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Asunto:[GAP] Tensión en Washington
Fecha:Miercoles, 29 de Marzo, 2006  21:29:57 (+0200)
Autor:Guillermo <guillermo @.....es>

Intensifican la presión contra Bush

Miércoles 29 de marzo de 2006

Washington (EFE).- La oposición demócrata y algunos republicanos han
intensificado la presión para que el presidente de EE.UU., George W.
Bush, haga más cambios en su equipo ministerial tras la dimisión del
hasta ahora jefe de Gabinete, Andrew Card.

Uno de los blancos de esas presiones es el secretario de Defensa, Donald
Rumsfeld, a quienes muchos responsabilizan de los problemas de la guerra
en Irak, factor importante en la caída de la popularidad del presidente.

A las críticas de los demócratas se han unido incluso miembros del
propio Partido Republicano de Bush, quien defiende a brazo partido al
jefe del Pentágono y su manera de conducir la guerra.

Los legisladores también criticado al Gobierno por la fallida
designación de Harriet Miers como miembro del Tribunal Supremo, la falta
de reacción ante el huracán "Katrina" y el suspendido acuerdo para
entregar las operaciones de seis puertos a una empresa árabe.

Bush aceptó el martes la renuncia de Card, que será sustituido por
Joseph Bolten, exdirector de la Oficina de Presupuestos de la Casa
Blanca.

Una de las tareas de Bolten será, precisamente, estudiar futuros cambios
en un Gabinete que, según los republicanos, está cansado, aislado y
carece de ideas nuevas.

El senador demócrata Charles Schumer, por su parte, lo comparó con un
barco a la deriva y afirmó que la salida de Card es "como mover las
sillas en la cubierta del Titanic" y añadió que "sin un cambio dramático
de la política no vamos a enderezar este barco".

"Si la Casa Blanca busca cambiar el rumbo, han elegido a la persona
equivocada para tirar por la borda", dijo el también senador demócrata
Richard Durbin.

La directora de comunicaciones del Comité Nacional Demócrata, Karen
Finney, también usó una analogía al señalar que "se le puede poner
pintalabios a un cerdo, pero éste sigue siendo un cerdo".

"Por desgracia para el pueblo, lo que hizo el presidente fue dejar claro
que no se puede esperar otra cosa que la fallida política que todos
conocemos muy bien", añadió.

Bolten también fue blanco de las críticas de los demócratas, que lo
acusaron de presidir el déficit presupuestario récord de 413.000
millones de dólares que registró el país en 2004.

"Josh Bolten tiene antecedentes de fracaso. Miren lo que ha hecho con
nuestra deuda nacional", señaló Harry Reid, líder de la minoría
demócrata en el Senado.

Paradójicamente, Bolten fue defendido por el demócrata Ted Kennedy, uno
de los críticos más duros del Gobierno. "Es un conservador sólido,
experimentado y capaz de trabajar con el Congreso, con demócratas y
republicanos de la misma forma", afirmó.

Algunos republicanos, que no ocultan su preocupación por la baja
aprobación popular de Bush y temen que el partido pierda la mayoría en
el Congreso tras las elecciones legislativas parciales de noviembre,
fueron más moderados.

Las últimas encuestas señalan que la popularidad de Bush es inferior al
40 por ciento, una caída estrepitosa comparada con la de más de 80% tras
los atentados del 11 de septiembre de 2001.

"No creo que se trate de una recomposición o algo parecido", manifestó
el senador Trent Lott, quien reconoció que "se necesita sangre nueva,
gente de mayor estatura en la Casa Blanca".

Bush, que se jacta de ser leal y exige lo mismo a su personal, había
resistido las presiones de recomponer su equipo.

Aparte de Colin Powell, que renunció al cargo de secretario de Estado,
para ser sustituido por Condoleezza Rice, hasta entonces consejera de
Seguridad Nacional de la Casa Blanca, los cambios en el Gabinete habían
sido mínimos hasta ahora.

Scott McClellan, portavoz de la Casa Blanca y uno de los asesores más
veteranos en el Gobierno, descartó, al menos por ahora, la posibilidad
de otros cambios, entre ellos el de Rumsfeld o Karl Rove, el asesor
político de Bush.

"Todos servimos a la discreción del presidente. Es prematuro hablar de
una decisión futura que puede o no tomarse", dijo.

http://es.news.yahoo.com/29032006/185/intensifican-presion-bush-haga-mas-cambios-gabinete.html



Bush intenta reanimar su fracasado segundo
mandato con drásticos cambios de personal

El Partido Republicano quiere nuevas caras e ideas frescas en la Casa
Blanca para evitar un revés electoral en los próximos comicios
legislativos de noviembre.

