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Asunto:[UNION_GLOBAL_DE_LUZ] El Libro Tibetano de los Muertos
Fecha:Miercoles, 13 de Julio, 2005  14:47:01 (-0300)
Autor:Juan Angel Moliterni <claridad @.........ar>

 
 
El simbolismo psico-espiritual en el Libro Tibetano
de los Muertos.

Conferencia de Sangharákshita


Señor presidente y amigos:

La semana pasada llegamos a un cambio decisivo en nuestro curso sobre "Aspectos de la Psicología Budista". Hasta la semana pasada, "tratábamos la mente consciente", por así decirlo. En la conferencia sobre la "Psicología analítica del Abhidarma" o la "Psicología profunda del Yagacara", tratábamos la mente consciente y utilizábamos lo que podemos describir como el lenguaje de los conceptos, el lenguaje de las ideas abstractas, el pensamiento abstracto.

Fue sólo la semana pasada que empezamos a dirigirnos, a intentar hablar, a penetrar, si es posible, la mente inconsciente. Y por tanto comenzamos a utilizar el lenguaje de las imágenes, el lenguaje del mito, de la leyenda, de la poesía, etcétera. Y también empezamos a explorar lo que podemos describir como el mundo arquetípico, estudiamos algunos de los símbolos arquetípicos que ocurren en la biografía, la denominada vida "legendaria" del Buda.

Ahora, vamos a continuar esa exploración, pero la continuaremos dentro de un contexto algo diferente, los vamos a estudiar dentro del contexto de la muerte.

Esta noche el tema será Los símbolos psico-espirituales del Libro Tibetano de los Muertos. Ahora bien, podemos decir que la muerte no es un tema tan popular. Diría que la gente no llega en tropel para asistir a una conferencia sobre la muerte, ¡pero, parece que sí lo hace! Debo admitir que a veces me he quedado sorprendido. Recuerdo que hace unos dos años, cuando impartía una serie de conferencias quincenales durante un año,en Kensington (un barrio de Londres), sobre diversos aspectos del Budismo, hubo mayor asistencia cuando impartimos una plática sobre "El Budismo y el problema de la Muerte". Ese día sí llegaron en tropel, no voy a decir que había centenares de personas, pero la sala definitivamente se llenó. Creo que en el caso de Kensington, en esa ocasión en particular, probablemente fue porque asistió una gran cantidad de espiritualistas de la colonia. También pudo haber sido, porque muchas personas consideran la muerte como problemática, pero, al fin de cuentas, es algo que todos tenemos que confrontar tarde o temprano.

Cuando impartimos conferencias sobre meditación bueno, a veces la gente no muestra mucho interés en la meditación no tienes que meditar. A lo mejor no tienen mucho interés en la filosofía budista no necesitas estudiarla e inclusive podrían no mostrar mucho interés en la psicología budista, en aspectos de la psicología budista, tampoco pero es difícil no interesarte en la muerte, es difícil para un ser humano no tener interés en la muerte -por lo menos, es lo que uno hubiera pensado. Pero, desafortunadamente, encontramos que aquí en occidente, sucede muy a menudo que las personas no quieren confrontarse con el hecho de la muerte. Y en algunos círculos parece ser que se le considera indecente referirse a la muerte de forma demasiado abierta o directa. Es quizá significante que en este país (Inglaterra), en el idioma inglés, tenemos un buen número de eufemismos para la muerte; por ejemplo, en vez de decir que alguien acaba de morir de manera directa y tosca, tendemos a expresar "bueno, pasó a mejor vida" o inclusive "ya no está con nosotros" o "descance en paz". O también, "ya no está". Lo decimos así de indirecto. Igualmente he escuchado la expresión "ha ido a su morada celestial". Otras simplemente, "se fue" o "lo han llamado", pero tenemos todos estos eufemismos para el hecho sencillo y evidente de la muerte. Es como si a las personas no les gustara pronunciar esta palabra; parece que no les gusta decir, fulano de tal ha muerto.

Podemos afirmar que esta renuencia de enfrentar, de reconocer el hecho de la muerte, se debe básica y sencillamente al miedo. En realidad no queremos morir. Entonces, a menudo fingimos, o intentamos fingir, que no vamos a morir. Simplemente ignoramos el hecho, lo excluimos de nuestras mentes, lo obligamos a pasar al fondo de nuestra conciencia donde se esconde todo el tiempo, siempre listo a salir, pero siempre este miedo está guardado en el fondo, en la sombra, no es reconocido, mucho menos aceptado.

Pero, yo diría que generalmente en oriente, en comparación con occidente, no encontramos esta actitud hacia la muerte. Después de haber vivido en oriente durante unos veinte años, he visto que la muerte es aceptada más fácilmente que en este país, en occidente por lo general no se admite. Inclusive a menudo en oriente las personas tienen ilusión cuando piensan en la muerte, personas ordinarias, no santos ni sabios ni yoguis ni mahatmas, sino más bien gente sencilla se siente ilusionada con el prospecto de su propia muerte, asimismo Hasta piensan en la vejez con ilusión. En los países budistas, la vejez la toman con gozo ya que no tendrán ellos mucho que hacer, además sus hijos y sus nietos serán ya adultos, no tendrán ellos que cuidar la casa, simplemente envejecerán con gracia, acumularán mérito y reflexionarán con ilusión en la muerte.

En los círculos budistas chinos, por ejemplo, mandan hacer sus ataudes con anticipación, los tienen bellamente tallados y barnizados con laca, y los conservan con gran pompa, por así decirlo, en la sala. Y cuando llega un amigo a tomar el té o simplemente de visita, lo invitan a pasar a la sala y comentan: "Mira, mi féretro. Magnífica madera de teca, ¿no es bello? Me van a enterrar con el." Y están felices y contentos acerca de todo esto. Entonces, esta forma es la actitud oriental.

