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Asunto:[UNION_GLOBAL_DE_LUZ] Los Portales de entrada del Solsticio y el cambio polar-solar
Fecha:Domingo, 13 de Enero, 2008  18:50:23 (-0300)
Autor:Juan Angel Moliterni <juan-angel @............ar>

Los Portales de entrada del Solsticio y el cambio polar-solar

John Major Jenkins

http://alignment2012.com/polar-to-solar.html

Traducción: Linda Wurts

Edición: Juan Angel Moliterni

 

 

Mi libro de 1998 Maya Cosmo-génesis 2012, provee el contexto y antecedentes, para ciertas clarificaciones del cambio polar-solar de René Guénon y el lugar de los portales de entrada del solsticio. Sé que mi contribución en esta área de pensamiento tradicionalista, será visto con sospecha y con justificada razón, pues todos los avances en nuestra comprensión no deberían ser tomados con una aceptación casual, sino con una consideración cuidadosa. Por ello, me gustaría tomarme el tiempo para resumir los puntos clave en mi nuevo libro, puntos para aclarar, que invitan a una reevaluación del verdadero lugar de los portales de entrada del solsticio. Las implicaciones de esta reevaluación son algo sorprendentes y relevantes, para un tema de los más importantes hoy en día: la fecha de término de Kali Yuga. Una consecuencia importante de esta reevaluación es que podemos comprender el marco galáctico del cambio polar a solar de Guenón. La aclaración que propongo, también nos ayudará a entender los ciclos astronómicos y alineaciones que descansan en la doctrina yuga y así, aclararnos cuando será el fin de la descendiente Kali yuga, conforme a los conceptos tradicionales.

 

 

1.- Los portales de entrada del solsticio

 

Guenón utiliza la información de Porphyry y otros, para identificar los portales de entrada del solsticio con Capricornio y Cáncer. Sin embargo, como lo señala Macrobius, son las constelaciones que se elevan heliacalmente al tiempo de los solsticios, los que revelan los portales de entrada. Así, en la Era de Porphyry, estos eran Sagitario y Géminis. El zodíaco eclíptico (de las doce constelaciones junto con el movimiento de la luna, el sol y los planetas) intersecta la Vía Láctea en Sagitario y Géminis. Los puntos de intersección, es un rasgo importante y poco reconocido en muchas cosmologías antiguas. Para los Mayas, los puntos de intersección denotaban el centro cósmico. También un rasgo oscuro de ruptura cercano a la Vía Láctea, cerca del punto de intersección, se comprendía que era la “entrada” hacia el mundo inferior. También se simboliza un sitio de emergencia para los Mayas, un “portal” hacia esta y desde esta dimensión. Mientras que los solsticios son los portales de entrada temporales, sin importar en dónde se encuentren situados, con respecto al fondo de las constelaciones, el fenómeno astronómico de la precesión los mueve alrededor del zodíaco en un ciclo de 26.000 años. Los solsticios son siempre portales de entrada devayana/pitriyana, pero solo al nivel del año solar. Necesitamos considerar la precesión mayor del Año Mayor, y necesitamos diferenciar los ejes del solsticio desde el fondo sideral y, en efecto, no se mueve. En otras palabras, Porphyry implica, y Macrobius literalmente lo especifica, que Sagitario y Géminis son los lugares de las “entradas”, no porque los solsticios estén cerca, sino por las características en esas constelaciones. Principalmente, las características siendo los dos puntos donde se intersecta la eclíptica de la Vía Láctea. Como se mencionó y lo señala literalmente Macrobius (en su Comentario del Sueño de Scipio) que los portales de entrada son las intersecciones del zodíaco en la Vía Láctea. Estas son posiciones fijas de fondo, los ejes del solsticio pueden preceder hacia dentro y hacia fuera de la alineación con estos puntos de los portales de entrada y esto señala desde la perspectiva de alineación astronómica, lo que define el fin del Kali Yuga descendiente (en mi libro previo, señalé que esta rara alineación galáctica de la alineación del solsticio en la galaxia, culmina en los años alrededor del Calendario Mayo señalados como DC 2012). Ahora bien, es importante identificar algo muy significativo sobre el marco que se crea, al aceptar los puntos de cruce eclípticos de la Vía Láctea como el sitio verdadero de los portales de entrada. El “punto de cruce” eclíptico de la Vía Láctea en Sagitario, está en el “bulto nuclear” de la Vía Láctea, donde está el centro de la galaxia de la Vía Láctea. Por eso, los portales de entrada como fueron definidos por Macrobius (aclarando a Porphyry) definen un marco de ejes que corre del Centro Galáctico hacia el Anti-centro Galáctico (arriba de Orión en Géminis). Con esto aclarado, veamos el material de cambio polar a solar de Guenón.