Miércoles 29 de marzo de 2006

Pedro Rodríguez. Corresponsal Washington.- Entre un aluvión de reproches
sobre la efectividad de la Administración Bush durante su deslucido
segundo mandato, el presidente de Estados Unidos aceptó ayer la dimisión
de su jefe de gabinete Andrew Card.

Con este relevo en un puesto decisivo dentro de la jerarquía de la Casa
Blanca, equivalente al de ministro de la Presidencia, George W. Bush
estaría empezando a ceder a los ruegos de sus propios correligionarios
para dar un giro copernicano a su gestión de gobierno y contener la
sangría política provocada por Irak.

Andrew Card, el hombre de confianza que hace cinco años susurró al
presidente Bush la tragedia del 11-S, iba camino de convertirse en el
jefe de gabinete de la Casa Blanca más longevo desde que ese influyente
pero extremadamente sacrificado puesto fuera creado al final de la
Segunda Guerra Mundial. Pero todos los fiascos acumulados en los últimos
meses -que contrastan con la habilidad política demostrada durante los
primeros cuatro años de la Administración Bush- han terminado por forzar
un cambio de equipo sobre la marcha.

Ante la «tormenta perfecta» planteada por la desastrosa respuesta a
Katrina, la fallida nominación de Harriet Miers al Supremo, el
«codorniz-gate» del vicepresidente y el reciente escándalo sobre el
control árabe de las operaciones en algunos de los principales puertos
de EE.UU., el relevo confirmado ayer se considera como el comienzo de
una renovación de equipo para un presidente que ha tocado fondo en las
encuestas de opinión. Para suceder a Card, Bush ha recurrido a su actual
director presupuestario, Joshua Bolten, de cincuenta y un años.

Este veterano de la Administración Bush, formado en Princeton y Stanford
pero de aficiones moteras, ha venido escalando puestos de creciente
responsabilidad desde trabajar como responsable en la primera campaña
presidencial de George W. Bush.

Para lidiar con las múltiples responsabilidades de su nuevo puesto como
cancerbero del Despacho Oval, coordinador gubernamental y encargado del
Ala Oeste de la Casa Blanca, Bolten -hijo de un miembro de la CIA- está
considerado en Washington como un hombre discreto, pragmático y con
demostrada experiencia tanto en el Congreso, Wall Street, la vida
académica y el Ejecutivo federal.

Lealtad fuera de toda duda

Los comentarios de la Casa Blanca para este cambio de guardia han sido
especialmente cuidadosos para no dañar la reputación de Andrew Card,
cuya dedicación y lealtad aparecen fuera de toda duda tras más de cinco
años con jornadas de trabajo que habitualmente empezaban a las cinco y
media de la mañana y terminaban no antes de las nueve de la noche.

Con un tono evangélico que no llama la atención dentro del actual
gobierno de Estados Unidos, Andrew Card se ha despedido parafraseando
una cita bíblica del Eclesiastés («Todo tiene su momento, y cada cosa su
tiempo bajo el cielo»).

La necesidad de cambios en la Casa Blanca venía siendo discutida
abiertamente en Washington durante las últimas semanas. En su última
rueda de Prensa, el presidente se limitó a declararse «satisfecho» con
su equipo de colaboradores insistiendo en que «hemos sido un gobierno
remarcablemente estable» para bien del gigante americano. De hecho, hace
dos semanas, la Casa Blanca dejó saber que Andrew Card pensaba seguir
como jefe de gabinete al menos hasta septiembre, fecha en la que hubiera
roto la plusmarca de cinco años y nueve meses establecida hace medio
siglo por Sherman Adams durante la Administración Eisenhower.

A pesar de todo, el cambio anunciado ayer no cumple exactamente con las
peticiones formuladas dentro del Partido Republicano para que el
presidente inyecte nuevas caras e ideas frescas en la Casa Blanca, con
el fin de evitar una anticipado revés electoral en los próximos comicios
legislativos previstos para noviembre. Aún así, Bush ha insistido ayer
en que para la agenda para el resto de su mandato es «excitante» con el
triple objetivo de «proteger a nuestra gente en casa, promover la
libertad en el mundo y expandir nuestra prosperidad».

http://www.abc.es/abc/pg060329/prensa/noticias/Internacional/Estados_Unidos/200603/29/NAC-INT-065.asp



Los Demócratas dan ya por fracasada la
política de ataques preventivos de Bush

Viernes 17 de marzo de 2006

Washington EE.UU. (EFE).- Legisladores demócratas han calificado como
política "fracasada" la decisión del Gobierno del presidente, George W.
Bush, de mantener su estrategia de ataques preventivos para proteger la
seguridad de Estados Unidos. Tres días antes de cumplirse el tercer
aniversario de la intervención militar en Irak, la Casa Blanca señaló
que esa política de ataques preventivos es un instrumento legítimo de
defensa propia ante la amenaza de atentados extremistas o la de un país,
como Irán.

