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Asunto:[UNION_GLOBAL_DE_LUZ] LA SEGUNDA PROFECÍA MAYA
Fecha:Miercoles, 9 de Mayo, 2007  12:17:18 (-0300)
Autor:Juan Angel Moliterni <claridad @.........ar>

LA SEGUNDA PROFECÍA MAYA:

Un Legado de Símbolos, Conceptos y Profecías

Su validez en los albores del Siglo XXI: “El Tiempo del No Tiempo”

Cadena CARACOL – Colombia / Canal INFINITO – Argentina /

Transcripción y Edición de Siete Programas Televisivos AÑO 1999

 

 

Los mayas nos dejaron muestras evidentes de sabiduría, de su altísimo nivel de evolución, de su comportamiento como una sociedad unida, como una sola mente colectiva.  Tuvieron la sabiduría para predecir los tiempos que ahora vivimos, y nos dejaron una serie de mensajes, con herramientas para superar los cambios a los que nos veremos enfrentados.  Aprendieron a ver la vida, a través de los números.  Según los mayas, a partir de agosto de 1999, la locura comenzaría a apoderarse de la Tierra, por lo que la única manera de evitarla, será sincronizándose con los ritmos de la Naturaleza.  Los mayas aprendieron a ver la vida a través de los números, utilizaron el tiempo como una herramienta para sincronizarse con los ritmos del Planeta Tierra, el Sistema Solar y la Galaxia.  Esto les permitió manejar niveles altísimos de energía vital y llegar a estados especiales de conciencia, que permiten ver la realidad de una forma más completa.  Estas predicciones mostrarán los cambios de comportamiento del hombre al final de este ciclo y la manera en la que, esta actitud, facilita o dificulta su ascenso hacia el siguiente peldaño evolutivo, vale decir, la mente colectiva.  Se analizarán las profecías, sus símbolos y los conceptos mayas.

Esta Segunda Profecía Maya anuncia que el comportamiento de toda la humanidad cambiaría, rápidamente, a partir del Eclipse de Sol del 11 de agosto de 1999.  Aquel día vimos cómo un anillo de fuego se recortaba contra al cielo; de hecho, fue un eclipse sin precedentes en la historia, por la alineación de Cruz Cósmica con centro en la Tierra, de casi todos los Planetas del Sistema Solar.  Estos planetas se posicionaron en los cuatro signos del Zodíaco, que son los signos de los Cuatro Evangelistas, los Cuatro Custodios del Trono que protagonizan el Apocalipsis, según San Juan.  Además, simultáneamente a este eclipse, la Luna proyectó una sombra sobre la Tierra, la cual atravesaba Europa pasando por Kosovo, en los Balcanes, luego Medio Oriente, por Irán e Irak, para posteriormente dirigirse a India y Pakistán.  Esta zona delimitada por esta sombra, parecía presagiar un aire de conflictos y guerras que irían a presentarse, durante los primeros años del nuevo siglo, o si se quiere, del nuevo milenio.  Los mayas predijeron que, a partir de ese Eclipse, el hombre perdería fácilmente el control de sus emociones, o bien, afianzaría su paz interior, su comprensión y tolerancia, evitando los conflictos.  Desde entonces, la humanidad ha comenzado a vivir una época de cambios, una suerte de antesala a una Nueva Era.  Precisamente, antes del amanecer, es cuando la noche es más oscura.

El “Final de los Tiempos” es una época de conflictos y de grandes aprendizajes, de guerras, separación y locura colectiva que, a la vez, generará simultáneamente, procesos de destrucción, sufrimiento y de evolución.  La Segunda Profecía indica que la energía que, en este período, se comience a recibir del centro de la Galaxia, particularmente, durante el último Katún (20 tunes o 20 años), entre 1992 y el año 2012, aumentará y acelerará la vibración, el latir de todo el Universo, para conducirlo a una mayor perfección.  Esto producirá cambios físicos en el Sol y en la Tierra, así como cambios sicológicos en el hombre, alterando su comportamiento, de la manera cómo siente y cómo piensa.  Se transformarán las relaciones y la manera de comunicarse, los sistemas económicos, sociales, de orden, de justicia. Cambiarán las creencias religiosas y los valores aceptados.  El hombre se enfrentará a sus miedos, a sus angustias, a lo que lo hace sufrir, a lo que no lo deja ser feliz, para resolverlo, sanarlo y, de ese modo, poder vibrar más alto con el Planeta, sincronizándose con los ritmos de nuestro Sistema Solar, nuestra Galaxia y el Universo en su conjunto.  La humanidad se enfocará hacia lo negativo y podrá ver claramente qué cosas está haciendo mal.  Este es el primer paso para cambiar de actitud y posibilitar la unidad que permita la aparición de la conciencia colectiva.  Se incrementarán los sucesos que nos separan, pero también los que nos unen.  La inestabilidad emocional, el miedo, la agresión, el odio, las familias en disolución, los enfrentamientos por ideología, religión, moralidad o nacionalismo.  Simultáneamente, más personas encontrarán la paz, aprenderán a controlar sus emociones, habrá más respeto, serán más tolerantes y comprensivas, y así encontrarán el amor y la unidad.

