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Asunto:[UNION_GLOBAL_DE_LUZ] Construye tu destino 9 -Boletin Claridad
Fecha:Miercoles, 21 de Junio, 2006  20:27:49 (-0300)
Autor:Juan Angel Moliterni <claridad @.........ar>

Construye tu destino

Manifiesta tu yo íntimo y realiza tus aspiraciones

Por Wayne W. Dyer

 
¿Cuántas veces, en un momento de desesperanza o de desconsuelo, te has dicho: «Necesitaría cambiar, pero soy así y no puedo hacerlo»? Todas esas veces te has engañado respecto a tu capacidad de actuar sobre tu destino. Porque dentro de ti tienes el poder para conseguir todo aquello que puedas desear. Para hacerlo, no tienes más que volcarte en tu interior. Esta obra te enseñará qué tienes que buscar en él: son sólo nueve principios, nueve pistas que no te convertirán en alguien nuevo, pero sí que te permitirán aflorar lo mejor que, dormido, tienes en tu interior. Principios tan sencillos como confiar en ti mismo, reconocerte en lo que eres y mereces, ser generoso y agradecido, aceptarte como parte de un todo, lo que hará que tú también seas ese todo.
Construye tu destino no te cambiará la vida. Pero será la indispensable herramienta para que tú la cambies.

 

Tercer principio
No eres un organismo en un
entorno, sino un ambientorganismo
 

 

 

SUGERENCIAS PARA VIVIR ESTE PRINCIPIO

 

·         Haz un esfuerzo consciente por controlarte cuando empieces a pensar cosas que reflejen separación. Imagínate como una parte de todo lo que ves, e intenta proyectar la energía de tus pensamientos en todos los seres vivos del planeta.

 

Sustituye el pronombre «nosotros» por el pronombre «ellos» y envía energía sagrada a tus compañeros de trabajo, familiares, extraños y a la gente a la que sólo ves en la televisión. Di en silencio: «Yo soy estas personas», «Yo también estoy en esos árboles y en esas nubes», «Somos verdaderamente el mundo y no estoy separado de nada ni de nadie». Esta práctica interior te ayudará a abrazar la idea de que eres un ambientorganismo, en lugar de un organismo situado en un entorno.Contempla la energía que es tu fuerza vital. Olvídate de tu cuerpo y de tus pensamientos, y centra la atención en la fuerza vital invisible que sostiene tu mismo ser, y que también se conoce como chi o prana. Ve si puedes percibirla objetivamente y procura hacer también lo mismo con la energía de alguien cercano a ti. Observa a esa persona y olvídate de tu cuerpo. Centra la atención en la idea de que ambos compartís la misma energía y de que por lo tanto sois la misma persona en ese nivel de energía.

 

Observar la propia energía y la energía de aquellos que te rodean es una forma de ponerse en contacto con la esencia espiritual de todos y de todo. La conciencia de esta conexión te ayudará a utilizar tu energía para atraer aquello que deseas, puesto que la fuerza vital también está presente en todo lo que deseas manifestar en tu vida.

 

·    Confía en la sabiduría de tus sentimientos. Cuando sientes algo siempre hay una razón. Puedes evitar que te domine la opinión de los demás no depositando tu confianza en algo que tu corazón no sienta.

 

Confía en la sabiduría de tus sentimientos, porque nacen de la seguridad de tu experiencia de la vida. Al confiar en tus sentimientos, confías en la energía que conforma el universo. Esos sentimientos son el vínculo que te une a la fuerza vital del universo, y nunca debes ignorarlos en favor de algo que tu corazón no aprueba.

 

·    Practica el ser amable, respetuoso y cariñoso hacia la fuerza vital que se manifiesta en todas las cosas. En otras palabras, demuestra con tu comportamiento que el Dios que hay en todo lo creado es importante.

 

Vivo cerca del mar durante la mayor parte del año, ya sea en Florida o en Hawai. Una mañana paseaba por la playa en Florida cuando miles de pequeños y diminutos peces plateados se vieron arrastrados por el agua hasta la orilla. Todos ellos saltaban de un lado a otro, boqueando, en busca de agua. Empecé a arrojar los peces de regreso al océano, que estaba ahora un poco más tranquilo.

 

Mientras intentaba devolver los peces al mar, un hombre pasó por mi lado y se rió de mis esfuerzos. Dijo algo así como: «¿Es que no se da cuenta de la inutilidad de su tarea? Hay miles de peces en la orilla, y sus esfuerzos no servirán de nada». Yo me incliné y devolví otro pez al agua, al tiempo que respondía: «Para este habrán servido de mucho». Recuerda que tus esfuerzos siempre serán útiles, aun cuando estés convencido de que son minúsculos comparados con la magnitud del problema.

 

Ser suave, respetuoso y cariñoso con otra persona o criatura tiene una gran importancia, tanto para ti como para el otro. La energía del amor se envía hacia el universo y conecta con la misma esencia del amor que existe en todas las cosas. Esto no contradice en absoluto la existencia de una cadena alimenticia natural, sino que implica que el amor, el agradecimiento, el respeto y la amabilidad se extienden a todo, incluso a aquello que forma parte de tu dieta.

 

La energía de ese alimento también sirve para sustentar la vida y, en último término, toda criatura y todo ser se convierte en alimento para otros seres, incluido tú mismo. En esencia, todos somos el alimento del mañana. El universo absorve todas las formas y las transforma en una forma nueva, mientras que la energía almacenada en esa forma es eterna.

 

• Hazte el propósito de pasar cada día un tiempo a solas y en silencio, meditando sobre este principio. Repite el principio una y otra vez, como un mantra silencioso: «Yo no soy un organismo en un entorno, sino un ambientorganismo». Al repetir estas palabras para tus adentros, terminarás por proyectar esta realidad hacia el exterior.

