más extraños y complicados. Ellos se 
preguntaban qué diferencia podría existir entre danzar en torno al fuego y 
observar a uno de vuestros vicarios dar vueltas a un altar, con un 
incensario en sus manos. Pero ante esa duda, les habéis escarnecido y 
perseguido hasta después de la misma muerte. 
 
Hemos visto a vuestros sacerdotes y a vuestros obispos, sentarse a la misma 
mesa de políticos y Jefes de Estado que tienen como método y norma el 
asesinato y la represión más diabólica. Hemos visto recorrer y visitar las 
guaridas de los especuladores y crear imperios económicos, capaces de 
desafiar a los más potentes de la Tierra. ¿Cómo pensáis que es Dios?, ¿Tú 
crees que puede ser, tan débil y tolerante?... 
 
Por vez primera y única, vi a Manor realmente enfadado con estas imágenes, 
pues sentía en su ánimo un coraje inmenso al denunciar a la clase tuteladora 
y gobernante de nuestra sociedad. Yo le decía que no era tan trágico el 
estado de las cosas y que juzgaba excesivamente duro a esa clase dirigente, 
pues sin duda, existen personas y seres capaces de sentir la justicia y 
practicarla. No todo es tan inhumano en nuestra sociedad. Manor con la 
mirada taladrante de sus ojos me decía aún con más energía: 
 
- ¡Claro Juan, claro!, hemos recorrido país por país, orden por orden, 
sistema por sistema y en todos ellos hemos visto la justicia reflejada en 
los tratados y en los discursos, pero también hemos visto al otro lado de 
esta imagen, niños que se mueren de hambre a millones. Guerras y tiranías 
que atormentan a los pueblos. Perseguidos por la falsa justicia, 
escarnecidos por la inmoralidad; en fin, no existe ángulo sobre la Tierra en 
donde no reine el desequilibrio, y sus consecuencias se sientan 
impetuosamente en toda clase de tormentos. ¿Cómo es posible esto, si todas 
vuestras instituciones y dirigentes son buenos?, ¿acaso ocasionamos nosotros 
vuestro mal? ¿A quién tengo que disculpar, ante la imagen de un niño 
tiritando de frío y muerto de hambre?, ¿a quién debo tolerar? ¿Quién puede 
tirar la primera piedra? ¿Dónde están los justos? .... Mis palabras no son 
duras, más bien lo son vuestros hechos. Recuerda al Maestro dirigiéndose a 
la clase sacerdotal de aquel pueblo sordo; ¿no era É1 mucho más duro que yo? 
¿Cuántas cruces habéis preparado para los valientes que han podido y querido 
alzar su voz contra la injusticia? ¿A cuántos habéis condenado por haberos 
ofrecido y entregado sólo amor? 
 
No pude contestar a estas preguntas, pues denunciaban un estado de cosas y 
una forma de vida a la que ya nos hemos acostumbrado por desidia y por el 
propio reconocimiento instintivo de nuestra animalidad e incapacidad de 
vivir ordenadamente. 
 
Mi corazón voló hacia el Amor de los Amores, encarnado en el padre de muchos 
hermanos míos, que también visitó la cárcel de nuestra incomprensión. No sé 
si mis palabras valdrán de algo, pero debes saber que en mi corazón existe 
la misma fuerza que tú me has donado por tu boca, y esa fuerza ha dado 
testimonio de tu inocencia. Algún día se hará Justicia y se te restituirán 
las lágrimas que tu corazón vertió en el enclaustramiento de la persecución 
moral y física, a la que te viste sometido por la intolerancia y el rencor 
de lo humano. Sea este párrafo un lapsus de incoherencia para el lector, 
pero también una certeza para los que saben a quién y cómo me dirijo. 
 
  
 
Después de todos estos diálogos y vivencias debo afirmar, que no están tan 
lejanos los días de un nuevo orden. Seguramente ya están en marcha los 
procesos que harán posible esta computadora y estas energías, que llenarán 
nuestras vidas de paz y progreso justo. 
 
  
  
LA ALQUIMIA 
  
 
Aquel atardecer, acompañaba a Manor un hombre más alto que él, de mayor 
edad, con barba blanca y aspecto paternal. Ambos se acercaron a mi presencia 
y me invitaron a seguirles a una habitación, que habitualmente este nuevo 
amigo empleaba para reposar. En este aposento lo primero que resaltaba eran 
los múltiples frascos, alambiques y otros elementos de laboratorio, 
combinados con utensilios muy rudimentarios como atriles, sobre los que 
reposaban viejos libros y varios paneles con dibujos astrales o solares. En 
un lado de la habitación ardía un fuego alimentado por leña seca, y en otro 
ángulo pude situar un telescopio o algo semejante, que salía por un amplio 
ventanal.  
 
