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Asunto:[MESHIKO] La responsabilidad de los intelectuales: Cuba, los Estados Unidos y los derechos humanos / James Petras
Fecha:Jueves, 8 de Mayo, 2003  17:36:09 (-0500)
Autor:RedLUZ/LUXWeb <redluz @...............mx>

La responsabilidad de los intelectuales: Cuba, los Estados Unidos y los derechos humanos / James Petras


----------
From: pedro gellert <mmsc2002@prodigy.net.mx>
Date: Wed, 07 May 2003 17:11:57 -0500

DE CÓMO ALGUNOS INTELECTUALES DE OCCIDENTE LE HACEN EL JUEGO AL IMPERIALISMO

La responsabilidad de los intelectuales: Cuba, los Estados Unidos y los
derechos humanos.

James Petras / EE.UU.
www.sodepaz.net
www.rebelion.org

De nuevo, los intelectuales han decidido intervenir en un debate, esta vez
sobre el imperialismo estadunidense y los derechos humanos en Cuba. '¿Qué
importancia tiene el papel de los intelectuales?', me pregunté a mí mismo un
soleado sábado por la tarde (el 26 de abril de 2003), mientras paseábamos
por la madrileña Puerta del Sol y el eco de los gritos contra Castro de
varios centenares de manifestantes resonaba en la plaza casi vacía. A pesar
de una docena de artículos y columnas de opinión de conocidos intelectuales
en los principales periódicos de Madrid, de las horas de propaganda en radio
y televisión y del apoyo de burócratas sindicales y jerifaltes de partidos,
sólo acudieron a la convocatoria unos ochocientos manifestantes, la mayor
parte de ellos exiliados cubanos. 'Está claro', me respondí, 'que los
intelectuales contrarios a Cuba tienen poco o ningún poder de convocación,
al menos en España'.

Pero la impotencia política de los escritores contrarios a Castro no
significa que los intelectuales en general no representen un papel
importante; tampoco la falta de resonancia popular significa que carezcan de
recursos, sobre todo si cuentan con el apoyo de la máquina guerrera y
propagandística estadunidense, que amplifica y disemina sus palabras en
todo el planeta. Para poder adoptar una decisión en el debate que bulle
entre intelectuales sobre los derechos humanos en Cuba y el imperialismo
estadunidense, vale la pena tomar distancias y considerar el papel de los
intelectuales, el contexto y las principales cuestiones que enmarcan el
conflicto entre los Estados Unidos y Cuba.

El papel de los intelectuales

El papel de los intelectuales consiste en clarificar las cuestiones más
importantes y definir las amenazas a la paz, a la justicia social, a la
independencia nacional y a la libertad en cada período histórico, así como
en identificar y apoyar a los defensores de los mismos principios. Los
intelectuales tienen la responsabilidad de distinguir entre las medidas
defensivas tomadas por países y pueblos sometidos al ataque imperial y los
métodos ofensivos del poder imperial en su campaña de conquista. El
establecimiento de equivalencias morales entre la violencia y la represión
de los países imperiales conquistadores y los del Tercer Mundo sometidos a
ataques militares y terroristas es el colmo de la doblez y de la hipocresía.
Los intelectuales responsables examinan críticamente el contexto político y
analizan las relaciones entre el poder imperial y sus funcionarios locales a
sueldo ­los denominados 'disidentes'­, en vez de otorgar un fíat moral
basado en sus pocas luces y en sus imperativos políticos.