 

 

2.- El cambio polar a solar

 

Aquí, siento que es mejor simplemente proveer un extracto del libro. Sin embargo, antecederé al extracto con lo siguiente: Debido a que las Pléyades son los indicadores generales del Anti-centro Galáctico, la exposición de Guénon del cambio simbólico y conceptual de las estrellas en la Osa Mayor a las estrellas en las Pléyades, indica no solo un cambio polar a solar en la orientación cosmológica, sino un cambio en los ejes a una orientación de galaxia, como un marco superior cosmológico, en comparación al viejo eje polar. Esto no es nada más que un cambio esotérico de la fase hiperbórea a la Atlántida del ciclo histórico (hablado en términos tradicionalistas o metafóricos). Un extracto del capítulo 14, es el siguiente:

 

El argumento primario de Guénon para un cambio de un marco polar a solar, involucra la transferencia de las siete estrellas o Siete Sabios (sapta riksha) de la Osa Mayor a las Pléyades. Cada constelación tiene (o tenía) siete estrellas y las Pléyades semejan una osa menor (el número siete también se refiere a los siete sabios o escalones en la escalera del pilar cósmico que pasa el alma mientras asciende al cielo más elevado). Una relación entre la Osa Mayor y las Pléyades, se encuentra en muchas historias. Por ejemplo, las Pléyades están siendo aún referidas como las Siete Hermanas, pero ahora solo hay seis Pléyades. La leyenda Griega dice que una de las Pléyades, Elektra, fue raptada por uno de los Siete Reyes (una de las estrellas de la Osa Mayor, Alcor) y que ahora lo acompaña como una estrella binaria. Este mito está asociado a la caída de Troya, que se vio en el capítulo 9 y que simboliza la “caída” de la Osa Mayor fuera de la proximidad del Polo Norte Celestial, señalando una nueva Edad del Mundo, cerca del año 2200 AC (ver la Iliada Secreta de Homero por Florencia y Kenneth Wood).

 

Las Pléyades o Atlántidas eran las hijas de Atlas y fueron por lo tanto, los niños de la nueva tradición Atlántida. Además, la Osa Mayor en Egipto se le llamaba “el hombro del toro”, mientras que las Pléyades están localizadas en Tauro/constelación del toro, justo en el hombro del toro. Guénon compara lingüísticamente también, pero el punto es claro: Las Pléyades simbólicamente reemplazaron la función de la Osa Mayor. Esta ecuación está llena de implicaciones muy ricas, especialmente cuando entiendes que las Pléyades marcan la dirección opuesta al Centro Galáctico. El marco cosmológico que una vez giró alrededor de la constelación de Ursa Mayor circumpolar, se cambió al polo norte del Eje Evolucionario que se extiende desde el Centro Galáctico al Anti-centro Galáctico. Las Pléyades no se encuentran precisamente en el Anti-centro Galáctico, pero tampoco lo está precisamente la Osa Mayor en el polo estelar. Sirven como marcadores simbólicos en la corona de sus pilares respectivos.