Se harán más evidentes los hombres y mujeres con un altísimo nivel de energía interna, aparecerán personas con sensibilidades y poderes intuitivos para la sanación, pero también aparecerán muchos farsantes que sólo pretenderán hacerlo a fin de obtener rédito económico, a expensas de la desesperación ajena.  Los mayas predijeron que, en 1999, comenzaría la Epoca del “Tiempo del No - Tiempo”, una etapa de cambios rápidos necesarios para renovar los procesos geológicos, sociales y humanos.  Al final del presente Ciclo evolutivo de esta Morada y de sus “moradores”, cada uno de los hombres será su propio juez, oportunidad en la cual, el hombre ingresará al Gran Salón de los Espejos, vale decir, al Juicio Final, para examinar todo lo que hizo en la vida.  Será clasificado por las cualidades que haya logrado desarrollar en la vida, su manera de actuar, día tras día, su comportamiento con los demás y su respeto por el Planeta; todo ello, coadyuvará en su clasificación.  Todos se auto-ubicarán acorde a lo que hicieron; los que conservan la paz y la armonía comprenderán lo que sucede, como un proceso de evolución en el Universo. 

En cambio, existirán otros que por ambición, angustia, miedo, agresión y/o frustración, no entenderán nada, y sólo culparán a la vida, a los demás, o a Dios por lo que sucederá.  Se generarán situaciones de destrucción, muerte, sufrimiento y dolor físico, situaciones en las que se aprenderá a las malas, pero también se generarán situaciones de solidaridad, de comprensión y respeto por los demás, de unidad con el Planeta y con el Cosmos.  En otras palabras, el cielo y el infierno se estarán manifestando simultáneamente, y cada ser humano vivirá en uno u otro escenario, de dicha y/o sufrimiento, dependiendo de su propio comportamiento.  El cielo -con la sabiduría para trascender voluntariamente lo que sucede-, y, el infierno, con la ignorancia, para aprender con dolor físico y sufrimiento.  Dos fuerzas inseparables, una que comprende que, en el Universo, todo cambia, que todo evoluciona hacia la perfección; otra, envuelta en el materialismo, que sólo quiere mantener su egoísmo.

En la época del Cambio de los Tiempos”, todas las opciones estarán disponibles, prácticamente, sin censura de ninguna clase, y los valores morales serán más laxos que nunca, para que cada cual se manifieste como es, en forma libre y espontánea.  La Segunda Profecía de los Mayas afirma que si la mayoría de los seres humanos, cambia su comportamiento y se sincroniza con el Planeta, con el Sistema Solar, la Galaxia y el Universo en su conjunto, se neutralizarían los cambios drásticos que describen las siguientes Profecías.  Hay que ser conscientes que el hombre siempre decide su propio destino, especialmente, en esta época.  Las Profecías son sólo advertencias para que tomemos conciencia de la necesidad de cambiar de rumbo, para evitar que éstas se hagan realidad.  

La Primera Profecía Maya dice que cada 5125 años, el Sol Central de la Galaxia envía un rayo de luz, con inmensas cantidades de energía, hacia el Universo.  Esto sucede para sincronizar con su latido, a todo lo que existe, a todos los Soles, a todos los Planetas, a todos los seres vivos, y conducirlos así, a una mayor armonía.  El final del Ciclo traerá cambios sin precedentes en la Tierra y en la humanidad, en la Morada y en sus “moradores”.  Los cambios en el Sol traerán aparejados cambios en la Tierra, y esto, transformará a su vez, las actitudes, emociones y pensamientos del hombre.  Los hombres avanzarán unidos en el camino de la evolución de la materia y de la conciencia. 

En la actualidad, nuestros científicos sostienen que el Sol está cambiando su comportamiento, encontrándose más activo que nunca, con niveles máximos de dinamismo, con relación a sus promedios históricos.  Se ha comprobado que hay cambios físicos dinámicos en la Tierra; disminuyó la intensidad del campo de fuerza electromagnético, es decir, del escudo que nos protege de los excesos de energía que recibimos del Sol.  La frecuencia de vibración –también llamada resonancia Schuman- aumentó dramáticamente; ésta mide la cantidad de ondas electromagnéticas, es decir, la carga eléctrica almacenada en la ionosfera.  Su medida de 7.8 ciclos por segundo era considerada una constante; tanto es así, que todas las comunicaciones globales militares están basadas en esa frecuencia.  Sin embargo, a partir de 1992, ésta comenzó a subir y, para 1999, estaba en 11.5 ciclos por segundo; los científicos ven este aumento de la resonancia Schuman, como un indicador de las diferentes variaciones de temperatura y de clima que van teniendo lugar en nuestro Planeta.

Nuestro Planeta está constituido por materias cristalinas como el cuarzo, que vibran o pulsan a un cierto ritmo de ciclos o latidos por segundo.  La ionosfera refleja esos latidos y está siendo afectada por el aumento de la irradiación del Sol.  Estos cambios afectan el comportamiento de la materia en general, a consecuencia del aumento de la vibración de la Tierra, es decir, de su “latir”.  Nuestras células, que también vibran permanentemente, tratan de sincronizarse armónicamente, con el nuevo ritmo de vibración de la Tierra, buscando un balance con el Planeta, produciendo enormes cambios en nuestro comportamiento.  Estos, aceleran al hombre y producen estados emocionales cada vez más intensos, alterando su percepción y su pensamiento.  Por ello es que, en estos días, sentimos o tenemos la sensación que el tiempo pasa con mayor rapidez, que los sucesos se aceleran debido a que nuestro cuerpo está sincronizándose con las pulsaciones más rápidas de la Tierra.  El día de 24 horas parece durar 18 horas solamente.  Sentimos que un mes pasa rápidamente; pensamos que hace poco recién comenzó el nuevo año, pero, en realidad, ya estamos a medio año.  Nos cuesta más trabajo memorizar información sencilla, como fechas de cumpleaños, aniversarios, códigos de la tarjetas para retirar dinero, lo cual se debe a la disminución de la intensidad del campo electromagnético de la Tierra. 