Los intelectuales comprometidos que pretenden hablar con autoridad moral,
sobre todo los que presentan como garantía su crítica del imperialismo,
tienen la responsabilidad política de desmitificar el poder y el estado y la
manipulación de los medios, sobre todo en lo relativo a la retórica imperial
de violaciones de derechos humanos por parte de estados independientes del
Tercer Mundo. En los últimos tiempos hemos visto cómo demasiados
intelectuales 'progresistas' occidentales apoyaban o bien guardaban silencio
ante la destrucción estadunidense de Yugoslavia y la limpieza étnica de más
de 250.000 serbios, gitanos y otra etnias en Kosovo, y se tragaban la
propaganda estadunidense de una 'guerra humanitaria'. Todos los
intelectuales de los Estados Unidos (Chomsky, Zinn, Wallerstein etc...)
apoyaron el levantamiento fundamentalista en Afganistán ­financiado por el
Pentágono contra el gobierno civil prosoviético, con el pretexto de que la
Unión Soviética había 'invadido' el país y los fanáticos fundamentalistas
eran 'disidentes' que defendían la 'autodeterminación'­, estratagema
propagandística confesada y satisfactoriamente ejecutada por el jactancioso
antiguo consejero de seguridad nacional Zbig Bryzinski. Tanto entonces como
ahora, intelectuales prestigiosos blanden sus cartas credenciales pasadas
como 'críticos' de la política exterior estadounidense para prestar
credibilidad a su denuncia poco informada de las presuntas transgresiones
morales cubanas, y comparan la detención en Cuba de funcionarios pagados por
el Ministerio de Asuntos Exteriores estadunidense y la ejecución de tres
secuestradores terroristas con los crímenes de guerra del imperialismo
estadunidense. Los practicantes de equivalencias morales aplican un
microscopio a Cuba y un telescopio a Estados Unidos, lo cual les presta una
cierta aceptabilidad entre los sectores liberales del imperio.

Imperativos morales y realidad cubana: la moralidad como falta de honradez

Los intelectuales están divididos en lo relativo al conflicto entre los
Estados Unidos y Cuba: Benedetti, Sastre, Petras, Sánchez-Vázquez, Pablo
González Casanova y muchos otros defienden a Cuba; los intelectuales de la
derecha, entre ellos Vargas Llosa, Savater y Carlos Fuentes, como era de
esperar, han publicado sus diatribas habituales contra Cuba, y un pequeño
ejército de intelectuales asimismo progresistas ­Chomsky, Saramago, Galeano,
Sontag, Zinn y Wallerstein­ se ha unido el coro de condenas, agitando sus
posiciones críticas anteriores en un esfuerzo por distinguirse tanto de los
opositores de la derecha como de los cubanos a sueldo. Es este último grupo
de 'progresistas' el que le ha causado mayor daño al floreciente movimiento
antiimperialista y estas líneas críticas van dirigidas a ellos.

La moralidad basada en la propaganda es una mezcla mortal ­en particular
cuando los juicios morales provienen de prestigiosos intelectuales
izquierdistas y la propaganda emana de la administración ultraderechista de
Bush.

Muchos de los críticos 'progresistas' de Cuba reconocen, de pasada y en
términos generales, que los Estados Unidos han sido un agresor hostil contra
la isla, por lo que 'generosamente' le conceden a este país el derecho a la
autodeterminación, pero luego se lanzan a una serie de acusaciones
infundadas y de falsificaciones desprovistas de cualquier contexto especial
que hubiera podido servir para clarificar las cuestiones y proporcionar una
base razonada a... 'los imperativos morales'.

