Inicio > Mis eListas > union_global_de_luz > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 174 al 193 
AsuntoAutor
Con Acuario viene Juan Ang
Plenilunio de Libr Daniel B
Plenilunio Libra Juan Ang
La Vulnerabilidad Juan Ang
El Sabbath de las Juan Ang
La Felicidad Juan Ang
Con Acuario viene Juan Ang
Alquimia Interior Juan Ang
Portal Dimensional Juan Ang
21 Conferencias de Daniel B
Atenta Invitacion Juan Ang
Con Acuario viene Juan Ang
Todo esta dentro d Juan Ang
Con Acuario viene Juan Ang
Armas Nucleares - Daniel B
Sabio es... Juan Ang
Con Acuario viene Juan Ang
Dónde estaba Dios. Isabel S
Alquimia Interior Juan Ang
La Imitacion Juan Ang
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
Red Planetaria
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 779     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[UNION_GLOBAL_DE_LUZ] La Felicidad
Fecha:Miercoles, 3 de Octubre, 2001  11:18:38 (-0300)
Autor:Juan Angel Moliterni <claridad @.........ar>

Krishnamurti, Meditaciones Diarias

 
Este es un Servicio del Centro Escuela CLARIDAD hacia la UNIÓN GLOBAL DE LUZ · El AMOR y la UNIDAD es la MOTIVACIÓN, El SERVICIO es el MEDIO, La DICHA y la LIBERACIÓN son la META.

Krishnamurti
Meditaciones Diarias


¿Qué es la felicidad?

Cuando estás viviendo dichosamente, ¿lo sabes? Sabes cuando estás sufriendo, cuando tienes un dolor físico. Cuando alguien te golpea o se enoja contigo, sabes que sufres. Pero cuando eres dichoso, ¿lo sabes? ¿Tienes conciencia de tu cuerpo cuando está sano? Ciertamente, la felicidad es un estado del cual somos inconscientes, del cual no nos percatamos. En el momento en que nos damos cuenta de que somos felices, dejamos de ser felices, ¿no es así? Pero casi todos sufrimos; siendo conscientes de eso, deseamos escapar del sufrimiento hacia lo que llamamos felicidad. Queremos ser conscientemente felices; y en el momento en que somos conscientemente felices, la felicidad se ha ido. ¿Podemos decir alguna vez que seremos felices? Es solamente después, un instante o una semana después cuando decimos: “¡Qué feliz fui, qué dichoso he sido!”. En el instante real somos inconscientes de la felicidad, y ésa es su belleza.

Tratamos de descubrir qué es la felicidad y si la felicidad es algo de lo que estamos conscientes. ¿Qué es lo que entendemos por felicidad?

Lo que llamamos felicidad es el resultado de obtener lo que se desea, de alcanzar el éxito, de llegar a ser algo (fama-fortuna-poder-amor egoísta). Deseamos algo, y mientras podamos obtenerlo sentimos que somos perfectamente felices, no nos sentimos frustrados; pero si no podemos obtener lo que deseamos, entonces comienza la infelicidad.

Cuando estamos conscientes de que somos felices, ¿es eso felicidad? Evidentemente no. Ocurre como la humildad: en el momento en que estamos conscientes de que somos humildes, no somos humildes. De modo que no podemos ir tras la felicidad, no es algo que pueda perseguirse. Llega; pero si la buscamos nos eludirá.

No queremos ser nosotros mismos, cualquier cosa que seamos; queremos ser “alguien”. Hay, ciertamente, una diferencia entre ser y desear ser. El deseo de ser o llegar a ser se continúa y se fortalece mediante el conocimiento, el cual es usado para el engrandecimiento propio. ¿Han advertido que se genera la actitud de “yo he experimentado más que tú, yo sé y tú no sabes”? Podemos haber leído muchos libros, pero muy pocos tenemos experiencia directa de algo. Lo que tiene vital importancia es la experiencia directa –la vivencia- de la realidad, de Dios; y para eso tiene que haber amor. Al ser la felicidad inconsciente, descubrimos que es un “hecho interno”, un estado del Ser, no es objetiva. Sólo la educación subjetiva (valores humanos) te puede hacer feliz.
 

Sobre la Energía

Necesitas más energía para destrozarte a ti mismo que para construir un poquito de felicidad.

Desperdiciamos nuestra energía a causa del conflicto, riñas, miedo y vanidad. Cuando nuestra energía no se desperdicia en absoluto, tenemos toda la energía del mundo. En tanto nuestro cerebro no se deteriora a causa del conflicto, ambición, esfuerzo, lucha, sentimiento de soledad, el desaliento, etc., tenemos energía en abundancia.

