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Asunto:[UNION_GLOBAL_DE_LUZ] La Parábola del Acantilado II - Kirael
Fecha:Jueves, 6 de Mayo, 2004  16:47:28 (-0300)
Autor:Escuela Claridad <claridad @.........com>

Por el Reverendo Fred Sterling por medio de la amorosa guía de

LA PARÁBOLA DEL ACANTILADO (Parte 2)

REPORTE DEL CAMBIO POR KIRAEL – MAYO 2004

 Por el Reverendo Fred Sterling por medio de la amorosa guía de

KIRAEL desde la Séptima Dimensión – www.kirael.com

Traducción: Anita Manasse < estrellam@sion.com >

 

 

 

El Reporte del Cambio de Kirael de este mes continua con “La Parábola del Acantilado”, lo cual el Maestro Kirael compartió con nosotros en Abril del 2004. En la Parte 2 Kirael responde a nuestras preguntas acerca de esta parábola poderosa… y agrega algunas más. Dejen que la sanación comience!

* * * * * *

 

PREGUNTA: Maestro Kirael, para muchos lectores su parábola del acantilado puede parecer desalentadora y una cantidad de trabajo. ¿Qué orientación nos puede dar acerca de hacer que nuestro viaje subiendo a la montaña sea alegre, divertido y lleno de luz?

 

KIRAEL: Una pregunta grandiosa. Una cantidad de mis amigos de Europa y América comprenderían esto porque les gusta ir a esquiar. Cuando ustedes eran niños, algunas veces llegaron a experimentar lo que se llama un paseo en trineo, lo cual significa que se trepaba a una pequeña colina y se deslizaban hacia abajo con gran júbilo. Ustedes reían y reían durante todo el trayecto hacia abajo. Era una cosa tan brillante. Y luego hacían de nuevo el recorrido colina arriba y nuevamente iban para abajo.

 

            Pero eventualmente, miraban hacia arriba a la cumbre de esa colina y veían a algunas personas que estaban paradas sobre dos tablas largas, y bajaban y bajaban y bajaban por la colina, y ellos estaban más que riendo. Ellos tenían sonrisas que tocaban sus orejas. Esto se llamaba esquiar. Y así, quién lo iba a decir, ustedes querían ir a esquiar. Y debido a que son evolutivos, lo que descubrieron como persona joven, es que no es posible que permanezcan en una pequeña colina. No han sido criados de esa forma. No están formados por partículas de luz de esa forma. En verdad ustedes son una experiencia del Creador.

 

            Y así la respuesta a la pregunta es: Simplemente sepan que se hallan aquí en esta gran excursión de la experiencia del Creador y de que ustedes son la luz que puede hacer todo lo que ha sido creado. Ustedes tienen esta imperiosa necesidad de no conformarse con nada, ya que saben que en el momento en que consiguen algo, hay algo más. Y estos “algo mases” comienzan a sumarse, y cada cosa nueva pone una sonrisa más amplia en su cara. Y cada vez que ustedes sonríen, ustedes sienten el conocimiento del Creador en su interior, porque resulta difícil sonreír si se tiene miedo. Normalmente, se puede sonreír solamente cuando se está en el amor, y el amor es la base de su Creador.

 

            Así que quizás la pregunta podría ser respondida incluso mejor de esta manera: Ustedes tienen que conseguir la pasión por la vida misma. Y ustedes dicen, “Si, esto suena bien, Maestro Kirael, pero qué si no sabemos lo que la vida es?Entonces búsquenla. Simplemente búsquenla. Ustedes dicen, “Pero no lo que estoy buscando”. Busquen de todas formas. Busquen hasta que algo los motive, algo los mueva.

 

            Es como decir, “No sé lo que es una gran relación, así que me voy a conformar con la que tengo”. Busquen en el interior de su relación para mejorarla. Busquen en el interior de su trabajo para hacerlo más tangible, más reflectivo, más expansivo, más todo. Simplemente busquen. Porque una vez que comienzan a buscar, no pueden parar. Simplemente siguen andando.

 

            Hasta que llega un día en el que sienten que han buscado en tan lejos y en forma tan amplia como lo pueden hacer, y miran hacia arriba a la Luz del Creador, y dicen, “Tengo que tener un respiro, mi Dios Creador”. Y, de repente, su corazón se apaga y se acuestan donde sea que estén, con una gran sonrisa amplia en su cara falleciente, y lo próximo que saben, es que ahí está el Maestro Jesús y mis propias energías y todos los demás rodeándole en amor, diciendo, “Hey, tenemos un nuevo viaje para vos. Ven, quiero mostrarte algo”. Y usted piensa, “Oh, Dios mío”, y luego el Dios Creador dice, “Si, soy yo”.