Lo mejor es empezar por los hechos más fundamentales. Los críticos de la
izquierda, sobre la base del etiquetado del Ministerio de Asuntos Exteriores
estadunidense, denuncian la represión del gobierno cubano de individuos,
disidentes, periodistas, dueños de bibliotecas privadas y miembros de
partidos políticos implicados en actividades políticas no violentas que
intentan ejercer sus derechos democráticos. Lo que los 'progresistas' no
pueden o no quieren reconocer es que los detenidos eran funcionarios a
sueldo del gobierno estadunidense. Según la Agencia de Desarrollo
Internacional (AID), que es la principal agencia federal de subvenciones y
préstamos para la implementación de la política exterior estadunidense, el
Programa USAID destinado a Cuba (resultante de la ley Helms-Burton de 1996)
ha canalizado desde 1997 más de 8,5 millones de dólares US a los opositores
cubanos del régimen de Castro, destinados a publicaciones, encuentros y
propaganda favorable al derrocamiento del gobierno cubano, en coordinación
con ONG, universidades, fundaciones y otros grupos (véase Profile of the
USAID Cuba Program, en el sitio web de AID). El programa U.S.AID, a
diferencia de su estilo habitual, no envía los pagos al gobierno de Cuba,
sino a su clientela cubana de 'disidentes'. Los criterios para la
financiación son meridianos: todo aquel que desee recibir pagos y
subvenciones debe haber manifestado un claro compromiso favorable al 'cambio
de régimen', propiciado por los Estados Unidos, hacia el 'mercado libre' y
la 'democracia', sin duda similar a la dictadura colonial estadounidense en
Irak. La ley Helms-Burton, el Programa U.S.AID, los funcionarios cubanos a
sueldo y el manifiesto progresista de los intelectuales 'condenan la falta
de libertad, el encarcelamiento de disidentes inocentes, y piden un cambio
democrático de régimen en Cuba'. Se trata de extrañas coincidencias que
requieren un análisis. Los periodistas cubanos que han recibido 280.000
dólares de Cuba Free Press no son disidentes, sino funcionarios a sueldo.
Los grupos de 'derechos humanos' cubanos, que recibieron 775.000 dólares de
la tapadera de la CIA 'Freedom House', no son disidentes, dado que su misión
consiste en promover la 'transición' (el derrocamiento) del régimen cubano.
La lista de subvenciones y pagos a 'disidentes' (funcionarios) cubanos por
parte del gobierno estadounidense es larga y detallada y accesible a todos
los críticos progresistas morales. Lo que debe contar es que los opositores
encarcelados por el gobierno cubano eran funcionarios a sueldo del gobierno
estadounidense, pagados para poner en práctica los objetivos de la ley
Helms-Burton según los criterios del U.S.AID y bajo la dirección de James
Cason, el jefe de la Sección de la US Interest Section en La Habana. Entre
el 2 de septiembre de 2002 y marzo de 2003, Cason mantuvo docenas de
reuniones con sus 'disidentes' cubanos, tanto en su casa como en su oficina,
para darles instrucciones y directrices sobre qué escribir y cómo reclutar,
mientras que pronunciaba arengas públicas contra el gobierno cubano, de
manera muy poco diplomática. USAID proporcionó a los funcionarios cubanos a
sueldo de Washington equipos de comunicación electrónica, libros y otros
materiales de propaganda, así como dinero para financiar 'sindicatos'
favorables a los Estados Unidos a través de la tapadera denominada 'American
Center for International Labor Solidarity'. No se trata de bienintencionados
'disidentes' que desconocen quién les paga y cuál es su papel como agentes
imperiales, puesto que el informe de USAID (en la sección titulada 'The US
Institutional Context') señala que el Programa de Cuba está financiado a
través del Fondo de Apoyo Económico, cuyo objetivo consiste en apoyar los
intereses económicos y de política exterior de los Estados Unidos mediante
ayudas financieras a aliados [sic] y a países en transición hacia la
democracia'.

Ningún país del mundo tolera o etiqueta de 'disidentes' a aquellos entre sus
ciudadanos que están a sueldo y trabajan para promover los intereses
imperiales de un poder extranjero. Esto es sobre todo verdad en los Estados
Unidos, donde el apartado 18 de la sección 951 del U.S. Code establece que
'cualquiera que dentro de los Estados Unidos acepte trabajar bajo la
dirección o el control de un gobierno o funcionario extranjero podrá ser
sometido a procesamiento penal y una condena de diez años cárcel'. Salvo
que, desde luego, esté inscrito como agente extranjero a sueldo o trabaje
para el gobierno israelí.

Los intelectuales 'progresistas' estadunidenses han abdicado de sus
responsabilidades como analistas y críticos y aceptan sin poner en
entredicho que el Ministerio de Asuntos Exteriores de los Estados Unidos
califique a sus funcionarios a sueldo de disidentes que luchan por la
'libertad'.