El acompañante de Manor, cuyo nombre sonaba más o menos como "Lerón", tomó 
un frasco o recipiente con agua y vertió en su interior un polvillo azul. 
Luego me miró invitándome a sentar y me habló solemnemente: 
 
-Bien querido Juan, una de las experiencias que debes vivir junto a nosotros 
se asemeja mucho a la alquimia antigua que vuestros conocimientos históricos 
sitúan en la Edad Media de vuestro tiempo. 
 
Tomó después el frasco y lo puso encima de un mechero de llama viva. De 
nuevo tomó asiento y volvió a hablar en el mismo tono: 
 
-La alquimia es como sin duda sabes, el arte de mutar y no exclusivamente 
los metales, como parecen afirmar los eruditos, sino más bien la facultad 
que reside en el espíritu capaz de transmutar los estados más diversos de la 
energía materializada o materializante. Esté en el estado dinámico, o 
potencialmente estático. 
 
El espíritu es el elemento primordial, y atrae sobre sí el dinamismo o la 
energía necesaria para mutar. Pero no basta sólo esto, se tiene que dar una 
objetividad real y adaptarse a una cordura o método justo. E1 simple hecho 
de mutar el odio en amor y el mal en bien, es precisamente alquimia en uno 
de los grados más elevados. Esto es en síntesis la alquimia. 
 
- ¿Qué es la piedra filosofal tan buscada a lo largo del tiempo? 
 
-Es una superconcentración de energía que satisface todas y cada una de las 
demandas psico-físicas y espirituales creadas en torno al objeto o sujeto a 
mutar.  
 
- ¿Dónde se encuentra esta piedra filosofal? 
 
-No existe en estado natural, se forma de la objetividad o voluntad del 
sujeto o del objeto a tratar. 
 
Siempre es el espíritu el que atrae sobre sí esta energía, y es la 
inteligencia la que elabora el proceso objetivo. 
 
- ¿Quieres decir que no hay un método fijo para cada caso? 
 
-Si hubiera un método fijo la alquimia se contendría y limitaría como es 
forma acostumbrada en vuestra lógica, al abarcar cada cosa con connotaciones 
férreas, matando así la propia naturaleza de los elementos cambiantes y 
evolucionantes. La alquimia no tiene normas fijas, cada incógnita lleva 
consigo nuevos "porqués" que educan al alquimista y le proyectan en su 
investigación. No obstante cada conocimiento ya asimilado, hace en sí cierta 
metodología que aplicamos indistintamente en cada proceso. Por ejemplo: las 
operaciones que hacemos ahora, combinar, los elementos primarios o naturales 
(agua, tierra o polvo, aire y fuego), que nos permiten poseer el elemento 
básico-receptor de la energía que atraigamos hacia él. 
 
¿Te gustaría tener en tus manos un color? 
 
- ¿Cómo un color?, el color no tiene volumen ni forma en sí mismo, no es un 
objeto, es una cualidad o atributo del objeto. 
 
-Se puede no sólo tocar un color perfectamente aislado, sino sonar un 
pensamiento, o gustar una música. El hombre debería ver en cada elemento un 
sinfín de estados cambiantes que impresionan, no sólo una parcela de nuestra 
identidad, sino todos y cada uno de los sensores que la naturaleza a través 
de millones de años ha puesto en nuestros cuerpos perfeccionados. Y no sólo 
esto de naturaleza física, el hombre debe desarrollar la intuición del 
espíritu que le acercará a dimensiones nuevas de conocimiento. 
 
Lerón tomo el recipiente con el líquido resultante del proceso efectuado y 
lo puso sobre la mesa delante de la cual nos encontrábamos Manor y yo. Lo 
introdujo a su vez en una maquinilla semejante a un molinete, en cuya base 
parecía tener una ranura, por donde precisamente comenzó a salir una especie 
de humo amarillento, para convertirse por momentos en algo más denso y 
gelatinoso que sin obedecer a las leyes de la gravedad permanecía a media 
altura de nuestros ojos y aunque parecía una materia más o menos viscosa, no 
terminaba de definirse en sus contornos y en su estado. 
 
-El estado antigravitatorio que puedes observar Juan, se lo da precisamente 
su naturaleza inmaterial. 
 
