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Asunto:[UNION_GLOBAL_DE_LUZ] =?utf-8?Q?La_Realidad_Hologr=C3=A1fica_del_Ser?=
Fecha:Domingo, 7 de Enero, 2007  08:02:42 (-0300)
Autor:Juan Angel Moliterni <claridad @.........ar>

ÔĽ¿ Holographic Reality of Being:

From: Odilia Rivera

 

La Realidad Hologr√¡fica de la Existencia:
La Mente Universal No Localizada

 

 

Cosmología y Cultura, Diciembre de 1999

Por Brian Steensma. bx@gaianxaos.com. http://www.gaianxaos.com

 

El principal prop√≥sito de este texto es explorar los conceptos de mente y universo en el contexto del nuevo paradigma de cambio de la conciencia humana. El origen del t√≠tulo viene dado por lo f√¡cil que es entender las conexiones que se van a hacer entre la teor√≠a cu√¡ntica, la no localizaci√≥n, el teorema de Bell y los hologramas. Su objetivo es abrir nuevas v√≠as a la comprensi√≥n de lo relativo a la interconexi√≥n entre todas las cosas en el sentido m√¡s amplio posible. Utilizando nuevos trabajos cient√≠ficos acerca de la no localizaci√≥n y la holodin√¡mica, seremos capaces de quebrar la aparente separatividad que impregna las observaciones experimentales humanas. Los conceptos clave incluir√¡n la idea de que cada parte de cualquier cosa contiene en esencia al todo, y de que cualquier cosa est√¡ embebida en los niveles subyacentes de interconexi√≥n.

 

‚ÄúEl teorema de Bell demuestra que cualquier modelo de realidad, ya sea ordinario o contextual, debe estar conectado con influencias que no respetan el l√≠mite de la velocidad √≥ptica. Si el teorema de Bell es v√¡lido, vivimos en una realidad superluminal (que rebasa la velocidad de la luz). El descubrimiento de Bell de la necesaria no-localizaci√≥n de la realidad profunda es el logro m√¡s importante en la investigaci√≥n de la realidad desde la formulaci√≥n de la teor√≠a cu√¡ntica.‚ÄĚ

 

Nick Herbert en Reality Quantum

Nosotros experimentamos la realidad material en forma de objetos separados. Sin embargo, la f√≠sica moderna est√¡ desarrollando un entendimiento conceptual del universo f√≠sico como un todo interconectado. Estos nuevos puntos de vista cient√≠ficos, que se refieren a la naturaleza de la realidad en relaci√≥n con la teor√≠a cu√¡ntica, est√¡n empezando a producir una nueva comprensi√≥n en la que nada est√¡ separado de ninguna otra cosa. Estamos empezando a encontrarnos con que, pese a que esta separaci√≥n entre objetos materiales se experimente como algo real, definitivamente no lo es. 

 

Cristalizaciones Cu√¡nticas de la Mente Universal No localizada

 

Empezaremos con un error de concepto cl√¡sico, remiti√©ndonos al supuesto fundamental de la f√≠sica newtoniana. En un sentido muy general, se cre√≠a que la ciencia iba a poder ser utilizada para levantar el velo de la ignorancia humana al objeto de revelar la realidad final, que ser√≠a algo externo. Se presupon√≠a que los objetos f√≠sicos estaban separados unos de otros. Tambi√©n se consideraba que los objetos ten√≠an una existencia separada del espacio. El cl√¡sico error de concepto acerca de la relaci√≥n entre la realidad f√≠sica y el espacio es que considera que dicha relaci√≥n es an√¡loga a la que se establece entre las bolas de una mesa de billar. El comportamiento de la realidad f√≠sica fue descrito como las interacciones entre las bolas de billar. La propia mesa era considerada como algo completamente separado de lo que ocurriese en ella. De esta manera, la f√≠sica cl√¡sica consideraba al espacio exclusivamente como un terreno de juego en el que ten√≠an lugar las interacciones entre los objetos f√≠sicos.

 

Con la llegada de la teoría de la relatividad de Einstein, se tomaron en consideración nuevas relaciones. Específicamente, se observó que la realidad física era inseparable de la estructura espacial. En la física relativista, la realidad material todavía se describía en términos de objetos existentes de manera separada que interactuaban como bolas de billar. Sin embargo, ya se hizo una conexión entre la estructura de las bolas de billar y la de la mesa en la que se jugaba. Finalmente el tiempo y el espacio, que previamente eran considerados como mutuamente independientes, pasaron a ser considerados relativos o mutuamente relacionados a través de la estructura espacial subyacente del continuo espacio-tiempo.

