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Asunto:[UNION_GLOBAL_DE_LUZ] Alimentacion, Placer y Salud
Fecha:Miercoles, 7 de Agosto, 2002  13:19:35 (-0300)
Autor:Juan Angel Moliterni <claridad @.........ar>

Pagina

 

BOLETIN CENTRO ESCUELA CLARIDAD
República Argentina


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Alimentación, placer y salud



I.- Aprender un nuevo hábito de alimentación

Erróneamente se ha difundido la idea que, en cuestiones de alimentación, salud y placer van reñidos. Nada de eso. Se trata simplemente de una creencia cultural que asocia placer con grandes comilonas y salud con dietas estrictas y aburridas. Sin embargo, cualquier nutricionista puede dar cuenta de la inmensa cantidad de alimentos que entran en una dieta considerada sana, y lo placentero que puede resultar llevarla a cabo (cuando la idea del placer viene asociada tanto con el paladar, como con el resto de los órganos del cuerpo).

Además, sabiendo cuánto de cultural hay en la definición de lo que nuestro paladar considera gustoso, ¿Hasta qué punto es posible cambiar el gusto cuando, en situaciones críticas de salud, nos vemos obligados repentinamente a aprender a saborear otros alimentos? Para comprobarlo, basta pensar en cómo cambian los criterios acerca de lo que es sabroso en las distintas regiones del mundo. Lo mejor, es no esperar a que llegue ese momento crítico para comenzar a dar un giro de 180 grados en los hábitos de nuestra alimentación. Porque, al fin y al cabo, de lo que se trata es de una cuestión de hábitos.


Placer por la calidad y no por la cantidad

No es novedad que la base del bienestar físico es una alimentación balanceada y natural, pero esto de ninguna manera significa dietas estrictas y privadas de placer. Los nutricionistas coinciden en afirmar que hay que comer de todo. Comer sano no significa que tengamos que privarnos de algo. La consigna es comer variado y saber qué y cómo comer. Justamente, dos de los factores que atentan contra una buena alimentación suelen ser:

1.    La falta de información fehaciente sobre las combinaciones que admite una alimentación equilibrada.
2.    El ritmo en que se vive actualmente, donde a veces es escaso el tiempo disponible para organizar, confeccionar y saborear la comida.


Y agregaríamos un tercer factor: La asociación necesaria, en cuestiones relacionadas a los sentidos, entre placer y exceso. Cuanto más estimulación de sensaciones reciben nuestros cinco sentidos, más y más novedad y acumulación de estímulos se necesitan para producir placer. Y esto es válido tanto para los placeres visuales, auditivos como para los del gusto. Si bien en algunas esferas (la visual, por ejemplo) esto se hace más palpable, sencillamente se trata del cariz que ha tomado en nuestras sociedades eso que llamamos el “desarrollo”.


¿Hacia donde vamos con nuestra alimentación?

Al parecer nuestros ancestros, algunas generaciones atrás, se alimentaban mucho más sanamente. Estudios antropológicos han revelado que la dieta que alimentó a la mayor parte de la evolución humana era baja en grasas, muy baja en azúcar y alta en fibra y otros carbohidratos complejos. De hecho, la biología humana está perfectamente adaptada para conseguir su función óptima con un régimen de estas características. Hoy, por el contrario, tomamos doble cantidad de grasas, una proporción mucho más alta de ácidos grasos saturados frente a los insaturados, un tercio de la ingesta diaria de fibra recomendada, mucho más azúcar y sodio, menos carbohidratos complejos y escasos micro-nutrientes. Es decir, nos alimentamos mucho peor. Ahora, ¿cuáles son las pautas biológicas para una alimentación sana? Actualmente, los riesgos de una mala alimentación son tanto la desnutrición como la obesidad. Pero en tanto que la desnutrición se manifiesta fundamentalmente como consecuencia de grandes problemas estructurales de la sociedad (pobreza, marginalidad, desocupación, falta de educación, etc.), la obesidad es una enfermedad que está muy ligada a problemas en los hábitos de consumo. Efectivamente, en países desarrollados como Estados Unidos y algunos europeos la población obesa ronda el 35%, en tanto en Latinoamérica preocupa el crecimiento paulatino de un ya elevado 30% promedio de obesos en la población. Según estudios realizados, para conocer cuáles son los hábitos que conducen a la obesidad en distintos lugares del mundo, se sabe que en Estados Unidos se debe al consumo de grandes cantidades de la denominada “comida chatarra”: Muchas grasas y azúcares, hamburguesas, tocino con huevos, helados, gaseosas y papas fritas. En América Latina, en tanto, las personas engordan más que nada por el consumo excesivo de harinas: pan, fideos, arroz (blanco) y frijoles, etc... según la región.

“De cómo alimentes tu cuerpo, dependerá tu estado físico.
De cómo alimentes tu mente y tu espíritu,
dependerá tu crecimiento personal y profesional”.


