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Asunto:[UNION_GLOBAL_DE_LUZ] Los peligros del estudiante (discípulo) y la senda d el Maestro
Fecha:Viernes, 9 de Enero, 2004  22:04:41 (-0300)
Autor:Claridad - Argentina <claridad @.........com>

Algunos apuntes sobre la Disciplina en el Sendero Espiritual

 

Academia espiritual:

los peligros del estudiante (discípulo)

y la senda del Maestro

Por Leonardo Olazabal A.

 

 

Cuando un estudiante es admitido en una academia, centro (Dojo), escuela (Ashram) para llevar a cabo una disciplina artística, profesional o espiritual y Holística, se debe tener en cuenta:

 

Su condición física: El discípulo debe tener en cuenta sus limitaciones físicas, su cansancio, su pereza, su ambiente; ya que el discípulo debe soportar las condiciones surgidas por “atraer fuerzas” que lo más probable, en un principio, él es incapaz de manejar. Lo nuevo siempre cuesta.

 

El segundo peligro reside en “su paquete emocional” o en lo que se conoce como “ilusión astral”, que es en el que se encuentra y vive la humanidad. Este plano emocional está lleno de “miasmas” (venenos) de las que el discípulo/a debe desembarazarse a través del “discernimiento mental”. El Kiosaku (palo zen) o castigo sobreviene al discípulo que permite en su vida, en forma persistente, ser “ilusionado” (engaño, espejismo, visión confusa y alterada de la realidad). El estudiante o discípulo en la senda del Maestro pierde el sentido del tacto y el sentido común creyéndose algo “especial” y único. Esto atrasará su llegada a la meta.

 

El tercer peligro prevalece mucho en nuestros días: es “el orgullo mental” y su consiguiente incapacidad de trabajar en grupo. Hoy día progresamos en forma grupal. Foros, asociaciones, unidades de servicio, emergen con un mismo fin. Pero hay estudiantes de fin de semana, el “Discípulo Tramposo”, que se disfraza de oveja, recoge información y al poco pasa a la imitación, y como el pastor dijo a la serpiente que un día salvó: ¿Socorrerás a aquel que por ti de la esfera de la vulgaridad te saco? ¡Pues no! porque en el fondo le falta amor. Lleno de orgullo lo que aprende como una oportunidad única, lo estropea, mutila y daña, revendiendo lo aprendido sin haberlo experimentado antes durante años... Véase el Reiki, los masajes, el tarot, y otros cursos de “fin de semana”.

 

Se dice que el alma es “amor y comprensión” y la vida del discípulo debe ser una creciente sensibilidad hacia los impulsos del alma, llevando una vida paralela de servicio externo que no le impida olvidarse de las pequeñas necesidades de cada día. Así como el maestro debe vivir en la misma medida que enseña y mantener claros los Valores y el Plan por el que trabaja.

 

El propósito de todo entrenamiento en las diversas sendas o escuelas espirituales consiste en acrecentar en el discípulo su capacidad para servir... a la humanidad, a la sociedad, a la familia, y si queda un poco de tiempo, al maestro. Ello implica el intensificar cada día la capacidad de amar a nuestros semejantes, comprender la situación evolutiva de la humanidad y la del planeta entero, así como el esfuerzo intensificado y diario de un compromiso renovado consigo mismo y con el maestro.

 

Hay que eliminar las simpatías o antipatías personales procurando irradiar diariamente amor constante e iluminado, libre de toda crítica. Alice A. Bailey dice:


“Cuando fracasa toda la ayuda externa y quienes parecen tener autoridad difieren de lo que se siente, entonces las almas deben depender de sí mismas y aprender a buscar internamente. Este contacto interno con el Yo Superior (el Ser Creativo, el Artista) se pone de relieve por un progresivo desarrollo y conduce a esa calma interna y confianza en sí mismo, basados en la regencia del maestro o dios interno que convierte al ser humano en instrumento de servicio mundial”.

 

Y añade: “No adopte tanto la actitud del devoto; sea más impersonal y libre para servir en bien del servicio mismo y no por la devoción a un instructor, a una causa o a una creencia. Muchos tienen la idea de que el maestro o iniciado trabaja porque tiene conocimiento, yo diría también que obtiene conocimiento porque trabaja”.


Otro elemento enriquecedor es cuando se nos dice que todos los períodos de tensión o puntos de crisis en la etapa del estudiante, son una preparación para crecer y obtener más responsabilidad.
El trabajo grupal implica sacrificio y muchas veces hay que hacer lo que nos desagrada y -desde el ángulo de la personalidad- no suele ser el camino más fácil. Nosotros mismos somos el obstáculo.