 

No pas√≥ mucho tiempo desde el descubrimiento de Einstein acerca de la interconectividad entre espacio y tiempo para que comenzara a surgir una nueva ciencia a la que llamamos f√≠sica cu√¡ntica. Esta extra√Īa ciencia nueva, con la que los f√≠sicos se encontraban cuando examinaban con una profundidad cada vez mayor la estructura del √¡tomo, revel√≥ una realidad que era cualquier cosa excepto coherente con el sentido com√ļn. Con esto quiero decir que las predicciones que realiza esta teor√≠a acerca de la naturaleza de la realidad no se corresponden con nuestra percepci√≥n sensorial corriente de la realidad f√≠sica. Sin embargo, la teor√≠a cu√¡ntica es el m√©todo m√¡s preciso que tienen los f√≠sicos para predecir el comportamiento de la realidad f√≠sica.

 

Un rasgo sorprendente del modelo cu√¡ntico es que en √©l los electrones, al igual que otras part√≠culas subat√≥micas, en realidad no son objetos en absoluto. Adem√¡s, un electr√≥n puede manifestarse tanto en forma de onda como de part√≠cula. Es posible excitar un electr√≥n en una pantalla para que revele un diminuto punto de luz, lo que revela claramente el lado de su naturaleza af√≠n a la part√≠cula. Sin embargo, el electr√≥n tambi√©n puede comportarse como una nube difusa de energ√≠a. Si se lo estimula frente a una barrera en la que se hayan practicado dos aberturas, el electr√≥n podr√¡ salir por ambas de manera simult√¡nea (1).

 

Una interpretaci√≥n popular de la evidencia propone que el electr√≥n se manifiesta como part√≠cula s√≥lo cuando est√¡ siendo observado. Por ejemplo, cuando un electr√≥n no est√¡ siendo observado, los hallazgos experimentales sugieren que siempre es una onda. En otra interpretaci√≥n ligeramente diferente, es el m√©todo de observaci√≥n lo que determina qu√© aspecto de la naturaleza de los electrones se manifestar√¡. Te√≥ricamente, podr√≠a decirse que lo que experimentamos como realidad f√≠sica no existe en un estado definido o definitivo previo al acto de observaci√≥n. De manera similar, el propio acto de la observaci√≥n es el que define de alguna manera el estado de la realidad f√≠sica. Esta l√≠nea de pensamiento representa una ruptura radical con la f√≠sica cl√¡sica dado que para √©sta no queda ninguna otra realidad externa que debamos esforzarnos por descubrir, ya que se supone que no hay interacci√≥n alguna que podamos realizar que sea capaz de afectar a lo que intentamos observar.

 

La teor√≠a cu√¡ntica predice tambi√©n otro fen√≥meno fascinante al que se conoce como no localizaci√≥n. Para nuestra percepci√≥n sensorial de la realidad f√≠sica, es bastante evidente que las cosas tienen localizaciones espec√≠ficas. Sin embargo David Bohm, uno de los disc√≠pulos favoritos de Einstein y uno de los f√≠sicos cu√¡nticos m√¡s respetados del mundo, sostuvo su punto de vista de que, a nivel cu√¡ntico, la localizaci√≥n deja de existir. En otras palabras, todos los puntos del espacio se hacen iguales a todos los dem√¡s, por lo que deja de tener sentido hablar de cualquier cosa como si estuviese separada de cualquier otra. Una interacci√≥n no local vincula una localizaci√≥n con otra sin atravesar espacio alguno, sin debilitarse y sin retrasarse. Dicho de manera sencilla, la interacci√≥n no local no se ve mitigada y es directa e inmediata (2).

 

La concepci√≥n de Bohm de la no localizaci√≥n le permiti√≥ brindar una explicaci√≥n de lo que se conoce como la paradoja Einstein-Podolsky-Rosen o paradoja EPR. En resumen, la paradoja describe el problema de c√≥mo es posible que dos part√≠culas sean capaces de comunicarse entre s√≠ de manera aparentemente instant√¡nea. El problema es que, seg√ļn la teor√≠a de la relatividad de Einstein, nada puede viajar m√¡s deprisa que la velocidad de la luz, mucho menos de manera instant√¡nea. La interpretaci√≥n de Bohm de la paradoja EPR es que las part√≠culas gemelas no est√¡n separadas, sino conectadas de manera no localizada (3).