- ¿Cómo es posible que sea inmaterial, si a mis ojos parece una sustancia 
capaz de ser, torada y por tanto debería estar sometida a las leyes físicas? 
 
-Precisamente tú la has definido como una cualidad aplicable a un objeto, y 
no un objeto. Es decir, no aislable con naturaleza propia, de ahí su estado 
de imponderabilidad. 
 
Ante la maravilla de mis sentidos, tomó Lerón la sustancia entre sus manos y 
ocurrió lo más divertido de toda mi vida. Aquel elemento era capaz de 
traspasar las manos y los dedos, permaneciendo en el sitio exacto de su 
manifestación.  
 
¡Cógela con tus manos, Juan! 
 
La así con mis manos, bueno, sería mejor decir, lo intenté, puesto que la 
sustancia se resbalaba de entre mis dedos para permanecer en el mismo sitio, 
siempre como algo irreal y fantasmal. Lo realmente importante de aquella 
experiencia, fue el sentido de proporción volumétrica de un color que 
comprobé y que forma parte de mi espíritu. 
 
A pesar de cualquier esfuerzo, no podré jamás transmitir con el lenguaje 
racional aquel sentimiento. Esa sensación de volumen y de materialidad de lo 
inmaterial, me ha hecho acercar a determinadas obras pictóricas en las que 
en alguna medida su artista se acercaba a esa sensación interior capaz de 
plasmar los estados cuatridimensionales que su alma sentía al momento de la 
realización y que al preciso instante de ser contempladas, despiertan en ti 
una sensación de llamada sensible que pone en juego lo abstracto y lo 
absoluto que cada sujeto posee. 
 
Poco después nos levantamos de la mesa y nos sentamos alrededor del fuego 
para mirar detenidamente una bandeja de metal con una bolita de cristal, 
pero sujeta por una varilla también de metal, que se basaba en dicha bandeja 
y en cuya cúspide brillaba el cristal poliédrico. Tomó Lerón el agua o 
líquido resultante del primer experimento y lo vertió sobre la bandeja, 
disponiéndose a hablarme. Impulsivamente salió de mis labios otra pregunta: 
 
- ¿Por qué siempre empleas el líquido? 
 
¿Podrías ver sin tus ojos? Tus ojos y los objetos que ves a través de ellos 
están motivados en un mismo paralelismo, y por tanto son apreciados por tus 
sentidos; es decir, que están vibrando a la misma frecuencia y así son 
posibles las relaciones y manipulaciones entre ellos. 
 
Si tú analizaras tu cuerpo, verías que la composición sustancial del mismo 
no es otra cosa que agua. La definición exacta del hombre debería ser: "agua 
fecundada por la Luz". De ahí que en el agua estén plasmados los caminos o 
vías de acceso alquímico a semejanza de tus ojos y las cosas que son 
poseídas por su visión. El sendero del agua y la Luz del que habló el 
Maestro de los Maestros Jesu-Cristo, es el renacer, por tanto, bastará 
teóricamente activar estos componentes, para descubrir otros conceptos o 
límites, pero mientras el agua es de naturaleza física y manipulable por 
nuestros sentidos; es decir gobernada por nuestra lógica, la Luz no obedece 
a estos planteamientos, puesto que se refiere a la Luz del espíritu no 
sujeta a nuestra razón. 
 
Delante de la bandeja que contenía el extraño mecanismo, puse toda mi 
atención en el cristal poliédrico que tornaba de color a cada instante, 
moviéndose onduladamente en todas las direcciones. 
 
-Lo que ahora estás viendo Juan, es un cristal psiquizado en la cuarta 
dimensión, para captar estímulos psíquicos y plasmarlos a realidades 
tridimensionales. En estos momentos la sensibilidad del cristal es tan 
elevada, que dibuja gráficamente con colores, los impulsos de nuestras 
conciencias pensantes y dinámicas. Con estos movimientos traduce 
materialmente un ritmo lógico que impresionaría cualquier medio, como un 
aparato parecido a vuestros electro-cardiogramas. 
 
-Estoy observando que los elementos psiquizados están presentes en toda 
vuestra técnica o ciencia, como si dirigieran vuestra vida. 
 
-Si observaras atentamente los cerebros, verías este proceso plasmado en su 
funcionamiento, puesto que están programados matemáticamente para captar 
determinados fluidos de diversas naturalezas y psiquizarlos ordenando y 
volviendo funcional el cuerpo con su sistema nervioso y sensitivo. 
 
Lo importante de esta experiencia querido Juan, es la comprensión de la 
inter-relación existente entre las formas expresivas materiales y las causas 
esenciales que las motivan. Debes de encontrar la vía de unión entre estas 
realidades y entonces podrás penetrar en el verdadero sentido de la 
justicia.  
 