"Es posible que no haya otro desafío tan grande como Irán", destaca la
nueva "Estrategia Nacional de Seguridad", en la que se acusa a Teherán
de patrocinar el terrorismo, amenazar a Israel, sabotear los esfuerzos
de paz en el Oriente Medio y negar la democracia.

"Si es necesario, en virtud de los principios de defensa propia, no
descartamos el uso de la fuerza antes de que los ataques ocurran y aun
cuando se mantenga la incertidumbre respecto del momento y el lugar de
un ataque del enemigo", se dice en el documento.

Pero, por otra parte, en el documento también subraya la necesidad de
anteponer la diplomacia al conflicto armado. "Este esfuerzo diplomático
debe tener éxito si se quiere evitar el enfrentamiento", señala.

La estrategia del ataque preventivo fue la base de la intervención
militar contra Irak a cuyo Gobierno, encabezado por el derrocado
presidente Sadam Husein, Estados Unidos acusó de albergar a terroristas
y desarrollar un arsenal de armas de destrucción masiva.

Hasta ahora esos arsenales no han sido encontrados y Estados Unidos no
ha podido demostrar de manera fehaciente que Irak estuviera en colusión
con el terrorismo.

"Es nefasto que el Gobierno quiera siquiera resucitar la doctrina
radical de la guerra preventiva", afirmó el senador demócrata Ted
Kennedy, uno de los legisladores más críticos de la guerra en Irak.

Kennedy añadió que, desde cualquier punto de vista, esa política ha sido
"un inmenso fracaso en Irak y ha debilitado nuestra seguridad, no la ha
fortalecido".

Administración incompetente

Pero el senador no se detuvo allí. "Esta Administración peligrosamente
incompetente es, evidentemente, incapaz de aprender de su propia
historia y en el tercer aniversario de la guerra sólo podemos rezar para
que no seamos condenados a repetirla", aseveró.

Según el congresista demócrata José Serrano, el Gobierno de Bush ha
demostrado con su nueva "Estrategia de Seguridad Nacional" que
"claramente no ha aprendido mucho en los últimos años".

Serrano añadió que por momentos "la ceguera de esta Administración es
asombrosa. Parecen no ser conscientes de los desastres que su política
de ataques preventivos ha creado en los últimos años".

Según Charles Kupchan, profesor de Relaciones Internacionales de la
Universidad de Georgetown, en Washington, y exmiembro del Consejo de
Seguridad Nacional del expresidente Bill Clinton, el esfuerzo
diplomático subrayado por la estrategia modera su apariencia
beligerante.

"Ese tono más amable y moderado es consecuente con el objetivo del
segundo mandato de Bush de reparar las relaciones con los aliados de
EE.UU.", manifestó.

Esas relaciones, especialmente con Alemania y Francia, se vieron
perjudicadas por la decisión del Gobierno de EE.UU. de lanzar la
intervención militar sobre Irak.

"No es tan estridente. Se esfuerza por hacer hincapié en la necesidad
que tiene EE.UU. de trabajar con los demás", según indicó tras admitir
que la guerra preventiva "ha dejado un sabor amargo en la boca de los
estadounidenses".

En una comparecencia ante el Instituto para la Paz de EE.UU., en
Washington, el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Stephen
Hadley, defendió la estrategia.

Hadley señaló que ésta se ha convertido en un instrumento esencial de
seguridad tras los atentados del 11 de septiembre del 2001 en EE.UU. y
el afán de grupos terroristas de adquirir armas peligrosas.

"El presidente ha dejado claro que necesitamos todas las herramientas
del poder nacional para enfrentar y evitar esa amenaza. En última
instancia, el uso efectivo de la fuerza militar, de una manera medida,
tiene que seguir siendo parte de nuestro inventario", indicó.

http://www.estrelladigital.es/a1.asp?sec=mun&fech=17/03/2006&name=eeuu_democratas



Louis Farrakhan, líder del movimiento musulmán
negro, critica la postura de EE.UU. contra Irán

Martes 28 de marzo de 2006

La Habana (EP/AP).- El líder del movimiento musulmán negro
estadounidense 'La Nación del Islam', Louis Frarrakhan declaró que
Estados Unidos utiliza el programa nuclear de Irán como una "excusa para
la guerra", e instó al mundo musulmán a unirse para evitar un "golpe
preventivo" contra Irán y Siria.

Farrakhan defendió, durante una rueda de prensa, el programa atómico de
Irán, y sostuvo que ese país árabe tiene el mismo derecho a desarrollar
la energía nuclear al igual que otros países.

"Irán desea contar con conocimientos nucleares dicen ellos que para
producir energía en beneficio del pueblo iraní, para no tener que
depender solamente del petróleo", expresó el líder musulmán.

