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Asunto:[UNION_GLOBAL_DE_LUZ] Los Efectos del Sonido -Boletin Claridad
Fecha:Miercoles, 5 de Abril, 2006  10:33:40 (-0300)
Autor:Juan Angel Moliterni <claridad @.........ar>

Boletin Claridad

 
***Buena Voluntad +++ Buena Intención +++ Buenos Pensamientos +++ Buenas Acciones +++ Buen Vivir***

Centro de Educación para el Crecimiento, Transformación, Desarrollo e Integración Global del Ser Humano

Boletín Digital - Editado y Distribuido por el Centro Escuela Claridad


Los Efectos del Sonido


Dale McKechnie

 

 

 

Para aquellos de ustedes con la edad suficiente para haberlo vivido, ¿recuerdan los días dorados de la radio cuando el sonido evolucionó hasta convertirse en una forma de arte? Esto es, hasta cuando llegó la televisión y lo echó a perder. Esos fueron los días de los grandes dramas radiales que eran creados completamente con el empleo del sonido. Programas como La Sombra, El Avispón Verde, Tom Mix, El Llanero Solitario. Todos ellos dependían de un diálogo excitante y de vívidos efectos sonoros para ayudar a que el radioescucha recreara la escena en su propia imaginación.

 

Cada vez que escuchábamos estos sonidos y visualizábamos la escena en nuestras mentes, era muy divertido. Y todo era creado por el sonido. Únicamente la audiencia era la verdadera creadora. Pero por supuesto era la creación de una ilusión. En el estudio, donde se originaba el show, sólo había actores frente a los micrófonos. A su lado estaba el hombre de los efectos sonoros con un amplio repertorio de artefactos productores de sonido. Si un personaje golpeaba a otro, el hombre del sonido golpeaba una bolsa de arena con un mazo. Él abría y tiraba puertas, disparaba armas, hacía marchar a los soldados con bloques de madera sobre una mesa, hacía girar una rueda de vagón sobre una caja de arena, hacía crujir celofán para simular un incendio. Y así como ustedes están escuchando estos sonidos que estoy describiendo, en casa nosotros creábamos todas estas imágenes en nuestra mente. Pero todo nos era transmitido por medio del sonido procedente de una caja en nuestra sala de estar. Y todo era muy cautivador y envolvente. Nos involucrábamos y participábamos de las escenas en nuestra imaginación.

 

Con la televisión y el cine todo eso cambió. Ahora nos suministran todas las imágenes y no queda espacio para nuestra facultad de crearlas. Por consiguiente la televisión es un medio “frío”. Todos los sonidos son doblados en un amplificador. Las escopetas y rifles suenan como cañones. Las explosiones se desgarran en nuestro plexo solar. No hay una película hecha hoy en día que no dependa de los efectos de amplificación del sonido para aumentar la tensión de las escenas. Y aunque todos estos sonidos son ilusiones, ellos nos atraen o nos repelen por el impacto que ocasionan a nuestros sentidos, y por la naturaleza reactiva de nuestro cuerpo emocional.

 

Desafortunadamente, debido a que ahora se proporcionan todas las imágenes, hay poca opción para que entre en juego nuestra imaginación, nuestra capacidad creadora de imágenes. Y eso, a la larga, puede no ser nada bueno porque en el trabajo esotérico se requiere la imaginación creadora activa como una herramienta necesaria, particularmente cuando es empleada en la meditación y en el desarrollo de la intuición. Uno no puede tener mucho éxito con la técnica de “como si” sin el empleo de la imaginación.

 

El sonido es el transmisor del mensaje, pero la interpretación de ese mensaje depende de cómo vibre en la sustancia de la facultad de la imaginación para crear imágenes. La cualidad y vivacidad de la imagen depende del refinamiento de la capa de sustancia en los subplanos superiores del cuerpo astral. La parte crucial es la forma como se emplea esta herramienta creativa. ¿Lo que usted crea imaginariamente enriquece y refina la cualidad de su vida, la eleva y le ayuda a preparar el sendero hacia la mente superior, la mente intuitiva? ¿O lo que usted crea simplemente continúa jalándolo hacia la sustancia más densa de la naturaleza astral, esa dirección a la cual nos impelen la mayoría de los programas y películas de la televisión y el cine actual? ¿Con nuestra actual fascinación con los denominados “TV real” qué clase de nota estamos emitiendo como personas?

 

Sólo ahora estamos comenzando a comprender el poder creador del sonido. Y como lo ha señalado el Tibetano, el sonido y el color formarán una ciencia significativa en el futuro cercano. De hecho ya ha comenzado como ciencia. Sabemos mucho acerca de los empleos exotéricos del sonido: en acústica de teatros, en los sistemas de sonido, en el control de las ondas de sonido hipersónico que son dirigidas como un rayo láser. El sonido es empleado, por supuesto, en la curación; ya ha sido desarrollado un gran cuerpo de conocimientos sobre el empleo del sonido y la música como herramienta de curación. Y luego tenemos la vocalización única de los sobretonos del sonido como lo han demostrado artistas como David Hykes y el Coro Armónico, al igual que los monjes Tibetanos y los cantantes Hoomi de Mongolia.