- ¿Qué es exactamente la justicia para vosotros, Lerón? 
 
-Repetidamente verás en torno a nosotros, los signos de esta virtud. No 
medida en los planteamientos vuestros que llaman justicia al castigo o quizá 
en un sentido más elevado, a la distribución de las cosas. Para nosotros 
esta virtud es la emanación de la Suprema Ley latente en cada elemento 
existencial, que impulsa equidistante a cada cosa a su justo sitio y 
precisamente por respeto a esta Ley nuestras vidas sólo buscan descubrirla 
en cada manifestación, pues de su descubrimiento nace la verdadera 
Sabiduría, productora de orden, progreso y evolución. 
 
Para nosotros la justicia es una meta total, mientras que para vosotros es 
un medio de represión, castigo y egoísmo. ¿Puedes dictar tú leyes a las 
plantas? Existe una Ley producida por la justicia, a la que el hombre no 
puede contener ni recortar por ser vital en la existencia. No obstante 
habéis ignorado ésta superior, para someteros a la necedad de vuestras 
disposiciones.  
 
E1 clima y las palabras de mis hermanos crearon el carisma especial y 
trascendente, que pudo hacerme sentir precisamente la simbiosis de estos 
conceptos no tanto teóricos, como realidades perfectamente registradas en mi 
conciencia.  
 
La dependencia hacia el cristal oscilante fue en tal momento absorbente, que 
pensaba estar totalmente hipnotizado, como si mi alma hubiera salido de mi 
cuerpo y se encarnara en la varilla de sustentación del cristal. Llegó a 
existir una compenetración total entre el movimiento mecánico, las formas y 
colores reflectantes del cristal y la esencialidad de los presentes que se 
encontraba encarnada en este punto de oscilación y reflejo. En ese momento 
fue cuando viví el sentido del dinamismo o movimiento motivado por tu 
conciencia y pude entender la inter-relación de lo de arriba con lo de 
abajo, lo interno con lo externo. En aquellos precisos instantes se daba 
alquimia a través de nuestras conciencias y al retornar al estado total de 
vigilia, no pude por menos de preguntar: 
 
-Yo siempre pensé que los alquimistas transmutaban el oro y los metales, 
nunca imaginé todas estas cosas maravillosas. 
 
-Si vieras la frecuencia, veneración y carisma del oro, te llevarían a 
comprender que su naturaleza lo sitúa en uno de los pasos dimensionales y 
por tanto en un estado muy influenciable por el espíritu. Parece existir una 
relación entre el espíritu y este metal y la verás plasmada en la ofrenda de 
los ídolos, en la Adoración de los Reyes Magos, en el Arca de la Alianza y 
en tantas y tantas manifestaciones diversas relacionadas con la adoración. 
 
Si la alquimia se realizara sobre el plano de la naturaleza vegetal, tu 
espíritu se proyectaría en la imagen siempre carismática de la rosa, y así 
mismo ocurrirá con otras formas afines al espíritu. Los antiguos alquimistas 
no ignoraban estas afinidades y precisamente operaban en este campo que 
tanta influencia recibe del elemento sensitivo y anímico. Nosotros hemos 
intentado en todo momento hacerte sentir todos estos vínculos de unión y 
afinidad, que a lo largo de tu vida podrán hacerte valorar el mundo de la 
verdad y del campo positivo. 
 
Luego de este tiempo en mis actuales realidades, recuerdo haber estado 
hablando con mis hermanos sobre la historia de la alquimia y sus 
fundamentos. Sé que una realidad sustancial, está impresa en el espíritu y 
evoco este sentimiento al momento de la tristeza y del egoísmo para 
transmutarlos en paz y amor por saberme informado inconscientemente de esta 
enseñanza que al momento justo opera el milagro diario. 
 
A mi regreso de la ciudad, tuve ocasión de frecuentar determinados grupos y 
personas que decían haber practicado o practicaban alquimia, pero unos 
basaban su trabajo en una fórmula más o menos sofisticada e hermética que no 
indicaba nada en sí misma por ser impersonal y carente de frutos; y los 
otros, actuaban por caciquismo que dirigía su pensamiento hacia un fin 
ambiguo y genérico. Yo no trato ni traté entonces de enfrentarme a ellos, 
éste no es mi trabajo, pero seguiré hablando de lo que mi corazón siente 
cuando me visita y posee el fuego del espíritu. En ese instante todas las 
fórmulas sobran. Basta un "¡Levántate y anda!", basta un "¡No está muerta, 
sólo dormida!" y basta un "¿Quién me ha tocado?", porque ésta es la alquimia 
del Espíritu Creante, mientras que la otra es una técnica elaborada, poseída 
y racionalizada, que puede o no atraer hacia sí la motivación del elemento o 
fuerza invocada, pero que no condicionará jamás ésta, para atender a la 
lógica que en ese momento elabora el sujeto poseedor de la fórmula. 
 