Muchas cosas que antes nos importaban, de un día para otro, han comenzado a perder su significado e importancia; deseamos un cambio drástico en nuestra sociedad, sin importar las consecuencias.  Queremos que las cosas cambien, que cambien nuestros valores y creencias.  Encontramos o apelamos al valor interno personal de cada uno, para tomar decisiones difíciles que antes nos inmovilizaban.  Hoy en día, propósitos de vida que perseguíamos antes, por muchos años, al presente, se desestabilizan y cambian.  Buscamos nuestro verdadero ser, lo que realmente nos importa para ser felices; enfrentamos nuestros grandes miedos, permitiendo así, la realización de grandes sanaciones.  Comenzamos a vernos de una manera distinta; profesiones que no nos hacían felices y sólo las manteníamos por compromiso o por dinero, son dejadas de lado.  Las relaciones inestables se ven forzadas a cambiar para terminar con el sufrimiento que generan, para sanarlo y vibrar más alto, y, si no lo logran, se acaban definitivamente. 

A veces nos sentimos como fuera de la realidad, distanciándonos de lo que sucede a nuestro alrededor; incluso, en estos tiempos, nos cuesta más trabajo conciliar el sueño.  Sin embargo, cuando logramos dormir, tenemos sueños reveladores, muy intensos, que logramos recordar al día siguiente.  Al otro día, despertamos después de haber dormido el número de horas acostumbrado, pero sintiéndonos cansados,  tensos y físicamente exhaustos, cual si no hubiéramos descansado.  Todos estos son ejemplos de los grandes y fuertes cambios que están sucediendo en nuestro comportamiento, en el accionar de las organizaciones sociales y políticas, en la economía y en el clima de la Tierra; todos sentimos estos cambios, unos de una manera, otros de manera diferente, pero nadie podría decir que todo sigue igual, o que no hay cambio alguno.

La Segunda Profecía Maya predice que estos cambios de comportamiento tendrían lugar al final del Ciclo que ahora vivimos.  Anunció que estos cambios se incrementarían a partir del eclipse y la alineación planetaria del 11 de agosto de 1999.  Ellos predijeron que estos cambios agotarían la vibración baja, densa, oscura, producida por el miedo y el sufrimiento, y que cuando esto haya pasado, todo el Universo sincronizado se estabilizaría en una vibración más alta, de luz y de armonía.  Los mayas encontraron que la vida tiene ciclos, peldaños que conducen a una mayor evolución, a una mayor armonía, o, si se quiere, a una mayor perfección.  El momento de transición, es decir, el paso entre algo que termina y algo que comienza, puede ser fácil o difícil; ello depende de nuestras propias decisiones.  Ese es el mensaje de los mayas en sus Profecías.

Los mayas encontraron que la vida en el Universo es un proceso eterno de ciclos evolutivos, de peldaños que conducen a posibilidades distintas de mayor armonía, de mayor luz, de mayor perfección.  Eso es lo que los mayas nos dejaron escrito en sus Códices, en sus libros sagrados, en los bajo relieves de sus muros y estelas, en la disposición simbólica de sus edificios.  Eso es lo que nos dicen con sus Profecías. 

Para ellos, el presente Ciclo evolutivo de la Tierra y de la humanidad, comienza con la manifestación del Espíritu que sale de HUNAB KÚ, su único Dios, que está en todas partes y se densifica en la materia, en el suelo y en el agua.  Así, tras varios ciclos en los que recibe la luz del Sol, este Espíritu evoluciona, germina, sale de sí mismo, comienza a reproducirse, a diversificarse, y crece sobre la Tierra en toda la vegetación.  Tras otros ciclos girando alrededor del Sol, adquiere autonomía y movimiento independiente al del Planeta, encarnándose en un ser que se arrastra por el suelo, en medio de la Naturaleza.  Luego, por primera vez siente emoción, muere y vuelve a nacer.  Se convierte en mamífero y aprende a relacionarse con los demás seres que le producen sentimientos, emociones; entonces, deja de arrastrarse por el suelo y se yergue sobre sus extremidades.  En esa situación, nace la vida inteligente, la comprensión de los Ciclos de la vida y de la muerte, la razón, el pensamiento, la posibilidad de entender la belleza de la vida, de los Ciclos. 

