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Asunto:[MESHIKO] LOS BUSH Y EL TERRORISTA BOSCH / ArtIculo del escritor colombiano Hernando Calvo Ospina
Fecha:Jueves, 10 de Enero, 2002  17:24:03 (-0700)
Autor:Ricardo Ocampo-Anahuak Networks <anahuak @.............mx>

31 de diciembre del 2001 
LOS BUSH Y EL TERRORISTA BOSCH 
 
Por Hernando Calvo Ospina 
(Tomado del sitio www.rebelion.org <http://www.rebelion.org>;  ) 
  
(A los 5 patriotas cubanos condenados injustamente en Miami) 
 
El equipo encargado de la política exterior del presidente George W. Bush 
está incompleto. No se logra consolidar en estos momentos claves de su 
"lucha" mundial contra el "terrorismo". El más alto cargo en el Departamento 
de Estado para el Hemisferio Occidental, que abarca a América Latina y el 
Caribe, está vacío. Otto Reich, el candidato propuesto, no ha sido 
confirmado por el Subcomité encargado en el Senado. Su presidente, el 
demócrata Christopher Dodd tiene varias y serias reservas. 
 
Una de peso tiene que ver con la gestión de Reich al frente de la Oficina 
para la Diplomacia Pública en América Latina y El Caribe, OPD, durante la 
presidencia de Ronald Reagan. Allí, entre 1983-1986, Reich realizó "oscuras 
maniobras" que ayudaron a financiar ilegalmente a la contra nicaragüense. 
También investigadores del Congreso, durante el escándalo Irán-Contras, 
constataron que esa oficina realizaba "propaganda encubierta y prohibida", 
para "influenciar en la opinión pública y los medios" (1) 
 
Reich, un cubano-estadounidense íntimo de la organización de extrema derecha 
Fundación Nacional Cubano Americana, FNCA, con sede en Miami; principal 
asesor jurídico de la compañía de ron Bacardi; y redactor de la ley 
anticubana Helms-Burton, tiene un antecedente bastante delicado en su 
contra. El senador Dodd ha sugerido que mientras Reich fue embajador en 
Venezuela (1986-89) sirvió como "una especie de encubridor de Orlando 
Bosch". Bosch es nada menos que un cubano ex operario de la CIA, responsable 
de numerosos actos criminales, y autor intelectual del atentado terrorista 
contra un avión comercial cubano donde murieron 73 personas, en 1976 (2) 
 
Siendo más preciso, todo ello no sólo tiene que ver con Reich. Involucrados 
de una u otra forma están varios organismos estadounidenses, y por lo menos 
tres altos responsables políticos miembros de la familia Bush. 
 
Según la numerosa información pública, Orlando Bosch Avila ingresó a la CIA 
en 1960, siendo instruído en técnicas de asesinato, actos terroristas y 
guerra de guerrillas. Como lo fueron varios miles de cubanos opuestos al 
gobierno de Fidel Castro (3). La desbordada rabia hacia la Revolución lo 
llevó a planificar y estar al frente de numerosas acciones terroristas 
contra intereses cubanos y de naciones que comercializaban con la Isla. 
 
Según The Boston Globe, en la década de los sesenta Bosch debía tener, para 
el gobierno estadounidense, "la misma categoria de terrorista que Abu Nidal" 
(4). A pesar de haber sido condenado en varias ocasiones a altas penas, 
extrañamente dejaba muy pronto las prisiones. En la última ocasión soló 
estuvo cuatro años de los doce que le impuso el juez. Estando bajo libertad 
condicional, decidió dejar Estados Unidos en 1974, al ser buscado por la FBI 
como presunto asesino de otro dirigente terrorista. 
 