El hábito mecánico produce desorden, porque cuando la energía funciona siempre dentro de un límite estrecho, lucha por abrirse paso y esto constituye la esencia del conflicto.

Viva sin autoridad, sin comparación y descubrirá qué cosa tan extraordinaria es. Ud. tiene una tremenda energía cuando no está compitiendo, comparando ni reprimiéndose; usted está realmente vivo, sano, completo, y es, por lo tanto, sagrado. Existe una cualidad de la mente que está despierta y observando siempre, observando aunque no haya nada que aprender.
 

Habiendo perdido el contacto con la naturaleza, tendemos naturalmente a desarrollar capacidades intelectuales. Leemos muchísimos libros, asistimos a innumerables museos y conciertos, mirarnos televisión y tenemos muchos otros entretenimientos. Citamos interminablemente las ideas de otras personas y pensamos y hablamos extensamente acerca del arte. ¿Por qué dependemos tanto del arte? ¿Es una forma de escape, de estimulación? Si estuvieran directamente en contacto con la naturaleza, si observaran el movimiento de un pájaro cuando vuela, si vieran la belleza de cada movimiento del cielo, las sombras de las colinas o la belleza en el rostro de otra persona, ¿piensan que querrían ir a un museo para mirar algún cuadro? Tal vez sea a causa de que no saben cómo mirar todas las cosas que los rodean, que recurren a alguna forma de droga, a fin de estimularse para ver mejor.

Hay una historia acerca de un maestro religioso que acostumbraba hablar todas las mañanas a sus discípulos. Una mañana subió al estrado y estaba a punto de comenzar, cuando un pajarito vino a posarse en el alféizar de la ventana y empezó a cantar; cantó sin cesar y a pleno corazón. Cuando terminó y se fue volando, el maestro dijo:

“El sermón de esta mañana ha terminado”.

Me parece que una de nuestras mayores dificultades es ver por nosotros mismos con verdadera claridad, no sólo las cosas exteriores sino nuestra vida interna. Cuando decimos que vemos un árbol o una flor o una persona ¿las vemos realmente? ¿O vemos meramente la imagen que la palabra ha creado? O sea: cuando ustedes miran un árbol o una nube en un atardecer pleno de luz y encanto, ¿ven realmente ese árbol, esa nube, los ven no sólo con los ojos o el intelecto sino de manera completa total?

¿Han probado alguna vez mirar una cosa objetiva como un árbol, sin ninguna de las asociaciones, sin ninguno de los conocimientos que han adquirido acerca de él, sin ningún prejuicio, sin ningún juicio, sin palabras que formen una pantalla entre ustedes y el árbol, pantalla que les impide verlo tal como es verdaderamente? Traten de hacerlo y vean qué es lo que realmente ocurre cuando observan el árbol con todo su ser, con la totalidad de su energía. En esa intensidad encontrarán que no hay observador en absoluto, que sólo hay atención. El observador y lo observado existen cuando hay inatención. Si miran algo con atención completa, no hay espacio para un concepto, una fórmula o un recuerdo. Es importante comprender esto, porque vamos a examinar algo que requiere una investigación muy cuidadosa.

Sólo una mente que mira un árbol o las estrellas o las centelleantes aguas de un río con una completa entrega de sí misma sabe qué es la belleza; y cuando vemos de verdad, nos hallamos en un estado de amor. Por lo general, conocemos la belleza mediante la comparación o por intermedio de lo que el hombre ha producido, lo cual implica que atribuimos la belleza a algún objeto. Veo lo que considero que es un bello edificio, y aprecio esa belleza a causa de mi conocimiento de la arquitectura o comparando este edificio con otros que he visto. Pero ahora me pregunto: “¿Existe una belleza sin el objeto?”. Cuando hay un observador, que es el censor, el experimentador, el pensador, no hay belleza, porque entonces la belleza es algo externo, algo que el observador mira y juzga. Pero cuando no hay observador –y esto exige muchísima meditación e investigación-, entonces existe la belleza sin el objeto.

La belleza está en el total abandono del observador y lo observado, y ese abandono de uno mismo sólo es posible cuando hay total austeridad, no la austeridad del sacerdote con su dureza, sus sanciones, sus reglas y su obediencia, no la austeridad en las ropas, en las ideas, en la comida y en la conducta, sino la austeridad de la total sencillez, que es completa humildad. Entonces no hay nada que lograr, no hay escalera para subir por ella; sólo existe el primer paso, y el primer paso es el paso para siempre.