Seguidamente, este ser evoluciona, y mediante su propio esfuerzo consciente, encuentra su mente superior, logrando ver a través de la oscuridad; entonces, entiende el significado de la vida.  Une la razón con la intuición y se conecta con la conciencia superior colectiva, uniéndose con todos desde su individualidad, lo cual da lugar a las relaciones armoniosas, logrando así, el fin del sufrimiento.  Uniéndose a la mente del Planeta logra contacto con las otras mentes de la Galaxia; puede ver todas las vidas que ha vivido; pasa por el Cambio de los Tiempos”; su mente se convierte en Sol.  Por último, se transforma en una mente galáctica que puede generar, a voluntad, nuevamente, otro Ciclo Completo, pero un escalón más arriba, más perfecto, más cerca de HUNAB KÚ.  Así veían los mayas al Universo, como un proceso hacia la perfección; por eso entendían que todas las civilizaciones tienen ciclos que comienzan y terminan.  Este es su mensaje para las generaciones de hoy, particularmente necesarias, para la humanidad de los albores del siglo XXI.

Su Profecías son una advertencia para que como individuos tomemos conciencia de cómo transformarnos, utilizando las herramientas que ellos encontraron para evolucionar, para cambiar, evitando así, las catástrofes a las que nos veremos próximamente enfrentados. 

El manejo de su mente, de su energía vital, del tiempo, de los números y de los Calendarios, les permitió evolucionar y realizar predicciones sobre lo que sucedería en los tiempos que hoy vivimos.  Descubrieron que la vida se manifiesta en la Naturaleza, en Ciclos causados fundamentalmente, por el palpitar de la energía.  Esta última, junto a la luz y el calor irradiados por el Sol, KINICH AHAU como lo llamaban ellos, y la reflejada por la Luna, generan los Ciclos, el crecimiento, la evolución, la conciencia, la vida de todo lo que existe en el Sistema Solar.  La sincronía, el sentirse parte integrante de un “todo vivo”, aumenta el nivel interno de energía vital; abre la conciencia, permitiendo ver la realidad de una manera más completa.  La mente funcionando con altísimos niveles de energía, utiliza los dos hemisferios del cerebro, simultáneamente, poniéndose en contacto con otras mentes, de una manera telepática.  Así, se conectan en una cadena, una red de mentes individuales que forman una sola mente colectiva, una unidad armoniosa y en paz.  Dentro de una conexión de este tipo, no puede haber mentiras, ni miedos, ni odio, ni celos, ni explotación, ni materialismo.  Cambia toda la manera de relacionarnos y la sociedad ingresa en una nueva era de paz y armonía. 

Los mayas, al igual que muchas otras antiguas culturas sobre la Tierra, encontraron que el propósito más importante del hombre debe ser elevar el nivel de su energía vital; los mayas la llamaban POAH.  Se trata de la misma energía que los hindúes conocen como PRANA, en tanto que los chinos la denominan CHI.  Es la energía que mueve el cuerpo, las emociones, los pensamientos, llevando a la mente a vibrar más alto, a comprender que todo está vivo, a la unidad, al respeto por todo lo que existe, encontrando la paz, la armonía y la felicidad.  Al tener niveles muy altos de energía vital, los mayas lograban en la mente momentos de sensibilidad especial, estados no – normales de la conciencia, lo que les permitía la aparición de sentidos especiales, fuera de lo común.  Desarrollaron el poder para visualizar otros tiempos y elevarse a otras dimensiones y lugares.  Así generaron su mensaje y profecías para estos tiempos, abriendo la puerta que conduce a todo hombre, al siguiente peldaño evolutivo.

Los mayas veían la vida como un eterno proceso de perfeccionamiento.  Su concepto del tiempo no era fatalista, ni estaba centrado en la muerte, menos en el miedo al final definitivo.  La muerte, para ellos, era sólo un momento de transición a otro estado, a otro curso de aprendizaje, no representaba el fin de la vida.  Para ellos, la vida es eterna, nunca termina.  Veían la vida como un proceso eterno y repetitivo, un ritmo donde todo nace, vive, muere y vuelve a nacer, un proceso eterno hacia maneras distintas de evolución de la materia y de la conciencia.  Creían en la reencarnación; para ellos, era la forma en que la energía en formación –en forma de Espíritu- avanza en un proceso de perfeccionamiento constante y eterno.  Según ellos, en cada vida se nace para aprender algo nuevo, algo distinto.  Llamaban CAPUT SIGIL a la reencarnación, es decir, volver a experimentar la vida, nuevas experiencias que permiten al Espíritu una mayor comprensión de la vida, obteniendo cada vez, más sabiduría, más perfección.  Creían que todo ser humano estaba conformado por la suma de tres partes: el cuerpo físico, el molde astral que da forma al cuerpo, y el Espíritu que le da la vida.  A la materia física, el cuerpo, lo llamaban WIDIL – LIL, lo que significa, ser en vibración constante.  Al molde astral, al alma, la llamaban PIXÁN, que quiere decir, forma del ser, el molde de la materia en vibración, es decir, lo que contiene al cuerpo físico.  Para ellos, el alma es lo que contiene al Espíritu; entonces, alma y Espíritu son dos partes distintas.  Al Espíritu lo llamaban INHÁN, que quiere decir, “Ser de Sol”, algo que se perfecciona eternamente. 