Recuerdo al respecto que hay un poema por el gran poeta indio Rabindranath Tagore en el que dice: "Sé que amaré la muerte, porque he amado la vida". Y esto es de verdad la actitud oriental, es una expresión típica de la actitud oriental; amar la muerte porque amaste la vida. Ves, reconoces, aceptas que la vida y la muerte son dos aspectos de la misma cosa, dos caras de la misma moneda. De tal forma de que si uno ama una de ellas, resulta difícil evitar amar la otra.

Ahora en el Budismo, lo cual históricamente es una religión oriental, una tradición espiritual oriental, se concede una gran atención al tema de la muerte. Y se les exhorta a los Budistas de todas las escuelas a estar atentos a la inevitabilidad de la muerte: recordarla todo el tiempo, en la plena vida, en la juventud, en la salud, en el placer, ser atentos, recordar que un día uno dejará de existir. Un día uno se enfrentará a este hecho la muerte, aunque nos parezca una realidad terrible.

Aquellos que han asistido a las clases de meditación, aquellos que a lo mejor han escuchado algunas de las pláticas que he impartido sobre la meditación, recordarán que la conciencia de la muerte el estar constantemente atento del fin inevitable, del cuerpo físico por lo menos es una forma de uno de los cinco métodos básicos de la meditación, diseñados para curarnos del alma del avidez.

En el Budismo, por lo general, en las enseñanzas budistas, en la tradición budista, existen muchas enseñanzas sobre el tema de la muerte. Si revisas la literatura budista, encontrarás que existe mucha literatura simplemente sobre este tema. Existe una vasta literatura en diversos idiomas, canónica y no-canónica. También hay una fuente literaria sobre el tema de la muerte en el Budismo que se destaca por encima de las otras, que de alguna manera es una síntesis de toda la enseñanza budista sobre el tema de la muerte, no soló sintetiza sino agrega elementos esotéricos únicos de más alto valor. Y este texto es el que nos interesa hoy, es decir, "El Libro Tibetano de los Muertos".

Ahora, esto no es su verdadero título. Es un muy buen título, un título muy expresivo; y eso, de alguna forma, es exactamente lo que es el Libro Tibetano de los Muertos. Pero su verdadero título es Bardo Thodol, lo que quiere decir, Bardo Thodol esto lo veremos más adelante. Mientras tanto, seguiremos refiriéndonos a esta obra como el Libro Tibetano de los Muertos.

Ahora bien, ¿cuál es el origen de esta obra? ¿Cuál es su fuente?. ¿De dónde salió? Si no en su forma literaria actual, por lo menos en cuanto a su contenido y enseñanzas; el Libro Tibetano de los Muertos nos remonta a una de las figuras mas importantes de toda la historia del Budismo, a una de las figuras más interesantes, fascinantes y llenas de color de toda la historia del Budismo, el gran gurú Padmasambhava.

No sé cuántos de ustedes han oído hablar de él, pero quizás es una medida de su conocimiento y comprensión del Budismo en la historia del Budismo por lo menos si uno ha oído de él y aprecia la vida de esta gran figura, Padmasambhava, el Gurú que nació del Loto.

Padmasambhava fue un gran maestro indio del Siglo VIII de la Era Común: un excepcional erudito, un extraordinario sabio, un importante filósofo, un místico, un yogui, y sobre todo, según la tradición, un maestro perfecto de todas las ciencias ocultas y todas las tradiciones esotéricas. Muchos estudiantes del Budismo creen que fue el maestro más grande en este campo, después del Buda, que jamás haya existido , además fue el primero y el responsable del establecimiento inicial del Budismo en el Tíbet. Después se convirtió en el fundador de la Escuela Nyingmapa del Budismo tibetano. Ésta es la escuela más antigua del Budismo tibetano y que se remonta tanto a orígenes indios, como a tradiciones indias. A veces es llamada la Escuela del Sombrero Rojo o Gorra Roja, ya que cuando se realizan ciertas ceremonias los iniciados de esta secta usan sombreros rojos de forma cónica en vez de sombreros amarillos como lo hacen los Gelugpas.

Ahora bien, Padmasambhava Gurú Rimpoche como le llaman los Tibetanos, es considerado por todos sus seguidores en Tíbet y toda la región de los Himalayas, como el segundo Buda, esto nos da una idea de la medida de su grandeza e importancia. De hecho, me gustaría hablar mucho más de él, pero no hay tiempo en este momento. Quizás algún día yo dé una conferencia completa sobre su vida, su desarrollo profesional, sus enseñanzas, etcétera.

Cuando Padmasambhava estableció el Budismo en el Tíbet, cuando estableció lo que después se convirtió en la gran tradición Nyingmapa, se percató de que existían muchas enseñanzas, enseñanzas más sutiles, más esotéricas para las cuales los tibetanos no tenían preparación en aquel entonces. Consideró: "No vale la pena darles ahora estas doctrinas,; no sabrán apreciarlas, no las entenderán." Según se dice, escribió muchas enseñanzas antiguas, muchas tradiciones esotéricas, y escondió estos libros en diferentes partes del Tíbet, de hecho en diferentes lugares de toda la región de los Himalayas, en cuevas y otros lugares. Se comenta que en el transcurso de los siglos, estos textos o, por lo menos, algunos de ellos fueron descubiertos. Otros todavía no han visto la luz del día, aún no los han descubierto.

Estas obras se conocen técnicamente como termas en tibetano. Terma significa literalmente "lo que se saca", o en otras palabras un tesoro. Y existe en la literatura tibetana una colección completa de todos estos textos, supuestamente escritos desde hace siglos por Padmasambhava, y posteriormente "sacados" en distintas partes del Tíbet, en diferentes momentos, por diferentes yoguis y maestros, y después se pusieron en circulación. En la actualidad, la edición recopilada de estos termas consiste en 64 volúmenes. Por cierto, estas colecciones son poco comunes. Yo sólo he visto un juego completo dos veces; una en Gangtok y otra en Kalimpong. En Gangtok, en Maharajah de Sikkim tiene uno de éstos y en Kalimpong uno de mis propios maestros tiene otro. En cuanto a occidente existe un juego que se encuentra en Roma con el profesor Tucci. Según yo, no existe ningún otro en occidente.*

Ahora bien, los Nyingmapas, los seguidores de Padmasambhava, consideran al Terma Rinchen, como se le llama a esta colección, como canónica y está revestida con la misma autoridad que las escrituras en el sentido de que representan la palabra del Buda del mismo Buda. En este momento es el Libro Tibetano de los Muertos el que nos interesa, es uno de estos 64 termas y fue descubierto o "sacado" por un gran maestro que se llamó Rinchen Karmalingpa. Según se sabe vivió y sacó este texto en el siglo XIII o XIV, aunque las tradiciones son algo confusas.

