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Asunto:[UNION_GLOBAL_DE_LUZ] El Placer, el Amor...
Fecha:Martes, 6 de Junio, 2006  14:10:38 (-0300)
Autor:Juan Angel Moliterni <claridad @.........ar>

ÔĽ¿

Jiddu Krishnamurti
 

El placer. El amor. La belleza. El placer y el pensamiento. La autoexpresión. La vacuidad o el vacío interno. La inatención y la atención completa.

 

 

Cuando nos marchamos la √ļltima vez, nos dispon√≠amos a hablar sobre el placer. Al explorar ese important√≠simo factor de la vida, tenemos tambi√©n que comprender lo que es el amor, y, al comprender √©ste, tenemos asimismo que descubrir lo que es la belleza. Aqu√≠ hay, pues, tres cosas involucradas: hay placer, hay belleza, de la cual hablamos mucho y nos emociona tanto; y hay amor, esa palabra tan maltratada.

 

Examinaremos todo, paso a paso, m√¡s bien diligentemente, pero con indeterminaci√≥n, por que estas tres cosas abarcan un campo muy vasto de la existencia humana. Y para llegar a cualquier conclusi√≥n, para decir ¬ęesto es placer¬Ľ o ¬ęno debe uno tener placer¬Ľ, o bien ¬ęesto es amor, es belleza¬Ľ, me parece que se requiere la m√¡s clara comprensi√≥n y el sentido de la belleza, del amor y del placer. De modo que si somos bastante prudentes, tenemos que evitar toda f√≥rmula, toda conclusi√≥n, o cualquier concepci√≥n determinada sobre este serio asunto. Entrar en contacto con la profunda verdad de estas tres cosas no es materia de intelecci√≥n, ni de definici√≥n de palabras ni de ning√ļn sentimiento vago, m√≠stico o parapsicol√≥gico.

 

Ya saben, yo no he examinado esto realmente, salvo que tengo una visi√≥n general de ello, por lo tanto, tambi√©n estoy investigando con ustedes. No es que yo haya preparado una conferencia y venga aqu√≠ a soltarla, de modo que si vacilo y voy m√¡s bien despacio, espero que ustedes tengan igual cuidado e investiguen con lentitud e indeterminaci√≥n.

 

Para la mayor√≠a de nosotros es muy importante el placer y su forma de expresi√≥n. La mayor parte de nuestros valores morales se basan en eso, en el placer √ļltimo e inmediato. Nuestras tendencias hereditarias o psicol√≥gicas y nuestras reacciones f√≠sicas y neurol√≥gicas se expresan en el placer. Si usted examina no s√≥lo los valores y juicios externos de la sociedad, sino tambi√©n mira en su propio interior, ver√¡ que el placer y la valoraci√≥n del mismo es lo que perseguimos principalmente en nuestras vidas. Podemos resistir, sacrificar, lograr o negar algo, pero al final siempre est√¡ esa sensaci√≥n de querer lograr el placer, la satisfacci√≥n, el contento de quedar complacido o satisfecho. La autoexpresi√≥n y la autorrealizaci√≥n son formas de placer, y cuando ese placer se frustra, se obstaculiza, hay temor, y de ese temor surge la agresi√≥n.

 

Por favor, observe esto en usted mismo. Usted no est√¡ escuchando meramente una serie de palabras o ideas; √©stas no tendr√≠an sentido. Usted puede leer en un libro una explicaci√≥n psicol√≥gica, que no tendr√¡ valor. Pero si investigamos juntos, paso a paso, entonces ver√¡ por usted mismo qu√© cosa tan extraordinaria surge de todo esto. Tenga en cuenta que no estamos diciendo que no debemos tener placer, que el placer sea malo, como sostienen los diversos grupos religiosos por todo el mundo. No decimos que usted tenga que reprimirlo, negarlo, dominarlo, trasladarlo a un nivel m√¡s alto, y todas esas cosas. Simplemente estamos investigando, y si podemos investigar muy objetiva y profundamente, entonces de ah√≠ surgir√¡ un estado mental diferente en que hay bienaventuranza, pero no placer. La bienaventuranza es algo totalmente distinto.

