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Asunto:[MESHIKO] OBLIGADA CONFLUENCIA POLÍTICA EN MÉXICO
Fecha:Jueves, 1 de Enero, 2004  23:47:34 (-0600)
Autor:Camilo Estrada Luviano <caesluvi @...........mx>

 

 

 

OBLIGADA  CONFLUENCIA POLÍTICA EN MÉXICO

 

Camilo Estrada Luviano

 

Los mexicanos, lo mismo que cualquier otro pueblo, tenemos que “pagar nuestra historia”, es decir, lo que tenemos que disfrutar, soportar o construir nos es legado por el devenir de nosotros mismos, como pueblo. Ciertamente la humanidad es una sola, sin embargo, en el transcurrir del tiempo, esta humanidad se ha dividido con mucha frecuencia por muy diferentes razones, pero esa constante división es la que ha hecho que la humanidad toda se encuentre repartida entre diferentes países aunque dentro de ellos convivan diferentes pueblos o etnias, -como está de moda nombrarlas hoy, si se refieren a los países pobres o nacionalidades, si se refieren a los países supuestamente ricos-. México es el país que conocemos, porque los gringos decidieron, después de la invasión de 1847, anexarse poco más de la mitad del territorio novohispano, hacía poco independizado, -en 1821-, y que se había declarado país libre de España proclamándose Nación soberana, sin ninguna dependencia de su Metrópoli. Si se anexaron lo que quisieron fue precisamente por eso. Este despojo fue posible, porque una cosa era declarar la independencia y otra el defender el territorio que había sido colonia hispana, en donde convivían, por la fuerza, diferentes pueblos aglutinados en una colonia española. Los yanquis empezaron su expansión primeramente hacia su sur independizando Texas, previa silenciosa invasión de colonos yanquis, y con el pretexto de diferencias de ubicación de las fronteras entre la “República” texana y México, los poderosos y asesinos gringos llegaron hasta la ciudad de México donde tuvieron que tomar casa por casa..

Este es un episodio que en la  “historia sagrada” de México se describe como vergonzoso, pero la cruda realidad es que no se había formado aún un verdadero país con un gobierno que unificara a la población del territorio ni existía aún ningún sentimiento de identidad entre los diferentes pueblos, recién independizados por los criollos, que empezaron a sentirse americanos, -como decía Miguel Hidalgo-, “Padre de la Patria”.

Fue hasta la segunda mitad del siglo XIX cuando se da la lucha por el triunfo de una vía u otra de desarrollo capitalista. Esta es la guerra entre Liberales y Conservadores la cual ganaron los Liberales con Benito Juárez como líder, después de la derrotar a los invasores franceses y fusilando al Emperador impuesto por los Conservadores, con el apoyo de Napoleón III, el pobre de Maximiliano de Habsburgo quien quizá era más liberal que el mismo Benito Juárez, pero que nunca dejó de ser un aristócrata europeo que vino a “civilizar” a unos pobres indios. Pero en el casi recién nacido México vivían no sólo indios, sino que pasando sobre ellos, el capitalismo se iba ido abriendo camino poco a poco, por lo que los juaristas estaban convencidos que el desarrollo del país sería más rápido acabando con todos los fueros heredados de la Colonia que todavía pervivían. Tan acertada era esta conclusión que el mismo Benito Juárez, era un indio zapoteca que aprendió la lengua castellana hasta la edad de los 12 años; y esto no fue ningún obstáculo para acabar con los fueros clericales desamortizando los bienes de la iglesia. Sólo que se le “olvidó” que los indios, entre ellos su propio pueblo, poseían tierras comunales que también fueron afectadas por estas leyes que no destruían toda la formación económicosocial de la Colonia, sino solamente la adecuaba a las nuevas condiciones históricas.

 Este período, -por lo dicho anteriormente, es conocido como La Reforma-, abolió los fueros, llevó a cabo la desarmotización de todos los bienes de las comunidades religiosas, -pero también de las comunidades indígenas-, e inició el desarrollo capitalista respondiendo a los intereses de gran capital europeo para lo que fue necesario imponer una dictadura férrea, muy eficaz para garantizar la paz social. Esta paz de los sepulcros es la que se conoce como la paz porfiriana.