 

Guénon escribe que estos dos marcos simbólicos de referencia, son mapas entre ellos y comparten las mismas referencias astronómicas, haciendo difícil que se identifique la verdadera intención de un símbolo dado, pero las tradiciones del norte Hiperbóreas son probablemente más antiguas. Generalmente sin embargo, el mismo grupo de ideas con respecto al “centro cósmico” se aplicaron, en dos Eras diferentes a dos partes diferentes del cielo. El primero es el simbolismo polar Hiperbóreo. El segundo es el simbolismo solar o centrado en el sol, al que Julius Evola se refiere como Olímpico y otros lo llaman Atlante. Ambos lugares ocupan la parte más alta del eje cósmico y sirven como puntos centrales.

 

Noten que las Pléyades son solo solares en el sentido de que se encuentran cerca del eclíptico y el sol pasa por ellas una vez al año. Su verdadera función, además de ser un punto solar de referencia, es que indican la dirección del Anti-centro Galáctico, la corona de los ejes galácticos. En este sentido, podemos corregir la reconstrucción de Guénon y llamarla, con buena justificación, un cambio polar a galáctico.

 

Aquí podemos aclarar nuestras identificaciones en la ecuación polar-solar-galáctica:

 

 

Polar                           Solar                           Galáctica

Norte               Osa Mayor /                 Cáncer /                       Pléyades

Estrella Polo Norte        Solsticio de Junio

Sur                  Polo Sur                       Capricornio /                 Centro Galáctico

Celestial                       Solsticio de Diciembre

 

Tres Marcos Cósmicos

 

 

Cuando las “siete luces” del crecimiento espiritual se cambiaron a las Pléyades, un nuevo marco fue identificado y opera al nivel de la galaxia. Este nivel galáctico comprende el árbol o eje que comienza en el Centro Galáctico (el muladhara o raíz de la creación), se extiende a través de la tierra y procede hacia fuera hacia las Pléyades (el sahasrara o corona de la creación), la dirección del Anti-centro Galáctico (en Géminis). El Anti-centro Galáctico es el punto más elevado en este marco de referencia, porque es la dirección fuera de nuestra galaxia, hacia los dominios transgalácticos. Las Pléyades, como la Osa Mayor, están a una pequeña distancia del punto más elevado del sistema, pero sin embargo sirven como un indicador mítico y simbólico. Por este razonamiento, se sigue que el Centro Galáctico es análogo al polo celestial del sur, y tiene afinidades especiales con el hemisferio sur. De hecho, desde el punto de vista del hemisferio norte, el Centro galáctico siempre arquea a través de los cielos del sur y su altura más elevada en el meridiano de tránsito, está relacionada a la latitud del punto de observación de uno.

 

Esta aclaración resalta una vez más, que nuestra atención debe irse a Sagitario y Géminis. Sucede que estas cualidades simbólicas, esotéricas y metafísicas de Sagitario, fueron exploradas por Ananda Coomaraswamy en un ensayo que produjo al final de su vida. Los rasgos simbólicos los exploró a una extensión de su cuestionamiento en la “puerta del sol como fin del mundo” y por ello lo relacionó a los portales de salida del solsticio, involucradas en la trascendencia espiritual humana. Sin embargo, su ensayo no es sobre Capricornio, sino sobre Sagitario. Esto no debería sorprendernos, dada la aclaración sobre el punto sideral verdadero de los portales de entrada.

 

 

3.- “La iconografía temprana de Sagitario” de Coomaraswamy

 