Digamos que uno está caminando a solas o con alguien y que ha dejado de hablar. Se halla rodeado por la naturaleza; no ladra ningún perro, no se oye el ruido de ningún automóvil que pase, ni siquiera el aleteo de un pájaro. Uno está completamente callado y la naturaleza que lo rodea también está totalmente silenciosa. En ese estado de silencio, tanto en el observador como en lo observado –cuando el observador no traduce en pensamientos lo que observa-, en ese silencio hay una calidad de belleza diferente. No hay naturaleza sin observador. Hay un estado de la mente que es de total, completa soledad; la mente está sola, no aislada, sino quieta, en silencio, y ese silencio, esa quietud, es belleza. Cuando ustedes aman, ¿hay un observador? El observador existe solamente cuando hay deseo y placer. Cuando el deseo y el placer no están asociados con el amor, entonces el amor es intenso. Igual que la belleza, es algo totalmente nuevo cada día. Como he dicho, no tiene ni ayer ni mañana.

Sólo cuando miramos sin ninguna idea preconcebida, sin ninguna imagen, podemos estar en contacto directo con algo en la vida. Todas nuestras relaciones son en realidad imaginarias, o sea, que se basan en una imagen formada por el pensamiento. Si tengo una imagen de otro y el otro tiene una imagen de mí, es obvio que no vemos el uno al otro en absoluto tal como somos realmente. Lo que vemos son las imágenes mutuas que nos hemos formado, las cuales nos impiden estar en contacto, y por eso nuestras relaciones no andan bien.

Cuando digo que lo conozco quiero decir que lo conocí ayer. No sé lo que usted es hoy. Todo lo que conozco es mi imagen de usted. Esa imagen está formada por lo que usted ha dicho para elogiarme o para insultarme, por lo que usted me ha hecho; está formada por todos lo recuerdos que tengo de usted. Y la imagen que usted tiene de mí se ha formado del mismo modo; son esas imágenes las que se relacionan y eso es lo que nos impide comunicarnos realmente el uno con el otro.

Dos personas que han vivido juntas durante un largo tiempo, tienen la una de la otra una imagen que les impide estar realmente relacionadas. Si comprendemos la relación, podemos cooperar, pero la cooperación no puede existir a base de imágenes, de símbolos, de conceptos ideológicos. Sólo cuando comprendemos la verdadera relación entre nosotros, hay una posibilidad de amor pero negamos el amor cuando tenemos imágenes. Por lo tanto, es esencial comprender, no intelectualmente sino de hecho, cómo en nuestra vida cotidiana hemos elaborado imágenes acerca de nuestra esposa, nuestro marido, nuestro vecino, nuestros hijos, nuestro país, nuestros líderes, nuestros políticos, nuestros dioses; no tenemos otra cosa sino imágenes.

Estas imágenes crean el espacio entre uno mismo y lo que uno observa, y en ese espacio hay conflicto. Vamos a averiguar juntos si es posible estar libre del espacio que creamos no sólo exteriormente sino dentro de nosotros mismos, el espacio que divide a la gente en todas su relaciones.

Ahora bien, la atención misma que ustedes conceden a un problema es la energía que resuelve ese problema. Cuando le prestan atención completa –quiero decir con todo el ser-, no hay observador en absoluto. Sólo hay un estado de atención que es energía total, y esa energía total es la suprema forma de inteligencia. Naturalmente, ese estado mental debe ser de completo silencio, y ese silencio, esa quietud, que no es la quietud de la disciplina, adviene cuando hay atención total. Ese silencio total en el que no existen ni el observador ni lo observado, es la más elevada expresión de la mente religiosa. Pero lo que ocurre en ese estado no puede ser puesto en palabras, porque lo que se expresa en palabras no es el hecho. Para descubrir ese hecho por nosotros mismos, tenemos que experimentarlo.

Cada problema está relacionado con todos los demás problemas, de modo que si podemos resolver por completo un problema –no importa cuál- veremos que somos capaces de afrontar fácilmente todos los otros problemas y de resolverlos. Hablamos, por supuesto, de problemas psicológicos. Ya hemos visto que un problema sólo existe en el tiempo, es decir, cuando afrontamos la cuestión de una manera incompleta. Por lo tanto, no sólo hemos de percibir claramente la naturaleza y estructura del problema y verlo en su totalidad, sino que debemos abordarlo apenas surge y resolverlo de inmediato a fin de que no eche raíces en la mente. Si permitimos que un problema perdure por un mes o por un sólo día, aun por unos cuantos minutos, el problema generará distorsión en la mente. ¿Es posible, entonces, abordar un problema de manera inmediata, sin distorsión alguna, y estar instantánea y completamente libres de él, sin permitir que subsista un solo recuerdo, un solo rasguño en la mente? Estos recuerdos son las imágenes que llevamos con nosotros a todas partes, y estas imágenes son las que se enfrentan a esta cosa extraordinaria que llamamos vida; por lo tanto, hay una contradicción y, en consecuencia, conflicto. La vida es muy real, no es una abstracción, y cuando la abordamos con imágenes hay problemas.