Como ya había dicho el Libro Tibetano de los Muertos no es el título verdadero de esta obra. El doctor Evans-Wentz, quien fue editor de la traducción del Bardo Thodol al inglés hecha por Kazi Dawa-Samdup, le puso el título. Le dio este título, el Libro Tibetano de los Muertos, esto por analogía con el Libro Egipcio de los Muertos que se había traducido de los jeroglíficos egipcios algunos años antes por Sir Wallace Budge. Entonces el verdadero título de esta obra es el Bardo Thodol.

A propósito, en este punto me gustaría hacer la observación de que la literatura tibetana, atribuye un gran número de augurios a Padmasambhava. Uno de mis amigos en Kalimpong me dijo una vez que uno de sus maestros en el Tíbet le había leído una predicción atribuida a Padmasambhava que iba así: "Cuando los pájaros de hierro vuelen en el cielo, mis enseñanzas irán al occidente." Se supone que esta fue profecía de Padmasambhava. Actualmente todos sabemos lo que son los pájaros de hierro, pero definitivamente parece que la profecía se cumplió en el caso de la obra que nos interesa aquí, el Libro Tibetano de los Muertos o el Bardo Thodol.

La traducción al inglés fue publicada por primera vez en 1927, hace ya mucho tiempo, y ha generado gran interés en occidente. Entre otros, atrajo la atención del gran psicólogo Carl Jung, quien en su obra: Comentario psicológico sobre el Libro Tibetano de los Muertos, publicado en la Tercera Edición de la traducción, afirmo: "Durante años, desde que se publicó por primera vez, el Bardo Thodol ha sido mi compañero constante y a él debo no solamente muchas ideas estimulantes y descubrimientos, sino también muchas percataciones* fundamentales." Este es el testimonio de Jung, considerado por muchas personas como el psicólogo más grande que haya producido occidente, por lo menos el siglo pasado.

Bueno, entonces ¿qué significa, Bardo Thodol? Tomando la segunda palabra thodol significa, literalmente, liberación o emancipación al oír. Bardo significa, literalmente, entre dos: bar es entre; do es dos. Entonces bardo quiere decir entre dos o mejor, de forma más coloquial denota en medio. Es por eso que la palabra normalmente se traduce por "el estado intermedio", ya que un estado intermedio es un estado entre otros dos estados. Entonces en este sentido, bardo corresponde al sánscrito antara-bhava; antara representa entre o interno y bhava simplemente estado.

Ahora bien, de acuerdo con la tradición Indo-Tibetano original, existen seis bardos o seis estados intermedios. Pero antes de describirlos, quisiera considerar un poco el principio general que subyace toda la enseñanza del bardo, incluyendo aquella del Libro Tibetano de los Muertos.

Debo enfatizar que esto es uno de los aspectos más profundos e importantes de toda la enseñanza budista, y que yo sepa, nunca antes se ha comentado públicamente en occidente. Para entenderlo, debo remontarme a lo que he contado en ocasiones anteriores, a la enseñanza acerca de los dos tipos de condicionalidad. Aquellos de ustedes que asisten regularmente observarán que toda la temática, todas las conferencias se enlazan de alguna manera, de tal forma que hay constantes referencias cruzadas. A lo mejor se acuerdan de la segunda conferencia de esta serie en que había alguna referencia a los dos tipos de condicionalidad, y los dos tipos son, por supuesto, el tipo cíclico de la condicionalidad* y el tipo espiral. El tipo cíclico es donde tienes una acción y una reacción entre pares de opuestos o entre aquellos factores que son opuestos. Y el tipo espiral es la acción y la reacción entre factores que no son opuestos, sino que aumentan progresivamente; el factor siguiente aumenta el efecto del factor precedente, en vez de reaccionar a su opuesto a partir del factor precedente.

El primer tipo de condicionalidad, el cíclico, la acción y reacción entre opuestos, está ilustrado por la Rueda de la Vida Tibetana. El tipo espiral de condicionalidad está ilustrado por las etapas del camino, en términos de los doce eslabones positivos o Nidanas o los doce bodhyangas (Pali: bojjhangas) o miembros o eslabones de la Iluminación.

Esta noche nos interesa el primero de los dos tipos de condicionalidad, la condicionalidad cíclica que es esencialmente un movimiento de acción y reacción entre factores los cuales son opuestos. Tenemos varios tipos de este proceso, por ejemplo, un proceso tan natural como es la respiración en la que se inhala y se exhala; una es acción y otra reacción entre opuestos. De la misma manera, existe una reacción entre el hambre y saciedad, acción y reacción entre dormir y despertar; una constante alternación entre estos estados, un tipo cíclico de condicionalidad.

Y otra vez, el Budismo diría que entre la vida y la muerte, sobre todo, entre el nacimiento y el renacimiento existe también un ejemplo del tipo cíclico de condicionalidad, una acción y reacción que representan pares de opuestos. Ahora con respecto a la vida humana individual, este proceso de condicionalidad cíclica está expuesto en detalle en los doce Nidanas o eslabones, desde la ignorancia hasta la vejez y la muerte. Los doce Nidanas se distribuyen por tres vidas: la vida pasada, la vida presente y la vida futura. Y también recordarán que los doce eslabones se distribuyen entre lo que llamamos el proceso de causa y el proceso de efecto dentro de este tipo cíclico de condicionalidad.

