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Asunto:[UNION_GLOBAL_DE_LUZ] VIGILA TU PALABRA
Fecha:Domingo, 29 de Enero, 2006  11:26:54 (-0300)
Autor:Juan Angel Moliterni <claridad @.........ar>

VIGILA TU PALABRA

 

 

 

Las cosas son aquello que el Verbo crea cuando las nombra”, nos dijo San Pablo. ¡Qué poder tan grande tenemos los humanos! Y pensar que a veces hablamos sin pensar, calificando la vida todo el tiempo sin darnos cuenta que de esa calificación, que nosotros mismos le damos, depende nuestro destino.

 

Las palabras son pensamientos revestidos de sustancia, pensamientos a los que se la ha dado la orden de ¡ejecútese! Como afirma el maestro Omraam Mikhael Aivanhov, el pensamiento es como un cheque sin firmar, cuando se pronuncia, le pones la firma y lo haces válido, le das vida en el mundo material.

 

La Presencia Divina habita en el Silencio y sólo cuando aprendes a acallar tus palabras y pensamientos puedes, como regalo del cielo, recibir la Presencia que te colma con su bendita Gracia.

 

Nuestra existencia se ha llenado de una cantidad de creaciones indebidas por nuestra forma de pensar y de hablar. Y estas creaciones nos persiguen como fantasmas en las tantas y tantas necesidades falsas inventadas por una sociedad de consumo que depende del deseo excesivo de sus miembros para fortalecerse. A veces, cuando observo ciertos comportamientos humanos me convenzo de que estamos atrapados en un sistema de pensamiento diseñado para que tengamos pensamientos sin reflexionar, pensamientos sin pensar...

 

Vivimos buscando con afán, y muchas veces con sacrificio, diversas posesiones materiales que creemos nos harán felices, para descubrir, al tenerlas, que no es así.

 

Los Maestros recomiendan, como una práctica sana, guardar silencio y hablar sólo cuando sea necesario. Vigilar el motivo de nuestra palabra y comprobar que sea puro, que tenga amabilidad y alegría.

 

En la Metafísica, el uso adecuado de la palabra es la primera lección. La palabra es un decreto y por lo tanto debe ser vigilada todo el tiempo. Es hora de que detengamos la acción diaria y escuchemos nuestras palabras. Si tienen un tono negativo, trágico, de rencor, hay que cambiarlas de inmediato. Por más que estudiemos, que hagamos prácticas espirituales, si nuestro modo de hablar es negativo, destructivo y está lleno de crítica, nos hemos colocado una inmensa piedra que bloquea el sendero espiritual. No hay forma de avanzar y ser de utilidad al Plan y a los Maestros si no aplicamos la regla de oro de hablar en positivo.

 

Esto no quiere decir que no veamos las cosas como son, sino que podamos ver más allá de lo aparente, la divinidad que subyace en todo lo que existe.

 

Sócrates enseñaba a sus discípulos el uso de un triple filtro. Antes de hablar, decía, filtra lo que vas a decir. Si es cierto, es bueno y es útil, habla, de lo contrario, calla. La mayoría de nuestros comentarios no pasarían este triple filtro.

 

Los humanos somos el único Reino de la naturaleza capaz de hablar. Este privilegio que es un poder creador, debe ser utilizado con responsabilidad. Nuestra manera de hablar indica como somos. Cuando mejoramos nuestra manera de hablar estamos reorganizándonos a nosotros mismos.

 

El cuidado al hablar nos permite el contacto con el sonido interno, subjetivo, que es el sonido eterno que está relacionado con los planos superiores. La función sagrada del centro laríngeo es permitir el descenso del sonido interno por medio de la palabra. Cuando usamos palabras sin sentido, cuando criticamos, dañamos, herimos a través de la palabra, estamos prostituyendo la función sagrada de ese centro creador.

 

El lenguaje es tan antiguo como el hombre mismo. Se dice que cuando el espíritu humano decidió tomar cuerpo trajo consigo su palabra celestial y su lenguaje relacionado. Estas lenguas son el Senzar, el Sánscrito y otros idiomas muy antiguos de la región transhimaláyica. Contienen los sonidos semillas y sus funciones creadoras, destructoras, reproductoras, conservadoras. Cada uno de estos sonidos semillas tiene un valor numérico, un color, una vibración y una nota musical correspondiente.

 

En la medida que el ser humano fue descendiendo cada vez más a la materia fue perdiendo su lenguaje celestial, desarrollando diversas lenguas. La lengua degenera en la medida que el ser humano degenera. Por eso cuando el ser humano torna su mirada a lo divino y se encamina al encuentro con su divinidad, su forma de hablar cambia y su palabra adquiere significado y poder.

 

Vigila tu palabra como paso previo a todo trabajo espiritual. Se consciente de que no puedes lograr un verdadero avance en tu sendero sin el correcto uso de la palabra. Que sea armoniosa, amorosa, ausente de crítica y veraz. Reconoce que en este campo, nosotros, los estudiantes occidentales tenemos grandes fallas que es necesario corregir.

 

La entonación adecuada de sonidos semillas y mantrams en Sánscrito nos ayudan a corregir esta condición. Cuando entonamos sonidos sagrados nuestra alma comienza a recuperar la ciencia perdida del sonido que es fundamental para llegar a ser un mago blanco. Debemos saber que el Sánscrito no es un idioma de la India, es el idioma más antiguo (de la luz) conocido y gracias a los sabios de la India ha llegado hasta nosotros. Se dice que el Sánscrito fue el idioma de la Atlántida, y por toda la América, se encuentran sus raíces insertadas en los nombres de muchos lugares que han sido preservados a pesar del ingreso de las nuevas lenguas. Para aquel que posee la clave etimológica se develan los misterios de nuestras tierras atlánticas.

 

Vigila tu palabra, no solo su contenido sino su forma de pronunciarla para que el sonido resultante sea armonioso y luminoso. Busca un mantram con el que te sientas cómodo e incorpóralo a tu práctica espiritual. Su luz iluminará el sendero que te conduce al Alma.

 

Un abrazo fraternal,

bajo la luz de Acuario.

Carmen Santiago