El ensayo de Coomaraswamy, fue escrito aparentemente en respuesta al artículo por el Dr. Willy Hartner que apareció en Ars Islámica, 1938. El documento de Hartner identificó los lugares de las exaltaciones de los nodos lunares en la astrología Islámica, Griega e Hindú. Esto es simplemente, las dos posiciones en el zodíaco en el que los nodos lunares (Rahu y Ketu) son considerados particularmente poderosos. Los puntos siderales que identificó están a 3° de Sagitario y 3° Géminis; el de Sagitario está dentro de los 3° de los ejes del Anti-centro Galáctico del Centro Galáctico, que se discutieron arriba. No fue abiertamente, o quizás aún conscientemente, que se reconocieron a los nodos lunares (que indican la intersección de los planos solares y lunares) que fueran análogos a los “nodos” del plano eclíptico y galáctico. El Bundahishn entra en juego aquí también, pero debo ser breve en esto; el Capítulo 8 en mi libro está dedicado a este material interesante. De cualquier forma, la exploración de Coomaraswamy de Sagitario, confirma el punto astronómico de la “entrada”, así como de la importancia metafísica del Centro Galáctico dentro de las doctrinas Védicas, especialmente el Robo de Soma. Las ideas que él explora se relacionan al árbol cósmico, al centro cósmico, a la copa del Grial que contiene el elíxir de la inmortalidad (soma), y a la entrada entre las aperturas que llevan al dominio trascendente del vínculo al plano terrestre a la dualidad. Aunque las referencias astronómicas, no están siendo muy explícitas, estos conceptos metafísicos pueden tener sus extensiones materiales al nivel galáctico de la casa cosmológica.

 

Siento que ya he excedido el espacio que quería ocupar y tengo miedo de perder el interés de mis lectores. No es un tema simple y poco complicado; es por ello que he dedicado muchos capítulos en mi libro que viene. No quiero que mi libro pase al recordatorio del basurero, sin que se hayan conocido estas perspectivas en el mundo que pueda apreciar esto. Así que, ofrezco este resumen conciso. No me he propuesto resumir o explorar los retos metafísicos avanzados del pensamiento Tradicionalista, sino solo aclarar algunos puntos relacionados al anclaje astronómico de las yugas. Por eso, el fin del Kali Yuga descendiente, puede muy bien ser señalado por la misma alineación astronómica que los antiguos Mayas buscaban indicar con su fecha fin del 2012: la alineación del solsticio del sol con la Vía Láctea, específicamente, esa parte de la Vía Láctea que da cobijo al Centro Galáctico. Esta es una alineación en la precesión que ocurre una vez cada 26.000 años. John Michell, en su introducción al Orden de las Edades de Robert Bolton, pone la pregunta, con respecto a donde están localizadas dentro del gran ciclo precesional del Año Platónico. Mi trabajo indica que la doctrina original de la Edad del Mundo Védico, era congruente con la cosmología Maya, en tanto a que el fin del ciclo actual histórico, ocurre cuando el solsticio del sol precede a través de la Vía Láctea, cerca del Centro Galáctico. Como tal, la astronomía moderna ofrece una fecha precisa para esto: Mayo de 1998 (Jean Meeus,   Mathematical Astronomy Morsels, 1997). Surgen muchas preguntas si se sigue esta línea de cuestionamiento y ciertos parámetros pueden extender esta fecha al rango de años y yo pondero estas consideraciones y opciones varias en mi nuevo libro.

 

Mi trabajo para reconstruir los calendarios antiguos Mesoamericanos y la cosmología, me ha llevado en cierta dirección a lo largo de los años y he encontrado necesario distanciarme de los promotores de la Nueva Era que contaminan el campo (necesariamente porque mi trabajo ha sido catalogado en la misma categoría o se ha asumido erróneamente ser derivado de ello). Estos escritores son oportunistas que buscan apropiarse de la antigua tradición Maya, que es verdaderamente congruente con las ciencias Tradicionales y crea sus propios sistemas. Mi trabajo ha sido solo el de reconstruir y dar voz a la sabiduría tradicional Mesoamericana, al buscar una explicación de la fecha del fin del calendario Maya del 2012. Así fui llevado a la precesión y las alineaciones del Centro Galáctico, que son ocurrencias de hecho. El Centro Galáctico, como es obvio por las aclaraciones aparentes, es una de las entradas en la cosmología Védica. Sin embargo, señalo que el centro Galáctico puede ser considerado ser el Sol Hipercósmico, el Pozo del Recuerdo, la puerta del Sol al fin del Mundo, el ojo del corazón, el centro cósmico, la Copa del Grial, etc. Es un reto académico y escolar, demostrar cómo los metafísicos antiguos y cosmólogos, sin mencionar también a los astrónomos, tenían pegadas sus doctrinas escatológicas a la alineación rara del solsticio del sol y el corazón galáctico. Debe promover al pensamiento y ser productivo para introducir el hecho de que esta alineación, sea considerada en sus asociaciones simbólicas y esotéricas, en el discurso contemporáneo tradicional.