Sus sacerdotes escribieron Códices enteros sobre la energía, ya que el hombre maya se veía a sí mismo, como un ser vibrante de energía que depende del Sol.  Para ellos, el cuerpo no es otra cosa que la luz condensada, cuyos desajustes muchas veces, le producían sus enfermedades a causa de vibraciones bajas y consiguientes desarreglos energéticos.  A su vez, en criterio de los mayas, la muerte no es nada más que una transformación, un cambio de PIXÁN, que dará forma a otro ser, donde encarnará nuevamente el INHÁN, el Espíritu.  Los mayas creían que el hombre reencarnaba repetidas veces, en vidas y cuerpos distintos, en tiempos y lugares diferentes; asimismo, creían que el hombre es un ser espiritual viviendo la experiencia humana; que la vida existe para contener a la diversidad, para vivir más experiencias, más posibilidades distintas de ser y sentir, para comprender que lo importante es fluir, que se vive para amar.  Así, para el hombre, algunas existencias son afortunadas para aprender a manejar la abundancia, otras son difíciles para aprender a experimentar la escasez y la pobreza, y así entender que la vida misma es lo que importa. 

Los mayas consideraban a todo lo que existe como parte de sí mismos; éste es su concepto más importante.  Al sentirse como un sólo ser vivo, con lo creado a su alrededor, se producen en el Espíritu, un estado de sensibilidad hacia todo, un respeto, un amor y un cuidado que sólo pueden conducir al bien común.  Estas cosas aumentan la intuición, facilita la conexión telepática de los unos con los otros, así como la aparición de la mente colectiva y la armonía, que es el propósito del Universo con los cambios que se avecinan.  El hombre actual puede facilitar el proceso de cambio y renovación que comenzamos a vivir, disminuir su impacto o evitar los sucesos de destrucción, si ve y siente todo lo que existe a su alrededor, como otra parte de sí mismo. 

Para los mayas, dios o HUNAB-KÚ es un organismo gigantesco, una enorme mente que contiene a todos los hombres, en la que todo vive, donde todo está conectado y forma parte integral de cada uno, formando parte integrante del todo.  HUNAB-KÚ es la fuente de energía, de la información total del Universo.  Pulsa y transmite la información que lo coordina todo, irradiando eternamente desde el centro de la Galaxia, como el corazón que, al palpitar, coordina el funcionamiento de todo el cuerpo humano.  Ellos creían que HUNAB-KÚ se manifestaba en forma de ondas, ondas de información, ondas de luz, ondas de energía, ondas de sonido, ondas de pensamiento, ondas de amor.  Creían que este ser vivo que contiene todo, estaba creciendo permanentemente, desplegándose y, al hacerlo, daba nacimiento a muchos otros soles, a estrellas, a planetas, a seres vivos con corazón y mente, que sienten y piensan.  Y sobre ellos, daba nacimiento a los hombres, a las mujeres, a los niños que no son otra cosa sino seres de luz, estrellas, vale decir, futuros soles.  Seres vivos en escalas distintas, unos más grandes, otros más pequeños, unos contienen a otros, y estos contienen, a su vez, a otros, más pequeños todavía, y así sucesivamente, todos vivos y conectados entre sí.  El hombre maya se sincronizaba a diferentes escalas con los ciclos de la Naturaleza.  Así, aprovechaba conscientemente al Sol para aumentar su energía vital y producir estados de unidad de conciencia.  La primera escala es muy íntima y cercana; se siente con el latir del corazón, que cambia de ritmo, al estar despiertos o dormidos.  La cantidad de energía que recibimos del Sol produce el ciclo básico del hombre.  En el día, esta energía la recibimos directamente, con abundancia; en la noche, nos llega muy poca, sólo la reflejada por la Luna. 

La palabra maya para día es KIN; era su unidad de medida básica para el paso del tiempo, a la cual se refieren todas las demás unidades de medida del tiempo.  Los mayas encontraron que, un número y un día, son una misma cosa; representan la unidad básica de medida relativa al Sol, el KIN, el día.  Pero también, dependiendo de la energía que se recibiera del Sol, cada día era distinto a los demás; la energía se mueve de manera diferente, produciendo una sensación distinta o, si se quiere, distintos estados de ánimo, distintos estados de la mente, del Espíritu.  Lo que diferencia fundamentalmente, un día de los otros, es la ubicación del Sol y de la Luna.  La cantidad de energía que ambos envían a la Tierra, produce una frecuencia de vibración distinta y diferentes sucesos naturales.  De ese modo, cada KIN, cada día, suena de modo distinto, convirtiéndose en la base de una canción que produce todo el Universo.  Cuando el hombre siente esa melodía, se sincroniza con ella, con todo lo existente, y encuentra su felicidad.  Veinte días sucesivos conformaban un UINAL, un mes.  Cada UINAL tiene su propio nombre; veinte nombres o vibraciones diferentes que se repiten en ciclos, indefinidamente.  Esa es la primera armonía producida por los días, al moverse la Tierra alrededor del Sol, es la armonía que escucha la comunidad cuando siente el ritmo de la Tierra.  Dieciocho (18) UINALES de 20 días cada uno, se agrupan para conformar el Año Maya, el TUN.  Es la melodía que la Tierra y el Sol, producen en su recorrido enamorado, una medida de tiempo necesaria para predecir los cambios de estaciones y de clima producidos por el Sol, cambios que afectan su vida, sus actividades, los tiempos de siembra y de cosecha.

