Inicio > Mis eListas > union_global_de_luz > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 403 al 422 
AsuntoAutor
La Esperanza Juan Ang
Los Doce Portales Juan Ang
Origen de la Herma Juan Ang
02-02-02 - Activac Juan Ang
Los Doce Portales Juan Ang
El Disco Solar de Juan Ang
Recibiendo Prosper Juan Ang
Los Doce Portales Juan Ang
La Raza de los May Juan Ang
Los Doce Portales Juan Ang
El Foco de Ilumina Juan Ang
La Antigua Orden d Juan Ang
Oracion de un Padr Juan Ang
Somos el Mundo Cel Juan Ang
La Abadia: Princip Juan Ang
13 de Febrero del Juan Ang
21 Conferencias d Daniel B
Los Doce Portales Juan Ang
La Rosa Juan Ang
La Rosa, una Histo Juan Ang
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
Red Planetaria
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 1005     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[UNION_GLOBAL_DE_LUZ] Origen de la Hermandad de los Siete Rayos
Fecha:Viernes, 1 de Febrero, 2002  18:36:44 (-0300)
Autor:Juan Angel Moliterni <claridad @.........ar>

Cono Sur Faro de Luz en el Mundo

 
Meditemos en Aquel como el Principio que produce el despertar de nuestra Voluntad Creadora, para que nos abrace con Su Luz · OM BHUR BHUVAH SUVAHA OM TAT SAVITUR VARENYAM BHARGO DEVASYA DHIMAHI DHIYO YO NAH PRACHODAYAT

BOLETIN CENTRO ESCUELA CLARIDAD
República Argentina


CONO SUR FARO DE LUZ EN EL MUNDO


ORIGEN DE LA HERMANDAD DE LOS SIETE RAYOS


Lemuria es el nombre de la última parte del gran continente de Mu que existía en el Pacífico. La verdadera destrucción de Mu y su subsiguiente hundimiento en el mar empezaron 30.000 años antes de Cristo. Esta acción prosiguió durante muchos miles de años hasta que la última parte del antiguo Mu, a la que se conoce con el nombre de Lemuria, también quedó sumergida en una serie de nuevos desastres que tuvieron fin entre 10.000 y 12.000 antes de Cristo. Esto sucedió justo antes de la destrucción de Poseidonis, el último resto del continente atlántico, Atlantis. El Señor Aramu-Muru fue uno de los grandes sabios lemurianos y el Guardián de los Rollos durante los últimos días de la condenada Mu.

Los Maestros de Lemuria sabían muy bien que la catástrofe final provocaría gigantescas mareas y enormes olas que sumergirían la última parte de su tierra en las furiosas aguas y en el olvido. Aquellos que trabajaban en la Senda de la Mano Siniestra proseguían sus diabólicos experimentos y no prestaban atención a lo que estaba escrito en la pared, así como hoy, en la Tierra, millones de habitantes siguen comiendo, bebiendo y divirtiéndose, aun cuando los fieles del Padre Infinito disciernen claramente los signos de los tiempos.

Los Maestros y los Santos que trabajan en la Senda de la Mano Diestra empezaron a archivar las preciosas crónicas y documentos de las bibliotecas de Lemuria. Cada Maestro fue elegido por el Concilio de la Gran Jerarquía Blanca para que fuera a diferentes secciones del mundo, donde, en seguridad, pudiera establecer una Escuela de la Antigua y Arcana Sabiduría. Se hizo esto para conservar el conocimiento científico y espiritual del pasado. Al principio, durante muchos miles de años, esas escuelas seguirían siendo un misterio para los habitantes del mundo; sus enseñanzas y las reuniones debían ser secretas. De ahí que aún hoy día son llamadas Escuelas de Misterio o Shan-Gri-Las de la Tierra.

El Señor Muru, como uno de los maestros de Lemuria, fue delegado por la Jerarquía para llevar los rollos sagrados que estaban en su posesión junto con el enorme Disco Solar de Oro a la zona montañosa de un lago recién formado en lo que ahora es la América del Sur. Allí guardaría y mantendría el foco de la llama iluminadora. El Disco Solar era guardado en el gran Templo de la Luz Divina en Lemuria y no era un mero objeto ritual y de adoración, ni tampoco sirvió posteriormente a este solo propósito al ser usado por los Sumos Sacerdotes del Sol entre los Incas del Perú. Aramu-Muru partió hacia la nueva tierra en uno de los plateados y abusados navíos aéreos de aquella época.

Mientras las últimas partes del antiguo continente se despedazaban en el Océano Pacífico, terribles catástrofes tenían lugar en toda la Tierra. La Cadena Andina de montañas surgió en aquella época, y desfiguró la costa oeste de la América del Sur. La antigua ciudad de Tiahuanaco (Bolivia) era en aquel tiempo un importante puerto de mar y una ciudad colonial del Imperio Lemuriano de gran magnificencia e importancia para la Madre Patria. Durante los subsiguientes cataclismos se elevó sobre el nivel del mar y el clima suave y tropical fue reemplazado por el helado clima polar de las altas mesetas eternamente barridas por el viento. Antes que esto tuviera lugar, no existía el Lago Titicaca, el cual es ahora el lago navegable más alto del mundo, por encima de los cuatro mil metros.