Algunos defensores de los agentes-disidentes protestan porque estos
funcionarios fueron condenados a 'sentencias escandalosamente largas'. De
nuevo, la miopía empírica da lugar a moralizaciones mendaces. Cuba se halla
en pie de guerra. El gobierno de Bush ha declarado que el país está en la
lista de objetivos militares susceptibles de invasión y de destrucción
masiva. Y, por si acaso nuestros intelectuales moralistas no están al
corriente, Bush, Rumsfeld y los halcones sionistas de la Administración
cumplen lo que dicen. La total falta de seriedad de Chomsky, Zinn, Sontag y
los dictados morales de Wallerstein se deben a que no logran reconocer la
amenaza inminente de una guerra estadunidense con armas de destrucción
masiva, anunciada por adelantado. Esto resulta particularmente oneroso si
consideramos que muchos de los detractores de Cuba viven en los Estados
Unidos, leen la prensa estadunidense y son conscientes de hasta qué punto a
las declaraciones militaristas suelen seguir acciones genocidas. Pero a
nuestros moralistas no les preocupa el contexto ni las amenazas inmediatas o
futuras contra Cuba, pues prefieren ignorar todo para demostrarle al
Departamento de Estado que no sólo se oponen a la política exterior
estadunidense, sino que también condenan a cada país, sistema o líder
independiente que se oponga a los Estados Unidos. En otras palabras, señor
Ashcroft, cuando castigue usted a los 'apólogos' del 'terror' cubano,
recuerde que nosotros somos diferentes, también condenamos a Cuba y también
exigimos un cambio de régimen.

Los críticos de Cuba no hacen caso de que los Estados Unidos han puesto en
marcha una estrategia politicomilitar de dos vertientes, con el objetivo de
controlar el país. Washington proporciona asilo a piratas del aire, hace
todo lo posible para desestabilizar la economía turística de Cuba y trabaja
estrechamente con la terrorista Cuban American Foundation en sus intentos de
asesinato de líderes cubanos. Hay nuevas bases estadunidenses en la
República Dominicana, Colombia y El Salvador y un campo de concentración
cada vez mayor en Guantánamo, y todo ello con el objetivo de facilitar una
invasión. El embargo estadunidense es cada vez más intenso, con el apoyo de
los regímenes derechistas de Berlusconi en Italia y de Aznar en España. La
actividad agresiva y abiertamente política de James Cason, de la Interest
Section, similar a la de sus seguidores cubanos entre los
funcionarios-disidentes, forma parte de la estrategia interior diseñada para
minar la lealtad cubana hacia el régimen y la revolución. Nuestros
prestigiosos críticos intelectuales han decidido ignorar la conexión
existente entre ambas tácticas y su convergencia estratégica, pues prefieren
darse el lujo de emitir prédicas morales sobre la libertad en todas partes y
para todos, incluso cuando un Washington psicópata coloca el cuchillo en la
garganta de Cuba. No, gracias, señores Chomsky, Sontag y Wallerstein, Cuba
actúa con toda la razón cuando les pega a sus atacantes una patada en las
pelotas y los envía a que se ganen honradamente la vida cortando caña.

La pena de muerte para los tres terroristas que secuestraron un bote es un
duro tratamiento, pero igual de dura era la amenaza que pesó sobre las vidas
de cuarenta pasajeros cubanos que afrontaron la muerte a manos de los
secuestradores. De nuevo, nuestros moralistas olvidan hablar de los actos
temerarios de piratería aérea y de otros complots descubiertos a tiempo. Los
moralistas no logran entender por qué estos terroristas desesperados buscan
escapar de Cuba de manera ilegal. La Administración de Bush ha eliminado
prácticamente el programa de visados para emigrantes cubanos que deseen
marcharse. Los visados han disminuido desde 9000 durante los cuatro primeros
meses de 2002 a 700 en 2003. Se trata de una táctica sutil para alentar
actos terroristas en Cuba y luego denunciar las duras sentencias, que a su
vez hacen cantar el coro de los que dicen sí en el rincón del amén de la
progresía intelectual estadunidense y europea. ¿Es simplemente ignorancia
lo que hay tras estas declaraciones morales contra Cuba o es algo más, un
chantaje moral destinado a obligar a sus colegas cubanos a rebelarse contra
su régimen, su gente, so pena de afrontar el oprobio de intelectuales
prestigiosos y de verse todavía más aislados y estigmatizados como 'apólogos
de Castro'? Por un lado están las amenazas explícitas de Saramago de
abandonar a sus amigos cubanos y de abrazar la causa de los funcionarios a
sueldo de los Estados Unidos. Por el otro, las amenazas implícitas de no
volver a Cuba y de boicotear sus conferencias. ¿Es una cobardía moral el
salir en defensa del imperio y meterse con Cuba justo cuando ésta se
enfrenta a una amenaza de destrucción masiva por haber encarcelado agentes a
sueldo, decisión que cualquier país del mundo hubiera tomado? Lo que resulta
francamente vergonzoso es que hagan caso omiso de los enormes logros de la
revolución cubana en el empleo, la educación, la salud y la igualdad, de su
heroica oposición, basada en los principios, a las guerras imperiales ­Cuba
es el único país que lo dice claramente­ y de su capacidad de resistir casi
cincuenta años de invasiones. ¡¡Eso no cuenta nada para los intelectuales
estadounidenses, eso es escandaloso!! La actitud de los intelectuales es una
desgracia, una marcha atrás en busca de respetabilidad después de haberse
'atrevido' a oponerse a la guerra estadunidense junto con otros treinta
millones de personas en el mundo. Éste no es el momento de 'equilibrar' las
cosas condenando Cuba, pidiendo un cambio de régimen o apoyando la causa de
los funcionarios-disidentes cubanos 'adictos al 'mercado'.