 

PREGUNTA: Cuando estamos caminando o escalando esa montaña como un viaje colectivo, y tenemos a una hermana o hermano que está justo debajo nuestro, y ellos están mirando a la pared, ¿cómo extendemos una mano de ayuda para nuestro hermano o hermana?

 

KIRAEL: Aquí está la respuesta a su pregunta. Usted está escalando su bello acantilado vertical, y se encuentra con un tipo que simplemente está parado ahí, y él le dice, “No me siento bien. De hecho, me siento mareado y mis dedos están perdiendo agarre y no estoy seguro de que el apoyo de mis pies está bien o no”.

 

            Y usted le dice, “Bien, le digo algo, simplemente aguante ahí. Yo voy a subir hasta la cúspide, y cuando llego allí, voy a volver a bajar y llevarlo. Le voy a tirar una cuerda”. Bien, usted sigue adelante y lo hace, pero para el momento en que pueda tirar la cuerda, me temo que el tipo ha regresado y se ha unido a la Fuerza del Creador.

 

            Yo pienso que una idea mejor es esta. Si usted está escalando por la cuesta empinada de la montaña, y se encuentra con el mismo hermoso compañero que es suyo en la vida. (Y es un compañero – no juzgue a su compañero por el color de la piel o la redondez de sus ojos. Todos ustedes son las mismas partículas de su Creador). Y ahí está esta persona, diciéndoles, “No pienso que lo voy a poder hacer. De hecho, me siento resbalar. Me siento resbalar hacia la nada”.

 

            Yo le pediría que quede justo donde está por un solo minuto, y le pediría que sea un sanador para este patrón energético en particular, este compañero de su viaje.

 

            Usted podría comenzar por ver si le podía dar un poquitín de energía ofreciéndole algo de su propio amor y de su propia luz. Y usted podría hacer esto de la manera que quisiera. Podría sentarse y charlar por un momento con él y contarle de las veces que usted se ha encontrado con el mismo sentimiento, y de alguna forma, a través de la oración a la Fuerza Creadora, usted consiguió la fuerza para poner un pie más en el apoyo en el costado de la montaña. Y en este momento me estoy sintiendo bastante bien.

 

            Y si esto no le ayuda, quizás tendría que mirar a su amigo con detención y pensar para sus adentros, “Si ese fuese yo atascado en el acantilado, ¿qué es lo que quisiera de esta persona que está tratando de escalar pasándome ahora? Si esta persona es mi sanador, ¿qué es lo que quisiera de él o de ella?”

 

            ¿Y qué es lo que quisiera? Usted quisiera comprensión. Usted quisiera un corazón caliente que toque su corazón. Usted quisiera saber qué es lo que él o ella saben acerca de su viaje, qué es lo que podría estar más allá de lo que puede ver, y cualquier elección que podría estar disponible.

 

            Sin embargo, ¿sentiría tanto dolor si se suelta del acantalidado y cae hacia abajo? ¿Sería el dolor tan tremendo?

 

            Bien, qué si usted fuese el sanador y le dijese a aquel hombre o a aquella mujer, “Sabe, yo he hablado una vez con esta bella luz llamada Kirael,  y él explicó que se podría estar manejando el coche a 100 millas por hora, y si repentinamente alguien pusiese una pared directamente delante suyo, antes de que se estrellase en esa pared y que se cuerpo se haga añicos, usted simplemente se saldría de su cuerpo y se alejaría de él. Así que, si usted llegase a caer del acantilado, si ese fuese la elección que usted ha tomado, entonces, créame, usted no sentirá el dolor cuando llegue el momento de abandonar este mundo.

 

            “Pero en lugar de eso, ¿qué hay de esto?” ¿Que hay acerca de quedarme sentado simplemente unos minutos y conseguir que algunos de mis amigos aquí hagan tanta curación como sea posible y que tratemos de reconstruir su energía? De hecho, le voy a decir qué es lo que voy a hacer. Le voy a señalar el próximo punto de apoyo para su pie. No voy a estar en condiciones de hacer todo el viaje por usted, pero le voy a ir señalando el próximo punto de apoyo para su pie. De hecho, aquí, voy a sanar a su dedo para calzar justo ahí. Pero usted va a tener que encontrar la fuerza en su corazón para levantar a su rodilla y conseguir que ese apoyo del pie trabaje para usted.

 

            “Y le voy a decir qué más, durante todo el tiempo que usted quiera hacer esto, durante todo el tiempo que quiera seguir buscando puntos de apoyo para sus pies, mis amigos y yo vamos a quedarnos aquí, justo a su lado. No lo vamos a cargar hasta el tope. No lo podemos hacer. Eso es imposible. No estamos construídos de esa forma. Pero no lo vamos a dejar atrás. Vamos a quedarnos aquí, y vamos a sanar dedo tras dedo. Y si en algún punto usted no quiere seguir adelante, háganoslo saber, y nos aseguraremos – de nuestra mejor manera – de que le convenzamos de la presencia de la Luz y del conocimiento interior.

