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Asunto:[UNION_GLOBAL_DE_LUZ] La parábola del acantilado (I) - Kirael
Fecha:Sabado, 3 de Abril, 2004  15:32:22 (-0300)
Autor:Claridad - Argentina <claridad @.........com>

IRAEL SHIFT REPORT

LA PARÁBOLA DEL ACANTILADO (Parte 1)

REPORTE DEL CAMBIO POR KIRAEL – ABRIL 2004

 

Por el Reverendo Fred Sterling por medio de la amorosa guía de

KIRAEL desde la Séptima Dimensión – www.kirael.com

Traducción: Anita Manasse < estrellam@sion.com >

 

 

KIRAEL:

 

            Buenas noches a todos. En el plano mundial frecuentemente uno no lo tiene totalmente claro cuál es su viaje exactamente. Y cuanto menos claridad uno tiene, tanto mayor parece ser el viaje. Así que yo ofrecería algo que se llama metáfora.

 

            Si ustedes viesen una pequeña colina y quisieran escalarla, no sería un problema para cado uno leyendo esto, de simplemente subir caminando esa colina. Y si la colina fuese un poco más alta al día siguiente, aún continuaría no siendo un problema.  Pero si ustedes van a escalar algo como el Monte Everest, ya no es como subir a una pequeña colina. Se requiere una cantidad de planeamiento. Se requiere el conocimiento de lo que realmente se quiere hacer y de tener luego la tenacidad para estar en condiciones de hacerlo.

 

            Porque verán, muy pocas veces van a escuchar que alguien diga, “yo voy a escalar el Monte Everest por cuenta propia”.  La razón por la cual esto no sucede es porque es un desafío tan hermoso. Cuando el Creador creó a esta bella entidad viviente llamada Gaia, no envió una partícula de si mismo para hacer la total comprensión de este viaje. Hubiera sido demasiado abrumador para un alma el hacer esto. Así que para escalar a Gaia, si se quiere, el Creador envió una gran porción de su propia energía para encarnar en este precioso plano llamado Madre Tierra.

 

            Así que, aquí lo tienen mis amigos, la parábola de la pequeña montaña que es fácilmente escalable. Ustedes simplemente caminan por el costado de ella y cuando llegan a la cumbre, ustedes reconocen la belleza del mismo. Entonces, un día allá lejos a la distancia, ustedes ven un pico extremadamente elevado, y deciden que quieren escalar ese igualmente. Bien, una corta distancia hacia arriba, cuando llegan a la primer meseta y usted está parado ahí completamente solo, ustedes miran a su alrededor y piensan, “Wau, ¿en qué me he metido?” Ustedes inclinan su cabeza bien hacia atrás para mirar hacia la cumbre y aún no la pueden ver, así que comienzan a pensar “Quizás esto no sea una cosa tan buena”. Y luego caminan de un lado a otro en la meseta hasta que obtienen la mayor claridad de que probablemente este no ha sido el pensamiento más grandioso que hayan tenido.   

            Entonces comienzan a rodearse de gente, que también quisieran alcanzar el pico de esta montaña,  y usted se convierte en lo que nosotros consideraríamos ser un viaje evolutivo, y de ese viaje muchos de ustedes participan. Así que se van para arriba en la montaña, y cuando por primera vez llegan a otra meseta, algunos están respirando con dificultad, algunos no se sienten cansados en absoluto y simplemente quieren seguir adelante. Sin embargo, aquellos que están respirando con pesadez, ellos necesitan tiempo. Ellos necesitan tiempo para recobrar la calma y respirar. Ellos necesitan tiempo para refrescarse. Aquel que esta lleno de energía y quiere escalar la montaña, él se halla sentado muy contrariado en la base misma de la próxima meseta. El está sentado ahí contrariado mientras que podría disfrutar absolutamente de haber llegado tan lejos, cuidando a aquellos que no tienen la energía suya.