Cada corazón oculta su propia amargura. Cultive la ternura, el amor, la compasión, esta es su principal lección en el sendero. Aprender el total auto-olvido, servir con el corazón gozoso y con equilibrio. Nos corresponde descubrir la manera de crecer con el sentido de proporción necesarios. Lo que más necesitan los discípulos de hoy en día es controlar la tensión nerviosa de la irritabilidad, que corresponde a la región del estómago y del plexo solar. Aprendan a intensificar la aspiración espiritual interna. Conozcan a los instructores o maestros por lo que son. Quienes ocupan una posición elevada, guían a la humanidad y tienen la responsabilidad de sacarla de la esclavitud y llevarla a la liberación. Ayúdenlos con amor y respeto porque se hallan donde están, en estos precisos momentos, debido al destino individual y a la guía de sus almas... Si queremos avanzar en la vida, debemos lograr un patrón o conducta Espiritual de estabilidad Holística y Global.


Los dirigentes instructores/as o maestros/as también tienen lecciones que aprender.

 

a)  Deben aprender a permanecer solos y curiosamente, lo logran si aman lo suficiente.

 

b) La lección de la visión del Plan. El firme propósito y la fidelidad al propósito.

 

c) Desarrollo de un correcto sentido de la proporción. Todo verdadero dirigente –Profesor o Educador– debe ser humilde porque comprende la magnitud de su tarea. Cuidando no atarse emocionalmente pero sin prescindir de los sentimientos.

 

d) El desarrollo del espíritu de la síntesis, que le permitirá incluirlo todo y así establecer la cadena jerárquica. En toda la Naturaleza existen niveles de Conciencia y Vida.

 

e) Consiste en evitar el espíritu de crítica que sólo conduce a erigir barreras y a perder tiempo. Se trata de aprender a diferenciar el espíritu de crítica de la capacidad de analizar y de aplicarlo prácticamente viendo la vida del Ashram-Academia o su plataforma de acción desde el ángulo de trabajo y no sólo desde el maestro. Enseñar sin dañar.

 


¿Puede imaginarse su reacción cuando -como dirigente de un Ashram, grupo o asociación- deba cargar con la culpa de todo fracaso, aunque personalmente no sea responsable? Aceptar sin represalias las acometidas de aquellos a quienes está tratando de ayudar y que llegaron un día sedientos y con un paquete emocional y mental totalmente enmarañado y desencajado. Y ahora, que esperan demasiado de usted y lo obligan a vivir en el resplandor de la opinión pública, ¿Qué hará cuando los colaboradores que ha elegido sean incomprensivos, desleales, critiquen injustamente y enfrenten su ambición a la suya, se nieguen a ver su punto de vista deliberadamente y hablen de usted con otras personas para despertar resentimientos, probablemente sin base alguna?


Estas son cosas que su personalidad no acepta fácilmente y será mejor que su imaginación creadora empezara a ocuparse de esos problemas a fin de que los emergentes principios del comportamiento aparezcan con toda claridad. ¿Poseen ustedes en su corazón la virtud interna de aceptar los errores y debilidades o, en el caso de los otros, admitir que se equivocó en la técnica o método de acercamiento al juzgar o al hablar; y en el caso de que fuera necesario evitar una ruptura o hacerlo en bien del trabajo?


He aquí con claridad el mensaje de los Maestros Superiores de todos los tiempos. El Señor Buda nos enseñó que utilicemos la técnica del desapego, del desapasionamiento y del discernimiento. El Cristo nos enseñó la completa subordinación de la personalidad al interés y al bien grupales entendido como amor a los demás. Y el Avatar de Síntesis de la Nueva Era nos insta a comprender que lo único que tiene sentido es la técnica acuariana de Amor y Trabajo grupales. Un estudiante nos decía: “Me estremece pensar en abandonar al Instructor y su trabajo –que es lo “único real” ante nuestros ojos– sería un náufrago en el océano de la sin-razón”. Y añade: “La soledad sin el maestro no es perfume, sino que apesta”. Pero claro, hay que aprender a volar en solitario. De todas formas, tengamos cuidado con esos “gurús glamorosos” de ademanes y poses estudiadas y de su opuesto, los “listillos intelectuales”, que mezclan sin ningún rubor términos de una Doctrina Secreta cualquiera con astrología, visiones personales y cualquier otra cosa que esté de moda en ese momento. Y como ya se ha dicho, cuídense sobre todo de esas personas que vienen a tragarse todo lo que se les diga, dispuestos a trabajar y comerse el mundo, poniendo ojos de lechuza y que a la postre resultan más pesados que las piedras.


Una yogui entusiasta de las enseñanzas de Paramahansa Yogananda nos recordaba lo que éste decía a su maestro Sri Yuteswar... “Más suave que la flor, cuando se trata de amabilidad, fiero como un león cuando enseñaba, más potente que el rayo, cuando los principios están en juego”... Esperando haber contribuido a la reflexión que se hacen cientos y cientos de estudiantes y discípulos de las técnicas de Yoga, Herméticas o Artísticas.