De esta manera, en la Rueda de la vida tibetana vemos ilustrado primero el proceso de causa de la vida pasada, que consiste en dos Nidanas; después el proceso de efecto de la vida presente, que consiste en cinco Nidanas; luego, en tercer lugar, el proceso de causa de la misma vida presente, que consiste en tres Nidanas; y finalmente el proceso de efecto de la vida futura, que consiste en dos Nidanas. De esta forma tenemos una alternación de estos dos procesos: proceso de causa y proceso de efecto; proceso de causa, proceso de efecto.

También tenemos tres coyunturas; en otras palabras, tres puntos en que un proceso se convierte en otro o está seguido por el otro. Primero existe un punto en el cual el proceso de causa de la vida pasada se convierte en el proceso del efecto de la vida presente. Esto es el momento del nacimiento, o para decirlo con toda precisión, el momento de la concepción. En segundo lugar, el punto donde el proceso de efecto de la vida presente se cambia al proceso de causa de la vida presente. En tercer lugar, el punto en el que el proceso de causa de la vida presente se convierte en el proceso de efecto de la vida futura. Este es el momento de la muerte y el renacimiento.

Entonces, la segunda de estas coyunturas es la más importante desde el punto de vista de la enseñanza budista en general; el punto donde, en términos de los doce Nidanas, el sentimiento o el último eslabón del proceso de efecto de la vida presente es sucedido por el deseo (Pali: vedana), el primer eslabón del proceso de causa de la vida presente. Si uno puede detener esta secuencia, si uno puede impedir de alguna manera que surja el deseo "que depende del sentimiento", entonces uno puede detener el proceso completo de causa del presente, y uno puede alcanzar la Liberación en el acto, por así.decirlo

El otro tipo de condicionalidad o la condicionalidad espiral parte de este punto. He dado un rápido esbozo de todo esto porque lo que nos interesa aquí es el principio subyacente de que existe un proceso cíclico, un movimiento de acción y reacción entre opuestos, como la oscilación de un péndulo la acción y la reacción entre todos estos pares diferentes de opuestos.

Dentro de esto existe un punto medio; existe un punto donde el proceso de efecto cesa y el proceso de causa aún no ha empezado. En otras palabras, por un instante, por una fracción de segundo, por así decirlo, el péndulo se detiene, descansa; no hay ninguna acción, ninguna reacción; se inserta aquí un punto tan fino como el filo de la navaja. Es en este punto donde podemos escaparnos, donde un proceso se ha terminado y el otro aún no empieza. Justo en este punto podemos romper el ciclo y buscar nuestro camino hacia arriba a través del espiral para llegar a otra dimensión y esto en principio, en esencia es el estado intermedio, el antara-bhava o el bardo.

En otras palabras, podemos decir que el bardo representa el punto de transmisión dentro del proceso cíclico, entre las fases activas y reactivas donde por un instante estamos libres del proceso cíclico. Y si uno lo considera desde este punto de vida, la vida espiritual consiste en estar a la mira, por así decirlo, de tales puntos, de tales momentos y aprovecharlos.

Existen varios de estos puntos, y la tradición indo-tibetano budista distingue seis que son de particular significación:

* El bardo de la vida
* El bardo del sueño
* El bardo de la meditación
* El bardo del momento de la muerte
* El bardo de la Realidad
* El bardo del renacimiento

Esta noche nos interesan especialmente los tres últimos: el bardo del momento de la muerte, el bardo de la Realidad y el bardo del renacimiento, pero dedicaré unas cuantas palabras acerca de cada uno.


1. El Bardo de la Vida

La vida en sí, de acuerdo con esta enseñanza, de acuerdo con esta tradición, es un estado intermedio entre el nacimiento y la muerte. También es el estado intermedio entre el proceso cíclico y el proceso espiral intermedio entre la Rueda de la Vida y el camino o las etapas del camino espiritual, porque es en el transcurso de esta vida donde podemos decidir, escoger y determinar si continuamos dando vueltas en la Rueda de la vida o si avanzamos por el espiral hacia arriba. Ser reactivos o ser creativos. Por tanto, en todas las escuelas del Budismo se da mayor importancia a la vida humana; la vida humana representa para el Budismo una gran oportunidad una oportunidad maravillosa, porque es en ésta donde tenemos la posibilidad de alcanzar el estado de centralidad última, transcendental que llamamos Budeidad. Entonces este bardo, esta etapa intermedia de la vida, de la existencia humana que es tan rara y tan valiosa, de acuerdo con el Budismo, no debe desperdiciarse.

2. El Bardo del Sueño

El estado del sueño es intermedio entre el estado de vigilia y el del sueño profundo. O podemos considerarlo como intermedio entre dos estados de vigilia. En el estado de sueño es posible entrar en contacto con niveles más profundos de la realidad donde ésta se representa en el sueño a través de imágenes arquetípicas. Aquí, por supuesto, no nos interesan los sueños ordinarios. Las imágenes que se presentan en estos sueños arquetípicos que son los que nos interesan difieren de los sueños ordinarios en que los sueños arquetípicos se manifiestan en colores brillantes, de todo tipo de colores y matices parecidos a las joyas o al arco iris, es por eso que son memorables. Para la gente que los experimenta tienen estos sueños un significado inmenso. A menudo cuando las personas han tenido uno de estos sueños arquetípicos o, por así decirlo, experiencias, cuando se despiertan sienten que ha ocurrido algo profundo, algo importante; sienten que han cambiado, por tanto, los sueños no se olvidan fácilmente. Si alguno de ustedes ha estudiado la psicología de Jung saben que los sueños de este tipo juegan un papel muy importante en lo que se llama el proceso de Individualismo.