 

            Y, finalmente, cuando todos son del mismo movimiento y están listos para andar nuevamente, lo que llamamos una “conciencia colectiva” se mueve hacia arriba por la mañana, meseta detrás de meseta.  Eventualmente llegan al pico mismo de esa montaña.  Están parados ahí donde tan pocos estuvieron parados y ustedes miran hacia abajo hacia el lugar de donde salieron. Y es casi imposible acordarse cómo fue allá abajo cuando están parados en toda esta belleza. Porque cuando ustedes dejaron la base, el aire estaba lleno de hollín y todo tipo de grandes obstáculos del plano Terrestre; sin embargo, estando parados en el pico de la montaña, el mismo es fuerte y claro. Cuando dejaron la base, hacía calor y ustedes estaban sudorosos e incómodos en sus cuerpos; sin embargo en la cúspide están parados en esa claridad fuerte nuevamente.

 

            Así que están sentados ahí pensando, “Wow, esto es absolutamente maravilloso” y si permanecen sentados por suficiente tiempo, mis amigos, comenzarán a pensar, “Debe haber más”. Si extienden su mirada hacia allá lejos, ustedes verán una montaña tres veces tan grande como en la que se hallan sentados. Y ahí salen hacia su próxima aventura.

 

            Esta es una metáfora de vida, mis amigos. Es la forma en la que ustedes se despiertan a si mismos hacia el conocimiento de que no hay un final para el viaje aquí en el plano Terrestre.  Cuando el Creador formó a esta bella energía que ustedes llaman Gaia, Él creó a todos estos hermosos árboles y los mundos animales y todas las cosas que iban a ser necesarias.  Y luego Él se creó a si mismo en el YO SOY para poder así experimentar El mismo su creación.

 

            Y aquí ustedes están en este día leyendo este pequeño artículo, tratando de comprender ¿porqué es que – de vez en cuando – simplemente no tienen la energía para escalar la montaña? ¿Porqué es – de vez en cuando – cuando ustedes miran a alguien que está pasando a su lado, subiendo por la montaña, que ustedes piensan, “El pobre tonto… él únicamente va a llegar a la cúspide y se dará cuenta ahí de que simplemente hay otra montaña?” O cómo cuando ustedes pasan al lado de otra persona y dicen, “Oh, este pobre patrón energético no tiene el coraje de seguir andando”

.          

            ¿Qué es lo dicen estas dos personas acerca de usted? El que pasó a su lado, él siente pena como usted la sintió por el otro. El que está sentado, esperando, el siente pena por usted, tal como usted la sintió por el otro. Así que, ¿cuál es la respuesta, mi amigo?

 

            La respuesta es el conocimiento de que a través de todo su viaje usted estará llegando a mesetas en su vida, y la forma en la que obran con respecto a estas mesetas, es la verdad de cómo usted obrará con este viaje de la vida. Porque cuando ustedes están en la escalada, una mano sobre la otra, un pie afianzándose hacia arriba por el costado de la montaña, usted no está pensando en otra cosa sino en la escalada. Pero cuando llegan a la meseta y tienen tiempo para pensar, empleando la conciencia de su mente comienza a cambiar todo.

 

            Y hay aquellos, mis amigos, que ven a esto como la gran pared de la vida. Cuando miran hacia arriba por la cara vertical del acantilado, ellos piensan que no puede haber forma alguna por el costado de esto. Sin embargo, cuando miran hacia arriba, hay alguien parado en la cúspide. Cuan frustrante tiene que ser eso. Usted mira al acantilado vertical pensando que no hay camino alguno para subir, y luego los ve a ellos ahí arriba. ¿Qué es lo que tiene que hacer?

 

            Bien, mis amigos, las respuestas tienen que venir con las preguntas y no vale la pena hacerlas. Si ustedes tienen una pregunta que no puede ser contestada, entonces la misma no existe. Todas las preguntas tienen que tener su lado contrario.

 

            Así que cuando ustedes están parados en la base del acantilado vertical mirando hacia arriba, comienzan a preguntarse, “Si él/ella consiguieron llegar allí, entonces tiene que ser que yo también lo puedo. Si esa persona tiene una gran relación o esa persona tiene cantidades de dinero, entonces yo también lo puedo tener”. “Pero yo estoy mirando al acantilado vertical, Maestro Kirael,” dice usted. “¿Qué es lo que tengo que hacer?”