Vale la pena recordar que los mismos intelectuales progresistas apoyaron a
'disidentes' financiados por Soros y por el Ministerio de Asuntos Exteriores
de los Estados Unidos en la Europa del Este y en la Unión Soviética. Los
'disidentes' entregaron el país a la mafia rusa, tras lo cual la esperanza
de la vida disminuyó cinco años (más de 10 millones de rusos murieron de
forma prematura tras la ruina del sistema sanitario nacional), mientras que
en Europa Oriental los 'disidentes' cerraron los astilleros de Gdansk,
ingresaron en la OTAN y proporcionaron mercenarios para la conquista
estadunidense de Irak. Brilla por su ausencia entre estos partidarios
actuales de los 'disidentes' cubanos cualquier reflexión crítica sobre los
resultados catastróficos de sus diatribas anticomunistas y de sus
manifiestos a favor de los 'disidentes' que hoy son soldados del imperio
estadounidense en Oriente Próximo y en la Europa central. Nuestros
moralistas estadounidenses no han reflexionado nunca ­lo repito, nunca­ de
manera crítica sobre sus fracasos morales pasados o presentes, ya que, mire
usted, están a favor de la 'libertad en todas partes', incluso cuando la
gente 'equivocada' toma el poder y el 'otro' imperio lo asume y millones de
seres mueren de enfermedades curables y florecen las redes de esclavitud
blanca. Su respuesta es siempre la misma: 'Esto no es que queríamos,
deseábamos una sociedad libre, justa e independiente, pero cuando exigíamos
un cambio de régimen y apoyábamos a los disidentes nunca sospechamos que el
imperio se quedaría con todo, se convertiría en la única superpotencia y se
dedicaría a colonizar el mundo'.

Los intelectuales moralistas deben aceptar la responsabilidad política de
las consecuencias sin esconderse tras tópicos morales abstractos, ni en el
caso de su complicidad pasada con el auge de imperio ni en el de sus
escandalosas declaraciones actuales contra Cuba. No pueden alegar que
desconocen las repercusiones de lo que dicen y de lo que hacen. No pueden
pretender inocencia después de todo lo que han visto, han leído y han
escuchado sobre los proyectos estadounidenses de guerra contra Cuba.

La autora y promotora principal de la declaración anticubana en los Estados
Unidos (firmada por Chomsky, Zinn y Wallerstein) es Joanne Landy, que se
declara 'socialista democrática' y que desde hace cuarenta años aboga por el
derrocamiento violento del gobierno cubano. En la actualidad es miembro del
Council on Foreign Relations (CFR), una de las principales instituciones que
desde hace medio siglo han asesorado al gobierno estadunidense en política
imperial. Landy apoyó públicamente la invasión estadunidense de Afganistán
y de Yugoslavia, así como a la organización terrorista albanesa KLA,
responsable del asesinato de dos mil serbios y de la limpieza étnica de
cientos de miles de serbios y otros grupos en Kosovo. No sorprende en
absoluto que la declaración escrita por esta camaleónica extremista de
derecha no contenga mención alguna a los logros sociales de Cuba y a su
oposición frente al imperialismo. Preciso es señalar, además, que a lo largo
de su ascensión a posiciones influyentes en el CFR, Landy fue una opositora
visceral de la revolución china, de la vietnamita y de otras revoluciones
sociales.

