Inicio > Mis eListas > union_global_de_luz > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 1728 al 1747 
AsuntoAutor
Invitacion Charla Escuela
¿Está creciendo el Escuela
El Sueño Escuela
PARA TODOS AQUELLO Escuela
Arathia Maitreya - Escuela
Veamos las cosas t Escuela
Los ángeles están Escuela
Solidaridad Juan Mol
Mensajes del Maest Escuela
COMPARTIENDO COMPR Escuela
DOÑA MARIA ISABEL OroMu-Ba
Ascensión - Ashtar Escuela
De la Sociedad de Escuela
Vicente Beltrán An Buena Vo
Vigilia Día Intern Buena Vo
Importante Escuela
Compartiendo Compr Escuela
METATRON HABLANDO Escuela
Mensaje de Miguel Escuela
SANACION COSMICA Leonel L
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
Red Planetaria
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 2325     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[UNION_GLOBAL_DE_LUZ] Veamos las cosas tal como son (Parte 2)
Fecha:Viernes, 5 de Septiembre, 2003  13:32:36 (-0300)
Autor:Escuela Claridad <claridad @.........com>

DEL PROBLEMA DE LA NEUTRALIDAD Y OTROS COMENTARIOS.

 

"Durante décadas, nosotros, los instructores de la raza de los hombres, hemos observado que ciertas grandes tendencias mundiales o planetarias, toman forma, asumen delineamientos definidos y pronunciados y se convierten en potencias condicionantes. Estas formación y definición, fueron esenciales si la cuestión tenía que ser presentada con claridad a la humanidad, permitiendo así a los hijos de los hombres hacer una elección básica y poner en sus manos ciertas determinaciones que, de ser correctamente dirigidas, podrían forjar para ellos un nuevo y mejor futuro. Tal presentación no fue posible antes, porque nunca el género humano alcanzó la etapa en que pudo captar la situación inteligentemente, y estuvo tan estrecha y rápidamente interrelacionado por la radio, el teléfono, la prensa y el telégrafo1. Las elecciones necesarias pueden hacerse hoy en mutua colaboración, averiguación y con los ojos abiertos. Las personas reflexivas de cada país tienen claramente ante sí la elección, y de su decisión depende la suerte de las masas menos inteligentes. De allí la responsabilidad actual de los líderes nacionales, de los representantes del pueblo en los gobiernos, de las iglesias y de los intelectuales de todos los países, sin excepción alguna. No debería esquivarse ni eludirse la responsabilidad, lo cual sucede muy a menudo.

En comunicaciones pasadas, hablé con frecuencia de las Fuerzas de la Luz y de las Fuerzas del Materialismo, significando con estos términos las prevalecientes tendencias hacia la hermandad, las rectas relaciones humanas y el propósito altruista, y aquellas que invierten estas tendencias superiores e introducen en los asuntos humanos la adquisición egoísta, el énfasis sobre los intereses materiales, la agresión y la crueldad brutales. Las dos posiciones son claras para el observador libre de prejuicios.

A estos dos grupos agregaría un tercero, el cual está tomando forma muy definida en el mundo actual, compuesto por aquellos que no ejercen toda su influencia y actividad sobre ninguna de las partes; teóricamente pueden abogar por el método superior, pero no hacen prácticamente nada para acrecentar sus intereses. Este tercer grupo está formado internamente por dos grupos: primero, esas personas que son potencialmente débiles y, por lo tanto, están abrumadas por el temor y el terror, sintiendo que de ninguna manera pueden ir contra la fuerza de la agresión, y, segundo, un grupo intrínsecamente poderoso que, mediante intereses materiales egoístas, más un sentimiento de superioridad separatista, y que por estar lejos del lugar de las dificultades y de la dominación de los falsos valores, se desentiende de la situación, esquivando su evidente responsabilidad como miembros de la familia humana. Este último grupo incluye, entre otros, a cierto número de demócratas y repúblicas poderosas. A un grupo lo rigen las reacciones del temor, el terror y el sentimiento de inerme futilidad, y ¿quién puede criticarlo? El otro está controlado por el egoísmo y la separatividad.

Por lo tanto, tenemos en el mundo en este momento tres grupos de personas que personifican a los tres puntos de vista principales de toda la humanidad, más las masas irreflexivas dominadas por la propaganda, controladas por su gobierno, siendo presas de quienes gritan. Sería de valor que tuvieran esta clara imagen en sus mentes y volveré a definirla.