¿Es posible afrontar cada problema sin este intervalo de espacio–tiempo, sin la brecha entre uno mismo y la cosa que uno tiene? Es posible sólo cuando el observador no tiene continuidad, el observador que es el constructor de la imagen, el observador que es una colección de recuerdos e ideas, un manojo de abstracciones.

Cuando uno mira las estrellas, ahí está el “uno” que mira las estrellas en el cielo; el cielo está colmado de brillantes estrellas, el aire es fresco, y ahí está “uno”, el observador, el experimentador, el pensador con su corazón adolorido, ahí está uno, el centro, creando espacio. Nunca entenderemos esto del espacio entre uno mismo y las estrellas, entre uno mismo y la esposa, el esposo o el amigo, porque jamás hemos mirado sin la imagen, y por eso no sabemos qué es la belleza, qué es el amor. Hablamos y escribimos al respecto, pero jamás lo hemos conocido excepto, quizás, en raros instantes de total olvido de nosotros mismos. De modo que mientras existe un centro creando espacio a su alrededor, no hay amor ni belleza. Cuando no existen ni centro ni circunferencia, entonces hay amor. Y cuando amamos, somos belleza.

Cuando miramos un rostro que tenemos frente a nosotros, estamos mirando desde un centro, y el centro crea el espacio entre persona y persona; por eso nuestras vidas son tan vacías e insensibles. No es posible cultivar el amor o la belleza, ni inventar la verdad, pero si estamos todo el tiempo atentos a lo que hacemos, podemos cultivar la percepción alerta. Y desde esa percepción alerta comenzaremos a ver la naturaleza del placer, del deseo y del dolor, y la completa soledad y el hastío del hombre; entonces comenzaremos a dar con esa cosa llamada “el espacio”.

Cuando haya espacio entre nosotros y el objeto que estamos observando, sabremos que no hay amor; y sin amor, por mucho que tratemos de reformar al mundo o de producir un nuevo orden social, por mucho que hablemos de mejoras, sólo crearemos dolor. De modo que ello depende de ustedes. No hay líder, no hay maestro, no hay nadie que les diga lo que deben hacer. Están solos en este mundo demente y brutal.
 


En Gratitud, Unidad, Orden, Luz y Amor...
¡Bendiciones Infinitas en todos los planos!
Juan Angel Moliterni & María del Carmen Prantera

CENTRO ESCUELA CLARIDAD
República Argentina
e-mail: claridad@arnet.com.ar

URL: http://ar.geocities.com/claridad_ar/Index.htm
 
 
 
 

EXHORTAMOS A REDISTRIBUIR SIN FINES COMERCIALES POR VÍA ELECTRÓNICA, SIEMPRE Y CUANDO SE RESPETEN LOS CRÉDITOS DEL SERVICIO, LOS AUTORES Y SE MENCIONEN LA FUENTE Y ENLACES (e-mail y URL).


Saludos Fraternales de Corazón a toda la RED:

Queridos Trabajadores de la Luz ¡seguimos creciendo! Para poder organizar y difundir de la forma más óptima posible el Despertar de Argentina (2002), la Unificación de toda América y la Sanación Planetaria invitamos a todos los VOLUNTARIOS a suscribirse enviando un correo en blanco a: tri_unidad-alta@eListas.net, donde recibirán boletines en relación a este tema. El propósito es simplemente para llevar adelante un ORDEN y COORDINAR los esfuerzos.

TRI_UNIDAD: http://www.eListas.net/lista/tri_unidad

Seamos Uno en Meditación Global
Todos los Miércoles

GRACIAS POR PASAR ESTA INFORMACION A OTROS


Este mensaje se envía con la complacencia de la nueva legislación sobre correo electrónico: Sección 301, párrafo (a), (2), (C) del Decreto S. 1618 título 3º, aprobado por el 105 Congreso de las Normativas Internacionales sobre SPAM. Este e-mail no podrá ser considerado SPAM mientras incluya una forma de ser removido. Si desea ser removido de nuestra base de datos responda a este e-mail reenviándolo haciendo click con el mouse en  "Remover".  If you want to be removed from our e-mail list reply this mail, with click in "Remove". Gracias y disculpe las molestias.  Thanks and sorry for the inconvenience.