| Asunto: | [redanahuak] Apocalipsis Ahora / Las Guerras Climaticas / El Abrupto Cambio de Destruccion Masiva | | Fecha: | Lunes, 22 de Marzo, 2004 17:40:25 (-0600) | | Autor: | Ricardo Ocampo <redanahuak @...............mx>
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CLIMA DE DESTRUCCIÓN MASIVA
Jacobo Quintanilla*
12.marzo/2004 - España - Sesenta científicos estadunidenses denuncian que la
administración Bush manipula la información científica. "Ahora más que
nunca, en asuntos que van desde el cambio climático a la investigación del
Sida o a la ingeniería genética, el gobierno confía en la perspectiva
imparcial dada por la ciencia". Estas palabras, pronunciadas por George Bush
padre en 1990 ante la Academia Nacional de Ciencias se han convertido,
ironías de la vida, en uno de los epígrafes de un informe que denuncia que
la actual administración estadunidense manipula sistemáticamente la
información científica proveniente de sus servicios cuando ésta no se
corresponde con sus objetivos políticos.
La Union of Concerned Scientist (UCS), una asociación de investigadores
críticos, detalla en su informe "La integridad científica en la decisión
política: Investigación sobre el mal uso de la ciencia de la administración
Bush", las "distorsiones" imputables al gobierno. Desde el cambio climático,
la protección de las especies o la sanidad pública, hasta la investigación
médica o la seguridad nuclear. Más de sesenta científicos, entre los que se
encuentran una veintena de premios Nobel, denuncian que la administración
Bush ha suprimido o deformado los análisis científicos de agencias federales
para hacerlos más coincidentes con la línea política del gobierno.
No han tardado en salir detractores a esta campaña de denuncia. A John H.
Marburger III estas acusaciones no parecen inquietarle. El actual consejero
científico de George W. Bush dice que los elementos citados en el informe no
ponen en ningún caso en tela de juicio las buenas prácticas científicas de
la administración, mientras que el que también fuera consejero de ciencia y
tecnología con Bush padre, Allan Bromley, dice que se trata exclusivamente
de una maniobra política en año electoral.
Según este colectivo de científicos, existen evidencias de que la
administración estadunidense impone a menudo restricciones sobre lo que los
científicos del gobierno pueden decir o escribir acerca de temas
"sensibles", que son, según la UCS, todos aquellos que puedan provocar
oposición por parte de los líderes políticos e ideológicos de la
administración. Para ello colocan a "gente profesionalmente incompetente o
que tiene conflictos de interés claros en puestos oficiales y comités
consultivos científicos, disolviendo algunos de estos comités existentes,
censurando y suprimiendo informes de los propios científicos del gobierno, o
simplemente no buscando consejo científico independiente". El resultado es
la manipulación, supresión y mala representación sin precedentes de la
ciencia, por parte de la administración Bush.
"BAJA PROBABILIDAD, ALTO IMPACTO"
El último ejemplo lo hemos conocido estos días. Un informe secreto del
Pentágono, aunque hecho público después de que se filtrase a la prensa,
advierte de las consecuencias y los peligros que el cambio climático puede
tener sobre el planeta en las dos próximas décadas y que eventualmente se
cobraría millones de vidas en guerras y desastres naturales. El Departamento
de Defensa encargó a dos investigadores de Global Business Network (GBN), un
think tank californiano, un informe en el que se proyectaran las condiciones
climatológicas más improbables, en el que se pusiera al mundo en el peor de
los casos. El resultado ha sido cuando menos inquietante, porque el
documento refleja que en el supuesto de que se produjeran esas condiciones
"altamente improbables", sus consecuencias serían catastróficas,
especialmente por su impacto en las operaciones militares de Estados Unidos.
Es lo que en el mundo de la futurología se conoce como "baja probabilidad,
alto impacto", pero que el informe de la GBN presenta como posible en el
peor de los casos, pero posible al fin y al cabo. De resultados cuasi
apocalípticos, y totalmente en contra de la posición oficial del gobierno
Bush, que minimiza la importancia del cambio climático y que sigue sin
ratificar el Protocolo de Kyoto, se optó por silenciar un informe que, según
el portavoz de Andrew Marshall, "no satisfacía plenamente las necesidades"
de este influyente estratega del Estado Mayor del ejército de Estados Unidos
que encargó el informe para el Pentágono por 100.000 dólares.