 

 

4.- El fin del Kali Yuga descendiente

 

He estado leyendo el nuevo libro de Robert Bolton, El Orden de las Edades. Estoy especialmente interesado en su discusión del Kali Yuga, donde computa (por un método) el fin de Kali Yuga y ocurre al fin del siglo 21. Aún hace una asociación general entre la computación del Yuga Védico y la fecha de fin Maya, que ocurre “en el mismo siglo” (cerca del 2012 DC). Mi investigación muestra que esta asociación no es apropiada. De hecho, las tradiciones Védicas y Mayas estaban relacionadas con el calibrado de la misma alineación astronómica y del anclaje de sus doctrinas escatológicas a ella. Esta alineación no es otra cosa que la alineación del solsticio del sol con el ecuador galáctico (la Vía Láctea), con el Centro Galáctico cercano. El astrónomo europeo Jean Meeus y el observatorio naval de los Estados Unidos, calcularon esta alineación, con una precisión quizás sin garantía, de que ocurrió en el año 1998. He demostrado en mis libros (Centro del Tiempo Maya, Cosmos de Izapa y Cosmogénesis Maya 2012) que los Mayas intentaban señalar a la “alineación galáctica” con la fecha de término del 2012 de su calendario de Cuenta Larga, que primero se esculpió en piedra hace unos 2.100 años. Ahora, en mi próximo libro, muestro que esta alineación es la clave para la doctrina Védica de las Yugas y define nuestro cambio del Kali Yuga descendiente al Kali Yuga ascendiente.

 

Mi análisis de la cuestión del tiempo del yuga, procede de una forma diferente a la de Bolton y está basada en los vislumbres descubiertos en mi estudio de la metafísica, cosmología y calendarios Mayas. Comencé con la primera fuente Védica del comentario en la doctrina yuga, las Leyes de Manu. El texto antiguo implica un período de 24.000 años para los yugas, claramente una referencia a la precesión de los equinoccios. Los números mayores generados en algunos cálculos están usualmente basados en múltiplos de diez de los números clave yuga (señalados abajo) y se derivan ya sea de una excitación inapropiada para generar “grandes números” o de un interés en especular sobre los ciclos cósmicos más largos. Sin embargo, vamos a adherirnos a las Leyes de Manu. El swami Hindú, Sri Yukteswar, en su pequeño libro La Ciencia Gloriosa (originalmente escrito alrededor de 1895), explica las ideas Védica e Hindúes relacionadas a la doctrina yuga, como se encontraron en las Leyes de Manu. El período de años de 24.000, seguido por la doctrina  devayana/pitriyana de las fases ascendentes y descendentes de todos los procesos temporales, está dividida en dos mitades. Uno asciende a la fuente cósmica y el otro desciende y se aleja. Un extremo indica la Edad Dorada, el otro extremo indica una Edad muy oscura. Cada mitad está dividida en cuatro edades, con el esquema numerológico siguiente:

 

 

Edad Dorada = 4.800 años

Edad de Plata = 3.600 años

Edad de Bronce = 2.400 años

Edad de Hierro (Kali Yuga) = 1.200 años

 

 