 

Sabemos lo que es placer: contemplar una bella monta√Īa, un hermoso √¡rbol, la luz en una nube perseguida por el viento a trav√©s del cielo, la belleza del r√≠o con su corriente l√≠mpida. Es grande el placer cuando se observa todo esto o se ve el bello rostro de una mujer, de un hombre o de un ni√Īo; y todos conocemos el placer que viene por el tacto, el gusto, la vista o el o√≠do. Y cuando ese intenso placer est√¡ alimentado por el pensamiento, entonces surge la acci√≥n opuesta, es decir, la agresi√≥n, la represalia, la ira, el odio, nacidos del sentimiento de no poder lograr ese placer que perseguimos. De ah√≠ el temor, tambi√©n bastante obvio si lo observamos.

 

Cualquier clase de experiencia es alimentada por el pensamiento; por ejemplo, el placer de una experiencia de ayer, no importa c√≥mo sea, sensual, sexual o visual. El pensamiento discurre sobre el placer, lo rumia, lo recorre una y otra vez creando una imagen o fotograf√≠a que lo sustenta, que lo nutre. El pensamiento es el sost√©n de ese placer de ayer, le da continuidad hoy y ma√Īana. Observe esto, por favor. Y cuando se inhibe el placer sostenido por ese pensamiento, porque est√¡ limitado por las circunstancias, por diversas clases de obst√¡culos, entonces ese pensamiento se rebela, convierte su energ√≠a en agresi√≥n, en odio, en violencia, lo que es tambi√©n otra forma de placer.

 

La mayor√≠a de nosotros buscamos placer por la autoexpresi√≥n. Queremos expresarnos en peque√Īas o grandes cosas. El artista quiere expresarse en el lienzo; el autor, en los libros; el m√ļsico, utilizando un instrumento, etc. ¬¿Es acaso belleza esta autoexpresi√≥n, de la cual se deriva una enorme dosis de placer? Cuando un artista se expresa, siente placer e intensa satisfacci√≥n, -¬¿es eso belleza?- Pero si no puede transmitir por completo al lienzo o en palabras lo que siente, hay descontento, lo cual es otra forma de placer.

 

¬¿Es, pues, placer la belleza? Y cuando hay autoexpresi√≥n de cualquier forma, ¬¿comunica √©sta la belleza? ¬¿Es placer el amor? El amor ha llegado a ser ahora casi sin√≥nimo de sexo y de su expresi√≥n, con todo lo que ello encierra ‚ÄĎolvido de s√≠ mismo, etc.- ¬¿Es esto amor, cuando el pensamiento extrae de ello intenso placer? Porque cuando es contrariado se convierte en celos, ira, odio. El placer perpet√ļa el dominio, la posesi√≥n, la dependencia y, por lo tanto, el miedo. Por eso uno se pregunta si es placer el amor. ¬¿Es el amor deseo ‚ÄĎen todas sus formas sutiles- sexo, compa√Īerismo, ternura y ese olvido de uno mismo? ¬¿Es amor todo eso? Y, si no lo es, entonces, ¬¿qu√© es el amor?

 

Si ha observado usted su propia mente en funcionamiento, d√¡ndose cuenta de la actividad misma del cerebro, ver√¡ que desde tiempos antiguos, desde el principio mismo, el hombre ha perseguido el placer. Si usted ha observado el animal, ver√¡ cu√¡n extraordinariamente importante es el placer para √©l, c√≥mo busca el placer y c√≥mo se vuelve agresivo cuando se ve contrariado. Estamos hechos as√≠; nuestros juicios, nuestros valores, nuestros requerimientos sociales, nuestras relaciones, etc√©tera, se basan en este principio esencial del placer y en su autoexpresi√≥n. Y cuando eso se frustra, cuando se refrena, se tuerce, se elude, entonces hay ira, agresividad, lo que se convierte en una forma m√¡s de placer.