En el Budismo existen varios tipos de yogas, ejercicios espirituales, métodos de meditación que están diseñados para mantener la práctica espiritual en los sueños Para algunas personas resulta más fácil y rápido progresar en el estado del sueño que en el de la vigilia. Por otro lado es también posible recibir enseñanzas en el estado de sueño arquetípico las cuales uno nunca olvida, y también recibir Iniciaciones de diversos tipos. De acuerdo con la Tradición, algunas personas incluso han logrado la Iluminación en el estado del sueño. No debemos pensar que solamente se puede alcanzar la Iluminación en el estado de vigilia; eso sólo nuestro prejuicio que convierte el estado de vigilia en la base universalmente válido. No sólo se puede alcanzar la Iluminación a partir del estado de sueño arquetípico. La mayoría de los yogas en el estado del sueño involucran la prolongación de la atención dentro del sueño, tú eres él que sueña. Uno tiene plena conciencia, por así decirlo, de la realidad de estos sueños y experiencias, sin que uno pierda la atención. Existen diversos métodos psicofísicos para inducir la atención en el estado del sueño, de tal forma que uno puede inclusive controlar sus sueños y tener el tipo de sueños que uno quiere. Lamentablemente no tenemos tiempo para ver eso en detalle por ahora.

3. El Bardo de la Meditación o el Bardo Dhyana

A lo mejor te sorprende encontrar que la meditación se incluye aquí. ¿En qué sentido es la meditación un estado intermedio? Es, por supuesto, el estado intermedio entre dos estados de lo que podríamos llamar la conciencia "normal". Pero para ser más exacto, la meditación, desde cierto punto de vista, es un estado intermedio entre dos pensamientos.¿Ahora qué significa eso?

Estamos dominados por una sucesión constante, un flujo ininterrumpido, un torrente de pensamientos. Normalmente no tenemos conciencia o no nos damos cuenta de eso. Nos damos cuenta o empezamos a darnos cuenta en el momento de la meditación. Todos aquellos que hayan practicado la meditación saben que en cuanto te sientas, en cuanto cierras tus ojos, te haces consciente de este gran torrente de pensamientos que pasan precipitadamente y que tienes que luchar contra eso. Los observas, estás consciente de ello, y poco a poco encuentras que el torrente pasa más despacio; no parece moverse tan rápido; no parece tan apresurado; todo va más lento. Encuentras que llega una etapa donde uno puede ver que todo el proceso se vuelve más espaciado. Empiezas a tener conciencia de cada pensamiento independiente, no soló miles de pensamientos a la vez, sino uno por uno Y conforme todo va más lento y conforme los pensamientos empiezan a llegar solos, finalmente, uno empieza a experimentar los intervalos entre los pensamientos. Aquí está un pensamiento, te das cuenta de que está llegando; te das cuenta de que se queda; te das cuenta de que se va; entonces no hay ningún pensamiento; hay un espacio, una brecha; ningún pensamiento. Entonces con la práctica desarrollas que los intervalos se hagan más largos. Por tanto un pensamiento llega y se va, y transcurre el tiempo para que llegue otro pensamiento. Hay un intervalo sin pensamientos. Por lo menos durante un rato, unos cuantos minutos o puede ser cinco minutos o finalmente hasta media hora, experimentas un estado de no-pensamiento. Entonces, podemos decir que no existe una meditación verdadera sin esta experiencia. Es solamente en este estado de no-pensamiento, en este estado vacío, por así decirlo, entre pensamientos, que uno puede entrar en contacto con la Realidad.
Estos son los tres primeros bardos -de la vida, del sueño y de la meditación, pero no nos son de gran interés esta noche.

Ahora llegamos a los tres últimos bardos, los que sí nos interesan esta noche; el Bardo del Momento de la Muerte, el Bardo de la Realidad y el Bardo del Renacimiento. Es acerca de estos tres bardos que el Libro Tibetano de la Muerte se trata principalmente. Y en un sentido todos forman parte de un solo bardo, en el sentido de que todos son estados intermedios entre la muerte y el renacimiento o re-concepción.

Y esto nos lleva a una diferencia importante entre las diversas escuelas del Budismo. De acuerdo con la tradición Theravada, la muerte está seguida inmediatamente por el renacimiento o la re-concepción. Este instante, la muerte; el próximo instante la reconcepción. Pero todas las demás escuelas, las escuelas Sarvastivada y el Mahayana (la china, tibetana y japonesa) todas sostienen que existe un intervalo; que el instante de la muerte no es seguido inmediatamente por el instante de la reconcepción; existe un intervalo, una brecha entre ellos. De acuerdo con el Libro Tibetano de los Muertos, este intervalo tiene una duración de 49 días. El número es obviamente simbólico; es siete por siete, e indica que aquí se trata de una escala de tiempo totalmente diferente.

4. El Bardo del Momento de la Muerte

Eso es lo que los Tibetanos llaman el Bardo Chikhai, y ¿qué significa? ¿Qué es lo que sucede en el momento de la muerte? Por supuesto sabemos que la conciencia se retira de los sentidos; uno ya no oye nada -el sonido se deja de oír poco a poco; uno ya no ve nada -todo se vuelve borroso, y finalmente lo borroso desaparece; ninguna sensación táctil; ninguna sensación olfatoria; ningún sabor; la consciencia se retira de los cinco sentidos, del cuerpo físico y finalmente por supuesto, la misma respiración se detiene. Uno inhala su última, larga respiración y luego con un suspiro (el famoso estertor) exhala; entonces hay un largo silencio y ya no se vuelve a inhalar. Y para aquellos presentes, parece como si la persona es inconsciente, en un tipo de coma. En este punto, en esta etapa, la consciencia se disocia completamente de todas las cosas mundanas. Desasociado de los sentidos, de la mente inferior, de todas las cosas que le interesaban durante la vida, de todas sus pasiones y apegos, sus gustos y disgustos, en ese momento, de acuerdo con el Libro Tibetano de los Muertos, ocurre una experiencia.