En total suma la mitad de ciclo de los 12.000 años, una mitad del ciclo de precesión. En la “base” del ciclo, donde termina el Kali Yuga descendiente, hay un cambio fundamental que ocurre y los cambios de ciclo universales hacia la fase ascendente; entonces comienza el Kali Yuga “ascendiente”, moviéndose hacia arriba y eventualmente culminando en una nueva Edad Dorada. Como este proceso está enraizado en la precesión, nos tenemos que preguntar qué tipo de alineaciones dentro de esta precesión pueden definir los puntos de cambio. Es mejor quizás insertar aquí un extracto extenso del Capítulo 12 de mi nuevo libro:

 

 

Vishnunabhi  y el verdadero Anclaje de los Yugas Védicos

 

Uno de los escritos más antiguos de la literatura Védica, viene del pseudo-hombre-dios histórico, Manu. René Guénon señaló que Manu pertenece a la familia de figuras arquetipo relacionadas, que incluyen a Melchizedek, Metatrón, San Miguel, Gabriel y Enoch.

 

Como una inspiración angélica para el renacimiento de la humanidad en el amanecer de la nueva era o manvantara, Manu es el dador primario de la ley y sus leyes están registradas en los textos extremadamente antiguos Védicos, llamados las Leyes de Manu. En mucho de su contenido describe códigos de ética y morales de buen comportamiento, pero hay una sección que tiene que ver con la doctrina antigua Védica de las Edades del Mundo, los yugas. Manu indica que un período de 24.000 años, claramente una referencia a la precesión, consiste de una serie de cuatro yugas o edades, cada una más corta y espiritualmente más oscura que la última. En una historia, este proceso de incremento en limitación se ve como una vaca cósmica parada con cada pata en un cuarto del mundo, con cada edad que pasa, se pierde una pata, resultado un mundo absurdo e inestable como el que vivimos hoy día, igual al de una vaca balanceándose en una pata.

 

Conforme a esta información en las Leyes de Manu, los períodos del amanecer y la mañana, entre el amanecer de cada nueva era, es igual a un décimo de su yuga asociado, como se muestra en la tabla de arriba.

 

En la mitología Védica, un amanecer fabulado de tiempo, existió en el pasado distante, cuando los humanos tenían contacto directo con su inteligencia divina emanando de Brahma, el asiento del poder creativo y de la inteligencia en el cosmos. La Edad Dorada arcaica (la Satya Yuga) duró alrededor de 4.800 años. Después terminó la Edad Dorada y la humanidad entró a una Era más densa, la Edad de Plata, que duró solo 3.600 años. En esta edad, la conexión de la humanidad con la fuente disminuyó y las prácticas de sacrificios espirituales fueron necesarias, para preservarla. La Edad de Bronce fue la que siguió y la humanidad se olvidó de su naturaleza divina. Surgieron los dogmas vacíos, junto con la indulgencia en el materialismo. Después entramos en Kali Yuga, donde estamos hoy día, donde el espíritu humano sufre bajo el materialismo, la ignorancia, guerra, estupidez, arrogancia y todo lo contrario a la espiritualidad divina.

 

Como dicen las enseñanzas, Kali, la diosa creadora-destructora, aparecerá al final de Kali Yuga para barrer los desechos basura de la humanidad muerta en espíritu, dando lugar a un nuevo ciclo de luz y de paz. Noten que el texto de Manu, nos lleva del pináculo de luz al punto final del proceso, la oscuridad de Kali Yuga. Y noten que las cuatro edades, cuando se sobrepone el período, se añaden y llega a una mitad del período de 24.000 años del ciclo de Yuga Védico. Esto apunta a un aspecto oscuro de la doctrina que el Maestro Hindú, Sri Yukteswar, pretendía aclarar.

 

 

Ajuste de Sri Yukteswar’s

 

Sri Yukteswar fue un santo Hindú activo en la última parte de los 1800 y principios de los 1900. Era maestro del famoso Yogananda, fundador del Self Realization Fellowship, cuyo libro Autobiografía de un Yogi, despertó a mucha gente a la magia y misterio de la espiritualidad de la India. Yukteswar estaba interesado en los avances contemporáneos científicos y en mostrar paralelos entre la religión Hindú y la Cristiandad. Su libro, la Ciencia Sagrada está principalmente enfocado a estas correspondencias. Fue escrito a mitad de los 1890 y como resultado de una petición de su maestro, Mahavatar Babaji. Sin embargo, la introducción contiene una aclaración intrigante sobre el sistema de la Edad del Mundo de los Yugas.