Conflictos nucleares, sequías, hambrunas, disturbios en nivel mundial...,
las principales ciudades europeas desaparecerían bajo las aguas de los mares
y Gran Bretaña, y el resto de Europa, según el rotativo londinense The
Observer, padecerían un clima siberiano en menos de veinte años. Las
consecuencias geopolíticas serían impredecibles, razón por la cual el
Pentágono encargaba este informe.
"Hemos creado un panorama de cambio climático - señala el informe de GBN -,
que aunque no es el más probable, es plausible, y desafiaría la seguridad
nacional de Estados Unidos de modo que deben considerarse inmediatamente".
El documento predice que el abrupto cambio climático podría llevar al
planeta al borde de la anarquía mientras que los países desarrollarían una
amenaza nuclear para defender y asegurarse alimentos, agua y fuentes de
energía, con lo que la amenaza a la estabilidad global eclipsaría, según
algunos expertos, la que representa el terrorismo, cuestionando de alguna
manera la actual política estadunidense. "Cuando el conocimiento científico
ha entrado en conflicto con sus metas políticas, la administración ha
manipulado a menudo el proceso por el cual la ciencia entra en sus
decisiones", denuncia la Union of Concerned Scientist en su informe.
"Es bastante inquietante que Bush comience a no hacer caso de su propio
gobierno en un asunto como éste", afirman desde Greenpeace. Para el portavoz
del Pentágono, Dan Hetladge, se trata, en cambio, de "una tempestad en un
vaso de agua". Sarcasmos meteorológicos aparte, lo cierto es que la
filtración del informe del Pentágono pone en evidencia dos hechos: la
denuncia de la UCS de que la administración Bush manipula y silencia
informaciones científicas que no le sirven a sus objetivos políticos, y
segundo, ecologista escéptico o no, la ciencia nos revela un futuro
medioambiental muy poco alentador si no ponemos medios.
* Jacobo Quintanilla es periodista. Agencia de Información Solidaria (AIS)
- jacoboquintanilla@hotmail.com.
Fuente:
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Apocalipsis ahora
LAS GUERRAS CLIMÁTICAS DEL PENTÁGONO
Alfredo Jalife-Rahme
TAL PARECE QUE A los estrategas del Pentágono y la CIA no les es suficiente
el pánico que vive el género humano como consecuencia de la "guerra contra
el terrorismo global" que emprende el equipo Bush. Tampoco bastan todas la
revelaciones macabras sobre la investigación de armas biológicas en los
laboratorios de la muerte de Estados Unidos, que ahora fabrican un
"supervirus" (el H5N1), genéticamente manipulado y susceptible de superar la
pandemia de influenza de 1918, que cobró millones de víctimas (New
Scientist, 26 de febrero de 2004).
COMO SI LO ANTERIOR fuera poco, un "reporte secreto" (sic) del Pentágono
(Escenario de cambio climático abrupto y sus implicaciones para la seguridad
nacional de EU), extrañamente obtenido por el periódico británico The
Observer (22 de febrero de 2004), entre otros medios, advierte que "los
cambios climáticos en los próximos 20 años pueden desembocar en una
catástrofe global a un costo de millones de vidas" como resultado de "las
guerras y los desastres naturales" que provocarían. ¡Sencillamente
aterrador!
RESULTA QUE LAS principales ciudades europeas serían inundadas por maremotos
y oleajes que sepultarían a Gran Bretaña en un clima siberiano en 2020. ¿Por
qué no antes o después? El reporte asevera que todo el mundo sería presa de
conflictos nucleares, "megasequías", hambrunas (¿más?) y violencia
generalizada. ¿Apoyó el Pentágono con este reporte eminentemente
catastrofista la relección de George W. Bush, quien desea suplantar al dios
Marte del pasado olímpico? Sin duda, el escenario planteado simboliza el
nicho ecológico ideal para el autonombrado "presidente de la guerra". Pero
lo más interesante es que "la amenaza a la estabilidad global eclipsa
ampliamente al terrorismo", de acuerdo con varios expertos que tuvieron
acceso al documento íntegro, el cual predice que "los cambios climáticos
abruptos pueden llevar al planeta al borde de la anarquía conforme los
países desarrollan su amenaza nuclear para defender y asegurar la carestía
de los alimentos y el agua, así como el abastecimiento de energía".