Establecido en República Dominicana, organizó una coalición que desató una 
ola de actos terroristas y crímenes que tocaron a siete países del 
continente, así como España y Francia, e intereses comerciales de muchos 
otros países. Era la "Guerra por los caminos del mundo". (5) 
 
Cuando menos se esperaba, un cable de la AP fechado octubre 21 de 1976, 
afirmaba que el terrorista estaba en Chile desde diciembre 3 de 1974. Según 
lo contó Bosch, fue el propio embajador de la dictadura chilena en 
Washington quien lo acompañó, desde República Dominica hasta Santiago, donde 
"yo era un invitado del gobierno, con todas las consideraciones" (6). Ahí se 
encuentra con otros cubanos, también operarios de la CIA, quienes estaban 
para colaborar con la policía política, DINA. Así se mezclan en la 
estructura que se conocería como Plan Condor, estrategia concebida para 
erradicar todo aquello que oliera a "comunismo". Estaba liderada por el 
general Augusto Pinochet, involucraba a los gobiernos del Cono Sur, bajo el 
auspicio del Premio Nobel de la Paz y ex Secretario de Estado, Henry 
Kissinger (7).  
 
Utilizando la estructura del Plan Condor, Bosch planifica y lleva a cabo el 
secuestro, asesinato y desaparición de dos diplomáticos cubanos radicados en 
Buenos Aires, en agosto 9 de 1976. Crímen que fue catalogado por algunos en 
Miami de "operación audaz" (8). Mientras, las divisiones y conflictos de 
poder entre los grupos de cubanos terroristas implantados en Estados Unidos 
aumentaban. Para la CIA y la FBI se habían convertido en algo difícil a 
controlar. De ahí que el director de la CIA, George Bush, encargó a Lawrence 
Sternfiel de aglutinar a los más belicosos en el Comando de Organizaciones 
Revolucionarias Unidas, CORU. La reunión tuvo lugar nuevamente en 
Dominicana. Orlando Bosch, presente, fue nombrado máximo responsable. La 
actividad terrorista recrudeció. 
 
En Washington, septiembre 21 de 1976, una poderosa bomba despedazó el auto 
donde viajaba el ex ministro chileno de Salvador Allende, Orlando Letelier. 
Con él pereció su secretaria estadounidense Ronny Moffit. La FBI comenzó la 
investigación más grande que hasta el momento se realizaba en ese país. El 
tiempo pasaba sin resultados. Cuando se creía que ello quedaría impune, 
aparecen los responsables: un estadounidense y varios cubanos que trabajaban 
para la DINA, la CIA y el CORU. Según Orlando Bosch, sus hombres fueron 
detenidos porque la DINA los abandonó cuando más la necesitaban (9). 
 
Los dos últimos terroristas cubanos que permanecían en prisión por esos 
crímenes fueron puestos en libertad por el presidente Bush el 14 de agosto 
2001. Poco antes de los atentados del 11 de septiembre. No habían terminado 
de pagar la condena. La gran prensa casi nada dijo. Un investigador 
estadounidense se atrevió a insinuar que la excarcelación era porque Bush 
quería "complacer amigos cubanos, anticastristas, a quien debe una deuda 
grande." (10). Seguramente se refería a miembros de la FNCA, cuya influencia 
en la Florida fue fundamental en el "recuento" de votos que le dieron la 
presidencia a Bush. 
 
La carrera criminal que llevaban Orlando Bosch y demás terroristas del CORU 
tuvo su tope el 6 de octubre de 1976. Ese día estalló en pleno vuelo, sobre 
las playas de Barbados, la nave de Cubana de Aviación. Hasta la mayoría de 
cubanos opositores al gobierno de Castro quedaron perplejos e indignados. 
 
Ante la crueldad realizada, los nervios traicionaron a los dos autores 
materiales. Por los errores cometidos no fue nada difícil identificar, al 
día siguiente, a los ciudadanos venezolanos en Trinidad y Tobago. Poco 
después caerían en Caracas los planificadores: Orlando Bosch Avila y Luis 
Posada Carriles.  
 