Me enfrenté con personas que aseguraban tener la técnica mental más 
avanzada, capaz de mutar esto o aquello. Con otros que manifestaban 
interpretar la sabiduría hermética y tradicional de determinadas órdenes 
iniciáticas, pero al escucharlos sólo ellos se denunciaban en su impotencia 
al querer racionalizar lo abstracto y condicionar lo inmaterial. La 
naturaleza de la fuerza mutante no se sujeta a estas barreras 
condicionantes, siempre se conjuga en primera persona y debe ser servida con 
la ética que ella demanda; es decir, con libertad espontánea e intuición. Es 
necesario saberse instrumento y no instrumentalizar; es necesario servir y 
no servirse; es necesario dejar libre el impulso mutante y no condicionarle, 
sometiéndole a nuestro pequeño razonamiento. Algunos al afirmar todas estas 
cosas, decían que mi punto de vista olvidaba nuestro plano o nuestra razón; 
es decir, nuestras posibilidades, pero yo les decía y les digo: "A cada uno 
lo suyo" y "lo de cada uno, para todos". Un hijo no puede renunciar de su 
padre, lo mismo que yo no puedo renunciar al valor del espíritu. También yo 
le condicioné, pero mi sangre se alimenta de esta linfa y mi ánimo sólo 
busca acercarse al estado que sólo produce el placer de la contemplación y 
participación. No puedo ceder mi libertad al método o al razonamiento, pues 
nací en el signo del impulso, acunado por el fuego que devora cada sistema o 
elemento. Me confieso mutante y el cambio es mi elemento donde me muevo y 
respiro.  
 
Antes de despedirme, Lerón se puso solemne y me dijo: 
 
-El principio de la alquimia hijo mío está en la cuna del Olimpo, donde el 
fuego de la mutación tiene su expresión más concéntrica y estática. Es un 
espíritu juguetón y dinámico y se expresa y respira en el continuo cambio de 
los estados y de los elementos. Nació para mutar y mutando morirá en el seno 
de su propia esencia; para con su muerte, mutar a su vez en otro estado 
renovante y cambiarte. Es un espíritu que posee al elemento o sujeto y lo 
utiliza en su voluntad para manifestarse. Visita la imaginación de los 
audaces, duerme con el sueño de los valientes y acuna los sentimientos del 
que sufre. Este carisma Juan, sólo busca ser servido con la sencillez del 
alma entregada y enamorada. 
 
Durante el tiempo pasado, existieron seres que encarnaron este principio 
mutante, y trascendieron a su tiempo y a su gente, todos ellos bebieron en 
la fuente del conocimiento y ahora han renovado su ánimo mutante en el 
último paso de esta humanidad que se presenta ante la última prueba de la 
justicia renovadora. Ellos viven en torno a ti, pero sólo en su espíritu 
está la certeza de ser los mismos y nadie puede robarles la seguridad de su 
esencialidad.  
 
Podría estar escribiendo mucho más sobre las impresiones que recibí de esta 
experiencia, pero entraría excesivamente en el campo de lo subjetivo y no es 
esa mi intención. No obstante sé muy bien que existe un puente de unión 
entre lo alto y lo bajo, entre el bien y el mal, entre lo poderoso y lo 
humilde; en definitiva, entre una polaridad y otra. Y esta realidad forma 
parte de mi naturaleza, sabiendo que puedo mutar y mutarme por este 
conocimiento que no podría racionalizar, pues es un estigma que me acompaña 
y me pertenece por aristocracia e intuición espiritual. 
 
Un día soñé que penetraba en una nube de color rosa y allí se me dio un kilo 
de elemento absoluto y abstracto, que me enseñó una nueva dimensión; la 
cuarta, que faltaba a mi identidad, y a través de esta puerta, he visitado 
cada sentido nuevo de imaginación limitada. 
 
  
 
Fundación Nuevatlantida 
 
Del Libro: "Alternativa Extraterrestre" 
 
www.nuevatlantida.com <http://www.nuevatlantida.com>; 
 
  
 
  
 
 
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