"Por qué entonces debe privarse Irán de este derecho, sólo por el temor
de que Irán pueda producir una bomba nuclear. Sencillamente es un
pretexto, una excusa para la guerra", agregó.

Estados Unidos y la Unión Europea ha mantenido un abierto rechazo al
programa nuclear promovido por Irán. Cuba, Venezuela y Siria han sido
los únicos países que han votado en contra a que Irán sea pasado al
Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas por este caso.

Farrakhan planteó que "sí el mundo musulmán no se une para impedir que
Estados Unidos pueda llevar a cabo un golpe preventivo contra Irán y
Siria, entonces el mundo podrá conocer el castigo de las naciones árabes
que no se ha conocido nunca antes".

El dirigente insistió en que la unidad de los musulmanes permitirá
"invertir la matanza que seguirá produciéndose contra el mundo
musulmán".

El líder musulmán inició el 20 de marzo su visita a la capital habanera
que incluyó encuentros con el presidente del Parlamento, Ricardo
Alarcón, y el canciller Felipe Pérez Roque, según reseñó la prensa
local.

Dentro de la comitiva de Farrakhan estaban dos hijos de Elijah Muhammad,
creador de la religión de los musulmanes negros, de fuerte peso en las
luchas raciales en Estados Unidos en la década de los 60.

http://es.news.yahoo.com/27032006/4/eeuu-iran-louis-farrakhan-lider-movimiento-musulman-negro-critica-postura.html



Un complot de halcones bloqueó
el acercamiento a Irán de EE.UU.

Por Gareth Porter

Washington (IPS).- Estados Unidos no abrió un diálogo sobre el plan de
desarrollo nuclear de Irán en mayo de 2003 porque todo acercamiento
diplomático fue bloqueado por neoconservadores que promovían en
Washington un "cambio de régimen" en Teherán.

Así lo aseguraron exfuncionarios de la administración del presidente
George W. Bush.

Lawrence Wilkerson, entonces jefe de gabinete del secretario de Estado
(canciller) Colin Powell, señaló que la no formulación de una política
formal hacia Irán en 2002 y 2003 fue consecuencia una "conspiración
secreta" del ala más conservadora del gobierno, liderada por el
vicepresidente Dick Cheney.

"Esta conspiración secreta obtuvo lo que quería: que no se negociara con
Teherán", escribió Wilkerson en un correo electrónico a IPS.

En mayo de 2003, la embajada suiza en Irán transmitió al Departamento de
Estado a una oferta de negociación, en la que el país del Golfo se
comprometía a responder a las preocupaciones estadounidenses sobre su
plan de desarrollo nuclear, aunque no adelantaba concesiones
específicas, según Flynt Leverett, entonces director de Asuntos de Medio
Oriente en el Consejo de Seguridad Nacional.

Teherán asegura que su plan tiene objetivos puramente pacíficos, pero
Estados Unidos y otras potencias de Occidente lo acusan de abrigar la
pretensión de fabricar armas de destrucción masiva.

La oferta de 2003 también manejaba la posibilidad de cortar el apoyo
iraní al Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas), que ahora encabeza
el gobierno de Palestina, y a la también palestina organización Jihad
Islámica, además de convertir al libanés Partido de Dios (Hezbolá) en
una organización puramente política, aseguró Leverett.

Se trataba de una respuesta explícita a la demanda de Powell, en marzo
de ese año, de que Teherán pusiera "fin a su apoyo al terrorismo".

A cambio, indicó Leverett, los líderes iraníes pedían a Estados Unidos
que levantara las sanciones económicas contra su país y trabajara por la
normalización de las relaciones bilaterales, permitiendo a su vez la
integración de Irán al orden económico mundial.

Leverett también recordó que la oferta fue redactada con la bendición de
los principales actores políticos del régimen iraní, incluyendo al líder
supremo de la Revolución Islámica, el ayatolá Alí Jamenei.

El ala del gobierno estadounidense denominada "realista", liderados por
Powell y el subsecretario de Estado Richard Armitage, estaban inclinada
a responder positivamente a la oferta iraní. Pero, pocos días después de
haber sido recibida, Washington reprochó a la embajada suiza por haberla
transmitido.

No se sabe exactamente cómo se tomó la decisión.

"Como en muchas de las decisiones sobre asuntos de seguridad nacional,
no quedan huellas digitales, pero creo que fue Dick Cheney, con la
bendición de George W. Bush", dijo Wilkerson a IPS.

Sin embargo, la misteriosa muerte de lo que pasó a ser conocido como el
"gran regateo" iraní fue resultado de la incapacidad del gobierno en
acordar una política concreta hacia Teherán, sostuvo.