¡Apareció el peine!: "el abastecimiento de energía" (sobre lo que vendremos
luego). La conclusión del documento no lo hubiera imaginado San Juan en su
Apocalipsis: "desorganización y conflicto serán las características
endémicas de la vida; una vez más, la guerra define la vida humana". Pero,
por Dios, ¿desde cuando la ha dejado de definir? En esta fase alarmante de
la debacle del dólar, el empantanamiento en Irak, el hundimiento de Baby
Bush en las encuestas y, quizá, hasta de una nueva guerra fría entre Estados
Unidos y Rusia, ¿a qué intereses aviesos conviene la remilitarización de
todos los aspectos de la vida, incluyendo la meteorología?
SEGUN LOS REPORTEROS Mark Townsend y Paul Harris, de The Observer, "los
hallazgos probarán ser humillantes para la administración Bush, que
repetidamente ha negado que el cambio climático siquiera exista"; además, su
lectura resultará particularmente "perturbadora" cuando el presidente "ha
insistido en la prioridad de la defensa nacional". ¿No serán, acaso, la
defensa nacional, la lucha contra el terrorismo global y las nuevas guerras
climáticas del Pentágono parte del mismo estratagema integral para elevar
los galopantes gastos militares? En efecto, dos días después de publicarse
el reporte filtrado del Pentágono, el director de la CIA, George Tenet,
sentenció ante el Comité de Servicios de Inteligencia del Senado que la
guerra contra el terrorismo islámico "no tenía fin" y que sus servicios
habían descubierto una serie de "conspiraciones espeluznantes" con barcos,
aviones y "armas especiales" (The Daily Telegraph, 24 de febrero de 2004).
¿Y qué sucederá si se vuelven a equivocar los "expertos" de la CIA en la
recolecta de datos de inteligencia, como fue el caso flagrante de las
mentiras sobre las "armas de destrucción masiva" de Irak?
ROBERT HIGGS, HISTORIADOR económico, evoca una simple regla para obtener el
verdadero monto del gasto militar del Pentágono, que representa entre 45 y
50 por ciento del similar dispendio mundial (cifras de SIPRI para 2003):
"duplicar las cifras del Pentágono que aparecen en el presupuesto federal".
Con este método sencillo, los 401 mil 700 millones de dólares requeridos
para 2005 serían en realidad 800 mil millones del total de 2.4 billones del
presupuesto federal, es decir, un descomunal 33 por ciento (The Christian
Science Monitor, 26 de febrero de 2004). Es evidente que el colosal gasto
militar de Estados Unidos supera en forma exagerada cualquier dispendio
bélico de sus enemigos potenciales juntos. ¿Para qué serviría, entonces,
tanto dinero sin los pretextos y contextos del terrorismo islámico ni
guerras climáticas a la vista?
EN FORMA POR DEMAS interesante, el reporte catastrofista del Pentágono fue
comisionado por el influyente consejero Andrew Marshall, de 82 años, quien
ha participado en el moldeo del pensamiento estratégico militar en las
pasadas tres décadas. Marshall fue, inclusive, quien colaboró estrechamente
en el diseño de la "revolución en asuntos militares", es decir, la nueva
guerra nintendo, con pocos soldados y un apabullante empleo de la más
sofisticada tecnología, y que, por cierto, resultó un fracaso en Irak (y ya
veremos si también en Afganistán). A nuestro humilde juicio, lo más
relevante proviene de sus autores: Peter Schwartz, consultor de la CIA y
anterior jefe de planeación de Shell, una de las cuatro hermanas petroleras
anglosajonas, y Doug Randall, miembro de Global Business Network (GBN), que
jefatura también Schwartz; ambos aducen que los cambios climáticos "deben
rebasar el debate científico para formar parte de la preocupación por la
seguridad nacional de Estados Unidos". Justamente aquí radica la clave
evasiva del grupo consultor GBN: porque si los genuinos científicos -quienes
naturalmente colocarían las predicciones ominosas de cualquier tipo en una
perspectiva más planetaria y humanitaria- son eliminados de un debate
público de antemano secuestrado por una doméstica agenda oculta y/o difusa y
abstracta de "seguridad nacional y del hogar", entonces la meteorología
sería propiedad exclusiva del Pentágono, cuyos nobles objetivos no
necesariamente se cotejan con los anhelos universales -sin contar que Baby
Bush, de conspicuo pensamiento teológico-mágico, choca constantemente con el
progreso científico para favorecer a las trasnacionales petroleras, como se
lo acaba de recordar la "Unión de Científicos Preocupados", grupo de las 60
principales eminencias mundiales en las ciencias, entre ellos 20 premios
Nobel (SFGate, 27 de febrero de 2004).