 

¬¿Qu√© relaci√≥n tiene el placer con el amor? ¬¿O es que el placer no tiene relaci√≥n alguna con el amor? ¬¿Es el amor algo enteramente distinto? ¬¿Es el amor algo que no est√¡ fragmentado por la sociedad, por la religi√≥n, en elemento humano y divino? ¬¿C√≥mo va usted a descubrirlo? ¬¿C√≥mo va a descubrirlo por usted mismo? Sin que sea otro el que se lo diga, porque si alguien le dice lo que es y usted afirma: ¬ęs√≠, eso es verdad¬Ľ, entonces no es algo suyo, no es algo que usted mismo haya descubierto y sentido profundamente.

 

¬¿Que relaci√≥n tiene el placer de la autoexpresi√≥n con la belleza y el amor? El hombre de ciencia tiene que conocer la verdad de las cosas. ¬¿Es la verdad algo est√¡tico para el ser humano, no para el fil√≥sofo especializado, el cient√≠fico, el t√©cnico, sino para el ser humano interesado en la vida diaria, en ganarse la vida, en la familia, etc.? ¬¿O es algo que descubre usted mientras avanza, algo nunca estacionario, nunca permanente, sino que siempre est√¡ en movimiento? La verdad no es un fen√≥meno intelectual, no es un asunto emotivo o sentimental, y nosotros tenemos que encontrar la verdad del placer, la verdad de la belleza y la realidad de lo que es el amor.

 

Uno ha visto la tortura del amor, su sujeci√≥n, el temor que produce, la soledad de no ser amado y la perpetua b√ļsqueda de √©l en toda clase de relaciones, sin encontrarlo nunca en forma que nos satisfaga completamente. Pregunta uno, pues, si el amor es satisfacci√≥n y al mismo tiempo, un tormento cercado por la valla de los celos, la envidia, el odio, la ira, la dependencia.

 

Cuando no hay belleza en el coraz√≥n, vamos a los museos y conciertos, visitamos un antiguo templo griego y admiramos su belleza, con sus hermosas columnas, su proporci√≥n frente al cielo azul. Hablamos sin cesar de la belleza, perdemos del todo el contacto con la naturaleza, como lo est√¡ perdiendo el hombre moderno que busca m√¡s y m√¡s las ciudades para vivir. Se forman sociedades para ir al campo a contemplar las aves, los √¡rboles y los r√≠os; como si formando sociedades para admirar los arboles uno fuera a palpar la naturaleza y a entrar en contacto extraordinario con la inmensa belleza. Como hemos perdido el contacto con la naturaleza, adquieren demasiada importancia la moderna pintura objetiva, los museos y los conciertos.

 

Hay una vacuidad, una sensaci√≥n de vac√≠o interno que siempre esta buscando la autoexpresi√≥n y lo que produce placer, creando as√≠ temor de no lograrlo por completo. Hay resistencia, agresividad y todo lo dem√¡s. Procedemos a llenar ese vac√≠o interior y esa sensaci√≥n de completo aislamiento y soledad que estoy seguro todos ustedes han sentido con libros, con conocimientos, con relaciones, con toda clase de tretas, pero al final, aun est√¡ ese vac√≠o que no se puede llenar. Entonces acudimos a Dios, el √ļltimo recurso.

 

¬¿Es posible el amor, la belleza, cuando existe esta vacuidad, esta sensaci√≥n de vac√≠o insondable? Si uno es consciente (aware) de ese vac√≠o y no escapa de √©l, ¬¿qu√© ha de hacer entonces? Hemos intentado llenarlo con dioses, conocimientos, experiencias, con m√ļsica, con cuadros, con extraordinaria informaci√≥n tecnol√≥gica; en eso estamos ocupados de la ma√Īana a la noche. Uno se da cuenta de que ninguna persona puede llenar ese vac√≠o. Vemos la importancia de esto. Si usted lo llena con eso que llamamos relaci√≥n con otra persona o con una imagen, entonces viene la dependencia y el miedo de perderla; luego, la posesi√≥n agresiva, los celos y todo lo que sigue. As√≠ que uno se pregunta: ¬¿Puede llenarse jam√¡s ese vac√≠o con alguna cosa, con la actividad social, con buenas obras, yendo a un monasterio a meditar o estando consciente (aware)? Esto tambi√©n es un absurdo.

