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Asunto:[UNION_GLOBAL_DE_LUZ] LA PARÁBOLA DE LA LÁMPARA DE KEROSÉN
Fecha:Miercoles, 9 de Junio, 2004  12:25:05 (-0300)
Autor:Escuela Claridad <claridad @.........com>

LA PARÁBOLA DE LA LÁMPARA DE KEROSÉN
(MÁS SOBRE CÓMO ESPARCIR Y SOSTENER LA LUZ)

Hace poco, una querida amiga y yo conversábamos sobre la forma de esparcir
la
Luz a nuestro alrededor y porqué, a pesar de ser Trabajadores de la Luz y
estar
conectados todo el día con un mismo y único propósito, a veces nos ocurren
situaciones donde nuestra propia luz o la luz que hemos creado en nuestro
ambiente, parece no ser barrera suficiente para impedir que a veces lleguen
a
ocurrir sucesos aparentemente negativos o que se nos adhieran entidades o
formas
de pensamiento que no nos pertenecen (sobre todo si éstas provienen de
algunos
de nuestros consultantes).

Cuando empecé a responderle a mi amiga, empecé a hacerlo muy jocosamente,
usando
un símil para hacerle entender mi punto de vista. pero a medida que las
palabras
salían de mi boca, percibí que me estaba rodeando la amorosa energía del
Grupo
de Kryon, la cual a veces me honra con su amada presencia y enseñanzas.

Cuando empecé a hablar y a expresar lo que sentía, ya estaba haciéndolo a
través
de su conocida forma de expresar enseñanzas de una manera muy simple: a
través
del uso de una parábola.


He aquí la Parábola de la Lámpara de Kerosén.

Queridos ángeles humanos:

El propósito de espacir la Luz a su alrededor representa la impecabilidad
del
humano por asumir su contrato al nivel que le corresponda en relación con su
grupo familiar terrenal.

Cuando ustedes asumen ese contrato, es recomendable que lo hagan con toda la
intención que sea posible dedicar al propósito que han escogido asumir, pues
ello podría establecer una gran diferencia sobre el resultado que se espera
obtengan.

Esparcir la Luz individual es parecido a iluminar un ambiente a través de
una
lámpara de kerosén. Cuando se desea encender la luz de una lámpara de
kerosén,
hay que tomar unas simples precauciones, a través de las siete fases que le
voy
a presentar.

La primera de todas es asegurarse que el depósito de combustible esté lleno,
pues se necesita una reserva de combustible que proporcione la mayor
cobertura
de luz posible durante el tiempo que sea necesario. Esto significa que para
esparcir Luz a su alrededor es necesario poseer el poder de alimentar la
llama
de la combustión espiritual y para ello, primero hay que preocuparse por
llenar
el depósito con combustible espiritual, en una medida suficiente y necesaria
que
garantice su perduración.

La segunda fase consiste en asegurarse de que la mecha que se usará ya fue
introducida en el depósito de combustible, que tenga el largo suficiente
para
conectarse con el nivel más profundo del depósito y que esté limpia, de
manera
que pueda producir una llama clara y estable. Esto significa que el depósito
de
combustible espiritual debe estar conectado con el propósito de llevar la
Luz
afuera de ustedes. La mecha representa el vínculo que une el combustible
espiritual acumulado con el propósito de esparcir la Luz a su alrededor.

La tercera indicación estriba en encender la mecha y graduar la intensidad
de la
luz hasta lograr una llama estable que proporcione una luz clara y uniforme,
sin
que la mecha humee demasiado o llegue a ser tan débil que parezca estar a
punto
de apagarse. Esto significa que el propósito de esparcir la Luz debe ser
claro,
firme y equilibrado, evitando caer en extremos: la inseguridad o falta de
confianza en las propias capacidades o por el contrario, un exceso de
confianza
o una actitud de alarde y aspaviento procurando llamar la atención con lo
que se
trate de hacer o demostrar. lo que al final produciría quizás "mucho humo y
poco
fuego".

La cuarta sugerencia consiste en procurar dentro de la estancia o ambiente,
un
lugar alto donde colocar la lámpara para que ella cumpla con su función:
proporcionar luz o iluminar la mayor cantidad de espacio posible, procurando
no
dejar muchos rincones oscuros. Generalmente ese lugar apropiado es en el
centro
de la estancia, en la parte más elevada posible. Esto establece la necesidad
que
el humano procure su centro y desde ese elevado punto de equilibrio proyecte
con
naturalidad su Luz, a sabiendas que esa Luz iluminará a su alrededor tanto
como
sea necesario.