 

En 1964, un f√≠sico te√≥rico llamado John Stewart Bell describi√≥ una demostraci√≥n matem√¡tica elegante y sencilla que mostraba c√≥mo podr√≠a verificarse experimentalmente la no localizaci√≥n. Dicha demostraci√≥n se conoce como teorema de Bell. El √ļnico problema era que para probar este teorema se requer√≠a un nivel de precisi√≥n tecnol√≥gica que entonces todav√≠a no estaba disponible (4). No fue sino en 1982 cuando los f√≠sicos Alain Aspect, Jean Dalibard y Gerard Roger, del Instituto de √ďptica de la Universidad de Paris, consiguieron verificar la demostraci√≥n de la part√≠cula gemela anteriormente descrita por Bell.

 

En los llamados experimentos de Aspect, el efecto no local qued√≥ demostrado produciendo una serie de part√≠culas gemelas a las que se dejaba viajar en direcciones opuestas, para despu√©s medir algunas de sus caracter√≠sticas. Las part√≠culas cu√¡nticas, al ser observadas, exhiben lo que se conoce como giro sobre s√≠ mismas o spin. En general, esta caracter√≠stica se produce por pares complementarios, tal como un spin ascendente o descendente. Para entender el tipo de experimentos practicados por Aspect y su equipo, consideremos la siguiente variaci√≥n simple. Imaginemos dos part√≠culas que, al sumarse, tienen un spin neto cero. Ello se debe a que cada una tiene un spin opuesto con respecto a la otra, por lo que, al combinarse, ambos sentidos de giro se compensan. Sin embargo, seg√ļn la teor√≠a cu√¡ntica, el estado preciso del sentido del spin de cada part√≠cula permanece indefinido hasta que es observado. Dado que ambas part√≠culas deben tener sentidos de spin opuestos, al determinarse el spin de una de las part√≠culas mediante la observaci√≥n, queda determinado tambi√©n el spin de la otra (5).

 

En la teor√≠a cu√¡ntica, el spin no s√≥lo existe para que nos sea revelado mediante la observaci√≥n. De alguna manera, el spin es el producto de la observaci√≥n. Por lo tanto, la observaci√≥n y determinaci√≥n de un spin es lo que confiere otro spin a la otra part√≠cula. Con anterioridad a la observaci√≥n inicial, cada part√≠cula no tiene sino un estado potencial de spin que, al ser determinado, tiene que ser opuesto al otro. En los experimentos dirigidos por Aspect, las part√≠culas se separan a la velocidad de la luz y se las permite viajar una distancia relativamente grande. Despu√©s se hace una primera medici√≥n para determinar el spin de una de las part√≠culas. Una vez realizada esta medici√≥n, se mide el spin de la segunda part√≠cula, que siempre se observ√≥ que era opuesto al primero. Para una explicaci√≥n m√¡s rigurosa de la manera en la que se realiz√≥ este experimento, recurran por favor al texto Quantum Dynamics of Morphing Psy ~ Trance ~ Formations.

 

Lo asombroso es que la observaci√≥n de una part√≠cula determina instant√¡neamente el sentido del spin de la otra part√≠cula independientemente de la distancia que las separe. No importa si est√¡n separadas diez pies o diez billones de millas. La pregunta que cabe hacerse es ¬¿c√≥mo se transfiere la informaci√≥n entre dos part√≠culas aparentemente separadas con m√¡s rapidez que la velocidad de la luz? Han surgido numerosas teor√≠as que tratan de considerar variables ocultas que, de alguna manera, faciliten la relaci√≥n in√©dita de causa y efecto en virtud de la cual una part√≠cula afecta a la otra. Sin embargo, dichas teor√≠as llevan a la conclusi√≥n m√¡s obvia, la que de la separaci√≥n aparente entre las part√≠culas es una ilusi√≥n en s√≠ misma. La separaci√≥n no es genuinamente real. La no localizaci√≥n simplemente es una manifestaci√≥n de la unidad que finalmente subyace a lo que experimentamos como objetos f√≠sicos separados.