 

Aunque se presta a discusión el comienza exacto de la Kali Yuga, nadie discute que estamos profundamente dentro de ella. Desgraciadamente, los ciclos y las cuentas anuales de la cronología Hindú están sujetos a exageraciones y manipulaciones enormes, efecto lamentoso de escolares Hindúes que tratan de reconstruir las doctrinas antiguas. Y estos errores han sido insertados en las doctrinas, tan atrás como desde el siglo cuarto AC, así se fueron pasando a estudiantes que no sospechaban nada, como una forma convencional de sabiduría. Sin embargo, me sorprende que Sri Yukteswar se acercó más que nadie a la verdadera intención de la doctrina Yuga. Yukteswar basó su “modelo actualizado de los Yugas” sobre las Leyes de Manu, así como de otras tradiciones en la astronomía y mitología Védica y de la India. La tradición que él comparte, dice así:

 

...el sol, con sus planetas y sus lunas, toma alguna estrella como su dual y gira alrededor de ella, por cerca de 24.000 años de nuestra tierra, un fenómeno celestial (precesión)... El sol también tiene otra moción por la que gira alrededor de un gran centro, llamado Vishnunabhi, que es el asiento de la fuerza creadora, Brahma, el magnetismo universal. Brahma regula el dharma, la virtud mental del mundo interno.[1]

 

Al leer una historia así, se muestra aparente inmediatamente que las cosas podrían ser habladas más claramente. Este es un problema típico al traducir los trabajos y desafortunadamente, como lector, siempre es tentador el ignorar mentalmente una sección que no está clara y seguir leyendo. Pero, hay un enorme grano de sabiduría dentro de la descripción de Yukteswar y es meritorio verla más de cerca. Vamos a ver si podemos leer entre líneas y tomar un sentido a lo que en realidad se refiere Yukteswar.

 

Tenemos una identificación importante al “gran centro” como Vishnunabhi o Brahma, el asiento de la fuerza creadora. Vishnunabhi es el ombligo del dios Hindú Vishnu, el punto de emanación del cosmos y conforme al escolar moderno Védico David Frawley (N.T. mi maestro de Ayurveda) identifica a Vishnunabhi con el Centro Galáctico. En su libro de 1990 Astrología de los Sabios, él escribe: “El centro galáctico se le llama Brahma, la fuerza creadora o Vishnunabhi, el ombligo de Vishnu. Desde el sol galáctico emana luz que determina la vida y la inteligencia en la Tierra....” [2]

 

Sin desbaratar las palabras, está claro que los observadores antiguos Védicos, estaban al tanto del Centro Galáctico y de hecho, consideraban que era el centro y la fuerza creativa o fuente del universo. De nuevo, como lo he señalado para los observadores antiguos Mayas, que reconocían al Centro Galáctico como un lugar importante junto con la vía Láctea, esto está dentro de la posibilidad ocular, a simple vista (aunque no haya sido el único método utilizado).

 

Yukteswar sugiere que el sol “toma una estrella como su dual” y gira alrededor en un ciclo precesional. Claramente, la referencia no está referida a un período actual orbital, como la luna al orbitar alrededor de la tierra, sino más bien a un cambio precesional del sol alrededor del zodíaco. Si el dual del sol es una estrella fija, en contra de la moción precesional del sol al medirla, entonces podemos entender esto más claramente. Este tipo de lodo conceptual o lingüístico, puede retrasar una comprensión más profunda, de inmediato. Ahora, para poder medir la moción precesional del sol, los antiguos astrónomos necesitarían identificar un “sol” específico o posición solar en el ciclo te temporadas, por ejemplo, el equinoccio vernal o el verano del solsticio del sol. Esta especificación ancla al sol a un cuarto temporal, para que la moción “orbital” referida por Yukteswar (que es en realidad un cambio precesional) pueda ser medido contra un punto sideral fijo, el “dual” del sol. Aldebarán puede ser un candidato, pero el “dual” real fijo, en contra del cual el ciclo de precesión está trazado en esta descripción Védica, puede ser de hecho Vishnunabhi, el Centro Galáctico.