Por mucho que se jacten de su conciencia crítica, los intelectuales
'progresistas' han pasado por alto la indeseable política de la autora que
promovió la diatriba contra Cuba.

El papel del intelectual en la actualidad

Muchos críticos de Cuba hablan de 'principios' como si fuesen algo único y
aplicable a todas las situaciones, con independencia de quién esté implicado
y de las consecuencias. La aplicación de 'principios' como el de la
'libertad' a los responsabilizados de la planificación del derrocamiento del
gobierno cubano en complicidad con el Ministerio de Asuntos Exteriores de
los Estados Unidos convertiría a Cuba en otro Chile ­donde Allende fue
derrocado por Pinochet­ y conduciría a una inversión de las ventajas
populares de la revolución. Hay principios más básicos que la libertad para
funcionarios cubanos a sueldo del imperio, y son la seguridad nacional y la
soberanía popular. Existe una cierta atracción, sobre todo entre la
izquierda progresista estadunidense, por las víctimas del Tercer Mundo, por
quienes sufren derrotas, así como una aversión por los revolucionarios que
tienen éxito. Al parecer, los intelectuales estadunidenses progresistas
siempre encuentran una coartada para evitar comprometerse con la revolución.

Si el estado juega un papel importante en la economía o tienen lugar
movilizaciones de masas, sacan el viejo estribillo del 'estalinismo' y
hablan de 'dictaduras plebiscitarias'; y si las agencias de seguridad
previenen satisfactoriamente la actividad terrorista, hablan de 'estado
policiaco represor'. El hecho de vivir en la nación menos politizada de la
tierra, con uno de los aparatos sindicales más serviles y corruptos de
Occidente y sin ninguna influencia política fuera de los campus
universitarios, hace que los intelectuales de los Estados Unidos no tengan
ningún conocimiento práctico o experiencia de las amenazas cotidianas y de
la violencia que pende sobre los gobiernos revolucionarios y sobre los
activistas en América Latina. Sus conceptos políticos, los criterios que
esgrimen para condenar o aprobar cualquier actividad política, no existen en
ninguna parte excepto en sus cabezas, en su agradable y progresista entorno
universitario, donde disfrutan de todos los privilegios de la libertad
capitalista y no corren ninguno de los riesgos contra los que los
revolucionarios del Tercer Mundo deben defenderse. Un poco de modestia,
queridos intelectuales prestigiosos, críticos y predicadores de libertad.

Hagan introspección y pregúntense si les gustaría caer en manos de una
organización terrorista con sede en Miami. Pregúntense si les resultaría
agradable estar sentados en el café de uno de los principales hoteles
turísticos de La Habana y que de pronto estallara una bomba, un regalito de
los terroristas que toman cerveza con Jeb, el hermano del Presidente.
Piensen en lo que es la vida en un país que está en el número uno de la
lista negra del régimen imperial más violento que ha existido desde la
Alemania nazi. Si lo hacen, quizá sus sensibilidades morales atenuarían sus
condenas de la política de seguridad cubana y podrían contextualizar sus
escrúpulos morales.

Quiero concluir estas líneas estableciendo mis propios 'imperativos
morales', dedicados a los intelectuales críticos.

1.   El primer deber de los intelectuales de Europa y de América consiste en
oponerse a sus propios dirigentes imperiales que pretenden conquistar el mundo.

2.    El segundo deber consiste en clarificar las cuestiones morales
implicadas en la lucha entre militaristas imperiales y la resistencia
popular/nacional y en rechazar la postura hipócrita que compara el terror de
masas del uno con las restricciones justificadas y a veces excesivas de
seguridad del otro.

3.    El intelectual crítico debe establecer normas de integridad política y
personal con respecto a los hechos y cuestiones antes de emitir juicios
morales.

4.    El intelectual crítico debe resistir a la tentación de convertirse en
'héroe moral del imperio' por el hecho de negarse a apoyar las luchas
victoriosas populares y los regímenes revolucionarios, que no son perfectos
y que carecen de todas las libertades puestas a la disposición de los
intelectuales impotentes e incapaces de amenazar al poder (que, por eso
mismo, gozan del derecho de reunión, de discusión y de crítica).