 

Interferencia Hologr√¡fica Mental

 

Como se puede apreciar, estas ideas concuerdan muy bien con conceptos que describen al universo en t√©rminos de conceptos hologr√¡ficos. Antes de que sigamos avanzando en nuestra investigaci√≥n de la unidad, es necesario comprender algunas nociones b√¡sicas sobre los hologramas. Un holograma se produce cuando un √ļnico haz l√¡ser es dividido en dos haces separados. El primero rebota sobre el objeto cuya imagen va a ser grabada. El segundo es reflejado por un espejo que lo lleva a colisionar contra la luz reflejada por el primero de los haces. Cuando sucede esto, ambas partes del haz crean un patr√≥n de interferencia que queda grabado en un fragmento de pel√≠cula llamada placa hologr√¡fica (6).

 

Este fen√≥meno de interferencia es lo que hace posible la holograf√≠a. La Interferencia no es m√¡s que un patr√≥n que se genera cuando las ondas, en su movimiento, se entrechocan. Pensemos en lo que sucede cuando se arrojan dos guijarros a un estanque. Cada piedra producir√¡ un conjunto de ondas que forman c√≠rculos conc√©ntricos que se irradian hacia el exterior a partir del punto de impacto. Las ondas procedentes de cada uno de los guijarros se expanden hasta que chocan en alg√ļn punto, y el patr√≥n resultante es conocido como patr√≥n de interferencia.

 

 

Modelo de Interferencia de Ondas

 

 

 

 

L√¡ser

Prisma difractor del haz            Espejo

Haz del Objeto                         Haz de Referencia

                                               Interferencia de la Onda Lum√≠nica

Acontecimiento/Objeto Superficie de la Placa Hologr√¡fica

Almacenamiento Hologr√¡fico de Informaci√≥n

 

El patr√≥n que queda grabado en la placa hologr√¡fica no se parece absolutamente nada al objeto que se us√≥ para realizar la grabaci√≥n. B√¡sicamente parece un ovillo de remolinos ca√≥ticos y anillos conc√©ntricos. Sin embargo, al usar otro haz l√¡ser para iluminar la pel√≠cula, reaparece una imagen tridimensional del objeto original. Se puede caminar alrededor de la imagen y contemplarla desde √¡ngulos diferentes, pero cuando se la intenta agarrar, se ve que en realidad all√≠ no hay nada.

 

La propiedad m√¡s ins√≥lita de los hologramas es que la imagen entera est√¡ contenida en cada parte de la pel√≠cula. Si se toma la placa original sobre la que se grab√≥ el patr√≥n de interferencia y se la corta por la mitad, se ver√¡ que puede proyectarse la imagen entera iluminando s√≥lo la mitad del conjunto. De hecho, se puede cortar la placa hologr√¡fica en tantos fragmentos como se quiera, que siempre se encontrar√¡ que cualquiera de los pedazos, al ser iluminado, produce versiones m√¡s peque√Īas de la imagen entera (7).

 

A partir de aqu√≠, podemos empezar a inferir algunas conexiones muy interesantes entre los conceptos a los que nos hemos venido refiriendo. En el modelo hologr√¡fico, se dice que la informaci√≥n del conjunto est√¡ contenida en cada una de sus partes. Es lo mismo que decir que la informaci√≥n se distribuye de manera no localizada. Tambi√©n se encontrar√¡ que, a nivel cu√¡ntico, todas las part√≠culas tambi√©n son ondas. Por lo tanto, toda la realidad f√≠sica esencialmente no es m√¡s que patrones de interferencia.

 

Podr√≠a ser una buena idea que, por un momento, consider√¡semos el significado de esta √ļltima afirmaci√≥n. Imaginemos una red infinita de patrones energ√©ticos. La ciencia ha descubierto que, a nivel cu√¡ntico, dichas ondas energ√©ticas est√¡n conectadas de manera no localizada. Esto significa que cada porci√≥n del patr√≥n est√¡ infinitamente interconectada con cada una de las restantes. Es fundamental recordar que no somos observadores objetivos de este campo de patrones de frecuencia que se entrecruzan. Somos √©l.

 

David Bohm sugiere la posibilidad de que esta unidad subyacente de la existencia produzca el mundo f√≠sico de la misma manera que una placa hologr√¡fica produce un holograma. ¬¿Ser√¡ que nuestra percepci√≥n experimental de la separaci√≥n no sea nada m√¡s que una ilusi√≥n hologr√¡fica? Bohm describe el nivel de realidad m√¡s profundo como el orden ‚Äúimplicado‚ÄĚ o impl√≠cito. Al nivel de realidad de nuestra experiencia cotidiana lo denomina orden ‚Äúexplicado‚ÄĚ o expl√≠cito (8). Esto no quiere decir que nuestra existencia f√≠sica sea irreal. Sin embargo, es √ļtil entenderla simplemente como una realidad secundaria.