En ese momento, desasociado de los sentidos, la mente inferior y todas las cosas mundanas, uno de repente experimenta por lo menos durante un instante, como si fuera un relámpago, la Realidad misma -lo que el texto denomina la Clara Luz de la Realidad. Durante un instante cegador, esta Luz surge y luego desaparece- lo que los Budistas denominan Dharmakaya. Para la mayoría de las personas, dura solamente un instante, pero en el caso de otras dura más tiempo. Existe una base para eso, sobre todo en el caso de aquellos que practican la meditación. Pero para la gran mayoría, cuando se experimenta la Realidad de esta manera en el momento de la muerte, no es tan sólo instantáneo sino hasta aterrador. En ese momento la mayoría de las personas sienten un miedo intenso cuando vislumbren esta revelación y se retroceden. Se retiran ante ella porque podríamos decir que lo último que quieren es la Realidad. Quieren cualquier cosa -menos la Realidad. No pueden confrontarse con la Realidad. Como dijo T.S. Eliot, "La Humanidad no es capaz de aguantar mucha Realidad". De hecho, creo que fue Aldous Huxley que sugirió que todo nuestro organismo psicofísico está diseñado para protegernos y defendernos del impacto, de la embestida de la Realidad, para tamizar la Realidad de tal manera que la recibimos gota por gota, por decirlo así, y podemos asimilarla.

Pero, de acuerdo con el Libro Tibetano de los Muertos, para aquellos que no se retroceden, este momento o esta experiencia representa una gran oportunidad. Si uno no se retrocede, si uno no tiene miedo, si uno acepta, entonces de acuerdo con esta enseñanza, en ese momento uno puede, por así decirlo, unirse con aquella Realidad. Pero para poder hacerlo, para poder hacerlo en esta fracción de un segundo o más que dure la experiencia, uno debe reconocer esa Realidad, uno debe reconocer la Clara Luz no como algo que proviene desde afuera, no como algo terrible, no como algo que irrumpe, que fuerza la entrada; uno debe reconocer la Clara Luz como algo propio; reconocerla como el resplandor de su propia Mente Verdadera a su nivel más profundo, más sublime. Esa es su propia mente, la luz, la Clara Luz de su propia mente, no es nada que provenga del exterior; la luz de la Mente Única, que es su propia mente, de la misma forma en que es la mente de todos.

Ahora bien, si de acuerdo con el Libro Tibetano de los Muertos, uno ha reconocido la Clara Luz de la Realidad en el transcurso de su vida terrenal, quizá en la meditación, digamos, o en alguna experiencia mística espontánea, entonces el reconocimiento e inclusive la unión en el momento de la muerte son más fácil. Porque uno reconoce un viejo amigo, por decirlo así, algo que uno ha visto, algo que uno ha experimentado antes. Pero es aún difícil en este momento porque la muerte es una experiencia que, en cuanto recordamos, no nos ha sucedido antes. Podríamos estar confusos, distraídos en el golpe por así decirlo, por lo que es necesario un poco de ayuda externa -un recordatorio por lo menos. Entonces, por lo tanto se proscribe que un lama -es decir un maestro espiritual, o hermano en la fe, deberá recordarlo en ese momento, deberá estar sentado a su lado en el momento de la muerte recordándolo, susurrando tranquilamente en el oído que lo que ves ahora, lo que estás experimentando ahora, esto es la Realidad, es la clara luz de la Realidad, tu propia mente: "No tengas miedo, no te aterrorices; permite que aquella te jale hacia adentro, te absorba."

Entonces, es por eso que el título completo de la obra es la "Liberación al Oír en el Estado Intermedio". Uno oye el consejo, el recordatorio del lama o hermano espiritual, y uno, por así decirlo, se tranquilice y piensa, "De veras, no hay de que temer, esta experiencia de esta luz es la Clara Luz de mi propia mente; que me una con aquella." Y sobre todo si uno ha tenido cualquier experiencia meditativa, mística previa, es más fácil unirse en ese momento. Y si uno logra unirse, uno se Libera y todo está bien. Uno ha logrado la Realidad, se ha emancipado del nacimiento y la muerte y el renacimiento. Pero si uno no reconoce en esta etapa, si uno no es capaz de captar la experiencia, uno experimenta la Realidad una segunda vez, hay una segunda experiencia, pero esta vez, un poco más obscura.

Eso es lo que se conoce como la Clara Luz Secundaria. De acuerdo con el Libro Tibetano de los Muertos, esa luz surge media hora después de que la respiración haya cesado. También se puede alcanzar la Liberación en esta etapa. Pero de nuevo, un lama o hermano en la fe debe recordarle de sus prácticas espirituales durante su vida, diciendo "No te olvides," -puesto que estás hablando con el cadáver- "No olvides tus meditaciones, tus experiencias en la meditación; lo que estás experimentando ahora es lo mismo. Lo que estás experimentando ahora es lo que experimentaste en aquel entonces. Entonces no tengas miedo, permite que te jala, permite que te unas." Entonces en algunos casos, la Liberación ocurre en esta etapa. Pero en muchos no lo hace, y aquellos que no están Liberados al ver la Clara Luz de la Realidad Primaria o la Clara Luz de la Realidad Secundaria, entran en un estado de desvanecimiento profundo, un coma, un estado inconsciente que dura entre tres o cuatro días. Pasan al siguiente estado del bardo, el bardo de la Realidad o el bardo Chonyid.

5. El Bardo de la Realidad o el Bardo Chonyid

Cuando surge el bardo de la Realidad, el difunto se despierta en un cuerpo sutil, por así decirlo, no en un cuerpo físico grueso, sino un cuerpo sutil. Nos dicen que él o ella puede ver su propio cadáver, puede oír el llanto de sus parientes. Y en esta etapa el difunto no sabe que ha fallecido. Es necesario que el lama que todavía está sentado al lado del cadáver los explique eso, "Ahora estás muerto. Abandonaste tu cuerpo físico, abandonaste esta vida, abandonaste tus parientes, abandonaste tu casa -no tengas apego; olvídate de todo; no puedes regresar. Abandonaste todas estas personas, todas cosas para siempre, entonces deja todo atrás. Piensa mejor en lo que va a suceder, lo que va a ocurrir." Y el lama o hermano en la fe deberá asegurar al difunto que aún puede alcanzar la Liberación. El difunto ahora experimenta toda una serie de visiones, experiencias arquetípicas como en un sueño.