SCHWARTZ (RANDALL ES insignificante: no cuenta salvo en su triste labor de
patiño) predice un menú aterrador: maremotos en Holanda y California (no
dice qué advendrá a los mexicanos); Estados Unidos y Europa convertidas en
"fortalezas virtuales" contra los flujos de emigrantes que escapan a su
suerte climática; China será particularmente vulnerable por su inmensa
población y Bangladesh se tornará inhabitable; India, Sudáfrica e Indonesia
sufrirán levantamientos y "más de 400 millones de personas en las regiones
subtropicales se encontrarán en grave riesgo"; "guerras del agua" en los
ríos Nilo, Danubio y Amazonas; "la proliferación nuclear será inevitable" y
se agregarán al club atómico Japón, Alemania, Irán, Egipto y las dos Coreas;
una "caída significativa en la capacidad para sostener la actual población
del planeta será aparente en los próximos 20 años", etcétera. Se desprende
en suma la mezcla neomalthusiana de una previa recomendación del etnocida
Kissinger y el estrujante libro Reporte Lugano, de Susan George, salpicados
ahora por las "guerras climáticas".
POR DESGRACIA, SCHWARTZ no cuenta con los mejores antecedentes: proviene de
la petrolera anglosajona Shell, que posee sus intereses plutocráticos y
oligárquicos muy particulares, que tampoco embonan con los del género
humano, y en sus previos escritos ha mostrado un racismo islamófobo que
supera al mismo Samuel Huntington. Al rato nos van a salir que la especie
islámica por su galopante demografía es la causa de la contaminación
ambiental. En manos de Schwartz, la Shell y el Pentágono, las "guerras
climáticas" pueden desembocar en etnocidios deliberados con máscara
redentora.
POR ALGUNA RAZON inherente a sus intereses particulares, que atentan contra
el bien común universal, la dupla Schwartz-Randall había fustigado "el costo
de la dependencia en el petróleo de parte de Estados Unidos" -que no sólo
estaba haciendo del planeta "un sauna global", sino que también "acarrearía
inexorablemente conflictos en el mundo"-, por lo que se pronunciaba por el
"fin de la era del petróleo y el ingreso a la economía del hidrógeno" (GBN,
abril de 2003). Queda claro que un epitafio prematuro de los fósiles de
hidrocarburo, basado en una hipócrita denuncia del "calentamiento global" en
la que la industria petrolera se refociló desde su creación, eleva los
precios del petróleo y el gas. La petrocracia manipula a su antojo cifras y
hallazgos, cuando no los fabrica. Después de que en un inolvidable estudio
-deliberadamente desinformativo- The Intelligence Economic Unit, de la
revista británica The Economist, vinculada a los intereses petroleros,
"vaticinó" (sic) que los precios del petróleo se reducirían un mínimo de 30
por ciento en 2004 y 2005, ahora se ha vuelto "paradigmático", por los
mismos círculos de la superchería global, exaltar su alza por encima de 40
dólares el barril.
SI LA "GUERRA CONTRA el terrorismo global" ha levantado muchas suspicacias
por sus orígenes y consecuencias, ahora el reporte de las "guerras
climáticas" del Pentágono ha levantado innumerables cejas en la casuística
mundial, que resalta que el estudio no se basa en nuevos hallazgos, sin
contar que los autores no son científicos, sino meros diletantes que
conectan forzadamente los cambios climáticos y el calentamiento global a la
estabilidad geopolítica propicia a sus intereses. Tampoco se soslaya la
identidad tanto del controvertido GBN, centro de pensamiento del sector
petrolero con máscara académica, como del contratante Pentágono, que carece
de credenciales científicas creíbles.
