Inicio > Mis eListas > redanahuak > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 3441 al 3480 
AsuntoAutor
Revisa "CAMPAÑA CO REDCONCI
Fwd: Revisa "Cambi REDCONCI
Estando próximo de REDCONCI
Declaración del Fo REDCONCI
I Asamblea Contine REDCONCI
Revisa "Homenaje a REDCONCI
Revisa "Transgénic REDCONCI
Fwd: Revisa "THE 1 REDCONCI
Fwd: El suicidio d REDCONCI
Fwd: México - Desa REDCONCI
Fwd: NOAM CHOMSKY REDCONCI
Fwd: Politizar la REDCONCI
Entrevista Olafur REDCONCI
Llamamiento de Yak REDCONCI
QuE entendemos por REDCONCI
Participa conmigo REDCONCI
escuela de las ame REDCONCI
Libro gratis: La v REDCONCI
Fwd: Una historia REDCONCI
Fwd: Una historia REDCONCI
Revisa "La mexican REDCONCI
La Fractura Políti REDCONCI
El Teatro Campesin REDCONCI
Declaración de sol REDCONCI
avaaz y los tontos REDCONCI
Farsas sistémicas: REDCONCI
Cumbre de Movimien REDCONCI
Evo Morales cobra REDCONCI
Monsanto se rinde: REDCONCI
CIUDADANIA ECONOMI REDCONCI
Cumbre de Movimien REDCONCI
Snowden a bordo? / REDCONCI
Impunidad en viole REDCONCI
Fwd: SISTEMA DE IL REDCONCI
El petroleo y sus REDCONCI
Transporte vs. Mov REDCONCI
Fwd: Reporte de la REDCONCI
Fwd: Vigilia Mundi REDCONCI
Fwd: Encuentro Red REDCONCI
Fwd: SEGUNDO ENVIO REDCONCI
 << 40 ant. | 40 sig. >>
 
RED ANAHUAK
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 3591     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[redanahuak] El subversivo / Heroe moral de la nueva era
Fecha:Jueves, 12 de Diciembre, 2013  19:24:45 (-0600)
Autor:REDCONCIENCIA <lacasadelared @.....com>


Foto
Nelson Mandela, en imagen del 7 de diciembre de 2005
Foto Ap

El subversivo
Luis Bruschtein

El viejito que sonríe en la foto fue un duro guerrillero que soportó torturas y 27 años de cárcel. Ese hombre negro apacible y encanecido fue de los duros que rechazó la libertad cuando le pusieron como condición que se declarara en contra de la lucha armada del Congreso Nacional Africano. Nelson Mandela creció como líder de las luchas de su pueblo en Sudáfrica desplazando a los dirigentes más conciliadores con el régimen brutal del apartheid.

Eran los años 50 y 60 y en Estados Unidos la segregación racial estaba instalada por ley. Sin embargo, era considerado el emblema de la democracia en el mundo. Si Estados Unidos era mostrado como el país más democrático del mundo a pesar de la segregación en la educación, los trabajos, el transporte y hasta en los baños, ¿por qué no habría de serlo también Sudáfrica con su apartheid? Para los cánones de esos años, Estados Unidos y Sudáfrica eran países democráticos, igual que los raquíticos gobiernos latinoamericanos acogotados por sus fuerzas armadas.

Se repiten los discursos de Mandela sobre el sueño de una gran nación sudafricana donde todos los hombres fueran iguales sin importar el color de su piel. Pero cuando Mandela decía esa frase en aquellos años, no estaba pensando en la democracia real de esa época, en la supuesta democracia norteamericana o en la sudafricana. Estaba pensando en otras formas políticas que se relacionaban con procesos similares al argelino o al cubano u otros procesos emancipadores de la época, ya fueran democracias populares, repúblicas democráticas o socialismo africano.

Nadie pensaba que la democracia de los países escandinavos podía ser operativa en países que arrastraban una larga historia de colonialismo, marginación y explotación. Sin embargo, había una diferencia entre el proceso sudafricano y otros que se desarrollaban en Africa, donde la mayoría trataba de liberarse del yugo colonial. Allí, en cambio, se luchaba contra la dominación blanca. Pero todos pensaban que los cambios solamente vendrían con procesos revolucionarios.