 

Consideremos lo que estamos observando realmente cuando percibimos un objeto f√≠sico. Consideremos el documento que est√¡n leyendo y las palabras que hay en la p√¡gina. Lo que est√¡n viendo desde el exterior no es lo que existe directamente ni est√¡ donde parece. Est√¡n percibiendo un borr√≥n hologr√¡fico de patrones de frecuencias que est√¡n siendo traducidos a un patr√≥n de estimulaci√≥n neural que, a su vez, es experimentado como el objeto externo. De hecho, el proceso de determinar que el objeto existe exteriormente s√≥lo se produce en la interpretaci√≥n que hace la mente de la estimulaci√≥n neural. Cuando miramos hacia las estrellas, se ve la luz que fue emitida hace millones o quiz√¡s miles de millones de a√Īos. Repetimos que no estamos viendo directamente lo que est√¡ ah√≠; estamos viendo un patr√≥n de estimulaci√≥n neural creado por nuestra interpretaci√≥n de la luz. Lo mismo se aplica a todos los sentidos f√≠sicos.

 

En definitiva, lo que se ve, oye, degusta, toca y huele son patrones de estimulaci√≥n neuronal que se corresponden en cierto modo con lo que est√¡ ah√≠, pero que sigue sin ser realmente ‚Äúeso‚ÄĚ (9). Las frecuencias que se traducen en estimulaci√≥n neural carecen, por dentro y por fuera, de color, gusto o textura. Las cualidades que experimentamos a trav√©s de la percepci√≥n sensorial son creadas por la mente y representan un orden ‚Äúexpl√≠cito‚ÄĚ o realidad secundaria.

 

Nuestra realidad material no es m√¡s que una versi√≥n filtrada de la unidad final que lo conecta todo. Esta versi√≥n filtrada crea separaci√≥n porque s√≥lo percibe secuencias de bits y fragmentos del conjunto. Si nos fuese posible eliminar ese filtro, experimentar√≠amos la realidad directamente como un patr√≥n de interferencia en el que toda la informaci√≥n estar√≠a distribuida de manera no localizada. Reiteramos que no hay que olvidar que nosotros somos ese patr√≥n. Sus manos, este documento, los √¡rboles que se ven por la ventana, nuestro sistema solar, todo el universo; todo es una aparente extensi√≥n de todo lo dem√¡s sin soluci√≥n de continuidad. Es una sola cosa. Si esto es cierto, no puede existir la realidad objetiva porque el observador, el proceso de observar y lo observado se convierten en la misma cosa.

 

Morfog√©nesis y Relatividad Din√¡mica

 

Observemos y consideremos el modo en el que la totalidad fundamental indivisa de la realidad entera se convierte en la realidad diferenciada de nuestra experiencia. Empezaremos por presentar primeramente el concepto de existencia absoluta. La existencia absoluta es el conjunto indiviso a partir del cual surgen los fragmentos de realidad. Conceptualmente, la existencia absoluta es una existencia indefinida y carente de l√≠mites. Como veremos, la existencia absoluta equivale a la existencia de la nada. Nada no significa no existencia. Simplemente significa que lo que existe no es definible como una cosa u otra, por lo que no es ninguna cosa. La existencia absoluta carece de estructura y, por consiguiente, no contiene las delimitaciones que permitir√≠an definir el aqu√≠ en relaci√≥n con un all√¡. ‚ÄúLa realidad f√≠sica es la realidad de los objetos, la realidad de las cosas. Nosotros escuchamos cosas, vemos cosas, sentimos cosas, degustamos cosas, olemos cosas. A lo largo de la vida vamos asumiendo que todas las cosas existen como cosas definidas independientemente de nuestra experiencia acerca de ellas como tales cosas‚ÄĚ (10). Sin embargo, como se puso de manifiesto en nuestra exposici√≥n de la teor√≠a cu√¡ntica, la ciencia ha descubierto que este podr√≠a no ser el caso. La cualidad de cosa definida que tienen las cosas que experimentamos puede no existir salvo en relaci√≥n con nuestra experiencia de ellas.