El borrador de una Directiva de Política de Seguridad Nacional sobre
Irán llamando a un acercamiento diplomático estuvo en proceso de
discusión en Washington durante más de un año, según una fuente
gubernamental que pidió no ser identificada.

Fue imposible llegar a un acuerdo formal sobre la directiva debido a que
los funcionarios de la oficina de Cheney y del subsecretario de Defensa,
Douglas Feith, querían reformarla para permitir un "cambio de régimen"
en Teherán.

Los críticos de la política neoconservadora acusaron a Condoleezza Rice,
entonces consejera de Seguridad Nacional, por el fracaso del ala
"realista" en reducir la influencia de los más radicales en la
administración. Rice sucedió a Powell al frente del Departamento de
Estado.

El proceso de análisis de la oferta iraní fue "dirigido por una
consejera de seguridad nacional incapaz de pararse firme ante el
complot", dijo Wilkerson.

Ante la ausencia de una política concreta, los halcones lucharon también
contra una propuesta de acercamiento a Teherán de los realistas.

Estos últimos creían que Irán podría ser de utilidad para estabilizar a
Irak luego de la invasión, conteniendo a los chiitas iraquíes radicados
en territorio iraní y que regresaron a su país tras el derrocamiento de
Saddam Hussein (1979-2003).

Pero los neoconservadores bloquearon estos acercamientos. "Decían que no
les gustaba involucrarse con Irán porque no querían deberle nada" a ese
país, recordó Leverett.

No obstante, el embajador estadounidense en Afganistán, Zalmay
Khalilzad, fue autorizado a mantener reuniones secretas en Ginebra con
funcionarios de Teherán para discutir los planes en Irak.

Los halcones entonces intentaron hacer naufragar las negociaciones
introduciendo en ellas una demanda a Irán para que brindara todo tipo de
información sobre supuestos miembros de la red terrorista Al Qaeda que
pudieran estar detenidos en cárceles iraníes.

Los negociadores iraníes entendieron que ese pedido llevaría implícita
alguna concesión de Washington, pero ignoraban que el gobierno de Bush
había adoptado una política a comienzos de 2002 por la que se había
comprometido a no compartir ningún tipo de información con Irán sobre Al
Qaeda u otras organizaciones terroristas.

El 3 de mayo, cuando el "gran regateo" iraní iba camino a Washington, el
representante de Teherán en Ginebra, Javad Zarif, hacía otra oferta: si
Estados Unidos le daba a Irán los nombres de integrantes del grupo
Mujahideen e Kalq (MEK) detenidos por las fuerzas de la coalición en
Irak, Teherán entregaría los de los miembros de Al Qaeda en sus
cárceles.

El MEK perpetró varios ataques armados contra Irán en territorio iraquí
durante el régimen de Saddam Hussein, e integra la lista de
organizaciones terroristas elaborada por el gobierno de Estados Unidos.

Ese grupo, que capituló ante las fuerzas estadounidenses, es visto ahora
por los halcones como un elemento útil en los planes para desestabilizar
al régimen iraní.

Al parecer, el presidente Bush no veía nada malo en entregar información
sobre los miembros del MEK detenidos en Irak, a pesar de los argumentos
de los halcones de que estos no debían ser repatriados a Irán. Sin
embargo, el mandatario cambió de opinión y rechazó la propuesta iraní.

Para fines de mayo, los neoconservadores lograron frustrar los contactos
en Ginebra.

(*) Gareth Porter es historiador y experto en políticas de seguridad
nacional de Estados Unidos. "Peligro de dominio: Desequilibrio de poder
y el camino hacia la guerra en Vietnam", su último libro, fue publicado
en junio de 2005.

http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=37021


La convergencia de
las crisis Irán-Irak

Análisis de Gareth Porter
Miércoles 22 de marzo de 2006

Washington (IPS).- El ala más derechista del Gobierno de Estados Unidos
ya perdió la batalla contra el inicio de negociaciones directas con Irán
por la estabilización de Irak, ya acordado entre los gobiernos de George
W. Bush y Mahmoud Ahmadinejad.

Los funcionarios de línea dura se niegan a cualquier vinculación entre
la crisis iraquí y la que tiene su epicentro en el desarrollo nuclear
iraní. Por eso, procuran evitar que suba la presión hacia un diálogo más
amplio con el régimen islámico en Teherán.

Pero las próximas negociaciones, acordadas la semana pasada, elevarán
las posibilidades de que se entablen negociaciones también sobre el
programa nuclear iraní y otros asuntos de interés bilateral.

La convergencia entre las dos crisis se debe, por un lado, a que Estados
Unidos y los partidos políticos de Irak necesitan ayuda para resolver la
violencia entre comunidades religiosas. Por su parte, Teherán no oculta
su aspiración a ampliar su espectro de acuerdos con Washington.

