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Asunto:[UNION_GLOBAL_DE_LUZ] DOS BEBES EN UN PESEBRE...
Fecha:Martes, 9 de Marzo, 2004  12:56:41 (-0300)
Autor:Claridad - Argentina <claridad @.........com>

DOS BEBES EN UN PESEBRE..."

En 1994 dos americanos respondieron una invitación que les hiciera llegar
el Departamento de Educación de Rusia, para enseñar moral y ética en las
escuelas públicas, basada en principios bíblicos.
Debían enseñar en prisiones, negocios, el departamento de bomberos, de la
policía y en un gran orfanato.
  En el orfanato había casi 100 niños y niñas que habían sido abandonados
y dejados en manos del Estado.
      De allí surgió esta historia relatada por los mismos visitantes:
  Se acercaba la época de las fiestas navideñas  de 1994, los niños del
orfanato iban a escuchar por primera vez la historia tradicional de la
Navidad.
Les contamos acerca de María y José llegando a Belén, de cómo no
encontraron lugar en las posadas, por lo que debieron ir a un establo,
donde finalmente el niño Jesús nació y fué puesto en un pesebre.
A lo largo de la historia, los chicos y los empleados del orfanato no
podían contener su asombro.  Algunos estaban sentados al borde de la silla
tratando de captar cada palabra. Una vez terminada la historia, les dimos

a los chicos tres pequeños trozos de cartón para que hicieran un tosco
pesebre.
      A cada chico se le dió un cuadrito de papel cortado de unas
servilletas
amarillas que  había llevado conmigo. En la ciudad no se podía encontrar
un solo pedazo de papel de colores.
    Siguiendo las instrucciones, los chicos cortaron y  doblaron el papel
cuidadosamente,  colocando las tiras como paja.
Unos pequeños cuadritos de franela, cortados de un viejo camisón que una
señora americana se olvidó al partir de Rusia, fueron usados para hacerle
la manta al bebé. De un fieltro marrón que trajimos de los Estados Unidos,
    cortaron la figura de un bebé.
  Mientras los huérfanos estaban atareados armando sus pesebres, yo
caminaba entre ellos para ver si necesitaban alguna ayuda. Todo fue bien
hasta que
    llegué donde el pequeño Misha, estaba sentado. Parecía tener unos seis

años y había terminado su trabajo.
    Cuando miré el pesebre quedé sorprendido al no ver un solo niño dentro
de
él, sino dos.
Llamé rápidamente al traductor para que le preguntara por qué había dos
bebés en el pesebre. Misha cruzó sus brazos y observando la escena del
pesebre comenzó a repetir la historia muy seriamente.Por ser el relato de
un niño que había escuchado la historia de Navidad una sola vez estaba muy
    bien, hasta que llegó la parte donde María pone al bebé en el pesebre.
Allí Misha empezó a inventar su propio final para la historia, dijo: "Y
cuando
María dejó al bebé en el pesebre, Jesús me miró y me preguntó si yo tenía
un lugar para estar. Yo le dije que no tenía mamá ni papá y que no tenía un
lugar para estar. Entonces Jesús me dijo que yo podía estar allí con El.
Le dije que no podía, porque no tenía un regalo para darle  Pero yo quería
quedarme con Jesús, por eso pensé qué cosa tenía que pudiese darle a El
como regalo; se me ocurrió que un buen regalo podría ser darle calor. Por
eso
le  pregunté a Jesús:  "Si te doy calor, ¿ese sería un buen regalo para ti?
"
Y Jesús me dijo: Si me das calor, ese sería el mejor regalo que jamás haya
recibido.
"Por eso me metí dentro del pesebre y Jesús me miró y me dijo que podía
quedarme allí para siempre. Cuando el pequeño Misha terminó su historia,
sus ojitos brillaban llenos de lágrimas empapando sus mejillas; se tapó la
cara,
agachó la cabeza sobre la mesa y sus hombros  comenzaron a sacudirse en un
llanto profundo.
El pequeño huérfano había encontrado a alguien que jamás lo abandonaría
ni abusaría de él. ¡Alguien que estaría con él para siempre! Y yo aprendí
que
no son las cosas que tienes en tu vida lo que cuenta, sino a quiénes
tienes, lo que verdaderamente importa.
Enviado por Susana Peralta