 

De hecho, cualquier cosa que pueda ser experimentada existe s√≥lo en relaci√≥n a alguna otra. Podemos experimentar y pensar que el arriba existe de manera independiente; sin embargo, el arriba s√≥lo puede existir en relaci√≥n con el abajo. De manera an√¡loga, cuando experimentamos calor, creemos que el calor es un calor independiente, sin darnos cuenta de que lo caliente s√≥lo puede estar caliente en relaci√≥n a lo fr√≠o. ‚ÄúLo mismo es cierto para todo lo que experimentamos, en tanto en cuanto cualquier cosa que experimentemos como algo que existe, s√≥lo puede existir con respecto a alg√ļn otro aspecto de la existencia que no sea ese algo‚ÄĚ (11). Esta forma de existencia puede denominarse existencia relativa: la existencia que es lo que es en relaci√≥n a alg√ļn otro aspecto de la existencia.

 

 

existencia absoluta       (dualizaci√≥n)/(autorelaci√≥n)      realidad relativa

no estructura                proceso                                    estructura

                                                                                  (sinergia estructural primaria)

 

Mientras que la absoluta existencia carece de estructura, la existencia relativa tiene estructura. A fin de pasar de la no estructura indivisa y carente de v√≠nculos de la existencia absoluta a la estructuraci√≥n propia de la existencia relativa, el sistema debe sufrir alg√ļn proceso o transformaci√≥n. Para que una cosa se convierta en dos, esa cosa debe polarizarse. A partir de este proceso de dualizaci√≥n, la existencia absoluta constituye una relaci√≥n consigo misma. Por consiguiente, una existencia relacional se define en funci√≥n de otra. ‚ÄúUna vez que existen realidades relativas, existe un nivel de estructura en la existencia. La existencia de esta estructura relativa permite a la existencia formar otras relaciones consigo misma‚ÄĚ (12). En otras palabras, la existencia absoluta no se dualiza una sola vez, sino que lo hace una y otra vez, reiterada y progresivamente. Esto supone que las realidades relativas producidas por cada nivel de dualizaci√≥n atraviesan por dicho proceso de dualizaci√≥n, lo que produce la creaci√≥n de dos nuevas realidades relativas dentro de cada nivel de existencia relativa precedente. Este proceso de dualizaci√≥n reiterada y progresiva crea una estructura interconectada de realidades relativas que se denomina matriz relacional.

 

 

existencia absoluta       celdas de realidad (realidades relativas)            matriz relacional          

 

 

Independientemente de las veces que se dualice la existencia, la realidad subyacente siempre ser√¡ una realidad de unidad e interconexi√≥n. Pese a que experimentemos la realidad como fragmentos aparentemente separados, la forma de la realidad fundamental en la que aparece la percepci√≥n es la de la unidad, a partir de la cual nada puede separarse de ninguna otra cosa. Cada parte de la estructura, cada celda de realidad, contiene algo de la existencia de las dem√¡s celdas de realidad. Por lo tanto, cada parte de la estructura es un reflejo del todo.

 

Dado que toda zona localizada de la existencia tiene la cualidad de existir en alguna parte, una zona no localizada de la existencia que estuviese en todas partes no existir√≠a en alguna parte determinada, sino que tendr√≠a la cualidad de existir en todas partes y en ninguna. Esta existencia sin l√≠mites en todas partes es la conciencia. La conciencia est√¡ en todas partes y, por tanto, en ninguna. La existencia absoluta, tal como la hemos definido, puede ser considerada como una existencia en la nada, ya que existe pero carece de los l√≠mites que definen a una cosa. Es nada y no est√¡ en ninguna parte, porque est√¡ en todas. Esa existencia absoluta es la conciencia.

 

Puede parecer que todos los intentos de trascender la dualidad de la existencia inherente a nuestra experiencia est√¡n destinados al fracaso, hasta que nos damos cuenta de que son parte inseparable de cualquier cosa que exista. Por lo tanto, podemos acceder directamente a cualquier cosa que exista debido al hecho ineluctable de que nosotros somos ella (13). En el nivel ‚Äúimpl√≠cito‚ÄĚ m√¡s profundo de la realidad, estamos infinitamente conectados con todo lo dem√¡s que existe. Estamos conectados con cualquier otra persona, organismo y √¡tomo del universo; por consiguiente, somos todas esas cosas. De manera similar, nuestros pensamientos est√¡n infinitamente conectados con todos los pensamientos. Como la imagen del conjunto est√¡ contenida en cada parte, todo el universo est√¡ dentro de ti. La informaci√≥n del conjunto est√¡ distribuida de manera no localizada y, por esta raz√≥n, tienes acceso a todo lo que hay en √©l. Tu mente es la Mente Universal.