1. Las antiguas y atrincheradas fuerzas de la agresión, de la adquisición material y del egoísmo puro, actuando con una pronunciada crueldad que se exterioriza y se posesiona de cuanto desea, sin respetar ningún derecho, posesión histórica y legal ni voluntad alguna.

2. Las fuerzas del propósito espiritual, incluidas en la voluntad de proteger los derechos de los demás, conjuntamente con los derechos individuales, para poner fin a la agresión y su consiguiente temor y arrojar el peso de su combinada influencia a favor de los valores espirituales, de la libertad humana, del derecho a pensar y de la bondad. Empleo la palabra bondad intencionalmente, porque encierra la idea de parentesco, hermandad y rectas relaciones humanas. La buena voluntad mundial en expresión, así como la voluntad al bien, es la base de cualquier paz posible -la buena voluntad que negaría cualquier paz prematura en este momento, porque esto último daría tiempo a las Fuerzas del Materialismo para consolidar sus ganancias y preparar el camino para otra agresión. La bondad, la voluntad al bien y la paz, deberían ser la expresión práctica y la intención formulada de quienes están condicionados por las Fuerzas de la Luz.

3. La fuerza de la negatividad masiva, expresada hoy por los pueblos dominados dentro de los baluartes de la agresión, y por las personas neutrales de todas partes. Todas están matizadas por el temor racial, el instinto de autoconservación y el interés egoísta y miope.

El problema es excesivamente difícil, porque si bien las líneas de demarcación se van definiendo constantemente, no obstante los exponentes de estos tres grupos residen en todos los países y pueblos -en cada iglesia y en cada hogar. Ninguna nación o grupo está exento de esta triplicidad. Está arraigada en las actitudes humanas, y por eso este conflicto es estrictamente humano y no una guerra convencional. Toda nación tiene sus personas egoístas y agresivas que creen que la fuerza es razonable y que los hombres deben ser gobernados por la ley de la selva, posesionándose de lo que quieren sin importarles lo que cuesta a los demás. En cada nación dentro de sus fronteras hay quienes tienen una visión de las rectas relaciones humanas, tratan de vivir de acuerdo a la ley de la hermandad, responden a la influencia de las Fuerzas de la Luz y de la Jerarquía espiritual y desean que la paz, la bondad y la buena voluntad, rijan los asuntos del mundo y controlen la política de los gobiernos. Cualquier nación tiene dentro de sí misma esas personas neutrales que no pueden pensar con claridad y tratan de culpar a otros, excepto a ellas mismas, que teorizan y especulan, aconsejan y asignan la responsabilidad, pero se abstienen de participar activamente en el proceso de reajuste, por razones de orgullo o falta de disposición para pagar el precio. Algunos de ellos son parte de un grupo de objetores conscientes, que eventualmente se beneficiarán con el triunfo de las Fuerzas de la Luz, pero que se niegan a participar en la lucha, reservándose para los futuros arreglos de paz, anhelando el fin del conflicto, pero nada hacen para que se realice. Muchos son totalmente sinceros, pero sus ideas deben ser reajustadas.

Si quieren captar correctamente la realidad de los enunciados anteriormente expuestos, deben tomar parte en la clarificación mental que está teniendo lugar en el mundo. Estos tres grupos actúan ahora y están en conflicto. El grupo neutral obstaculiza definidamente el trabajo de las Fuerzas de la Luz. Estas tres actitudes mentales existen en toda nación y también en la conciencia de cada individuo. La comprensión de esto les permitirá captar y asumir mejor la responsabilidad individual. Comprenderán la necesidad de asegurarse por sí mismos el lugar que ocupan y no se dejarán condicionar por los puntos de vista de otras personas y la propaganda mundial; deberán saber cuál es la situación de su nación y a favor de quién están y dónde se encuentran ustedes como almas. Entonces -si son sinceros y piensan con claridad- podrán trabajar para ese grupo que para ustedes personifica la actividad y las metas más elevadas posibles, y abandonarán esa actitud de inútil negatividad, de satisfecha neutralidad y desconcertante confusión que quizás los caracterice...