II.- Alimentación sana

Pautas biológicas para una alimentación sana

La elección saludable está basada sobre principios universales. La dieta general de una persona debe contener, para ser equilibrada y sana, proporciones o cantidades óptimas de las diferentes categorías de alimentos. Esto es (en forma aproximada):

·    un 50 o 60% de varios cereales integrales.
·    un 20 o 25% de varias verduras (cocidas y crudas).
·    un 5-10% de varias sopas.
·    un 5-10% de legumbres, varios porotos y algas marinas.
·    Más algunos alimentos ocasionales: pescado y mariscos, frutos de estación, nueces y semillas, aderezos, pickles y condimentos, bocadillos y postres naturales y bebidas naturales.
·    Masticación
·    Pero además, en lo que ponen también énfasis los nutricionistas, es en comer con placer y atender a las señales de saciedad que el propio organismo emite.


III.- Pautas ambientales para una alimentación sana

Hay otro aspecto en el que ponen énfasis los nutricionistas, en la línea de comer con placer y atender a las señales de saciedad que el propio organismo emite. Los regímenes, las modas, los modelos estéticos, llevan muchas veces a comer con culpa. El estrés y los problemas de la vida cotidiana llevan a comer con nervios. Ninguna de estas condiciones facilitan una buena digestión, por mejor que sea la dieta alimenticia. De ahí la necesidad de darle un lugar de importancia al momento de la comida, en el que además de una necesidad biológica se satisfagan la necesidad de encuentro con los afectos, de diálogo y de comunicación. A veces, cuando las condiciones de vida no permiten hacer un alto varias veces al día para sentarse en torno a una mesa y compartir el ritual de la comida compartida, es preferible elegir al menos uno, pero a ese momento respetarlo y repetirlo diariamente. De ese modo, el acto de comer con otros constituirá efectivamente un ritual que transformará el mero acto mecánico de la ingesta en un momento en el que placer y salud se encuentren a través de la alimentación.


No hay “dietas tipo”: Seleccionar los alimentos

Es sabido que no hay una “dieta tipo” capaz de satisfacer las necesidades de cualquier ser humano, sino que cada individuo deberá elegir los componentes nutricionales que respondan a su edad, condición de salud y actividades. Sin embargo, hay ciertas normas generales, universales, que orientan las elecciones de cualquier persona, salvo en casos de particulares patologías o intolerancias.

Sí a los vegetales: Al momento de elegir los alimentos que pueden conformar una dieta equilibrada y saludable, no debemos olvidarnos de la fibra vegetal. La incorporación de buenas cantidades de vegetales (verduras, frutas, cereales, etc...) puede reducir el riesgo de Cáncer de Colon. La fibra aumenta el volumen de las heces y acelera la velocidad de tránsito a través del aparato digestivo. Los especialistas aseguran que esto disminuye la exposición del intestino y, por lo tanto, el riesgo de alteraciones. En el caso opuesto, una dieta con carencia de fibra y con exceso de otros componentes nutricionales, en especial las grasas, favorecería no sólo alteraciones intestinales sino también en el páncreas. Los hábitos alimenticios en muchos de los países desarrollados y en vías de desarrollo incluyen una gran proporción de conservas y enlatados. La elevada presencia de nitratos en este tipo de alimentos y otros como las carnes curadas, encurtidos y ahumados, provoca la producción de nitrosaminas, sindicadas como cancerígenas.

No a las grasas: Ha sido suficientemente probado el efecto negativo de un exceso de lípidos en la dieta humana. Las grasas, en especial las saturadas, favorecen muchas patologías entre las cuales podemos destacar las cardiovasculares. Pero se ha ligado también este tipo de dieta al desarrollo del Cáncer de Mama, bajo la teoría de que un exceso de grasas saturadas podría elevar el nivel se estrógenos, es decir, de hormonas sexuales de la mujer. Esto podría colaborar también en la incidencia de Cáncer de Ovario y Útero. La realización de ejercicios físicos, en especial los aeróbicos, ayuda a controlar el balance y el peso corporal, lo cual puede ayudar en éste y otros muchos sentidos a la salud.

No a la cafeína: La cafeína es un alcaloide, es decir, una sustancia estimulante presente en variados productos, no sólo el café (también el té o mate). Este tipo de sustancia ha sido relacionada con algunas formas de cáncer, en especial el de vejiga.

Cuidado con la cocción: Algunas formas de cocción de ciertos alimentos, modifican sus componentes y pueden transformarlos en potencialmente cancerígenos. La cocción “a la brasa” es particularmente perjudicial, en especial cuando los consumidores gustan de alimentos muy tostados. La cocción por humo también presenta este problema. La alternativa consistiría en reducir el tiempo de cocción o reemplazarla por otro tipo de método. Hervir los alimentos en agua no conlleva este tipo de riesgos, y asegura siempre una óptima higiene y prevención. Sin embargo, buena parte de los nutrientes quedan en el agua de cocción, por lo que se recomienda cocer los alimentos al vapor.