Los mayas sabían que, en cada año o durante cada TUN, el Planeta gira 360 ° (grados) alrededor del Sol.  Para ellos, cada grado recorrido en la circunferencia, representa o equivale a un KIN, a un día.  Por eso, el Año Maya, 1 TUN, tenía 360 KINES, es decir, 360 días.  Como el Año Solar tiene 365 días, lo completaban con 5 KINES adicionales de transición llamados HUAYEB, a los que los consideraban “nefastos”, días de “mal agüero”, en los que no hacían ninguna actividad más que purificarse y festejar la llegada del Año Nuevo.  A su vez, 20 TUNES producen 1 KATUN, una nueva unidad de medida del tiempo, vale decir, 20 AÑOS MAYAS o 7200 KINES.  Esta escala siente la canción armoniosa y el ritmo del Sistema Solar, que sirven para determinar las posiciones en las que cada uno de los Planetas, refleja, de mejor manera, la luz del Sol hacia la Tierra. 

Algunas equivalencias del tiempo maya a la medida de tiempo occidental son las siguientes:

-          1 KIN       =   1 día maya

-          1 TUN      =   1 año maya

-          1 KATUN  =  20 TUNES  = 20 AÑOS MAYAS  = 7200 KINES

-          1 BAKTUN  = 20 KATUNES  = 400 TUNES  = 400 AÑOS MAYAS  = 144.000 KINES

-          1 GRAN CICLO DEL SISTEMA SOLAR  = 5300 AÑOS MAYAS DE 360 KINES =  5125 AÑOS OCCIDENTALES de 365 días

 

A su vez, 20 KATUNES producen 1 BAKTUN, equivalentes a 400 TUNES o AÑOS MAYAS, es decir, 144.000 KINES, una escala cósmica, una medida que aparece en la Biblia, en el Apocalipsis.  A propósito, el Capítulo VII, versículo 3 del Apocalipsis dice: “Oí también en número de los señalados, que eran 144.000”.  Esta es la medida maya básica de tiempo, para toda la Galaxia, el Ciclo que permite sentir los movimientos del Sistema Solar alrededor del Sol Central.  Trece (13) BAKTUNES dan la medida del Gran Ciclo del Sistema Solar en su giro por la Galaxia, es decir, 5200 AÑOS MAYAS de 360 KINES entre rayo sincronizador y rayo sincronizador, equivalentes a 5125 años de 365 días, cuyo Calendario se halla vigente en el Calendario Occidental.  A este Gran Ciclo del Sistema Solar, ellos lo llamaban: La Gran Rueda de los 13 Baktunes”, un ciclo de tiempo en el que el Sistema Solar produce una “Canción Galáctica”, el tiempo prudencial que da el Universo para que una civilización se desarrolle y culmine un proceso evolutivo.  Este Gran Ciclo del Sistema Solar es la unidad maya base de tiempo que da realidad a las Profecías Mayas, vale decir, 5200 años del Calendario Maya, son equivalentes a 5125 años de nuestro Calendario Occidental.  Este es un período de tiempo, en el cual, precisamente, en la actualidad, la humanidad se encuentra justamente atravesando el último KATUN o, si se quiere, los últimos 20 años de este período de tiempo que le resta por vivir al mundo actual.  Este es justamente, “El Tiempo del No - Tiempo”, el momento de cambio evolutivo que se explica en la anterior Profecía.  Efectivamente, de conformidad a los mayas, en agosto de 1999, el Planeta y sus moradores entraron en los últimos 13 años del actual ciclo evolutivo, el umbral del ingreso a la “Luz de la Galaxia. 

Cuando la esencia del hombre se sincroniza con la esencia de los días, logra estados superiores en la mente y en el Espíritu, experiencias del ser y del sentir, tales como la telepatía, los poderes de sanación y la capacidad de mirar en el tiempo.  Cuando los mayas comprendieron esto, decidieron representar esas sensaciones, esas cualidades y vibraciones, esos sonidos que producen cada número y cada día, en un símbolo.  Este último, tiene un efecto inmediato en la manera de sentir y pensar del hombre, permitiéndole ordenar su Universo interno y externo.  La simbolización de los días permite visualizar fácilmente, las cualidades del día que se vive y de los otros días que están por venir.  Esto permite al hombre tomar decisiones inmediatas y predecir cómo pudiera ser, el mismo día, en el año entrante, volviendo predecible cada cambio.  Consiguientemente, el Calendario se convierte en un Oráculo para predecir la vida.  Los mayas representan cualidades y sensaciones en los símbolos solares sagrados, a través de veinte (20) glifos; cada uno de ellos representan un estado del Espíritu.  Comprobaron que interiorizándolos, lograban aumentar su energía interna y sincronizarse con la Naturaleza. 

Estos son los 20 símbolos sagrados, los 20 glifos solares mayas.  Escoja el suyo, el que más le guste, aquel con el que más se identifique, con el que vibre más.  Ese símbolo tiene un mensaje maya para usted; téngalo en su mente, siéntalo con su corazón; se le entregará las claves para poder interpretarlo.