 

Si uno no puede llenar ese vac√≠o, ¬¿qu√© va a hacer entonces? ¬¿Comprende la importancia de esta pregunta? Uno ha tratado de llenarlo con lo que se llama placer, con la autoexpresi√≥n, con la b√ļsqueda de la verdad, de Dios; comprende que nunca podra llenarse con nada, ni con la imagen que ha creado de s√≠ mismo, ni con la imagen o idea que ha creado del mundo, con nada. Y as√≠, uno ha utilizado la belleza, el amor y el placer para disimular este vac√≠o. Y si no escapa m√¡s, sino que permanece con √©l, ¬¿qu√© va a hacer entonces? ¬¿Esta clara la pregunta? ¬¿Me han seguido ustedes por lo menos un poco?

 

¬¿Qu√© es esta soledad, esta sensaci√≥n de profundo vac√≠o interior? ¬¿Qu√© es y c√≥mo nace? ¬¿ Es que existe porque estamos tratando de llenarlo o de eludirlo? ¬¿Existe porque lo tememos? ¬¿Es s√≥lo una idea de vac√≠o, y por tanto, la mente nunca esta en contacto con lo que ello es en realidad ‚ÄĎno s√© si ustedes siguen todo esto- porque nunca esta en relaci√≥n directa con ello?

 

Veo que ustedes no captan lo que quiero decir.

 

Descubro este vac√≠o en m√≠ mismo y dejo de huir ‚ÄĎpues est√¡ claro que escapar es una actividad sin madurez- me doy cuenta de ello; ah√≠ est√¡ y nada puede llenarlo. Ahora me pregunto c√≥mo ha nacido este vac√≠o. ¬¿Lo habr√¡ producido todo mi vivir, todas mis actividades y suposiciones diarias, etc.? ¬¿Es que el ¬ęyo¬Ľ, el ¬ęm√≠¬Ľ, el ¬ęego¬Ľ, o como se le quiera llamar, se esta aislando de s√≠ mismo en toda su actividad? La naturaleza misma del ¬ęm√≠¬Ľ, del ¬ęyo¬Ľ, del ¬ęego¬Ľ es el aislamiento; es separativa. Todas estas actividades han producido este estado de aislamiento, de hondo vac√≠o en m√≠, de modo que es un resultado, una consecuencia, no algo que sea inherente a m√≠ mismo. Veo que, mientras mi actividad sea egoc√©ntrica y autoexpresiva, tiene que haber este vac√≠o; veo que, para llenarlo, hago toda clase de esfuerzos ‚ÄĎcosa que tambi√©n es egoc√©ntrica- y el vac√≠o se hace m√¡s extenso y profundo.

 

¬¿Es posible trascender este estado, ‚ÄĎno escapando de √©l ni diciendo, ¬ęno ser√© egoc√©ntrico¬Ľ? Cuando uno dice ¬ęno ser√© egoc√©ntrico¬Ľ, ya lo es. Cuando ejercemos la voluntad para negar la actividad del ¬ęyo¬Ľ, esa misma voluntad es factor de aislamiento.

 

La mente se ha condicionado a trav√©s de siglos y siglos en su urgencia de seguridad y protecci√≥n; ha creado, tanto fisiol√≥gica como psicol√≥gicamente, esta actividad egoc√©ntrica que impregna su vida diaria en ¬ęmi familia¬Ľ, ¬ęmi empleo¬Ľ, ¬ęmis posesiones¬Ľ, y eso produce este vac√≠o, este aislamiento. ¬¿C√≥mo va a terminar esta actividad? ¬¿Puede terminar alguna vez? ¬¿O tiene uno que rechazarla totalmente y dotarla de otra cualidad del todo distinta?