 

            Bueno, la primer cosa que tendría que hacer es retroceder de la verticalidad de ese acantilado y luego comenzar a emplear todos los principios que han aprendido al hacer el viaje. Antes que nada, aprendan a enfrentar el hecho de que el acantilado representa su vida. Aprenda a enfrentar el hecho de que de verdad alguien ha encontrado un camino hacia ahí arriba, que en confianza tiene que creer que usted también lo encontrará, salvo que usted abandone. Y la pasión… la pasión de escalar esa montaña tiene que ser tan intensa en usted – la pasión de tener esa relación, la pasión de tener dinero, la pasión por la claridad – tiene que ser tan plena dentro suyo.

 

            Luego, por supuesto, ustedes miran y la primer cosa que saben es que no tienen claridad alguna, porque es una cara vertical. Pero si llegarían a tener claridad, si tan solo diesen un paso subiendo por el costado de la montaña, ustedes notarían que ahí hay un punto de apoyo. Y, quién lo iba a decir, ustedes apoyan su pie sobre este punto de apoyo y deslizan su mano hacia arriba por el costado de ese acantilado vertical, y hay algo a lo que su mano puede aferrarse. Y usted está pensando, “yo no he visto esto cuando estuve parado por ahí tratando de averiguar lo que hacer. Solamente lo llegué a ver cuando se me hizo claro que tenía que hacer algo.”

 

            Y tiene que haber una comunicación entre usted y las Fuerzas Invisibles de la Luz. Y la comunicación, una vez abierta, nunca se va a cerrar. De vez en cuando podrán hacer oído sordo frente a ella, pero nunca se va a cerrar.

 

            Así que ahí se encuentra usted, un pie sobre el punto de apoyo, una mano aferrada, y ustedes comienzan a subir por el lado vertical del acantilado. Ustedes saben que lo que quieren hacer es completar algo – cualquier cosa – porque conocen a aquella gente que se encuentra en la cúspide de esta montaña, aquellos a los que vio cuando miró hacia arriba.

 

            Así que, ¿qué es la compleción? La compleción es la de asentar el dedo de su pie en el próximo punto de apoyo y deslizar su mano hacia arriba sobre el lado vertical del acantilado y encontrar el próximo punto de agarre. Debido a que ustedes han comenzado, los puntos de apoyo tienen que estar ahí, y así ustedes continúan para completar esa parte del viaje.

           

            En algún punto, mis amigos, si ustedes realmente quieren llegar a la cúspide de esta montaña, ustedes tienen que abrirse y utilizar sus fuerzas en oración a la Luz Invisible. Ustedes tienen que rogar que cada vez que hacen un movimiento con su mano o con su pie, encuentran lo que están buscando.

 

            Cuando tienen el tiempo de parar, ustedes pueden llegar a tener el tiempo para preocuparse por lo que será lo próximo. Ustedes pueden tener el tiempo para preocuparse cómo se sentirían al caerse del acantilado. Ustedes pueden tener el tiempo para cuestionarse, “¿Qué pasa si no lo puedo hacer?” O se pueden calmar a si mismos en forma de una meditación y se pueden formular la bella pregunta, “¿Cómo llegué a este lugar?” Y la respuesta vendrá, “Porque tuve el coraje”.

 

            Y entonces ustedes envían un mensaje a su ser superior o incluso a los seres superiores de los otros – ustedes programas las energías del estado de sueño que emplearían normalmente – a la gente en la cúspide de la montaña. Ustedes oran pidiendo a esa gente – si, lo hacen – y ustedes dicen, “Guíenme a través de sus pensamientos”, y repentinamente, ustedes ven a la gente mirando sobre el acantilado mirando hacia abajo, y ellos dicen, “Vaya un poquito hacia la derecha”. Y ustedes dicen, “¿Cómo lo supieron ellos?”