Eran las ideas y las herramientas de ese momento histórico, las que surgían de esa circunstancia. No se podía confiar en la democracia de los blancos o de los militares o en que los poderosos entregaran mansamente sus privilegios. Mandela, Oliver Tambo, Walter Sisulu y otros jóvenes de la Liga Juvenil del Congreso Nacional Africano desplazaron a principios de los 60 a los dirigentes que proponían formas pacíficas de lucha, en las que ellos también habían participado, y fundaron Lanza de la Nación, que era la formación guerrillera del CNA.

Sudáfrica también era diferente a los demás procesos africanos en otros aspectos. La lucha armada no fue centralmente de guerrilla en la selva. El CNA era un movimiento popular de masas con mucha concentración urbana. La lucha armada consistió centralmente en atentados explosivos en las ciudades o en infraestructura, articulados con huelgas e insurrecciones. Mandela y Sisulu estuvieron presos la mayor parte del tiempo y Oliver Tambo exiliado.

El CNA no era africanista, por eso se repite mucho la frase de Mandela cuando dijo que siempre luché contra la dominación blanca y siempre luché también contra la dominación negra. No era africanista porque, a pesar de que centralmente la lucha era contra el apartheid, tenía un fuerte componente ideológico. El CNA tenía influencias marxistas soviéticas y chinas, al igual que todos los líderes anticolonialistas africanos de esa época, desde Patrice Lumumba en el Congo hasta Samora Machel en Mozambique.

Machel era un marxista ortodoxo, dirigente del Frente de Liberación de Mozambique (Frelimo) y llegó al poder aliado a los soviéticos en 1974 después de la Revolución de los Claveles en Portugal. Fue asesinado en un atentado y su viuda, Graca Machel, se convirtió varios años después, en 1998, en la última esposa de Mandela. Otro aspecto particular del CNA era que Mandela había integrado también a blancos y a indios. Paradójicamente, mientras el gobierno de Israel apoyaba al gobierno racista blanco y le vendía armas, varios judíos sudafricanos, entre ellos Denis Goldberg, Lionel Berstein y Harold Wolpe, lucharon junto a Mandela en Lanza de la Nación.

Los poderes y las fuerzas que representan los principales líderes del mundo que el jueves hicieron conocer sus condolencias por la muerte de Mandela y lo elevaron al rango de ejemplo para la humanidad, durante su lucha lo consideraron subversivo y terrorista. No era para nada políticamente correcto. Muchas de esas fuerzas y poderes fueron cómplices de su encarcelamiento y tortura.

Mandela es el duro luchador y al mismo tiempo es el gran pacifista que advirtió la prioridad de la integración en un país dominado salvajemente por una minoría blanca. Una cosa no se puede separar de la otra. Para hacer lo que hizo en el poder, antes tuvo que luchar como lo hizo. Es difícil unir esas dos facetas que se muestran como polos que se contradicen. Si en la primera etapa de su vida hubiera actuado como lo hizo en la segunda, hubiera sido cómplice de la explotación blanca. Si al salir de la cárcel hubiera mantenido la intransigencia que lo caracterizó en la lucha, hubiera llevado a Sudáfrica a una catástrofe.

Pero el cambio no se produjo porque llegó al poder, sino porque su llegada al poder fue parte de un reacomodo que se estaba produciendo en todo el mundo al finalizar la guerra fría y asentarse el proceso de globalización donde el mundo se convirtió en un solo mercado.

Uno de los grandes problemas de las revoluciones en Angola o en Mozambique había sido que provocaron el éxodo masivo de la población blanca, con lo cual se quedaron sin profesionales ni empresas. En Sudáfrica la economía estaba en manos de los blancos, que a su vez eran la inmensa mayoría de los profesionales. La población blanca y la población negra estaban condenadas a vivir en paz. Mandela fue concesivo en muchos aspectos, sobre todo con los juicios de la verdad, porque la emigración masiva de los blancos hubiera significado la bancarrota y el fracaso de la lucha contra el apartheid. En 1974 Mozambique fue rescatada por la URSS. En los años 90, cuando Mandela llegó al poder, la URSS ya no existía y los términos del comercio mundial estaban más o menos regidos por la OMC.

Robert Mugabe, otro gran líder africano, fue más rígido y en la actualidad Zimbabwe (ex Rodhesia del Sur, vecina a Sudáfrica) está aislada y con fuertes problemas económicos.