 

Este es el principio de tu proyecto de manifestación, porque la manifestación no es sino la materialización de un nuevo aspecto de ti mismo, con el que siempre has estado conectado a un nivel espiritual.

 

• Convierte el espacio donde se desarrolla tu vida en algo tan sagrado como te sea posible. Bendice todo cuanto te rodea y busca la vida que aportan las plantas, las flores y los animales. Dedica algún tiempo a contemplar tu espacio vital como un lugar sagrado.

 

Cuanto más vivifiques tu entorno con pensamientos y sentimientos sagrados, tanto más espiritualmente conectado te sentirás. La asunción de una actitud de espacio sagrado atrae automáticamente a tu mundo más que una actitud de indiferencia u hostilidad. Un entorno hostil alimenta el descontento e impide que aquello que necesitas y deseas se manifieste en tu vida.

 

Esto es evidente en las grandes ciudades, donde se muestra muy poco respeto por el entorno inmediato: se han cortado los árboles, se han eliminado los parques y la mayoría de todo eso se ha visto sustituido por cemento, tiendas, rascacielos y autopistas. Cuando los constructores o los habitantes de un lugar no hacen honor al espacio, alejan el alma.

 

Lo que se manifiesta entonces es un mundo hostil, aterrador, en el que no hay cariño, un mundo poblado por gentes que perciben las cosas de ese modo. Restaurar la naturaleza y todo lo que sea natural para la vida y en aquellos lugares de los que ha sido desterrada en nombre del desarrollo y los beneficios, constituye una forma de devolver la energía que se manifestará en forma de amor, felicidad y prosperidad.

 

El poeta sufí Rumi escribió un poema hace casi un milenio, titulado «El mercado de semillas», que refleja esta conciencia.

El mercado de semillas

 

¿Puedes encontrar otro mercado como éste? ¿Donde,

con tu propia rosa,

podrías comprar cientos de rosales?

¿Donde,

por una semilla,

podrías obtener toda una selva?

¿Por un débil aliento, el soplo divino?

Has tenido el temor de ser absorbido en la tierra o arrastrado por el aire.

Ahora, tu gota de agua se va y cae en el océano, de donde vino.

Ya no tiene la forma que tuvo, pero sigue siendo agua. La esencia es la misma.

Esta entrega no es un arrepentimiento, sino un profundo honor a ti mismo.

Cuando el océano se acerque a ti como amante, cásate en seguida, rápidamente,

por el amor de Dios.

¡No lo retrases!

La existencia no tiene mejor don.

 

Ninguna búsqueda encontrará esto.

 

Un halcón perfecto se ha posado, sin razón alguna, sobre tu hombro, y se ha hecho tuyo.

De Rumi básico

 

• Sé consciente de cómo tus juicios te impiden conectarte con aquello que estás juzgando. Un juicio implica que te consideras como algo separado de aquello que juzgas. Recuerda que es posible contemplar el mundo sin condenarlo, sin tener absolutamente ningún juicio o interpretación, sino simplemente permitir que sea como es.

 

Es el ego lo que hace que mantengas ese apego por la idea de la individualidad, cosa que, naturalmente, inhibe tu conciencia de este tercer principio. Tu ego analiza, condena, define, evalúa, interpreta y juzga casi todo. Esfuérzate diariamente por desprenderte de esa idea y apender a verte como una parte de todas esas personas y cosas que ahora estás juzgando. Cuando la necesidad de juzgar desaparezca, significará que finalmente has comprendido que formas parte de aquello que estás juzgando. Tu juicio no es más que una definición de ti mismo.

 

Como ambientorganismo, verás que el juicio es casi imposible y eso te permitirá utilizar tu energía de una forma mucho más productiva y amorosa, para manifestar aquello que deseas, en lugar de juzgar a los demás.

 

• Diviértete imaginando que eres un holograma. Si recuerdas que eres una pieza diminuta de la humanidad, reflejada en tu pequeña imagen y personalidad, entonces dispondrás de luz verde para reflejar a la humanidad que te gustaría ver en tu mundo. Eres un fragmento diminuto de un holograma compuesto aproximadamente por seis mil millones de piezas, y eres un reflejo de esos seis mil millones de piezas en cada momento de tu vida.

 

Probablemente tu cerebro racional tendrá dificultades para asimilar este concepto. Si es así, echa un vistazo a un holograma tridimensional y trata de imaginar con tu mente racional cómo es posible que un solo y pequeño fragmento pueda reflejar el todo. Eso no es algo que pueda entender tu cerebro. Has de entenderlo con tu corazón. Intenta verte de este modo, desde tu corazón, y podrás experimentar la increíble fuerza que tienes como parte del holograma del mundo.

 

Este es el tercer principio de la manifestación espiritual. Todos nosotros somos simultáneamente nuestro propio ser y también todo aquello que está fuera de nosotros. No podemos separarnos de nuestro entorno mientras estemos en un cuerpo físico. Si somos conscientes de esto, entraremos en contacto con la energía de la atracción, que es el tema del cuarto principio.

 

Este es un Servicio del Centro Escuela Claridad (www.escuelaclaridad.com.ar) a traves de su Red Union Global de Luz. Boletín editado y distribuido por Juan Angel Moliterni (claridad@argentina.com). Alentamos a todos a redistribuir, sin fines de lucro, por via electronica, siempre y cuando se respeten los creditos del servicio, los autores y se mencionen la fuente y enlace. Si deseas realizar una contribucion amorosa visita: http://www.escuelaclaridad.com.ar/Colabora.htm