 

            “Así que déjeme contarle una historia mientras escalamos… “ y usted comienza a escalar con ellos. Y usted les cuenta la parábola del gran acantilado vertical. Esta es la forma en la que yo lo manejaría.

 

PREGUNTA: Frecuentemente, cuando estamos escalando la montaña, sentimos ganas de abandonar. ¿Cómo podemos recuperar la motivación para el viaje?

 

KIRAEL: Yo diría esto: Imaginen que tenemos a nuestro amigo de la parábola que está a mitad de la escalada, ¿correcto? Cuando repentinamente, él o ella simplemente pierden ese impulso. La primer cosa que yo le diría no tendrá mucho sentido para usted, pero aquí se lo voy a contar de todas formas.

 

            Lo que yo le diría es de arrimarse contra ese acantilado.  Consiga una buena sensación de esa fría, hermosa y suave cara del acantilado. Simplemente consiga el mayor deleite que pueda del acantilado, en donde se encuentra en este momento. Y usted llegaría a tener un sentimiento y llegará a saber algo: que usted y el acantilado se pueden hacer uno.

 

            Y lo que estoy a punto de decirles va a ser muy duro para ir analizando con sus mentes de tercera dimensión, sin embargo, cuanto más se inclinan sobre el acantilado, ustedes notarían de que hay una gran posibilidad de que el acantilado se esté inclinando con ustedes, y de que no es tan vertical hacia arriba y hacia abajo. De hecho, repentinamente, usted se halla recostado en ese acantilado descansando.

 

            ¿Y no le daría eso el conocimiento de que no puede estar solo aquí (en el plano Terrestre)? ¿No le daría eso el conocimiento, a medida que ahora mira hacia el costado, que aquí hay alguien que sube el acantilado junto con usted. Y cuando mira para arriba, hay alguien en la cúspide del acantilado que mira hacia abajo con una gran sonrisa, dándole un gran aliento.

 

            Porque si usted tiene fe – y esto es lo difícil – si usted tiene la fe de que va a ir subiendo esta cuesta vertical del acantilado de la montaña, la fe sola lo llevará hasta arriba. Simplemente no aparecerá como usted piensa que es, porque usted sigue pensando que será una corriente mágica hacia arriba que simplemente lo sacará del acantilado y lo soplará hacia la cúspide.(No sabemos de ningún viaje en el que haya pasado esto, por lo menos no recientemente)

 

            Lo que sí sabemos es que cuando usted se apoyó en este acantilado y realmente consiguió la sensación del mismo, no era lo que usted pensó que era. No era una fea roca, maldita. Era un patrón energético de Gaia, y todo lo que el acantilado hizo fue retroceder un poco y hacer un sesgo para que usted se pudiese acostar. Y usted dice, “¿Puede suceder esto, Maestro Kirael?”

 

            Pregunte a cualquiera que haya escalado la cuesta vertical del acantilado de la montaña y ellos le dirán que en algún punto a lo largo del camino, una gran cosa mágica les pasó – sin rima ni razón – solo porque tenían fe.

 

            Vaya y hable con ese tipo joven llamado Billy Gates, y él le dira que hubo una cantidad de veces en las que en la parte vertical del acantilado él creyó que sus dedos se estaban resbalando. Pero se aferró y tuvo fe, y ahora no hay montaña que no intentará escalar. Y eso es todo lo que hace; escala montañas.

 

            Puede que no sean los Alpes pero será una montaña porque la fe es la única cosa que no puede perder. Usted no la puede perder si no pierde. Me gusta esto! Dígalo de cualquier forma que le guste. Tiene sentido sin importer como lo diga.

 

PREGUNTA: Maestro Kirael, ¿porqué sentimos a veces que no estamos haciendo progresos en nuestro viaje?

 

KIRAEL: Aquí hay otra gran parábola para ustedes. ¿Cuántas veces han subido por esta parte de la montaña y lo han caminado tantas veces que se ha marcado un sendero en la montaña misma? Pero entonces puede que ustedes noten que  quizás no fueron ustedes los que hicieron ese sendero. Quizás tantos de sus compañeros humanos han caminado por ese mismo lugar porque saben que ese es un viaje bastante fácil, así que simplemente continúan caminando por el mismo sendero.

 

            Y ustedes miran hacia arriba al lado vertical del acantilado y dicen, “Oh, no lo pienso así”, y vuelven a bajar nuevamente. Vuelven a bajar y se dicen a ustedes mismos, “Simplemente no me puedo quedar aquí en la base. Cada uno de mis amigos está allá arriba en la cúspide”. Y así vuelve a subir por el mismo sendero. Nuevamente llega al acantilado vertical y dice, “No, no lo pienso así”, y vuelve a regresar a la base.

