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Asunto:[UNION_GLOBAL_DE_LUZ] La miseria del mundo y la mayor amenaza de la humanidad
Fecha:Martes, 6 de Agosto, 2002  00:36:38 (-0300)
Autor:Buena Voluntad Rosario <bvr @..........ar>

Pagina

 
 
 

La responsabilidad de la gran miseria del mundo o

La mayor amenaza que enfrenta la humanidad

 

por Djwhal Khul

 

    Permítaseme que comience con ciertas declaraciones funda­mentales:

 

    En primer lugar, debemos reconocer que la causa de todos los malestares del mundo, de las guerras que han arruinado a la huma­nidad y de la miseria que se ha extendido por todo el planeta puede atribuirse en gran parte a un grupo de hombres egoístas, que con fines materialistas, durante siglos, ha explotado a las ma­sas y ha aprovechado el trabajo humano para sus propios fines egoístas. Desde los señores feudales de Europa y de Gran Bretaña en la Edad Media, pasando por los poderosos grupos comerciales de la Era Victoriana, hasta una pequeña minoría de capitalistas ‑nacionales e internacionales‑ que hoy controlan los recursos del mundo, ha surgido el sistema capitalista que ha llevado al mundo a la bancarrota. Este grupo de capitalistas monopoliza y explota los recursos del mundo y los productos necesarios para la vida de la civilización. Estos capitalistas han podido hacer esto porque poseen y controlan la riqueza y la retienen en sus manos mediante juntas directivas entrelazadas. Han producido la gran división entre los muy ricos y los muy pobres; aman el dinero y el poder que el dinero da; han sostenido gobiernos y políticos; han dominado los comicios; han hecho posible los estrechos propósitos nacionalistas de políticos egoístas; han financiado los negocios del mundo y controlado el petróleo, el carbón, la fuerza motriz, la luz y los transportes y, pública o anónimamente, el movimiento ban­cario del mundo.

 

    La responsabilidad de la gran miseria que prevalece hoy en todos los países del mundo corresponde, principalmente, a ciertos grupos interrelacionados de hombres de negocios, banqueros, direc­tores de carteles internacionales, fundaciones, monopolios y orga­nizaciones y a directores de grandes corporaciones que sólo buscan el beneficio de la corporación o el propio. No les interesa el bien público, excepto en lo que respecta a la demanda pública por me­jores condiciones de vida, que les permitirá, bajo la ley de la Oferta y la Demanda, proveer los productos, los trasportes, la luz y la fuerza, y obtener mayores beneficios. Las características de los métodos empleados por tales grupos son: la explotación del po­tencial humano, el manipuleo de los principales recursos planeta­rios y la promoción de la guerra para beneficio comercial y perso­nal. Los pueblos lo saben; la indignación contra los capitalistas aumenta constantemente; la ingenua clase media teme a tales hombres, pero no se atreve a rebelarse; los hombres ricos pero honrados (que son muchos) y los comerciantes bien intencionados y humanitarios (que también son numerosos) tampoco se atreven a hacer nada por temor a las represalias y por miedo a arruinarse, cosa que no sólo involucraría a ellos sino también a sus familias y accionistas.

 

    Estos hombres y organizaciones ‑responsables del sistema ca­pitalista‑ se encuentran en todas las naciones. Las ramificaciones de sus negocios y el dominio financiero sobre la humanidad ya estaban, antes de la guerra, activas en todos los países, y aunque durante la guerra (Mundial) se han mantenido ocultos, todavía existen. For­man un grupo íntimamente relacionado; trabajan en completa uni­dad de ideas e intención, y se conocen y comprenden entre sí. Estos hombres pertenecen a las Naciones Unidas y a las Potencias del Eje; han trabajado juntos antes y durante todo el período de la guerra, por medio de consorcios entrelazados, bajo nombres falsos y a través de organizaciones encubiertas, ayudados por los neutra­les que piensan como ellos. Hoy, a pesar del desastre que han pro­vocado en el mundo, están organizando y renovando sus métodos; sus finalidades son las mismas; sus relaciones internacionales conti­núan; constituyen hoy la mayor amenaza que enfrenta la humani­dad; en la actualidad dominan la política; compran a los hombres prominentes de cualquier nación; aseguran el silencio mediante amenazas, el dinero y el temor; amasan riquezas y compran una popularidad engañosa por medio de empresas filantrópicas; sus fa­miliares llevan una vida cómoda y fácil y no conocen el significado de trabajar como Dios manda; se rodean de belleza, lujo y posesiones y cierran los ojos a la pobreza, a la desdicha, a la indigencia, a la desnutrición y a la sordidez de la vida de millones de seres; contribuyen a obras de caridad y a la Iglesia a fin de tranquilizar su conciencia y evitar el impuesto a la renta; proporcionan trabajo a muchos millares de hombres, pero dan un salario tan exiguo que, imposibilita las verdaderas comodidades, el descanso, la cultura y los viajes.

 

Esto es una terrible acusación. Sin embargo, se pueden compro­bar miles de casos; tal situación está gestando una revolución y un ­creciente espíritu de inquietud. Los pueblos despiertan y se agitan y está amaneciendo un nuevo día. Pero se inicia ahora una guerra entre los intereses económicos egoístas y las masas que exigen honestidad y un adecuado compartir de las riquezas mundiales.

 

Extractado de "Los Problemas de la Humanidad", de Alice A. Bailey

Editorial Fundación Lucis - Buenos Aires - Primera edición       



 

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             Mail distribuido por:  Buena Voluntad Rosario -  www.sabiduriarcana.org  -  bvr@ciudad.com.ar