Al destruir el entramado social, construido e impuesto por los españoles, se empezó, entre otras muchas cosas, de una manera sistemática, pero muy bien disfrazada, la destrucción de los pueblos indios que con sus comunidades. Esta forma de vida les habían permitido sobrevivir durante más de 300 años de colonialismo español gracias a que “vivieron” en la absoluta miseria, pero eran “necesarios” como, primero tributarios, es decir, pagadores de impuestos al rey español, y luego siguieron siendo indispensables a los nuevos poderosos: en un principio los criollos, luego los cuarterones y después los mestizos, grupos que paulatina pero de manera constante fueron creciendo, tanto en número como en poderío económico. Obviamente, los indios y otros grupos sociales económicamente aplastados o, en el mejor de los casos, subordinados, se rebelaron iniciando así una guerra civil que en los libros escolares de Historia y algunos “historiadores” conocen como Revolución Mexicana. Esta rebelión la tuvo que enfrentar el dictador Porfirio Díaz que ya llevaba más de 30 años en la presidencia de la República.

Esto significa que la Revolución Mexicana, de revolución nada más tuvo el nombre, porque no fue ninguna revolución, sino una lucha entre los capitalistas del norte del país que deseaban tener un modelo de desarrollo más dinámico y los capitalistas que más se beneficiaban con el porfiriato. Pero una vez desatada la guerra se sublevaron también los indios, que desde las Leyes de Reforma habían sido despojados de sus tierras, unos, y aquellos que aunque todavía conservaban su Comunidad sus tierras sistemáticamente se las estaban apropiando los grandes terratenientes. También los “rancheros” que no eran comuneros sufrían despojos y abusos de los terratenientes, -igual que, de hecho, todos los indígenas-, y, obviamente también entraron en “la bola”, como se conoce a los rebeldes. A “la bola” le entraron casi todos, porque, realmente sólo un pequeño grupo de incondicionales de la Dictadura era el beneficiado, los conocidos como Los Científicos.

 Porfirio Díaz renunció a unos cuantos meses de haber comenzado “la bola”, es decir, la “Revolución Mexicana”, sin embargo, después de más de 30 años de cruenta guerra civil, después de la traición y del asesinato de Madero y Pino Suárez por el chacal Victoriano Huerta, terminan triunfando los Constitucionalista liderados por Venustiano Carranza, antiguo gobernador porfirista.

Sin embargo, después de este triunfo, la guerra entre los caudillos revolucionarios continuó, aunque los negocios capitalistas nunca dejaron de hacerse; y aunque la bandera maderista, con la que se inició la Revolución Mexicana, fue Sufragio Efectivo, No Reelección, el General Álvaro Obregón se reeligió, pero fue asesinado por un católico fanático, antes de asumir la Presidencia de la República. Así fue como se impuso la necesidad de formar un partido político para que los caudillos dirimieran sus diferencias no a balazos, sino hablando... y así se hizo. Este es el partido político es el que con el tiempo fue el llamado Partido Revolucionario Institucional, (PRI), cuyos dirigentes estuvieron a la cabeza del gobierno durante  más de 70 años, desde su fundación  hasta el año 2000.

 Por supuesto la oposición a los nuevos gobernantes no ha cesado nunca, no sólo de parte de los explotados y oprimidos, sino también de los mismos capitalistas, y cuando la Revolución avanzó “más de lo conveniente” en las conquistas sociales, según estos capitalistas opositores a los “Regímenes de la Revolución” que fue precisamente en el sexenio del General Lázaro Cárdenas, forman el Partido Acción Nacional, (PAN). Está de más decir qué jaez de partido es este partido político desde sus orígenes. Este PAN es el que logró el triunfo electoral en el año 2000. Pero todos los mexicanos no panistas sabemos que si triunfó el PAN fue porque el PRI lo permitió. El PRI tenía décadas en el gobierno, pero el poder, en México siempre lo han tenido los capitalistas desde el siglo XIX, y éstos, según sus intereses, convicciones, historia familiar, etc., siempre han militado en uno u otro partido, así el hecho de que ganara las elecciones presidenciales Vicente Fox y Quesada no era ninguna tragedia. Al sistema no le pasaría nada, la política económica priísta, el neoliberalismo, seguiría aplicándose y hasta con más celeridad y profundizándose a pesar de sus muy evidentes fracasos, porque los panistas nunca han tenido ligas con los muertos-de-hambre a menos que fueran “mochos”, plastilina muy moldeable con los “choros” de la religión católica. En cambio el PRI venía arrastrando un lastre muy pesado como era el responderle a aquellos que participaron en “la bola” pero que no son capitalistas. Esta obligada confluencia, económica, por supuesto, es la que hace que coincidan el PRI con el PAN y así forman el PRIAN.

Razones semejantes producen, en ocasiones, la coincidencia del PAN con el PRD, (Partido de la Revolución Democrática), pero esta confluencia, aunque obligada, deja muy mal parados a los “revolucionarios democráticos” que militan en dicho partido político.

¿O sería mejor llamarle partida en vez de partido?

     1° de Enero de 2004