5.    El intelectual crítico debe negarse a ser el juez, el fiscal y el
jurado que condena a los progresistas que tienen el coraje de defender a los
revolucionarios. El ejemplo más ridículo de esto ha sido el burdo ataque de
Susan Sontag contra el novelista y premio Nobel colombiano Gabriel García
Márquez, al que acusó de falta de integridad y de ser un apólogo del terror
cubano [sic]. Sontag profirió su acusaciones difamatorias en Bogotá
(Colombia). Las brigadas de la muerte colombianas, que trabajan con el
régimen y con los militares, han matado a más sindicalistas y periodistas
que en cualquier lugar en el mundo, y lo hacen por mucho menos que por ser
'un apólogo' del régimen de Castro. Se trata de la misma Sontag que fue
partidaria entusiasta de la invasión imperial estadunidense y del bombardeo
de Yugoslavia, apóloga del régimen fundamentalista bosnio y testigo
silenciosa de la matanza y de las limpiezas étnicas de serbios y otras
etnias en Kosovo. ¡Menuda integridad moral! El inestimable sentido de
superioridad que poseen los intelectuales de Nueva York hace que Sontag
pueda señalar con el dedo a García Márquez y se quede convencida de que ha
hecho una gran declaración moral.

6.    Los intelectuales de Europa y de los Estados Unidos no deberían
confundir su propia inutilidad política y su posición inconsecuente con las
de sus colegas los intelectuales comprometidos latinoamericanos. Hay lugar
para el diálogo constructivo y el debate, pero nunca para los ataques
personales ofensivos contra individuos que viven amenazados a diario.

A los intelectuales críticos les resulta fácil ser 'amigos de Cuba' en los
buenos tiempos de celebraciones, cuando los invitan a dar conferencias Es
mucho más difícil ser 'amigo de Cuba' cuando un imperio totalitario amenaza
a la isla heroica y pone sus pesadas manos sobre los defensores.

Es en tiempos como los actuales ­con guerras permanentes, genocidios y
agresiones militares­, cuando Cuba necesita la solidaridad de los
intelectuales críticos, solidaridad que está recibiendo de todas partes de
Europa y, en particular, de América Latina. Ya va siendo hora de que
nosotros, en los Estados Unidos, con nuestros ilustres y prestigiosos
intelectuales progresistas, de sensibilidades morales majestuosas,
reconozcamos que hay una revolución vital, heroica, que lucha para
defenderse contra el gigante del norte y, modestamente, dejemos de lado
nuestras importantes declaraciones, apoyemos esa revolución y nos unamos al
millón de cubanos que acaban de celebrar el 1 de mayo con su líder, Fidel
Castro.

<http://www.sodepaz.net/modules.php?name=News&file=article&sid=883>  


ALGUNOS SITIOS WEB DE LA SOLIDARIDAD CON CUBA
CORTESIA DE LA REDANAHUAK

Información para el Cambio
www.laneta.apc.org/redanahuak

MEXICO
<http://www.geocities.com/cubaymexico/>
ARGENTINA
<http://www.amigosdecuba.com.ar/movimiento_solidaridad.html>
CHILE
<http://www.cubava.cl/solidaridad/actividades_de_solidaridad.htm>
ESPAÑA
<http://www.cubasolidaridad.org/>
<http://www.fut.es/~mpgp/>
<http://www.fut.es/~medicuba/medicuba006.htm>
<http://www.pce.es/solidaridad_cuba.htm>
<http://www.nodo50.org/cesc/home.htm>
<http://www.tiempodecuba.org/>
<http://www.uv.es/~pla/manifcub.html>
REPUBLICA DOMINICANA
<http://www.nnc.cubaweb.cu/abril%2003/cult1304-03.htm>
PUERTO RICO
<http://solidaridad_cuba.tripod.com/>
CANADA
<http://www.lefca.com/ccfatoronto/Espanol/links/Solidlnk.htm>
ESTADOS UNIDOS
<http://www.cubasolidarity.net/>
TODA EUROPA
<http://www.cuba-solidaridad-europa.org/>