Posada Carriles, cubano reclutado por la CIA en 1960, había comenzado sus 
actividades con la Representación Cubana en el Exilio, RECE. Esta 
organización terrorista había sido creada y financiada por el jefe de la 
ronera Bacardí, con el objetivo inicial de preparar la segunda tentativa de 
invasión a Cuba (11). La CIA, lógicamente, aportó bastante a la RECE. En 
1967 la CIA ubica a Posada en Venezuela como asesor de los cuerpos de 
seguridad encargados de reprimir a las organizaciones de izquierda. En su 
autobiografía no niega las torturas que inflingía a los detenidos (12). Esas 
"responsabilidades" no le impidieron desarrollar actos criminales en otros 
países contra los "comunistas cubanos". 
 
En septiembre 17 de 1976, Posada acompañaría al jefe de la 
contrainteligencia venezolana, Disip, otro cubano de la CIA, para recibir a 
Orlando Bosch en el aeropuerto de Caracas. El terrorista venía de Managua. 
Inmediatamente se le asignan armas y guardaespaldas (13). Veinte días 
después serían el centro del escándalo mundial por el derribo del avión. 
 
El proceso de los cuatro culpables fue accidentado debido a la sucesión de 
recursos de la defensa. Todo era una abierta batalla jurídica entre 
magistrados y abogados defensores, presiones, ambiente enrarecido y 
politizado. Así se trasladó el sumario al fuero militar. La jueza que seguía 
el caso en lo civil lo dejó por amenazas de muerte. Elio García, presidente 
de la Corte Marcial, no cedió y le asesinaron a su hijo. 
 
Con tales antecedentes se tendría que ser muy ingenuo para no pensar que la 
complicidad de la CIA estaba por algún lugar. Mas suspicacia se crea cuando 
el gobierno estadounidense decide no aportar ni una frase de información al 
sumario sobre Posada o Bosch. Hasta negó el detallado testimonio del taxista 
que en Barbados trasladó a los venezolanos, luego de descender del avión, 
hasta la embajada. Igual desconocimiento hizo con el testimonio de otro 
taxista que al final del día los había vuelto a llevar a la sede diplomática 
estadounidense. (14) 
 
La respuesta de Estados Unidos ante tal acto terrorista fue mirar hacia otra 
dirección, tratando de poner una cortina de humo. Inesperadamente los medios 
de comunicación volvieron a insistir sobre la presunta responsabilidad de 
Fidel Castro en el asesinato del presidente Kennedy. Ello se convirtió en 
tema obligado. La parafernalia se fue disipando cuando la investigación 
congresual estadounidense negó rotundamente tal implicación. (15) Pero ya se 
había logrado el objetivo de opacar la atención sobre la voladura del avión. 
 
Nueve años después, el 18 de agosto de 1985 Posada Carriles se evade de una 
cárcel de alta seguridad. El cubano-estadounidense Ricardo Más Canosa 
declaró ante un tribunal que por orden de su hermano, Jorge, líder de la 
Fundación, había sacado dinero en Panamá para pagar la fuga. 
 
Pocos días después Posada estaba en El Salvador. Llegó como piñón en la red 
ilegal de abastecimiento de la Contra. Su jefe era Felix Rodriguez, un alto 
oficial de la CIA, popular por haber supervisado la captura y asesinato del 
Che Guevara en Bolivia. Rodriguez, a su vez, tenía dos jefes: Oliver North 
del Consejo Nacional de Seguridad, y el vicepresidente de Estados Unidos, 
George Bush. Escasamente una mosca pasaba desapercibida en Centroamérica. La 
tensión era extrema por los conflictos militares; y la presencia de las 
fuerzas armadas y la inteligencia estadounidenses en la zona era 
omnipresente.  
 