La quinta fase señala la necesidad que el humano observe qué actividad
ocurre a
su alrededor. Es posible que nuestro humano perciba que en una esquina de su
habitación se esté realizando una actividad donde haga falta mayor
iluminación
para ver mejor y en detalle lo que se hace. Su deber estribaría entonces en
llevar su lámpara de kerosén a esa esquina, para así contribuir a que tal
actividad se llegue a realizar con mayor claridad. Esto señala la
importancia de
que el humano esté atento a lo que ocurre a su alrededor, observando
principalmente donde se requiere que su Luz sea llevada para ayudar a otros
a
percibir mejor.

La sexta indicación se refiere a la forma en que puede ser llevada la luz a
la
esquina oscura. Es probable que en esa esquina se esté realizando una
actividad
no muy evidente o llamativa, donde no sea necesario llegar intempestivamente
y
colocar de sopetón la lámpara en medio de la escena. Quizás se haga
necesario
acercarse con suavidad y delicadeza, pues tal vez las personas que estén en
esa
esquina no hayan pedido que se ilumine su escena: quizás deseen permanecer
en la
penumbra o apenas podrían desear obtener un poco más de claridad desde un
perímetro alejado. Esto caracteriza la necesidad de que el humano aprenda a
aproximarse a los lugares donde la Luz pueda parecerle escasa o deficiente,
haciéndolo con precaución, con la sutil intención de arrojar Luz desde
lejos,
indirectamente, como al descuido, para no perturbar o interferir en las
acciones
que se estén desarrollando, pues al final el libre albedrío de los demás
debe
ser respetado.

La séptima fase se refiere al momento en que las personas permanecientes en
la
esquina poco iluminada comienzan a percibir la aproximación de alguien que
trae
un poco más de luz a su escenario. En ese momento, es muy probable que se
den
cuenta de que se hallaban en la oscuridad y por eso distinguían muy poco lo
que
ocurría a su alrededor. Ahora entienden que viene alguien trayendo más luz y
por
tanto lo llaman: "Hey, ¡acerca un poco más esa lámpara, que nos hace falta
ver
mejor!". Este aspecto se refiere al momento en que el humano debería estar
listo
para reconocer cuando se le propicia el mejor momento para acercarse a una
escena sin interferir demasiado, pues ha sido invitado a arrojar mayor Luz.
Ahora todos le reconocen como el portador de la Lámpara de la Luz y le piden
que
coloque su Luz al servicio de los demás. Esta séptima indicación está
vinculada
con la responsabilidad que debe tener el humano en mantener la Luz cuando ha
asumido su compromiso de ser su portador y difusor.

El que cuida la lámpara tiene la obligación de cuidar que el depósito de
combustible siempre este lleno y estar pendiente de manipular periódicamente
la
mecha para elevar la llama cuando ésta comience a decaer o corra el riesgo
de
extinguirse. Es un  trabajo de mantenimiento tan importante como las fases
que
se han descrito con anterioridad, pues los otros humanos presentes en la
estancia han entendido que él cuida de la Luz de la estancia, pues él
convive en
la estancia con los demás y entiende que su Luz le es útil para ver y
también
para ayudar a otros a ver. Esto último representa la intención del humano en
responsabilizarse por si mismo y por mantener todo aquello por lo cual ha
trabajado hasta el presente. Mantener las condiciones para que su Luz brille
para si y también para los demás, consiste en un mismo propósito, pues todo
está
conectado.

Al final, el humano de esta parábola aprendió:

Que él es como una especie de lámpara repleta de combustible espiritual, que
sólo él puede producir, reproducir y acumular.

Que la mecha de esa lámpara representa el propósito o la intención que él
manifiesta de esparcir la Luz a su alrededor, para si mismo principalmente y
luego indirectamente para los demás.

Que hay que cuidar la forma como se esparce la Luz, procurando evitar
interferir
con el libre albedrío de los demás.

Que las mismas condiciones del ambiente demandarán la presencia de su Luz,
la
cual será solicitada apenas cuando otros la vislumbren pues al percibir su
falta, ellos sentirán la necesidad de poseerla y disfrutarla.

Que él debe cuidar su intención y propósito, para lograr que su lámpara
siempre
esté operativa y los demás sepan que él porta una lámpara que siempre está
preparada para iluminar el camino de los demás en caso de necesidad.

Y así es.

* * * * * * * * * * *

Esta parábola ha sido canalizada a través de la energía del Grupo de Kryon.
El
canalizador no pretende convencer acerca de la proveniencia de la misma,
declarando una proveniencia que en definitiva no tendría importancia, pues
lo
que interesaría sería que tú, lector, discernieras la esencia de verdad a
través
de tu intuición.

Mario Liani


* * * * * * * * * * *