Correcta higiene de los alimentos: Pesticidas y plaguicidas, comúnmente usados para el control en la agricultura y la fruticultura, pueden producir también efectos cancerígenos al igual que otras sustancias contaminantes usadas en la industria y volcadas a los cursos de agua o al suelo. En muchos de esos casos no es posible eliminar los residuos presentes en los alimentos, ya que provienen del suelo de cultivo. Pero otros se encuentran adheridos exteriormente y una cuidadosa higiene ayuda a descartarlos.

Lo más saludable: Verduras, frutas, cereales, alimentos que contengan vitamina A, C y E.

Lo menos saludable: Carnes cocidas a las brasas o ahumadas, curadas o alimentos encurtidos. Alimentos en exceso de grasas, cafeína o edulcorantes...


Anorexia & Bulimia


Comprender el problema

De acuerdo a la OMS, son cada vez más las personas en el mundo que sufren de desórdenes de la alimentación. Los problemas relacionados a la bulimia y anorexia han crecido hasta alcanzar niveles alarmantes desde principio de los años '80. Dentro de la economía global, las ideas culturales han sido comercializadas junto a otras mercancías y servicios y esto, deja la puerta abierta para que la bulimia y anorexia se exporten alrededor del mundo y ya no sean tan sólo “un problema occidental”...

Cualquier profesional de la salud sabe que la anorexia es uno de los problemas más complejos de tratar. Estadísticamente, las formas de tratamiento “tradicionales” continúan siendo bastante inefectivas y esto causa, en el profesional, sentimientos de decepción y hasta parálisis. Millones han sido gastados en investigación sin obtener resultados. Desgraciadamente, la mayor parte de la investigación se concentra en un enfoque bio-médico para lograr curas farmacéuticas, dejando de lado la vinculación social del problema.

Si continuamos creyendo que la anorexia tiene una base conductual biológica, los tratamientos para desórdenes de alimentación seguirán fracasando. Es importante que consideremos las siguientes preguntas:

·    ¿Qué ocurriría si los investigadores comenzaran a darse cuenta que la anorexia no comienza en los genes, ni es resultado de una “falla” biológica en la persona?
·    ¿Qué ocurriría si la frase “esta niña sólo necesita comer” fuera puesta en duda y en su lugar comenzáramos a aceptar nuestro rol social como “promotores” de la anorexia?
·    ¿Qué tal si examináramos nuestra cultura, nuestra forma de ver el cuerpo, nuestros miedos de “no estar en línea”, la creencia de que “flaco = bello / gordo = feo”, los modelos mediáticos para el cuerpo, etc...


La anorexia (que fue una vez propiedad exclusiva de la mujer blanca, de clase alta, heterosexual y joven), desde hace dos décadas ha cambiado su “demografía”. Ya no está únicamente aislada en Europa o el norte de América, sino que encontramos centros de tratamiento en países tan diversos como Irán, Turquía, Corea, Japón, Tailandia, Senegal y Argentina. Además no sólo afecta a las jóvenes; los desórdenes de la alimentación incluyen a hombres, homo y heterosexuales, ricos y pobres, viejos y jóvenes... Pero tristemente, tanto en el área profesional como no-profesional, la anorexia sigue siendo vista como una “enfermedad” de las temperamentales y sobre-protegidas “nenas de papá” que sólo necesitan comer.


Otros enfoques

“Cuando somos capaces de comprender, analizar y percibir un problema desde múltiples enfoques, tomamos un conocimiento más profundo de él y somos capaces de encontrar más y mejores ideas para solucionarlo”.

En la batalla contra la anorexia los individuos, la comunidad y las instituciones sociales, enfrentan un problema: Tratar la anorexia sólo como un “problema de comida” podría ser visto como un enfoque pro-anorexia, ya que no soluciona el problema y lo mantiene. Tomar una posición contra-anorexia, podría implicar darse cuenta de que existe un lugar muy necesario para la medicina dentro de este problema, pero además, existe una multitud de factores sociales que conviven en el corazón real del problema.


Ver de otra manera

·    ¿Qué sucedería si comenzáramos a imaginar el problema de la anorexia de otra manera; como un sub-producto cultural?
·    ¿Y si cada uno de nosotros comenzara a darse cuenta de que, a su modo, apoya y mantiene las ideas que favorecen la anorexia?
·    ¿Qué tal si emplazásemos el problema dentro de una serie de “reglas de vida muy persuasivas” dictadas por una sociedad muy persuasiva?


Quizás, una clave para enfrentar los problemas con efectividad sea: “ver el problema desde distintos enfoques”...

En Gratitud, Unidad, Orden, Luz y Amor...

¡Bendiciones Infinitas en todos los planos!

Juan Angel Moliterni & María del Carmen Prantera

e-mail: claridad@arnet.com.ar

Website: http://ar.geocities.com/claridad_ar/Index.htm



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