 

            Eventualmente un día, mientras está caminando por el mismo sendero, usted piensa, “Que maldición estoy cansado de este sendero. Este mismo arbusto ha estado ahí cada vez que he caminado por aquí. Esa misma liebre está allí comienzo su zanahoria cada vez que camino por aquí. No puedo continuar caminando por este sendero”. Y luego antes de que se avecina el acantilado, y es ahí en donde usted se vuelve a mi otra parábola y dice, “Tengo que pensar acerca de la verdad aquí”.

 

            Cuando usted sube por el mismo sendero tantas veces y usted es un experto en el mismo, usted se ha engañado a si mismo pensando que lo está logrando. “Observen esto, todos, observen como camino por este sendero” dice usted, y todos responden diciendo “ooh” y “aah”. ¿Y quiénes están manifestando todo el ooh y el aah? Aquellos que aún no han caminado ese sendero. Si, piense en el hombre o en la mujer en la cúspide de la montaña que dice, “Qué locura que es esto. Él se está vanagloriando frente a toda esa gente caminando hacia arriba y hacia abajo por el mismo maldito sendero”.

 

            Luego un día, cuando usted se ha hecho viejo y está caminando con un bastón por el mismo sendero, diciendo, “Véanme, todos, estoy caminando el sendero”, usted nuevamente llega frente al acantilado vertical. Y esta vez, usted arroja el bastón y comienza a escalar la pared vertical del acantilado. Bien, mis amigos, ahora va a trabajar en forma muy dura para lograr hacerlo porque todos sus músculos y sus huesos se han hecho frágiles en su experiencia humana y su determinación se ha desvanecido.

 

            Y así les digo, cuando caminan por el sendero por primera vez (lo que será, dicho sea de paso, la próxima vez) no vuelvan a regresar hacia abajo. No les muestre a sus compañeros humanos cuan grande es porque puede caminar por el sendero sin resbalar o deslizarse, porque conoce a cada apoyo del pie que tiene que hacer. Usted sabe dónde se encuentra la liebre, dónde va a saltar y asustar a todos los otros. Usted no se asustará, usted será un héroe valiente.

 

            Bien, en un cierto punto su psique, su consciencia, su ser superior – todos ustedes colectivamente – simplemente se queman por caminar en el mismo sendero.(Y esperemos que no lo hayan caminado durante tanto tiempo que los Principios 1 no tengan la fuerza suficiente como para llevarlo hacia arriba por la cara vertical de la montaña)

 

            Si usted camina por ese sendero una y otra vez – sin importar cuan fresco parezca o cuan fresco usted siente que está – un día va a tener que enfrentarse con el acantilado. Si es en esta vida o en la próxima, usted se enfrentará al acantilado. Y cuando finalmente llegue a la cúspide del mismo, y mirando hacia abajo y viendo a toda esa gente que sube por el sendero, baja por el sendero, sube por el sendero y baja por el sendero. ¿Piensa que va a sentir lástima por ellos? No, la sentirá. Porque usted bajará la montaña y les dirá, “Vean, miren, dejen que les muestre dónde se encuentra el primer punto de apoyo para el pie” y usted tratará de ir guiándolos. Si ellos no quieren ir, entonces no hay mucho que pueda hacer.

 

            Pero les diré esto: Un verdadero sanador siempre está mirando en busca de alguien para ayudarle a enfrentar al acantilado. El mismo sanador verdadero – escuchen esto con claridad – es el primer sanador verdadero de gritar desde la cúspide de la montaña, “Hola usted! Está haciendo un agujero en el sendero ahí abajo”. El mismo sanador verdadero está dispuesto a decirle a su amigo/a, “Ustedes simplemente están desgastando el sendero yendo y viniendo, mi amigo. Vamos! Vayamos a escalar el gran acantilado.”

 

            Y aquí va mi declaración de cierre. Yo he escalado muchas montañas, mis amigos. He escalado montañas de magnitud universal. Nunca me canso de escalar. Y voy a decir esto: Cuando se llegó a la realidad de que yo iba a ser parte del viaje de ustedes, parte de este viaje humano, yo estaba tan eufórico porque esta era mi oportunidad de curar como nunca antes he podido curar. No solamente a ustedes mis amigos, sino que mi propia luz violeta se llenaría con sus partículas de amor, día a día, hasta llegar al punto en el cual podría acumular amor y luz para ayudar al universo. Y con eso, Gaia me da un beso todas las mañanas y cada mañana de su vida, y dice, “Gracias, Maestro Kirael. Suba a bordo”. Y lo hacemos. Dios los bendiga.

 

            Buenas noches.