Las actitudes dentro del gobierno estadounidense ante el anuncio fueron
contrastantes. La secretaria de Estado (canciller) Condoleezza Rice
afirmó que el diálogo "podría ser útil".

Al día siguiente, el consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca,
Stephen J. Hadley, sostuvo que se trataba de "un mero recurso iraní para
desviar la presión que sienten en Nueva York", sede de la Organización
de las Naciones Unidas (ONU), cuyo Consejo de Seguridad se apresta a
analizar el programa nuclear del país del Golfo.

Hadley sugirió, incluso, que no era necesario para Estados Unidos hablar
formalmente con Irán. "Estamos hablando con Irán todo el tiempo.
Nosotros hacemos declaraciones, ellos hacen declaraciones", ironizó.

Luego, altos funcionarios que hablaron con la prensa con la condición de
mantener su identidad en reserva afirmaron que el diálogo era "un truco
publicitario" iraní para evitar críticas.

Las diferencias se plantean entre quienes procuran aislar a Irán
diplomáticamente o aprovechar su influencia en la comunidad chiita de
Irak para poner fin a sus violentos conflictos con la minoría sunita.

Al grupo encabezado por el vicepresidente Dick Cheney y el secretario
(ministro) de Defensa Donald Rumsfeld, cuyas posiciones fueron
expresadas por Hadley y los funcionarios anónimos, le importa mucho
menos lo que le suceda en Irak que el mantenimiento de la política de
alentar un cambio de régimen en Irán.

En cambio, Rice y el embajador estadounidense en Irak, Zalmay Khalilzad,
están al parecer dispuestos a debilitar o romper la política de
aislamiento de Irán, pues reconocen la desesperante situación de la
lucha entre chiitas y sunitas y creen que el régimen islámico puede ser
de ayuda.

Bush está alineado con Rice y Khalilzad contra Cheney y Rumsfeld, desde
que accedió el año pasado a autorizar conversaciones con el gobierno
iraní sobre la crisis iraquí.

A fines de diciembre o principios de enero, Khalilzad despachó un
mensaje a las autoridades iraníes para proponerles cooperar en Irak,
según informó el diario británico en lengua árabe Al-Hayat.

Los liderados por Cheney y Rumsfeld no desafiaron entonces la decisión,
pues confiaban en que Irán rechazaría una invitación a deliberaciones
limitadas a la situación iraquí. No se equivocaron. La cancillería iraní
contestó que no accedería a dialogar en esos términos.

Pero Khalilzad repitió la invitación en febrero, según un alto
funcionario de inteligencia iraní consultado por Lindsey Hilsum, editor
de noticias internacionales del británico canal 4 de televisión, quien
publicó un informe al respecto el 12 de este mes en el diario londinense
Sunday Times.

La oferta no fue rechazada esta vez. La voluntad iraní de estabilizar la
situación en Irak sin compromisos de ampliar la agenda de las
conversaciones deja en evidencia la percepción predominante en Teherán:
una confrontación militar con Washington sería muy peligrosa.

Desde el anterior rechazo iraní a la invitación de Khalilzad, el
gobierno de Bush elevó la presión sobre Teherán orquestó una campaña
para remitir el conflicto nuclear de la Agencia Internacional de Energía
Atómica (AIEA) al Consejo de Seguridad de la ONU, con miras a imponer
sanciones.

Al acordar cierta cooperación con Estados Unidos en Irak, los iraníes
dejan en evidencia su interés de manejar el diálogo como un puente hacia
la ampliación de las negociaciones diplomáticas.

El informante de inteligencia de Hilsum señaló que, al solicitar que las
conversaciones se desarrollaran en un país neutral, Irán manifestaba su
intención de abordar en ese diálogo también el conflicto nuclear.

"Si los estadounidenses dejan de causar problemas en la región (de Medio
Oriente) y examinan su anterior comportamiento, pueden suceder muchas
cosas", sostuvo el jefe de negociadores del programa nuclear iraní, Alí
Larijani, figura cercana al líder espiritual del régimen chiita, ayatolá
Alí Jamenei.

Pero el grupo de Cheney y Rumsfeld está determinado a evitar que el
programa nuclear iraní se cuele en la agenda de las conversaciones.

El mismo día en que se hizo pública la inminencia de ese diálogo, el día
16, el subsecretario de Estado (vicecanciller) Nicholas Burns descartó
públicamente cualquier ampliación de las conversaciones al conflicto
nuclear.

Burns declaró que tales negociaciones serían "fútiles, dados los
antecedentes" de Irán.

De todos modos, será imposible mantener las estrategias estadounidenses
simultáneas de solicitar cooperación a Irán y procurar su aislamiento
mediante la manipulación del conflicto nuclear.