Así, el Señor Muru, después de su partida de la sumergida Lemuria, llegó al lago recientemente formado. Aquí, en el lugar conocido ahora con el nombre de Lago Titicaca, el Monasterio de la Hermandad de los Siete Rayos cobró existencia, organizado y perpetuado por Aramu-Muru. Ese Monasterio, que fue la sede de la Hermandad a lo largo de las edades en la Tierra, estaba situado en un inmenso valle que tuvo su origen en la época del nacimiento de los Andes, y era uno de esos extraños hijos de la Naturaleza a los que su exacta situación y altitud le daban un clima suave, semitropical que permitía que las frutas y nueces crecieran hasta alcanzar enorme tamaño. Aquí, en lo más alto de las ruinas que otrora estuvieron al nivel del mar, como la Ciudad de Tiahuanaco, el Señor Muru ordenó que se construyera el Monasterio con gigantescos bloques de piedra cortados por la energía de la fuerza lumínica primaria. Esta construcción ciclópea es igual hoy a lo que fue otrora, y sigue siendo un repositorio de la ciencia, la cultura y el conocimiento arcano de los lémures.

Los otros Maestros de Lemuria, el Continente Perdido, se dirigieron a otras partes del mundo y establecieron también Escuelas de Misterio, para que la humanidad pudiera tener en todo el tiempo que pasase en la Tierra el conocimiento secreto que había sido escondido, no perdido, sino escondido, hasta que los hijos de la Tierra hubieran progresado espiritualmente lo suficiente para estudiar de nuevo y emplear las Verdades Divinas. La ciencia secreta de Adoma, Atlantis y otras civilizaciones mundiales muy adelantadas se puede encontrar hoy día en las bibliotecas de dichas escuelas, porque esas civilizaciones enviaron asimismo a hombres sabios para fundar Retiros Interiores y Santuarios a todo lo largo y ancho del mundo. Dichos retiros estaban bajo la guía directa y al cuidado de la Gran Hermandad Blanca, Jerarquía de los mentores espirituales de la Tierra.

El valle del Monasterio de la Hermandad de los Siete Rayos es conocido como el Valle de la Luna Azul y está situado a buena altura al norte de los Andes, en el costado peruano del Lago Titicaca. El Señor Muru no estableció inmediatamente después de su llegada el Monasterio junto al Lago Titicaca, sino que pasó varios años viajando, estudiando y ayunando en el desierto, donde se reunió con otros hombres que habían escapado de la catástrofe. Lo acompañaba originalmente su aspecto femenino, Arama-Mara (Diosa Meru), cuando partió de Lemuria en la ahusada nave aérea. Esas no eran naves espaciales, sino que eran empleadas por la Madre Patria para el comercio entre las colonias.

La Hermandad de los Siete Rayos existía desde tiempos inmemoriales y había vivido en la Tierra en la misma época que la Raza de los Mayores, hará cosa de mil millones de años. Empero, nunca había tenido antes un monasterio donde los estudiantes de vida, altamente adelantados en la Gran Senda de la Iniciación, podían reunirse en armonía espiritual para mezclar el flujo de su corriente vital. Cada estudiante cobraba existencia en uno de los Siete Grandes Rayos de Vida, tal como lo hacemos todos, y esos Rayos debían ser mezclados por cada discípulo que tejía su Rayo, como si fuera un hilo coloreado, en el tapiz que simbolizaba la Vida espiritual del Monasterio. Por lo tanto, era llamada la Hermandad de los Siete Rayos, y se la conocía asimismo como la Hermandad de la Iluminación.


Material extraido de la Biblioteca de CLARIDAD


En Gratitud, Unidad, Orden, Luz y Amor...
¡Bendiciones Multiplicadas para todos en la Infinita escala de la Creación!

Juan Angel Moliterni & María del Carmen Prantera
e-mails:
claridad@arnet.com.ar

CENTRO ESCUELA CLARIDAD
República Argentina
Website: http://ar.geocities.com/claridad_ar/Index.htm

TODOS TRABAJANDO UNIDOS POR UNA ARGENTINA DESPIERTA Y PROSPERA, Y POR LA UNIFICACION DE AMERICA
MEDITACION GLOBAL TODOS LOS MIERCOLES


"Que nuestra oración sea en común;
Que nuestra meta sea en común;
Que nuestro propósito sea en común;
En común sea nuestra liberación.
Que nuestros deseos sean en común,
Que sus corazones estén en concordancia,
Que sus intenciones estén en concordancia,
Que la unión entre ustedes sea perfecta (Rig Veda).


Lista Unión Global de Luz
union_global_de_luz-alta@eListas.net
Lista TRI_UNIDAD
tri_unidad-alta@eListas.net

Copyright © 2002 EDICIONES CLARIDAD


EXHORTAMOS A REDISTRIBUIR SIN FINES COMERCIALES POR VÍA ELECTRÓNICA, SIEMPRE Y CUANDO SE RESPETEN LOS CRÉDITOS DEL SERVICIO, LOS AUTORES Y SE MENCIONEN LA FUENTE Y ENLACES (e-mail y web).


Este mensaje se envía con la complacencia de la nueva legislación sobre correo electrónico: Sección 301, párrafo (a), (2), (C) del Decreto S. 1618 título 3º, aprobado por el 105 Congreso de las Normativas Internacionales sobre SPAM. Este e-mail no podrá ser considerado SPAM mientras incluya una forma de ser removido. Si desea ser removido de nuestra base de datos responda a este e-mail reenviándolo haciendo click con el mouse en  "Remover ".  If you want to be removed from our e-mail list reply this mail, with click in "Remove ". Gracias y disculpe las molestias.  Thanks and sorry for the inconvenience.