 

Resulta fascinante escucharlos a todos ellos, estudiar su música e incluso tratar de interpretarla. Sin embargo, son apenas un preludio a la futura ciencia del empleo mántrico del sonido, del cual el Tibetano nos da claves cautivadoras.

 

Él a menudo nos recuerda que aún es muy peligroso dar el conocimiento del empleo mántrico del sonido. La humanidad todavía es muy egoísta y propensa a la codicia, como para darle a conocer esos secretos. Pero él nos ha dado suficiente conocimiento y claves acerca del empleo creador del sonido como para que sepamos lo poderoso que es y puede ser ese instrumento. Los Mantrams, cuando se pronuncian correctamente, ponen en movimiento a los Devas y a las fuerzas elementales, que representan un peligro si no se les manipula con cuidado y discreción. En el futuro, por ejemplo, el sonido mántrico será empleado para levantar objetos pesados, tales como materiales de construcción (como cuando se hicieron las Pirámides). Los mantrams también serán emitidos por los bomberos para controlar las fuerzas dévicas del fuego. No es necesario decir que ese día aún está lejano. Pero nos da una idea de lo que será posible con el uso correcto del sonido mántrico.

 

En efecto, lo que lentamente estamos aprendiendo a hacer con el sonido es emular, en nuestro plano de existencia, lo que Dios, el Logos planetario, está haciendo en Su nivel cósmico del Ser: empleando el sonido como una herramienta creadora para la expresión del Bien divino. “En el principio era la Palabra”, el gran Sonido que puso en movimiento la creación en el sendero involutivo y evolutivo. El espíritu puro se fusionó con la materia burda y fue emitida una triple nota del espíritu y la forma, con el Ángel Solar actuando como el conductor mediador. Ahora estamos más o menos a mitad de camino a lo largo de esta sinfonía creativa y apenas estamos empezando a aprender a afinar nuestros instrumentos de sonido en una nota más alta. Se ha dicho que “cuando el espíritu y la materia emitan la misma nota, la evolución cesará”. Para entonces, cierta porción de materia burda estará tan refinada que vibrará al unísono con el espíritu. Y entonces habrá una gran revelación: el Propósito para el cual se ha creado el mundo.

 

Ese es el cuadro mayor, la partitura completa compuesta por Dios. Pero a medida que el Sonido Único empezó a resonar en la sustancia material burda se diferenció en billones de fragmentos de sonido, cada uno único en sí mismo. Algunos de esos fragmentos somos nosotros. Nuestro objetivo evolutivo es redescubrir ese acorde inicial que reside dentro de nosotros y emitirlo en todo su esplendor. Debemos hacer esto primero individualmente, como solistas, y luego grupalmente, como una orquesta. Todavía no somos perfectos en musicalidad; la mayoría de nosotros aún estamos en la etapa inicial de aprendizaje de la técnica correcta y la destreza suave de este instrumento llamado personalidad. Esto requiere una constante práctica, repetir las escalas del diario vivir una y otra vez hasta cuando la técnica correcta de humanidad llegue a ser automática.

 

Otra parte vital de este entrenamiento implica el conocimiento de los fundamentos del sonido, en sentido oculto, como un agente de creación. Estos fundamentos se nos han dado como postulados básicos, o verdades ocultas básicas:

 

  1. Todo cuanto existe está basado en el sonido o en la Palabra. Los mundos son el efecto del sonido.
  2. Esa diferenciación es el resultado del sonido.
  3. La Palabra tiene un efecto diferente en cada plano. A medida que la nota del espíritu penetra en la sustancia más densa crea una multiplicidad de formas.
  4. Según sea la nota de la Palabra, o la vibración del sonido, así será el trabajo de construcción o moldeamiento. Estas son las leyes de atracción y repulsión.
  5. La triple Palabra tiene siete claves (o siete rayos y siete subplanos) y estas siete claves tienen sus propios subtonos.

 

 

El Tibetano resume el trabajo de estos postulados en esta declaración: “Los mundos son el efecto del Sonido... el Sonido, en sentido oculto y profundamente metafísico, significa lo que denominamos “la relación entre”, siendo el intermediario creador, el tercer factor vinculador en el proceso de la manifestación”. Y para expresarlo de manera más simple dice que el sonido es “el agente de la ley de atracción y repulsión”.