 

Me pregunto si est√¡n ustedes siguiendo todo esto. Veo este vac√≠o, c√≥mo ha surgido en m√≠. Comprendo que la voluntad o cualquier otra actividad ejercida para desechar al creador de este vac√≠o es s√≥lo otra forma de actividad egoc√©ntrica. Eso lo veo muy claramente, objetivamente, y de pronto me doy cuenta de que no puedo hacer nada sobre ello. ¬¿Comprenden? Antes hice algo en relaci√≥n con este vac√≠o, escape o trat√© de llenarlo, me esforc√© por comprenderlo y penetrarlo, pero todas esas son otras formas de aislamiento. As√≠, pues, s√ļbitamente comprendo que no puedo hacer nada: que cuanto m√¡s trato de hacer sobre ello, tanto m√¡s estoy creando y construyendo murallas de aislamiento. La mente misma se da cuenta de que no puede hacer nada, que el pensamiento no puede tocar esto, porque tan pronto lo toca, engendra vac√≠o de nuevo. De manera que observando con cuidado y objetividad, veo todo este proceso, y el mismo hecho de verlo es suficiente. Miren lo que ha sucedido. Antes he utilizado energ√≠a para llenar este vac√≠o, he vagado por todas partes, y ahora veo su absurdo, la mente ve muy claro cu√¡n absurdo es todo ello, de modo que ahora no estoy disipando energ√≠a. El pensamiento se aquieta; la mente se queda completamente serena: ha visto el mapa completo de esto, y as√≠ llega el silencio. En ese silencio no hay soledad. Cuando adviene tal silencio, ese silencio absoluto de la mente, hay belleza y amor, que puede ‚ÄĎo no- expresarse.

 

¬¿Han seguido esto del todo? ¬¿Hemos emprendido juntos el viaje? Se√Īora, no diga que s√≠... Este problema, del cual estamos hablando, es uno de los m√¡s dif√≠ciles, y m√¡s peligrosos, porque, si usted es de alg√ļn modo neur√≥tica, como lo somos la mayor√≠a de nosotros, entonces se vuelve complicado y feo. Este es un problema enormemente complejo. Cuando usted examina su extraordinaria complejidad, se vuelve sencill√≠simo, y su misma sencillez le lleva a usted a decir: ¬ę¬¡Qu√© simple es!¬Ľ. Y cree que lo ha captado.

 

De modo que s√≥lo hay dicha plena m√¡s all√¡ del placer; y existe la belleza, que no es la expresi√≥n de una mente astuta, sino la belleza que se conoce cuando la mente est√¡ en completa quietud, en silencio.

 

Est√¡ lloviendo y pueden o√≠r el ruido compasado de las gotas, lo pueden o√≠r con los o√≠dos y pueden o√≠rlo desde el fondo del profundo silencio. Si lo oyen con la mente en completo silencio, entonces su belleza es tal que no puede expresarse en palabras ni en el lienzo, porque esta belleza est√¡ m√¡s all√¡ de la autoexpresi√≥n. El amor evidentemente es bienaventuranza, la cual no es placer.

 

¬¿Quieren hablar sobre esto, explorarlo juntos?

 

Interlocutor: Cuando uno no est√¡ consciente todas las viejas respuestas vuelven a la mente. ¬¿C√≥mo va uno a impedir o inhibir o dejar de lado las viejas respuestas?

 

K.: Dig√¡moslo en otras palabras. Tal vez esto nos ayude. Hay estados de inatenci√≥n y de atenci√≥n. Cuando est√¡n en atenci√≥n completa la mente, el coraz√≥n, los nervios, todo lo que usted posee, en ese momento no vuelven los viejos h√¡bitos, las reacciones mec√¡nicas; el pensamiento no participa de esto. Pero nosotros no podemos sostener esa atenci√≥n todo el tiempo. De modo que casi siempre estamos inatentos, un estado en que no somos conscientes sin elecci√≥n alguna.

 

¬¿Qu√© ocurre? Hay inatenci√≥n y atenci√≥n en raras ocasiones. Y nosotros tratamos de tender un puente entre una y otra. ¬¿C√≥mo puede mi inatenci√≥n convertirse en atenci√≥n? O bien, ¬¿puede haber completa atenci√≥n todo el tiempo?