En términos budistas tibetanos, él ve 110 Deidades Apacibles e Iracundas, es decir, diversos Budas y Bodhisattvas, y estas figuras, estos símbolos psico-espirituales, son los símbolos psico-espirituales del Libro Tibetano de los Muertos, de nuestro título. Psico-espiritual porque se experimentan mental y psíquicamente. Y psico-espiritual porque su significado va más allá de la mente consciente ordinaria, o inclusive el inconsciente personal.

Podríamos decir que estas figuras, estos arquetipos de los que ahora tiene visiones, representan grados descendientes de la Realidad: conforme van pasando, se alejan cada vez más de la Realidad. Y las visiones duran catorce días. Son muy ricas, llenas de color y muy complejas, por lo tanto no hay tiempo para describirlas en detalle, ni siquiera tiempo para enumerarlas. Pero me gustaría mencionar lo que conocemos como las Deidades Apacibles. Estas aparecen una por una, con sus séquitos, en el transcurso de los primeros siete días.

Nos dicen que el primer día los cielos, la totalidad del espacio en todas las direcciones parece tener un color azul profundo, rico y brillante. El difunto tiene esta experiencia de nada sino de una luminosidad azul, muy profunda, un azul brillante, increíble por todas partes, por todos lados. Como una tremenda profundidad de espacio, todo azul, nada sino lo azul hacia arriba, hacia abajo, norte, sur, este y oeste, todo de un azul profundo, increíble. Y desde la región central de lo azul aparece la figura del Buda blanco, Vairocana, el Iluminador. Un blanco brillante, deslumbrante, como la nieve cuando brilla el sol, está sentado en un trono apoyado por leones, sosteniendo una rueda dorada, el Dharmachakra dorado o Rueda de la Ley, abrazado por su consorte y simbolizando lo que se conoce en el Budismo como la Sabiduría del Dharmadhatu, la Sabiduría de la Realidad Última.

Ahora bien, en este punto son necesarias una o dos palabras como explicación. La Budeidad o la Iluminación tiene cinco aspectos en los que se divide la experiencia unitaria de la Iluminación. Estos cinco aspectos se conocen como las cinco Sabidurías, un grupo muy conocido dentro del Budismo. Y las cinco Sabidurías son personificadas por los Cinco Budas, de cinco colores, blanco, azul, amarillo, rojo, etcétera -y vamos a estudiarlas en más detalle la siguiente semana.

Desde el corazón de Vairocana, el Buda blanco, brota una luz azul brillante, brillante y absolutamente deslumbrante, y en ese momento, el lama, aún sentado al lado del cadáver, advierte al difunto que no tenga miedo. Dice, "Esta es la luz de la Sabiduría del Dharmadhatu, la Sabiduría del la Realidad Última. Entonces, no tengas miedo -esta Realidad es finalmente innata en tu propia mente". Pero a la vez llega desde el mundo de los dioses dentro de la Rueda de la Vida una luz opaca la cual golpea, por así decirlo, el difunto. Un tipo de luz blanca y sucia. (El mundo de los devas, el mundo de los dioses es una de las cinco o seis esferas de existencia sintiente en la Rueda de la Vida, de acuerdo con la cosmología budista). Entonces, en esta etapa, uno puede seguir la brillante luz azul para regresar al corazón de Vairocana y de esta manera alcanzar la Libertad, o uno puede seguir la luz blanca y opaca y renacerse en el mundo de los dioses. Entonces, el lama, aún sentado al lado del cadáver, sigue hablando al difunto y le insta a que escoja la primera opción. "Sigue la luz azul hasta entrar en el corazón de Vairocana." De esta manera transcurre el primer día.

El segundo día, brilla una luz blanca. Alrededor existe un resplandor de un blanco claro, increíblemente brillante, aquella luz transparente y clara. Y desde el oriente aparece un Buda de un azul oscuro y profundo, Akshobya, el Imperturbable, sentado en un trono apoyado por elefantes, abrazado por su consorte y asistido por Bodhisattvas. Con su consorte y los Bodhisattvas comprende lo que se llama un mándala, un círculo de formas simbólicas, de las que hablaremos con mayor profundidad la siguiente semana. Y desde el corazón de Akshobya, el Buda de azul oscuro, brota una luz blanca, pura y brillante. Esta es la Sabiduría como un Espejo. Pero a la vez desde las esferas inferiores, las esferas del sufrimiento, resplandece y golpea el difunto una luz opaca color humo. Y de nuevo, debe escoger entre la luz blanca y la luz opaca color humo: o se Libera en la esfera de Akshobya o renace en un estado de sufrimiento.

Entonces, el tercer día, aparece un Buda amarillo, una brillante luz amarilla resplandece de su corazón, esto es el amarillo de la Sabiduría de la Igualdad, mientras a la vez desde el mundo humano, brilla una luz opaca color amarillo azulado. Y de nuevo, el difunto debe escoger -ves que lo mismo se repite en diferentes aspectos y niveles y dimensiones. Siempre esta cuestión de selección.

El cuarto día, surge un Buda de un rojo profundo y brillante. Es Amitabha, la Luz Infinita. Y de su corazón se emite una luz de un rojo brillante, color rubí, la luz de la Sabiduría que Todo Distingue, mientras desde el pretaloka, el mundo de los fantasmas, se emite una luz roja opaca que golpea al difunto. Entonces, de nuevo debe escoger entre la luz roja brillante y la luz roja opaca. (A propósito, aquí podemos ver la conexión entre esta tradición, del Libro Tibetano de los Muertos, y la Escuela Pure Land del Budismo).

Entonces, el quinto día aparece el Buda verde, Amoghasiddhi, y de su corazón, brota una luz verde brillante, la luz de la Sabiduría que Todo Desempeña, mientras desde el asuraloka, el mundo de los Titanes quienes están en guerra contra los dioses, se emite una luz verde opaca que golpea al difunto. Y de nuevo tiene que escoger entre dos luces; la luz verde brillante y la opaca.