En octubre de 1986 empieza a salir a luz pública todo el andamiaje ilegal 
montado por Estados Unidos. Estalla lo que se conocería como el Iran-Contra, 
y se "descubre" que el prófugo terrorista Posada Carriles estaba trabajando 
de manera indirecta, nuevamente, para la Casa Blanca. En las audiencias ante 
el Congreso Rodriguez dijo que era "buen amigo, "hombre honorable". 
Testificó que lo había ayudado a fugarse porque "merecía estar en 
libertad.". "Lo necesitábamos". No se le preguntó más sobre Posada. 
 
Después, Posada Carriles reaparecía muy esporádicamente en la prensa. En 
1997 le da una extensa entrevista al New York Times (16). Sostenía que ni la 
FBI ni la CIA lo molestaban. Que tenía un pasaporte estadounidense. Que la 
FNCA lo ayudaba económicamente. Que era el responsable intelectual de los 
atentados a los centros turísticos que se sucedieron por esas fechas en 
Cuba, y que le costó la vida a un turista italiano. En noviembre 2000 fue 
detenido cuando intentaba poner una bomba en la Universidad de Panamá donde 
hablaría Fidel Castro, en el marco de la décima Cumbre Iberoamericana. Cuba 
pidió su extradición: le fue negada. Estaba acompañado por un miembro de la 
FNCA, y de otro implicado en el asesinato a Letelier. 
 
En febrero de 1987 Orlando Bosch sale libre de la cárcel venezolana por 
"falta de pruebas". A pesar de declararse no culpable del atentado al avión, 
no impone ninguna demanda por los años pasados en prisión. Prefiere ingresar 
ilegalmente a Estados Unidos, donde es rápidamente detenido por no haber 
respetado la libertad condicional. En los meses siguientes la oficina del 
Servicio de Migración y Naturalización, SIN, recibe amenazas de bomba por 
haberlo declarado "extranjero indeseable". Se decide deportarlo. A pesar de 
las presiones políticas estadounidenses, 31 países se negaron a recibirlo. 
Se rechazó la petición que hizo Cuba. 
 
"La campaña que se llevó a cabo a su regreso a Estados Unidos para obtener 
su libertad fue masiva" (17). Siendo la abogada y congresista 
cubano-estadounidense Ileana Ros Lethinen quien encabezaría su defensa, 
apoyada por la FNCA. La señora Ros llegó a hacer de la liberación de Bosch 
uno de sus ofrecimientos en la campaña electoral. Campaña que tenía como 
director a Jeb Bush, hijo del presidente estadounidense. 
 
En agosto de 1989 el presidente Bush pronunciaría un discurso en un acto de 
apoyo a la candidatura de la señora Ros en Miami. Ahí rechazó al terrorismo, 
asegurando que sus responsables y encubridores serían perseguidos en 
cualquier parte del mundo. 
 
Casi a la par del discurso presidencial, el 12 de agosto, un cable de la AP 
decía que la FBI tenía a Bosch como "el terrorista número uno" de Miami. 
 
Pero el 19 de julio de 1990 Bosch saldría en libertad por orden del propio 
presidente, en contra de las recomendaciones de la FBI y la decisión del 
Ministerio de Justicia, quien se basaba en documentos confidenciales de la 
CIA para su expulsión. Los mismos que se le habían negado a las autoridades 
venezolanas años antes. 
 
El New York Times escribiría en un encendido editorial: "En nombre de la 
lucha contra el terrorismo, EEUU envió a la fuerza aérea a bombardear Libia 
y al ejército a invadir Panamá. Sin embargo, ahora la Administración de Bush 
mima (coddles) a uno de los terroristas más notorios del hemisferio. Y por 
cuáles razones? La única evidente es granjearse el favor del sur de la 
Florida."  
 
Bosch le había escrito al jefe del SIN en Miami, justificando el atentado: 
"El hecho que inocentes hayan encontrado la muerte en esta acción, muy 
reprochable, obedece a las realidades y las leyes hipotéticas de la guerra". 
 