 

Toda realidad relativa es creada por la conciencia y existe en relaci√≥n a s√≠ misma. ‚ÄúNosotros somos esa conciencia. Nosotros somos esa conciencia que existe en relaci√≥n a s√≠ misma e interact√ļa consigo misma.‚ÄĚ No hay nada m√¡s. Ninguna de las cosas que percibimos como separadas tiene una existencia independiente, porque todas ellas son, en realidad, extensiones relacionales de la unidad de conciencia subyacente. ‚ÄúLa realidad f√≠sica es producto de la conciencia. La conciencia no es un producto de la realidad f√≠sica. La realidad f√≠sica no interact√ļa consigo misma de alguna manera desconocida para originar que la conciencia llegue a la existencia. La conciencia, con el proceso de auto-relaci√≥n reiterada y progresiva, se convierte en la consciencia de la experiencia, creando as√≠ la realidad f√≠sica‚ÄĚ (14).

 

Hemos visto que no podemos experimentar directamente la verdadera textura de la realidad cu√¡ntica porque todo lo que miramos se cristaliza en materia. Por la misma raz√≥n, nunca podemos experimentar la conciencia como conciencia. Cuando la conciencia desestructurada y carente de l√≠mites intenta contemplarse a s√≠ misma, crea una estructura relativa o marco de referencia que se experimenta como un estado relativo de consciencia. La conciencia s√≥lo puede experimentarse a s√≠ misma mediante sus creaciones. Esto es algo maravilloso porque aqu√≠ estamos, armados con el conocimiento de que nada es verdaderamente separable de ninguna otra cosa, experiment√¡ndonos a nosotros mismos como todo lo que es. La separatividad es una ilusi√≥n. Fundamentalmente, tu verdadero ser no es sino la indestructible e ilimitada desestructuraci√≥n de la conciencia. Dicho de otra manera, eres Dios. El Universo es tu cuerpo. La comprensi√≥n de esta verdad abre paso a la experiencia del AMOR incondicional por todas las frecuencias, porque todas ellas existen dentro de ti.

 

http://www.gaianxaos.com/holographic_reality_of_being.htm

 

Notas:

1 Talbot, Michael. p. 33

2 Ibid. p. 41

3 Ibid. p. 37

4 Ibid. p. 43

5 Kaufman, Steven E.

6 Talbot, Michael. p. 14

7 Ibid. p. 16

8 Ibid. p. 46

9 Kaufman, Steven E.

10 Ibid.

11 Ibid.

12 Ibid.

13 Ibid.

14 Ibid.

 

Ôā∑ Im√¡genes de grabaci√≥n hologr√¡fica y de patrones de ondas de interferencia gracias a Debby West. Holographic Communication Theory.

http://www.hologram.net/theory/theory.htm

Ôā∑ Im√¡genes del modelo de realidad relacional e ilustraci√≥n de cubierta gracias a Steven E. Kaufman. Unified Reality Theory: The Evolution of Existence Into Experience.


Fuentes:

Combs, Allan. The Radiance of Being. Floris Books. 1995.

Corwin, Thomas Michael. The Universe: From Chaos to Consciousness. Harcourt Brace

Jovanovich Publishers. 1989.

Kafatos, Menas, edt by. Bell’s Theorem, Quantum Theory and Conceptions of the Universe.

Kluwer Academic Publishers. 1989.

McKenna, Terence. The Invisible Landscape: Mind, Hallucinogens, and the I Ching.

Harper San Francisco. 1975.

Talbot, Michael. The Holographic Universe. Harper Collins Publishers. 1991.

Mystic Fire Audio; Sound Horizons Audio/Video Incorporated. Chopra, Deepak. Quantum Healing Workshop.

http://www.unifiedreality.com Kaufman, Steven E. Unified Reality Theory: The Evolution of Existence Into Experience. copyright 1997-99.

http://www2.eu.spiritweb.org/Spirit/article-937253335.html Navid. The Holographic Universe and Islam. Septiembre, 1999.