El sexto día, aparecen simultáneamente los cinco Budas con sus consortes y sus familias. Resplandecen las cinco sabidurías con sus resplendores de diferentes colores, y desde los cinco mundos de la existencia condicionada, brillan sus rayos de cinco colores. Entonces, todavía existe una oportunidad de la Liberación, todavía hay la posibilidad de escoger, si -y esta es la gran condición suprema- si uno reconoce que todas estas formas, todas estas figuras, todos estos arquetipos, todos estos símbolos psico-espirituales, son, finalmente, en su última esencia, fenómenos de su propia Mente Verdadera. Si uno reconoce esto, reconoce todas estas formas, figuras, luces, colores, sonidos, símbolos, como fenómenos de su propia Mente Verdadera, entonces uno se puede Liberar en cualquier etapa del proceso.

El séptimo día aparece lo que se conocen como las Deidades Poseedoras de Conocimiento. No voy a describirlas. Desde el octavo hasta el decimocuarto día aparecen lo que se llaman las Deidades Iracundas. La aparición de las Deidades Poseedoras de Conocimiento y las Deidades Iracundas indica mayor enajenación de la Realidad por parte del difunto. Su mente, su consciencia rebota hacia su nivel natural, como una pelota que rebota por la escalera. No es capaz de sostenerse a los niveles más altos.

Por cierto, todas las Deidades Iracundas son apariencias reflexivas de las Deidades Apacibles. Pero conforme uno se aleja de la Realidad, alejado de los aspectos apacibles, la Realidad asume un aspecto iracundo que corresponde al grado de enajenación. Entonces, es cada vez más difícil a esos niveles reconocer estas formas iracundas y aterradoras como fenómenos de su propia mente, su propia consciencia. Uno se queda demasiado abrumado, demasiado aterrado para poderlo hacer.

Finalmente, hacia el cabo de estos días, existe un tipo de remolino de formas semi-animales, monstruosas y terribles, y aquí, prácticamente se pierde el contacto con la Realidad. Pero inclusive en este punto, si por casualidad, si todavía se oye la voz del lama, uno recuerda, uno reconoce que todas esas cosas, todas esas visiones, todas esas experiencias arquetípicas, todos esos sueños son simplemente fenómenos de su propia Mente Verdadera, entonces, inclusive en ese punto, uno puede ser Liberado. Pero si no, si uno ni siquiera es capaz de sostener ese nivel, entonces sigue el próximo bardo, el sexto bardo, que es el bardo del renacimiento, el Bardo Sidpa.

6. El Bardo del Renacimiento, el Bardo Sidpa

Existe mucho material acerca de este bardo en el Libro Tibetano de los Muertos, pero esta noche solamente nos queda tiempo para hacer unos cuantos comentarios breves. Por cierto, el difunto se encuentra aún en su cuerpo sutil y todavía ve a sus parientes. Se encuentra en un estado gris, crepuscular como si estuviera bajo agua y tiene diversas experiencias en este estado; placenteras, dolorosas o neutrales, de acuerdo con su karma anterior. Por ejemplo, aquellos que han sido muy violentos, muy crueles en el transcurso de su vida anterior podrán escuchar voces amenazadoras, voces que amenazan "¡Mata, quema, asesina, desgarra y corta!" etcétera. Y otra vez, más adelante, se sienten como si estuvieran huyendo, perseguidos ante terribles vientos, o como si estuvieran cayendo, desplomándose por terribles precipicios. Pero aún existen dos posibilidades para escaparse. No voy a profundizar en todos los métodos que se mencionan, pero la mayoría de las personas no son capaces de disponer de estos métodos, y la gran parte finalmente se renacen. Van errando, por así decirlo, en el estado gris, crepuscular, perseguidos por todos tipos de visiones y experiencias aterradoras; vientos, llamas y están buscando alguna clase de refugio, algún lugar donde esconderse. Y finalmente ven a lo lejos sus futuros padres en el momento del coito. Y el texto dice que si el difunto es a punto de renacer como varón al ver a sus futuros padres en el acto sexual, se siente celos intensos hacia su padre. Pero si el difunto va a renacer como mujer se siente en ese momente celos intensos hacia su madre. Esto, obviamente, es de gran interés para los Freudianos; hay un vínculo definitivo aquí. Entonces posteriormente la entidad difunta intenta acercarse más, intenta meterse entre sus padres mientras se están copulando, y en ese instante ocurre la concepción -reconcepción- y la entidad pierde consciencia, se desvanece y por supuesto se encuentra de regreso a este mundo.

Entonces, tales son los símbolos psico-espirituales del Libro Tibetano de los Muertos. Quise hablar mucho más acerca del tema, pero no hay tiempo. Quise decir, por ejemplo, algo acerca la correlación entre los tres últimos bardos y los tres cuerpos del Buda - existe una conexión muy importante, muy íntima; y también con las tres iniciaciones tántricas. Pero debemos dejar todo ese material para otra ocasión.

Pero me gustaría enfatizar una cosa por lo menos, algo que a lo mejor ya han percatado. Y es que existe una correspondencia muy definida, estrecha y clara entre el estado intermedio de la meditación y los estados intermedios durante y después de la muerte.

La meditación es un tipo de muerte; la muerte es una especie de meditación. En ambos estados intermedios, la Liberación es posible. Y los textos nos dicen que cuanto más nos acerquemos a la Realidad en la meditación, durante la vida, cuanto más nos acerquemos a ella, cuanto más claramente la veamos, más oportunidades tendremos de experimentar la Realidad y alcanzar la Liberación después de la muerte.

El Bardo Thodol no es solamente un libro sobre los muertos. Como señaló e insistió enfáticamente Lama Govinda, es también un libro acerca de la vida. La llave de la muerte es la llave de la vida. Finalmente, por supuesto, tanto la vida como la muerte son ilusiones. Finalmente, debemos trascender ambas.

Me gustaría concluir esta conferencia leyéndoles los Versos Raíces de los Seis Bardos que forman parte del núcleo central del Libro Tibetano de los Muertos en su totalidad. A la luz de lo que se ha dicho, es posible que su significado quede más claro.