Esta es una oportunidad para poder profetizar su propia vida, para convertirse, al igual que los mayas, en “Un Caminante de los Cielos”.  La comprensión del significado del glifo solar escogido, le dará una quinta fuerza para navegar su propio Espíritu, en busca de su paz interior.  Recordará su conexión con el Universo y su sabiduría olvidada; es la puerta que puede conducirlo a su cuerpo de luz.  Mientras más seres humanos prendan su fuerza interior y aprendan a usar su sexto sentido, más fácil será el “Cambio de los Tiempos” para todos.  Como la vibración de cada día depende de la energía del Sol y la reflejada por la Luna, la posición que tengan ambos astros es muy importante.  Los mayas decidieron colocarle a cada símbolo sagrado un color que representaba, precisamente, esa dirección cardinal.  El Este –lugar de la luz- donde nace el Sol, es simbolizado por el color rojo.  El Oeste –lugar de la transformación- donde se oculta el Sol, es de color negro.  El Norte –lugar de la sabiduría- donde está la luz que nos guía, es de color blanco.  El Sur –lugar de la vida y el crecimiento- es de color amarillo.  A cada uno de los 20 Glifos Solares Sagrados le corresponde una posición cardinal representada en un color, que muestra su relación con la energía del Sol.  Nuevamente, busque y encuentre el símbolo que llamó su atención, aquel con el que más se identificó, y atrévase a ingresar en la espiral de un laberinto. 

Los símbolos rojos representan el momento de generar la luz interna, al Este.  Los símbolos negros representan el momento de transformar la luz interna, al Oeste.  Los símbolos blancos, el momento de purificar la luz, al Norte.  Los símbolos amarillos representan el momento de expandir la luz, al Sur.  Una nueva clave se agrega a cada glifo sagrado con su color asociado; le corresponde además un número del 1 al 20, que representa el movimiento del Universo.  Aquí comenzará a abrirse una “Puerta a su Mundo Interior”, una “Puerta al Infinito”, a este nuevo milenio, a otra dimensión que lo ayudará a superar las Profecías de destrucción y sufrimiento. 

El glifo escogido por usted es el más beneficioso para este momento de su vida, aunque éste puede cambiar, si se transforman sus emociones y pensamientos como resultado de la “interiorización” del símbolo.  Localice nuevamente su glifo solar sagrado en uno de los siguientes tres grupos; encontrará otra clave para su vida presente y le ayudará a predecir su futuro. 

El primer grupo tiene los símbolos sagrados asociados a los primeros siete números, del 1 al 7.  Aquí están los glifos de colores que muestran la primera etapa del hombre, el comienzo de la aventura en el laberinto de la vida.  Cuando se experimentan las sensaciones instintivas de defensa, de ataque, de sexo y las emociones para aprender a controlarlas, es cuando se abren los ojos de la mente por primera vez, y se debe averiguar, cuánto se ha avanzado.  El segundo grupo tiene los números sagrados con los números del 8 al 14.  Están los glifos de colores que muestran el segundo estado de desarrollo en el hombre, el tiempo de la evolución mental, en el camino de la evolución de la conciencia.  El momento para encontrarse con su “Yo Superior”, de reconocer el lado no racional del Universo, de examinar sus relaciones con los demás, de respetar, de comprender, de no juzgar, de sentir la conexión con la Tierra y con Dios.  El Tercer Grupo tiene los símbolos sagrados con los números del 15 al 20; representan el último paso evolutivo del hombre, el tiempo de evolucionar hacia la mente colectiva, la mente solar, la unidad de conciencia.  Estos glifos caracterizan el momento de escuchar el sonido de la Tierra, de dar ejemplo de tranquilidad y de enseñar a mantener la mente en el único tiempo que existe, el presente.  Cada Glifo Solar Sagrado se comunica con la persona que lo eligió, tiene un mensaje para el momento en que se encuentra, clarifica la búsqueda interior, ayudando a transformar, a entender el momento de cambio que todos viven, a predecirlo. 

NOTA: LOS GLIFOS IRÁN POR SEPARADO YA QUE NO PUDE INCORPORARLOS AL TEXTO.

-          El glifo número 1 representa la unidad, el dragón, simboliza el comienzo, la creación, es el número para perdonarse a sí mismo, es el día del agua. 

-          El glifo número 2 simboliza la polaridad, es la expresión de las dos fuerzas que producen la energía, el Espíritu, la fuerza vital; es el momento de controlar el carácter, es el día del aire.

-          El glifo número 3 es el ritmo y representa la densificación de la luz en materia, es el momento para buscar el balance y la paz, es el día de la oscuridad. 

-          El glifo número 4 simboliza la aparición del crecimiento, de las semilla, de la vegetación que crece pegada al suelo, es el momento de superar el racismo, es el día del maíz. 

-          El glifo número 5 representa la aparición de la autonomía, la individualidad necesaria para comenzar el camino hacia la unidad, el momento de superar la negatividad, es el día de la serpiente. 

-          El glifo número 6 representa a los ciclos, el equilibrio y el desequilibrio, el momento de entender que la vida es más que experiencias, que de finales, es el día de la muerte. 

-          El glifo número 7 es la comprensión de lo finito, la medida que permite conocer al Universo a través de sus ciclos, es el momento de controlarse a uno mismo o dejar de controlar a los demás, es el día de la mano. 

-          El glifo número 8 representa a la octava musical, la vida que renace, el amor, la simiente, es el momento de descubrir el amor incondicional, es el día del conejo. 

-          El glifo número 9 es el número mágico del tiempo, representa la periodicidad, es el momento de pagar las deudas, es el día de la lluvia. 