EN FORMA INCREIBLE, Voice of America asegura que el mismo Pentágono ha
minimizado el significado del reporte al calificarlo de "altamente
especulativo" y que el beneficio real consiste en conocer cuáles son los
países afectados por los cambios climáticos. ¿De cuándo acá, el Pentágono,
en pleno despliegue bélico, destructivo y depredador en el Medio Oriente, se
preocupa por los daños ambientales que sufren los demás países? Lo real es
que el reporte GNB-Pentágono abrió una brecha conceptual insalvable entre
los científicos puros y los políticos de corte militarista con agendas
notablemente contrastantes: unas para intentar redimir al género humano y
otros para aniquilarlo en beneficio sinergético y energético de la
petrocracia, la plutocracia y la oligarquía globales. Pero lo más sospechoso
de las "guerras climáticas" es que mientras a la dupla proveniente del
sector petrolero de Estados Unidos, Bush-Cheney, le vale un comino el
"calentamiento global", asunto que, al contrario, ridiculiza y pisotea con
el criminal abandono del Protocolo de Kyoto, ahora Peter Schwartz, anterior
jefe de planeación de la petrolera británica Shell, se compunge a destiempo
de los daños climáticos precisamente causados por la petrocracia anglosajona
en su conjunto y que pretende revertir tardíamente para hacer avanzar su
agenda oculta de remilitarización en beneficio del complejo
militar-industrial de Estados Unidos.
Fuente:
México D.F. Domingo 29 de febrero de 2004
http://www.jornada.unam.mx/2004/feb04/040229/014a1pol.php?printver=1&fly=1
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ABRUPT CLIMATE CHANGE
Peter Schwartz, Doug Randall
February 2004
http://www.gbn.org/ArticleDisplayServlet.srv?aid=26231
"The purpose of this report is to imagine the unthinkableÐto push the
boundaries of current research on climate change so we may better understand
the potential implications on United States national security.
We have interviewed leading climate change scientists, conducted additional
research, and reviewed several iterations of the scenario with these
experts. The scientists support this project, but caution that the scenario
depicted is extreme in two fundamental ways. First, they suggest the
occurrences we outline would most likely happen in a few regions, rather
than globally. Second, they say the magnitude of the event may be
considerably smaller.
We have created a climate change scenario that although not the most likely,
is plausible, and would challenge United States national security in ways
that should be considered immediately."
This public report, prepared by GBN for the Department of Defense, has been
the subject of several news stories. Fortune magazine excerpted the report
in its Feb. 9, 2004, issue ("The Pentagon's Weather Nightmare," by David
Stipp). The actual report, titled "An Abrupt Climate Change Scenario and Its
Implications for United States National Security," was written by Peter
Schwartz (GBN chairman) and Doug Randall (co-head of GBN's consulting
practice) and is attached here in its PDF version. Contrary to some recent
media coverage, the report was not secret, suppressed, or predictive.
Continue... Full text... (PDF: 915 KB)
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CLIMATE COLLAPSE
The Pentagon's Weather Nightmare
The climate could change radically, and fast. That would be the mother of
all national security issues.
By David Stipp
http://www.fortune.com/fortune/technology/articles/0,15114,582584-3,00.html
Global warming may be bad news for future generations, but let's face it,
most of us spend as little time worrying about it as we did about al Qaeda
before 9/11. Like the terrorists, though, the seemingly remote climate risk
may hit home sooner and harder than we ever imagined. In fact, the prospect
has become so real that the Pentagon's strategic planners are grappling with
it.
The threat that has riveted their attention is this: Global warming, rather
than causing gradual, centuries-spanning change, may be pushing the climate
to a tipping point. Growing evidence suggests the ocean-atmosphere system
that controls the world's climate can lurch from one state to another in
less than a decadeÐlike a canoe that's gradually tilted until suddenly it
flips over. Scientists don't know how close the system is to a critical
threshold. But abrupt climate change may well occur in the not-too-distant
future. If it does, the need to rapidly adapt may overwhelm many
societiesÐthereby upsetting the geopolitical balance of power.
Though triggered by warming, such change would probably cause cooling in the
Northern Hemisphere, leading to longer, harsher winters in much of the U.S.
and Europe. Worse, it would cause massive droughts, turning farmland to dust
bowls and forests to ashes. Picture last fall's California wildfires as a
regular thing. Or imagine similar disasters destabilizing nuclear powers
such as Pakistan or RussiaÐit's easy to see why the Pentagon has become
interested in abrupt climate change.
Climate researchers began getting seriously concerned about it a decade ago,
after studying temperature indicators embedded... Continue
Full article is 2574 words long
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