 

Aquí tenemos una clave sobre cómo nosotros en el reino humano podemos emplear el sonido de forma constructiva en este enorme proceso evolutivo. Fue mediante el sonido, el tercer factor vinculador, como creamos en nuestra imaginación lo que escuchábamos, y aún escuchamos en la radio. Si oíamos algo que sonaba como el galopar de caballos, eso era lo que creábamos en nuestra imaginación. Quizás era el Llanero Solitario y su fiel compañero, Toro, persiguiendo a los infractores de la ley. Allí sólo había un par de actores frente al micrófono y no había caballos galopando por el estudio; únicamente un hombre de efectos de sonido al lado golpeando algunas calabazas en una caja de tierra o unos bloques de madera forrados sobre una mesa. Pero el mensaje transmitido por el sonido era el de caballos galopando y “!Ji, Jo, arre Plata!”, seguido por: “Detente, explorador”. Eso es lo que veíamos en nuestra mente y lo que queríamos creer. En realidad sabíamos que todo era una ilusión transmitida por el sonido, pero el efecto era mantenernos participando activamente en el espectáculo y eso hacía felices a los patrocinadores, porque luego nos apresurábamos a comprar montones de cajas de cereal de la marca anunciada para poder mandar diez tapas de cajas y conseguir el anillo mágico decodificador. Éramos niños con una viva imaginación creadora y manteníamos la ilusión viva mediante nuestra participación con el sonido.

 

Pero, ¿qué estaba ocurriendo realmente a nivel esotérico? Simplemente estábamos respondiendo y expresando a la ley espiritual de atracción. Los sonidos que escuchábamos en la radio ponían en movimiento nuestra habilidad para construir imágenes, lo cual, a su vez, nos daba el poder de atraer la sustancia astral del deseo y convertirla en una forma mental. Esta forma mental permanecía con nosotros mientras la mantuviéramos energetizada y cada día esa imagen era fortalecida aún más con un episodio nuevo. Lo que constantemente aumentaba el deseo de más.

 

Este era simplemente el proceso de oferta y demanda en acción, un proceso con el que están muy familiarizados los publicistas. Los publicistas saben que ciertos sonidos en un anuncio radial bien escrito y ejecutado evocarán el deseo de la audiencia. Eso crea la demanda del producto y establece un ciclo de oferta que suple la demanda. Esto es simplemente invocación y evocación pero a nivel del deseo material y es puesto en movimiento por el sonido.

 

Ahora que hemos crecido, aún podemos trabajar con estas mismas leyes de atracción y repulsión, pero en una nueva forma, con un nuevo énfasis y propósito. Pero en este caso, los sonidos que ponen en movimiento nuestra imaginación no proceden de la radio o la TV. La fuente del sonido reside en las profundidades de nosotros mismos. No es un sonido audible, al menos no para nuestros oídos. El sonido de la veracidad y el grado de rectitud son los que evocan una respuesta interna. No es una voz clariaudiente de un Maestro dando consejo e instrucciones. Si escuchan eso, entonces probablemente es mejor no prestarle atención. Es un sonido que emana del alma y para escucharlo claramente se requiere que sintonicemos nuestro sentido interno para oír en un nivel de vibración superior. Tenemos que aprender a distinguir la nota sutil del alma de todos los demás ruidos y sonidos del mundo externo que nos distraen. El sonido emitido por el alma transmite un mensaje del Plan de Dios. Ese es el gran Drama en proceso desarrollo que está siendo transmitido a través de los tiempos. A medida que adquirimos la capacidad de sintonizarnos con ese sonido se enciende nuestra imaginación y somos estimulados para emprender la acción mediante la expresión en nuestra vida cotidiana de las cualidades del alma: el amor, la luz y la voluntad al bien.

 

A medida que vamos desarrollando la capacidad para hacer esto correctamente, acrecentamos nuestra nota o sonido individual y grupal, lo que a su vez se registra en los Recintos de la Jerarquía. Ellos, a su vez, proyectan o evocan más energía de luz y amor dentro del grupo, sumando así Su cualidad refinada a la nuestra. A su debido tiempo la nota que emitiremos estará en mayor armonía con la nota de la Jerarquía y entonces los tres Centros Planetarios –la humanidad, la Jerarquía y Shamballa– estarán en alineamiento sin impedimentos. Todo esto logrado por medio de la tercera fuerza mediadora, la fuerza del sonido, e implementada por las leyes de atracción y repulsión. Somos atraídos hacia aquello que es superior y más deseable, y eso creamos, y lo que es viejo y ya no presta ninguna utilidad es rechazado o dejado atrás. El alma es nuestro radio interno en el cual escuchamos la voz de Dios dirigiendo Su Plan.

 

A medida que el sonido del alma llega a ser más claro, así también los efectos que creamos llegarán a ser más vívidos y refinados. Y a medida que creamos, energetizamos y damos vida al Plan de Dios en el mundo.

 

--ooOoo--

 

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