-          El glifo número 10 simboliza la aparición de los animales con vida emocional, la lealtad, la fidelidad, es el momento de controlar la sexualidad, es el día del perro. 

-          El glifo número 11 simboliza al azar, la inestabilidad que permite el cambio, el comienzo de la vida superior inteligente, el artista, el bufón, es el momento de la creatividad, es el día del mono.

-          El glifo número 12 representa la aparición del cerebro humano, la estabilidad compleja, es el momento de no juzgar y respetar, es el día del hombre. 

-          El glifo número 13 representa el control de los instintos, el principio del “Yo Superior”, el “Caminante de los Cielos”, es el momento de exigir respeto, es el día de la caña. 

-          El glifo número 14 simboliza la aparición del vidente, del hechicero, el que tiene poderes mágicos, el más alto desarrollo de conciencia individual, es el momento de unirse a los demás, es el día del jaguar. 

-          El glifo número 15 simboliza la conexión de todas las mentes, la conciencia colectiva en el Planeta, es el momento de dar gracias por todo lo que uno tiene, es el día del águila. 

-          El glifo número 16 representa la conexión y el contacto con la mente de la Galaxia, es el momento de controlar su poder, es el día del buho. 

-          El glifo número 17 simboliza la sincronización de la inteligencia del hombre con la inteligencia del Planeta, es el momento de descubrir el liderazgo, es el día de la Tierra. 

-          El glifo número 18 simboliza la purificación, el “Salón de los Espejos”, la transformación interna al tomar conciencia, es el momento de valorar la pureza del pensamiento, es el día del cuchillo.

-          El glifo número 19 simboliza la tormenta de cambio para transformarse en Sol, en nube, en el ser trueno, es el momento de confiar en su visión interna, es el día de la tormenta. 

-          El glifo número 20 simboliza a la mente solar, la maestría, la sabiduría, la facultad para tener a toda la Galaxia en la mente y generar, nuevamente, un ciclo completo pero más elevado, más armonioso, es el momento de servir a los demás, es el día del Señor. 

Este es el principio de su trabajo de conocimiento y transformación de su comportamiento.  Recuerde su Glifo Solar; trabaje con él diariamente, le abrirá muchas “Puertas”.

La Segunda Profecía de los Mayas sostiene que el hombre se verá enfrentado al “Cambio de los Tiempos”, que nuestra civilización dará paso a una Nueva Era, en la que todo el Universo vibrará más alto, en paz y armonía.  Los hombres siempre son dueños de su propio destino y, en el momento, entre el final de un ciclo y el comienzo de otro, pueden decidir cómo cambiar su comportamiento.  De todas maneras, el “Cambio de los Tiempos” se dará, ineluctablemente, éste tendrá lugar, ya que forma parte de los procesos del Universo.  Con nuestras decisiones, podemos intensificar la destrucción y el dolor o, por el contrario, buscar un camino de paz interior que facilite el cambio.  Si la mayoría de los hombres deciden sincronizarse con la Naturaleza, sentir las esencias de todo lo que existe, aumentarán sus niveles de energía interna y avanzaremos rápidamente para transformar nuestra sociedad. 

Este camino haría innecesarios los aprendizajes a los que nos veremos enfrentados con los cataclismos anunciados en las siguientes Profecías, conduciéndonos a una Nueva Era, sin tantos traumatismos, de un modo mucho menos trágico.  El “Cambio de los Tiempos” puede ser fácil si nos encontramos con nosotros mismos, si nos ayudamos los unos a los otros; ésa es la manera de evitar la concreción de las Profecías.       

En la presentación de la próxima profecía, se verá la Tercera Profecía Maya.  Ella nos habla de una ola de calor que cambiará el clima de nuestro Planeta, trayendo sequía, hambre y plagas.  Se verá también la importancia de los calendarios mayas, y, particularmente, algo que no se pudo tocar en esta Segunda Profecía: La Pirámide de Kukulcán.

FIN DE LA SEGUNDA PROFECÍA

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-          Serie Televisiva “LAS PROFECÍAS MAYAS”  Año 1999

    Cadena CARACOL – Colombia /

 

-          Bajo la Dirección de Fernando Malkún  -  fmalkun@mac.com

 

-          Guión escrito por: Fernando Malkún 

 

-          IMPORTANTE PÁGINA WEB DE Fernando Malkún:  www.fernandomalkun.com

 

-          Difusión Autorizada por: Fernando Malkún – Bogotá / Colombia

 

-          Transcripción - Edición de Siete Programas Televisivos efectuada por: 

 

Jebner Zambrana Román    

jebzam@entelnet.bo

Grupo “AMATISTA” del Maestro Saint Germain

La Paz – Bolivia

 

NOTA: El transcriptor-editor no se hace responsable de los comentarios u opiniones personales contenidas en este texto.  Cualquier crítica, reclamo u observación relacionada con el contenido de la presente Segunda Profecía Maya, debe dirigirla a Fernando Malkún, Director y Guionista de la Serie Televisiva “PROFECÍAS MAYAS”.

 

Para un mejor entendimiento de los tiempos y los anuncios hechos en las Siete Profecías Mayas, el amable lector deberá comprender que esta Serie compuesta por Siete Episodios (Siete Profecías), fue elaborada el año 1999.  De esa forma, cronológicamente uno estará mejor ubicado en coordenadas de tiempo y espacio.