Una de las cosas que los guías espirituales de la humanidad trataron de hacer, es llevar con toda claridad a la atención de los hombres, la dualidad básica que existe en el mundo actualmente -la dualidad de la vida egoísta material y la de los objetivos espirituales altruistas, lo cual está hoy muy definido. Tienen por delante la segunda etapa que deben desempeñar, y consiste en estimular la visión de los hombres de todas partes de tal manera que -empezando por los intelectuales- pueden, conscientemente, ponerse a favor de una u otra de las banderas y saber así lo que están haciendo y por qué lo hacen. Los neutrales vacilan entre ambas, y hasta la fecha nada han hecho.

A este respecto, quisiera considerar un problema que ha turbado parcialmente a quienes no poseen una mentalidad muy clara, a los cuales he enseñado durante algún tiempo. Durante años he tratado de formar en el mundo un grupo de hombres y mujeres que constituyeran valores espirituales, amaran a toda la humanidad, fomentaran el espíritu de buena voluntad y, dentro de sus posibilidades, representaran a la Jerarquía de la Luz para la humanidad, como tratan de hacerlo el Cristo y Sus discípulos. A algunos les parece que esto significa que no deben rebelarse contra el mal, la crítica y el partidismo que existe entre ustedes. Aparentemente no pueden amar con firmeza al que ofende, ni hacer que desaparezca del mundo la ofensa. Esto podría aclarárseles si se responden a ustedes mismos a una o dos preguntas:

¿Creen que la Jerarquía de la Luz, bajo la guía del Cristo, está a favor de la crueldad, la agresión y la masacre de indefensos?

¿Creen que el mundo puede ser salvado, negándose a pensar y esquivando la responsabilidad individual, ignorando la prevaleciente situación?

¿Creen que no hay primicias ni principios que merecen luchar y morir por ellos, si es necesario?

¿Están a favor de la Luz o de las Fuerzas del Materialismo?

¿Qué hacen para ayudar a quienes piden su adhesión, lealtad o idealismo?

¿Están regidos por un sentimiento de futilidad individual -esa arma que las Fuerzas del Materialismo emplean ahora tan poderosamente, para aturdir a posibles opositores y dejarlos inermes?

Un claro análisis investigador de los objetivos espirituales de la humanidad, les permitirá responder a estas preguntas. Si no necesitan responderlas, porque adoptan en su mente una posición clara, su estudio les permitirá servir a su época y generación con mayor capacidad, y presentar la situación con más claridad a los desconcertados.

El horror a la guerra y anhelo de paz no excusa un pensar negligente; tampoco proporciona una coartada o la oportunidad de rehuir la responsabilidad individual o nacional. El conflicto está en marcha. Es de antiguo linaje. La cuestión está claramente dirimida entre el bien y el mal, la bondad y la crueldad, la libertad y la agresión. Rehuir la responsabilidad, debido a los errores nacionales cometidos en el pasado y los pecados y fracasos históricos, es una excusa injustificable; evadir la debida participación en la lucha, porque todas las naciones tienen ciertos objetivos materialistas, es erróneo; una nación es la suma total de su pueblo. Tampoco es un excusa decir que no pueden pensar por sentirse cansados, lo cual es indigno de cualquier discípulo o aspirante del mundo.

La Jerarquía de la Luz trata de despertar a los hombres para que comprenda el dualismo básico que subyace en este conflicto, y la significación esencial de los asuntos que enfrentan a la humanidad. De allí el énfasis que pongo sobre la necesidad de encarar el problema, de pensar clara e inteligentemente sobre lo que ocurre a nuestro alrededor y de emprender la acción correcta y cooperadora. El problema mundial se aclarará y el fin del conflicto se alcanzará con mayor rapidez cuando haya sólo dos partidos, no tres. Es necesario reconocer este dualismo subyacente, antes de trasladar la conciencia de la humanidad de su principal preocupación -deseo adquisitivo materialista, agresivamente satisfecho- a la conciencia del alma, con sus correlaciones, interés grupal, satisfacciones de la necesidad grupal y la actuación de una colaboración grupal constante, en escala mundial. Esto atañe a los individuos, naciones y razas; cuando, como individuos, resuelvan los problemas de su vida diaria, ayudarán a solucionar el problema mundial.

Ésta es la situación tal como la Jerarquía la ve hoy, y con la cual desafía a todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Les pido que participen de alguna manera en el conflicto y les recuerdo, el significado oculto de las palabras de Cristo, a menudo mal interpretadas, "Aquel que no está conmigo, está contra mí".

La Exteriorización de la Jerarquía , pág. 182-185

 

Click AQUI para mßs informaci¾n