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Asunto:[UNION_GLOBAL_DE_LUZ] Las piedras y la arena
Fecha:Domingo, 26 de Junio, 2005  13:10:27 (-0300)
Autor:Juan Angel Moliterni <claridad @.........ar>

Las Piedras y la Arena

 
En una playa lejana, conviven las piedras y la arena de forma armónica, haciéndola más bonita y atractiva a los turistas. Lo que ellos no saben, es la historia que hay detrás.

Hace mucho, mucho tiempo...  las piedras vivían todas juntas, en una fuerte comunidad. Las piedras ancianas abajo sostenían las más jóvenes y estas, asumían el calor intenso del sol, la humedad de la lluvia y el frío que hacía por las noches.

A su lado, vivía la arena. Esta era como un solo organismo, fluido y flexible. Mientras las piedras luchaban intensamente con el agua del mar, derrotándolo siempre, la arena se armonizaba con el mar, cediendo espacio por ciertos tiempos y después, recuperándolo.

Esto generaba mucho conflicto entre las piedras y la arena, pues cada cual creía que su forma de ser era la única buena. El conflicto prosiguió hasta un cierto día.

Este día, hubo una tormenta impresionante y el mar se volvió feroz, atacando sin piedad las piedras, que resistían, y la arena. Esta última, la pobre, empezó a verse devorada por las olas implacables. Las piedras se reían ante la debilidad de la arena. Hasta que...

sin saber como, ni porque, la comunidad de piedras, empezó a sentir un temblor. Empezaron a moverse hacia los lados y el mar, aprovechando la situación, comenzó a atrapar algunas piedras. Desesperadas, las piedras ancianas, protegidas por las más jóvenes, se reunieron para discutir la situación. Entonces se dieron cuenta: la arena se estaba yendo y esto hacía que las piedras se resbalaran hacia los lados.

No había tiempo que perder. Con mucho esfuerzo, las piedras jóvenes se lanzaron hacia la arena, ocupando lugares estratégicos, de tal modo que la comunidad se esparció por toda la playa. El mar, al tratar de mover las piedras, no podía, pues estas se habían fijado firmemente en la arena. Y la arena estaba protegida por las piedras a su alrededor.

Al final de la tormenta, tanto las piedras como la arena sobrevivieron y supieron reconocer lo bueno de estar juntos y cooperar mutuamente.

Somos diferentes. Y esta diferencia, nos hace complementarios. Nadie es independiente, sino que todos nos necesitamos los unos a los otros. Por más fuerte que alguien pueda parecer, siempre necesitará a otra persona, quizá en apariencia más débil. Cuando nos unimos todos, no hay fuertes o débiles, sino una comunidad armónica.