 

            Y así, entre ustedes y ellos se forma una gran mente maestro y ustedes se encuentran escalando por el costado de ese acantilado. Y cada vez que empiezan a pensar que el punto de apoyo para su pie no va a estar ahí, es como si desapareciese. Sin embargo, cada vez que tienen la fe de que el punto de apoyo va a estar ahí, cada vez que eligen no abandonar el viaje, ustedes introducen el dedo de su pie, y ahí está. (Cada uno de ustedes, mis amigos, ha tenido esta experiencia).

 

            Ahora, hablemos por un momento acerca de los grandes Alpes, en donde ustedes no podrían escalar la cara de ese acantilado vertical por cuenta propia, en donde ustedes tendrían que formar una reunión. Y eso, mis amigos, es llamado humanidad. No hay ser alguno en este plano que no está escalando su propia montaña, que no ha visto al proverbial acantilado vertical saltándole a la vista.

 

            Y les voy a contar algo, muchachos y muchachas. Ustedes están parados al lado de la persona o gritan desde su posición privilegiada, “Es simplemente una pared. No seas tonto, simplemente escálala” Recuerden el día en que estuvieron parados ahí. Nunca se olviden del día en que ustedes estuvieron parados en la base del acantilado. Nunca se olviden del día en el que miraron hacia arriba considerando las posibilidades insuperables. A ustedes no les hacía falta alguien que les diga cuan fácil era. Ustedes necesitaban alguien que les dijera, “Saben, yo tuve que emplear una cantidad e oración. Y yo sé que la oración no tiene mucho sentido para usted en este momento, pero cuando haya escalado más o menos la mitad de la montaña, va a aprender a estar realmente cerca con su Creador y sus Guías, porque van a mirar hacia abajo y ver cuánto han avanzado. Van a mirar hacia arriba y ver cuánto les falta ir. Y ciertamente no van a querer estar solos ahí.

 

            Y así ustedes van a extender la mano, y si no hay humanos disponibles, van a extender la mano hacia la cosa más cercana que pueden encontrar, y eso es su ser superior, y van a hacer un pacto con su ser superior. Y yo espero que cuando lleguen a la cima, ustedes no habrán olvidado el pacto porque, verán, van a llegar a la cima. No se van a caer.

 

            Si es el acantilado más vertical del mundo y es su luz y su determinación el escalarlo, ustedes lo van a escalar. La única forma en la que podrían caerse es si lo van a hacer. Y si ustedes saben que se van a caer, párense al pie y esperen hasta que junten su coraje porque una vez que comiencen, ya no pueden retroceder.

 

            Es la forma de la luz misma. La vida está en constante evolución. Está en constante expansión. No hay luz que regrese dentro de si misma. Continúa en busca de algo para iluminar. Y ustedes son lo mismo. Ustedes son partículas de luz del Dios Creador. Solamente pueden ir hacia delante. Pueden estar sentados en el estante tanto tiempo como quieran, pero eventualmente perderán la fe en la vida misma, o simplemente van a regresar a la Fuente del Creador.

 

            Mis amigos, hay una pared en la vida de cada uno. Hay la cara del acantilado vertical que algún día cada uno de ustedes tiene que enfrentar. Y cuando lo hacen, háganlo totalmente. Comiencen con su propia verdad. Sean verdaderos consigo mismo. Sean verdaderos en cuanto que han perdido un poco de apoyo para su pie. Sean verdaderos al saber que tienen que meter el dedo de su pie con un poco más de fuerza. Y confíen en que si lo hacen, hacia arriba van a ir. Porque, mis amigos, no hay pared que no pueda ser escalada.

 

            ¿Saben durante cuánto tiempo la gente miró al Monte Everest y dijo, “No se puede escalar eso. Ningún ser humano podrá escalar eso jamás?  ¿Cuántas veces alguien le ha dicho lo que no pueden hacer?. No pueden tener una relación perfecta. No pueden tener un empleo perfecto. Tienen que tener problemas en su trabajo. ¿Porqué no los llaman las mesetas de su trabajo y comprenden que ellas están ahí porque usted está parado sobre ellas? En el momento en que usted no se pare más sobre ellas, ya no estarán ahí.