El 21 de enero 1992, una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU le 
exige a Libia de entregar a dos presuntos responsables de los atentados a 
aviones de Pan Am en Lockerbie (21 diciembre 1988), y de la UTA sobre 
Nigeria (19 septiembre 1989). Libia se niega y el 15 de abril 1992 entran en 
vigor las primeras sanciones económicas, que al año siguiente se 
reajustarían.  
 
Cuba aprovecha el debate e insiste para que el Consejo también le exija a 
Estados Unidos la entrega del terrorista Orlando Bosch, residenciado en 
Miami, por la voladura del avión. La respuesta fue desilucionante: no se 
podía recibir la demanda cubana debido a los años ya pasados. 
 
Es posible que el presidente Bush espere las vacaciones de navidad para 
posesionar a Otto Reich sin la certificación del Senado. William Clinton ya 
lo hizo con el anterior responsable del mismo cargo, Peter Romero. 
 
Se dice, con poco margen de duda, que el nombre de Reich fue propuesto al 
presidente Bush por su hermano Jeb, actual gobernador de la Florida, a 
pedido del poderoso sector extremista cubano-estadounidense de Miami, 
encabezado por la Fundación Nacional Cubano Americana. El padre y los hijos 
Bush saben cuánto poder tienen todos aquellos que han sostenido y siguen 
apoyando al terrorista Orlando Bosch. Esos que pusieron como condición, para 
apoyar la candidatura presidencial de George W. Bush … el nombramiento de 
Otto Reich (18). Ya los extremistas cumplieron. 
 
Es seguro que el presidente no les quedará mal. O la pagarán, él y su 
hermano, en las próximas elecciones. 
 
Mientras tanto el terrorista Orlando Bosch Avila sigue caminando por las 
calles de Miami. A veces con la pulsera de seguimiento que le instaló la 
FBI, aunque a veces se le "olvida" en casa. El autor de estas líneas es 
testigo.  
 
© Hernando Calvo Ospina es escritor colombiano residente en Francia. Autor, 
entre otros de: "¿Disidentes o Mercenarios?". "Ron Bacardi. La guerra 
oculta". 
Email: hcalvospina@... 
 
Notas:  
 
1- Revista Cambio. Bogotá. 23 julio 2001. 
 
2- Washington Post Newsweek. 10 octubre 2001. 
 
3- Enrique Encinosa, Cuba en guerra. Historia de la oposición anticastrista, 
1959-1993. Ed. Fondo de Estudios Cubanos de la FNCA. Miami, 1995. 
 
4- Mencionado en Esquire, Who is Jorge Mas Canosa?. EE.UU. Enero 1993. 
 
5- Enrique Encinosa. Op. cit. 
 
6- Alicia Herrera, Pusimos la bomba…¿Y qué?. Ed. Ciencias sociales. La 
Habana 2000.  
 
7- Christopher Hitchens, Les crimes de Monsieur Kissinger. Ed. Saint-Simon, 
Francia 2001  
 
8- Enrique Encinosa, Op.cit. 
 
9- Alicia Herrera, Op.cit. 
 
10- Saul landau, Albergando terroristas: Nuestra propia lista, 
PolíticaConoSur, 3 septiembre 2001 
 
11- Alvaro Vargas Llosa, El exilio indomable. Espasa-Calpe. Madrid 1998. 
 
12- Luis Posada Carriles, Los caminos del guerrero. Autobiografía. 1994. 
 
13- Idem.  
 
14- Investigación del gobierno de Barbados presentado al Consejo Permanente 
de Seguridad de la ONU. 
 
15- Jean-Pierre Clerc, Les quatre saisons de Fidel Castro, Ed. Seuil, Paris 
1996.  
 
16- The New York Times, 12-13 julio 1998. 
 
17- Enrique Encinosa. Op.cit. 
 
18- Revista Cambio, Op.cit. 
 
 
 
 
 
 
 
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