Mandela era un hombre mayor. Sabía que le quedaban pocos años útiles de vida y los usó para consolidar la salida del apartheid en una Sudáfrica multirracial. Sabía que dejaba un país con profundas desigualdades, pero se dio cuenta de que su tiempo estaba acotado a consolidar la monumental victoria que había logrado. Fue su legado a las nuevas generaciones, las que deberán ocupar su puesto en la lucha contra la miseria y las injusticias que aún subsisten. Así el antiguo terrorista y subversivo que no merecía más que una visita cada seis meses durante 27 años se convirtió en el héroe moral de la nueva era.

Mandela fue una expresión muy particular, difícil de equiparar por su dimensión humana, pero en general hay ciertos rasgos similares con los procesos que se generaron en América latina al comenzar el siglo. Miguel Brascó cuenta una anécdota de su visita a Johannesburgo en los 60. “El problema –le dijo a un sudafricano blanco– es que aquí no votan los negros”. Tengo entendido que en su país tampoco, le respondió el hombre un poco molesto. Se refería a que el peronismo estuvo proscrito durante 18 años.

Expresiones, reflejos, continuidades o rescoldos de lo que en determinado momento histórico fue condenado por subversivo y terrorista llegaron a los gobiernos por medios democráticos. Expresiones de los trabajadores combativos en Brasil o en Venezuela, de los pueblos originarios en Bolivia, de los tupamaros en Uruguay, de la Juventud Peronista en Argentina, de los curas tercermundistas en Paraguay o de los allendistas chilenos aparecieron con mayor o menor fuerza, con mayor o menor eficacia, como una opción de poder concreto para amplios sectores populares que habían sido marginados por la aplicación de las ideas hegemónicas del neoliberalismo. Cada una de esas experiencias históricas había dejado un reservorio de valores de lucha y resistencia que sirvieron para la construcción de nuevas opciones. Había restos vivos de lo que parecía perdido y arrasado por las represiones, las cárceles y los exilios.

© Página 12

http://www.jornada.unam.mx/2013/12/12/opinion/034a1mun

http://www.jornada.unam.mx/ultimas/la-muerte-de-nelson-mandela-1
http://www.jornada.unam.mx/ultimas/la-muerte-de-nelson-mandela-1








RED GLOBAL DE CONSCIENCIA
Plataforma independiente desde 1996 de articulación de alternativas para crear un mundo mejor,
con 77 herramientas ciberespaciales patrocinadas y administradas en servicio desde

La Casa de la Red

facebook.com/lacasadelared
facebook.com/redluz
Red Global de Consciencia
Red Iberoamericana de Luz
Guardianes de la Tierra
Redes de Luz y Conciencia

Encuentros de Luz
Calendario Espiritual
SERVICIOS GRATUITOS DE INFORMACIÓN
RedLuz-Panorama mundial espiritual
Red Anáhuak-Panorama mundial civilista
Foro GAP con todas las canalizaciones
Archivo histórico I
Archivo histórico II

PPS y documentos pesados
RED MEXICANA DE CONCIENCIA
Foro Méshiko-Latinoamérica, panorama nacional civilista

Red Mexicana de Luz, panorama nacional espiritual

Foro México en Conciencia
Red Cuauhnáhuak-Redes civiles morelenses

ENLACES RECOMENDADOS
La diosa Mayahuel
Activismo Sagrado
Foro sobre Chamanismo
Salvemos el Bosque de Agua
Espiritualidad y Política
Tierra Sabia-Red social por la sustentabilidad
Museo Virtual de la Cosmogonía Antigua Mexicana
Activarte

Ser Tierra-Tradiciones ancestrales amerindias
El Poder del Consumidor

Enciclopedia Virtual de la Medicina Tradicional Mexicana

Enciclopedia Virtual sobre Economía Solidaria

Recicladores en red

Foro sobre Economía Alternativa

Foro sobre Mercados Orgánicos
Semillas Sin Fronteras

Día de la Tierra-22 de abril
Nuestra Madre Tierra
Red Global de Sanadores
Red Holístika
Latinos USA





YouTube Facebook hi5 Twitter Flixster Friendster Ning Plaxo LinkedIn Netvibes
Contacto, asesoría, informes de grupos locales en cada país y donativos para ayudar a sostener estos servicios: lacasadelared@gmail.com . Mensajeros instantáneos: Skype redluz1 MSN ricardoredluz AIM redluz Y! Messenger anahuak2001