 

Hay una belleza en esta metáfora. Hay una belleza que dice que no pueden ser vencidos por una cornisa inanimada o por un acantilado vertical inanimado, porque ellas son las luces del Creador y la luz nunca puede ser parada.  Ustedes alumbren con una luz esa montaña y puede dar en ese acantilado y asentarse ahí por un momento, pero continúen alumbrándolo y se desplazará justo alrededor de la montaña y seguirá alumbrando hasta que engulle a toda la montaña.

 

            La luz no puede ser frenada. Ustedes no pueden ser frenados y ustedes, mis amigos, son hechos de esa misma luz. Ustedes son la fuerza de partículas del Creador que puede escalar esa montaña. Simplemente recuerden cuando llegan a la cima: sepan en su corazón que simplemente van a ver otra montaña. Y ustedes dicen, “Oh, pero Maestro Kirael, eso podría ser deprimente”. No realmente, mis amigos. Porque , ¿qué es lo que hay en la vida sino escalar una montaña tras otra?

 

            Si la metáfora fue una relación – digamos que usted se acaba de casar – ¿no quisieran seguir escalando esa montaña y hacer de ella la más bella relación que sea posible? Si ustedes acaban de encontrar su camino en su mundo financiero, desean quedarse sentados en la meseta o quieren seguir adelante simplemente para mostrar que gran experiencia esto puede ser?

 

            La próxima montaña a la que están mirando podría ser el gran lotto en el cielo y ahí va escalando de nuevo. Y usted puede pensar que simplemente va a conseguir que todas las pelotas sean alineadas para usted y que va a ganar billones y billones de dólares, ¿es así? Bien, muy pocos lo hacen. La mayoría de la gente tiene que subir la montaña, hacer el viaje.

 

            Y en cuanto a mi me concierne, aquellos que consiguen los billones de dólares se encontrarán con algunas cosas que suceden con rapidez en su realidad. Uno, en su mayor parte, lo pierden. Segundo, ellos cambian completamente toda su actitud y se pasan la mayoría de sus días en la meseta protegiendo su dinero, asegurándose de que su familia y amigos no les quiten todo. Y lo tercero y peor de todo es que simplemente se salen de esta dimensión, y todo el dinero se ha ido porque no lo pueden usar ahí a donde van.

 

            No estoy diciendo que no deberían jugar al loto, mis amigos. Estoy diciendo que me gustaría más ver que todos ustedes hagan el viaje. Si necesitan más dinero, hagan más dinero. Si quieren más dinero, consigan más dinero. No busquen el proverbial caballo de regalo. (No es que no esté ahí; es de vez en cuando y ustedes lo pueden tener si lo desean. Y si esa es su montaña, escálenla. Pero incluso entonces, mis amigos, aún sigue siendo la montaña.

 

            Yo les digo esto: Cuando aprenden esto, cuando están muy, muy seguros de saber esto, entonces pueden conseguir otro apoyo para el pie.

 

            Y así, aquí va mi declaración de cierre. Yo he escalado. Yo he escalado muchas montañas, mis amigos. Yo he escalado montañas de magnitud universal. Yo nunca me canso de escalar. Y cuando se llegó a la realidad de que yo iba a ser parte de su viaje, parte de este viaje humano, yo estaba tan eufórico porque era mi oportunidad para sanar como nunca antes estuve en condiciones de sanar.

 

            No solamente ustedes, mis amigos, pero mi propia luz violeta estaría llena de partículas de amor, día tras día, hasta que yo pudiese acumular el amor y la luz para ayudar al universo. Y por eso, Gai me da un beso todas y cada mañana de la vida de ustedes, y dice, “Gracias, Maestro Kirael. Suba a bordo”. Y lo hacemos. Dios bendiga.

 

            Buenas noches.

 

Rev. Fred Sterling, Medium de Kirael