Las discusiones sobre Irak incluyen varias fórmulas políticas que tanto
Estados Unidos como Irán podrían apoyar. Irán, por ejemplo, podría
convencer a los partidos chiitas más combativos a alcanzar un acuerdo de
convivencia con los sunitas.

Si Irán se involucra más en la negociación interna en Irak, y la
comunidad internacional se lo reconoce, a Estados Unidos se le
dificultará resistir a la presión para reanudar el diálogo político y
diplomático sobre las diferencias en materia nuclear.

Paradójicamente, la ayuda iraní fue impulsada por Abdul Aziz al-Hakim,
el líder del principal partido de la coalición chiita de gobierno en
Irak.

Mientras, los partidos sunitas han rechazado la idea, a pesar de que
necesitan apoyo iraní para la satisfacción de sus demandas políticas.

(*) Gareth Porter es historiador y experto en políticas de seguridad
nacional de Estados Unidos. "Peligro de dominio: Desequilibrio de poder
y el camino hacia la guerra en Vietnam", su último libro, fue publicado
en junio de 2005.

http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=36943


Solicitan la comparecencia judicial de tres
periodistas estadounidense por el caso Plame

Jueves 16 de marzo de 2006

Washington (EP/AP).- Los abogados del que exsecretario del
vicepresidente Dick Cheney presentaron citaciones judiciales al diario
'The New York Times', a la experiodista del 'Times' Judith Miller y al
corresponsal de la cadena de televisión NBC Tim Russert para que aporten
documentos relacionados con la divulgación de la identidad de una agente
secreta de la CIA.

El caso despertó una gran controversia en Estados Unidos ante las
denuncias de que la identidad de la espía, Valerie Plame, fue divulgada
a propósito por el Gobierno en represalia porque su esposo, un destacado
diplomático, había criticado la guerra contra Irak.

El exsecretario de Cheney, I. Lewis "Scooter" Libby, está acusado de
cinco cargos de perjurio, obstrucción y mentir al FBI. Los fiscales
sostienen que mintió sobre la forma en que supo que Valerie Plame
trabajaba para la CIA.

Una portavoz del diario indicó hoy que las citaciones guardan relación
con documentos relacionados con la divulgación de la identidad de Plame.

La portavoz de NBC Barbara Levin confirmó que Russert también ha
recibido una citación. Libby declaró a los agentes del FBI y a un jurado
investigador federal que su información sobre Plame procedía de Russert,
aunque según éste nunca llegaron a discutir sobre ello.

La identidad de Plame como agente de la CIA fue revelada por el
columnista conservador Robert Novak en julio de 2003, ocho días después
de que el esposo de Plame, el exembajador norteamericano Joseph Wilson,
afirmase que la Casa Blanca distorsionó las informaciones de espionaje
usadas como pretexto para invadir Irak.

Los abogados del diario examinaron la citación, afirmó la empleada del
'Times' Catherine Mathis, encargada de comunicaciones de la empresa, al
ser preguntada sobre si la publicación haría caso omiso a la citación.
Mathis anotó que las citaciones fueron entregadas ayer.

"Hemos enviado citaciones judiciales a organizaciones informativas y sus
miembros, pero no queremos identificarlas", especificó la portavoz del
equipo legal de Libby, Barbara Comstock.

En un artículo aparecido en las ediciones de hoy, el 'Times' indicó que
el periodista de la revista Time Matt Cooper recibió igualmente
citaciones judiciales de los abogados de Libby.

Miller pasó 85 días en la cárcel después de negarse a declarar ante un
jurado investigador sobre las conversaciones que mantuvo con Libby en
torno a Plame.

La reportera del Times declaró posteriormente ante el jurado
investigador y aseguró que Libby le dio permiso para hacerlo, y mostró
las notas editadas de sus entrevistas con el exfuncionario. Miller
abandonó el 'Times' el pasado noviembre.

http://es.news.yahoo.com/16032006/4/eeuu-solicitan-comparecencia-judicial-tres-periodistas-estadounidense-caso-plame.html



El New York Times escurre el bulto del
caso Plame tras las nuevas citaciones

Por Susana Mendoza
Viernes 17 de marzo de 2006

Un artículo con la misma información sobre las últimas citaciones que se
puede encontrar en el resto de medios americanos. Es todo lo que publica
el NYT. ¿No sería más esperable que, tratándose de la antigua niña
bonita de la redacción del diario -Judith Miller-, que lo abandonó por
desavenencias surgidas precisamente tras este caso, le dieran más
importancia? Pues todo lo contrario, parece que The New York Times
quiere dejar pasar el huracán sin hacer mucho ruido.

El New York Times, la cadena de televisión NBC y un periodista de la
revista Times han recibido citaciones de Lewis Libby, exsecretario del
vicepresidente Cheney, en relación con la filtración del nombre de una
espía norteamericana en lo que se ha llamado el “caso Palmer".

