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Asunto:[UNION_GLOBAL_DE_LUZ] EL GUSANO Y EL ESCARABAJO
Fecha:Martes, 4 de Octubre, 2005  16:09:51 (-0300)
Autor:Juan Angel Moliterni <claridad @.........ar>

EL GUSANO Y EL ESCARABAJO

Había una vez un gusano y un escarabajo que eran amigos, pasaban
charlando horas y horas. El escarabajo estaba consciente de que su amigo
era muy limitado en movilidad, tenía una visibilidad muy restringida y
era muy tranquilo comparado con los de su especie.

El  gusano estaba muy consciente de que su amigo venía de otro ambiente,
comía cosas que le parecían desagradables y era muy acelerado  para su
estándar de vida, tenía una imagen grotesca y hablaba con mucha rapidez.

Un día, la compañera del escarabajo le cuestionó la amistad hacia el
gusano. ¿Cómo era posible que caminara tanto para ir al encuentro del
gusano? A lo que él respondió que el gusano estaba limitado en sus
movimientos. ¿Por qué seguía siendo amigo de un insecto que no le
regresaba los saludos efusivos que el escarabajo hacía desde lejos?

Esto era entendido por él, ya que sabía de su limitada visión, muchas
veces ni siquiera sabía que alguien lo saludaba y cuando se daba cuenta,
no distinguía si se trataba de él para contestar el saludo, sin embargo
calló para no discutir.

Fueron muchas las respuestas que se buscaron en el escarabajo para
cuestionar la amistad con el gusano, que al final, éste decidió poner a 
prueba la amistad alejándose un tiempo para esperar que
el gusano lo buscara.

Pasó el tiempo y la noticia llegó: el gusano estaba muriendo, pues su
organismo lo traicionaba por tanto esfuerzo, cada día aprendía el 
camino para llegar hasta su amigo y la noche lo obligaba a retornar
hasta su lugar de origen.

El escarabajo decidió ir a ver sin preguntar a su compañera qué opinaba.
En el camino varios insectos le contaron las peripecias del gusano  por
saber qué le había pasado a su amigo. Le contaron de cómo se exponía día
a día para ir a dónde él se encontraba, pasando cerca del nido de los
pájaros.

De cómo sobrevivió al ataque de las hormigas y así sucesivamente.

Llegó el escarabajo hasta el árbol en que yacía el gusano esperando
pasar a mejor vida. Al verlo acercarse, con las últimas fuerzas que vida
te da, le dijo cuánto le alegraba que se encontrara bien. Sonrió por
última vez y se despidió de su amigo sabiendo que nada malo le había pasado.

El escarabajo avergonzado de sí mismo, por haber confiado su amistad en
otros oídos que no eran los suyos, había perdido muchas horas de 
regocijo que las pláticas con su amigo le proporcionaban.

Al final entendió que el gusano, siendo tan diferente, tan limitado y
tan distinto de lo que él era, era su amigo, a quien respetaba y quería
no tanto por la especie a la que pertenecía sino porque le ofreció su
amistad.

El escarabajo aprendió varias lecciones ese día: La amistad está en ti y
no en los demás, si la cultivas en tu propio ser, encontrarás el gozo
del amigo. También entendió que el tiempo no delimita
las amistades, tampoco las razas o las limitantes propias ni las ajenas.

Lo que más le impactó fue que el tiempo y la distancia no destruyen una
amistad, son las dudas y los temores propios los que más afectan.

Y cuando pierdes un amigo una parte de ti se va con él. Las frases, los
gestos, los temores, las alegrías e ilusiones compartidas en el capullo
de la confianza se van con él.

El escarabajo murió después de un tiempo. Nunca se le escuchó quejarse
de quien mal le aconsejó, pues fue decisión propia el poner en manos
extrañas su amistad, sólo para verla escurrirse como agua entre los dedos.

Si tienes un amigo no pongas en tela de duda lo que es, pues sembrando
dudas cosecharás temores. No te fijes demasiado en cómo habla, cuánto
tiene, qué come o qué hace, pues estarás poniendo en la vasija rota tu
confianza.

Reconoce la riqueza de quien es diferente de ti y está dispuesto a
compartir sus ideales y temores, pues esto alimenta el espíritu de
supervivencia más que un buen platillo.

La esencia del gusano y el escarabajo se volvió una en el plano que se
encuentra más allá de este mundo, volviendo al regocijo que en esta 
vida habían encontrado.

Este es el final de mi historia, pues siendo TÚ mi amigo no te puedo
exponer a una tristeza que no quisiera para mí. No sé si tú seas el
gusano o yo el escarabajo, pero seguro que somos distintos y en planos
ajenos nos movemos.

Yo, como  gusano, te seguiré buscando día a día, y como escarabajo, no
me fijaré en limitaciones. Como gusano, omitiré lo grotesco que me
puedas parecer. Como escarabajo, haré uso de mis habilidades para servirte.
Dijo  la  madre Teresa: "Voy a pasar por la vida una sola vez, cualquier
cosa buena que yo pueda hacer o alguna amabilidad que pueda hacer a
algún humano, debo hacerlo ahora, porque no pasaré de nuevo por ahí".