 

La inatenci√≥n nunca puede convertirse en atenci√≥n. ¬¿C√≥mo podr√≠a hacerlo? ¬¿C√≥mo puede usted convertir el odio en amor? No puede.

 

Pero investigue usted los caminos de la inatenci√≥n, obs√©rvela, vea c√≥mo crece, d√©se cuenta de la inatenci√≥n y no trate de convertirla en atenci√≥n. No haga nada. ¬¡Bien! Usted no est√¡ atento. ¬¿Qu√© pasa? M√≠relo con mucho cuidado, d√©se cuenta de que no est√¡ atento, no trate de forzar su estado para convertirlo en atenci√≥n, y se dar√¡ cuenta de que no est√¡ atento y entonces cambiar√¡. Pero no puede hacerlo si dice: ¬ęquiero darme cuenta de que no estoy atento¬Ľ.

 

¬¿Comprende usted lo que digo? Por favor, obs√©rvelo, no llegue a ninguna conclusi√≥n. Primero observe. Hay dos estados: uno es la inatenci√≥n y el otro, en raros momentos, es la atenci√≥n completa, en que el pensamiento no participa en ninguna forma. En esos raros momentos descubrir√¡ algo totalmente nuevo. En esa atenci√≥n completa hay una dimensi√≥n del todo distinta. Si entonces eso llega a ser algo que usted ha conocido, que ha sentido, que guarda en la memoria, si llega a ser un recuerdo y usted se dice a s√≠ mismo: ¬ędesear√≠a poder captar eso otra vez, retenerlo, no dejarlo ir¬Ľ, entonces eso es de nuevo el estado de inatenci√≥n. De modo que d√©se cuenta del estado de inatenci√≥n, no de ¬ęla manera de estar atento¬Ľ. No haga nada con la inatenci√≥n. Muy bien, no estoy atento, pero tengo mucho cuidado, lo estoy observando, no trato de darle una forma, no trato de cambiarlo, me limito a observarlo. Ese mismo acto de observar es atenci√≥n.

 

Interlocutor: La mayor parte de nuestra vida diaria se vive s√≥lo al nivel de los hechos, especialmente en el caso de los ni√Īos, que aprenden a conocer hechos en la escuela. ¬¿Es esta actividad real, que es diaria y necesaria, un impedimento para la libertad psicol√≥gica?

 

K.: Se√Īor, nada es impedimento para la libertad psicol√≥gica. ¬¡Nada! Un impedimento surge s√≥lo cuando hay resistencia. Si no hay resistencia, entonces no hay problema psicol√≥gico. Si usted trata con resistencia, como un obst√¡culo, el vivir diario ‚ÄĎel ganarse la vida, educar los hijos, el fastidio de todo ello, la rutina, la tarea diaria de lavar platos- entonces todo se convierte en un problema. Pero cuando usted se da cuenta de todo este proceso del vivir ‚ÄĎcon su rutina, sus habites, su aburrimiento, con sus ansiedades, disgustos, el miedo, la dominaci√≥n, las posesiones- cuando usted se da cuenta de esto sin elegir nada (no puede hacer usted nada sobre esa lluvia o sobre el perfil de esas colinas) y si puede usted mirar su propia actividad de la misma manera, calladamente, sin ninguna elecci√≥n, sin resistencia alguna, entonces no hay problema psicol√≥gico. De ah√≠ s√≥lo surge entonces la libertad.

 

Este es un Servicio del Centro Escuela Claridad (www.escuelaclaridad.com.ar) a traves de su Red Union Global de Luz. Boletín editado y distribuido por Juan Angel Moliterni (claridad@argentina.com). Alentamos a todos a redistribuir, sin fines de lucro, por via electronica, siempre y cuando se respeten los creditos del servicio, los autores y se mencionen la fuente y enlace. Si deseas realizar una contribucion amorosa visita: http://www.escuelaclaridad.com.ar/Colabora.htm