El New York Times publicaba este jueves la noticia sobre las citaciones
a los periodistas implicados en el famoso "caso Plame" que sacudió a la
opinión pública norteamericana, cuando en julio del 2003 el conocido
diario neoyorquino junto con varios medios más publicaban el nombre de
la agente secreta de la CIA Valerie Plame.

Igual que el resto de medios. Ni editorial ni nada que pueda hacer
pensar que este caso tiene algo más que ver con este diario que con el
resto por su principal implicada, Judith Miller, que se hizo famosa por
su coraje al ir a prisión por negarse a revelar sus fuentes.

Pero no fue sólo esto lo que indignó a los norteamericanos sino el hecho
de que se descubriese que se trataba de una "vendetta" de la Casa
Blanca, después de que el marido de Palmer, el embajador estadounidense
Joseph Wilson, criticase duramente al gobierno por la guerra de Irak.

Pero en este caso, digno de ser motivo de una película a lo "Watergate",
no sólo están implicados los periodistas; cuando el columnista
conservador Robert Novack publicó el nombre de la espía, comenzó la
controversia, al descubrirse que la información fue filtrada por Lewis
‘Scooter’ Libby, el exsecretario del vicepresidente Dick Cheney.

Libertad de expresión

Además este caso de espionaje y venganzas gubernamentales, trajo a
colación el tema de la libertad de expresión en EE.UU. cuando la
periodista del New York Times Judith Miller fue llevada a prisión por
negarse a revelar su fuente.

Miller, que pasó 85 días en la cárcel por negarse a cooperar,
curiosamente no llegó a escribir ni una sola línea del asunto;
persuadida por el tiempo pasado entre rejas, la experiodista de The New
York Times finalmente accedió a reconocer que Libby le pasó la
información sobre Valery Plame.

Últimas citaciones

Ahora, cuando todavía no ha empezado el juicio, los abogados de Lewis
Libby han enviado citaciones a todos los medios implicados; según el New
York Times, se le pide que entregue todas las notas, correos
electrónicos y borradores de artículos antes del 14 de julio del 2003
cuando se hizo pública la identidad de Plame.

El Times, según el NYT, aún no ha decidido si recurrirá la citación,
aunque tienen hasta el 7 de abril para pensarlo. El Washington Post sí
puede tener más problemas si le llega la citación, ya que su reportero
estrella es el mítico periodista del “caso Watergate” Bob Woodward; si
el Post accediese a entregar el material, Woodward se vería forzado a
revelar su fuente, en un curioso símil con el escándalo que hizo dimitir
al presidente Nixon.

http://blogs.periodistadigital.com/periodismo.php/2006/03/17/el_caso_plame_aun_colea_con_las_citacion



Los perros de prensa
de la Casa Blanca

Por Susana Mendoza
Viernes 3 de marzo de 2006

La Casa Blanca y la prensa atraviesan por el mayor bache de su historia,
desde que se comenzasen a retransmitir los debates por televisión, según
un artículo publicado en el New York Times.

El artículo cuenta cómo desde que se comenzó a televisar los debates
diarios, la opinión del público en cuanto a la profesión periodística ha
caído en popularidad y en palabras del Secretario de prensa de la Casa
Blanca, la relación de los medios con esta, se ha acabado convirtiendo
en un "teatro de lo absurdo".

Algunos, según el Times, ven el origen de esta mala relación con la
guerra de Vietnam o el caso Watergate. Pero sea cual sea su origen, el
caso es que hoy en día la presencia de las cámaras enrarece el ambiente,
en palabras de Ari Flescher, anterior portavoz de prensa del conocido
edificio blanco. Flescher opina que el hecho de que haya cobertura en
directo hace que los periodistas quieran ser protagonistas y por ello se
conviertan en "aunténticos bárbaros".

El Times señala la opinión de los periodistas, que por su parte opinan
que se encuentran en una situación difícil; estamos condenados si somos
duros, y estamos condenados si no lo somos como expresó al periódico un
corresponsal en la Casa Blanca de Cox Newspaper. Muchos periodistas
también se quejan del secretismo existente en el actual gobierno de
Bush, y de la falta de consideración que impera hacia la prensa, "como
si fuese una elite" como reconoció el consejero la Casa Blanca, Karl
Rove.

Aunque cada vez más reine la incomodidad en los debates, debido a la
retransmisión en directo, tanto la Casa Blanca como los medios, no
tienen ninguna intención de apagar las cámaras, ya que es algo que
conviene a ambas partes. A pesar de que para los periodistas cada vez es
más difícil que el público no tenga de ellos la opinión de que "más que
perros vigilantes, parecen perros de presa" dijo Flescher.

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