 

En la cita dada por Yukteswar, también se menciona “otra moción” del sol alrededor del Centro Galáctico, que es probablemente su período actual orbital, un ciclo enorme de cerca de 225.000.000 años. Aunque es de sorprender que lo mencione (escrito alrededor de 1890), este ciclo mayor aplica al significado de los ciclos múltiples de precesión y no es relevante a la pregunta inmediata en consideración. De vuelta en el ciclo, Yukteswar continúa:

 

Cuando el sol en su revolución alrededor de su dual, llega al sitio más cercano a su gran centro, el asiento de Brahma (un evento que tiene lugar cuando el Equinoccio Otoñal llega al primer punto de Aries), el dharma, la virtud mental, se desarrolla tanto, que el hombre puede fácilmente comprender todo, aún los misterios del espíritu... [3]

 

El movimiento precesional del “sol” más cercano “al gran centro”, produce la expresión completa de una Edad Dorada de Luz, un tiempo indicado en las tradiciones Védicas e Hindúes como ocurrente hace una docena de milenios. Como tal, debe ser la moción precesional del solsticio del sol de Junio, alrededor del gran centro lo que se indica, porque el solsticio de junio del sol estaba “más cercano a” el Centro Galáctico más o menos hace 12.000 a 13.000 años. Debo señalar que esta “cercanía” está en términos de la alineación (como visto desde la tierra), no en distancia. Desafortunadamente, Yukteswar intenta una fecha precisa, basado en un período de 12.000 años por una mitad del ciclo de precesión. Como resultado, le pone fecha anterior al tiempo de la fábula de la Edad Dorada (que después da como de 11.501 AC) al usar un punto del equinoccio de otoño en Aries, que está en error. El diagrama de Yukteswar guarda el punto de vista importante de la fase descendiente y una fase ascendiente del ciclo precesional, pero el tiempo de cambio de la Kali Yuga descendiente a la ascendente Kali Yuga, debe ser ajustado.

 

La rueda externa muestra que el descenso del tiempo en el sentido de las manecillas del reloj, de la Edad de Leo arriba, cuando el sol del solsticio de Junio está más cercano al “gran centro”. La rueda sombreada indica la edad equinoccial de precesión conforme al zodíaco occidental no ajustado. La rueda interna muestra la posición actual sideral de los ejes del solsticio. ¿Por qué se necesita el ajuste? Sri Yukteswar quería que el fin del Kali Yuga descendiente, correspondiera a la comprensión histórica, basada en la educación del siglo diecinueve, de las Edades Oscuras Europeas y su creencia en la elevación de la consciencia humana, que comenzó alrededor de 500 DC. El cita avances científicos y una emergencia lenta europea de las Edades Oscuras para apoyo, pero en mi opinión, la tecnología nos ha llevado más a fondo en la dependencia material y la oscuridad espiritual. Además, su escenario es euro-céntrico e ignora la civilización Islámica y China. Me doy cuenta que puede verse como algo presuntuoso, el que corrija a un santo en este punto, pero su intención era la de elucidar los detalles astronómicos de las doctrinas antiguas, que en su tiempo, se habían convertido en vagancias semánticas. Y estaba escribiéndolo antes de que se redescubriera la ciencia moderna del centro galáctico. Quizás, se puede ver que he inyectado mi propia lectura segmentada en el trabajo de Yukteswar. Pero mis conclusiones y correcciones, son muy de frente. El lector deberá juzgar con discernimiento.

 

(para ver el dibujo ve a la pagina original en internet)

 

 





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